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Lara.
¡Lara!
Lara...
Lara.
Lara.
Cállate.
¿Qué haces?
-Nada. -¿Estás loca? ¡Para!
Tarde.
-Bonitos, ¿no? -¿Qué te pasa?
Que quería ponerme pendientes y me los he puesto.
-Los habrás desinfectado, ¿no? -No soy idiota.
A ver, enséñamelos.
Siguiente, por favor.
-Buena suerte. -¡Buena suerte!
Tienes que perfeccionar tu técnica de clásico,
pero no es mala. El problema no es ese.
El trabajo de puntas es nuevo para ti.
Eso podría ser un problema.
El riesgo de lesión es grande. No tienes los pies entrenados.
Sinceramente, dudo mucho que hagas carrera como bailarina.
Sigo el consejo de tu anterior academia.
Pero confiamos mucho en tu tenacidad.
Te propongo un periodo de prueba de ocho semanas.
Veremos si progresas lo suficiente,
y si puedes seguirle el ritmo a las demás.
-¿De acuerdo? -Sí.
Le irá bien hacer tanto ejercicio.
Pese a los inhibidores hormonales, tiene los huesos fuertes.
Pero es importante que siga tomando las vitaminas.
Ya lo hace.
-¿Y usted? ¿Cómo está? -Bien.
Aquí está.
Vamos a pesarte.
¿Estás bien?
Ya está.
-¿Cómo estás hoy? -Bien.
-¿Has tenido un buen día? -Sí.
¿Has dormido bien?
-Estás muy guapa. Radiante. -Gracias.
¿Llevabas la cuenta de los días que faltaban para el tratamiento?
Sí.
-¿Lo admites de entrada? -Sí.
Normalmente la gente miente y se lo tengo que sacar.
-¿Qué me prometiste la última vez? -Que no lo haría muy a menudo.
¿Y por qué lo hiciste igualmente?
No lo hago a menudo.
Pero ¿por qué lo haces?
Porque puede que haga que el tiempo pase más rápido.
No, de hecho pasa más lento si te centras en ese día.
Vive el presente. Disfruta del momento.
Sé una chica. Eres una chica.
Eso es bueno, ¿no? Yo veo a una chica guapa y simpática.
¿Qué crees que cambiará el tratamiento hormonal?
Mi aspecto. Me saldrá pecho y esas cosas.
¿Te hace ilusión tener pecho?
Eres una mujer, y tienes cuerpo de mujer.
Lo único que podemos hacer es constatarlo y apoyarte.
Pero ya eres todo lo que serás.
¿Lo entiendes? ¿Crees que, cuando te miro, veo a una mujer?
-¿No? -No.
Pues es una pena.
-No podemos... -Ya os ayudo.
Aquí.
Vale.
-Gracias. -De nada.
-Mathias. -Lewis.
-Encantado. -Igualmente.
-Hola. -Bajo a por más cajas.
Empezad a desempaquetar, ¿vale?
-La comida la pondremos aquí. -¿Qué?
-La comida aquí. -¿Y esto?
-¿Aquí, o al otro lado? -No, ahí es más práctico.
-Esa taquilla está libre. -Gracias.
Preparad el paso. Brazos y codos bien bonitos.
Y luego, hacia atrás.
Vamos a repetirlo. Acercaos. ¡Ahora, atrás!
Con más épaulement.
Atrás, atrás...
Vale. Me habría gustado más épaulement al final.
Y aún no he visto el plié.
Pas de bourrée y... ¡rectas!
Desde aquí, cerrad y cruzad el brazo por el lateral,
y subidlo. Un brazo solo.
Veo que algunas solo ponéis el pie.
Es un arabesco con enveloppé. Subís y sacáis. Solo el izquierdo.
Es importante preparar el paso. Plié, y desde el codo. Otra vez.
¡Hasta atrás del todo, rápido! ¡Cerrad los pies!
