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Me gustaría mucho llamar a mis hijos.
No está en mi mano, lo siento.
Hable con los médicos cuando la visiten.
¿Qué estarán pensando?
Cinco minutos, por favor.
Solo pido cinco minutos para hablar con ellos.
Lo siento.
Vamos.
Soy la doctora Priya Gurinda, La psiquiatra de este hospital.
Seré su responsable médico.
Si tiene algún problema o pregunta, debe acudir a mí.
Puedo buscarle otro hospital...
Me gustaría dormir.
Claro.
¿Quiere que Trisha le enseñe las instalaciones primero?
Acompáñeme.
Se lo repetiré, ¿tiene algo con lo que pueda hacerse daño
a usted o a los demás?
-No. -Bien.
La acompañaré a su habitación.
Hay mucho ruido.
Se acostumbrará.
Su marido le ha preparado una maleta.
El baño está al fondo.
Le dejaré este formulario para que lo rellene cuando pueda
y vendrá un médico a verla sobre las 8:00 o las 8:30.
Mientras, puede pasear libremente por el pabellón.
Sé que no se lo parece, pero estamos aquí para ayudarla.
DETRÁS DE LAS PUERTAS CERRADAS
Me llamo Ed Harrison.
Ayudo a la gente con problemas.
Tienes que apretar el botón del filtro primero
y dejar que se caliente.
Gracias. Es mi primer día.
Se nota.
Todo saldrá bien. Angela.
Ed no existe. ¿Cómo puede explicar esto?
No lo sé. Es un libro sin más.
¿Ha conseguido dormir?
-Un poco. -¿Y ha paseado por el centro?
¿Se ha acostumbrado a él?
Es como un hotel de mala muerte.
Esa es la idea, ¿no?
Que te olvides de que te han condenado
a 28 días en un centro psiquiátrico.
Solo estará aquí lo que deba estar.
¿Quién decide cuándo me puedo ir? ¿Usted?
Dígame...
Dígame qué debo hacer.
Esto no es un examen. Queremos ayudarla.
Pues ayúdeme dejándome hablar con mis hijos.
Hablamos con su marido
y lo haremos cuando él nos diga que están listos.
Entonces, ¿decide él?
Para recuperarse necesitará el apoyo de su familia.
Su apoyo. Ya. Sí.
Como lo del libro.
He empezado a leerlo.
-¿Y? -Es lo que parece.
Un thriller mal escrito. Si fuera a imitar una novela,
elegiría otra mejor.
La inquietó.
No me inquietó, me puso furiosa.
Bueno, vale.
Cuando leo, para marcar la página, no la doblo por arriba,
sino por abajo.
Este libro, aunque yo no lo he leído, tenía las marcas abajo.
Lo hizo mi marido.
Por eso se lo dio a la policía. Porque quiere volverme loca.
¿Y por qué querría hacer eso?
Porque quiere quedarse a los niños.
Los quiere, quiere que yo desaparezca.
Si eso es lo que quiere, ¿acaso no lo tiene ya?
¿Para qué iba a molestarse en doblar las páginas?
Quiero ayudarla, Angela.
Hay cosas que podemos hacer, le podemos dar medicación.
-Quetiapina. Se tolera muy bien. -No lo necesito.
Angela, le está pasando algo muy serio.
Pensamos que sufre una crisis combinada con psicosis.
Y dado su historial y sus problemas mentales,
creo que podría ayudarla mucho.
¿Qué haces?
Estamos abajo. Esperándote.
Esperándote a ti.
Contéstame.
-¿Angela? -No puedo.
O sea, que no quieres. Yo me encargo. Vístete.
Nos haces perder el tiempo.
No me queda bien, me aprieta mucho.
Es el que he elegido.
Pero iría más cómoda llevando otra cosa.
No te lo quites. Vamos.
Venga.
Guapísimos.
-¿Le vemos la carita a Max? -No. No.
Pensaba que querías una foto de los tres juntos.
Cuando mire la foto
quiero acordarme de un momento familiar feliz.
