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Hola, desconocido.
Vale, ¿pero qué te dice?
Que tiene una reunión en la ciudad y que si cenamos juntos el jueves.
¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios!
¿El jueves? ¡El jueves es San Valentín!
Te está diciendo que cenes con él el día de San Valentín.
Seguramente ni sabe que es San Valentín.
Bueno, si no sabe que es ese día,
significa que no tiene ninguna relación.
Creo que Carrie no está interesada en tus maquinaciones.
Espera. No, no, no. No tan rápido.
-¿Cómo lo sabes? - Su novia se lo habría recordado.
A ver, yo creo que "A", lo sabe
y te ha invitado por eso a cenar en San Valentín
o "B, no lo sabe y no tiene ninguna relación.
Yo creo que no lo sabe.
Entonces, no tiene novia.
Pues supongo.
Si no, ¿por qué razón iba a querer que cenemos?
Y por otro lado...
Sí, yo sabía que era San Valentín cuando le dije que sí por email.
¿Y qué hay de ti?
¿Qué planes tienes para San Valentín?
¿Hay alguna nueva chica a la vista?
No.
¿Y por qué razón solo puede haber chicas a la vista?
¿No tenemos que dar por hecho que sea así?
La verdad es que no tengo ni idea.
Solo me he sentido atraída por Che, y era no binarie.
Y mientras estuve casada con Steve no fantaseé
con la madre de Drew, el amigo de Brady, que está cañón.
Pues te ha venido a la mente muy rapidito.
Porque está como un queso. Es de dominio público.
¿Está soltera?
No sabes ni si es gay.
Ni siquiera tú sabes si eres gay.
Y como amiga tuya que soy desde hace más de 25 años,
creo que deberías averiguarlo para volver a encontrar el amor otra vez.
Vaya Cupido estás hecha.
Bueno, se nos ha ocurrido que podemos quedar el jueves
- para tomarnos unos cócteles. -¡Sí!
Hace siglos que no salimos nosotras tres solas.
¿No suena genial?
A mí esto me suena a que mis amigas casadas no quieren que pase sola
mi primer San Valentín desde que lo dejé con André.
- Yo invito a las copas. - No hace falta.
Tengo planeada la velada perfecta.
Me voy a quedar en casa y me voy a preparar un suflé de chocolate.
Voy a tener una cita conmigo.
-¿Una cita contigo? - Vale. Vamos nosotras a Brooklyn.
- Quedaos con vuestros maridos. - Mierda.
Pues eso, que no queremos llevar este uniforme en invierno.
¿Es que a las camareras del Hooters le ponen forro polar?
Fin de la reunión. Volved al pan.
Hot Fellas, dígame.
Sí, soy yo.
¿En serio?
¿En serio?
¿Ha dicho eso?
Sí, llámeme con todos los detalles.
¡Gracias!
A Drew Barrymore le ha encantado la cesta que le envié
y nos invita a mí y a uno de vosotros a su programa de San Valentín.
¿Quién fue el que llevó la cesta?
Yo.
Dime que es insulina.
Es HGH. Me falta musculatura.
Mira a los demás.
No. Esto no son las olimpiadas de Moscú.
Es un negocio legal. Quítate el mono y largo.
-¿En serio? - Es un magazine matutino.
Los zumos de naranja y los yonquis no hacen buena combinación.
Que quede clarito. Nadie que se meta hormonas puede ser un hot fella.
- A mamarla. - Pues vale.
¿Nos vamos al gym?
¡Dejad los uniformes!
Rock es tode une celebrity, ¿eh?
Todo esto es muy fuerte, mira: lleva una campaña como modelo de Ralph Lauren,
y ya han contactado con nosotros tres conocidas agencias.
Y el Instagram que le he hecho ya tiene 3000 seguidores.
Tardé casi un año en conseguirle tantos seguidores a Richard Burton.
¿Has visto el último post del señor Burton con la cuenta atrás para San Valentín?
No, lo siento, no estoy al día.
Da igual, tranquila. Yo te lo enseño.
Mira.
Mira.
-¿No puede sostenerse en pie solita? -¿Quién?
La novia de mi hijo, Baxter. La tiene siempre colgada.
Ay, mira, no. Es la puerta de la escuela, y son las tres y media.
¡Hola!
