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Original subtitles

Quiere irse a casa.

¿Le dijiste?

Todavía no. Me pareció mejor que le dijeras tú.

Tiene que entender que ahora esta es su casa.

No puedo obligarla a quedarse.

Pero hicimos un trato, tía Ida. Dijiste que la cuidarías.

Te estoy pagando para que la cuides.

Hola, Charles.

Hermana.

Qué gusto verte.

Qué lindo traje.

Sí.

Te queda perfecto.

Siempre te ves elegante.

Entonces...

¿vienes para llevarme a casa?

No. Vine por una cosa de negocios. Asuntos financieros.

Yo soy buena para las Matemáticas.

¿Te acuerdas?

Siempre revisaba tus tareas cuando eras estudiante.

¿Verdad, tía Ida?

Quería dejarte unas cosas.

¡Cielos!

Vaciaste mi cuarto.

- ¿Por qué? - Vendí la casa.

¿Qué? ¿Nuestra casa?

Maud. Mamá me la dejó a mí.

No puedes...

No puedes vender nuestra casa.

Charles, no puedes vender nuestra casa.

Yo la cuidaría.

Estaría feliz de tener mi propia casa.

No puedes cuidarte a ti misma, no digamos una casa y un jardín.

Conseguiría un trabajo o algo.

- ¿Qué clase de trabajo? - ¡No sé, Charles!

Lo siento, ya la vendí.

¡Espera! ¡Charles!

¡Charles, espera! No... No...

Adiós, hermana.

Cuídate.

¡No, espera! ¡Charles!

Maud.

Ven a tomar tu té.

¡Espera!

Voy a pintar aquí afuera.

Es muy desordenado. Mejor guarda tus cosas en tu cuarto.

Mejor déjame en paz.

No me digas que fuiste a ese club.

No te iba a decir eso.

¿Dónde andabas?

En el club.

No te lo iba a decir.

Quería hacer amigos.

Eso dijiste la última vez. Mira lo que pasó.

Deberías ir un día.

Quizá te guste.

Esto es nuevo.

Mira quién me honra hoy con su presencia.

- ¿En qué te puedo servir, Everett? - Busco una mujer.

¿Una qué?

Una sirvienta.

Busco una sirvienta.

Aquí no vendemos sirvientas.

¿Tengo cara de idiota?

Quiero poner un letrero.

¿Cómo se llaman?

Necesito que escribas...

- Un letrero. - Sí.

Está bien.

"Busco sirvienta.

Debe tener sus propios"...

¡Maldita sea! "Sus propios"... ¿Cuál es la palabra?

¿Sentido del humor?

"Artículos de limpieza". Debe tener sus propios artículos.

Es todo. Con eso basta.

Si, y luego...

- "Contacte a Everett Lewis". - Sí, pon mi nombre.

Dámelo. Eso es.

Necesito una mano, eso es todo.

Hola, grandotes.

Qué hermosos. De verdad.

¡Hola!

¿Eres un perro guardián?

¡Hola!

Hola.

Soy Maud.

Dowley.

- Dowley. - Sí, así es.

Estaba... Vi tu anuncio en la tienda.

El que pusiste, sobre una sirvienta.

Pues estoy respondiendo.

Busco una mujer.

Bueno, ¿qué crees que soy yo?

Entonces...

Pues...

Vine caminando desde Digby.

No me molestaría una taza de té.

Me puedes decir lo que estás buscando.

Gracias.

Entonces...

¿Todo esto es tuyo?

¿Esta casa?

Sí.

- Es linda. - Era del Capitán John Ryan.

Pero la traje aquí del muelle.

Adivina cuántos bueyes hicieron falta para traerla.

¿Dos?

Dos, no. Siete.

- Siete bueyes. - Son muchos bueyes.

Sería lindo...

que tuvieras a alguien aquí.

Debe de ser duro hacer todo sólo.

Tiene toda la razón, señorita.

Tiene toda la razón.

- ¿A qué te dedicas? - Vendo pescado.

