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Yoruba
Zulu
Ya veremos, ya veremos.
Ed.
¿Puedo ayudarte?
Estás de coña, ¿no?
¿No vas a decir nada?
-Disculpa, ¿podrías ayudarme? -Tú dirás.
El tío que acaba de irse. ¿Lo conoces?
-¿A quién? ¿A Theo? -Sí.
-Sí. Theo. Theo... -Theo Walters.
Ya. Eso es. Theo Walters. Gracias.
Me llamo Ed Harrison.
Ayudo a la gente...
Será rápido. Por ahí.
No hay otra salida. O él o tú, Angela.
-Así está la cosa. -Lleva meses vacía.
-Le das una de estas. -No hay otra salida.
Pues aquí estamos. ¿Le ha costado mucho llegar?
No, qué va.
Pensamos que aquí estará a gusto, por la ubicación, claro,
y también por la edad de Sam y Max. Hay muchos juegos y actividades.
Buscamos el ambiente más agradable
para sus hijos y para usted, para que estén a gusto juntos.
Tengo que ver a mis hijos con una acompañante.
Vamos a pedir que lo revisen.
¿Y si pudiera demostrar que él lo ha orquestado todo?
¿A qué se refiere?
Que no me pasa nada.
Que me ha tendido una trampa.
Si pudiera demostrárselo a la policía y al juez...
Se lo digo a todos mis clientes.
Especialmente a los que no son tontos.
No haga ninguna tontería.
Vale, gracias.
Me estás asustando.
-Mamá, Sam no me deja... -¡Mamá!
Si empiezas bien, el resto es fácil.
Pensamos que sufre una crisis nerviosa.
Eso no lo sabes, ¿verdad?
-Lo que de verdad le pasa. -Lo encontró un niño llamado Martin.
Y lo llamábamos Martin el pedorretas.
-Te quiero. -Y yo a ti.
Hola.
Hola.
No esperaba que me llamaras.
Ya.
Ha pasado mucho tiempo.
-Ocho años. -Jolín.
Oye, ¿podemos...?
Yo no quería tirarme a tu marido.
Te creo.
Me mintió.
Ahora lo sé, pero en ese momento es muy...
Pero nada de excusas.
Tú intentaste ser mi amiga y yo...
Lo siento.
Lo estabas pasando mal.
Lo entiendo.
Me alegra que hayas venido.
¿Qué opina Olivier de que quedes conmigo?
En realidad nos hemos separado.
Ahora solo intento recuperar mi vida.
Me alegro. Porque a ese cabrón le caía mal
y a mí nunca me cayó bien y ahora puedo decírtelo por fin.
Lo próximo debe ser el divorcio.
Te lo digo yo. No mires atrás.
-Entonces Will y tú... -Sí.
Ni por el espejo retrovisor.
Solo me alegro de haberme casado para divorciarme.
Porque cuando te das cuenta de que a ti no te pasa nada,
entonces valoras cada segundo.
De verdad, el divorcio es la puta hostia.
Ostras, cómo te he echado de menos.
Lo mismo digo.
-Lo siento mucho. -Calla, anda.
Para eso están las amigas, Ange. Puedes dejarlas tiradas
y luego coger el teléfono ocho años después
sin que te hagan preguntas.
Excepto una, quizá.
¿Qué quieres beber?
PERFILES DE THEO WALTERS
CONCESIONARIO MANTLE
Servicio de limpieza al pasillo siete.
Por favor, acuda al pasillo siete.
Disculpe, la tarjeta no pasa.
-Pues debería ir bien. -A veces ocurre. Vuelva a probar.
No, me la rechaza.
Solo llevo 25 libras.
Puede dejar algo.
Claro. Vale.
-Ha cancelado la cuenta común. -¿Puede hacer eso?
Sí, parece que la abrió su marido.
Pone que usted le dio autorización previamente.
No recuerdo hacerlo cuando la abrió.
Perdone, pero lleva su firma.
Estamos separados. No puedo pedirle...
¿Qué voy a hacer?
Podemos abrir una nueva a su nombre.
Vale, pues hagamos eso. ¿Habrá descubierto?
Sí, de 1500 libras.
¿Quiere que lo hagamos entonces?
-Sí. -Vale, pues allá vamos.
-¿A nombre de quién la pongo? -De Angela Mayer... En realidad...
Ponga Angela Black.
Entonces, ¿qué les dirá?
Cuando lleguen,
¿quién les digo que es?
Dígales que la ayudo a que se ponga mejor.
-Hola. -¡Mamá!
-¡Mamá! -Hola.
Venid aquí. ¡Cuánto os he echado de menos!
-Venid a sentaros. -Mamá, los hemos traído.
-Papá ha dicho que se los diste tú. -Sí.
