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AUNQUE INSPIRADA EN PARTE EN SUCESOS HISTÓRICOS,
ESTA SERIE CONTIENE PERSONAJES, LUGARES
Y CIRCUNSTANCIAS FICTICIOS.
Anteriormente en Aquarius...
Creía tener un modo de sacarte, pero no.
- No te vayas, papá. - Adiós, Walt.
- No te vayas. - Es una misión peligrosa.
Intentamos infiltrarnos en ESD, un grupo de protesta antibélico,
- antitodo. - Nadie te contratará.
¿Nadie?
Tu suegro ha estado hablando con toda tu lista de clientes.
- ¿Qué es lo que quieres? - El divorcio.
Mescalina. Si no tienes dinero, no pasa nada.
- Tu amigo la necesita. - Tienes un alma hermosa.
Mi hijo, los servicios sociales se han llevado a mi hijo.
¿Y puedo hacer algo para ayudar?
Mary es mi secretaria, mire, son billetes para Wisconsin,
donde ella y el niño vivirán con los abuelos.
Eres adicto a resolver misterios.
Cuando alguien te quiere de verdad, Sam,
¿por qué no te basta?
- Mi dimisión. - Pero ¿qué haces?
Estoy harto, Cut. Me voy.
¿Te vas?
9 DE AGOSTO DE 1969
¿Por qué la paliza?
A las demás las estrangulaste, pero jamás les tocaste la cara.
¡Responde!
14 DÍAS ANTES
A veces creo que Dios me castiga con tu estupidez.
Es domingo. Las tiendas están cerradas. Volveremos...
Se acabó el tiempo. La guerra empieza.
Y estamos aquí esperando que los de color
vengan a por nosotros. Hay que ir al desierto,
por nuestros hijos.
Ahora tengo otros en que pensar.
Bueno... ¿A quién conocemos con pasta?
Todos están cabreados con nosotros. Wilson y...
¿No ha recibido uno de los nuestros un billete para volar
- y salvar a su hijito? - Sí, Mary.
Pero Mary está pelada.
Ella no, idiota, el que le dio el dinero para el billete. Gary.
Gary.
Nos dio una mescalina bien chunga.
- Sí. Así que yo creo... - Estamos en ello, Charlie.
Ya sé que sí.
Seguro que lo consigues si te lo propones.
Eres capaz de eso y mucho más.
Lo necesitamos absolutamente todo.
- No hemos pillado batidos. - Podríamos volver.
- ¿Y ponerse pantalones? - Qué estrecha eres.
¿Para qué los quieres?
Perdón, me dejé el libro de Biología.
¿Ese jersey es mío, Roberta?
Pregunta la chica que me da de sí las camisetas.
Hemos escandalizado a tu pobre hermana.
- Adiós. No he visto nada. - Adiós.
- Tengo una idea. - Sí, vale.
Qué bobo, si aún no la has oído.
Ahora me gusta hacer el bobo. Estoy en el paro
y comiendo patatas en una alfombra con una rubia.
Sí, es verdad. Mucho más vivo que el día que nos conocimos.
Más viejo, nena.
¿Cuál es tu idea?
Pues hay una playa en Malibú. La arena es perfecta,
no hay nadie en kilómetros. Cuando quería olvidarme
de todo, algunos días lo pasaba muy mal,
sabía que si me quedaba en casa, acabaría cogiendo
el teléfono y llamando a mi camello,
así que hacía autoestop y me perdía allí.
Quiero perderme allí contigo.
- ¿La playa del desertor? - Sí. Ahora ya puedes ir.
Me vendría bien coger color.
He pensado en afiliarme a los Panteras...
¿Qué hay? Aquí estás.
Hay un homicidio que lleva tu nombre escrito.
Corre.
Deja ya esa mierda.
Ya. Me matará, ¿verdad?
Venga. Vamos.
- Estás flaco. ¿Comes? - No tengo hambre últimamente.
- Pienso mucho en mamá. - Ya, yo también pienso en ella.
¿Qué decir sobre eso?
- Nada. Mejor, déjalo. - Vale, pero...
He pensado en lo que dijiste,
en lo que me pediste que hiciera.
- Y sabes qué: me enfadé... - Sé que estás enfadado, Walt.
- Solo quiero ayudar. - Lo haré.
- ¿Qué harás? - Retractarme por escrito.
