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ALLÁ TÚ FUNERARIA
DONDE NO BRILLE EL SOL SOLARIO
GRAN APERTURA
GRAN REAPERTURA
TEMBLAD, BICHOS FUMIGADORES
GRAN REREAPERTURA
GRAN REREREAPERTURA
SE ALQUILA LOCAL
- Qué rica, Bob. - Gracias.
Igual como otra hasta con alergia a la berenjena.
- ¿Qué? - Me cuesta respirar y me da picor.
¿Por qué pides la del día? Tiene "berenjena" hasta en el nombre.
Bob estaba entusiasmado. Quería apoyarlo.
Y meterme en berenjenales no me afecta.
Eso no tiene nada que ver con las berenjenas.
- ¿Cómo? - Déjalo.
Bob's Burgers.
¡Linda, soy mamá!
Te estoy llamando por teléfono. ¿Me oyes?
Hola, mamá. ¿Qué tal el viaje?
- ¿Qué tal el tío Ricky? - Bien.
Tiene una cadera nueva, pero no es del tamaño correcto y camina en círculos.
Estamos en el aeropuerto de Connecticut.
Vamos a subir ya al avión, pero hacemos escala cerca de vosotros.
A solo hora y media de vuestra casa.
El eccema de tu padre le está dando la lata de nuevo.
Empieza a rascarse como un perro.
Necesitamos que nos traigas una pomada antipicazón al aeropuerto.
Sí. Podemos hacerlo, creo.
- Oh, no. - ¿Sabes qué?
Ahora te llamo.
Vale, pero no sé si las llamadas llegan al aeropuerto.
Sí llegan. Es un móvil, ya verás. Hasta ahora, mamá.
Mis padres quieren que vayamos al aeropuerto
a llevarles una pomada.
- Es broma, ¿no? - No, no lo es.
Mi padre siempre ha tenido eccema.
Cuando era pequeño lo llamaban copo de maíz.
¿Qué tal si hacemos esto? Cerramos.
- No. - Vamos al aeropuerto.
Te quedas en el coche. Nada de aparcamiento.
Yo entro y les doy la pomada. Es fácil.
Lo odio. Además, no deberían haberte pedido eso.
- Es demasiado. - Pues me lo han pedido.
- Deberías haber dicho que no. - Pues no lo he hecho.
Si vais al aeropuerto,
¿me traéis un globo de nieve? El mío se ha roto.
- Con mucha nieve, pero fino. - Claro.
¿Por qué no compran la pomada allí?
No la venden en el aeropuerto. Es uno de los problemas de esta sociedad.
Tus padres son el problema.
Un momento. ¿Y si esto contara como nuestra visita?
¿Como nuestra visita?
Sí. Vamos todos. Aparcamos. Entramos. Los visitamos.
¿Y no tendremos que ir a Florida en primavera?
No tendremos que ir a Florida en primavera.
Hecho. Vamos.
- Teddy, fuera. - Oye.
Perdón. Vete acabando que vamos a cerrar.
Niños, ¿sabéis qué?
Tu tono suena a buenas noticias, pero tu cuerpo dice otra cosa.
¿Por fin puedo
- cambiar mi nombre por Geenathan? - Guay.
- Te llamaré Gene. - Genial.
Vamos al aeropuerto a ver a los abuelos durante su escala.
De camino, compraremos pomada antipicazón.
- ¿Viva? - ¿Y la parte divertida?
Escoged un globo de nieve bonito.
Lo que cueste. Menos de nueve pavos.
¿Por qué te hace tanta ilusión, papá?
¿Qué quieres decir? Queremos a los abuelos. Claro.
Claro
Y aprovechamos cada oportunidad para estar con ellos. Claro.
Claro.
Y estamos deseando pasar hora y media con ellos en un restaurante del aeropuerto
y no volver a verlos el resto del año.
Ya lo pillo. Quieres pasar una hora con ellos hoy
para no ir a Florida.
- Los tachas de la lista. - Eliminados.
- Gene, no digas eso. - ¿Decir qué? ¿Eliminados?
Vale, venga. Nos vamos. Rapidito.
¿Puedo ir al baño?
Tardo entre 5 y 30 minutos.
Llévatela a casa.
Cuidado, aeropuerto, ahí vamos
No quiero asustarte No, no
Y esto contará Como nuestra visita a Florida
Sé que estás contento por eso, pero prométeme algo.
- Lo que sea. - Pues tres promesas.
Una, no puedes no hablar.
Es una visita. Habla. Con mi padre también, aunque no te oiga.
- Entendido. - Dos,
no le menciones el cargador a mi madre.
