All language subtitles for Bobs Burgers S11E13 An Incon-wheelie-ent Truth 1080p DSNP WEB-DL DDP5 1 H 264-FLUX_track7_[spa]

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Original subtitles

ALLÁ TÚ FUNERARIA

GONGS Y CAMPANAS, SIN ESPERAS

GRAN APERTURA

GRAN REAPERTURA

FUMIGADORES

GRAN REREAPERTURA

GRAN REREREAPERTURA

Me encanta el mercadillo. Nunca sabes lo que encontrarás.

Espero que no sean pulgas. ¿Buscáis algo en especial?

- Cuchillos. - Un instrumento muy ruidoso.

Hachas.

- Algo equino y de plástico. - Nunchakus.

¿Y tú, Bob?

- Viejas sartenes de hierro fundido. - ¿Para usar como arma?

Para cocinar, y como arma, si es necesario, supongo.

- ¿En caso de "hamburgatraco"? - Tal vez.

- Ten cuidado, papá. - Gracias.

Dos pavos para cada uno. ¡A perder la chaveta!

O encontrarla. Una chaveta usada.

Hola, Gayle.

¿Puedo comer una mandarina con una zanahoria? Las dos son naranjas.

- Sí. Lo he hecho muchas veces. - Vale.

Era Gayle.

¿Quería saber si podía combinar una cosa con otra?

Sí, comida naranja. Se puede, ¿no?

¿Y todas estas minifotos de jugadores?

No parecen muy atléticos, pero tienen bates.

- ¿Ese está fumando? - Sí.

Mira ese jersey. Y esa alfombra. ¡Mira qué cuadro!

Una puesta de sol. ¿Es un buen cuadro? No lo sé.

Yo tampoco. ¿Cómo se sabe si es bueno?

No sé. ¿Por las formas?

No sé si necesitamos un baúl lleno de guías de TV viejas.

¡Ay, madre!

Bob, es el maldito Mamut Rueditas.

- ¡Sí! - ¡Nos ha encontrado!

- ¿Cómo nos ha encontrado? - Nos deshicimos de él. ¿Estamos malditos?

No es culpa nuestra. Ya no jugaban con él.

- Y era muy grande para el piso. - ¡Demasiado grande!

No queríamos deshacernos de él. Simplemente ocurrió.

El camión pasaba por allí.

REGÁLALO. REGÁLALO YA. DONACIONES.

- Estaban en el cole. - Ya no jugaban con él.

Creímos que se olvidarían de él.

Estábamos seguros.

¡Pero no!

MESES DESPUÉS

Mamá, papá, ¿dónde está Mamut Rueditas?

Para saltar de la escalera de incendios a él.

- No se salta de la escalera de incendios. - ¿No son para eso?

- Son para eso, papá. - Sí, es seguro.

No.

Además, creímos que ya no jugabais con Mamut Rueditas,

así que lo hemos donado.

- ¿Donado? - ¿Qué?

¿Habéis donado el sexto Belcher?

- Sí. - Hace meses.

Y, por cierto, no os habéis dado cuenta hasta ahora.

¿Tenéis un corazón de piedra?

Bueno, os alegrará saber que lo hemos donado a un lugar especial

donde Rueditas tendrá una vida mejor. Una pista de patinaje.

Sí, porque tiene ruedas.

- ¿La pista de patinaje de esta ciudad? - No. De otra ciudad.

Sigo bastante enfadada.

Intento mantener la calma. ¿Por qué habéis hecho eso?

Porque no son niños normales. Son…

- Huérfanos. - Sí.

Son huerfanitos tristes con caras cubiertas de hollín.

Y su único consuelo es patinar con ese mamut.

Queríamos contároslo, pero estábamos esperando…

La carta de agradecimiento de los huérfanos.

Igual tardan porque están ocupados con cosas de huérfanos.

Fregando suelos y escaleras.