Y me callaré el resto de mi vida.
¿Estás seguro?
Ella no quería que muriese aquí. Temía que pudiera morir aquí.
Hijo...
Debo decirles adónde voy. ¿Puedo irme contigo?
Sí. Es tu casa.
Gracias.
¿Qué hay, macho?
Pasábamos por esta calle y Mary insistió en pasarnos.
A agradecértelo. ¿Podemos entrar?
- Claro. ¿Queréis un té? - Sería estupendo. Gracias.
Siéntate. Ya.
Será mejor que le hagas caso.
No hagas eso. Será peor.
- ¿Qué queréis? - ¿Tú qué crees?
- Os di todo mi alijo. - Pues menudo alijo.
La mescalina podría haber sido chicle.
Lo siento. Tengo maría. Mira bajo el fregadero.
- Hay vino en el frigo. - Dinero.
Por favor, aparta eso.
- Necesitamos ayuda. - Te di lo que tenía.
Parte de ese dinero era prestado, ¿sabes?
- Y te lo agradezco, pero... - Llama a mi banco, lo juro.
A ver, respira hondo.
- Por favor. - Algo debes de tener.
Más te vale. ¡Más te vale!
Adelante.
¿Tienes hambre o sed?
- Gracias por acogerme. - Claro, es tu casa.
He pensado que quizá podríamos ir a cenar
a un italiano, para celebrar que todo...
Estoy cansado. ¿Podemos quedarnos?
- Inspector Shafe. Vengo por... - Fui yo.
Está en el dormitorio.
Lo siento mucho.
Vale. Gracias por la sinceridad.
- Vale. - La cabeza.
- Lo siento. - No me pidas disculpas.
Oye, quédate aquí y piensa en lo que has hecho.
Ahora vuelvo, ahora vuelvo.
Hodiak. Estás de coña.
Vale, gracias. Mejor imposible.
Han dado con mi coche. Voy a buscarlo. ¿Te vienes?
No, gracias. Quiero leerme una cosa.
Vale, pues quizá cuando vuelva podamos dar una vuelta.
Si es que aún tiene volante.
Claro.
Explosión en el campus. La bomba, al parecer, se colocó
en el despacho, que se encontraba vacío,
de un profesor de Económicas.
Fueron ellos.
Fueron ellos. Fue ESD.
El profesor es coautor de un artículo sobre un método
de producción que usa el Ejército para fabricar armas.
Hablaban de ello cuando estaba allí.
- No paraban de hablar de ello. - ¿Y tiene pruebas de eso?
No, pero puedo conseguirlas.
Puedo conseguirlo... Digo que...
Te oímos la tercera vez.
Te preguntamos dónde y cómo conseguirlo,
y aún no nos has respondido.
¿Quién te dejó dinero para el billete, Gary?
- ¿Por qué hacéis esto? - Te lo voy a decir. Mírame.
¡Mírame!
El fin del mundo ya llega.
Charlie nos lo ha dicho.
Y hay que actuar rápido para salvar el futuro del planeta.
Mira, macho, Charlie nos dijo que te sacáramos dinero.
Espera, tengo dos coches. Louis me dejó su furgo.
Está chunga, pero anda. Y tengo un Fiat.
Ya es algo, ¿no?
Sé adónde llevarlos y sacar algo por ellos.
Hay que preguntar a Charlie antes.
Vale, le llamaré.
No creo que demos con el ladrón.
Ni huellas, ni pisadas.
Tan limpio que pensé que lo robó mi madre.
Sí. Tengo que enseñarte algo.
Hay que entregarlo cuanto antes.
Ya sé que dimitiste y todo eso, pero pensé que eras el idóneo
para entregarlo en comisaría.
Se lo entregaré a Cutler. Gracias.
No hay de qué. Cuídate mucho.
Lo haré.
EL MEJOR INSPECTOR DE LOS ÁNGELES
¡Eso no basta!
Por el Fiat sacaremos unos cientos.
Creo que no podemos sacar más de Gary.
¿Él o tú?
Venga, Bobby. Eres mi mano derecha.
¿Sabes por qué? Somos iguales,
venimos del mismo sitio, y no es precisamente el sitio
- que llaman hogar. - Yo nunca te...
- ¿Cómo lo sabes, Charlie? - Noto el brillo que hay
en tus ojos por pelear en un foso de serpientes
cuando deberías haber estado jugando.