Lo robó, Lin. Te robó el cargador.
Desahógate ahora.
- Y no quiere admitirlo. - ¿Ya está?
Ahora tú usas el mío y yo no tengo. Ya está.
Tres, tampoco el libro. El regalo de Navidad de los niños.
¿El de mantenerse activo al jubilarse?
- Fue un regalo reciclado seguro. - Había buenos consejos.
Yo quiero probar el mahjong. Suena rico.
Vale, no mencionaré ese gran regalo,
a pesar del capítulo sobre mantenerse sexualmente activo.
Con ilustraciones.
Estamos llegando. Hola, avión.
Estoy deseando subirme a un avión.
Desplegaré la bandeja, la plegaré, la desplegaré,
la plegaré ¡y la dejaré desplegada!
Yo inclinaré tanto mi asiento que discutiré con el de atrás
y mamá le pegará.
- Yo miraré por la ventana. - Tú ya has viajado en avión, Tina.
- ¿En serio? ¿Por qué no lo sabía? - Gene y tú aún no habíais nacido.
Fuimos a Buffalo a la tercera boda de mi prima segunda.
Así consiguió sus alas.
- ¿Qué? - Sus alas.
Un pin que le dan los pilotos a los niños cuando vuelan.
Así que eso eran las alas.
Creía que era una horquilla que lastima.
Pues ahora quiero alas.
Yo también. El pin y la comida.
Lo siento, pero solo son para niños que viajan,
y hoy no viajaréis.
No lo saben.
Podemos ser niños de negocios que van a cerrar un trato importante.
Sin traje. Somos jóvenes, modernos y el futuro del videomárquetin.
AEROPUERTO - TERMINAL NORTE
Vendrán a la zona de restaurantes ya que no podemos entrar.
- Porque el culo de mamá es la bomba. - Gracias.
Cuántos locales. Batidos, una tienda de electrónica.
JAZZ BATIDO
Una tienda solo de almohadas. Por fin.
¿No llamas a tu madre?
- ¿Para avisarla? - Sí.
- ¿Diga? - Soy Linda.
Ya hemos aparcado y vamos a la zona de restaurantes.
Vale, estamos en la lanzadera.
¿Qué lanzadera?
Seguimos a algunos del avión, y se subieron a una lanzadera.
¡Estoy al lado de una mujer que habla muy alto por teléfono!
Y el conductor va demasiado rápido.
- Un momento, mamá. ¿Una lanzadera? - Ay, madre.
Al, deja de rascarte.
Le estás echando tu piel muerta a ese bebé.
- Linda, ahora te llamo. - ¡No! ¡Espera!
Están en una lanzadera.
Os he oído. A las dos.
Porque era tu madre.
La Abuela Altavoz.
Vale. Tranquilos. Los encontraremos. ¿Cuántas lanzaderas puede haber?
Un montón.
- Maldita sea. - Malditas lanzaderas.
He llamado tres veces. No sé por qué no lo coge.
- Igual no le gustas. - Llamaré de nuevo.
- ¡Coge de una vez! - ¿Diga?
Hola, mamá. ¿Seguís en la lanzadera?
Sí. ¿Por eso no paras de llamar?
Sí. Las lanzaderas se mueven en círculo.
Cuando lleguéis de nuevo a la terminal, os bajáis.
Vale. Ya veo la terminal. Nos bajamos.
No, mamá. No puedes verla. Nosotros estamos en la terminal. ¿Hola?
Quizá sea la terminal sur.
La terminal sur. Seguro que tienen té dulce y luciérnagas.
Seguro que están allí.
Nos vamos corriendo a la terminal sur. ¡Vamos!
¿Corriendo? ¡Será posible!
TERMINAL SUR
Madre mía. Qué lejos estaba.
¿Hemos llegado a otro aeropuerto? ¿Esto es Grecia?
Mirad, ¡el abuelo!
- ¡Papá! - Hola.
- ¡Al! - ¡Abuelo!
Ah, hola.
Toma. Tu pomada antipicazón. ¿Dónde está mamá?
Ha vuelto al avión.
¿Cómo que ha vuelto al avión?
Ha olvidado algo.
- ¿Qué? - Su revista.
Madre mía.
Estaba en el bolsillo del asiento. Se llamaba Ven a volar.
Esa revista la dan gratis en cada vuelo.
Ya, claro.
No será capaz de volver aquí. Hay que ir a buscarla.
¿Cómo? No podemos entrar sin billete.
Papá, ¿y tu billete?
Lo tiene Gloria.
Solo tengo una pila extra para el sonotone.
- Porras. - ¿Qué?
- ¡Porras! - Louise.
