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ALLÁ TÚ FUNERARIA
¡PISA! ADORNOS PARA JARDÍN
GRAN APERTURA
GRAN REAPERTURA
TIJERETAS Y LOS FUMIGADORES FURIOSOS
GRAN REREAPERTURA
GRAN REREREAPERTURA
Mirad, me cuelga un espagueti de la boca.
¿Alguien quiere comerlo conmigo?
No puedo seguir comiendo espaguetis contigo.
Acabad de cenar. Hoy vamos a ver a la sinfónica.
- Viva… - O sea, qué ilusión.
Es la única noche gratis.
Si nos la perdemos, hay que pagar, y no quiero.
Sigo sin entender por qué lo hacemos.
¿La sinfónica? ¿Nosotros? Es como darle un monóculo a un mono.
Sí, somos monos con gafas de sol que van en moto y hacen cortes de manga.
No somos de esos monos, y vamos a ver a la sinfónica.
En la sala de espera del vaginacólogo,
leí en su revista para padres, Pañales modernos,
que hay que ponerles música clásica a los bebés
para estimular su cerebro.
Nunca os pusimos música clásica cuando erais bebés,
solo a Billy Joel. Tenéis cerebros de Billy Joel.
Nos pusiste tus "Uptown girls" muchas veces. Tus tetas.
Además, ya no somos bebés. Y, por cierto, yo salí perfecta.
Y Gene y Tina hacen lo que pueden.
Hola. Espera, ¿qué?
Ah, ¿sí? ¿Os recuerdo vuestras notas de la semana pasada?
No. Lo siento, hazlo.
Muchos suficientes y suspensos.
No me gusta.
¿Cómo vamos a concentrarnos en el cole?
Hay una epidemia de lombrices
que se meten en los estómagos de los niños
y ponen huevos en sus anos.
¿Y yo tengo que pensar en cuánto es dos más dos?
¿Eso os enseñan en Mates?
¡Gusanos anales, papá! Eso me enseñan.
Pican, todos se rascan y esparcen los huevos por todas partes.
- Qué asco. - Sí.
Los niños son repugnantes.
Ya. ¿Por qué has tenido hijos?
Nos pareció buena idea entonces.
Espero que todos prestaran atención al Sr. Frond
en la reunión informativa y algo provocativa.
Hola, mano derecha. ¿Quieres ducharte conmigo?
Me encantaría, mano izquierda, pero mi primo está de visita.
¿Puede venir? Se llama Jabón.
Por supuesto.
Nos vamos a llevar todos muy bien.
JABÓN
Fue sexi.
Vamos a ello, chavales. A lavar se ha dicho.
En estos pompis no viajan lombrices.
No es "pompis". Es "pompises".
Después de lavaros las manos, id a prepararos rápido.
Ropa de sinfónica. O sea, sin enseñar tripa.
- Gene, va por ti. - Porras.
Nos abrimos en 45 minutos, gente.
No sé qué significa, pero lo oí en la tele y me gusta.
¡Madre mía! ¿Esto ha crecido mientras cocinaba?
Sí. La tele será menos divertida ahora que no se ve.
¿Os lo habéis cargado?
Esto no puede quedarse aquí eternamente.
- Es nuestra sala de estar. - Pero ¿estaba la sala estando?
- ¿Qué era esto? - Un tobogán para hámsteres, obviamente.
Pero no tenemos hámster.
No lo necesitábamos sin el tobogán.
No creo que los hámsteres deban tirarse por un tobogán,
- sobre todo por uno así. - Perdona, primatólogo.
¿No podéis tirar una canica?
También sería divertido.
- No lo pilla. - Lo sé.
Ni siquiera está acabado. El doble bucle necesita más bucle.
- Como todos. - A por el bucle.
Se acabó el tobogán. Id a vestiros. Vamos.
¡Sinfónica!
¿Qué buscamos?
Algo bonito, pero no muy llamativo. Nada glamuroso, Tina.
¿Y si hay un atractivo prodigio de 15 años en el escenario
que me mira y me dice:
"Necesito calentar los labios para el oboe".