¡Mamá! Todavía sigues aquí.
Sí, aquí estoy. Igual que toda esta gente.
Y los seleccionadores de Harvard. Estamos todos.
Hola, señora Wexley. Me encanta el bolso.
Gracias, Baxter. Yo a este lo adoro porque tiene asa.
Así queda libre mi brazo, y no lo tengo agarrado todo el rato en público.
¡Mami!
Hola, cariño. En serio. No son horas.
Qué bueno todo.
Quiero preguntarte algo, pero no quiero que nos siente mal la hamburguesa.
A ver, ¿qué es?
¿Miranda me está haciendo ghosting?
Define "ghosting".
Vale. Eso es que sí.
Creía que habíamos acabado bien.
No ha dicho nada, de verdad, pero así es como actúa siempre con sus ex.
Cuando algo no le sale bien, se vuelve muy... introspectiva.
Carrie, te agradezco la información,
pero no necesito una conferencia sobre Miranda.
Cuánto me alegro, porque no me apetece dártela.
No, te lo preguntaba porque se dejó algunas cosas en mi apartamento.
Tengo que vaciarlo para ponerlo en Airbnb.
¿Lo vas a poner en Airbnb?
No tengo otra. No me está entrando dinero.
¡Ay, Dios! Creí que era una rata.
Hola, colega. Ven, ven aquí. Vamos...
Che, Che, Che, Che. Che, no puedes ir por ahí tocando animales vagabundos.
Antes hacía esto.
¿Hacías el qué?
Hasta luego, Virutitas.
Aquí está.
Te dije que no quería más obras de caridad.
¡Pero mira qué monada!
Mira, qué patitas tiene.
¿Has traído tu dinero de Hollywood para pagarle lo que le pase a patitas?
- Hollywood me ha abandonado, Judy. - Sobrevivirás.
Le hablaba a patitas, no a ti.
Deja que la vea.
La he encontrado a tres calles de aquí.
Has elegido mal, pequeña.
A la próxima, mejor te vas a dar penita a un barrio con dinero.
¿Por qué no me puede recoger una blanca rica?
En vez de une humorista arruinade de mierda.
Gracias. Eres la mejor.
Vete antes de que cambie de idea.
Si vas mal de dinero, no llegué a vaciar tu taquilla.
Y no por sentimental, sino por vaga.
-¿Jornada completa? - Completa.
Más lo que cueste curar a la dichosa perra.
Al doctor Fisher y a mí nos vendrá bien una mano,
y siempre son bienvenidas las risas.
¿Conoces a alguien con gracia?
No.
¡Ay, por Dios!
Mira todo esto.
Febrero también es el mes de la historia negra,
pero nunca tenemos más de un par de estantes y una mesa.
Ahí lo tienes: dos estantes y la mesa.
Sí.
- Qué barbaridad. -¿Soy lesbiana?
¿Qué? ¿Es un nuevo libro infantil?
¡Es en serio!
No sé ni qué apps de citas LGTBQIA bajarme.
Es como el bufé libre de un crucero de opciones.
Lesbianas, bisexuales, parejas cis que buscan bisexuales...
Las únicas dos categorías que he descartado son:
Black People Meet y GayDaddy.com.
Te digo lo que les digo a mis alumnos cuando están preparando sus tesis...
Explora el tema, investiga mucho y cita ejemplos.
- Solo tengo un ejemplo. - Entonces suspendida.
¡Es verdad!
Soy una de esas estudiantes indecisas que no sabe ni qué troncales coger.
Yo sí que sé lo que estoy buscando.
Un recetario francés que no me intimide.
- Ahora vengo. - Vale.
"Se acercó a ella y muy agitado declaró:
'He luchado en vano.
Ya no puedo más.
Soy incapaz de contener mis sentimientos.
Permítame que le diga
cuánto la admiro y que la amo apasionadamente'.
El estupor de Elizabeth fue inexpresable.
Enrojeció, se quedó mirándole fijamente, indecisa y muda".
Perdona, Amelia.
Me encanta cómo lees.
He escuchado todos los audiolibros de Jane Austen que has grabado.
Y te acabo de escuchar leer ahora ahí dentro.
Sí, me he fijado.
-¿Te has fijado en mí? - Enseguida.