Compremos un billete barato. ¿Qué tal a Pittsburgh?
O Düsseldorf. Ahí nació Stephen Dorff.
A ver si nos puede ayudar alguien.
Vale. Papá, venga. Tenemos que entrar.
¡Tenemos que entrar!
¡Estupendo! Me encanta entrar a sitios. Me siento importante.
Carné, por favor.
En realidad, no tengo billete.
Intento ayudar a mi madre porque…
Para acompañar a un menor solo
o a una persona mayor, necesita un pase. ¿El billete de su madre?
No lo tengo porque no está con nosotros.
No está muerta. Está en la puerta de embarque.
Si está en la puerta, no necesita ayuda.
- Cierto. - Así se habla, mamá.
Permita que me meta.
Hola. Soy Bob.
El caso es que sus padres hacen escala aquí.
Queríamos pasar tiempo con ellos.
Una hora, dos como mucho.
Parece demasiado cuando lo digo en alto.
Son estupendos.
O sea, los quiero.
- Ella me robó el cargador. - Bob.
Puedo traérsela,
pero deben demostrar que son familia.
Cuando vea a mi abuela,
verá que tienen la misma delantera.
Gene.
- La abuela, más caída. - Louise.
- Y las tienen grandes. - Ay, madre.
Me está llamando.
¿Mamá? ¿Hola?
No me dejan entrar a por la revista.
Y también dicen que este no era mi avión.
¿Crees que puedes volver hasta aquí?
Cuando recupere la revista, cogeré otra lanzadera.
¡No! ¿Sabes qué? No te muevas. Iré a buscarte.
Dile a este señor que soy tu hija.
- ¿Vale? - ¿Qué?
Vale. La llevaré a la puerta.
No ha hablado con ella.
Es su madre. Suenan exactamente igual.
- No sonamos exactamente igual. - Sí.
- Sí. - Casi.
Bueno. Bob, vete a sentarte con mi padre y los niños.
Os llamo si la encuentro.
APERITIVOS
¿Qué tal por Florida, Al?
¿Seguís viviendo allí?
- Me duele el cuello. - Lo siento.
- ¿Qué? - Siento lo del cuello.
¿Cómo lo sabes?
Porque dijiste que te dolía el cuello. Y yo te dije que lo sentía.
Y así hemos llegado a esta conversación.
- Me duele el cuello. - Ya.
Gene, ¿ves lo que yo veo?
Sí, cuántos chicles.
PRENSA Y SNACKS
- Por eso viaja la gente. - No, ese tipo. Creo que es piloto.
Seguro que lleva alas en esa maleta.
Y un perfume almizcleño para viajeros.
- ¿Qué pasa? - Nada.
No lo entenderías. Ya tienes alas.
No es culpa mía haber vivido a tope.
Conseguiré mis alas y no pienso desperdiciarlas como tú.
Cogeré esas maravillas y volaré.
Háblanos del mundo.
Por qué hablar. Os lo puedo enseñar.
¡Viva!
No sabía que volaran.
- Seguro. - Tienen poderes ilimitados.
Poderes ilimitados.
Muchos bocaditos de patata y un batido de chocolate y fresa.
No tenemos eso.
Ahora mismo, señor.
¿Las usarías para pedir más bocaditos?
Louise cree que podrá volar.
No hagas que se sienta mal por no pedir bocaditos.
Si vamos a hacer esto, hagámoslo.
¿Podemos ir a ver cosas de aeropuerto?
¿Cuál es nuestro presupuesto para chicles? ¿400?
Podéis ir. Y el presupuesto es cero. No os alejéis mucho.
Nosotros nos quedaremos aquí charlando.
Vaya, ha cerrado los ojos.
Bueno, hermano, nos quedan unos minutos antes de embarcar.
Sí. Nuestro primer viaje en avión, en el aire.
Yo ya he volado antes.
Perdonad, no he podido evitar escucharos. ¿Hoy es vuestro primer vuelo?
Así es.
- Vamos a… - Montana.
Sí, Montana.
- A ver… - El océano.
Sí. Vamos a visitar la costa de Montana.
Va a ser increíble.
Estaría bien conmemorar este día con un objeto metálico
que pudiera llevar, no sé, en la ropa.
Quizá solo sea un sueño tonto.
Estáis de suerte. ¿Qué tal unas alas?
¿Qué? Gracias. No lo esperábamos.
Vaya, qué lástima.
- ¿Qué pasa? - Se me han acabado.
Qué gracioso. Humor de piloto. En serio.
Seguro que vuestro piloto tiene.
Pasadlo bien en Montana.
Sigo siendo la única niña en la familia con alas.