Me alegra que os gusten. Son blanditos, ¿eh?
¿Sabéis por qué elegí estos?
-No. -No.
¿Conocéis la historia del león y el jabalí?
-No. -Bueno, era un verano
muy caluroso y sofocante.
Y había una pequeña charca perdida por ahí.
Y un león y un jabalí llegaron a la vez.
Los dos se morían de sed.
Así que empezaron a discutir quién debería beber primero.
Discutieron y discutieron
hasta que estaban tan cansados que tuvieron que hacer una pausa.
Y cuando pararon...
...vieron a todos esos...
...buitres sobrevolando sus cabezas.
Esperando a que cayeran muertos para comérselos.
Así que los dos decidieron hacer las paces.
Pensaron que era mejor ser amigos que estar peleándose
y acabar siendo pasto de los buitres.
Pero el león se podría haber comido al jabalí.
¿No conocéis la ley de la selva?
-No. -No.
El león no puede ir por ahí comiéndose a quien quiera.
Es como en el cole. Hay reglas y debes cumplirlas.
Tendremos que vernos así un tiempo y luego, al final,
espero que os podáis quedar conmigo.
¿Pero cuándo?
No lo sé.
Papá ha dicho que estabas mala
y que tardarías mucho en recuperarte.
Dijo que tuviéramos cuidado cuando estuviéramos contigo.
Estoy bien, ¿vale?
Os lo prometo. Estoy bien.
De verdad, estoy bien. Y...
Hago todo lo que puedo
para recuperar la normalidad lo antes posible.
¿Vale?
-Vale. -Vale.
Me alegro tanto de veros.
Tanto, tanto.
¿Qué te gustaría?
Lo que tú quieras.
¿Lo que yo quiera?
Te quedaría bien el color ciruela. Me encanta.
-Pues ponme el ciruela. -Vale.
-Perdona, soy fatal con los nombres. -Soy Angela.
-Vale. -Pero es mi primera vez.
Gracias.
Conozco a Theo.
¿A Theo?
Walters.
Ya.
No sabe que he venido. Lo conocí hace poco y...
Vi tu foto en un su perfil
y me gustaría saber a lo que me enfrento.
-¿Te parece raro? -Sí, un poco.
Es normal buscar en internet a la persona con la que sales,
pero esto es otra cosa.
Me da mala espina. Y pensé que como tú eres su ex...
La mano.
Mira, no me considero su ex.
Salimos un par de veces.
Se presenta el día de mi cumple aquí con una botella de champán.
Empezó a subir fotos de los dos, en plan pareja de tortolitos.
Era raro de cojones.
Ya.
Y cuando quise dejarlo, fue un coñazo.
Tenía muchos problemas de pasta y estaba pelado, se le iba la cabeza.
Halloween, a la dos de la mañana, yo voy ciega.
Total, que se lo suelto.
"Tío, esto no funciona".
Se pone todo raro y llorón y le suena el teléfono.
Le habían quemado el concesionario.
-¿El concesionario Mantle? -Como te lo cuento.
Yo le rompo el corazón y otro le quema el negocio.
-Vaya. -Sí.
Unos días después me llama y me escribe,
me envía regalos caros, como si nada hubiera pasado.
Me daba igual cuánto le pagó el seguro. Estaba chalado.
Así que pasé de él.
El mundo está lleno de locos, te lo digo.
Sí, en eso no te equivocas.
-¿Y fue en Halloween? -Sí.
Una noche rarísima.
¿Te gusta?
Tienes razón. El ciruela me sienta bien.
Lo sabía. La otra mano.
¿Podrías hacerme un favor?
Claro. Dime.
No te acerques a Theo Walters.
Tranquila. Quien no querrá acercarse es él.
Pues ha hablado conmigo.
Dijo que los tendría para hoy. He ido dos veces.
Ya. Hazlo de una vez, sí.
Luego te llamo.
Perdona, ¿necesitas algo?
No te tengo miedo.
¿Vale?
¿Por qué lo haces?
Lo siento, pero no sé de qué me hablas.
¿Qué clase de persona le hace eso a otra?
A alguien que ha sufrido como yo.
Vamos, dímelo.
Dímelo.
Sé lo que hiciste la noche de Halloween.
Ha sido un placer conocerte por fin, Theo.
Soy yo.
¿Cómo me has encontrado?
Por el hospital. Fue una condición para que te soltaran.
Tuve que confirmar dónde vivías.
¿Qué quieres?
Hablar.
-Aparta, por favor. -Aún eres la madre de mis hijos.
Sigues en su vida.
¿Te parece raro que me preocupe por cómo estás?
Quieres pasar más tiempo con ellos. Pero ¿sabes cómo los afecta?
-Eso no es justo. -Tienen miedo.