Más rápido. Este talón no lo veo. El delantero. Así mejor.
Cierra las rodillas. Más rápido, hasta equilibrarte.
Quieta. Cierra los pies, muy despacio.
Pecho fuera. Cuello erguido.
Sentid el impulso.
Miraos entre vosotras.
Me llamo Antoine, y este verano he ido a Cannes a hacer un stage.
Pero solo pude ir dos días porque me lesioné.
-¿Y ya estás recuperado? -Sí, más o menos.
Vale.
Yo me llamo Anke, tengo 16 años y soy de Izegem, en Flandes Occidental.
Este verano he viajado a Roma, en Italia.
-¿Y qué tal por Italia? -Calor. Mucho calor.
-Vale. Pero ¿te gustó? -Sí.
-Te toca. -Me llamo Lara. Tengo casi 16 años y...
tengo un hermano pequeño, de seis años.
Vale.
Lo siento si esto te parece brusco, Lara, pero he de pedirte que cierres los ojos
mientras pido al resto de chicas que levanten la mano
si les supone un problema que Lara use el vestuario femenino.
Vale, cierra los ojos.
Muy bien, gracias. Te toca.
Hola, me llamo Elodie y tengo 16 años.
Este verano he hecho un stage en la Ópera de París.
¿Has dormido bien?
-Muy bien. ¿Y tú? -Bastante bien.
Te acabas el sándwich y nos vamos.
-¿Trabajaste hasta tarde anoche? -Hasta las tres o las cuatro.
¡Qué tarde!
No tienes nada en el bolsillo.
-Sí, está sucio. -¿Qué?
-Está sucio. -Ah.
Gracias.
-¿Una galleta? -No, gracias.
Veintisiete...
¿Y luego qué viene?
Veintiocho, veintinueve, treinta...
-Hasta esta noche. -¡Hola, Milo!
-¿Eres su hermana? -Sí.
-Todos a vuestro sitio. -Sí, seño.
Vale, quieta ahí. Pareces de madera. Así no se puede.
El peso de tu cuerpo tiene un papel.
Abajo y giro. Plié.
Plié. Y ahora, apóyate en la pierna. ¡Y arriba!
¡Arriba, arriba! ¡Estira bien el brazo!
Gira. Acompaña con la cabeza. Y adelante.
Uno.
Plié. Lado.
Plié y...
Gira.
Tenemos mucho trabajo por delante. ¡Mucho trabajo por delante!
Mucho.
Las chicas empiezan a hacer puntas a los 12 años,
con ejercicios suaves que les van reforzando los pies.
¿Entiendes lo que te digo? Esto...
Esto es forzarlo un poco.
Hay cosas que no pueden cambiarse.
No puedes podarte trozos de los pies.
-Desde atrás, ¿no? -Sí.
No llores, hijo.
Harás muchos amigos en el cole.
Milo.
Vaciamos el pene y retiramos los cuerpos cavernosos.
Luego lo cerramos y volvemos del revés, y esa será tu nueva vagina.
Usaremos una parte del glande para hacer el clítoris.
Como tomas inhibidores hormonales,
puede que el pene no te haya crecido mucho,
así que quizá tengamos que usar algo de tejido intestinal
para que la vagina sea lo bastante profunda.
¿Qué complicaciones puede tener?
Las complicaciones más frecuentes son el sangrado
y la cicatrización lenta de las heridas.
Una posible complicación grave es una fístula rectovaginal.
Es una perforación del intestino que hace que entren heces en la vagina.
-Pero es muy poco habitual. -Por suerte.
De todos modos, tendremos que hacerte una colostomía
hasta que se te cure la herida.
Estás muy tenso.
Si quieres, paramos y te fumas un cigarro.
No, no pasa nada.
Solo estoy preocupado.
-¿A ti no te preocupa? -¿Por?
Son buenas noticias.
Ya, pero ver las fotos y todo eso, ¿no te...?
¿No te afecta?