Hay algo seductor en una mujer bonita
que no lleva un sombrero de estilo Regencia.
Soy una fan incondicional de Austen, pero no en plan sombreros y todo eso.
El caso es que...
Yo solía correr escuchándola... Escuchándote a ti leyéndola.
¿Corres oyendo prosa en vez de a Bruno Mars?
Los kilómetros fluían
y, si necesitaba un empujón, tú me ayudabas a correr.
¿Te ayudaba a correr? Eso suena bien.
Tú sabes mi nombre.
¿Y el tuyo?
Soy Miranda.
Miranda...
Hija de Próspero en La tempestad.
Sí, pero en Brooklyn y con frío.
No sé si lo que voy a decir es apropiado.
Perdona si no lo es, pero, Miranda,
tú también me ayudarías a correr.
Es apropiado.
Así que le he dicho de vernos el jueves por la noche,
pero, con esa voz, casi me echo encima de ella delante de la librería
- y ¡melafó! -¿"Melafó"?
A lo mejor...
A lo mejor deberías consultar el manual para ver
si esa frase es apta para lesbianas.
¿Sabes? Es que siempre me han puesto un poco cachonda
los audiolibros de Jane Austen y creía que era la historia,
pero creo que era por Amelia Carsey.
No, ¿en serio? ¿Se apellida Carsey?
¿La señora Carsey es tu señor Darcy?
¡Joder, espero que no!
No quiero años de tormento, solo quiero una noche de buen sexo.
¿Así que tienes "grandes sexperanzas"?
Sé que es de Dickens, pero...
no se me ocurre nada con Mansfield Park.
Carrie, hay una nueva faceta en mí.
La he visto, me ha gustado, he ido a por ella... Y me la he llevado.
Ahora lo sé.
Las mujeres fuertes y sexys son las mías. Estoy harta de Dickens.
¡Míranos!
Las dos con cita para San Valentín.
Y tenemos 56 añazos.
Vaya. La Miranda lesbiana es lo más.
¿Estás durmiendo?
Ya no.
- Cariño, son las cuatro y media. - No me hagas sentir mal.
Necesitaba echar una cabezadita.
Vale, pero, por favor, métete en OpenTable ahora mismo
y busca un sitio para cenar en San Valentín.
- Es la peor noche del año. - Vaya, gracias por lo que me toca.
Sabes por qué lo digo. Los precios de San Valentín son una estafa.
Hace dos años pagamos 500 dólares por un bistec, vino y una mousse
y dijimos que nunca más.
Bueno, pues Lily ha organizado una cena sin chicos
y me ha prohibido que estemos aquí, así que ponte a buscar.
A mí me suena más bien a cena sin padres, pero bueno.
Blake rompió con ella dos semanas antes del día de San Valentín.
De modo que si ha sacado ánimos para montar una noche sin chicos
con las chicas guais del instituto, nosotros nos piramos.
¿Desde cuándo te importa que se junte con las guais del instituto?
Desde que aquellas chicas mayores se rieron de su música.
Eso se veía venir.
Una canción llamada "El poder del privilegio"
pide a gritos: "Dame una patada".
Está todo lleno.
Espera, espera, espera. Mesa a las cinco y media en pleno centro.
No. Es demasiado pronto.
Tengo que llevar a Rock de reuniones con las agencias. Sigue buscando.
Yo creo que deberíamos cogerla, porque está todo completo.
Vale. A ver cómo me apaño.
Bueno,
tenemos reservada una mesa en el Monkey Bar este el jueves.
¡No! Siempre está lleno. ¿Cuánto has tenido que pagarles?
Digamos que Henry no podrá ir a la universidad.
Ni tampoco Gabby.
- Papá, mamá, buenas noticias. - Sea lo que sea, no tenemos dinero.
A ver, escuchad, ¿vale? Los padres de Baxter
nos han reservado una suite en el Mandarin Oriental para San Valentín.
- No creo. - Mamá, que sí.
- Espera, voy a enseñarte el mensaje. - No, veo que no me has entendido.
He dicho que "no creo" porque no vas a ir.
-¿No podemos hablarlo? - Ya está hablado.
No vas a ir.
Me has humillado en el insti.
- No. Te has humillado tú solo. - No.
Papá, me ha dado la chapa delante de Baxter y todo el mundo.
