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¡Corran, corran! ¡Entren rápido! ¡Muévanse!
-Sobre la mesa. Pónganlo ahí. -¡Muévanse!
¡Hay que ayudar!
Con cuidado, cuidado. Eso es, cuidado con la cabeza.
¡Cuídenle la cabeza!
¿Estás bien?
-¿Qué pasó? -Cuidado con su cabeza. ¡Alguien tráigale agua!
-¡Necesitamos cobijas! -¡Y cobijas! ¡Rápido!
Vamos a calentarlo. Tranquilos, todo va a estar bien.
Toma.
No. No te levantes.
-No te levantes. -¿Santiago?
Toma, Santiago.
-Cuidado con la cabeza. -Santiago, estarás bien.
Santiago, quédate con nosotros.
Cúbrelo con eso.
Tranquilo, Santiago.
¡Necesitamos más leña!
Hay que secar la ropa antes de que nos mate un resfriado.
Me sentí aterrado.
-¿Cómo podríamos volver ahí? -No sé. Pero tendremos que hacerlo.
-Mientras tanto deberíamos quedarnos en Perea. -Lo decidiremos luego.
Santiago, solo un sorbo más, ¿sí? Toma. Tranquilo, con calma, eso es.
-¿Qué significa esto? -¿Está sangrando de otro lugar?
Andrés, revísale la pierna. ¿Está sangrando?
No deja de sangrar, Juan.
Un sorbo más, venga.
¿Qué significa?
Uno más, uno más, por favor.
Bendito seas tú, Señor Dios nuestro, soberano del universo.
Que nos santificaste con estos mandamientos y nos ordenaste encender las luces de Janucá.
Y así comienza la Fiesta de la Dedicación.
SIETE DÍAS ANTES
Bendito sea, el nombre del Señor desde este momento y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
Excelso sobre todas las naciones es el Señor, y su gloria está sobre los cielos.
Cuando Alejandro, el hijo de Felipe el macedonio,
a quien algunos ahora llaman "Alejandro Magno",
aunque para nosotros es, Alejandro...
¡"El Asno"!
...cuando venció a Darío, rey de los persas y los medos, entonces lo sucedió como rey.
-¡Regresa a Grecia! -Peleó muchas batallas.
Conquistó fortalezas.
Y asesinó a los reyes de la Tierra.
¡Santiago!
Avanzó hacia los rincones de la Tierra y saqueó muchas naciones.
Reunió un ejército muy fuerte y gobernó sobre países, naciones y príncipes.
Pero luego se enfermó
y percibió que moría.
Así que llamó a sus oficiales más condecorados y dividió su reino entre ellos.
Y se murió.
¡No!
De todos ellos salió una raíz pecadora, Antíoco Epífanes.
Antíoco odiaba a Israel y odiaba a Dios.
Atacó a Jerusalén durante el Sabbat, sabiendo que los judíos no iban a pelear.
Así que entró al templo y lo profanó sacrificando a un cerdo sobre el altar.
Salpicó la sangre sobre el santo de los santos.
Y vertió el caldo del animal sobre los pergaminos de la Torá
y después los rompió y los quemó.
"La Abominación Desoladora".
"Tiembla, oh Tierra, ante la presencia del Señor.
Ante la presencia del Dios de Jacob
que convirtió la roca en estanque de agua y el pedernal en fuente de aguas".
Ay, María.
Me encanta.
-Sí, gracias. -De nada, Tamar.
Vaya, es tan...
-Está lindo, ¿no? -Sí.
Pensé que sería perfecto para ti.
¿Te gusta?
-Mateo. -¿Sí?
Yo...
te compré algo.
¿Qué...? Espera. Yo también te compré algo.
-Ah, qué suerte para ambos, entonces. -Sí, creo que sí.
Aquí esta, es este. Toma.
-Tú primero. -No, no, no. Ábrelo.
Está bien, los abriremos al mismo tiempo.
Sí, esa es una buena idea.
Sí.
Un esfilografo nuevo.
Noté que te quedaba pocos pergaminos.
Y noté que usas la misma pluma desde que...
Bueno, ya sabes. Los días de antaño, cuando aún eras...
Sí.
De acuerdo.
Gracias.
Quería decirte...
que me alegra no ser el único que lo escribe todo.
Creo que es mejor que lo hagamos ambos.
Estoy de acuerdo.
Antíoco instaló altares paganos en todas las aldeas de Israel.
Y obligó a los judíos a comer cerdo y demostrar su conversión del judaísmo.
Si se rehusaban, los ejecutaba.
Pero Dios reunió a un bando de peleadores
liderado por Judas Macabeo, también conocido como...
-¡"El Martillo"! -...El Martillo.
Durante siete años, los macabeos pelearon contra los griegos.
Solo un puñado de rebeldes, contra 65 mil tropas.
Hasta que por fin esta semana, pero hace 192 años...