¿Dónde fue, en el reformatorio?
¿Casas de acogida llenas de brujas gritonas,
niños chorizos, adultos con la mano larga?
Algo así, sí.
Fui al reformatorio a los 10. Eran grandes y yo pequeño.
El mundo está hecho así para enseñarte que eres el pequeño.
¿Sabes qué aprendí?
¿Qué?
Lleva contigo siempre el arma adecuada.
Y no dejes que nadie te maltrate.
Ahora eres el jefe.
Vale.
Hinman es maestro. Es de buena familia.
Hay ahí pasta. Exprímelo.
- Es la peor idea que has tenido. - ¿Tú crees?
- He sido abogado mucho tiempo. - Como yo.
No en divorcios. Sé cómo van estas cosas.
- Si decides dar un golpe bajo... - ¿"Decido"? Debo.
Te seré franco. Quizá los asustes, claro.
O los cabrees. El padre de Grace invierte todo el poder
y todo el dinero en esto.
Y, por cierto, no habrá un rincón
en el mundo en que no... en el que todos...
¿Te da apuro?
Todos sabrán lo que hago con hombres.
- ¿Es lo que intentas decir? - Mi consejo: Actúa con calma
y da a tu mujer lo que quiera.
Eres un buen abogado, piensas, eres estratega.
Eso no vale para mí.
Necesito un maníaco que queme esa casa con todos dentro.
¿Y quién coño va a hacer eso?
Me representaré yo solo.
Estás despedido.
Me cago en...
¡Jeff!
Me cago en...
¡Jeff!
Anna, estás aquí. Te estaba buscando.
Pensé que te había tragado la tierra.
Sí, algo así. Temas familiares.
- Espero que vaya bien. - Por ahora.
- ¿Y cómo estás tú? - ¿Eres poli?
- ¿Por qué...? - No, no mientas.
Te vas durante meses, estalla una bomba y ya estás aquí.
- ¿Qué bomba? - No hagas eso. Es humillante.
Bueno, es verdad, vale, soy poli.
Vaya. No esperaba que lo reconocieras.
Leonard irá a la cárcel.
Parecía muy libre cuando lo vi esta mañana.
Es cuestión de tiempo. Lo van a imputar.
- ¿Van? Vas. - Tal como lo veo,
- puedes ayudarnos... - Por favor...
No... Ayúdanos. Y sálvate.
O sé leal a un hombre que no fue leal contigo.
Tú decides.
Estate quieto.
Me has roto alguna costilla.
Sé un hombre, Gary, ¿vale? Seguro que no tienes nada.
Será Charlie.
Charlie. Gracias a Dios.
La cosa se ha descontrolado. Vamos a arreglarlo.
Gary.
- Gary. - Macho, oye...
Dinero, Gary.
Te prometo que conseguiré dinero, pero no...
Dios odia a los mentirosos, Gary.
Soy un protector.
No hay nada que no haga por mi familia.
Necesito mil dólares.
Agente Shafe.
Coge la llamada, Shafe. ¿Dónde estás?
- Shafe. - ¿Por qué coño tardas tanto?
Bueno, tuve que parar, para calmarlo.
No quería llevarlo dándose de cabezazos contra todo.
Ya estoy en camino. Cambio.
Lo siento, macho. Lo siento. Ibas muy puesto.
He estado aquí sentado todo el rato. Llévame.
- Vamos. - No, no quiero ir a la cárcel.
¿Jeff? ¡Jeff, para! ¡Jeff!
¡Joder, Jeff!
¡Has confesado!
¡Jeff! ¡Quieto!
No me seas así, ¿vale? Para. ¡Dios!
Me has dado en el culo.
Apuntaba a la cabeza.
Me has jodido el día. ¿Cómo voy a explicar esto?
Mi mujer está muerta.
Ya, ¿quién tiene la culpa?
- Dispárame otra vez. Por favor. - Oye, no me tientes.
Diez,
nueve,
- ocho... - Charlie, quizá...
¿Quizá qué, Madre Mary? Siete...
Quizá diga la verdad.
Seis y medio...
¿Ves el sofá? ¿De dónde lo sacaste?
- Seis, cinco, cuatro. - De la tienda.
Tres... No de un contenedor.
Lo pagaste todo.
- Estaba rebajado. - ¿Veis?