No. Me alegra.
-Aunque a ti sí parece afectarte. -Que no pasa nada.
De verdad.
Bueno.
Mejor.
Es que no es algo que pase cada día. ¿Lo entiendes?
Sí.
¿Qué tal el colegio?
Bien. ¿Por?
¿Qué tal los chicos de clase?
-No sé. Simpáticos. -Ya, pero...
¿No hay alguno que sea...
más simpático que los demás?
No me apetece hablar de eso contigo.
-Es personal. -¡Personal!
-¿Por qué te ríes? -A mí bien que me preguntas.
-Pues claro. -Me parece de tener un poco de morro.
Además, nunca te he dicho que me atraigan los chicos.
Ah, mira. Eso es nuevo.
Ya.
-¿Te atraen las chicas? -No sé.
Quizá.
-No pasa nada, ¿eh? Puedes decirlo. -Te lo diría, pero no lo sé.
¿Qué cenamos hoy?
¿Invitamos a tu novio o novia?
¿Quieres parar ya y vestirte?
Ven. Para o te haré daño.
¡Estoy cansado!
Cansado o no, tienes que ir al cole.
¡Para!
De "para" nada.
Estate quieto.
-¡Para! -Venga.
¡Para, Victor!
Vístete solo.
Para.
Ya vale.
¡No me pegues!
¿Has terminado?
¿Por qué no quieres vestirte?
No me vuelvas a llamar así, ¿vale?
-¿Vale? -Sí.
Perdón.
Y uno.
Y arabesco.
A 90 grados. ¡Venga!
Y uno, y dos, y tres,
y cuatro, y cinco, y seis, y siete, y ocho, ¡y alto! Bien.
Uno,
dos...
Tombé, no bourrée. Ay, por el amor de Dios. ¡Venga!
¡Baila, muévete, no pares!
Y uno. Arriba. Continúa.
La pierna bien tiesa. Alto.
Plié. ¡Hop! Pas de bourrée.
Prepara el paso.
Y uno, y dos, y continúa.
¡Adelante! ¡Y uno, y adelante, tres, cuatro, cinco y seis! ¡Voilà!
Bebed algo, por favor.
Cinco, seis, siete, ocho, tombé. Cinco, seis, pas de chat, ocho, nueve.
Tres, cuatro, cinco, seis, ¡bien! Y uno, dos,
tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, tombé y cabriola.
Brazos muy fluidos.
Y... tombé. Adelante. Y cinco, seis, siete, ocho.
¡Bien! Temps levé, posé, tombé. Pas de bourrée y salto.
¡Muy bien, Lara! Y uno, dos, tres, cuatro...
Espera. Yo te pego a ti, tu a mí y luego os pegáis vosotras.
¡Qué daño!
¡Te has pasado!
Te tengo que dar otra.
-¿Te puedo dar otra? -No.
-¿Qué haces? -Un nombre, un animal...
Tus profesores están contentos con tu esfuerzo.
Estás progresando mucho. Tu trabajo de puntas mejora.
Aún te queda camino. Tendrás que trabajar duro para compensar.
Pero está claro que tienes talento,
así que te dejaremos quedarte.
Me han aceptado para todo el curso. Me dejan quedarme.
Bueno, llámame luego.
¿Estás bien?
Bueno, el momento oficial.
Ya tenemos los papeles para todo lo que hemos hablado.
-Puedes interrumpir cuando quieras... -¿Estás escuchando?
¡Se muere de ganas de firmar!
Puedes interrumpir cuando quieras el tratamiento hormonal,
pero los efectos son irreversibles.
Imitaremos la pubertad femenina todo lo que sea posible.
...cumpleaños feliz,
te deseamos, Lara,
cumpleaños feliz.
Fijo que son otras zapatillas de ballet.
-¿Cómo lo sabías? -¡Otras zapatillas de ballet!
Gracias a todos por venir. Hoy es un día importante para nosotros.