Vendo leña cortada. Trabajo en el Orfanato.

Cielos.

¿Cómo te las ingenias?

Tengo mucho que hacer.

- Tengo mucho que hacer. - Sí.

Me gustaría el trabajo.

Caminas raro.

¿Eres una inválida?

¿No estás enferma, ni nada?

No, sólo... Sólo nací rara.

No me afecta. Puedo hacer el trabajo de cinco mujeres.

¿Tienes un cenicero?

Échalo al piso.

Gracias.

¿Muchas mujeres han solicitado el empleo?

¿Ya acabaste tu té?

¿Por qué no decirlo?

Lo voy a poner...

Necesitas ayuda. Se nota.

Es una caminata larga a casa.

Seguro me arrojarán piedras de nuevo.

¿Quién te arroja piedras?

Los niños. No es con mala intención.

No me importa.

A algunas personas no les gusta la gente distinta.

Es duro ablandar los zapatos nuevos.

Tengo llagas en los talones.

Hasta aquí llegamos.

Hasta aquí llegamos.

¿Todo bien, Everett?

Estoy pensando en contratar una mujer que me ayude en la casa.

Pocas han solicitado el trabajo.

- ¿Alguien lo solicitó? - Quizá debería contratar un niño.

Estos niños son demasiado jóvenes.

A su edad yo hacía el trabajo de diez hombres.

Limpiaba este jardín, cortaba leña. Construí esa cerca.

Sí, pero estabas aquí, con gente alrededor.

¿Everett?

Si una mujer solicitó el trabajo, contrátala.

ORFANATO DEL CONDADO DE DIGBY

Hola.

Hace un día lindo.

Haremos la prueba.

Me gustaría.

Me gustaría.

¡Maud!

¿Te vas a quedar ahí parada?

- ¿Qué crees que haces? - Sí.

Ya voy.

Estás descuidando tus deberes.

Ya lo sé.

¡Por Dios!

Sí. Ya soy una mujer adulta.

Voy a buscar un lugar donde quedarme.

No puedes cuidarte sola.

Sé que es lo que piensas.

Estás decidida a manchar el nombre de esta familia.

Si te vas ahora, no volverás jamás. ¿Lo sabes?

Sí, ya lo sé.

Disculpa, tengo un trabajo. Gracias por acogerme.

Me tengo que ir. Me está esperando.

Adiós, tía Ida.

¡Arranca!

Supongo que voy a trabajar por cama y comida. Pero...

pensé que quizá 25 centavos para mis gastos...

a la semana.

Regresaste.

Pensé que me habías dejado.

¿Qué quieres que haga primero?

Si te lo tengo que decir, mejor lo hago yo mismo.

No.

¿Estás inspeccionando mis cosas?

No. Sólo... Es bonito.

¿Crees que te traje para que te metas en mis cosas?

Te hice una sopa.

¿Qué es eso?

Nabo.

Yo no como nabos.

Ni siquiera has recogido la mesa.

Sólo estaba...

Quieres que te pague dinero...

pero no sabes limpiar.

No, no, no va a funcionar.

No quiero flojos aquí.

¡No quiero flojos aquí!

¡Recoge tus cosas y lárgate!

¿Por qué hiciste eso?

¿A dónde quieres que me vaya?

Deberías haber pensado en eso cuando estabas metiéndote en mis cosas.

- No sabía qué querías que hiciera. - ¡No quiero tener que cuidarte!

¡Quiero a alguien que me cuide!

No una mujer tullida.

- ¡Lárgate! - ¡Me largo!

¡Es mi casa! ¡Mi casa!

Hola.

Sí, es hora.

Lo saben, ¿no? Lo saben.

Lo lamento.

No pasa nada.

Ya lo sé. No pasa nada.

Todo está bien. ¡Ay! Está bien.

Sí, ya lo sé, ya te agarré.

Ya lo sé, perdóname.

No pasa nada. No pasa nada.

Hola.

Esa es mi silla.

Esa es mi silla.

¿Quieres guisado?

¿De dónde sacaste el pollo?