Y yo voy y se los caliento,
y el público dice: "Qué descarada".
Este es perfecto.
Parece un poco pequeño.
Crezco como la mala hierba.
¿Qué te parece mi voz sinfónica?
"Hola, disculpe, buen hombre,
¿podría señalarme el perrito caliente más cercano?".
¿Quién ha dicho eso? ¿Y Gene? Sujeta esto mientras lo pego.
¿Esa es tu ropa de gala?
Sí, todos llevan corbata de bolo. Lee un poco.
- Bob, estás bien. Vamos. - No.
No podemos seguir buscando tus zapatos.
Los zuecos son ridículos. Todos se reirán de mí.
Igual le sale un sonido triste al del trombón.
- Eso es lo que me temo. - Tina, ¿estás lista? Nos vamos pronto.
Vale, sí. Puede que este vestido se me haya quedado pequeño.
O el vestido te sirve,
pero se te ha caído un brazo y tus tetas se han vuelto raras.
Yo creo que te queda bien.
- ¿Sí? - Sí. Casi no se nota.
Si no dices nada yo ni me doy cuenta.
Mis zuecos parecen normales a tu lado.
- ¿Qué? - Nada.
En marcha. Quiero llegar pronto.
- Nada podrá detenernos, muñeca. - Pica.
¡Vamos a ver a la sinfónica!
Vamos de verdad.
- ¿Ya os sentís estimulados? - Noto un cosquilleo en el brazo.
- ¡Pica! - Gene, ¿qué pasa?
¡No!
¡Lombrices!
¿Sabéis qué? Voy a…
¿Creéis que Gene tiene longanizas?
- Creo que se dice lombrices. - Sí, eso.
Tiene los síntomas.
El picor y la mirada loca de un niño con el culo poseído.
Pero os laváis las manos todo el rato.
Es Gene, papá. No es un niño muy limpio.
Una vez creímos que se había quemado,
y en realidad tenía salsa picante en el cuello.
Durante tres días.
Chicos, ¿vais a volver o voy yo ahí o…?
- ¡No! - No, cielo, no hace falta.
- No te muevas. Lo haces muy bien. - Huyamos por la escalera de incendios,
busquemos otra casa, otro Gene y pasemos página.
- Sí, tal vez. - Bob.
Perdón. O sea, pobre Gene.
Voy a consultar qué hacer.
¿Habrá tocado el portátil con sus dedos de lombriz?
- ¿O con el culo al aire? - ¿Qué?
¿Se ha sentado en él?
Es mejor empezar por donde Gene no haya puesto el culo.
- ¿El techo? - No lo descartaría.
Oh, no.
¡El tobogán! ¡Lo has tocado con tus dedos de lombriz!
- Maldita sea, Gene. - Olvidad el tobogán.
- Trabajamos en un restaurante. - Céntrate en lo que de verdad importa.
¡Por una vez!
Vale, voy a buscar en Internet.
No saldrán fotos horribles cuando busque "lombrices", ¿verdad?
Lo siento. No sé cómo ha pasado.
Me he lavado mucho las manos, aunque va contra mis principios.
No pasa nada. Estará bien.
Papá traerá la medicina, la machacaremos
y la rociaremos dentro del tobogán.
Louise, tranquilízate.
Además, el tobogán no es un elemento permanente de esta casa.
¡Sí lo es!
SE ALQUILA LOCAL
Vale, he visto cosas.
Ya no soy el mismo de siempre
y nunca me había lavado las manos en agua tan caliente.
Me ha dolido.
La buena noticia es
que puedo comprar un medicamento sin receta.
¿Alguien se cambia los ojos conmigo?
¿Quieres ir ahora? Llegaremos tarde al concierto.
Linda, no podemos ir.
¿No lo has oído? Gene tiene lombrices.
¡En el culo!
No sabemos si son lombrices.
Igual deba limpiarse mejor.
- ¿Mejor o con más pasión? - Ambas.