La novia de tu hijo tenía la mano prácticamente dentro de sus pantalones.
-¡Qué va! -¡En público!
-¿Es muy tarde para que me vaya? - La tenía en mi cinturón, mamá.
¡No seas anticuada! En serio.
¿Por qué no podemos ir al Mandarin? No tenemos adónde ir por San Valentín.
Veniros aquí. Tendréis la casa para vosotros.
Tu madre y yo saldremos a cenar y tus hermanos duermen fuera.
Vale.
Que vuelva. Se te ha olvidado decirle que pueden follar en nuestra cama.
-¿Qué? - Porque es lo que va a ocurrir.
Esa chica no tiene límites.
No van a practicar sexo en nuestra cama. En la suya seguro.
En la nuestra no.
Y yo no soy ninguna anticuada con el tema del sexo.
Todo me parecía fenomenal con su exnovia. Es esta en concreto.
Lo trata como si fuera su propiedad o algo así.
Pues no es de su propiedad. Y de la tuya tampoco.
¿Verdad?
Vale, bien. Voy a tomar eso como un sí.
Lo de Drew Barrymore es mañana y no tengo ni un buenorro.
Espera, no lo entiendo.
¿No te queda ningún tío bueno por ahí?
Sí, pero buenorro en plan porno, no en plan programa de madre.
¿Cómo es en plan programa de madre?
Este programa lo ven madres doblando la ropa en su casa.
Necesitan romance, fantasía. Más un "bésame" que "empótrame".
Anthony, estoy en una tienda de tarjetas.
No puedo ir yo solo.
Me quieren junto a un tío bueno con el uniforme de Hot Fellas.
Estoy bien jodido.
Puede que no.
Acabo de enviarte una foto de alguien que a lo mejor te cuadra.
¿Qué? ¿Has encontrado a Romeo en esa tienda?
Has encontrado al puto Romeo en esa tienda.
¡Oh, Dios mío! Es divino. ¡Char, Char!
Tienes que conseguirlo. Le pago lo que haga falta.
Oye, no creo que haga falta pagarle mucho.
Está vendiendo poemas en una tienda de tarjetas por un dólar.
A veces, hay que ver cómo te pasas.
Suerte. ¡Llámame!
Vale.
Buongiorno. ¿Quieres un poema de amor?
-¿Eres italiano de verdad? - Sí, ¿por qué no iba a ser verdad?
He pensado que eras actor y que lo estabas fingiendo.
No, no soy actor. Soy poeta.
Así que... un dólar por poema.
¿Y si te pago 300 dólares? Pero no tienes que escribir 300 poemas.
Quiero que hagas otra cosa por ese dinero.
Ah, no, no. Ah, no, no. Nada de eso.
Nada de eso. No, no. Soy una madre casada.
Igual que la que quería regalarme un jersey de cachemir esta mañana.
-¿Cuándo te toca? - Ahora.
Estoy emocionado.
La regidora ha salido y me ha dicho que entramos en el siguiente bloque.
Giuseppe se está poniendo el uniforme. Es perfecto para Drew.
Es dulce, sexy y nada soez.
¿Estoy bien?
¿Anthony? Anthony, ¿me oyes?
Está bien.
Listo, que entramos.
Bien, ya estamos de vuelta, damas y caballeros, con Anthony Marantino,
de la panadería Hot Fellas, que está aquí, en Nueva York.
Tu pan está delicioso, pero, dinos, ¿cómo se te ocurrió ese nombre?
A ver, Drew. ¿A quién le molesta que un tío bueno le lleve el pan?
A nadie. Y de hecho Anthony ha venido acompañado
de uno de sus repartidores, ¿verdad?
-¿Vienes con Giuseppe? - Sí, exacto.
¿Lo invitamos a entrar?
Pues sin más dilación recibamos al Hot Fella: Giuseppe.
¡Ay, por Dios! Eso sí que es una buena cesta, ¿no?
Trae una muestra de todos mis panes.
- Gran cesta. -¡Gran cesta!
Giuseppe...
- Es monísimo, ¿a que sí? - Cierto.
Y... una gran parte de nuestro público...
se entretuvo tonteando con la masa madre en la pandemia.
-¿Tú también? - Sí, yo igual.
Y, como la masa, el negocio se puso a crecer.
