All language subtitles for SPA-Pony soldier 1952 720p BluRay x264.spa.lxps

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Original subtitles

Esta es una historia sobre los viejos territorios del noroeste de Canadá

durante los primeros días de la Policía Montada.

Corría el año 1876. El cuerpo contaba con 3 años de vida.

Yen puestos repartidos desde Edmonton a Fort Calgary

y Fort Macleod. Desde Battelford a Maple Creek y Fort Walsh.

Intentábamos imponer la ley y mantener la paz en los miles

de millas cuadradas de territorio indio.

Ha sido denominada "La gran tierra solitaria". Una tierra

de praderas, lagos y montañas. Una tierra hermosa y pacífica.

Pero en aquellos días, era un polvorín.

Las tribus salvajes de la pradera y de la montaña

se preparaban para enfrentarse en una sangrienta guerra.

Evitarla era nuestro trabajo.

Sólo éramos 300 hombres en la Policía Montada.

Yo, Duncan MacDonald, me había alistado en Toronto y solicitado

destino en el lejano oeste. Fui enviado al Fuerte Walsh,

cerca de la frontera con Montana. Estábamos preparados para lo peor.

Al sur de la frontera, los Sioux y la caballería americana, a los que

por sus sables, los indios llamaban "Cuchillos Largos", se enfrentaban

en sangrientas escaramuzas, y nuestras belicosas tribus

canadienses andaban revueltas.

Voy a narrar lo que sucedió durante la misión que realicé

con los indios. Lo contaré tal y como ocurrió.

Salvo que cuando los Creeks hablan lo hacen en nuestra lengua.

Muchas millas al sur de Fort Walsh, la tribu Creek de Osos Erguido,

había traspasado ilegalmente la delimitación fronteriza para

cazar búfalos en los Estados Unidos.

Oso Erguido, gran jefe de los Creek, estaba contento.

Las tiendas de su gente rebosaban carne roja

Y el hambre pasada durante el invierno se había olvidado.

Pero su alegría no iba a durar mucho.

- ¿Quién lo ha hecho? - Los "Cuchillos Largos".

Buscaban siouxs. No saben la diferencia entre creeks y siouxs.

Nosotros se la enseñaremos.

¡Retirada! ¡Retirada!

Los Creek danzaban para llorar las muertes de los suyos.

Para llorar su derrota.

Oso Erguido y los jefes estaban tristes e inquietos.

Señales de peligro.

De nuestros amigos, los Assiniboines.

Vienen los "Cuchillos Largos". Soldados a caballo.

Con rifles. Debemos ir al norte.

Volver a la tierra de la gran madre blanca.

Aquí hay muchos búfalos. Hay buena caza.

Konah dice que tenemos que guerrear.

No podemos. Los "Cuchillos Largos" son más que las agujas y los pinos.

- Debemos ir al norte. De prisa. - ¿A qué? ¿A morir de hambre?

Tenemos derecho a cazar donde queramos.

¿Vas a dejar que los "Cuchillos Largos" nos condenen a pasar hambre?

Konah dice que luchemos.

Tenéis corazón de mujer.

También tú, Osos Erguido. Konah ha hablado.

Oso Erguido no tiene miedo de luchar y morir.

No hay gloria en escapar del enemigo.

Pero Oso Erguido es el gran jefe de todo su pueblo.

Piensa en las mujeres y en los niños que quedarán sin esposo y sin padres.

Este es su deber.

No lucharemos. Iremos al norte. Oso Erguido ha hablado.

Los corazones de los "Cuchillos Largos" sienten amor por su pueblo.

Coge a tus mejores guerreros. Busca a unos blancos y captúralos.

Si los "Cuchillos Largos" nos atacan antes de llegar a la frontera

tendremos a los cautivos para cambiarlos por paz.

Escuchad. Escuchad a Konah. Haremos una batida.

Konah quiere guerreros que le acompañen.

- Nos vamos. - Nos vamos.

Rápido, a esconderse todos.

- Creeks. - ¿Estás seguro?

Hasta un tonto con un ojo reconocería a estos perros.

- Si nos encuentran, nos matarán. - No tengas miedo, Cara Pequeña.

Andan buscando hombres blancos.

Ese es un buen sitio. Con abundante agua.

Construiremos ahí nuestra cabaña.

Al lado, los establos.

- ¡Papá, vuelve aquí! - No, Jim, no vayas.

Quédate dónde estás, Esmerald. Entra en la carreta.

- ¡Papá, papá, papá! - Escóndete.

No. Los queremos vivos. Lanza flechas de fuego.

Los Creeks no robando caballos. No robando ganado.

¡Cogiendo prisioneros!

- ¿A dónde vas, Natayo, esposo mío? - A cruzar la frontera

para ver nuevos soldados de Fort Walsh.

La desgracia que les ha pasado a esos rancheros

puede ser buena suerte para nosotros.

¿Volverás con una segunda mujer, esposo mío?

Olvidas que mi padre era hombre blanco. No es costumbre de

hombres blancos tomar más de una esposa.

No temas. A mí bastar con esposa como tú, Cara Pequeña.

¿Y bien?

- Alcancé al... - Descanse.

Alcancé al ladrón del caballo y le seguí hasta las montañas.