...por fin recuperaron Jerusalén, destruyeron la estatua de Zeus en el templo
y rededicaron el altar.
Pero había un problema.
Solo encontraron suficiente aceite sin contaminar
para encender la menorá del templo durante un solo día.
Pero por un milagro, se mantuvo durante ocho noches
y les dio suficiente tiempo de producir un nuevo lote de aceite puro.
Por eso celebramos la Fiesta de la Dedicación durante ocho días.
El fin.
"Estimada a los ojos del Señor es la muerte de sus santos.
¡Oh, Señor! Yo soy tu siervo. Siervo tuyo soy.
Soy el hijo de tu sierva.
Tú desataste mis ataduras.
Te ofreceré Dios el sacrificio de dar gracias e invocaré el nombre del Señor".
¿Quién como el Señor nuestro Dios?
¿Qué ídolo vale más?
Ningún mandamiento
Se ha mostrado incierto En el cielo y en la Tierra
La mano de Dios Es tan grande como pequeña
Un bastón de refugio y un escudo
Bendito sea el gran Dios de amor
En el día y la noche revelados
Es mejor, refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes.
-Vamos. -Vamos, Andrés.
-Eso. ¡Así! -¡Concéntrate!
Tú puedes, Andrés.
-¡Enfóquense! -!Vamos!
Pásala, vamos.
-¿John? -Vamos.
No, no, no.
-¡Eso, Andrés! -Muy bien.
¡Eso! ¡Ya lo tienes, ya lo tienes!
¡Eso!
Uno, dos, tres. Declaro oficialmente a Andrés el ganador.
¡Los Hijos de Jonás se vengaron!
¡Es la fuerza de un pescador!
-¿Quién sigue? -Perdón, Juan, sé que es tarde.
No pensé que lo lograría. Ni siquiera yo lo veía venir
Bueno, tengo un anuncio para todos.
En el último día de la fiesta, vamos a ir en peregrinaje a la Ciudad Santa,
donde voy a dar un sermón.
Una enseñanza.
-¿Son malas noticias o...? -Qué bien.
Claro, es genial.
-Sí, muy bien, qué emoción. -Será maravilloso.
Rabí, no fue bueno, genial, ni maravilloso
la última vez que diste un sermón ante líderes religiosos.
No veo cómo tus enseñanzas puedan ser aceptadas
por la clase dominante de sacerdotes.
Debería preparase.
Pedro.
Bueno, esta ha sido una noche festiva que jamás voy a olvidar.
Sobre todo eso.
Gracias a todos.
Gracias, rabí.
-Otra vez. -¿Otra vez?
-Sí. -Fue un buen juego.
-Juan debería aprender a perder. -¡Claro que no!
-Quiero la revancha. -La pelea estuvo buena.
Otra vez, ¡no vamos a empatar! No fue un empate, Juan. ¡Claro que sí!
Fue una de una, solo una más. ¡Una más! ¡Tú y yo! Una más, tres de tres.
Martillada a mano. Piel genuina de becerro.
¿Qué otra clase de piel sería?
No supero lo considerado que fue viniendo de Pedro.
Te es muy cómodo llamar a tu hermano por su nuevo nombre.
Me golpearía si no.
Sin duda está mejor que la triste cuerda que tenías antes.
¿Mateo?
¿Vas a anotar que mi hermano me dio
un cinturón hecho a mano en la Fiesta de la Dedicación?
No.
Tenemos que buscar un regalo adecuado para Tomás.
Solo quiere una cosa
y no podemos dársela.
Y todo lo que le demos solo lo hará pensar en que no lo compartirá con ella.
No podemos no obsequiarle nada.
Aunque parezca patético, ese es el gesto.
Algo práctico.
Como nuevas sandalias.
-Tiene mejores sandalias que nosotros. -Excepto Mateo.
Gracias.
Pero están hechas para pararse y presumirlas,
no para caminar los kilómetros que recorremos en un día.
Sí, tengo ampollas.
Tomás, sí.
Le duele tanto la pérdida que ni siquiera se da cuenta.
¿Tenemos dinero para darle otro par?
¿Mateo?
¿Tenemos otro bolso?
Pregúntale a Judas.
Sí.
Queremos comprarle sandalias a Tomás, para su regalo.
Tiene sandalias de tinte vegetal importadas de Chipre.
-Sí, pero no son para caminar. -Pues que las intercambie.
Podrían obtener tres pares funcionales por ellas.
-Destinamos dinero para regalos. -Regalos que podamos costear.
¿Dónde está el otro bolso?
¿De qué estás hablando? Solo hay uno, el de Juana.
No, no, no. Pero tiene que haber otro.
Ya lo revisé y solo tiene la mitad de los cheques que Juana envió.
Sí, los gastamos en alojarnos.
Somos muchas personas y muchos cuartos. Algo de comida y los regalos.
No, hice las cuentas y no me cuadra.
-Sé cuánto habíamos destinado a... -¡Pues no sé qué decirte!