Ya. ¿Y cómo de grande crees que se hará?
La verdad es que no lo sé. A mí ya me parece muy grande.
Más que grande, yo diría enorme.
¡Somos virales! El Instagram de Hot Fellas lo ha petado.
"Hot, Hot, del todo".
Que si tenemos sin gluten. Qué mona.
Aquí está el uniforme.
- Ciao. - Espera.
¿Cómo que "ciao"?
Ya me ha llegado el pago, así que... ciao.
En la última hora he recibido un centenar de pedidos.
Y están esperando que alguien "Hot, Hot, Hoot " se los lleve.
Esto es Nueva York. Hay muchos tíos "Hot, Hot, Hoot" por ahí.
No como tú.
Te pago lo que quieras.
No soy prostituto. Soy poeta.
¡Y yo, un convicto! Un preso de la publi engañosa.
Giuseppe, por favor, solo una semana.
Solo hasta que pase todo este subidón de San Valentín.
Luego vuelves a tus putos poemas.
"La rosa es roja, la violeta morada, si no dices que sí, me mato".
Eso no rima.
Bueno, tú eres el poeta.
- Una semana. - Gracias.
¿Está aquí? ¿Todavía está aquí?
Vaya, llego tarde. Ya te has cambiado.
Ay, qué pena. Ah, oye.
No puedo comer hidratos, pero me ha gustado tu pan.
- Gracias. - De nada.
Con pantalones tampoco está mal.
Tenía muchísimas ganas de que llegara el gran día,
pero en cuanto me ha enviado la hora y el lugar del encuentro,
me he puesto de los nervios.
Bueno, has hecho bien en llamar.
Los masajes de emergencia son la razón de ser de mi cajón de tarjetas regalo.
¿Y si ha cambiado? ¿Y si he cambiado yo? Ha pasado toda una vida.
¿Y si hace demasiado tiempo?
No nos vemos desde hace trece años, tre-ce años.
No te preocupes, estás estupenda.
La pregunta es: ¿cómo crees que estará él?
Por ejemplo, quedé con un hombre hace años.
Se parecía un montón a John Kennedy. Hace poco me lo encontré
y era más bien Ted.
Hola. Bienvenidas. ¿En qué les puedo ayudar?
Tengo reserva para unos masajes. Seema Patel, dos y media.
Estupendo. Un masaje de pareja.
No, perdona. No somos pareja.
Lo siento. Pone dos.
Sí. Dos personas. Dos masajes.
Debe de haber un malentendido. Hoy solo hacemos masajes en pareja.
- Por la festividad. -¿Qué festividad?
- San Valentín. - Repito: ¿qué festividad?
Que yo sepa, hoy es jueves.
Los bancos abren, se envían correos...
Es solo... un detalle bonito que tenemos este día para celebrar el amor.
¿Por qué?
-¿No se celebra bastante? - Seema, no necesito un masaje.
- Que sí. Lo necesita. - Tengo una idea.
¿Y si fingen que son pareja?
No puedo. Bastante tengo con fingir no estar furiosa.
Es que estamos completos.
¿Cómo que estáis completos? Acabo de reservar por teléfono.
Sí, para dos.
Y hoy todas nuestras salas de masaje están reservadas para dos camillas.
¿En qué parte de esta cara tarjeta pone las excepciones por falso festivo?
Es nuestra política.
- Solo por hoy. - Entiendo.
¿Y tenéis un día asignado en que prohibáis las parejas?
Porque los solteros también tenemos derechos.
Seema, en serio, vámonos... Vamos a tomarnos una copa de vino.
Ya estoy bastante nerviosa.
No estoy preparada para la insurrección del spa del 14 de febrero.
Pienso escribir esto en Yelp.
Vamos.
- Vale. - Disculpa.
La llamarán.
Ya es la una y cuarenta.
Habíamos quedado a la una. Esto es una falta de respeto.
- Ya nos llamarán. - Pero ¿cuándo?
Te he sacado de clase de ciencias para venir.
A ver, ¿quiénes se han creído? No estamos ni en Manhattan.
Oye, esta es la agencia más guay.
Pues lo que no es nada guay es tenernos más de media hora esperando.
- Voy a decirles algo. - Si ya lo has hecho.
Hola otra vez. Queremos que nos reciban ahora mismo.
