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Original subtitles

Bienvenido a Inglaterra, Sr. Jaiakov.

Como ya sabe,

la fisión nuclear debida a los grandes generadores,

seguirá dependiendo de las reservas de uranio.

Después de la euforia del principio,

la investigación en el campo de la fisión se suspendió.

Fue entonces, caballeros,

cuando Uds. Causaron sensación al poner a punto una máquina circular.

El primer Tokomak.

Que el lnstituto Kurchatov nos ha permitido apreciar.

Ahora, les vamos a mostrar el primer modelo británico.

Ésta es una máquina circular sin interés para el ejército.

Gracias a Dios, como decimos aquí.

Directo a la embajada rusa.

Vamos, muévanse.

La ambulancia está de camino. Muévanse.

¿Cuál es el problema?

Quiere ir en la ambulancia.

¿Está herido?

No quiere dejar a su compatriota.

Entonces permitan que les lleve en mi coche.

Gracias.

¿Adónde vamos?

¿Sabe dónde queda el St. Stephens Hospital?

¿St. Stephens Hospital?

Espere... St. Stephens Hospital...

No, creo que no, Sr.

A ver, ¿sabe dónde está el Támesis?

¿El Támesis?

Creo que sí lo sé.

Por favor, rápido.

Cruce el puente de Westminster y a la derecha, el palacio Lambeth, ¿no?

Sí, Sr.

- Luego ya preguntaremos. - Bien, Sr.

¡Vamos!

Claro, Sr.

Lo siento, Sr.

¿Puede oírme?

Lo lamento, caballeros, pero el paciente ha sufrido graves heridas

y no se le puede molestar.

Quiero llamar a la embajada soviética, inmediatamente.

Claro, sígamne.

- Lo sentimos mucho. - Queremos verlo.

Claro.

Antes de las condolencias oficiales, les ofrezco las mías.

Gracias.

¿Qué quiere decir incinerado?

Yo no sé nada. Sólo cumplo con mi deber.

Tenía que llevarlo al crematorio.

¿Qué autoridad? ¿Quién dio la orden?

Yo no he...

Yo no soy nadie, soy nuevo.

¿Dónde está el jefe de este hospital?

En la cama. ¿Sabe qué hora es?

¿Dónde está el crematorio?

¿El crematorio?

Me temo que llegan tarde.

Ya ha terminado, es muy rápido.

Estoy de acuerdo en que es un error.

Debería presentar una reclamación.

Voy a exigir una investigación. ¡Hoy mismo!

De todas formas, ¿desea rellenar el formulario?

¿Formulario? ¿Qué formulario?

¿No desea recoger las cenizas?

Bienvenido a la Inteligencia Militar 5.

Disculpe por la poca delicadeza de nuestra invitación.

Seguro que comprende que nuestras operaciones

a veces se desarrollan sin tener en cuenta las formas.

Ted, ¿puede cerrar la puerta?

Gracias.

Veamos,

me han dicho que antes de que yo llegara

Ud. Rechazó el whisky, rechazó el puro.

Sé que Ud. Bebe y fuma.

Le ruego que no siga con esa actitud

y que acepte, al menos, nuestra tercera oferta,

que es su libertad.

Desgraciadamente, nada es gratuito

en este mundo que se va degradando.

¿Puede creerlo? Tengo que pagar este puro.

Tengo que pagar este whisky de 30 años.

No se sorprenderá si le pido

una compensación por los gastos de su regreso a Occidente.

No es una visita. Es un regreso.

¿No es así?

¿No es cierto?

Nuestro idioma no le resulta familiar, es normal.

Howard, explique al Sr. Jaiakov lo que sabemos de él.

Léale su informe.

Se llama Clément Tibère.

Y es Ud. Francés.

Nacido el 27 de septiembre de 1924 en Dijon.

Fue un buen estudiante.

Pero a los 18 años dejó el colegio para marcharse a Inglaterra

falsificando la fecha de su nacimiento en su documentación,

lo cual estaba prohibido por el reglamento.