- Lo maté. - ¿Lo mataste?

Al grande.

Entonces...

Si me quedo, ¿dónde voy a dormir?

¿Vas a obedecer mis reglas?

¿Limpiaste? ¿Limpiaste arriba?

- No. - ¿No?

Sólo hay una cama ahí arriba.

¿Eres una princesa?

Cuando estaba en el Orfanato, ponían 6 o 7 en cada cama.

Sentía codos en la espalda, pies en mi culo.

Si eres demasiado elegante para arrimarte...

puedes agarrar tus cosas, ponerlas en la carretilla e irte.

No, puedo dormir allá arriba.

Soy una mujer humilde.

¡Perros malos! ¡Abajo!

¡Bájate! Eso es.

¿Quién te dijo que les hablaras así a los perros?

Tienen que aprender.

Esos perros llevan aquí más tiempo que tú. Y son más útiles.

Sólo los quiero alimentar.

Te voy a decir el orden de importancia aquí.

Estoy yo, esos perros...

esas gallinas y luego tú.

Eres la comidilla de todos. Te tiene ahí como su esclava sexual.

Qué repugnante.

Everett con una esclava sexual.

¿Sería mejor si nos casáramos?

Quizá así no hablarían tanto.

Tía Ida.

¿Quieres venir a verme un día?

Ni muerta. No pasaría enfrente de esa casa.

Por mí, perfecto.

Esclava sexual.

¿Qué vas a hacer con esto?

Venderlo. O dejarlo.

¿Venderlo? ¿Quién te lo compraría?

Hola.

Hola.

Hace un día lindo.

¿Everett tiene una mujer?

Métete en la casa.

- ¿De qué se trata? - Trabaja para mí.

Alguien tiene que vigilar la casa. Si no, me roban.

¿Te conseguiste una mujercita para proteger tu casa?

¿No sería mejor un perro más bravo?

¿O un rifle?

¡Espera!

Ven aquí.

Soy Frank, el pescador al que intenta engañar a diario.

Jamás te engañaría. Es un buen hombre.

Veo que no lo conoces bien.

Soy Maud.

Dowley.

- Mucho gusto. - Igualmente.

Entonces trabajas aquí.

Y vivo aquí.

¡Ya basta!

¿Tienes una criada de tiempo completo?

Salgo todo el día, trabajo duro. Merezco llegar a una casa limpia.

¿No?

¿Dónde cabes?

Hay más espacio del que crees.

Estamos cómodos ahí dentro, ¿no?

¡Métete en la casa!

- Yo mando en esta casa. - ¿Y ella lo sabe?

Va a aprender.

Nadie en su sano juicio aguantaría eso mucho tiempo.

No está en su sano juicio. Eso lo sé.

¿Aprendiste tu lección?

¿Me quieres aquí o no?

Porque me voy.

Me voy de aquí ahora mismo.

¿Quieres tenerme aquí o no?

Quiero mi paga, por favor.

No me has pagado todavía. Ni una vez.

Dos meses.

Anda.

¡Hola!

¿Hay alguien en casa?

¡Hola!

¿Eres la esposa del vendedor de pescado?

Qué elegantes zapatos.

No. Disculpe.

¿Anda por aquí?

Está haciendo sus rondas.

Le pagué unos pescados, y nunca me los entregó.

Bueno...

A veces se le olvida.

Le pagué, y le di una buena propina.

Vine de Nueva York, y voy a estar unos meses.

Y puedo ser su clienta... O no.

¿Está segura que no le dejó los pescados?

- Quizá un perro se los llevó. - No tengo perros.

¿O un gato?

- A los gatos les encanta el pescado. - Tampoco tengo un gato.

Le diré que vino a verlo.

Dime...

¿Si?

¿Tú pintaste ese pollito feliz?

La verdad, sí.

Había un pollo en el patio.

Era muy gordo.

Quería recordar sus días más felices, así que...

lo pinté.

Bueno...

le diré que salde las cuentas cuando regrese.

Te lo agradecería.