¿Quieres encargarte del dinero?
Suena a que crees que lo harías mejor.
No te quiero quitar tu trabajo, Judas.
Eso es algo que me gustaría dejar atrás.
Pero los hechos son hechos.
Los números no cambian solo porque dirigí mi atención a otra cosa.
Mejor ahí mantén la atención.
-Hay vidas en riesgo, Mateo. -¿Vidas?
Nuestro pueblo lleva miles de años esperando este momento.
-Sí, lo sé. -Estamos al filo de la navaja de la historia, Mateo.
El Mesías por fin llegó, y nos movemos con tanta ineficiencia y lentitud
que acabaremos sin fondos antes de que pueda esparcir su mensaje.
Le debemos a toda la nación de Israel
ser más minuciosos con el dinero que nos confiaron para cumplir su obra.
Es demasiado importante.
-Vamos al pueblo, Mateo. -Sí, Pedro.
¿Le pediste a Judas el dinero para el regalo?
-Vamos a tener que hacer trueque. -¿Por qué?
¿Está siendo tacaño?
No lo sé.
¡Hijo mío! Me dijeron que estabas aquí.
Los siervos fueron a la carnicería
a traer cordero para la Fiesta de la Dedicación.
¿Quieres algún otro corte? Porque tu Eema insiste en engordarte.
No. Con lo que traigan ya será suficiente.
Yussif...
¿Está todo bien?
Sí, solo necesito escribir esto.
¿A quién le escribes?
No quiero entrometerme.
Si te pido pan, ¿me darías una roca?
-¿Qué? -Si les pido a tus siervos que vayan al mercado
a traerme pescado, ¿les dirías que me den una serpiente?
-Eso es absurdo. -Solo contesta.
Nunca. Eres mi hijo.
"Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos,
¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?".
¿"Ustedes siendo malos"? ¿Es un acertijo?
-Habla conmigo. -Es algo que escuché a un rabí decir.
Dijo que si estás buscando a Dios,
"Pide, y lo que pidas se te dará. Búscalo, y lo encontrarás.
Toca, y la puerta se abrirá para ti".
Dios no va a esconder a su mensajero de nosotros, si tan solo tenemos ojos para verlo.
¿Estás durmiendo suficiente?
Porque tienes los ojos muy rojos.
Me acechan pensamientos difíciles de explicar.
Te podemos pedir ayuda, estoy seguro de que algún sacerdote...
No pierdas la fe en mí, Abba.
-¿Que no qué? -Por favor.
Como los fragmentos del sermón que acabo de citar
y como tú mismo lo has dicho:
Soy tu hijo. Y solo te pido una cosa...
No, pierdas la fe en mí.
Pase lo que pase en el Sanedrín,
confía en mí y en que amo a Dios. Y en que siempre le seré fiel.
Yo jamás dudé de ti.
Incluso cuando no te entendía, jamás dudé de ti.
Incluso cuando disentí de tu decisión de irte al norte, nunca dudé de ti.
Sé que entonces te hablé con severidad,
pero en el fondo del corazón creo que lo que hiciste fue noble.
Y en secreto, a veces...
solo a veces, desearía no siempre
haber seguido el camino de menos resistencia en mi vida.
Lo que dices me honra mucho más de lo que merezco.
Claro que lo mereces.
-Quédate conmigo. -Por supuesto.
Siempre.
Bueno...
tienes cosas importantes que hacer.
Así que te dejo seguir.
Gracias, Abba.
De nada.
Tomás, vamos a los puestos del boticario.
Ya tenemos poco jabón.
-Eso nunca parece molestar al grupo. -Sí, por eso te traje conmigo.
No sé nada de cosas refinadas.
¿Sabías que Edén dice que no tengo olfato ni gusto?
¿Y es cierto?
No.
Dice que no sé cómo llamar las cosas o que uso las palabras incorrectas.
Cuando intento elogiar su comida digo que algo es dulce,
pero resulta que no debía saber a dulce.
Solo quería decir que me gustó.
¿A qué dirías que huele esto?
No lo sé, ¿huele a una especie de flor?
Huele a hierbas.
Estabas bastante cerca.
Hoja de cedro y albahaca. Y limón.
Para nada estaba cerca. Estás siendo amable.
Creí que estábamos buscando jabón.
Tomás.
¿Cómo te has sentido?
Es tiempo de fiestas.
Pero no me contestaste.
Celebramos la Fiesta de la Dedicación.
Debería sentirme agradecido, creo.
¿A quién le importa lo que deberías sentir?
Los macabeos derrocaron a los griegos para darnos vidas completas, no para ser de madera.
Entonces me siento terrible.
Gracias.
-¿Gracias? -Sí.
Por la verdad. Siempre es el mejor lugar para comenzar.
Lo que me interesa es cuándo va a terminar.
¿Hay algún momento en el que no te sientas terrible?
Cuando tenemos trabajo importante, eso logra distraerme un poco.