Consiguió que le admitieran en el selecto grupo

de los Especial Operativos Ejecutiva.

¿No tiene Ud. La Cruz de San Jorge?

¿No tiene la Cruz de San jorge?

Por favor, deja que continúe sin que le interrumpamos.

En el expediente de SOE consta que...

sus dotes de observación y de intervención

son extremadamente buenas.

Pero que su carácter es extremadamente malo.

El 9 de diciembre de l943,

Fue el jefe de la operación Painodia,

llevada a cabo sin la autorización de sus jefes,

pero cuyo éxito le valió la Cruz de Jorge.

- Felicidades. - ¿Satisfecho?

Al finalizar la guerra,

regresó a Francia y de Dijon fue a París.

Y fue en París donde se enamoró de una joven italiana.

La Srta. María Menela.

Estudió con ahínco para tener un oficio y casarse con ella.

Y fue así como llegó a ser físico.

De momento, no nos hemos equivocado en nada.

Se casó Ud. En 1951.

Tuvo un hijo, Jean Marie,

que murió en 1960.

Ya llevaba Ud. 3 años en la Unión Soviética.

¿Lo sabía Ud.?

Su hijo se cayó de un acantilado en Beilan Miler,

en el mes de julio.

Ud. Era... es uno de esos físicos

que buscan en el agua marina la fuente de energía

que sustituirá al petróleo, al carbón, al átomo...

Lo que le hace a Ud. Tan interesante para los agentes del este

es que es Ud. Un desconocido.

Su jefe, el Profesor Kensi, que es muy conocido,

ha llegado a la jubilación sin haber tenido ningún problema.

Era demasiado famoso.

Pero Ud...

¿Qué hacía Ud. En aquel tren en octubre de 1951

con un billete de coche-cama para Austria?

Iba al Congreso Internacional de Viena

sobre la fisión nuclear.

En realidad, Ud. No sabía que emprendía un viaje completamente distinto.

Perdón.

- ¿Podría darme fuego? - Por supuesto.

Viena, fin del recorrido.

Encontraron un cadáver mutilado, irreconocible,

en la vía férrea, en algún lugar entre Munich y Salzburgo.

Ésa fue, al menos, la información que apareció en la prensa

con distintos matices.

Ud. Estaba muerto.

Pero no para todo el mundo, afortunadamente.

En la frontera del este,

la policía del oeste controló el pasaporte

de un violoncelista soviético acompañado de su mujer.

Estaba en regla.

Han pasado 16 años.

Dos años de encierro, primero.

No quería Ud. Trabajar, ese dichoso carácter.

Y después, 14 años de investigación

en el Instituto de la Energía Atómica Kurchatov,

donde Ud. Ha hecho maravillas.

Y es por esas "maravillas"

por lo que estamos muy sorprendidos de que los rusos

hayan corrido el grandísimo riesgo

de enviarle aquí con la delegación científica.

¿Acaso han olvidado que es Ud. De Dijon?

Bien, he aquí el precio

por su libertad del que le hablaba antes.

Entre los técnicos británicos que viajarán mañana,

respondiendo a la invitación para visitar el Instituto Kurchatov,

hay algunos que esconden en los mangos de sus cepillos de dientes

o en el capuchón de la estilográfica

secretos de estado.

Que dejarán de ser secretos si se los revelan a los soviéticos.

Ha habido dos filtraciones importantes.

Y a la tercera seguro que me echarán

y me reemplazarán por ese caballero que acecha mi sillón.

Señor Clément Tibère,

Nosotros no sabemos muy bien

quienes son los técnicos británicos que trabajan

para el este desde hace 3 años.

Pero Ud...

Ud. Sí los conoce.

Porque Ud. Sabe quién trabaja con Ud.

Señor Clément Tibère,

¿sería Ud. Tan amable

de indicarnos a esos hombres?

No.