-¿Miedo? -Tienen miedo de su madre.
Porque solo los veo con una extraña vigilando.
En un puto centro de visitas.
-Quiero verlos sola. -Sabes que eso es imposible.
-¿Qué? -Estás aquí porque he visto a Ed.
-¿O debería decir Theo? -Joder, ¿otra vez con esto?
Tengo razón, ¿no?
Solo quería ver que estabas bien.
Yo te importo una mierda.
Si te importara, no me hubieras apartado.
Ya te has llevado a mis hijos. Ahora no tengo nada, estoy sola.
No debería haber venido.
Si te importo, déjame formar parte de sus vidas.
Lleguemos a un acuerdo.
Compórtate.
No me siento segura después de que apareciese.
Puedes quedarte, en serio.
Pues gracias.
Aunque tengo la habitación de invitados llena de trastos.
En serio, cualquier cosa me vale.
Si a ti no te molesta compartir casa con una lunática.
No eres una lunática.
Los del psiquiátrico discreparían.
No tienes que contármelo si no quieres.
No pasa nada.
Pienso que... debería haber hecho algo.
Tú no sabías nada. Ni tú ni nadie.
No quería que nadie lo supiera.
Sabía que algo iba mal.
-Pero pensaba que era yo. -Eso es lo que hacemos, ¿no?
Culparnos.
Qué raro se me hace hablar de eso ahora.
Todos los años que pasamos juntas y no dijimos ni mu.
Pensaba que era culpa mía, ¿sabes?
Sabía que tenía mal genio y que yo lo provocaba, lo presionaba.
Y me decía:
"Te quiere, de verdad, en el fondo".
Pero a veces se enfadaba y ya.
Y luego en esos 25 días, sola, en ese hospital,
he pensado en cada vez que me pegó y no...
No podía entender por qué.
Lo que no entiendo es por qué no estás más cabreada.
-Sí que lo estoy. -Ese hombre te pegaba, te controlaba
y te ha llevado al límite. Ahora tiene a tus hijos.
-Ange, no... -Como vaya por ahí,
no sé qué haría, pero no podría parar.
A saber cómo acabaría y no puedo hacer eso.
¿De qué serviría?
-Ese cabrón se ha aprovechado de ti. -¿Y qué hago?
Si digo que mi marido ha conspirado para matarme
y llevarse a mis hijos. ¿Qué pensarán?
¿Conspirado? ¿Qué quieres decir?
Ha sido un día largo.
Vale...
No puedo imaginarme por lo que has pasado...
...por lo que estás pasando.
Ni lo pretendo.
Pero son tus hijos, Ange.
Lucha por ellos como sea. Que nada te pare.
No dejes que se los quede ese cabrón.
Gracias. De verdad.
Por todo.
Hay un montón de trastos, pero...
-Es perfecta. Gracias. -Vale, pues hasta mañana.
Buenas noches, que duermas bien.
-¿Señora Mayer? -Sí, hola.
Gracias por llamar. Soy Lewis Aird. La trabajadora social nos lo explicó.
Estoy aquí para intervenir si hay problemas, ¿vale?
Gracias.
-Señor Mayer, buenos días. -Hola. Angela.
Siento que tengas que recurrir a esto.
Espera aquí.
Lo he metido todo. Ropa, joyas...
Todo está ahí. Perdona.
-Ya está. -Me gustaría revisar la casa.
¿Por qué? ¿Piensas que voy a quedarme con tus pendientes?
¿O los cuadernos de dibujo?
Solo quiero lo que es mío.
-Está todo ahí. -Señor, por favor, déjela pasar.
Claro.
-¿Puedo...? -No, quédese conmigo.
¿En serio?
Será del trabajo.
-Lo siento, yo... -Vale, pero no tarde. Gracias.
Ahora te llamo.
Bien. Gracias.
-¿Estás ahí? Cambio. -Sí.
Ahí no hay nada.
¿Y esperas que te crea?
No puedes soportarlo, ¿verdad?
¿Qué me harías si el policía no estuviera?
Quieres hacernos perder el tiempo, adelante.
Gracias.
Solo tengo una copia.
Llama al colegio, pide otra.
¿Yo? ¿Por qué?
Vale.
¿El bolso?
-¿En serio? -Podría haberse llevado más cosas.
Vale. Deje que lo revise.
No hay nada.
Veré a los niños el viernes.
Se mueren de ganas de verte en ese centro de visitas.
-Gracias de nuevo. -De nada. Suerte.
SERVICIO 24 HORAS NÚMERO DE TARJETA
He revisado el extracto de mi marido
y la noche de Halloween.
Lo recuerdo porque lo conocí,
fue la primera vez que nos vimos, en Halloween.