Les diré a todos en Montana que eres un monstruo.
- Ahí está. ¡Mamá! - Linda, menos mal.
Esta señorita intenta darme otra revista…
VEN A VOLAR
…pero no sale Sam Elliott.
Quiero la revista en la que sale.
Coge la revista. Nos está esperando toda la familia.
Está bien. Pero le daré pocos puntos en la encuesta para clientes.
Y no olvidaré su nombre, Delta.
Bob, la encontramos.
- Gloria, me alegro de verte. - Bob.
- Abuela. - Hola.
- ¿Qué hay? - Hola, niños.
Que empiece la visita. Esto ya parece una buena visita.
Al y yo estábamos charlando. ¿Dónde está Al?
Sí, ¿dónde está?
Qué raro. Estaba aquí hace un segundo.
Debe haberse ido.
¿No lo sabes? ¿Qué has estado haciendo?
Estábamos tan metidos en la conversación que me puse a ver eso. Deportes.
- ¿Deportes? - Baloncesto, creo.
- ¿Baloncesto? - Sí, seguro.
- Vale, tronco. - ¡Al!
Genial. Has perdido a mi padre.
- ¡Al! - Ya sabes lo que dicen.
Si quieres algo, déjalo libre en un aeropuerto.
¡Al!
¡Al!
No entiendo cómo ha podido extraviarse.
Me he distraído con los deportes. Lo siento mucho.
No es un buen momento.
Solo quería saber si ya tenéis la bola de nieve.
No. Tenemos problemas más serios ahora mismo.
- ¿Y ese pitido? - Estoy en urgencias.
¿Qué? Dios mío.
Parece que la berenjena que comí antes me está asfixiando un poco.
- ¿Estás bien? - Sí. No te preocupes por mí.
¡Al!
Te dejo. Siento lo de tu garganta.
- No mueras. - No olvides mi globo…
Lo encontraremos, mamá. ¿Verdad, Bob?
Su vuelo sale pronto. Si no lo encontramos,
no podremos visitaros hasta dentro de unos meses en Florida.
Sí, lo encontraremos. A ver.
Dispersaos. Registrad la zona. Aquí en diez minutos.
Vale. Buscaré un rastro de escamas de piel y excrementos.
Buscando al abuelo
Buscando al abuelo
Buscando al abuelo
Busco por todas partes Pero no lo encuentro
INFORMACIÓN
Hola.
Otra vez ustedes.
Ahora hemos perdido a su padre.
Bob lo ha perdido. Ese de ahí es Bob.
¿Cómo puedo ayudar ahora?
- ¿Puede llamarlo? - Sí, claro.
Suba mucho el volumen.
Y repítalo una y otra vez durante una hora.
No pienso hacer eso. Pero tenemos cámaras.
Los llevaré con los de la TSA.
Son los de las cámaras. Que se encarguen ellos.
A ver qué le ha pasado al abuelo. Averigüemos quién se lo ha llevado.
No se lo han llevado.
Lo averiguaremos.
- Aquí están sentados juntos. - Sí. Somos nosotros.
- Parece atento a lo que usted dice. - Sí.
¿Qué es eso? ¿Qué está haciendo?
Se me durmió la pierna, así que la pellizco.
Pero me lastimé la mano, por eso la agito.
¿Te la lastimaste pellizcándote?
- Sí. - Pero de una manera guay.
¿Puede darnos una copia de esta grabación?
Louise.
Ahora parece que está viendo la tele.
Casi no mira a su suegro.
Pero sigue contando como visita, ¿no?
Encontrémoslo, Sr. Deportes Piernas Dormidas.
Aquí es cuando su suegro se levanta y se va.
¿Podemos seguirlo? ¿Comprobar otras cámaras?
Veamos transmisiones en directo, a ver qué hay.
- Hagamos un TS de A. - Qué tío.
No.
- Hala. - Es su cara.
¡Al! ¡Contesta!
¿Pueden ir a reducirlo? ¿Delicadamente?
Sí, con cosquillas.
Dispare. ¡Dispare!
¿Dónde está? ¿Cómo llegamos?
Qué pena no tener acceso a uno de esos coches eléctricos
que conducimos aquí dentro.
¡Un momento! Yo sí tengo.
Esto es mucho mejor que correr. Y volar, supongo.
Apartaos. Estamos persiguiendo a alguien peligroso.
- ¡Mi bolso! - Ya lo cojo yo.
Lo siento. Demasiada gravedad en ese giro.
¿Esto es un cargador?
¿Ves, Linda?
¿Qué le pasa?
Qué raro, Gloria. Linda tenía un cargador igualito.