Es un gran momento para la familia, para los tres.
Quieto aquí, Milo.
Es una nueva vida. Para Lara es un gran momento.
Hemos peleado mucho para llegar aquí,
y es estupendo poder compartirlo hoy con todos vosotros.
-Insisto, gracias a todos. -¡Qué bien!
Se lo podemos decir, ¿no?
-¿Sí o no? -Venga.
Es niño.
-¡Tres niños! -Tres niños.
Tres mosqueteros.
Como sabéis, este año os prepararé una coreografía.
Tendrá danzas en grupo, solos, tríos, muchas cosas.
Espero poder daros a todos la oportunidad de participar.
Será una oportunidad para usar vuestra creatividad.
Tendré que elegir.
Y dos, y tres... ¿Qué pasa ahí? Y cinco,
seis y abajo en cuarta.
Moveos, moveos.
Y cinco, y seis. Una más, chicos.
-¿Qué vas a cocinar? -Ratatouille. ¿Te apetece?
Lara, suelta eso. Dame mi móvil. Dámelo.
No. ¿Quién es?
No lo sé. Yo no cotilleo tus mensajes, ¿no?
-No sé yo. -Yo sí. No.
-¿Quién es? -Dame el móvil.
No sé quién es. Dame el móvil y así lo sabré.
Dámelo.
Ya he visto quién es. Dámelo.
Es Christine. Es...
-En fin, es Christine. -Gracias.
Es una nueva amiga.
Y como me veo venir la pregunta, te contesto ya: no es mi novia.
-No te iba a preguntar. -Ya, seguro.
Bueno, no lo es de momento.
-¿Pero vais por buen camino? -No sé si vamos por buen camino.
No sé si vamos a alguna parte, pero...
Ya veremos.
Ay, por favor... ¡Venga!
Que fluya el movimiento. Si no te dejas ir, te paras y te caes.
Mueve todo el cuerpo. Baila hasta la médula.
Otra vez. Uno, en línea recta. Continúa. Muévete.
¡Alto!
Y torso arriba. Pas de bourrée.
Vale. Y camina.
Y uno, y dos, ¡y arriba!
Plié y... ¡hop!
Ay, madre.
Esfuérzate más, o no habrá manera.
Si de verdad es lo que quieres, esfuérzate. Esto funciona así.
No irás a rendirte, ¿no? ¡Vamos!
¿Te había gustado alguien alguna vez?
-No. -¿Nunca?
-No. -¿Ni en la guardería?
No me acuerdo, pero no creo.
Bueno.
¿Y si conocieras a alguien?
-No sé. Nunca me ha pasado. -Imagínate que te pasa.
Pongamos que hoy, al salir de aquí...
te saluda un chico.
Y tiene moto. ¿Te gustan los chicos con moto?
No. Vale. Perdón. Pues tiene...
Tiene una bici.
Y a ti se te ha pinchado una rueda.
Y te ofrece llevarte a casa en bici. ¿Suena bien?
-Sí. -¿Aceptarías?
No sé.
¿Por qué?
Porque creo que...
aún no quiero hacer eso con este cuerpo.
¿Prefieres esperar a estar operada?
-Ya. -Pues es una lástima...
poner en espera tantas emociones.
Deberías permitirte disfrutar de estos dos años,
porque disfrutarlos te ayudará después de la operación.
Así no perderás tiempo.
No tendrás que quedarte esperando, helada, en la marquesina...
hasta que pase el autobús.
-¿Qué tipo de chicos te gustan? -¿Cómo?
¿Qué tipo de chicos te gustan?
¿Qué pasa?
Vuelve a dormirte.
¿Estás llorando?
¿Qué te pasa?
No sé.
¿No sabes por qué lloras?
¿No sabes o no me lo quieres decir?
No, no sé.
Serán las hormonas.
¿Las hormonas?
Tonterías.
No sé. Me da miedo que no funcione.
Que no cambie nada.