En la mañana del tercer día...

Hola, Natayo Smith. Ahora estoy ocupado.

Te he dicho que estoy ocupado. Vuelve más tarde.

- ¿No me has oído, Natayo? - Dos veces.

Yo no estar ocupado. Tener tiempo de sobra. Esperar.

Continúe, MacDonald.

En la mañana del tercer día, vi a mi hombre detenerse en una cabaña.

- ¿Aún llevaba el caballo robado? - Sí, señor.

Al acercarme, disparó. Una bala hirió y derribó a mi caballo.

Que cayó sobre mí, lo que dio al hombre oportunidad de huir.

Deje los detalles para el informe. ¿Cómo lo arrestó al final?

- No lo hice. - ¿No lo hizo?

No, señor. Para cuando llegué al rancho más próximo

a comprar otro caballo, mi hombre me llevaba nueve horas de ventaja.

Calculé que para cuando le diera alcance, habría cruzado la frontera.

- ¿Eso calculó? - Sí, señor.

¿Qué tiene que ver la frontera?

Bueno, señor. Según el artículo 33 del reglamento,

los miembros del cuerpo no pueden entrar en los EE. UU.

- ¿Así que seguía el reglamento? - Sí, señor.

¿Cuánto tiempo lleva en el cuerpo, MacDonald?

Un año y medio, señor.

En trabajos de oficina en Toronto, ¿no es así?

- Sí, señor. - ¿Y quiere volver allí?

- Oh, no, señor. Prefiero esto. - Entonces, demuéstrelo.

Quítese de la cabeza que esta es la aventurera vida de un caballero.

Es algo que ya le explicaron cuando prestó juramento.

Le pagan 75 centavos al día por imponer la ley donde no la hay.

Esta ha sido su primera misión. Y no se ha ganado su paga.

- Sí, señor. - Siéntese y escriba el informe.

Por quintuplicado.

Ese es el artículo 85.

¿Qué quieres de mí, Natayo?

¿Es tan extraño que hombre visite alguna vez a amigo?

Oh, una visita amistosa.

Dime, ¿cuánto le costará a Su Majestad?

Algo que ser interesante para hombre quizá no ser interesante para amigo.

Tu información siempre es interesante, Natayo.

Gracias por buena opinión y alta estima.

- Mucha nieve en montañas. - Interesante.

- Ahora vengo de EE. UU. - Lo sé.

Jefe de soldados montados saber mucho.

Te agradezco tu buena opinión y alta estima.

¿Y qué has visto en los EE. UU.?

He visto muchos indios diferentes. Hasta creeks de Oso Erguido.

¿Tienes noticias de los creeks?

¿Mi amigo sí encuentra esto interesante?

Habla claro, Natayo. ¿Cuánto pides?

Mi rifle, no tira nada bien. Mucho plomo en cañón.

- Muy bien. Te regalaré uno nuevo. - Sí, pero uno de soldado montado.

Que dispara muchas balas.

Más vale que tus noticias sean buenas. Esos rifles son muy caros.

Invierno pasado, mucho frío. Dos mantas de Bahía de Hudson.

Bien, dame la información.

Luego. Pensando en mujer, necesita nueva olla de cocinar.

- Una olla. - De cobre.

- De cobre. - Tamaño para dos lenguas de búfalo.

De acuerdo, bien. Nada más Natayo.

Un rifle, dos mantas y una olla de cobre.

Los indios de Oso Erguido se han ido de su reserva.

Ya lo sabíamos. Les hemos estado buscando. ¿Eso es todo?

Calma tu corazón. Lucharon con "Cuchillos Largos" americanos

en Red Rock Canyon. Les hicieron pedacitos...

- ¿Cómo lo has sabido? - Siete u ocho creeks atacaron

una carreta de colonos americanos en Río Negro.

Llevarse prisioneros vivos, dos.

¿Prisioneros vivos? Es extraño.

Rehenes, probablemente.

- Yo, Natayo, he visto eso. - ¿En qué dirección se fueron?

Por el camino de Assiniboine, al norte.

¿Me darás trozo de papel por cosas que me has prometido?

- Un momento. MacDonald. - Sí, señor.

¿Cuánto aprendió de lengua Creek en la academia?

- Aprobé el curso, señor. - ¿Ha oído lo que ha dicho Natayo?

Sí, señor.

Quiero que libere a esos prisioneros y que lleve a los Creeks a la reserva.

Esa será su misión. Natayo.

Te conoces ese camino como la palma de tu mano.

Quiero que acompañes a MacDonald. Que seas su guía.

Mis planes miran en otras direcciones.

Se te pagará muy bien.

No. Pide a Natayo que duerma en nido de serpientes.

Pídele que meta su mano en boca de oso.

Pídele que ande descalzo en ventisca.

Todo eso lo hará. Pero ir con este aprendiz de soldado montado, no.

No puedo obligarte, Natayo.

Señor, uno de nuestros cometidos es la inspección aduanera, ¿verdad?

Como el sr. Smith acaba de venir de los EE. UU., por simple rutina,

¿no sería conveniente que le registráramos su macuto?

Tal vez sí, MacDonald. Tal vez sí.