¿Cómo te llamas?

Maud.

Mucho gusto, Maud.

Yo soy Sandra.

Mucho gusto, Sandra.

Esos zapatos elegantes...

¿Son cómodos?

- No están mal. - No, no están mal.

De la lejana ciudad de Nueva York.

¿Quién te dijo que podías pintar hadas en la pared?

No son hadas. Son pájaros.

¿Quién te dijo que podías pintarlos?

- Tú me lo dijiste. - ¿Qué?

Tú me dijiste:

"Haz que el lugar se vea bien". Yo creo que se ve bien.

No pintes en esa esquina.

No quiero pintura en mis botas, ni en mi equipo.

En los demás lugares está bien.

Pájaros o hadas, no me importa.

Quizá haga eso.

¿Está bueno?

¿Tuviste un día largo?

Debe de ser duro manejar un negocio.

Mi hermano, Charles, manejaba un club de jazz.

Durante un tiempo.

Siempre lo acosaba la gente porque les debía dinero.

Yo nunca le he debido nada a nadie.

Charles decía lo mismo.

Pero no lo podía probar.

- La gente es estúpida. - Tú, no.

Llevas todas las cuentas en tu cabeza.

La mayoría de la gente no puede.

Por eso hay que anotarlo todo.

Yo lo puedo anotar, si quieres.

Soy buena para escribir.

Entonces...

¿Quién?

Le debe...

a Everett...

¿Lewis?

Donovan.

Le di seis pescados.

Seis pescados.

Eso... Es un pájaro.

Eso... No sé qué sea, pero no es un pájaro.

Eso... Está terminado.

Tiene su pico. Eso...

todavía no tiene pico.

Harás eso...

mejor nos casamos.

Cuesta dinero.

Es una tontería.

Sólo si hay invitados y eso.

Si les das de cenar.

Hay que pagar una tarifa...

por una licencia.

Sí.

Charles tuvo una boda elegante. Yo no querría eso.

Yo tendría una boda barata. No invitaría a nadie.

- No haría lo que Charles hizo. - ¿Por qué hablas de él?

Si piensas hacer lo que vas a hacer, deberíamos casarnos.

No quiero meterme en esos problemas otra vez.

¿En cuáles problemas?

Tuve un bebé.

El bebé murió.

Era una niña muy deforme.

La enterraron cuando...

cuando yo estaba dormida.

Tome.

¿Quería tres pescados?

Le debía dos. Así que...

ahora me debe lo de uno.

Es una tarjeta.

Hicimos las cuentas en una tarjeta.

Vamos a entregarle una factura.

Para que no haya ninguna confusión.

¿Cómo sé que esto está bien?

Le doy mi palabra.

Podríamos, quizá...

empezar de nuevo, llevar la cuenta.

Quizá.

Denme un momento.

Yo soy el jefe.

Sí, ya lo sé.

¿Quién manda?

- Tú. - Yo gano el dinero.

- ¿Verdad? - Sí.

- ¿Entonces quién manda? - Sí, tú.

Así es. No lo olvides.

No lo puedo olvidar.

Le voy a pagar... Si tú me haces más tarjetas.

No sé.

Él es el que manda, así que...

pregúntele a él.

¿Nos da 5 centavos más?

¿Qué tal 10 por tarjeta?

Me parece bien. Me gusta la idea.

Muy bien.

Deme mis pescados.

Tengo ganas de ver las tarjetas.

Muchas ganas.

Gracias. Ya veré qué puedo hacer.

¡Espera!

Muy bien, Ev.

Sabes lo que haces.

Le pediste ese dinero.

Es una casa bonita.

Muy bonita.

Hay que ir más rápido.

Le gustó mi tarjeta.

Puse la tetera. ¿Quieres un té?

¿Tienes tablas?

Aquí está.

- ¿Tienes tablas? - Echa un vistazo.

Buenos días.

Tres más.

No sé por qué las compran. Mi hijo de 5 años pinta mejor.

Quizá.