Yo veo muchos cambios.
Creo que no eres consciente de lo valiente que eres.
Eres un ejemplo para mucha gente.
No quiero ser ningún ejemplo.
Solo quiero ser una chica.
Ya eres una chica.
Eres una chica. Yo veo a una chica.
Pero quieres ser mujer muy rápido,
y eso no funciona así.
¿O te crees que yo pasé de bebé a hombre?
Estás en la adolescencia. La adolescencia tienes que vivirla.
Se pasa muy rápido.
-¿Vas a pasarte la noche llorando? -No.
-¿Empapándome las sábanas? -Cabrón.
Cabrona tú.
-Lara... -¡No, sal! Sal.
¿Quién se sabe la parte de Fiona?
Lara. Enséñanos.
Seguid, chicos. A ver cómo lo hace Lara.
Punta, piqué, arabesco... No paréis.
¡Coup de pied!
Y hacia atrás. Venga.
¡Coup de pied!
Otra vez. Uno...
No paréis. ¡Equilibrio!
¡Izquierda!
-¿No te duchas? -No.
-¿No te vas a duchar? -Si no sudo.
¿Que no sudas? ¡Anda ya!
Todas sudamos a mares menos tú.
-Tú no sudas. -No mucho.
La gente habla de ti, y pregunta cosas.
Dúchate. A nosotras nos da igual.
No sé. No he traído nada para ducharme.
-¿Cómo? -No tengo con qué ducharme.
-Para ducharte no hace falta nada. -No traigo toalla.
Te dejo yo una. Toma.
¡Venga, Milo!
¿Qué hacías esta mañana en el baño?
Lara.
Teníamos unas normas.
No estoy enfadado. Solo quiero entenderlo.
Ya lo hablamos. Compramos ropa interior especial.
No tienes por qué hacerlo así.
-A lo mejor es que la ropa no funciona. -Pues dímelo y ya lo arreglaremos.
Pero no lo hagas así. No es sano.
Sé que es difícil, y buscaremos una solución. Pero así no.
-¿No me contestas? -Vale.
-¿Quieres que pensemos una solución? -No, da igual.
Prométeme que no lo harás más.
-¿Vale? -Vale.
-¡Venga, Lara, que llegamos tarde! -¡Voy!
Muy bien, seguid girando.
Usad la cabeza, chicas.
Eso es. Adelante, chicos.
Bien. No paréis.
Arriba.
Bueno, vamos a tener que empezar a decidir
quién va a hacer cada sección,
porque el grupo es demasiado grande para que todos hagáis todas las escenas.
Brazos. ¡Bien!
Pies juntos.
¿Qué ha pasado?
¡Bien!
-Cerrad la quinta. -¡Trío!
¡Vamos!
No os separéis.
Cuidado con las distancias.
Abríos con cuidado si os hace falta.
¡Las piernas juntas!
¡Desde quinta!
¡Cerrad la quinta! ¡Cerradla!
Un, dos, tres, ¡ya!
-Hola. -Creo que es vuestra.
-Estaba en nuestro buzón. -Gracias.
¿Quieres tomar algo?
Sí, vale.
-Pasa. -Gracias.
Perdona por el desorden. Es mi hermano.
-¿Qué te apetece? -Lo que sea.
Tenemos cola, cerveza, agua, vino...
Agua mismo.
Vuestro piso es igual que el nuestro. Qué curioso.
-Toma. -Gracias.
Voy a pedir que me suban la dosis.
De hormonas.
-No me parece buena idea. -¿Por qué no?
-Porque eso no lo decides tú. -Por eso quiero preguntar.
-Creo que te dirán que no. -Se lo preguntaré igualmente.
Y yo no quiero que te la suban.
Has bajado 600 gramos. ¿Va todo bien en clase?
-Sí. -¿No os exigen mucho?
Te cambiará el cuerpo. Te cambiará. Te lo prometo.