Es un hombre que se compra un sofá nuevo.
- Dos... - Mi cuenta está vacía.
Una.
¡Bueno, coño! ¡Está afilada!
¿Lo veis? ¡Guerrero!
Tío. Gary. Esto te pasa por no escuchar.
Te voy a dar tiempo para pensar.
Pero no mucho.
Así que piensa.
No creía que viviría para verlo.
¿Por qué estoy a punto de llorar?
Supe del alunizaje por un guardia, el día en que pasó.
Jamás pensé que estaría en el sofá viéndolo contigo.
Tenemos mucha suerte.
- Walt, con... - Papá, déjalo.
Una vez abandoné a un hombre.
Sí. Nos disparaba un francotirador...
Le dieron.
A mí también me dieron, fue una herida limpia.
Pero a él le atravesó el cuello. Muerto.
Eso creí. Nos habían ordenado replegarnos,
y me pareció ver que se movía.
Seguramente no fuera nada. Pero quizá se moviera.
- Y continuamos. - Es diferente.
- ¿Sí? - Sí.
No sé yo.
Cada mañana cuando me despierto, entre que me levanto
y me tomo un café recuerdo: "Soy un cobarde".
Te dieron, papá. Intentabas no morir.
- Como tú, Walt. - No.
No, hiciste lo que debías. Yo vendí mi alma.
Lo hice. Traicioné a mis amigos. Traicioné una causa
en la que creo. Traicioné a mamá.
- No. - Hasta a ti...
Sé que te alivia que esté aquí, pero te traicioné a ti también.
- No me traicionaste. - ¿Y a qué vino la charla
sobre la fuerza de tus convicciones, papá?
Es lo que enseñas a los hijos.
- ¿Qué, no te lo creías? - Pues sí.
Envejeces y ves que la vida es más sucia, mucho más brutal.
Puedes tener una convicción
y, aun así, tomar la decisión de vivir.
¿Cómo?
Dejando de ser un santo.
- No te acerques a mí. - Necesitas puntos.
No he encontrado hilo, pero esto vale.
La seda dental servirá.
Notarás un pinchazo. Perdón.
Bueno, creo que puedo coserte. La he lavado antes.
No te me desmayes, Gary.
No quiero que te pase nada. ¿Vale?
Sácame de aquí, por favor, Mary.
Sadie y Bobby están en tu habitación.
Saldrán en cualquier momento. Tú...
Son malísimos, pero tú no. Eres buena. Mary, por favor...
No puedo.
Charlie...
No quiero morir.
Voy a suturarte, ¿vale? Y entonces,
recordarás dónde está el dinero y esto se acabará.
¿Vale?
- ¿Qué hay? - Hola. Andaba por aquí...
- ¿Andabas por aquí? - Y te traigo algo para la playa.
Bueno, el azul es mi color. ¿Puedes quedarte?
Tengo que ver a un cliente, pero sí.
Me fumaré un cigarro con el pirado más guapo
- que conozco. - Qué aduladora.
- ¿Has ido a trabajar hoy? - ¿Trabajar?
Entregué un sobre. Sí, pero no.
¿Cómo te fue? Imagino que querrás que lo resuelvan.
Quiero que lo resuelva un agente de la ley, algo que ya no soy,
si no recuerdo mal.
Ya tengo bastantes líos aquí en mi castillo.
¿Qué tal Walt?
¿Puedes hacerme el favor de decirme con esa voz tuya
tan dulce que todo va a ir bien y solo necesita tiempo
para acostumbrarse, por favor?
Después de salir de la cárcel y lo que le pasó a su madre,
es normal que esté así.
No hay razón para que no lo esté, ¿verdad?
No.
Me pone excusas, no quiere salir a la calle.
La mayoría de los tíos que veo lo encaran chutándose heroína,
pero no lo recomendaría.
Estas no eran las palabras dulces de consuelo que pedía.
¿Alguna recomendación?
¿Sabes? Ojalá hubiera una cura para la culpa y la vergüenza.
Pero si la hubiera, me quedaría en paro.
¿Walt tiene algún amigo?
Sí, son militares o antimilitaristas.
Ya no sé muy bien.
Al menos tiene uno.
Alguien que no cree que sea malo. Su padre.
- ¿Y qué hago? - Demuéstrale que se equivoca.
Y si no es así, bueno...