Escondiéndose en cestas de la ropa. Cantando.

¿Habláis en serio?

- Lo prometo. - Por supuesto.

Seguro que Rueditas tiene una vida mejor en esa pista que aquí.

Y está haciendo el bien. Me ha impresionado mucho.

Me voy a mi cuarto a escribir una canción en su honor.

La llamaré "Rodando río abajo", si está disponible.

Si no, "Sigue soñando".

Y el infeliz está aquí.

Estoy flipando. ¿Y ahora?

¿Decimos la verdad sobre por qué no dijimos la verdad antes?

¿Estás loco? Nunca nos mirarán igual.

Mis padres siempre nos mentían a Gayle y a mí.

Ya. Y Gayle acabó siendo Gayle.

Los niños no pueden verlo.

Pensemos. ¿Qué opciones tenemos?

- ¿Aparte de decir la verdad? - Claro.

Este palomino ahora es "palo-mío".

Voy a enseñárselo a papá y a mamá.

Quizá repita lo de que ahora es "palo-mío".

Sí, deberías hacerlo.

Te encantará mi habitación. Suele oler bien.

Estás acostumbrado a un establo.

No lo han visto, así que tranquilo.

Debemos irnos a casa antes de que…

¡Ay, madre! ¡Tina!

¡Oh, no!

Contigo el tiempo pasa galopante. Tengo más de esos.

No. Verá a Mamut Rueditas.

Cariño, cómo creces. Pero mamá aún te puede llevar en brazos.

Mírame. Y doy vueltas.

Impresionante, mamá, pero ¿podrías bajarme?

- ¿No te has divertido? - Sí. Oye, ¿os he oído gritar antes?

Hola. He venido a… veros.

Tal vez fuera un grito de indignación

por el precio de un viejo CD.

¿Tres dólares? ¿Por música?

"No, gracias, Dave Matthews", dijimos a gritos.

¿Os gusta el caballo que he comprado? Este palomino ahora es "palo-mío".

Es genial. Busquemos a tus hermanos.

- Sí, por aquí. - ¡Venga, Tina!

Sé que no llevamos mucho tiempo aquí, pero ¿nos vamos a casa?

¿En serio?

Sí. ¿Sabéis que todo esto es usado? ¡Qué asco!

- Deberíamos salir ya por allí. - ¿Es por donde hemos entrado?

Supongamos que sí.

Pero no he gastado mis dos pavos.

Yo solo he gastado 1,5.

Y tengo el mejor caballo porque este palomino es…

Nos lo cuentas en el coche, ¿vale? Venga. Vamos.

¿Qué pasa? Estáis más raros de lo normal.

Hemos venido para buscar tonterías y no hemos encontrado ninguna.

He visto un destornillador oxidado y unos jugadores,

pero a saber qué más hay.

Me quedan 50 centavos, y eso aquí es como mil dólares en una tienda.

Louise, ¡navajas! ¡Mirad! Qué puntiagudas.

- Sí. - Id a jugar con los cuchillos, niños.

Vale, no quieren irse.

Debemos ir a comprar el mamut, deshacernos de él donde no lo vean,

- y listo. - ¿En serio?

- ¿Se te ocurre algo mejor? - No.

Yo los mantendré ocupados. Tú encárgate del mamut.

- ¿Capisci? - Vale.

- Di: "Capisci". - ¿Por qué?

- Tú dilo. - Vale. Capisci.

Así me gusta.

Ese peluche enorme es interesante, supongo.

- ¿Cuánto pide por él? - Cien.

¿Cien pavos? O sea, cien, ¿eh?

Sí, es muy especial.

Una criatura majestuosa en patines.

Hubo una época en la que deambulaban por aquí. ¡Vaya!

No me interesa mucho.

Estoy viendo el póster de Lo que queda del día.

Son un gran admirador de Anthony Hopkins. O A Hop, como lo llamo yo.