Es posible, pero no lo hizo. Maud sí. Pinceles, por favor.

Eres un idiota.

Eres un idiota.

Estúpido.

Sabelotodo.

Sea quien sea, dile que se vaya. Fuera.

- ¿Qué se largue? - Sí.

Sí.

Es la hora de la cena.

No sé.

Hola.

¿Puedo pasar?

Pasa.

Gracias, Maud.

¿Quieres un poco de sopa?

No, gracias.

Ven. Siéntate.

¿Quieres un té?

No, gracias. La razón por la que vine...

Me gustaría ver una pintura más grande.

Ay, pues...

Yo no hago pinturas grandes, sólo tarjetitas.

Te pagaré lo que me pidas.

Sí tiene algunas.

Tenemos unas buenas manchas de pintura en estas tablas.

Estas le van a gustar.

- ¡Ay! - Toma.

Mira eso.

- Una encantadora escena de invierno. - Con un venado.

Qué hermosa, ¿no?

Sí, no la he acabado.

Este árbol tiene hojas rojas. Este tiene hojas verdes.

¿Qué estación es?

Bueno, supongo que es...

Es todo lo bonito de todas las estaciones.

Sí, lo es.

Bueno, ¿cuánto?

¿Cuánto?

- No. - ¿Cuánto pides por ella?

- Cinco dólares. - Hecho.

- Pero... - Hecho.

- No la voy a vender. - Está bien.

- No voy a vender esa. - Ya la vendiste.

No la he acabado.

No la he acabado.

Sólo estaba bromeando.

Es un chiste. Esta no está a la venta.

Tengo una idea todavía mejor.

¿Por qué no te encargo una pintura?

Puedes pintarme lo que sea. En una tabla, como esas.

Lo que tú quieras... Y yo te pago.

Me la puedes mandar a Nueva York.

Enséñame cómo ves el mundo.

¿Por cinco dólares?

Cinco dólares.

¿A Nueva York? Está lejos. ¿Eso incluye los timbres?

- Gracias. Adiós. - Adiós, Maud.

Sandra.

¿Entonces son mejores amigas?

Vendí una pintura.

Me alegro de que me quedé con esa.

Es sólo la primera.

- Seis dólares. - Sí.

Es una idiota.

- Dale una de las que tienes. - No, no puedo hacer eso.

Everett.

¿Te gustan?

¿Mis pinturas?

¿Cómo quieres que sepa?

¿Parezco una mujer?

No.

Sé lo que es eso.

- Es un tulipán. - No.

Es mi nombre.

¿Qué hace mi nombre ahí?

Pues, digo...

Pensé que éramos socios.

La pintura es mitad tuya. También debe llevar tu nombre.

¿No te olvidarás de tus quehaceres?

Eso imposible.

Tengo que acabar esta primero.

No descuides tus tareas.

No las descuidaré.

Bueno...

Yo barreré, pero no voy a hacerlo todo.

No. Espera a que...

No. No, no, no.

Le vas a echar polvo. No está seca.

Todavía está húmeda.

Si vas a barrer, cierra la puerta.

Dime cuando acabes.

- No, no. - ¿Por qué?

Si tratas de meterte en mi vida de esa manera...

es un error.

Tan pronto dejes de hacer tu trabajo, te despediré.

Prefiero metérselo a un árbol.

¿Quieres un té?

No quiero tu té.

Si no sabes cómo soy a estas alturas,

eres más estúpida de lo que pareces.

Vivimos juntos, nos acostamos juntos.

¿Por qué no casarnos?

La falta de mujeres tocando a mi puerta...

no significa que me debo casar con la primera que llegue.

Llevamos un buen rato viviendo juntos.

Eso hace mucha gente.

A mí no me gusta mucha gente.

A mucha gente no le gustas tú.

Es cierto.

A mí me gustas.

Tú me necesitas.

Hola.

Te ves guapo.

No sé si felicitarte o darte el pésame pero...

Dame un abrazo, Maud.

- Tú. Pórtate bien. - Sí.

Mañana seguiré siendo terco.