Me sorprende, sr. Smith. Un antiguo guía de la policía

sabe que el alcohol está prohibido en estos territorios.

Vine aquí corriendo. Es posible olvidar cuando la cabeza está llena.

Por traer alcohol de contrabando a los territorios del noroeste,

tendrá que pagar una multa de un rifle de repetición, dos mantas

- De la Bahía de Hudson... - Una olla de cobre.

Y una olla de cobre.

El ingenio del inspector Frazer es mayor que el de Natayo.

También el aprendiz de soldado tiene el oído fino.

- Ahora me marcharé de aquí. - Un momento, no he terminado.

Además de la multa tendrás que cortar y apilar 20 troncos.

Pero si aceptas acompañarlo en esta misión, no cortarás madera.

Y te daré todo lo prometido.

Cortar 20 troncos de madera es como morir 20 veces.

Pero ir con este aprendiz es como morir más mucho deprisa.

- Iré. - Bien.

Pero el jefe de montados sabe que esta misión es muy, muy peligrosa.

Está bien, no te forzaré a ir. MacDonald irá solo.

- Tal vez, podría ir si... - Ni una cosa más, Natayo.

- Estás bien pagado. - No, no es de más cosas.

Hablo de mi vida. Indios Creeks odian indios Pies Negros.

Como soy mitad Pies Negros y mitad hombre blanco

no me quieren dos veces.

A lo mejor me das casaca roja que yo poner.

Así Creeks pensarán bien antes de arrancar mi cabellera.

Este es un fuerte pequeño. No tenemos casacas de sobra.

Esa no ser roja.

Ah, ya me siento más mejor.

¿Y las cosas que me has prometido?

- Cuando regreses. - ¿Y si no regreso?

- ¿Y si me matan? - Las entregaremos a tu viuda.

Mi viuda...

Necesito bandera también. Como soldado montado de verdad.

Cógela. Buena suerte, MacDonald.

Buena suerte a los dos.

Y así empezamos a cabalgar tras las huellas de los

siete u ocho indios creeks y los dos prisioneros.

Encontramos restos de muchas partidas de reconocimiento

y de guerras, pero no vimos ni un ser humano.

Natayo señalaba las pisadas dejadas por los mocasines y gruñía.

Sioux, Assiniboine, Pies Negros, pero ni rastro de los Creeks.

Natayo era un intrigante nato. Pero también un conocedor

experto del terreno.

Pocas cosas conseguían desconcertarle.

Hasta que un día...

¿Qué te pasa?

Desde niño he conocido y recorrido este sitio como piel de mi nariz.

Por eso sé que ahí nunca ha habido un lago.

Pero ahí hay lago.

No veo ningún lago.

Tienes oídos finos de zorro, pero ojos de hombre blanco.

Ven aquí.

Observa.

- Es un espejismo. - Espej...

Espejismo. Una ilusión.

Ven, ponte aquí.

Ahora observa tú.

Ha desaparecido.

Espera Natayo.

No tienes que asustarte. Es sólo un truco de la naturaleza.

Por el calor y ciertas condiciones

Ya he visto yo mismo esto, una o dos veces antes.

Son los malos espíritus y su poder maligno.

Ese lago existe en alguna parte. Es real. Como los árboles.

Pero debido al calor, los rayos de luz se curvan.

El cielo se convierte en un gran espejo.

Y miramos allí, pero vemos algo que realmente está por allí.

No tienes por qué asustarte. Se trata sólo de un fenómeno.

¿"Femónemo"?

- Eso es. - ¿Quién crea ese "femónemo"?

Pues... Dios, o como tú dices, Manitú.

Eso dice Natayo, los malos espíritus. Vámonos.

No, Natayo. Has hecho un trato con el inspector Frazer.

¡Soldado Natayo...!

A esas alturas comenzaba a pensar que el grupo de Creeks

al que perseguíamos nos había evitado

Pero entonces... Quieto.

No señalaré. Mira donde yo digo. Observa esos arbustos.

Hombres escondidos ahí.

¿Los ves?

- No veo a nadie. - Gran arbusto en derecha.

- ¿Ves puntas de pluma de águila? - No, no las veo.

Espera aquí.

Creeks. Son cautos como alces en hielo fino.

Quieren asegurarse de que no somos "Cuchillos Largos" americanos.

Gracias a gran espíritu, llevamos casacas rojas.

Si son como dices que son, ¿qué hacemos aquí a cielo descubierto?

Soldado montado, no te muevas. No digas nada, por favor.

Yo hablaré.

¡Oh, Creeks! ¡Oh, famosos luchadores del norte!

Oh, perros y comedores de perros.

Oídme a mí, Natayo, el Puma Negro.

Traigo soldado montado de la gran reina blanca.

Viene como amigo, buscando a los hermosos hijos de la reina madre.

Los Creeks, no os ocultéis de soldado montado.

Natayo ha hablado. Natayo, el Puma Negro.

Ya te dije que estaban ahí.

Algo iba mal.

Era un grupo mucho más numeroso que el que buscábamos.

Eran más de ocho. No venían de muy lejos.

No llevaban provisiones. Y no había señal de los prisioneros.

Cuando subimos la loma, y vi lo que había abajo, en el valle,

mi corazón se hundió en la desesperanza.