Elles van antes.
Bueno, ¿es que "elles" salen en todos los puntos de carga de coche?
¿Salen "elles" en una campaña de Ralph Lauren?
¡Mamá!
Ya no podemos esperar más.
Rock tiene otras reuniones importantes hoy.
En IMG, en Elite en Manhattan.
Nos vamos, venga. Vamos.
Las chicas de Elite también me han encantado,
pero, como resulta que las dos agencias nos quieren,
tendremos que tomar una decisión.
Ya me he decidido.
¿De verdad? ¿Por cuál? ¿Elite o IMG?
- Por ninguna. No quiero seguir con esto. - Espera, ¿qué?
Ya no me divierte. Y hoy estás superborde.
En plan madre de la artista.
Debes de tener una bajada de azúcar.
Me dijiste que esto podía dejarlo cuando quisiera.
Pues quiero dejarlo.
¿Y qué pasa con todo el tiempo y el esfuerzo que hemos invertido en esto?
¿Y qué me dices de tus tres mil seguidores de Insta?
Yo no tengo nada que ver con eso. Es cosa tuya.
Ahora puedes dedicarle más tiempo a tu otro cliente.
¿Qué otro cliente?
Ese de ahí.
¡Lily! Esa música está altísima.
¡Mamá!
¡Vete! Nos cortas el rollo.
- Si acabo de llegar. - Dijiste que no vendrías.
Vale, vale. Pero, mira, os he comprado una tarta de San Valentín.
No hacía falta. Kara ha hecho brownies riquísimos y hay un montón.
Vete, por favor.
¡Mamá, vete!
¡Harry! ¡Tenemos que irnos!
Y cuanto más lo pienso, más me enfado.
Hoy no he tenido tiempo ni de comer.
Estaba tan liada llevando a Rock a todas las citas
y comprándole esa tarta sorpresa a Lily,
que encima me ha despreciado antes de echarme de mi propia casa.
Son las seis menos cuarto. ¿Cómo puede estar ya a reventar?
Y... ¿ya no quieres ser modelo?
¡Muy bien! Pero podías haber hecho el favor de decímelo
antes de que tuviera que hacer todo el esfuerzo para conseguir el tick azul
de tu puto Instagram.
Cariño, porfa, cálmate. Estás al borde del infarto.
Sala, mesa para dos.
Harry. ¡Harry! Creo que hay algo que no va bien.
¿Además de que la camarera me rehúya la mirada?
Tal vez solo sea un bajón de tensión, pero de repente me siento rara.
¿Rara? ¿Rara cómo?
Tengo un hormigueo en la cara y...
Puedo sentir mi sangre.
¿Cómo que...? ¿Cómo que puedes sentir tu sangre?
Y se me está durmiendo la boca.
-¿Pronuncio raro? -¿Será un infarto?
¡Ay, cielo santo! ¿Me está dando un ictus?
Vale, vale, vale. Ven por aquí, ven por aquí.
-¡Perdona! - Señor, ya se lo he dicho.
- A mi mujer le está dando un ictus. -¿En serio cree que eso cuela?
¡Que llames a una puta ambulancia!
¿Dice que siente un hormigueo en la cara? Y también dice que se nota la sangre.
-¡La noto! ¡La noto! - No pinta bien, ¿verdad?
Ay, madre. Ya voy, cariño, ya voy.
- Señor, usted no puede venir aquí. -¡Es el amor de mi vida!
Puede ir delante.
-¡Te quiero con locura, Harry! -¡Y yo a ti, cariño mío!
¡No se te ocurra dejarme!
Si me muero, que Carrie elija mi outfit del velatorio.
¿Se va a morir?
Lo dudo mucho.
Nena.
-¿Qué haces? - Pongo una trampa en la cama.
Si las almohadas están de otra forma cuando vuelva,
sabré que han estado aquí y tendré pruebas.
¿Pruebas de qué?
De que no soy ninguna anticuada,
y de que Baxter tiene un grave problema con los límites.
Vale, Lis, como quieras.
Pero eso no es una trampa, es una encerrona en toda regla.
Exacto.
¡Pero bueno!
Alguien se ha sacado por fin el máster de mujerón imponente.
Mi chica acaba de proponerme que pasemos de ir al restaurante,
y que mejor vaya a cenar a su casa.