Pues no lo mires a la cara
porque así no verás que llora todo el rato.
Sonríe.
¿Este es Max? Muy bien.
Gracias.
Hablemos de Edgewater.
-¿Por qué? -¿No le parece que es lo mismo?
No hablo de eso.
Pues igual es hora de que lo haga.
CENTRO DE OCIO EDGEWATER
Angela, ya ha pasado antes.
Hola. Has tocado de maravilla.
Espero que te paguen bien.
¿Qué quieres, mamá?
No debería haberte encontrado por internet, como si te acosara.
No debería haber venido a tu trabajo,
pero te he llamado mil veces y me ignoras.
Aún no conozco a tu hijo.
Me gustaría bautizarlo en mi iglesia.
¿Cuándo has llamado?
Sé que he cometido muchos errores. Lo sé.
Y que estás enfadada conmigo. No te culpo.
Pero, al final, solo nos tenemos la una a la otra, ¿no?
No tenemos más familia.
Yo tengo la mía.
Ya, pero...
No fue todo malo, ¿verdad?
Tengo una cita en 15 minutos. Tengo que irme...
Oye.
He estado enferma. Y...
No pueden hacer nada por mí.
Solo quería que lo supieras.
Ya está.
-He pensado que podríamos... -Debo irme.
Por favor, cariño, no.
Un poco pronto, ¿no?
Mi madre vino hoy al hotel.
Entiendo.
¿Cuántas veces ha llamado preguntando por mí?
Unas pocas.
¿Te dijo por qué?
Sí.
¿Y no se te ocurrió decirme que mi madre se moría?
Pues claro.
¿Cómo puedes pensar eso?
Le di muchas vueltas.
Pensé en ti, en tu madre
y en lo que os había pasado.
Pero ya lo decidimos, ¿no?
Hace años.
Que estabas mejor sin ella. Y cada vez que aparecía
exigiéndote, porque no te lo pedía, te exigía que la perdonaras.
-Ya, pero... -Hablas como ella.
-Buscando excusas. -No tiene a nadie.
¿Y de quién es la culpa?
Perdió el derecho de ser tu madre.
Te abandonó cuando eras una niña.
Y cuando toca fondo, siempre vuelve a ti.
-Buscando tu perdón. -Ahora es diferente.
No, mi amor.
No lo es.
Para nada.
Sigue siendo mi madre.
No le debes nada. Estás cansada.
Estresada. Lo mejor será que dejes el hotel.
Ahora tienes responsabilidades.
Disculpa, ¿tienes fuego?
Te ha dado una vida que nunca habrías considerado normal.
No lo miras por la noche y piensas: "¿Quién eres cuando yo no estoy?".
He acabado el libro.
¿Y?
Es una historia. No es real y...
Lo sé porque lo leo en la novela.
-Es obvio. -La diferencia...
En mi vida, lo sé. ¿Vale? Lo sé.
Lo que veo es real.
Aunque usted diga que no.
Si sufrimos mucho estrés y nos presionan más de lo normal,
a veces nos hundimos.
Entonces me despierto.
Y me imagino hablando con un tal Ed porque lo he leído antes.
¿Es eso?
La psicosis es un término paraguas que acoge muchas enfermedades,
pero, básicamente, en este tipo de crisis,
su cerebro sufre un exceso de estrés.
Y aunque parezca que sea de repente, antes ya había síntomas.
Pérdida del apetito, dificultad para dormir...
Si lo que dice es verdad entonces no sé...
¿Cómo me fío de lo que veo?
Como usted, ¿está aquí? ¿De verdad?
Nada...
Parece que su marido es la raíz de sus problemas.
Ha dicho que es controlador. Hablemos de eso.
Hablamos y hablamos.
Pero no puedo ver a mis hijos hasta que un juez dé permiso.
Angela, se pondrá mejor.
Pero hasta cuando se vaya,
tendrá que buscar una nueva normalidad.
Con lo de Edgewater y esto...
Ha dicho que podía tomar medicación.
¿Está preparada?
Si usted cree que la necesito, la tomaré.
Tengo que ponerme bien.