Nos habíamos metido en una ratonera.

Dijiste al inspector que habían aniquilado a los Creeks de Oso Erguido.

Natayo comete gran error.

A veces, cuando castor corta árbol, árbol cae y aplasta a castor.

Observa la tienda con guerrero y castor pintado fuera.

El guerrero hace guardia. Hombres blancos deben estar ahí.

Pronto lo sabremos. Tal vez nos pongan con ellos.

Hoy yo, Konah, jefe de la guerra y de los soldados,

regalaré un caballo a un hombre pobre.

El del soldado montado que traigo prisionero conmigo.

He oído hablar de soldados montados. Eres el primero que veo.

- Habla. - Que desmontes es cortés.

Oso Erguido dice que hables.

La gran reina blanca está furiosa.

Sus hijos, los Creeks, han dejado su reserva.

Somos un pueblo libre.

Esta es la tierra en la que nacimos y en la que siempre hemos cazado.

Vete, soldado montado. Coge al mestizo y deja el campamento.

Márchate, soldado, y no temas nada.

Mis hombres no te seguirán. No queremos vuestras cabelleras.

¡Corre, soldado Mac! Nos vamos.

Oso Erguido, antes de irme quiero celebrar una reunión contigo.

No hay necesidad de que tú y yo hablemos. Vete.

Has conducido a tu pueblo a la tierra de los "Cuchillos Largos".

Contra la voluntad de la gran madre blanca.

Tus guerreros lucharon contra ellos en el cañón.

Y has cometido otro error. Has hecho dos prisioneros.

El soldado montado habla con la lengua de una serpiente.

Es Osos Erguido el que habla con lengua falsa.

Yo trataré con él.

Apártate. Te digo que te apartes.

- ¡Cuánto hemos rezado! - No tenemos tiempo para hablar.

Les voy a llevar ante el jefe.

No hagan ni digan nada. Vengan conmigo.

He aquí la prueba de que Oso Erguido habla con lengua falsa.

Los prisioneros son de Konah.

¿Qué medicina ha hecho que el soldado sepa de prisioneros

y de dónde estaban?

Los soldados de la reina blanca tienen medicina poderosa.

Vuelvo a pedirte que fumemos la pipa de la paz.

Voy a pensarlo. Consultaré con los jefes.

Konah, llévatelos. Todavía son tuyos.

Pero que no sufran ningún daño.

Quédate a esperar nuestra decisión.

Puedes hablar con los prisioneros,

pero no abandones el círculo del campamento.

- Gracias. - Dadles cobijo a los dos.

Venid.

Muchos años he observado conejos, antílopes, hombres hacer estupideces.

Pero tú, soldado, haces las más estúpidas.

Entras a campamento de Creeks como ejército.

Llamas al gran jefe mentiroso delante de todo su pueblo.

Quitas prisioneros de las manos.

Pero lo peor es que puedes irte con cabellera entera, y te quedas.

¿Por qué empeñas tanto en morir?

Artículo 22, ¿lo recuerdas?

- Ahí está el oso acechando. - Garra de oso siempre afilada.

Ve con él y prepara la tienda. Voy a hablar con los prisioneros.

- Natayo quiere irse de aquí. - Natayo va a ir con él.

Sí, sí, sí...

Es inútil, Natayo. Soldado montado ha hablado.

Ese soldado... No pareces contento de verle.

- Jess. - ¿Sí?

Si es un soldado montado de la reina, será del ejército de Canadá.

- De la policía. - Eso qué importa.

- Todos representan la ley. - Sí.

- ¿No es cierto? - Que sí.

Yo... no te entiendo.

Traigo comida. Un poco de empanada.

Carne de venado. No es muy apetitosa, pero llena el estómago.

Gracias. Está muy rico.

Todo está muy rico después de comer la bazofia de los indios.

Jess dice que usted es un agente de la policía del Canadá.

Sí, soy de la Policía Montada del noroeste.

No hace mucho que se fundó el cuerpo y somos muy pocos.

- ¿Ha estado en Canadá? - No, nunca he estado en Canadá.

Pero he oído hablar de su uniforme.

¿Cree que el jefe nos dejará marchar?

Si accede a fumar la pipa, es muy posible.

¿Muy posible? Alguien que habla así, no conoce a los indios.

- ¿Tiene alguna otra idea? - Sí. Présteme ese rifle que lleva.

Y, en cuanto oscurezca, cogeré un par de caballos y me largaré.

Ni siquiera saldría del campamento.

Prefiero morir disparando a que me torturen esos salvajes pieles rojas.

No puedo evitar preguntarme por qué ha venido solo.

No he venido solo. Me acompaña un guía.

¿Piensa que todo lo que tiene que hacer para convencer a los indios

es salir ahí y hablar con ellos?

No puedo usar más armas que la palabra.

¿Con un indio? Oiga esta advertencia de Jess Calhoun.

La única lengua que entiende un indio es una bala en el cuerpo.

Los indios creen que ese es el único idioma del hombre blanco.

Ahora mismo hay unos mil indios ahí dispuestos a hacernos enmudecer.

Le agradecemos mucho lo que está haciendo por nosotros.