No sé si mi habitación tiene suficientes espadas.

Ahora mismo tiene cero, y eso son pocas.

Deberíamos ceñirnos a las navajas.

- ¿Crees que papá y mamá están raros? - ¿Alguno se va a declarar?

- ¿Diga? - Linda,

¿sabías que puedes llevar un cuello alto de pantalón?

- Ahora no tengo tiempo. - Solo necesitas un imperdible.

Habla por teléfono. Deja de hablar.

Mamá y papá se susurran cosas. Mamá lleva a gente en brazos,

- a algunas. - Suertuda.

¿Habrán venido a hacer algo raro? ¿El mercadillo es una tapadera?

- ¿Son espías? - ¿O traficantes?

¿Son espías de traficantes?

- Ay, madre. Es eso. - Mola.

¿Creéis que papá y mamá son espías de mercadillo?

- Sí. - Mamá es el cerebro. Papá, la fuerza.

Es demasiado guay para ellos, pero algo pasa.

Mirad qué misteriosa al teléfono.

- Gayle, te dejo. - No…

Bob, dime.

Es demasiado caro. Quiere cien pavos.

¿Quieres que vaya a regatear? Se me da mucho mejor que a ti.

Se nos da mal a los dos.

A mí menos. Tengo que dejarte. Encárgate de eso. Te quiero.

Yo también. Se te da peor regatear.

Qué conversación tan normal.

- Hola, niños. - Y qué normal que digas eso.

Hola de nuevo.

Le ofrezco diez dólares en efectivo por el peluche,

y es una oferta de tiempo limitado.

Tengo que volar a una reunión de negocios.

Se le da bien esto. Podría dejárselo en 90.

Verá, no tengo que volar a ninguna reunión.

- ¿No? - No, y no tengo mucho dinero.

Tenemos un restaurante, y no va mucha gente.

Pero podría darle hamburguesas gratis. ¿Come hamburguesas?

¿Son buenas?

Bueno, me esfuerzo mucho.

¿Qué tal si me da ahora diez pavos

y 30 hamburguesas en el futuro?

Treinta hamburguesas son más de 90 dólares.

Sí y no. Tiene un restaurante.

¿Sabe de costes tangibles e intangibles?

No, la verdad.

¿Costes fijos y costes variables?

No sé de qué habla.

Nos beneficia a los dos. Un poco más a mí, pero es un buen trato.

Si lo piensas, un acordeón es eructar con notas.

Suena muy bien, cielo.

Seguid echando un vistazo en esta zona y no os mováis de aquí.

Claro.

- ¿Y bien? - Lo tengo.

¿Sí? Por favor, dime que no has pagado cien pavos, Bob.

Vale. Se acabó. Espiemos a esa mujer escurridiza.

No sé cuánto he pagado realmente.

No hay forma de saberlo, pero lo tengo

y debo deshacerme de él.

- ¿Sospechan algo? - Creo que no.

Que ellos sepan,

ese mamut sigue patinando cubierto de huérfanos.

¿Ese mamut? ¿Ha dicho ese mamut?

- ¿Como Rueditas? - Eso creo.

No lo donaron a los huérfanos de la pista de patinaje.

Son unos mentirosos.

¿Cómo pueden dormir tranquilos? ¿Tumbados?

¿Sobre mentiras?

Esa donación siempre me pareció sospechosa.

Pero no conseguí averiguar qué era lo que no tenía sentido en esa historia.

Deberíamos castigarlos

con la pena máxima recomendada.

- ¿Espada? - Peor. Jugaremos con ellos.

GRATIS. ¡LLÉVATELO! NO ES UNA TRAMPA.

Llevaría kimono siempre. Tienen bolsillos en las mangas.

Guardaría alitas aquí y salsa aquí.

Hola, chicos. Aquí estáis.

Estás muy sudado.

Sí. Alguien vendía una cinta de correr.

Creo que he visto suficientes tonterías. ¿Nos vamos?