Incluso tenía el dibujo de un culo hecho por Gene. Como este.
Es mi opinión sobre la tecnología.
- Bob. - Estás diciendo tonterías.
No es tuyo. Admítelo.
No pienso admitir nada porque es mi cargador.
- ¿Dibujaste tú el culo? - Iré a buscar a Al yo sola por allí.
Bien hecho, Bob. Genial.
Lo has visto, Linda. Todos han visto el culo.
- Lo he visto. - Y yo.
Yo también. ¿Fundamos un club?
El club del culo. No, la asociación del culo.
SERVICIOS MUJERES
Así que prometió no mencionar el cargador, pero lo hizo.
- Sí. - Ya, vale.
No quiere salir, y mi padre sigue deambulando por ahí,
llenándolo todo de pomada.
Gran visita familiar. Estarás contento.
Ay, madre. El gordo.
Padres, ahora volvemos.
¡Yuju! ¡Pilotos!
Lin, lo siento. Solo quería que admitiera la verdad.
Acordamos que no lo mencionarías.
No sé por qué nunca los confrontas.
Porque no sirve de nada.
Al fin y al cabo, lo hacen lo mejor que pueden.
Que es mal.
A veces no lo hacen genial, pero supéralo.
Solo es un cargador.
Sí. Solo es un cargador.
No se trata del cargador
ni del regalo de Navidad de los niños.
¿El regalo de Navidad?
- No sabía nada. - Ya se lo contaré.
Lo que me molesta es que nada de esto te moleste.
¿Te molesta que a mí no me moleste?
Debería molestarte tener que dejarlo todo para traerles una pomada antipicazón.
¿Antipicazón?
- La venden aquí. - Dios mío.
No me molesta hacer cosas por mis padres.
Debería. Veo lo mucho que te esfuerzas y lo poco que lo aprecian.
Si se equivocan, no lo admiten. Y me cabrea
porque eres la mejor hija del mundo.
Bobby, qué bonito.
- Lo es, Bobby. - Gracias.
Pero los aguanto porque los quiero.
Y como tú me quieres a mí, debes hacer lo mismo.
Así que para demostrarte que te quiero
debo ignorar que sean unos desagradecidos.
Algo así.
Vale. Puedo hacerlo.
Los pilotos no están obligados a dar alas aunque digas que es una orden.
¿Os van las pegatinas?
- No - Deme una.
Lo siento. No tengo. Solo sé que a los niños os gustan.
Me alegra que te hayas disculpado, Bob.
Estabas muy equivocado con el cargador.
Se lo he contado a todas en el baño.
Seguro que sí.
Y has perdido a Al.
Eso es cierto.
Me dijo algo y después…
Espera. Creo que sé dónde está.
HABLEMOS DE CUELLOS
Papá, ahí estás.
Viva, lo hemos encontrado.
Respira, ¿no?
Sí, respira. Tranquilos.
Al dijo algo sobre su cuello y lo oí, así que hemos tenido una buena charla.
Soy un buen yerno.
Sí. Vale, relájate.
- Qué locura de primer día. - ¿Qué?
Atención, pasajeros.
Ultima llamada para el vuelo 2128 a Fort Lauderdale.
Ese es nuestro vuelo. ¡Al!
¡Vamos! Quítense los zapatos. Pero ¡muévanse!
Mi espalda. No me puedo quitar los zapatos.
Vale, déjelos, pero debe tirar esa pomada.
Vale.
- Madre mía. - Vale, venga.
¡Decidles adiós!
- Vamos. ¡Adiós! - ¡Adiós!
¡Te quiero, mamá!
Adiós. La quiero.
Una gran visita.
Si quieres, podemos ir a Florida en primavera.
Oh, no. Ni hablar. Esto cuenta.
Menos mal.
Ya sé dónde he visto alas. ¡Síganme!
Objetos perdidos.
¡Mira, Bob! Un globo de nieve.
Sr. TSA, ¿podemos llevarle eso a nuestro amigo Teddy?
Se lo iba a dar a mi novia cuando tuviera, pero ya se me ocurrirá algo.
- Tomen. - Gracias.
Niños, os quería enseñar esto.
Miradlas. Una bandada entera.
¡Chúpate esa, Paul McCartney! ¡Tenemos alas!
¡Mías! ¡Todas mías!
Os enseñaremos el mundo
Nubes, aviones y cosas
En lo alto del cielo
Tenemos nuestras alas
Os enseñaremos el mundo
Pájaros, dirigibles y cosas
En lo alto del cielo
Tenemos nuestras alas
Tenemos nuestras alas
Tenemos nuestras alas En lo alto del…
Subtítulos: Lorena Pereiras
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