¿Son familiares? ¿Están casados?

Jess trabajaba para mi padre. Se unió a nosotros hace un mes.

¿Dónde?

En Wyoming. ¿Por qué?

Por nada concreto. Curiosidad.

En cuanto esté listo les traeré guisado y empanada fresca.

Gracias.

Estamos al borde de un precipicio. Quítese de la mente ese rifle.

Y controle los nervios.

¡Controle los nervios!

- No acabo de entenderte, Jess. - Nadie te lo ha pedido.

En cuanto vea el momento, pienso largarme.

¿Va todo bien?

Dime, Natayo, ese prisionero... Asegura no haber estado en Canadá.

Pero lo sabe todo sobre nosotros y nuestros rifles.

¿Le has visto antes?

- Sí, cuando asaltaron su carreta. - No. Antes de eso.

Es posible.

¿Le viste o no le viste?

Natayo está seguro.

¿De qué le viste o que no?

- Sí, le he visto. - ¿Cuándo? ¿Dónde?

Intentaré acordarme.

Habrá otro rifle para ti si te acuerdas.

Eso ayuda a acordarse mucho más.

Siempre quedará pendiente esa segunda botella de ron de tu macuto.

Eso ayuda a acordarse más mejor. A lo mejor en seguida.

Ahora mi cabeza está llena.

Oh, Manitú. Resuelve para tus hijos este problema.

Un soldado montado ha llegado hasta nosotros.

Su medicina es poderosa.

Su medicina le ha dicho que luchamos contra los "Cuchillos Largos".

Su medicina le ha dicho que hicimos dos prisioneros.

Su medicina dirigió sus pasos hasta la tienda de los cautivos.

¿Debemos ofrecerle nuestra pipa sagrada?

Oh, muéstranos tu respuesta.

Natayo, ¿cuánto duran los consejos?

Indios nunca celebren ceremonia pequeña. Todas deben ser grandes.

No, Natayo. Nunca izamos la bandera por la noche. Sólo durante el día.

Buena regla en campamento de soldado montado.

Pero en campamento indio bandera arriba, día y noche.

Estaba de acuerdo en eso. Pero no tuve la franqueza de decírselo.

La falta de acontecimientos hacía más dura la espera.

Teníamos que sentarnos en aquel avispero.

Y aguardar a que el consejo de salvajes tomara una decisión.

Y, entonces, vi a un niño que nos miraba.

Un pequeño Creek, de ojos inocentes y limpia mirada.

Después de tanto odio y de tanta crispación

su presencia era como una brisa fresca y suave.

Mi segundo hijo es de sus años.

A lo mejor vuelvo a verle.

Claro que sí, Natayo. En cuanto acabemos esta misión.

Entonces, nunca. Sobre eso las dos partes mías están de acuerdo.

Regalo se cambia por regalo de mismo valor. Vieja costumbre.

Silbato hecho de hueso de águila.

- ¿Cómo te llamas? - Huérfano.

- Pies Negros mataron a mi familia. - ¡Qué panda de asesinos!

Algunos me han puesto otro nombre. "Viene Corriendo".

- ¿Viene Corriendo? - Sí.

Si hay comida en la tienda de alguien, siempre dicen "Viene Corriendo".

Pero ahora no hay mucha comida para nadie.

Ven, come con nosotros.

Como el soldado tiene mi silbato de águila, y yo tengo el suyo de metal,

somos hermanos.

Somos hermanos.

Natayo, sirve comida a nuestro hermano.

Ahora, todo el mundo hermano.

Menos mal que cabeza no estaba en sombrero.

Todos en el campamento dicen: "¿A qué has venido soldado montado?"

A buscar la paz. Para mi pueblo y el pueblo Creek.

Todos dicen que soldado montado es muy valiente al venir aquí.

Mi amigo Natayo tiene la culpa.

Cuando Creek hace alabanza, mejor cierra oídos.

Va a pedir cosas.

Yo, Viene Corriendo, soy muy valiente. Sé cuidar los caballos.

Sé ir de caza, cabalgar y danzar.

Cuando Creek se alaba él mismo, cuidado.

Se colgará tus dientes en su collar.

El soldado ha dicho que viene a buscar la paz.

Cuando la haya encontrado, es costumbre que los guerreros

de una tribu, elijan hijos en la otra tribu.

Eso hace una paz fuerte.

Es una costumbre muy sensata.

Ahí tiene lo que dice Natayo. Si no anda con cuidado

acabará siendo papá de pequeño creek huérfano.

Ya lo verá.

¡Escuchad! ¡Escuchad todos!

Habla Shawaskis el Alce. Mirad el buen caballo que monta.

Konah se lo ha regalado para que hable a su gente de su hermano.

Konah ha dado Onechani Awaku a su hermano por esposa.

¿Te sientas ahí comiendo con lo que está ocurriendo?

Alguien va a casarse. No nos importa.

Cuenta al soldado montado lo que significa Onechani Awaku.

- Mujer esclava. - Así llamamos a la prisionera.

Ese es el que va a casarse con ella.

Shemawgun, hermano de Konah.

Ahora Konah ha sacado cuchillo contra ti.

Es como lanzar flecha. Es mensaje de guerra.