Si tan solo pienso en lo que tengo que hacer, estoy bien.
Pero además de eso...
en la quietud, me parece que todo...
Duele.
¿Lo entiendes?
Escucha, nunca conocí a la persona que perdí.
Ramah me contó del bebé que perdió Edén.
Las mujeres, pues hablan entre sí de esas cosas.
¿Te contó que lo tomé muy mal?
No hizo falta.
Estuve en el barco, ¿recuerdas?
-No fuiste sutil. -Sí.
Es un concepto que desconozco.
¿Recuerdas qué me dijo en el mar?
Que permite estas pruebas
porque reluce la autenticidad de nuestra fe y nos fortalecen.
¿A costa de la vida de alguien?
Tuve las mismas dudas en lo más profundo de mi dolor, y solo empeoraron las cosas.
-Eso no las hace incorrectas. -No es incorrecto cuestionar algo.
Pero se vuelve incorrecto cuando no aceptas la respuesta.
Es que no entiendo ¿por qué no salvó a Ramah?
Hemos visto los milagros que hace.
Camina sobre agua, multiplica la comida,
poderes que no se habían manifestado en la historia de la Tierra.
¿Por qué no pudo prevenir que la acuchillaran?
¿O detener el tiempo antes de su muerte o incluso devolverle la vida?
Cuando mi mente le da vueltas a estas cosas,
vuelvo a pensar en lo que Dios le dijo al profeta Isaías:
"Mis pensamientos no son sus pensamientos ni mis caminos son los suyos, dijo el Señor".
Sabes que puede crear un mundo en el que no tenemos libre albedrío
y donde nunca nada sale mal.
Pero eso va a suceder en el futuro. No será ahora.
No me lances migajas de los profetas, Pedro.
Conozco los mismos pasajes.
¿A ti te ayudaron en algo?
Toma. Este para las mujeres.
-¿Clavos? -No. Aceite de lavanda.
Y estos para los hombres.
Claro, este sí lo detecto. Musgo húmedo.
Vetiver y albahaca.
Tal vez soy un caso perdido.
Por completo.
¿Jairo?
Acércate.
-Del rabí Yussif en Jerusalén. -Gracias, Judá.
No a nosotros, oh, Señor, no a nosotros, a tu nombre le corresponde la gloria.
Por tu amor, tu inagotable amor y tu fidelidad.
¿Por qué las naciones dirían: "Dónde está su Dios?".
Nuestro Dios está en los cielos y hace lo que le place.
¿Sabes? Me alegra al menos verlo sonreír.
-Dijiste que te dolían los pies. -Son muy cómodas.
-Sí, siempre me salen ampollas. -Me gustan mucho, amigos. Gracias.
Estas se atan al talón desde atrás. Te dan más soporte.
-Sí, ahora caminaré más rápido. -Ahora mis pies...
Gracias. Me encantan. Son de cuero nuevo.
Ahora tus pies se van a sentir más cómodos.
-L'chaim, ¿sí? -L'chaim. L'chaim.
Gracias.
En cuanto tengamos todo listo...
-Disculpen. -¿Sí?
-Lamento interrumpir. -No, no hay ningún problema.
Alguien te dejó este mensaje hace rato. Es del otro lado del Jordán.
-Muchas gracias. -De nada.
-¿De quién fue la idea? -En teoría, de Santiago, sí.
-Entiendo. -Gracias, Santiago.
-De nada. -Pero todos lo discutimos.
-Claro. -Mateo se encargó de los fondos.
-Gracias, Mateo. Significa mucho para mí. -Y Simón nos ayudó a distraerte.
¿Qué pasó?
Rabí, ¿estás bien?
Noticias de Betania.
Lázaro está enfermo.
¿Qué? ¿Y está grave?
-Muy grave. -¿Qué? Si acabamos de verlo.
Jamás nos habría dicho que tenía algo.
¿Qué pasó?
Lázaro está muy enfermo.
¿Tenemos que ir a verlo?
No, ahora no.
Esta enfermedad no lleva a la muerte.
Amigos...
creo que ya me retiro por esta noche.
Pero ustedes, por favor continúen.
Diviértanse.
Shalom. Shalom.
Shalom. Shalom.
¿Por qué no...?
Andrés, canten otra canción, ¿sí?
Santiago, no me canso de escuchar tu voz. Cántanos.
Pero que las mujeres nos ayuden con esta.
-Sí. -No, no.
¡Sí! ¡La Canción de Miriam!
-Ay, esa me encanta. -Que canten.
-Por favor, señoritas. Bendígannos. -Por favor.
-Alguien tendrá que enseñarme. -Adelante.
Bien, así. María, ¿puedes ayudarla?
Cantaré
Cantaré
Al Señor
Al Señor
Porque Él ha triunfado
Porque Él ha triunfado
¡Genial!
Gloriosamente
Gloriosamente
DÍA CINCO
Ya casi terminamos.
¡Tengo una idea!