¿No sabe quienes son?

- Sí. - Entonces, díganoslo.

No.

¿Puedo preguntarle por qué?

Porque quiero volver a la Unión Soviética.

Pero eso es imposible, porque Ud. Está muerto.

Y esta vez somos nosotros quienes tenemos su cadáver.

Sí, ya veo.

Si les entrego a los dos hombres que trabajan para ellos,

¿qué cree que pasaría?

Que volvería Ud. A Francia, libre, con mucho dinero

y un nombre nuevo.

Y una nariz distinta. ¿Sí?

Porque si yo desaparezco hoy y cogen a esos dos mañana,

establecerán una relación y me buscarán.

¡Y me encontrarán! ¡Y me matarán!

Esté donde esté, en cualquier momento.

Señor Tibère,

se lo ruego,

póngase tranquilamente en nuestro lugar.

¿Tranquilamente?

No, me pongo en mi lugar.

Y mi lugar está allí hasta el final.

No tengo elección, ¿sabe?

Ya no la tengo. Y desde hace tiempo.

Si lo saben todo de mí, también deberían saber eso.

No me hablen de libertad Uds. Que están tan cómodos detrás de sus puros.

No me hablen de la vida, porque con una bala en la nuca no se es libre.

¿Saben lo que es el KGB?

Lo saben porque es lo que Uds.

Lo mismo que Uds., pero además en Rusia.

Y si salgo de aquí libre, como dicen Uds.,

saben que estaré muerto antes de llegar a la acera de enfrente.

Seré un muerto libre, habré dado dos pasos.

Aunque fuera por los tejados,

aunque cavara un túnel hasta el último pueblo de Méjico,

ellos llegarían antes que yo.

Porque me buscan ya, por si acaso.

Aunque esté muerto, el KGB tiene que matarme.

Para que sirva de ejemplo.

Por eso me han permitido venir a occidente.

Saben que mi mejor vigilante soy yo mismo.

Su exposición nos conmueve.

Sin embargo, le repito cortésmente la pregunta.

¿Quiere Ud. Denunciar a los ingleses que trabajan para su laboratorio?

Está bien.

El avión para Moscú sale mañana a las 9.

Cometería un grave error si permitiese que despegara con los dos espías.

¿En qué confía Ud.?

Los de arriba, a pesar de que son ingleses,

no tienen ningún sentido del humor.

Ellos también le matarán.

Nosotros le mataremos.

Porque ya no nos servirá Ud. Para nada.

Y porque nos sentiremos ofendidos.

Cuando lo haya decidido, llame al timbre.

A mí me da igual, pero es su única posibilidad de sobrevivir.

Una posibilidad mínima, coincido con Ud.

Bien.

- ¿Sí? - Deje la luz encendida.

¿Eso es todo?

Es todo.

Bien.

Queda media hora.

El avión sale a las 9. Después tendremos todo el tiempo.

¿De qué va a servirle?

No sea estúpido.

Pero es la Srta. Hardy.

Srta. Hardy.

¿Srta. Hardy? - ¿Sí?

- ¿Quiere venir con nosotros? - ¿Por qué?

- No tardaremos mucho. - Pero el avión va a salir.

- Por favor, Srta. Hardy. - Disculpe.

Sr. Jarvis, Ud. También, por favor.

Gracias, Sr. Jarvis.

DESTRUCCIÓN DEL SUJETO Hq.

El resto está en la Banca Morgan.

La cuenta está a nombre de Jacques Roland.

Espero que le guste el nombre.

Los documentos. - Sí, señor.

Aquí tiene.

El pasaporte lleva un nombre diferente.

Por si acaso.

Elija.

Howard puede aconsejarle.

Las hemos perfeccionado después de la guerra.

Ésta.

Espero que le vaya muy bien.

¿Hay algo más que podamos hacer por Ud.?

Sí, llámeme a un taxi.

Ya está hecho.

Sr. Tibère.

Buena suerte.