Es verdad, soldado montado. Vas a tener muchos problemas.

Ven.

Oso Erguido tiene la decisión del consejo de jefes.

Tienes que irte de aquí, y llevarte al Pies Negros contigo.

Abandona el campamento y nuestra tierra de caza.

- ¿Y los prisioneros? - Son prisioneros de guerra.

Se quedarán. Es nuestra ley.

Mi pueblo no quiere dejarte marchar. Quiere tu sangre.

Pero yo tengo piedad. Vete cuanto antes.

Los guerreros no te perseguirán hasta que el sol haya cruzado

la mitad del cielo.

Aquella fue su respuesta. Terminante.

Había hecho todo lo posible. Y había perdido.

A pesar de Frazer, de mí atrevimiento y de todo lo demás.

Era el momento definitivo.

Parecía que el prisionero, ese feroz enemigo de los indios,

tenía razón. Era inútil intentar dialogar.

El gran jefe había sido muy claro.

Nos había dado unas cuantas horas de ventaja.

Teníamos que empezar a pensar en nuestras vidas

antes de que fuera tarde.

Soldado montado, yo me voy contigo.

Me temo que no será posible, hijo.

El lugar de un hijo es estar al lado de su padre.

Dos veces he visto figuras en el cielo.

Pero jamás he visto nada igual a esto.

- Camina sobre el agua. - ¿Es una señal buena o mala?

Es desconocida para Custin. Debe ser un mal presagio.

¿Sabe alguien lo que es?

El soldado montado lo sabe.

Es el poder de nuestra gran reina blanca.

Mírala bien. Son las grandes aguas del este.

Mi pueblo ha construido la gran canoa de humo.

Alimenta su hambre con fuego y camina sobre las aguas.

La reina madre tiene más de estos monstruos que caballos los Creeks.

¿La canoa de humo camina por las praderas?

No, sólo vive en el agua.

Pero hay otras que comen fuego y caminan sobre ruedas.

Muy pronto llegarán a esta tierra.

Ese es el poder que tiene la gran reina blanca.

Es la señal que dice que el consejo se ha equivocado.

Os advierte que debéis escucharme.

Soldado montado.

El poder de vuestra reina es muy grande.

Celebraremos un consejo.

Oso Erguido ha decidido sabiamente.

- ¿Cuándo? - Cuando el sol esté en lo más alto.

- El consejo será un buen momento. - ¿Para qué?

Para pedir permiso y convertirme en tu hijo.

Sí, supongo que sí. Ya veremos.

Que cada hombre hable aquí según su razón.

Y según su corazón.

Pasa a izquierda. Cazoleta apuntando jefe.

Que el soldado montado nos diga qué quiere de nosotros.

El corazón de la gran reina blanca está lleno de dolor.

Sus hijos, el pueblo Creek, le han desobedecido.

Abandonaron su reserva. Atacaron a los "Cuchillos Largos".

Un grupo de guerreros Creek capturó a dos blancos.

Cuando en las tiendas no queda comida, las mujeres enferman

y los niños lloran. ¿Qué hombre, que lo sea, no caza donde quiere?

Los "Cuchillos Largos" nos echaron de la tierra del búfalo.

Ahora mis cazadores vuelven con serpientes y coyotes.

Eso es lo que come mi pueblo. El pueblo Creek se muere de hambre.

Por esa razón, el pueblo Creek debe volver a su reserva.

El soldado montado os promete hacer justicia y mantener la paz.

El soldado montado os promete que la justicia será la misma para

todos los hijos de la reina.

La misma, para indios y para blancos.

Además os promete comida.

Cuando os marchéis se encargará de haceros llegar una caravana

cargada de té, harina, judías, carne y tocino.

Esta es la primera orden de la gran reina.

Los Creeks deben regresar a su reserva.

Y la segunda, que los prisioneros blancos deben salir libres e ilesos.

El matrimonio del hermano de Konah con la mujer blanca

- Debe prohibirse. - Konah va a hablar.

Yo capturé a los prisioneros. Me pertenecen.

Es la ley de nuestro pueblo. Si el soldado se los lleva

estará quebrantando nuestra ley.

La ley de la reina dice que ninguna persona será esclava de otra.

Le he prometido a mi hermano que tendrá a la mujer blanca por esposa.

Se celebrará el matrimonio. El otro prisionero será para el soldado.

Pero como al soldado se le ocurra robar a la mujer blanca...

Le arrancaré el corazón y colgaré su cabellera detrás de mi tienda.

- Konah ha hablado. - No se celebrará ningún matrimonio.

Los dos prisioneros saldrán libres de aquí.

- El soldado montado ha hablado. - El consejo decidirá.

¿Estamos de acuerdo en volver a la reserva?

- De acuerdo. - De acuerdo.

Está decidido. Nos iremos.

Pero si descubrimos que el soldado montado nos ha mentido

tendrá que responder ante nuestra ley.

- ¡Konah no está de acuerdo! - El consejo ha decidido.

¿Qué pasa ahora con nuestro acuerdo?

Soy el jefe de todos los Creeks.

La palabra de Oso Erguido es fuerte como la roca.

Y clara como el agua. Los prisioneros serán liberados.