¿Qué tal si instalamos puntos de donación en las aldeas que visitamos?
¿Quién gestionaría los fondos de cada lugar y cómo los harían llegar a nosotros?
En cada pueblo al que vamos,
Jesús crea una conexión especial con alguna persona, a veces con cientos.
-Colectaríamos todo en cada visita. -Sigo sin entender.
Si designamos a una persona en cada pueblo que difunda la palabra
a otros que creen en el mensaje del rabí,
podríamos decirles que pueden apoyar las obras del Mesías
si colectan recursos para que tenga todo el apoyo la próxima vez que llegue a la aldea.
¿Cómo asegurarías su carácter y confiabilidad?
Con referencias. Cartas de recomendación.
Sí, pero si a Jesús le preocuparan los fondos,
¿no crees que ya habría instalado algo de esta índole?
Si ya tuviéramos un sistema así,
no estaríamos atizando y cerniendo el trigo nosotros.
Más bien compraríamos harina en el mercado.
Yo estoy disfrutando de aprender el proceso de cómo se hace.
El trabajo manual se siente bien después de mucho rato sentado, ¿verdad, Mateo?
¿Qué? ¿Nadie? Yo...
¿No?
Ya hemos comprado harina en el mercado antes, Judas.
Este no es uno de esos momentos.
Como dice el Qoheleth:
"Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo".
Este es tiempo para que nosotros hagamos la harina.
-Te ves muy emocionado. -Lo estoy. Gracias.
-Para Pedro. -Gracias. Aquí tienes.
¿Falta alguien?
-Fue divertido. -Sí, la verdad sí.
Sí. Muchos pasos por seguir.
¿Ya puedo comer?
Sí, creo que ya todos tienen.
-Gracias, Pedro. -Claro.
-Estaba, pensando en tu idea de hace rato. -¿Te gustó?
-Bueno, tuve mi propia idea, hace unas semanas. -¿Para apoyar al ministerio?
Bueno, me decía a mí mismo que se trataba de eso.
Ah, hablas de cuando Santiago y tú dijeron...
Lo de sentarnos a su lado. Sí.
Verás, queríamos pedirle algo basándonos en nuestro entendimiento,
nuestras propias ambiciones.
Se enojó mucho.
No solo se enojó mucho, le rompió el corazón darse cuenta de cuánto no entendemos.
¿Crees que hago esto por falta de entendimiento?
Bueno, pues es tu idea.
¿No quiere que seamos creativos
o que razonemos y usemos lo que Adonai nos dio para servirle?
Escucha, estoy con él desde antes de que anunciara quién es,
y sigue habiendo muchísimas cosas que aun no entiendo.
No estoy suponiendo.
Más bien busco entender.
Quiero reducir la tensión, la incertidumbre de recursos,
para poder dedicarnos a construir el Reino que vino al mundo a levantar.
Oye, Judas, no cuestiono tus intenciones.
¿Qué debería hacer, Juan?
Habla con él.
¡Trébol! ¡Mabel! ¡Sol!
Las llama por su nombre.
Tengo ovejas y pastores en la mente.
¿Hay algo en la tuya?
Solo quiero ver tu Reino llegar.
Vaya, eso...
Eso sí que abre una conversación.
También quiero que lo veas.
Lo mismo quiero para todos.
Y quiero eliminar cualquier obstáculo que lo retrase o detenga.
¿Obstáculo?
Limitaciones. Barreras.
Sea cual sea tu visión, y sé que supera por mucho mis sueños,
quiero estar seguro de que nunca te detengas por no tener suficientes recursos.
Dijiste que fuéramos inocentes como palomas, y a la vez astutos como serpientes.
¿Esto no es astucia?
¿La donación de Juana ya se agotó?
Pues no, pero...
estamos cerca, con la celebración de las fiestas y los obsequios.
Tuve una idea de instalar puntos de donación en los pueblos que visitamos, para que...
Tienes razón.
Mi visión para el mundo supera por mucho tus sueños.
Quiero que prestes mucha atención a mi sermón de mañana.
A los eventos que le sucedan.
Y a lo que sientas en tu interior.
¡Hola, Jairo!
La primera prensa, con un día de anticipación.
-Salió antes de lo previsto. -Zebedeo. Entra conmigo, por favor.
Yo... Pero el aceite...
Deja el aceite por un momento, haré que alguien venga a cuidarlo.
Es urgente.
¿Mis hijos están bien? ¿Qué pasa?
El rabí Yussif se fue a Jerusalén para tomar un asiento en el Sanedrín. ¿Te acuerdas de él?
-Claro. -Descubrió que hay un plan.
Un grupo de fariseos a cargo del comité de la recuperación de Beerseba
-de Edom para Judea. -¿Qué?
Quieren que ejecuten a Jesús para atraer la atención a su causa.
¿Qué tiene que ver Jesús con las fronteras establecidas en Beerseba?
Nada.