¿Y te parece bien?
¡Y tanto!
Sí.
Es todo muy emocionante.
Y hasta diría que escandaloso.
Bueno, pues... una que se va.
¿Seguro que vas a estar bien?
¿Yo? Ah, superbién. Chocolate y yo.
Voy a estar en la gloria.
Ve a sacar matrícula en Sexualidad Queer en la Literatura del Siglo XIX.
A por ello.
- Hola. - Buongiorno.
Reserva para Aidan Shaw.
Una mesa para dos a las ocho.
Sí, claro. Venga, venga.
Por aquí.
Su mesa.
Ah, vale.
Vamos a ser dos personas.
Bien.
- No es un ictus. - Gracias a Dios.
Pero hay una cantidad significativa de THC en la analítica.
-¿Qué? - Es bastante habitual.
La gente de su generación no controla bien los efectos de la maría.
Pero si ella no consume. No toma ni pastillas para dormir.
Habrá que repetir la analítica.
Le puedo asegurar que mi mujer no va drogada.
Espera, espera, Harry.
Puede que sí.
Antes de salir he probado uno de los brownies caseros
que ha llevado una de las nuevas amigas de Lily.
Ah, ya. Brownies de maría. Fin del misterio.
Bien, cuando se le acabe el suero,
le daré el alta para que se pueda ir a casa a dormir la mona.
- Gracias, doctor. - Cuídese.
Bueno, al menos no te mueres.
Voy a matar a la niña, pero al menos no te mueres.
Cariño, cuando iba en la ambulancia,
mi vida ha pasado ante mí y no me ha gustado lo que he visto.
Soy la mánager de Rock, la criada de Lily
y la chula de Anthony.
¿Qué ha pasado?
¿Qué pinto yo en nada?
Cariño, pintas mucho.
No. Claro que no.
Voy a llamar a Mark Kassabian y le voy a preguntar
si el trabajo que me ofreció en la galería aún sigue disponible.
Necesito recuperar quien soy.
Y esto no es cosa de la marihuana.
¿Vale?
Vale.
Ay, Dios... ¿Qué?
Disculpa, Disculpa, perdón.
Siento molestar, pero se me ha apagado el móvil y...
Pasa mucho. Ven.
Ven.
Te lo agradezco. Estoy esperando a alguien y...
como llega un poco tarde, pues... seguro que está al caer.
Perdone.
Gracias.
Delicioso.
- Hola. - Hola.
Pasa.
De verdad que siento lo del cambio de planes.
Me he retrasado grabando unos clips para la PBS y los tenía que acabar.
¿Grabas... aquí mismo?
Sí. Empecé a hacerlo en la pandemia...
Perdona. Eso normalmente está en la ducha,
pero Pickles está ahí escondida. No le gusta la gente.
Pero tranquila, tranquila. Yo lo... ¿Sabes qué? Mejor lo recojo luego.
-¿Me das el abrigo? - Sí, gracias.
Caray, Miranda.
Citando a la señora Bennet en Orgullo y prejuicio:
¿"Cómo puedes burlarte así de mí"?
Creo que...
-¿Qué? - He pisado una caca.
¡Joder! ¡Qué putada!
Tengo las sábanas en el lavadero.
Mira, voy a bajar a por ellas. Oye, tengo ahí...
folletos. Tú elige lo que quieras comer y lo pedimos.
Para antes o después. Vamos, lo que prefieras.
Por cierto. ¿No llevarás...?
¿No llevarás algo suelto por casualidad?
La franela tarda más y no me queda ni un centavo.
Pues... no, creo que no.
Vale. Pues voy a cambiar a la bodega de la esquina, da igual.
Tú solo... Sí. Ponte cómoda.
Ahora vengo.
¿Está todo en orden?
A lo mejor ha descubierto el código.
Cielo, admítelo.
Esa chica solo tiene problemas de límites sexuales, y eso te molesta.
Hola, señora Wexley.
Solo quería hacerme una foto con su bolsito para mi Insta.
¿No le importa?
No, Baxter. Claro que me importa.
Eso es mi propiedad.
Este es mi espacio, así que, por favor, vete.
¡Mamá!
Papá, dile algo.
Sal. Vamos.
¿Qué? Vale.