Sí.

Ya lo sé.

Somos como un par de calcetines sin pareja.

Uno estirado y deforme...

uno con muchos agujeros.

Harapiento y gris.

Un calcetín de algodón blanco.

- Sí. - No.

Tú serías azul real.

Amarillo canario.

Sabelotodo.

Así está mejor.

PINTURAS A LA VENTA

Sí. No. Al lado.

¡No!

- Sí, ahí. - ¿Está bien?

No lo claves.

No lo voy a clavar.

No quiero que se caiga.

Te puedo ver.

Te veo.

¿Está bien?

PINTURAS A LA VENTA

"Se pueden ver sus pinturas en su casa...

de Marshalltown, Nueva Escocia...

donde vive con su esposo, Everett Lewis".

¿Ves? Te mencionaron.

- Aquí. - Déjame ver eso.

"Un vendedor local de pescado".

Everett Lewis.

"Un vendedor local de pescado".

- Ahí está. - Ahí estás.

¿En qué le puedo servir?

¿Charles?

Hermana.

¿Qué haces aquí?

Pues, oí... Leí sobre ti. Quería ver con mis propios ojos.

¿Conque eres una artista?

Nunca me llamaste "artista" cuando éramos niños.

Nada ha cambiado.

¿Quieres un té, Charles?

Pero gracias por ofrecérmelo.

Entonces, ¿dónde está?

¿Tu hombre?

Haciendo sus rondas, supongo.

Volverá pronto, si lo quieres conocer.

No tengo mucho tiempo. Sólo quería venir y...

quizá comprar una de tus pinturas.

¿Si?

La tía Ida dice que no ves ni un centavo de tus pinturas.

- ¿Eso dice? - Sí.

¿Qué hace con tu dinero?

Podría añadirle un cuarto a la casa o cablearla.

¿Por qué habría de hacer eso?

Es su casa. Él decide.

Sí, pero tú eres capaz de tomar decisiones, ¿no, Maud?

- Eso sí. - ¿Sí?

Sí, soy capaz.

Necesitas que alguien te aconseje sobre cómo manejar tu dinero.

Alguien que sepa más que él.

- Alguien... - ¿Como tú?

Pues, yo sé de dinero, sí.

Sabes de deudas.

De vender la casa de mamá.

Te gusta demasiado el dinero.

- Hola. - Everett...

Mi hermano, Charles.

Hola.

Vino a comprar una pintura.

Pero, ¿cuál de ellas?

Las grandes cuestan $5 dólares.

¿Vas a comprar una o no?

Sí. Sólo voy a agarrar una.

Esa vale $6 dólares. El precio subió.

¿Seis?

Me debes...

Es... Es linda.

Adiós, Charles.

Adiós, hermana.

Vete.

Recibí una carta hoy.

Del Vicepresidente Nixon.

¿Qué quería?

Una pintura.

¿Una pintura?

Si no manda dinero por una pintura...

no le mandaré ninguna.

Bien.

Muy bien.

Necesitamos una puerta con tela de mosquitero.

No la necesitamos.

Yo soy el que trabaja 14 horas al día...

para que te sientes ahí y pintes.

Mis pinturas ganan dinero.

Sí. Ganas unos centavos, pero yo hago todo el trabajo.

¿Verdad que sí?

Sí.

Hasta el fuego se te apaga. Quiero un té al llegar a casa.

Hace calor aquí de día.

Abre la puerta.

Entran moscas.

- Por eso necesitamos esa puerta. - No vamos a comprar una puerta.

Levántala un poco más, por favor.

Gracias.

Muy bien. ¿Cuánto tiempo te llevó hacer esa pintura?

Dos o tres días.

¿Dos o tres días?

- ¿Te gusta pintar? - Claro que sí.

He pintado toda mi vida.

Sr. Lewis, salga, por favor.

Acompáñenos.

¿Puede mirar la cámara, Sr. Lewis?

¿Y sonreír, quizá?

Muy bien. Gracias.

Has pintado la mayoría de la casa.