Y mi pueblo marchará, mañana.

- Es un trato entre los dos. - Es un trato entre los dos.

¿Ha hablado soldado montado con los jefes?

- Sí. - ¿Y qué han dicho?

- Estaban de acuerdo. - Entonces soy tu hijo.

Oh, perdona. No se lo he preguntado.

Hemos hablado de otras cosas. De cosas más importantes.

¿Más importantes?

Bueno, no más importantes, sino más... más urgentes.

Debemos esperar.

No quieres que yo sea tu hijo.

Eh, escúchame. Esto sólo nos importa a los dos.

No tenemos que pedir permiso. He hecho la paz con tu pueblo.

Hagamos esta paz fuerte. Desde ahora, eres mi hijo.

Quiero que lo sepan todos.

Alguien debe gritarlo para que se enteren pronto.

Así lo haremos.

- Ahora, sólo falta... - ¿Qué?

Que el hijo del soldado montado lleve una pluma de águila

- Y que no vaya por ahí andando. - Cierto.

El hijo del soldado montado llevará una pluma y tendrá un caballo.

Ya sé donde hay un caballo pinto. Corre tanto como un antílope.

Vamos a verlo.

- Es un buen caballo. - ¡Escuchad!

¡Escuchad todos! Habla Shawaskis el Alce.

El soldado montado le ha dado un cuchillo y una manta.

Para que anuncie a todos que a partir de hoy

- El niño huérfano es su hijo. - Es Shawaskis el Alce.

Está hablando de mí. Todo el campamento sabe que eres mi padre.

Ahora, ya soy alguien. Es importante que tenga otro nombre.

Muy importante.

Te llamarás como yo, Duncan. Duncan "Viene Corriendo" MacDonald.

Es bonito. ¿Es el nombre de qué animal?

Bueno, no es el nombre de un animal.

En la lengua de mi padre, en gaélico, significa "guerrero moreno".

Duncan "Guerrero Moreno". Voy a contárselo a todos.

Tú listo, soldado montado Mac. Tú ya no aprendiz.

Adoptar al pequeño Creek para llevarlos a la reserva.

- Buen truco. - No es un truco, Natayo.

¿De verdad? No sabes qué pequeño crecerá y entonces...

Quiero que vayas ahora mismo hasta el fuerte de Maple Creek.

¿Cómo, ahora? ¿Ahora mismo puedo marchar?

Sí. Pero escucha.

Espera mis instrucciones.

Cuando llegues allí quiero que cargues 25 carretas.

Con patatas, carne, te, harina, judías...

- Oh, más trabajo. - Y ve hacia el oeste.

Verás a la tribu que irá hacia el norte.

De acuerdo, 25 carretas.

Me cruzaré con vosotros en algún lugar entre Maple Creek

y Many Islands Lake. Pero tal vez allí gran peligro.

Esta a lo mejor no puede pasar. Guerreros han salido...

Oso Erguido ha ordenado que te dejen el camino libre.

Pero soldado Mac, Natayo es todavía medio Pies Negros, medio...

Está bien. Natayo, ¿cuánto quieres?

- No mucho. Caballo pura sangre... - Conforme. Un caballo.

Y... y...

Este se va corriendo. Adiós, soldado Mac.

Un momento.

¿Qué hay sobre ese prisionero? ¿Tu cabeza sigue llena?

- Más o menos. - ¿Más o menos?

Menos.

Antes de que este diga, tienes que prometer dos cosas.

Adelante.

Una, que olvidarás par siempre segunda botella de ron.

- ¿Y dos? - Regalarás esta casaca roja.

De acuerdo.

Es preso escapado de cárcel de Winnipeg.

¿Cómo lo sabes?

Antes de que soldados montados llegaran a Fort Walsh,

este cometió muy pequeña falta, y tuvo que vivir 6 meses en esa cárcel.

Ahí vi al prisionero. Se llama Johhny Pierce.

Es un fugado atracador de bancos.

¿Por qué no me lo has contado antes?

No quería que soldado montado hablara a inspector de mi falta.

- No tienes de qué preocuparte. - ¿No dirás nada?

- Ya lo sabe todo. - Soldados montados siempre saben.

- Ahora debo ir. - Buena suerte.

Natayo necesita buena suerte.

Soy Shemawgun, hermano de Konah.

Por la mañana, vendré a por ti.

- ¿De qué habla? - Y yo que sé.

La Onechani Awaku va a ser mi mujer.

Oso Erguido y el consejo han tomado otra decisión.

Cuando salga el sol, Shemawgun vendrá a por ti.

Shemawgun traerá cinco caballos en señal de su amor.

Oso Erguido ha prometido que no se os hará daño.

Y que marcharemos mañana. Ha dado su palabra.

Su palabra, ¿eh?

Estamos en paz con el jefe, y vamos a intentar seguir así.

Ha actuado de buena fe.

No estáis atados ni amordazados. No hay guardia ahí fuera.

¿Por qué no deja de hablar como el abogado de la pradera de una vez

y se comporta como un hombre?

Escúchame, Calhoun, y escúchame con atención.

Es la última vez que voy a hablar contigo.

Te quiero poner en sobre aviso. No hagas ni un movimiento en falso.