A la embajada francesa.

No, siga. ¡Siga!

Oiga.

¿Puedo ayudarle?

No.

¿Qué está haciendo aquí?

Estoy buscando la salida.

- ¿La salida? - Sí.

Es por ahí.

Gracias.

Disculpe.

- ¿Desayuno, Sr.? - No, gracias.

- ¿Señor? - Póngame un vino.

- ¿Una copa? - Sí.

- ¿Puedo llamar por teléfono? - El teléfono está abajo.

¿Sí?

¿Cómo?

Sí.

¿De parte de quién?

El Sr...

Harold Holden.

No lo sé, voy a preguntar, espere un momento.

Un Sr. Extranjero pregunta por el Sr. Tibère.

Dice que tiene 2 Faulkner para vender con anotaciones del autor.

- Que lo traiga. - Dice que ahora no puede.

Le propone una cita cuando cierre, en su hotel, el Intercontinental.

Dígale que iré, es ahí enfrente.

Espere, primero quiero ir al teatro Champs-Elysees.

La butaca 38, Sra.

Aquí tiene.

- Gracias. - Gracias.

No, Sra., no es posible, no podemos...

¿El Sr. Holden?

Pero... yo quería ver al Sr. Tibère.

Soy su sucesor, Raoul Basquet.

Por favor.

El Sr. Tibère vendió hace 6 años.

Además, murió hace... no recuerdo. ¿Le conocía?

Sí.

Bien, pues si desea enseñarme sus Faulkner.

¿Señores?

CONTACTO

¿Sí? ¿Quién es?

Clément Tibère.

Hola, Jeanne.

Te lo explicaré.

¿Bastien está aquí?

No.

Se fue hace mucho tiempo.

Se volvió a casar y vive en Alemania.

No lo sabía.

He ido a tu casa a la antigua dirección.

Y luego he encontrado ésta en la guía.

¿Ibas a salir? - Sí, pero...

Jeanne...

¿Puedo quedarme aquí esta noche?

¿Por que no vas a...? Yo que sé, a la policía, a los...

¿Cómo se llaman?

Los servicios secretos.

A ese tipo de cosas. Tienen que protegerte.

Ese tipo de cosas, como tú las llamas,

las conocen mejor que yo.

Había un inglés cuando yo estaba allí.

Se llamaba Robson.

Era un biólogo.

Lo habían secuestrado como a mí.

Se escapó con un equipo de fútbol italiano que había ido a Moscú.

No se supo cómo lo había hecho.

Lo que sí se supo,

es que Scotland Yard lo escondió 2 años en una cárcel para que se olvidaran de él.

Al cabo de 2 años lo encontraron en su celda estrangulado.

Nadie protestó.

Porque todos hacen lo que hacen los rusos, todos.

Teníamos un amigo, un... amigo de Bastien que era de...

De la policía judicial. - No, Jeanne, eso sí que no.

Lo pasó muy mal, ¿sabes?

¿Bastien?

Tú eras su mejor amigo.

Y yo no llegué a conocerte bien.

Sí.

No, déjame a mí, por favor.

¿No tenías familia? Sí, en la librería.

Mi padre, sí.

Vendió la librería y después murió.

¿Irás a Grenoble?

¿A Grenoble?

16 años, toda una vida.

No te fijes en la decoración, sigue igual desde que Michele se marchó.

Además, me voy a ir de esta casa.

Ahora que me he quedado sola...

Murió.

Te pongo sólo la manta. - Sí, gracias.

¿Qué edad tiene Michele? - 25.

Es casi médico, está casada.

Ya soy abuela.

Bueno, ya está.

- Jeanne, quisiera decirte que... - ¿Decirme qué?

Creo que tienes lo necesario. - Sí, gracias.

Jeanne.

Jeanne.

¿Jeanne?

- ¿Cree que aún está aquí? - Estaba durmiendo cuando me fui.

Siéntese, por favor, voy a ver si está en su habitación.