Empecé con los pájaros y las flores. De ahí.

Y Everett no me dijo que parara, así que seguí.

Debe de sentirse muy afortunado de ser esposo de Maud.

Maud Lewis ha sido pintora la mayoría de su vida.

Hasta el Vicepresidente Nixon tiene sus pinturas.

Esta feliz pareja vive sólo con lo más indispensable...

y a pesar de todo, florece.

Corto leña.

Lavo los platos. Lo único que hace ella es...

pintar.

Pinto un cuadro al día.

Pinto en todas las estaciones.

Le dije que una esposa tiene que atender a su marido.

Hace lo que le place.

¿Quién hubiera creído que una mujer?

Artrítica al margen de la sociedad...

podría tener tanto éxito?

Aún pueden encontrar a Maud Lewis vendiendo sus pinturas...

enfrente de su casa aquí en Marshalltown, Nueva Escocia...

- Tómalo con calma, Ida. - Agárrame el brazo.

Eso es.

Muy bien.

La puerta.

Te vi.

En las noticias.

Te sacaste la lotería con ella, ¿no?

Ella no para de sonreír, y tú sólo gruñes.

Espera.

Quiero que le digas que venga a verme.

Por favor.

Yo puedo. Déjame.

Olvida lo enferma que está.

Te hice una pregunta.

¿Qué?

¿Me porté grosero en la tele?

¡No, Everett!

Todos me están mirando raro.

Hablan de mí a mis espaldas.

No les hagas caso a los demás.

Todos creen que eres muy amable. No tienen idea.

No saben lo que es vivir contigo.

- ¿De verdad? - Sí.

- Levántate. - ¿A dónde vamos?

- ¡Levántate! - ¿A dónde vamos?

- A ver a mi tía Ida. - ¡No!

- Sí. - Voy a ponerme firme.

No vamos a ir.

¿Qué? ¡Everett!

¿Y si se muere sin que me despida de ella?

¿Y si me muero yo, y no estás, y no te despides?

No seas ridículo.

- No te voy a llevar. - No te necesito.

Puedo ir yo sola.

Ni siquiera... Ni siquiera sabes manejar.

Pues no.

Pero sé caminar.

¡Dame eso!

Qué gusto verte, Ida.

Te vi en la tele.

¿Si? ¿Qué te pareció?

Eres la única de la familia que acabó siendo feliz.

Bueno...

Sí, supongo que sí.

No quiero morir... Llena de remordimientos.

Ya lo sé.

Me arrepiento...

de no dejar que la abrazaras.

¿De qué hablas?

De tu bebé.

Ya lo sé. Lo hiciste para protegerme.

Ella era...

deforme. Así que, ya sabes...

No era deforme.

¿No era deforme?

¿Por qué se murió?

No se murió.

¿Qué?

Charles la vendió.

¿Qué?

Se la vendió a un buen hogar. De gente mayor.

No creíamos que fueras capaz de cuidar a una niña.

Charles y...

y yo lo decidimos.

Me han dicho que...

que ha sido muy querida.

¿Estaba torcida o no?

Estaba bien.

Me tengo que ir.

Jamás pedí esto.

Me levanto en la mañana.

Gente.

Llego a casa del trabajo. Gente.

Salió mi cara en la tele para que todos se burlaran.

- Escúchame. Ida... - ¡No, tú escúchame!

Crees que eres demasiado buena para mí...

que ya no me necesitas.

Está bien. Búscate a alguien más. Está bien.

Si es lo que quieres.

Mi bebé, Charles...

¡Olvida a ese maldito bebé! ¡Sólo hablas de ese bebé!

¡El hermano! ¡El bebé!

Pura tristeza. "Mi hermano, mi bebé".

Ella sobrevivió. Eso...

Yo creía que había muerto. Sobrevivió.

Más dolor.

Desde que llegaste a mi vida. Puro dolor.

Estaba mejor sin ti.

- ¿Te vas a bajar? - ¡Sí!

¡Pues hasta nunca!

Pasa, Maud.