Créeme. Conozco bien a esta gente de cuando estuve en Jerusalén,
y estoy seguro de que no conocen sus enseñanzas.
Esto es solo político, quieren usarlo para avanzar la agenda de su causa.
¿Y qué fundamentos tienen?
Sé que hubo un edicto que salió de Jerusalén, pero no una sentencia de muerte.
Ni nada similar.
La Torá contiene pasajes
que recomiendan la sentencia de muerte para los falsos profetas y por incumplir el Sabbat.
Solo necesitan un evento.
-Un paso en falso. -Todo el mundo incumple el Sabbat.
Él no es todo el mundo, Zebedeo.
La situación es tensa. Jesús se ha convertido
en una figura muy controversial.
-Es el Mesías. -No el que ellos buscaban, al parecer.
En todo caso, esto no se trata de Jesús.
Esta gente está distraída por sus propias agendas. Se han vuelto ignorantes.
No creo que la ignorancia sea rival para quién es Jesús.
Eso nunca lo detendría.
-No lo sé, Zebedeo. -¿Cómo que no lo sabes?
Tenemos que avisar a tus hijos de esta amenaza inminente.
Esto les concierne tanto como a nosotros.
-¿La sinagoga no puede enviar un mensajero? -No. No, sería muy arriesgado.
El Sanedrín tiene ojos y oídos por todos lados,
sobre todo aquí considerando su historia en Capernaúm.
¿En quién podemos confiar?
¿Qué?
Solo será por unos días. Una semana, máximo.
¿Qué es lo que dice?
Jairo redactó una carta de presentación a sus antiguos colegas
del departamento de proveedores en el Templo de Jerusalén.
-¿El Templo? -Sí. ¿De cuál otro estaría hablando?
Recomienda la calidad de mi aceite,
y que es adecuado para que lo usen en los ritos sagrados.
Zeb, esto es increíble. Qué honor. ¿Tu aceite en el Templo?
Ya en Judea, me desviaré para buscar a Santiago y Juan
y a los demás para darle un mensaje a Jesús.
¿Un mensaje?
No te preocupes, mi amor.
Confía en Adonai.
Por favor, ten cuidado.
-Al menos llévales comida a los muchachos. -¡Ya no hay tiempo! ¡Shalom, shalom, Salomé!
Bueno, si no puedo enviarles nada, ¡diles que los amo!
¡Sí, sí, lo haré!
Sálvanos, te rogamos, oh, Señor.
Oh, Adonai, te imploramos, prospéranos ahora.
Bendito es aquel que viene en nombre del Señor.
Lo bendecimos desde la Casa de Adonai.
Dios es el Señor, quien nos dio la luz que nos alumbra.
Amén.
¿Qué tienes?
La última vez que Jesús predicó en público, terminó en una tragedia.
Vámonos.
Sí. Bien.
-Aquí tiene. -Gracias.
JERUSALÉN
Escuchen con atención.
El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas
sino que sube por otra parte,
ese es ladrón y salteador.
Pero el que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.
Las ovejas escuchan su voz y llama a las ovejas por su nombre
y las conduce afuera.
Cuando las saca a todas, va delante de ellas
y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
-¿Lo habías visto antes? -No.
No seguirían a un extraño, sino que huirían de él,
porque no conocen la voz de los extraños.
No estoy seguro de entender lo que dices.
Esta forma retórica que usas, ¿podrías decirlo con más simpleza?
Queremos entender.
Esto es importante.
Yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso.
-Ve por Ozem. -Yo soy la puerta.
Si alguno entra por mí
será salvado, y entrará y saldrá y hallará pastura.
El ladrón solo viene para robar, matar y destruir.
...no podemos debatir.
Solo hay cinco libros sagrados, es todo. No hay nada más.
-Los salmos, David. -David no es la Torá.
No son escrituras sagradas.
De ninguna manera, nunca en la vida, no vamos a aceptar algo así.
-¿No estamos de acuerdo? -¿Qué?
Bien. Vamos, vamos.
Yo vine para que tengan vida. Y que la tengan en abundancia.
Yo soy el buen pastor.
El buen pastor entrega su vida por sus ovejas.
Pero el que es un asalariado y no un pastor,
-el que no es dueño de las ovejas... -Ven conmigo.
-...cuando ve venir al lobo... -Vamos.
...abandona a las ovejas y huye. Así que el lobo se las lleva y las dispersa.
El asalariado huye porque solo trabaja por dinero, no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor.
Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen,
así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y entrego mi vida por las ovejas.
Encaja con la descripción de un hombre que buscamos.
-¿Sabes quién es? -Aún no. Estaba esperándolo a usted.
Y tengo otras ovejas que no son de este redil.
A esas también debo traerlas, van a escuchar mi voz.
¿"Otras ovejas que no son de este redil"? ¿Estás hablando de los gentiles?
Y serán un solo rebaño con un solo pastor.
Por esta razón, el Padre me ama.
Porque yo entrego mi vida para tomarla de nuevo.