Clément, este señor es de la DST,

los servicios especiales de...

He ido a ver al amigo de Bastien y me dijo que hablara con este Sr..

El Sr. Gato, se llama Gato.

El Sr. Clément Tibère.

- Te dije que no lo hicieras. - Sí, pero lo he hecho.

Y he hecho bien. Te he comprado una camisa.

Azul.

¿No me cree Ud.?

Ese no es el problema. Es que su historia...

Quiero decir que no es suficiente.

Quiere decir que no está obligado a creerte.

Tendríais que ir juntos a la... - A la DST.

Hay algunas cosas que... - ¿Qué cosas?

Quiere decir que harán una investigación...

No hace falta que me traduzcas todo lo que dice.

Ya sé que ha pasado tiempo, pero aún entiendo algo.

Jeame...

Lo que me sorprende es que haya vuelto a Francia.

Sabe que lo primero que harán será buscarlo en su país, ¿no?

Me buscarán por todas partes.

Pero prefiero morir en mi bosque.

Sí, eso pensaba.

Pero ayer...

Ocurrió algo imprevisto.

Quizá he encontrado una moneda de cambio.

Verá...

Si les devolvemos a alguno de los suyos, a alguien importante,

a un espía, como Uds. Dicen,

a cambio podrían dejarme en paz. ¡La vida!

El otro a cambio. Eso se hace, ¿no?

Sí, pero el otro, antes de devolverlo hay que cogerlo.

Y además, ¿quién?

Dígamelo, estoy aquí para ayudarle.

¿Se fía Ud. De mí?

- No, de nadie. - Bien.

Bueno, ¿nos vamos?

Clément, ¿piensas volver aquí?

Vaya a por su coche.

Está en la esquina.

Vaya a por él, saldré cuando esté en la puerta.

¿No querrá que vayamos por las cloacas?

Vamos, relájese.

¡Oiga! ¡Oiga!

¡Cuidado!

¿No ve que quiero aparcar Dé marcha atrás?

- Baje del coche. - ¿Qué?

Vamos, baje.

Cambiamos de coche. - ¿Cómo?

Súbase en el mío. Haga lo que le digo.

Vamos.

Suba.

Suba.

Ya está. Gracias.

¿Se ha dado cuenta de que lleva un faro apagado?

No lo sabía.

Pero ya he llegado, vivo aquí cerca.

Deje el paso libre y aparque ahí.

Viendo esta foto...

Pues mírale, ni siquiera se ha roto las gafas.

¿Sabe que la DST ha encontrado a su... al del taxi rojo?

Sí, en París.

Se cayó de cabeza desde un 5º piso en el patio del hotel,

en la Rue Jacob.

Era un polaco que revendía talonarios de cheques robados.

¿Le suena de algo? - No.

No, claro.

Bueno,

Llegará a París a las 1 de la noche.

La DST le esperará en el andén.

Yo sólo soy un poli de provincias,

lo único que puedo hacer es retirarle el carnet de conducir.

Dijo que...

Le habló a su colega de un intercambio con otro hombre...

¿Puede ser? - ¿Un intercambio con quién?

Eso no lo sé.

Si se capturara a un agente ruso,

se podría dar a cambio de su libertad, en fin...

¿Qué opinan?

¿No se van a sentar?

Disculpen.

¿Sí?

- ¿La Sra. Berger? - No.

Perdón.

¿Fuma?

En cualquier caso, tengo que volver el martes.

Te lo traeré, ¿vale?

- Vale, hasta pronto, Coin. - Adiós.

Tome.

No tengo cambio de un billete tan grande.

Yo tampoco, pero no importa.

Acordamos 15 mil. ¿No quiere que vayamos a cambiar?

¿Adónde va?

¿No irá a hacerme preguntas ahora?

No me busca la policía, si es lo que quiere saber.

¿Está metido en un lío?

Eso es.

Pero espere. Puedo llevarle un poco más lejos.