Lo que tendrás que hacer es hablar con sus amigos
- y averiguar si siguen siéndolo. - Vale.
Gracias.
Que declare es perder el tiempo.
No me mires así, Kenny. Sabes por qué.
¿Te importaría decir por qué para que conste?
Porque puedo destruirte con 10 palabras o menos.
Para que conste.
Hablemos de la financiación de tu campaña.
Hablemos de la enorme y misteriosa suma de dinero
que apareció de la nada.
- Esto es estúpido, Ken. - ¿Por qué es estúpido, Grace?
- Para. - Deja de escribir un segundo.
Vale. Hazlo. Destrúyeme.
Pero eso será si quieres que cuente lo de las mujeres.
Te reto, Ken. Te reto a hacer eso,
porque podemos hablar de lo que robaste antes.
- ¿Qué mujeres? - Puedes empezar a escribir.
¿Seguro que quieres que responda a eso,
- "qué mujeres", Hal? - Vas de farol.
Para farolear al menos hay que tener cartas.
¿Sabes qué tengo yo, Hal?
- Nada. - A ver, Ken. Vamos...
¿"Vamos"?
¿Te he contado cuando me comí tres ácidos
y vi descender el sol?
Era como fuego. Miré mientras destruía el mundo.
De hecho, estaba convencido de que era real.
Aun así, llegó la noche, luego la mañana, y yo seguía allí.
Como si Dios me hubiera tocado y me hubiera dicho:
"Tienes que olvidar para seguir adelante.
Venga. Sigue".
- ¿Qué quieres? - Sabes lo que quiero.
Bien.
¿Te dejo tranquilo? Déjame tú. Y estamos en paz.
Pero no es así.
¿Quieres por favor explicar el concepto de "pagarme"
o lo hago yo?
Mi chequera está en el bolsillo trasero.
Sé tan amable de alcanzármela, ¿quieres?
Eres un saco de mierda.
- ¿Diga? - ¿Samson Benedictus Hodiak?
- ¿Quién es? - ¿Recibiste mi regalo?
Te lo dejé en el coche. Gracias por prestármelo.
Anda muy bien. Puedes llevar a dos en el asiento trasero.
- ¿Quién eres? - Ya sabes quién soy.
Eras diferente entonces. Más delgado, menos ingenuo.
Tu uniforme estaba más limpio,
mejor planchado que el de tu compañero.
Lo que haces requiere mucho trabajo.
Me gustaría saber por qué te tomas tantas molestias.
Las cosas hay que hacerlas bien.
¿Por qué? Quiero darte lo que quieres.
Pero tienes que decirme lo que es.
- Eres muy listo. - Quizá sea más tonto
de lo que te crees.
Dime lo que quieres.
¿Por qué no usas tu brillante cerebro
para averiguarlo antes de que me cargue a la próxima chica?
¿Crees que no te castigarán?
No puedes hacer daño a la gente.
No puedes atarla en su propia casa.
Tan solo hacemos lo que debemos.
- Se trata de sobrevivir, Gary. - ¿Eso debo decirle a la Policía,
que Charlie me cortó la oreja para sobrevivir?
Sé lo que le pasó a Ralph Church.
- Suéltame o... - ¿O qué?
Bobby, Sadie, ¿hablamos un minuto?
¿Walt?
- ¿Abe? - Me alegro de verte.
- Papá, ¿cómo...? - Soy inspector.
Tienes una agenda. Os dejo a lo vuestro.
Bueno, ¿aún...?
Sí, el grupo aún sigue. Intentado hacer el bien.
Mi padre está preocupado por mí...
- Me alegro mucho de verte. - Abe, no sabes lo que hice.
- Así que... - Claro que sí. Todos lo oímos.
- ¿Crees que te juzgaría por eso? - Creo que cualquiera lo haría.
Pues son idiotas. No he pasado ni un día allí.
Nunca he estado en la cárcel. Lo que has pasado...
- Fallé, a todos. - No, escúchame.
Hiciste mucho más de lo que haría cualquiera de nosotros.
Cualquiera se hubiera rajado. Nadie te culpa.
Tengo entendido que no sales de casa ahora.
Últimamente no.
Bueno, ¿por qué no vienes a alguna reunión?
Gracias.
- Le disparaste. - Sí, señor.
- En el culo. - Sí, señor.