Hubo un incendio en su concesionario.
Y luego la ropa de Olivier olía a gasolina.
Lo siento, no la sigo.
Ed y Olivier, están conchabados.
Puedo enseñarle los extractos, su nombre auténtico.
A ver, a ver.
Concertemos una reunión para la semana que viene.
No, quedemos antes.
Y sería buena idea que la acompañara su trabajadora social.
¿Por qué?
Pues, dado su historial, sería conveniente.
No me cree.
No he dicho eso.
Piensa que estoy loca.
No, señora Mayer.
Ya veo.
A mí me pasaría lo mismo.
Siento haberla hecho perder el tiempo.
¿Qué número?
Bueno, quería preguntarle sobre su videovigilancia.
Las cámaras. Me gustaría ver los vídeos de la noche del 31.
¿Qué?
Que me gustaría ver las imágenes de la noche de Halloween.
No puede.
¿Y a usted qué más le da? Solo quiero mirar.
Pues hable con el encargado.
Vale. ¿Cómo contacto con él?
Estará aquí hoy a las 19:00.
Vale, pues vendré luego.
LLAMADA ENTRANTE
¿Diga?
Soy Theo.
-¿Qué quieres? -Verte.
-En el bosque, donde nos vimos. -¿Para qué?
-Quiero explicártelo. -Es tarde. El daño ya está hecho.
¿Y si pudiera arreglarlo?
¿Y si pudiera ayudarte?
El pub, donde nos vimos la primera vez. En Halloween.
Bien. Voy hacia allí.
Soy Theo. Deja tu mensaje.
Soy Theo.
Soy Theo. Deja tu mensaje.
¿Dónde estás?
De camino.
No vas a venir, ¿verdad?
¿Sabes cuál es tu problema?
Que no sabes dejarlo pasar.
Por fin. Eres sincero.
-Así eres tú de verdad, ¿no? -Te estoy avisando.
Sé el favor que te hizo Olivier, Theo.
Sé por qué lo ayudas.
Sería más fácil si dejaras de presionar.
Déjalo ya, por tu bien.
¿Cómo sabes qué he estado haciendo?
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Por favor!
¡Socorro!
¡Estoy aquí, que alguien me ayude!
Mierda.
Gracias.
Usted estuvo aquí antes, ¿no?
La que preguntaba por las cámaras.
¿Esto ha sido por su culpa?
Ya no vives aquí, ¿recuerdas?
¿Fuiste tú o tu amigo Theo?
¿Lo de cargarse las cámaras?
-¿De qué estás hablando? -Lo sé, ¿vale?
Al principio pensé que lo sobornabas. Pero luego me di cuenta.
En Halloween, 90 libras gastadas en gasolina.
-Aparece en tu cuenta. -¿Reconoces haberla visto?
Al día siguiente del incendio,
lavé tu ropa que olía a gasolina.
Fuiste tú, ¿no?
No tenía un duro hasta el incendio y de repente le paga el seguro.
-Vale. -En el vídeo aparecerías
llenando los bidones. Pero me ha seguido, ¿verdad?
Así que se cargó las pruebas. Como hiciste tú cuando vino a casa.
¿No piensas decir nada?
Lo has hecho para quitarme a mis hijos.
¿Quieres que sea sincero contigo?
Es...
Es un alivio.
Me siento como el niño en la piscina
que hace el salto perfecto y mira hacia arriba,
estoy contento, pero mis padres no estaban mirando.
-Esto es entre tú y yo. -Hice lo que tenía que hacer.
Tienes la custodia.
-Has ganado. -Hice lo que tenía que hacer.
-¿Y tienes que destruirme? -Supéralo.
¿Acaso me lo merezco?
Ibas a dejarme, puta.
Yo no...
Ya lo habías hecho.
Volviste después de rebajarme y suplicártelo.
¿Qué hombre hace eso?
¿Que se arrodilla ante su mujer?
¿Cómo pudiste hacerme eso?
Se acabó. Ya está. No te quiero aquí.
Vete de esta casa.
Respétame, por todo lo que te he dado.
¿Que te respete? Tú estás loco.
-¿Qué has dicho? -Estás...
¿Mamá?
Hola, cariño. Deberías estar durmiendo.
-Me desperté con los gritos. -No te preocupes.
Simplemente discutíamos. Los mayores lo hacen.
Pero te queremos igual.
Quiero que vuelvas, que todo sea normal.
Lo sé, cielo. Pero no pasa nada.
Pronto estarás con mamá. Te lo prometo, ¿vale?
Vamos, venga.
Mañana hay cole. Venga.
Ha venido a casa.
Gritando.
Ha despertado a mi hijo.
No puede demostrar nada.
¿Estás seguro?
Lo hice todo bien.
Eso espero.
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