Claro, sí.

Supongo que podría irme ya.

Adiós, kimono. Espera por mí.

No se lo venda a Steven Tyler.

Aunque no me apetece ir ya a casa. ¿Y a vosotros?

No, no me apetece.

- ¿No? - No.

Acabo de comprar este chiquitín y he pensado:

"¿Sabes quién lo apreciaría más?".

- ¿Quién? - Los huérfanos de la pista de patinaje

donde donasteis a Mamut Rueditas.

Vale.

Me gustaría ir y, de paso, saludar a nuestro viejo amigo Rueditas.

Está allí, ¿no?

Claro que sí, tontorrona.

Está allí seguro.

Bien. Espero que no esté muy ocupado con los huérfanos.

¿Vamos ahora a la pista de patinaje?

No veo por qué no. Sí, podríamos hacer eso.

Claro. Sí.

Genial. Me encanta ir adonde están las cosas. Es estupendo.

Oh, no.

Esto no es bueno.

Louise lo sabe seguro.

Solo cree que lo sabe porque no sabe que lo sabe.

Porque no lo sabe, ¿sabes?

Esa mentira fue una estupidez.

Sonaba bien. Y siempre quise ayudar a los huérfanos.

- ¿Y si les decimos la verdad? - No, nunca.

Haremos realidad la mentira para que deje de ser una mentira.

Eso no suena bien.

¿Qué te parece esto? Tú los llevas a la pista de Bog Harbor.

La de la carretera 16. Pero conduce despacio.

El mamut y yo iremos con Gayle.

- ¿Gayle? - Sí. Tiene coche.

Que deje de comer mandarinas y zanahorias. Llegamos antes, lo dejamos y nos vamos.

- ¿Dónde lo has escondido? - Allí. Ay, madre. Dejé una nota.

Rápido. Por cierto, es un plan pésimo.

Es un plan buenísimo.

¿Mamá se queda para ir al baño portátil porque le gusta?

Le encanta.

¿Y no esperamos por ella?

No. Es algo especial para ella.

Nos pasaremos después para ver si acabó.

Todo esto tiene mucho sentido. Solo un par de preguntas sobre…

Me encanta esta canción. Cantemos todos juntos.

Gayle, ¡aquí!

Vine tan pronto como pude. Ni me cambié. Pantalones cuello cisne.

Cuando donasteis a Rueditas,

¿os dieron un recibo?

Ya sabes, ¿como comprobante? Me encantaría verlo.

- ¿O hablamos de los huérfanos? - ¿Y del patinaje terapéutico?

HELADERÍA LAMETONES

¿Quién quiere helado?

¡Viva!

Pisa el acelerador.

Si te ponen una multa, la pago yo.

¿Sí? Qué divertido. Me gusta ir rápido. ¿Voy con los ojos abiertos?

¡Sí! Abiertos.

Es increíble que nos compraras otro helado.

Había mucha gente.

Pero quisiste volver a hacer cola.

- Y, después, probar cada sabor. - Y contaste el dinero con mucho cuidado.

Es como si no tuvieras prisa por llegar a la pista de patinaje.

¿Qué? Venga ya.

Ay, madre.

¿Qué pasa?

Mirad esos árboles a la derecha.

Parecen los de aquella película.

Bueno, supongo.

¿Qué peli era? Seguro que os acordáis antes que yo.

Hola, Bob. Soy yo, Gayle.

Seguid mirando los árboles, a ver si sabéis qué peli era.

¿Amadeus?

No, esa no. ¿Cuál era? Seguid mirando.

EL PAÍS DE LOS PATINES

- ¡Por la parte de atrás! - Vale.

¡Encargado! ¿Hay algún encargado aquí?

¡Encargado!

Soy yo. ¿Todo bien? ¿Quién es el amiguito peludo?

Mi marido y mis hijos llegarán pronto.