- ¿En la raja o...? - No, señor, en un carrillo.
- ¿Qué carrillo? - El izquierdo.
- El izquierdo. - Justo.
- ¿El izquierdo? - Izquierdo.
- En el carrillo izquierdo. - Sí, señor.
¿Hiciste pellas el primer día de clase?
O los matas o que se escapen. Las dos cosas son complicadas
y por supuesto embarazosas para ambos.
Afrontémoslo, Shafe.
No es que tu mentor fuese la crème de la crème,
pero tendrías que saber estas cosas.
¿Hodiak no la tiene? La tiene, pero tú tienes el problema.
Y estás aquí temblando como un idiota y te tengo que ayudar.
Lo siento. No volverá a ocurrir.
No, en un futuro cercano, no.
Hasta que dé con un inspector que sea tu niñera,
te vas a pasar unos días en tu mesa.
No necesito un poli por ahí disparando a culos.
Ve a hacer papeleo. Ya.
Las paredes son de papel.
Tienes que salir de aquí ya, ¿vale?
¿Qué haces?
Se estaba aflojando. Estaba atándolo mejor.
Oye, Charlie, quizá deberíamos...
No seas la puta de cualquiera que te llore.
Ese corazón tan grande que tienes debe ser para tu familia.
¿Por qué no tocas algo al piano?
No quiero molestar a los vecinos.
Órdenes, macho.
Sadie, ¡ayúdame!
Venga, Bobby. Hazlo y acaba con esto.
No da la sensación que yo pensaba.
Es como pinchar un codillo.
¿Quieres probar?
No olvidéis la pared.
Poder negro, hermanos y hermanas.
Mira la pared.
Es el primer disparo de la revolución.
Lo que hacemos no es fácil,
pero es vital para el mundo.
El desorden se desata ya mismo.
¿Lo sientes también, no?
Y tú y yo, querida Mary,
tú y yo seremos el rey la reina.
CERDITO POLÍTICO
- Inspector Shafe. - ¿Qué hay? Soy yo. ¿Liado?
Sí, no he estado menos liado en toda mi vida.
Necesito que me mires llamadas a los bomberos entre las 9:00
y las 10:00 de anoche. ¿Puedes hacerlo?
- Claro. Por supuesto. - Gracias.
Muy bien, agente Tully.
Detuvimos a Leonard esta mañana.
Gracias a las pruebas ofrecidas por su novia,
- gracias a usted. - Bien.
Su apartamento estaba lleno de dinamita.
Debería estar contenta, Charmain.
Nos gustaría seguir trabajando con usted.
- ¿Quiere que vuelva? - Ha probado su valía.
Solo he terminado lo que estaba haciendo cuando decidió
- que yo no valía la pena. - A veces, esas cosas...
Guárdelo para quien trabaje con usted.
Hice lo que quería. Acabé lo que empecé.
Así que gracias, pero tengo otros planes.
Siento el retraso.
Torcí a la izquierda en Albuquerque.
- ¿Y el bañador? - Me llamó
- un amigo. - ¿Es por lo de las fotos?
¿Llegaste a entregarlas?
Tienes razón, Billi. Soy adicto.
Son muchos años.
Tu vicio al menos ayuda a la gente.
No estás enfadada.
Tengo claro quién es el hombre con quien me acuesto.
Eres un desastre.
Me gustas igual.
¿Por qué no te sientas? Ya que has venido.
Voy a coger moreno de obrero.
KEN, CON ESTO DEBERÍA DARSE POR CONCLUIDO
TU NEGOCIO CON BRUCE. NO VOLVEREMOS A VERNOS. G.
Perdón, agente, he parado a dormir un ratito.
- ¿Qué hora es? - ¿Me enseña el carné?
- Claro. - ¿El coche es suyo?
Un amigo me lo prestó. Solo voy a casa.
¿Le importa que vea los papeles?
Claro.
¡Manos arriba! ¡Fuera del coche!
¡Fuera ya! ¡Vamos! ¡Venga! ¡Fuera!
¡Vamos, ahora mismo! ¡Salga! ¡Las manos arriba!
Hazlo, Sam. Hazlo.
O prefieres que te cuente cómo sonaba el martillo
cuando golpeaba su preciosa cara.
Continúa. ¡Vamos! Shafe, vete de aquí.
Suelta el arma.
Traducido por: Paco Vara
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