¿Sabe para cuándo? Es que está tardando mucho.
Durante los seis primeros meses no puedo subirte la dosis.
No es sano.
Ojalá pudiera hacer algo más que pedirte paciencia. Lleva su tiempo.
Tienes que intentar no obsesionarte con tu aspecto.
Venga, arriba, ¡hop!
Plié. El otro brazo.
Sigues yéndote hacia atrás en lugar de apoyarte en las piernas.
Empecemos otra vez, venga. Otra, otra, otra.
Ven aquí. Sé que te duele. No pienso rendirme.
Venga. Prepara el paso y...
Recta. Y adelante.
Bien. Y acaba correctamente. ¿Por qué no te sale?
Cuando gires y pierdas el equilibrio, echa este hombro hacia delante.
Eso te frenará.
Ven. Ya basta por hoy.
Te machacas mucho. Demasiado.
-Bueno, que lo pases bien. -Gracias.
-Un beso. -Un beso.
-Tú dormirás aquí. -Vale.
Las demás dormirán en el otro cuarto. Están en la piscina.
Yo me vuelvo a la cocina.
¡Ropa, ropa!
-¿Qué te gusta? -¿Es de verano?
-Pruébatelo. -Qué chulo es este.
-¿Me lo puedo poner? -¡Sonreíd!
-Gang bang, tíos. -¡Eso!
¡Gang bang!
¡Uh, Lara lleva un suje sexy!
-Qué chulo. -Te queda bien.
-¿Usas rellenos? -No.
¡Ay, mis gafas de sol!
-Me encanta ese vestido. -¡Pero quítate los pantalones!
-Tía, qué borde. -"Tía, qué borde".
Pero tengo razón.
Me encanta tu ropa.
¡Y la de Lara!
¿Cómo lo haces en clase de ballet? ¿Te la metes para atrás?
-La... -La...
¡La tercera pierna!
¿Qué?
¡Súbete el vestido!
-Enséñanosla. -No.
Solo a mí, porfa.
Es que Elodie no ha visto nunca una.
-Ya. -¿En serio?
Como no tengo hermanos...
Va, que es mi cumple.
-Dejadlo, por favor. -Tú nos has visto desnudas.
-Ahora queremos verte a ti. -No es lo mismo.
No es tan difícil.
Tú nos has visto desnudas. Tenemos derecho a verte a ti.
-No quiero. -¡Que la enseñe, que la enseñe!
¿Qué pasa? ¡No es para tanto!
Estamos entre chicas. ¿Quieres ser un chico o una chica?
Amelia, para ya.
¿Quieres que te tratemos como chico o como chica?
¿Te tratamos como chica o como chico?
Yo solo pregunto. ¿Te tratamos como chica o como chico?
-Para. -Es una pregunta muy fácil.
¿No quieres decir que pareces una chica?
¿Pareces un chico entonces?
-¿Quieres ser chico o chica? -Chica.
Pues ya está. Enséñanosla.
Dejadle en paz.
¿Por qué te cuesta tanto? ¡Compartimos vestuario!
Nos ves en bolas. Nos ves el toto a todas y nos da igual.
Enséñanos la polla, que no es para tanto.
-¿Lo hago yo? -Para.
Mira que lo hago yo. ¿Quieres que lo haga?
Gracias.
-No era tan difícil. -No.
Pues ya está. Ahora no te enfades conmigo.
-¿Estás enfadada? -No.
Estupendo.
¿Qué haces aquí?
He vuelto. Me dolía la tripa.
-¿Cómo has vuelto? -En metro.
Christine, Lara.
Lara, Christine.
-Hola. -Hola.
Me voy a mi cuarto.
Perdona.
Vuelvo enseguida.
Vuelve con...
-Christine. -Eso. No la dejes sola.
-A ver, ¿qué te pasa? -Nada, que me duele la barriga.
-¿Por eso te has ido? -Sí.
Pero ya estoy mejor.