Quiero que pretenda que este mamut lleva meses aquí

porque se lo hemos donado.

Ayuda a patinar a los huérfanos, y somos buenos padres.

Claro. No se preocupe.

¿En serio? ¿Haría eso?

Yo también he mentido a mis hijos.

Les dije que, si tragas chicles, se te quedan dentro.

Tuve que conseguir la radiografía falsa de un estómago con chicles.

¡Genial! Entonces me entiende. ¿Podría ponerlo en la pista

y decirles a esos niños que lo empujen?

Si gritaran: "Esto me ayuda a patinar",

sería estupendo.

No veo por qué no.

¿Puede ensuciarles la cara de hollín?

Eso es demasiado. No se preocupe.

Muchísimas gracias. Y no he estado aquí. Ni ella.

Le costará olvidar esto, pero hágalo.

Ya hemos llegado. Seguro que pronto veremos a Rueditas.

Seguro que sí.

¡Ahí está Mamut Rueditas!

O sea, ahí está. Por supuesto.

¿Habéis visto eso?

Hola. ¿Necesitan patines?

No. Solo hemos venido a ver a Mamut Rueditas.

Claro. Muchas gracias por donarlo.

¿En serio? ¿Mis padres lo donaron de verdad?

Claro que sí.

¿Y los huérfanos se lo pasan bien?

Los huérfanos lo adoran.

Vaya. Rueditas sí ayuda a niños a patinar.

Más o menos.

No es para tanto si lo piensas.

A veces hay que contar mentirijillas porque son muy pequeños para la verdad.

- ¿Sabes? - Sí. ¿Crees que le gusto a mi coche?

Como mamá y papá con tu pez inmortal.

Cuando lo reemplazaban cada vez que moría.

- ¿Qué? - O sea… Nada.

Hablemos de cómo le gustas a tu coche. Le gustas.

Mi querido pez dorado vivió conmigo 18 años

antes de irse al acuario nacional para que lo estudiaran y para relajarse.

Ya. Sí. No, lo sé. Olvida lo que he dicho.

¿Quieres decir que papá y mamá me mintieron?

¿Que Doradeliciosa no es inmortal

y no lee las tarjetas de cumpleaños que le envío?

¿Qué? ¡No! Vamos.

No me lo puedo creer.

¡Gayle! ¿Adónde vas?

No dejaré que hagas lo mismo con tus hijos.

¡Gayle, no!

¡Venga!

Mis pies. Mi trasero.

Es un héroe. Son una familia de héroes. Sigan así.

- Caramba. - Quién lo diría.

Papá, no sé qué decir.

Pensamos que mamá y tú nos habíais mentido. Lo siento.

No, no. ¡No!

Tía Gayle, ¿qué haces aquí?

Linda os ha mentido a la cara.

Trajimos a Mamut Rueditas hoy del mercadillo.

Y he conducido a 145 kilómetros por hora con los ojos abiertos.

Lo sabía. Pues retiro ese "lo siento".

¿Es verdad, papá?

¿Quién quiere helado?

- ¡Yo! - ¡Gene!

O sea, estoy tan enfadado contigo que podría comer helado… o costillas.

Es raro decir esto, pero, tía Gayle, sigue hablando.

Cuéntanoslo todo.

Vale, estaba…

No escuchéis a Gayle. Os está gastando una broma.

¿En serio? ¿Y qué haces aquí? ¿Eres parte de la broma?

Sí. Me la encontré en los baños del mercadillo,

y decidimos gastaros una broma. Qué gracia.

¿La broma es que la tía Gayle nos diga que nos habéis mentido?

- Sí. - No sé qué creer.

¡Cómo te atreves! Eres como papá y mamá.

Una mentirosa. Y estás casada y tienes hijos.

Lin, quizá sea mejor… Ya sabes.

- ¿Qué? - Ya sabes…

¿Seguir divirtiéndonos con esta broma que nos está saliendo tan bien?