Eso no es real. No hay resurrección.
Al menos no alguna que cualquier hombre mortal
esté autorizado a aplicar en sí mismo cuando muera.
-Tenemos que hacer algo. -Solo presta atención, Judas.
-¡Que alguien traiga a Sammai de inmediato! -No está por los días festivos.
¿Cómo prestamos atención si estos hombres no se callan y lo insultan?
Jesús no especificó a qué prestarle atención.
Nadie me va a quitar la vida, sino que la entrego por mi voluntad.
Tengo autoridad para entregarla. Y tengo autoridad para tomarla de nuevo.
Este mandamiento recibí de mi Padre.
-Rabí, ¿cómo que "mandamiento"? -¿Dices ser el Hijo de Dios?
-Contesta la pregunta. -¿Quién es tu padre?
Guarden silencio. Intentamos escuchar a nuestro rabí.
Estas no son las enseñanzas de ningún rabí con credibilidad.
Sino las de un loco demente.
-Te lo garantizo. Te arrepentirás de decir eso. -Cuida esa bocota.
Le estás hablando a un miembro del Gran Sanedrín.
Judas. Ven aquí. Te pierdes los detalles.
-Yo... -Ven.
No le vi la cara cuando fui a la Decápolis para investigarlo,
pero Jesús de Nazaret es el hombre que compartió la mesa con un montón de gentiles.
El hereje del decreto de Sammai, debería ser elocuente y un destacado maestro.
-Esos son los desvaríos de un loco. -O de alguien que está poseído.
¡Si un demonio lo poseyó, tenemos que retirarlo del templo!
-¡Es impuro! -¿A qué se refiere con "mi Padre"?
No está hablando como hombre de Dios. Porque el profeta Isaías dijo:
"Adonai, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro y tú el alfarero".
"Nosotros" es Israel. Todos somos hijos de Dios.
¿Entonces de cuál "Padre" está hablando?
Los reportes de Sammai dicen que se proclama el Mesías.
Llegué muy tarde la última vez.
Esta vez no será así.
¡Tú!
Eres Jesús de Nazaret, ¿cierto?
¿Nos vas a mantener en suspenso?
-Si eres el Cristo, dilo claramente. -Ya les dije y no me creyeron.
-¿Cuándo? ¿Cuándo nos dijiste? -¡Blasfemo!
Las obras que hago en nombre de mi Padre, dan testimonio de mí.
¿Qué quieres decir con "mi Padre"?
...pero ustedes no creen porque no son de mis ovejas.
¿Enunciarías semejante profanación entre los Pilares de Salomón?
-¿No tienes vergüenza? -Mis ovejas escuchan mi voz,
yo las conozco y me siguen.
Dijo que es el Cristo. Y que no le creímos.
Esta blasfemia es suficiente para el castigo capital. Y estamos en los terrenos del templo.
¡Piedras! ¡Que traigan piedras!
¿Qué?¿Piedras?
Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.
Nadie puede dar la vida eterna.
Tus profanaciones herejes serán purgadas de este lugar sagrado.
Rabí, tal vez deberíamos...
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos.
Y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.
El Padre y yo somos uno.
¡Largo! ¡No, por favor!
¡Basta! ¡No hagan esto!
¡No! ¡Le pegaron a Santiago!
¡Les he mostrado muchas obras buenas que son del Padre!
-¿Por cuál de ellas me apedrean? -¿Buenas obras?
Si las has realizado, no te apedreamos por eso
sino por blasfemia, porque tú, siendo un hombre, afirmas ser Dios.
¿Dicen que blasfemo por decir que soy el "Hijo de Dios"?
Quien diga algo así recibirá el castigo de muerte según la Ley de Moisés.
Qué poco saben de la Ley de Moisés.
¡Guardias! ¡Llamen a los guardias del templo!
¡Arréstenlo!
¡Ya basta! ¡Aléjense!
¡No! ¡Ya basta!
-¡Oigan! -¡Ya basta! ¡Basta!
¡Si no hago las obras de mi Padre, entonces no me crean!
Pero para que sepan y para que entiendan, el Padre está en mí y yo estoy en el Padre.
-¡Blasfemia! ¡Atrás! -¡Apártense!
-¡Corran! ¡Vámonos! -¡Apártense!
¿Por qué corremos?
-Lo tenemos a él. ¿Por qué no defendernos? -Luego, Judas.
¡Fuera! ¡Fuera del camino!
-Bájense. Aléjense del camino. -Sí, sí, sí.
-Vámonos. ¡Corran! -No se detengan.
Vámonos. Cuidado, cuidado.
Sigan. Sigan.
¡Síganlos!
Vámonos. ¡Corran!
Síganlos, síganlos.
-¡Cuidado! -¡Vámonos!
-¡Vámonos! -¡Cuidado!
Vamos, apresúrate.
-Sobre la mesa. Pónganlo ahí. -¡Muévanse!
Rápido, rápido.