-Haberme llamado. Te habría recogido. -No caí.
¿Has...?
¿Has fumado porros, has bebido? ¿Es eso y no quieres decirlo?
No, ni fumo ni he bebido.
Bueno.
-Si quieres compañía, ven. -No, os dejo a solas.
Tú misma.
Vale.
Ya vale de tonterías. ¿Vas a contarme qué pasó?
-Ya te lo conté ayer. -¿Lo de la barriga?
-Sí. -No me lo creo.
Se siente.
"Se siente".
-No quiero que te preocupes. -Ya.
Ya está.
Has perdido mucho peso y tienes una infección genital.
Tienes que dejar de ponerte esparadrapo.
Para la operación, es importante estar bien físicamente.
Ahora mismo, tu cuerpo no aguantaría una operación de ese calibre.
-¿Estás muy estresada? -No.
-Lara por favor. No es verdad. -Sí lo es.
No lo es.
Lo siento, pero veo que Lara no come, que duerme mal, y a ver...
Sé que es difícil para ti.
No me importa subirte las hormonas, pero primero tengo que asegurarme
de que te encuentres bien y de que estés sana.
Solo podemos ayudarte si sabemos lo que pasa. ¿Entiendes?
Sí.
¿Qué piensas, qué sientes? Cuéntanos.
-Estoy bien. -No, has de estar mejor.
¡Ya!
Cuidado.
Juntad las piernas.
Abajo y giro.
¡Nos os perdáis!
Tres parejas, rápido. En quinta.
Empezamos otra vez.
-¡Venga, venga! ¡No lo veo! -¡Juntad los pies!
¡Seguid, seguid, no paréis!
¡Hasta arriba!
No os salgáis del grupo.
¡Seguid, seguid!
Seis, siete, ocho.
Y atrás.
¡Muy bien!
¡Sigue en punta, venga, venga!
-¡Rápido, rápido! -¡Juntad los pies!
Piernas juntas. Giro y paso rápido.
-Déjala en el suelo suavemente. -Sí.
¡Paso rápido! ¡Vamos!
Uy, no me convencen.
¿Listos? Ya tenemos la música. Todo el mundo en posición.
-¡No! -¿Lara? Uy, perdona.
-Sal. -No estoy mirando. Escúchame.
-Me da igual. -¡No miro!
-Vuelve luego. -No me hables así.
-Estás en mi cuarto. -No me hables así.
Hoy me voy antes. Os he dejado hecha la cena.
-Dale la cena a tu hermano, y cena tú. -Vale, cenaré. ¿Te quieres ir ya?
-Eres una drama queen. -Mira...
Joder.
-Hola. -Hola.
He perdido las llaves.
Pasa si quieres.
Gracias.
Espera, espera...
¿Qué te pasa? ¿Va todo bien?
¿Por qué preguntas siempre si estoy bien?
¿Te gustaría que yo te lo hiciera a ti?
Pues sí, estaría bien que me preguntaras.
-¿Estás bien? -Sí.
¿Qué tal el trabajo? ¿Y con Christine? ¿Todo bien? ¿Seguro?
¿No estás enfadado? ¿Estás de buen humor? ¿Qué has desayunado?
¿A que jode?
¿Te molesta que me preocupe por ti?
-A veces sí, un poco. -¿Sí?
¡Te pregunto cómo estás porque nunca me cuentas nada!
-Tengo mis motivos. -¿Para no contarme nada?
Igual es que no estoy bien.
¿Y qué dices siempre? ¡"Estoy bien"!
Por eso te pregunto, porque sé que no estás bien.
Y siempre me dices lo contrario. "Estoy bien".
¿Qué quieres que haga? Soy tu padre. Me preocupas y por eso te pregunto.
Y eso me gustaría oírte decir: que no estás bien. Y poder hablarlo.
Vale.
¿Qué te pasa?
Pues...
Qué difícil.
¿El qué? ¿Ves cómo te callas?