Gracias.

Perdóname.

Preparé la cama del cuarto desocupado.

Gracias.

Gracias.

Maud...

¿Me puedes enseñar a pintar?

Nadie puede enseñar eso.

Si quieres pintar, pintas, supongo.

No voy a ningún lado.

Pinto de memoria, supongo.

Invento mis diseños.

Te conozco desde hace años.

- Sí. - Es cierto.

Ya lo sé.

Y sigo intentando averiguar qué te motiva.

No lo sé.

No necesito gran cosa.

Mientras tenga un pincel, nada me importa.

Una ventana.

Me encanta una ventana.

Un pájaro...

que pasa volando.

Un abejorro.

Siempre es diferente.

El total de la vida.

El total de la vida ya enmarcado.

Ahí.

¿Pasa algo, amigo?

Me dejó.

Ya era hora.

No durarías mucho tiempo aquí.

Son 11 kilómetros a la tienda.

Eres más difícil de cuidar que un perro.

Soy mejor.

Soy mejor que un perro.

- ¿Qué? - Soy mejor que un perro.

Oye.

¿Ves esa nube? Esa.

Parece una mujer con un culo grande.

Calva de un lado de la cabeza.

¿La ves? Te está mirando.

No la veo.

¿No la ves?

Te veo a ti.

¿Qué ves?

Te veo como mi esposa.

Siempre te he visto así.

Solamente...

no quiero que me dejes.

¿Por qué habría de dejarte?

Porque puedes conseguir a alguien mejor.

Tengo...

Tengo todo lo que quiero contigo.

Todo.

¿Qué hacemos aquí?

¿Por qué paramos aquí?

Esa es su casa. La blanca.

¿De quién?

De ella.

De tu hija.

¿Mi nena vive aquí?

Ya es una mujer.

¿Cómo la encontraste?

Vive ahí.

Se ve lindo.

Me voy a lavar para cenar.

Entraré pronto.

Es muy hermosa.

Es perfecta.

¿Estás bien?

Tienes un montón de correo.

¿Igual que ayer?

No puedo seguir.

No puedo seguir. Yo...

Ven... Ven.

No sé qué tienen mis piernas hoy.

- Hace frío, ¿no? - Sí.

No voy a poder esquiar este invierno.

¡Everett!

¡Ev!

Respira.

Respira.

No has dejado de fumar, ¿verdad?

Lo dejo a veces.

Tienes enfisema, Maud. No puedes fumar.

Ya no va a fumar.

Te lo aseguro.

Es mi artritis, me duele.

Sí.

Es duro.

Es duro detener un pincel.

¿Me puedes dar algo para mi artritis?

- ¿Por favor? - Te daré algo.

Gracias.

Y... Orea un poco la casa, Everett. El aire está muy denso.

¿Ya se fue?

Sí.

Ya se fue.

Ridículo.

Ahí estás.

- ¿Té? - Sí. Gracias.

- Toma. - Ya lo agarré.

Deberías comprar más perros.

No quiero perros.

Te gustan los perros.

Te tengo a ti.

Sabes...

deberías comprar más perros.

Oye.

¿Te vas a tomar todo mi té?

Toma.

Lo compartiremos.

¿Maud?

¿Maudie?

Tranquila.

¿Qué tienes?

¿Qué tienes?

¿Puedes meterte ahí? Sí.

Muy bien.

Everett.

¡Everett!

Se va a poner bien. Nosotros la cuidaremos.

- ¡No! - Te vas a poner bien, Maud.

Sabía que estabas empeorando.

Pero cuando te preguntaba, me mentías.

Me pregunto...

¿cómo se me ocurrió que no eras perfecta?

Ven aquí.

Ven aquí.

Fui amada.

Fui amada, Ev.

BUSCO SIRVIENTA. DEBE TENER ARTÍCULOS DE LIMPIEZA PROPIOS.

CALLE MAIN, MARS HALLTOWN

PINTURAS A LA VENTA

El total de la vida...

ya enmarcado.

Ahí.

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