Me has decepcionado mucho.

¿Eran árboles de peli, papá?

Ya discutiremos vuestro castigo en casa. Habrá azotes en ambas nalgas.

Dadles su merecido, niños.

Vale. Lo siento. Pasó todo muy rápido a lo largo de varios meses.

Y varias horas hoy. Y fue todo idea de mamá.

Gracias, Bob.

Pero yo también lo siento.

Me alegré de que se lo llevaran, pero, como padre, debería haber sabido

que no está bien robar juguetes a los niños.

Casi nunca.

No es robar si está en el parque y se lo das a tu gato.

Iremos a por el mamut.

Intentaremos caber en el piso con él.

¿Siguen aquí? ¿Quieren alquilar patines?

Perdone. Solo queremos coger el mamut y llevárnoslo a casa.

Eso no será posible.

¿Cómo dice?

Hemos hecho realidad la mentira, y es estupendo.

Es nuestra mascota. Hasta actualicé la página.

- ¿En serio? - Sí, miren.

- Me gusta el diseño. - Esto es algo revolucionario.

Aquí rara vez surge una oportunidad así.

- Esa cosa debe costar una fortuna. - Costes intangibles, ya sabe. Da igual.

Oiga, nuestros hijos están enfadados. Para arreglarlo, debemos llevárnoslo.

¿Y los huérfanos?

Eso nos lo hemos inventado.

Seguro que hay alguno. Este ser celestial se queda aquí.

Por favor, señor. No haga esto.

Siempre he dejado pasar oportunidades. Esta vez no.

Necesitamos este mamut.

No lo sueltes. No tiene tracción. Va sobre ruedas.

Huérfanos, ¡atacad!

Creo que necesita un día libre.

Podemos con él. Lo morderé.

¡No me muerda!

Lo estamos girando. ¡Sigue así, Bob!

¡Eh!

¡Eh! ¡Parad!

Hemos estado hablando.

- Queremos dejarlo aquí. - ¿En serio?

Queremos hacer realidad la mentira.

No nos gusta cómo ha llegado aquí, pero es un buen hogar.

- Aquí será feliz. - Hay mucho espacio y buen rollo.

Y le encanta la bola de discoteca. ¿A quién no?

A mí. Es cristal roto girando. Aterrador. Podría matarnos a todos.

Niños, es todo un detalle. Qué maduros sois.

Sí, estoy impresionado.

Creímos que no soportaríais

regalar un peluche enorme que no cabía en ninguna habitación.

Pero debimos haber sido sinceros y confiado en que podríais.

Somos fuertes como bolsas del súper.

¿Puedo soltarlo sin que nadie se lo lleve?

- ¿O me muerda? - Sí. Siento haber dicho eso.

No pensaba hacerlo. Nunca muerdo.

Eso es mentira.

La llamamos Mamá Piraña. Mordió al del súper.

- Aún no nos dejan entrar. - A vosotros sí.

¿Patinamos con Rueditas antes de irnos?

Esto no se me da muy bien. Suelo moverme con elegancia.

Creo que así es como muero.

Solo puedo ir hacia atrás. ¡Decidme si hay alguien!

No quiero que nos recuerde así.

Si quieres escaparte de aquí,

sin preguntas, llámame, ¿vale?

Y sigue rodando.

Son fáciles de poner.

Puedes mear por el cuello. Es muy práctico.

Es una bestia fuera de lo común De otra época

Con pasos de baile y un ritmo Que te alucinarán

Rueditas

Mamut Rueditas Mamut Rueditas

Mamut Rueditas

Mamut Rueditas Mamut Rueditas

Mira cómo patina por toda la pista

Hace que quieras bailar Como en la prehistoria

Rueditas

Mamut Rueditas Mamut Rueditas

Mamut Rueditas

Mamut Rueditas Mamut Rueditas

Subtítulos: Lorena Pereiras

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