Soy tu padre.
Dime qué te pasa.
¿Quieres dejarlo? ¿Cambiar de colegio?
-¿Dudas de lo que estamos haciendo? -No, no es eso.
No sé si fue buena idea,
porque nos tuvimos que mudar aquí y...
Milo cambió de cole, tú de trabajo, cambiamos de piso...
pero nada cambia.
¿Cómo querrías que fueran las cosas?
No sé.
-Me gustaría que nos fuera bien. -¿No nos va bien? Yo no cambié de trabajo.
Era taxista, y sigo siéndolo.
Tu hermano tiene seis años.
Si cambia de cole, pues ya está. No es como si ya tuviera viejos amigos.
¡Y no irás a decirme que te encantaba tu antiguo colegio!
En eso hemos mejorado, ¿no?
Hay que ver lo positivo. Hay cosas positivas. ¿No?
Estás en una de las mejores academias de ballet del país.
Tienes a médicos tratándote.
Todo va bien.
Todo va bien.
Este ensayo ha sido muy bueno. ¿Lo habéis notado? Ha sido estupendo.
Ibais todos sincronizados y estabais muy concentrados.
La diferencia respecto a ayer es increíble.
Último ensayo aquí. Mañana ensayamos sobre el escenario.
Cinco, seis, siete, ocho.
¡Mira!
¿Por qué no me has despertado?
Porque necesitabas descansar.
Milo, corre. Nos vamos.
Lara, ven aquí. Estamos desayunando.
-No has desayunado nada, Lara. -Es verdad. Desayuna.
Lara.
¿Y mis llaves?
-Siéntate y hablemos. -¿Y mis llaves?
Lara.
-¿Y mis llaves? -No lo sé. Yo no las tengo.
-¡Lara, para! -¡Suéltame!
¡Para! ¡Para!
-Suéltame. -Para.
¡Lara, basta! ¡Basta!
¡Para!
Para.
Cálmate.
Cálmate, por favor.
Primero deberías recuperar fuerzas.
Así que nada de bailar durante un tiempo.
Y luego ya nos lo volveremos a plantear.
Queremos dejar claro que Lara no está físicamente en condiciones
de seguir con el proceso.
No interrumpiremos el tratamiento con hormonas pero, como ya he dicho,
si sigue maltratándose el cuerpo así...
-Hola. -¡Hola!
-¿Un besito? -Claro.
-Hola. -Hola.
Feliz año nuevo.
¡Hola, Milo! ¿Qué tal?
No, Mathias...
¡Hala, qué bonito!
¿Cómo estás?
Hola.
Estás guapísima. ¡Qué bien te queda ese vestido!
-Qué guapa estás. -Gracias.
Hola. Estás guapísima.
-Estás muy guapa. -Tú estás preciosa.
-Muy bonito el vestido. -Gracias.
-¿Dos besos? -Dos.
-¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?
-También. -¿Y el bebé?
-Está enorme. -Estarás agotada.
-Aquí está. -¡Hala!
Qué buena pinta.
Gracias, Lara.
-¿Te sirvo, Lara? -No, gracias.
Este es el rincón infantil.
-¡Que me equivoco de copa! -Esa es.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno...
¡feliz año nuevo!
Feliz año.
-Feliz año. -Feliz año.
Lara.
Lara.
-Buenos días. -Buenos días.
-Toma, un regalo. -Gracias.
¿Tienes hambre?
Quedan todas las sobras de anoche.
¿Está lo bastante cargado el café?
Sí, gracias.
-Te dejo descansar un rato más. -Gracias.
-Lara, voy a llevar a tu hermano y vuelvo. -Vale. Un besito.
-Hasta ahora. -Chao.
-¡Hasta la noche! -Hasta la noche.
¿Llevo las llaves?
Hola. Necesito una ambulancia.
Lara Verhaeghen.
Calle Ferrier, 135, última planta. Apartamento 80.
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