Vale.
Pero esto no se arreglará enseguida. Debemos hablar de Edgewater.
-¿Diga? -Cariño, soy yo.
El del bar del hotel me ha dado el número,
espero que no te moleste.
-Era para ver si querías... -Mamá, ahora no es buen momento.
-¿Y cuándo entonces? Por favor. -No lo sé.
-Pero ahora no. Lo siento. -Angela...
Ya está, ya está.
MAMÁ
Calla, calla de una puta vez.
Por favor. Por favor, Señor, haz que se calle.
Necesito silencio, por favor.
¡Por favor, calla de una puta vez!
-¿Diga? -Hola. ¿Angela Black?
Angela Meyer. Black era mi apellido de soltera.
La llamo del St. Mary's. ¿Su madre es Sally Black?
Sí.
Siento decirle...
A su madre la ingresaron anoche.
Hicimos lo que pudimos,
pero su corazón se paró esta madrugada
y no pudimos reanimarla.
Lo siento.
¿Angela? ¿Angela?
¿Angela?
¿Angela?
Hablemos de Edgewater.
O él o tú, Angela. Tiene que ser hoy.
Haz lo que debas para sobrevivir.
Angela, ya ha pasado antes.
Tienes que apretar el botón del filtro primero
y dejar que se caliente.
-¿Tu primer día? -Sí.
Te acostumbrarás.
Gracias.
¿Nota algún efecto secundario?
No. Solo tengo la boca seca y dolor de cabeza.
-¿Angustia? ¿Mareos? -No.
Fantástico.
¿Y nota que la medicación le hace efecto?
Sí. Mucho. Lo veo...
Todo más claro, creo.
Me alegra oír eso.
He pensado mucho en lo de Edgewater.
-Eso está bien. -Me... Me resulta duro.
Cuando lo pienso,
cuando pienso en mí,
es como si viera a otra persona.
La veo y quiero que alguien la detenga, que me detenga.
La mujer de Edgewater,
la mujer que sujeta la escopeta cuando llega la policía
no es usted.
No la que es ahora.
Me decía que era por culpa del niño.
Podría haberlo perdido.
Pero no fue así.
Y ahora lo he vuelto a hacer.
Dedicó su vida a la iglesia.
Incluso al final de su vida.
Nos enseñó a ser fuertes frente a la muerte.
Que forma parte de la vida también, claro.
Para poder reunirnos con Cristo
en el cielo.
Y sé que eso la consolará,
saber que su hija y su nieto nos acompañan hoy.
-Hola. -¿Este es el nieto?
Qué guapo. Tiene tus ojos.
Deberías pedir que te los devolviera.
¿Cómo lo llevas? ¿Estás bien?
Sí. Pero...
Es por el niño.
Ha pasado algo.
¿El qué?
No ha dejado de llorar desde que nació.
Ha sido duro.
Pero, verá, padre,
cuando mi madre murió, exactamente a la misma hora,
el niño se quedó callado.
Le cambió hasta la cara.
Parecía que otra persona le estuviera llenando los pulmones
con su respiración.
Las manos y los pies se le relajaron y entonces...
...fue como si se le iluminaran los huesos.
Podía verlos a través de la piel.
Ha sido un milagro.
De verdad.
En ese momento fue como si...
Si Dios me hablara a través de Max.
¿Entiende lo que le digo, padre?
Bueno...
Los caminos del Señor son inescrutables.
Sí.
Es verdad.
Gracias.
Los caminos del Señor son inescrutables.
No pueden hacer nada por mí.
Cuando mi madre murió, una luz se posó sobre él.
Estamos unidos en Cristo.
Ha sido un milagro.
Si recuerda esa época,
¿cómo diría que era?
Es lo que es.
Todo el mundo lo tenía claro menos yo.
Justo en la esquina, perfecto.
Perdona. Creía que no estabas.
He vuelto pronto.
Te echaba de menos.
¿Dónde estabas?
He salido a pasear.
-¿A pasear? -Sí.
Te he llamado. No me lo has cogido.
Lo tendré en silencio.