¿Tú te has vuelto loco o qué?
Que lo hagáis es una cosa, pero ¿entrar en su vestidor?
¿En qué cabeza cabe?
Ya ha pasado media hora.
¿Crees que me ha dejado plantada?
¡No! Aidan es buen tío.
-¿Le has llamado? - Ya no tiene el mismo número.
No sé, igual se ha arrepentido. Es comprensible.
Yo también me lo he planteado.
Ojalá lo hubiera hecho yo.
¡Ay, es verdad!
Había olvidado por completo que estás de cita con la señora Darcy.
Sigue, sigue. Perdona, adiós.
No está aquí.
Ni tampoco Jane Austen.
A menos que Jane Austen olvidara limpiar el arenero del gato.
Amelia ha salido a buscar cambio para secar
sus sábanas de franela. Y yo me estoy meando,
pero su gata me ha atacado al intentar ir al baño.
¡Carrie! Yo habré cambiado, pero las citas no.
Siguen siendo una mierda.
- Una puta mierda de gato. -¿Y tienes que quedarte?
¿Qué?
Que si tienes que quedarte.
¿Sabes qué?
Pues no.
La Miranda hetero de 35 años se quedaría.
Pero la Miranda lesbiana de 56... no.
- Le diré que soy alérgica a los gatos. - Y a las citas.
Mejor me voy.
- No quiero cruzármela por la escalera. -¿Me voy yo también?
Espera.
Es un mensaje suyo.
¿Ves? Buen tío.
Disfruta.
Vale, adiós.
"Estoy aquí, ¿dónde estás?".
"Yo estoy aquí. ¿Dónde estás tú?".
¿Rojos?
¿Sillones rojos?
Perdone. Perdone.
¿Esto...? ¿Esto es el 60-oeste de la 55?
Justo al lado.
Vale, gracias.
¿Qué posibilidades había de que pasara esto?
Hola.
¿Cómo puedes estar exactamente igual?
Es que he perdido 15 kilos desde que te mandé el mail.
Siento mucho lo de John.
Quise escribirte, pero no sabía si debía.
Pensé mucho en ti.
Gracias.
He leído tu libro. Es triste y... bonito.
Bueno, triste fue.
Bonito no.
Pero... el tiempo... y eso.
Estoy mejor.
Qué bien. Cuánto me alegra oír eso.
¿Y hay alguien nuevo en tu vida?
No he encontrado esa información en la red.
No, no. Nadie nuevo.
-¿Tú? - No.
Por eso engordé 15 kilos.
Estar... aquí contigo es como si diez años hicieran...
- Pensé que te echarías atrás. - Y yo, que lo harías tú.
No.
- Seguimos igual. - En la misma onda.
Tengo abrebotellas.
Vale.
Yo sé abrirlas de un golpe.
Sí, ya lo sé.
Bien...
Es que... ¿Aún vives aquí?
Sí, he vuelto.
Es una larga historia.
Vamos, sube.
Cuando dijiste de ir a tu casa, pensé que sería otra casa.
¿Qué ocurre ahora?
En el restaurante he pensado: "¡Qué bien! Esto está realmente bien".
Volver al principio.
Pero aquí es donde se acabó.
Con esa puta pared que no pude derribar y los suelos...
¿Te acuerdas de los suelos que arreglé?
Estaban fatal, y todo eso sigue ahí dentro.
Bueno, sí, es...
Es el mismo piso, pero...
nosotros no somos ya los mismos.
Y lo cierto es... que ni siquiera está igual.
Es... He empapelado algunas paredes y otras las he pintado.
Y tampoco todo fue malo, ¿verdad que no?
¿Me has oído?
Sí, claro. Te, te he oído.
Pero no puedo hacerlo...
Por mucho que quiera.
No puedo volver ahí otra vez.
No quiero volver a todo eso.
Era demasiado bonito.
Te entiendo.
No, en serio.
Supongo que el tiempo no siempre lo cura todo.
Por más que uno quiera que sea así.
Mierda.
Mejor me voy. Yo...
¿Qué coño? Esto es Nueva York. Habrá hoteles, ¿verdad?
Y así sin más...
Aidan y yo recomenzamos en la misma onda.
BASADA EN EL LIBRO SEXO EN NUEVA YORK DE CANDANCE BUSHNELL
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