¿Hacia dónde va? - No lo sé.

Aquí tiene. ¿Le apetece un café?

No, nada más, gracias. ¿Tiene papel para escribir?

- Voy a ver. - Gracias.

Y no quería que lo supieras nunca.

La vida ha pasado, María.

La vida ya no volverá.

Al menos para mí.

Ya no pertenezco a tu tiempo.

Con lo que acaba de pasar, es probable que hayas oído hablar de mí.

Y quizá lo policía esté ahora en tu casa.

Supongo que habrán tomado tu sorpresa por una mentira.

O tal vez estés muerta.

Mi viaje ha terminado.

Incluso he pensado en quedarme aquí, en esta madriguera hasta el fin.

Hasta que vengan a matarme.

La esperanza de un intercambio.

Esa gala del 17 de septiembre queda muy lejos.

Porque no tengo pruebas.

Anoche leí en el periódico

que ese director de orquesta iba a estar en Ginebra mañana.

Intentaré aprovechar esta última oportunidad.

Pero sin ninguna esperanza.

A continuación les ofreceremos un concierto de música de cámara

en espera de la retransmisión en directo desde Ginebra

del concierto de la Orquesta Nacional de la Suisse Ronande,

bajo la dirección de Boris Korodin.

El concierto empezará a las 20:30

y finalizará a las 21:35.

¿Le va a llevar mucho tiempo arreglar esto?

Como mínimo 2 horas.

¿Tanto tiempo, 2 horas?

Una hora para ir a por la pieza a Grenoble y otra para comer.

Si encontramos la pieza. - Claro, hay que comer.

Mientras tanto, comeré yo algo aquí al lado.

Muy bien.

- Dese toda la prisa que pueda. - Cuente con ello.

Roland, coge el Simca y vete para allá.

Sí, jefe.

¿Como de costumbre?

¿Puedo llamar?

Sí, en el despacho, Sr. Grilein.

Por favor, más pan.

Hace...

Dos días que lo sé.

Los agentes de policía han estado en casa y...

¿Cómo me has encontrado?

Ha sido el Dr. Grilein.

Te ha visto en el taller de coches.

Me ha llamado.

¿Tomará algo la Sra.?

No, gracias.

¿Ya no vives en Montflorie?

Verás...

Jean Marie...

Sí, ya lo sé.

Te has...

Casado... vuelto a casar.

¿Cómo lo sabes?

He estado en la puerta del liceo hoy.

La policía me ha dado un número de teléfono para ti.

Tienes que llamar, Clément, por favor.

Es tu vida.

¿Es cierto lo que me han dicho?

¿Qué te han dicho?

Cuando estuviste allí, durante todo ese tiempo.

Ya sabes, era...

En fin, me casé con él y...

Tuvimos al niño y...

Ahora no sé lo que hay que hacer.

Nada.

No hay que hacer nada.

Quise decírtelo en una carta.

¿Cuándo?

Ayer.

Pero luego...

He venido.

No vas a hacer nada, Marie.

Vas a seguir...

Adelante, como hasta ahora.

Es...

Es... es tu vida.

Sí.

Adelante.

¿Y tú?

Saldrá bien, Marie.

Estoy vivo, ¿no? Me reconoces.

Sí.

¿El Sr. No se toma el café? Se le va a enfriar.

Se ha ido.

¿Cómo que se ha ido?

Traía la cuenta.

Démela.

¿Sabes conducir?

- ¡Conduce! - Esta bien.

Conduce, así podré dormir, vamos.

Vamos, subid.

Dame eso.

Buenos días, Sr. Su documentación, por favor.

Gracias.

Gracias, puede continuar.

Van a escuchar a continuación el concierto para violín y orquesta en Mi Mayor

de J. Sebastian Bach.

Concierto retransmitido en directo desde nuestros estudios de Ginebra

bajo la dirección de Boris Korodin y la participación de Tania Weber al violín.