Andando, rápido.
Con cuidado, cuidado. Eso es, cuidado con la cabeza.
Cuídenle la cabeza. ¡Alguien tráigale agua!
-¡Necesitamos cobijas! -¡Cobijas!
Vamos a calentarlo. Tranquilos, todo va a estar bien.
-Eso es. -Tranquilo.
No te levantes. No te levantes.
Toma, Santiago.
-Cuidado con la cabeza. -Ven aquí.
Santiago.
Tranquilo. Tranquilo.
-Santiago, estarás bien. -¡Necesitamos más leña!
Hay que secar la ropa antes de que nos mate un resfriado.
Me sentí aterrado.
-¿Cómo podríamos volver ahí? -No sé, pero tendremos que hacerlo.
-Mientras tanto deberíamos quedarnos en Perea. -Lo decidiremos luego.
Santiago, solo un sorbo más, uno más ¿sí? Tranquilo, con calma. Eso es.
-¿Qué significa esto? -¿Está sangrando de otro lugar?
-Andrés, revísale la pierna. ¿Está sangrando? -Continua sangrando.
-El sangrado se detendrá pronto. -Santiago, estarás bien.
-Un sorbo más, venga. -¡Oigan!
¿Qué está pasando?
Es Zebedeo.
-Abba, ¿qué haces aquí? ¿Qué pasó? -Dime tú. Estás mojado y sangras.
-¡Santiago! -Abba.
-Tranquilo, está bien. -Abba, estoy bien.
Está bien.
Recibió un golpe en la cabeza, pero ya casi deja de sangrar.
Todo va a estar bien. Está respondiendo. Todo parece indicar que está bien.
Nos atacaron.
-Está respondiendo. Está bien. -No te preocupes.
-Voy a estar bien. -Necesitamos curar esa herida.
-Santiago, tienes que beber esto. -Fue en la cabeza.
Pero ya empezó a dejar de sangrar.
Lázaro está muerto.
Creo que ya no sangra. Miren, ya no está sangrando tanto.
¡Cállense! ¡Cállense!
María, ¿qué?
Lázaro está muerto.
Bendita sea la verdadera iglesia.
¿Cómo pasó esto?
Pedro, dijiste que el rabí dijo que iba...
Rabí, que Dios te reconforte como a los afligidos de Sión y Jerusalén.
Pero dijiste que su enfermedad no causaría la muerte.
Volveremos a cruzar el Jordán hacia Judea.
Rabí, apenas hace horas te apedrearon ahí.
-¿Apedrearon? -Fue lo que nos pasó.
-¿Quieres volver a eso? -No es seguro, rabí.
Rabí, estoy seguro de que entenderían si no llegamos a tiempo con todo esto.
Nuestro amigo se quedó dormido,
pero iré a despertarlo.
¿Qué? ¿Solo está dormido?
Rabí, ¿de qué estás hablando?
-¿Qué decía la nota? -Si está dormido, se va a recuperar.
-No hay por qué ponerte en riesgo. -¿Dormido como esa niñita?
-¡Santiago! -La nota dice que murió.
Rabí, dinos qué pretendes hacer.
Lázaro murió,
y por su bien, me alegra que no estuve ahí,
para que puedan creer.
Están a punto de tener motivos más sólidos para creer.
Rabí, justo dijiste que está dormido.
-¿Te sientes bien? -¿Qué tiene que ver su muerte con nuestra fe?
Vengan conmigo...
y lo verán.
Vayan a ponerse ropa seca.
El sol saldrá pronto.
Rabí, no lo entiendo.
Si vamos a volver a Judea, lo mejor es ir a la casa de Lázaro.
Para morir con él.
¿Cómo pudo pasar por esto?
Juan y Zi no lograron escudarte de todas las piedras.
¿Dónde te duele?
En todas partes.
Por dentro y fuera.
También me duele por dentro.
¿Por qué?
Porque tú sí escuchaste.
-Intenta levantarte. -Sí.
¿Puedes caminar, Santiago?
-Así llegué aquí, ¿no? -Pero ¿puedes caminar solo?
Te apoyaste en nosotros.
¿Por qué me gritaste hace rato?
-Estuviste a punto de decir... -Hijos, hijos...
Tengo que hablarles de algo.
¿Eema está bien?
Nunca explicaste por qué viniste sin avisar antes.
No podíamos arriesgar que interceptaran el mensaje.
-¿Qué? -¿Quiénes?
¿Esto les pasó en Jerusalén?
-¿A manos de quién? -Líderes religiosos.
Intentaron apedrearlo y arrestarlo.
-¿Con qué cargos? -Lo de siempre.
Blasfemia. Falsa profecía.
¿Parecía algo premeditado?
No. De repente, se acercaron a nosotros y escucharon la enseñanza de Jesús.
Jairo recibió una carta de un contacto en el Sanedrín.
Lo que les acaba de suceder...
está por empeorar.
LOS ELEGIDOS
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