Me siento en deuda por todo lo que ha hecho.

Ya nos pagan por ello. 75 centavos al día.

No se preocupe. Nos vamos mañana.

El perro blanco ha matado a mi hermano.

Que se reúna todo el poblado.

- ¿Quieres ayudarme? - Claro que sí.

Ve a la tienda de la chica blanca. Si alguien intenta hacerle daño

ven a avisarme.

No tengas miedo. El soldado montado me envía para protegerte.

¡Retiraos! ¡Retiraos!

Cuando baje el brazo, cabalgarán los guerreros.

No bajes el brazo, Konah.

Apártate, soldado, o te haré pedazos.

Sé que este hombre ha matado a tu hermano.

Pero tú no puedes castigarle.

Sólo la justicia de la gran reina puede hacerlo.

Y te aseguro que lo hará.

ÉI ha matado. Hay que matarlo.

¡Alto! Oso Erguido va a hablar.

No podemos matar al prisionero.

Escuchadme. El soldado montado ha prometido aplicar la misma ley

a los indios y a los blancos.

Y le he dado mi palabra de que acataremos esta ley.

El soldado nos promete que este asesino será castigado.

Pongo mi honor por testigo de que dice la verdad.

Este es mi símbolo de poder.

Lo entregaré a la tribu y me retiraré si el soldado habla con lengua falsa.

¡La ley Creek dice que hay que matarlo ahora!

Muy bien. El pueblo no confía en Oso Erguido.

El pueblo no cree que su honor tenga ningún valor.

Si así lo creéis entregaré el ala del águila.

Preferís seguir a Konah.

- Que Konah sea el jefe. - ¡No!

Yo, Luna Blanca, me he sentado en el consejo y he escuchado.

El soldado montado habla con la lengua de la verdad.

Oso Erguido habla con sabiduría.

Dejemos que Osos Erguido siga siendo nuestro jefe.

Volved a vuestras tiendas. En paz.

Eres un estúpido. Tendría que haber dejado que te mataran.

Si no fuera por la satisfacción de llevarte y entregarte a la justicia.

- ¿Por matar a un indio? - Por matar a un hombre.

Johhny Pierce...

Este hombre es mi prisionero.

El tribunal de la reina le juzgará por haber matado a Shemawgun.

Curadle las heridas y mantenedlo vigilado.

Haced lo que dice el soldado. El prisionero está a tu cargo.

Oso Erguido, te ofrezco mi gratitud.

Cuando un hombre da su palabra, lo hace hasta el final.

Pero no puedo pedir a mi tribu que emprenda hoy la marcha.

Ha muerto el hermano de un jefe. Nos iremos dentro de tres días.

- No tengo inconveniente. - Ven. Cogeremos los caballos

y cabalgaremos como hermanos.

- Soldado montado. - Calma. Nos iremos en tres días.

Estoy orgulloso de que mi padre cabalgue junto al jefe.

- ¿Tu padre? - Pues claro. Me ha adoptado.

Tienes que estarlo...

¡Padre! ¡Padre!

Padre soldado montado, la mujer blanca...

Konah y tres de sus hombres se la han llevado. Mira.

- Tenemos que rescatarla. - Y detener a Konah.

Yo quiero ir, padre soldado montado.

Has elegido un hijo muy valiente, pero eres muy joven aún.

Vuelve al campamento. Vamos.

Nos veremos a la vuelta en el campamento.

Tres caballos han ido por allí y otro por ahí.

Puede ser una trampa. Tú ve por ahí. Yo continuaré.

Sal de ahí. Voy a contar hasta tres.

Una, dos...

¿Qué haces aquí? Casi te disparo.

Tengo miedo por ti. No quiero volver a ser huérfano.

Cuando un padre habla, el hijo obedece.

Tengo mi arco y mis flechas. ¿No puedo ayudarte?

No. Sígueme.

- Escucha, Viene Corriendo... - Duncan Viene Corriendo.

Duncan Viene Corriendo, quiero que te quedes aquí en silencio.

Y no te muevas. ¿Entendido?

- Sí, padre. - Bien.

Es suficiente.

Esta mujer blanca nos ha traído días de desgracia.

- Sí, nos ha traído la mala suerte. - La capturé. Vino soldado montado.

Por ella, mi hermano está muerto.

- Sí, la quemaremos. - Es culpable.

Tiene malos poderes.

La quemaremos. Los malos poderes y el soldado se irán.

Volveremos a cazar como hombres libres.

¡Padre! ¡Padre!

- Has elegido un hijo muy valiente. - Y todo un guerrero.

Oh, Creeks de la planicie del norte. Oh, pueblo mío. Oídme.

Vuestro jefe ha fumado la pipa de la paz con soldado montado.

Vuestro jefe ha estrechado su mano amiga.

Hemos accedido a seguir el camino del hombre blanco.

En marcha.

Y así fue como el policía montado Duncan MacDonald consiguió que

Oso Erguido y su tribu regresaran a la reserva.

Gracias a la devoción y al sentido del deber de otros muchos

como él, en misiones igualmente peligrosas,

La Real Policía Montada del Canadá se ha hecho merecedora, durante

tres cuartos de siglo, de la grandeza que acompaña a su nombre.

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