¿Y por qué?
Porque está durmiendo. No quiero que se despierte.
A pasear, ¿eh?
A pasear.
Ha llovido, ¿no?
Un poco. Sobre las 15:00. Pero no mucho rato.
Nos refugiamos en una marquesina.
¿Estás bien?
Sí.
-¿Puedes creértelo? -¿El qué?
Ha estado así toda la noche.
Entonces deberías haber venido a la cama. Llevas días sin dormir.
¿No te parece que ha cambiado?
Claro.
¿Me estás escuchando?
Ha cambiado, Olivier.
Bueno, pasan por fases. Llego tarde.
No se da cuenta, ¿eh?
No se da cuenta de nada.
Pero para ti era real. ¿En ese momento?
Sí.
Era tan real...
...como esta silla...
Como que usted y yo estemos ahora hablando.
Era...
...lo más real del mundo.
Ha llegado tu momento. Este es tu gran día.
Soy la madre más afortunada del mundo.
¿Se lo enseñamos para que todos lo vean?
¿Estás listo? Vamos.
Les enseñaremos qué sabes hacer.
Camina sobre las aguas, Max.
Enséñales qué sabes hacer. Camina sobre las aguas, Max.
Enséñaselo.
¡Hay un niño!
Oiga. ¿Qué hace?
Vaya. Ya va cogiendo forma.
No sé, no...
Se nota que has dado arte.
¿Quién es?
No lo sé.
Alguien que conocí una vez.
Quizás.
¿Qué has sentido al dibujarlo?
Nada.
-Ya está mucho mejor. -Bien.
Hola, Angela. ¿Qué tal?
-Bien. Hola. -Hola.
Esta es Nasrin, será su coordinadora.
Un placer conocerla.
Estamos contentos con el trabajo que ha hecho aquí,
Nasrin la supervisará para que siga progresando.
Me gustaría verla una vez a la semana
y, después, pasar a vernos una vez cada 15 días.
¿Ya sabe dónde se quedará?
Para darle el número del psiquiatra de su centro de salud.
-Entiendo. -Va a salir.
Lo alquila por Air BnB a turistas engañados,
pero creo que ahora no tiene reservas.
-Gracias. -De nada, guapa.
Sí, como te he dicho no es el Ritz.
Aunque nunca he estado. Igual es una mierda.
Qué va, es genial. Gracias.
-Te preparé un té. -No hace falta.
-¿Con leche y sin azúcar? -Por favor.
Te estoy muy agradecida.
Ahora todo el mundo está liado.
Se piensan que soy Juana de Arco.
La gente habla. Déjalos. Tuviste un mal momento.
Un mal momento.
No tienes que contarme nada.
No me importa. Me...
-Me ayudó mucho. Estar allí. -Y la denuncia, ¿la han...?
La han retirado. Me pusieron una fianza.
Gracias.
En el trabajo te echan de menos.
-¿De verdad? -¿Qué?
-Pareces sorprendida. -No soy la alegría de la huerta.
Nunca voy a tomar nada con vosotros ni...
Nadie te juzga.
Ya, bueno.
-Igual voy la próxima vez. -Estaría bien.
De verdad, no sé cómo darte las gracias.
Necesitabas ayuda.
Te la merecías. No dejes que nadie te diga lo contrario.
¿Tu hermana sabe que has metido a una loca en su piso?
-No hables así. -Es la verdad.
No. Has tenido tus problemas, como todos.
Nos llamarán enseguida.
Recuerde lo que le he dicho antes.
-Señor y señora Mayer. -Adelante.
Muy bien, el juez tendrá en cuenta...
Es provisional.
¡Cuatro horas! ¿Cómo voy a ser un peligro para ellos?
Lo revisarán. No es para siempre. Iremos poco a poco hasta que...
-Oye, espera. -Angela, no.
Angela, lo va a empeorar.
Dale esto a los niños de mi parte.
TE LO DEJASTE. ERA DEMASIADO BUENO PARA TIRARLO. CON CARIÑO, ELI
S.W.W. JARDINERÍA
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