En el aire dentro de 5 segundos.

¿Qué quiere Ud.?

Señor, por favor.

¿Cuánto tiempo dura la retransmisión?

Una hora, más o menos. ¿Por qué?

- He venido a ver al Sr. Korodin. - Puede esperarle al lado.

Gracias, prefiero esperarle en el hotel.

¿Sabe por casualidad en qué hotel se hospeda?

- ¿Lo sabes? - En el Hotel President, como siempre.

Gracias.

- ¿El teléfono, por favor? - Allí, a la derecha.

¿Señor?

La 305, por favor, el Sr. Korodin.

¿Desea hablar con la suite 305 o con el Sr. Korodin?

Con el Sr. Korodin.

Entonces es la 842, enseguida le pongo, cabina nº2.

Gracias.

¿Con quién quiere hablar Le paso?

Que sí.

Estas 10 minutos al teléfono y luego la que se retrasa soy yo.

No te enfades.

Señorita.

¿Señor?

No sé por qué, pero no consigo abrir la puerta.

- ¿Qué habitación es? - La 842.

Espere, voy a ver.

No me extraña, le han dado la llave de la 843.

No se preocupe, yo le abro.

Ya está.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Diré que le suban su llave. - Bien, gracias.

Va a tener que ponerse gafas.

Es la 842 y le ha dado la 843. - ¿La 842? Me extraña.

El de la 842 está dirigiendo un concierto de Bach en la radio.

Pues yo le he abierto.

¿Le has abierto?

A continuación, presencia del barroco.

Un programa retransmitido a Zurich, Berlín y Roma

y presentado por Frank Fletcher.

Sí, les voy a enseñar su ficha.

Es el Sr. Jean Roland, es todo lo que sé.

No se llama Jacque Roland, mírelo.

Debe estar en su habitación.

He mandado unas copias a descifrar, pero ¿el qué?

Podría haber incluído las instrucciones en el paquete.

Dice que desde hace 20 años pasa todo lo que quiere en sus partituras.

Al parecer, los planos del Concorde, pasaron al otro lado así,

en 24 compases.

Bueno, eso es lo que dice.

Está loco.

No fume aquí.

¿Dónde está? ¿Tiene alguna pista?

Dice que desaparece hasta que hayamos detenido al director de orquesta.

Si detenemos a Korodin, puede que a los rusos les interese un intercambio.

¿Eso qué es?

No es nada, sólo papel austriaco. Y esto es la filigrana de la marca.

¿Habéis pedido a Londres confirmación de su expediente?

Jamás han oído hablar de él.

¿Y cuándo es el concierto de Korodin?

Hoy, matinal a las 15:00h.

Es el Sr. Del seguro, necesita saber dónde han encontrado el coche.

- ¿Y el perro? - Todavía no lo han encontrado.

¡No lo entiendo!

¿Por qué no nos dijo "vayan a registrar las cosas de Korodin

el día que esté en París y deténgalo"?

En lugar de hacerlo por correo y en el último momento.

Si se lo hubiese dicho, ¿le habría creído?

No ha confiado en nadie.

No es nada.

- Son las 3, ¿no tiene hambre? - Sí.

No.

Se acabó. Nada, lo hemos intentado todo.

Lo único que me llama la atención es que faltan unas pautas aquí.

Normalmente estas negras deberían ser blancas.

En fin, no tiene sentido.

¿Cómo que no?

- El laboratorio está ocupado. - Me da igual. ¡Que los echen!

Todos a los coches. ¡Venga!

Sabían que Korodin estaba atrapado.

Y fue por eso por lo que capturaron a Tibère.

El intercambio se llevó a cabo el 20 de noviembre a las 5 y 10 de la madrugada.

En una carretera de montaña cerca de la frontera austriaca.

Marie se enteró a través de la prensa, como todo el mundo.

Y, como todo el mundo, jamás volvió a saber de Clénent Tibère.

O, si lo hizo,

nunca se supo.

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