Aunque tener lombrices
explicaría las que vi el otro día en mi caca.
- Gene. - ¡Gene!
Creía que era arroz. Pero: "¿El arroz se menea?".
Mamá, olvídate de la sinfónica
y quememos todo lo que haya tocado.
Su ropa, sus sábanas, su habitación. La casa entera, la verdad.
¡Esta noche no!
¡Vamos a ir a ver a la sinfónica!
Hala.
Cogemos unas manoplas y se las pegamos con cinta
para que no se rasque y las propague.
Me cambia un poco la silueta que buscaba, pero bueno.
Linda, va a estar haciendo eso durante el concierto.
Parecerá que está emocionado con la música.
Vale, mira. No nos tenemos que ir hasta dentro de 20 minutos, ¿verdad?
Escasos, sí.
Iré rápido a por la medicina
y volveré a tiempo para intentar disuadirte de todo esto.
Vale, ve. Buscaré manoplas. Igual encuentro unas que pongan:
"No tengo lombrices y mi madre mola".
Voy a darme ocho duchas.
Gene, no toques nada.
Y, si te pica, ráscate solo por encima de la ropa.
Sí, padre. Antes de irte, ¿esparces unos Legos por la alfombra?
No, no sería justo para los Legos.
Y no salgas de esta habitación o zona en general.
- Quieto ahí, chico. - Soy un ser humano.
No me dejéis a solas con él.
O sea, hola, amigo.
- Tina. - ¿Sí?
- ¿Me haces un favor? - ¿Qué?
¿Vas a la cocina? Necesito algo para rascarme el culo.
La alfombra no es muy puntiaguda y con mis dedos gorditos no llego.
Y no me puedo mover.
Vale.
¡Lombrices!
Vale, son espaguetis.
- Toma. - Gracias.
Tina, dámelo.
Toma. Perdón.
Creo que ya sé cómo ha pasado.
Ah, ¿sí? ¿Cómo?
Era un día soleado, no hace mucho.
Me lavaba las manos como un buen chico
y se me cayó del bolsillo una bolita de patata.
- Debía de tener un agujero. - Tengo preguntas, pero vale.
- Quería cogerla para comerla. - Tirarla.
Ah, vale.
Y el mismísimo Peter Pescadero sale del baño.
Se agacha, coge mi bolita y dice:
"¿Esta bolita es tuya?".
Y, en un abrir y cerrar de ojos, estalla en mi boca. Qué rica.
Oh, Gene, no.
Él quería ser amable, pero salía del baño y me pegó las lombrices.
¿Fue el mismo día que salías del baño
cuando yo entraba, dijimos: "Colegas de baño" y las chocamos?
Creo que sí. Fue un gran momento para nosotros.
¡Dime que te habías lavado las manos!
¿Quitarme el olor de la bolita?
¡No! Ay, madre, creo que noto las lombrices.
- ¿Ya las notas? - No sé cómo va esto, Gene.
Dame esa cosa.
Qué gusto.
- ¿Medicina para las lombrices y chicles? - Sí.
¿Para qué son los chicles?
Para mascar.
Vale, mientras no los pegue ahí abajo
para atrapar lombrices…
¿Qué? No. Madre mía.
Que conste que no sería el primero.
- Me voy. - Vale, venga.
Vale, ya tengo la medicina. ¿Qué está pasando?
Nada bueno, papá.
- Las lombrices tienen a Tina. - ¿En serio?
Eso no lo sabemos.
Seguro que solo cree que las tiene y está siendo "psicoespástica".
¿Psicosomática?
- ¿Qué? - Es verdad.
Están a tope ahí abajo.
- ¿Qué hace aquí el chisme de la pasta? - No preguntes cosas que no quieras saber.
Me encanta esa cosa. La echaré de menos.
- Ahora tiene un propósito mayor. - Bueno, es hora de irse.
Pueden tomar la medicina en el coche. ¡En marcha!
- Linda, no. - Tranquilo. No pasa nada.
Mira el lado positivo, he visto tus zapatos en el baño.
¿En serio? ¿Qué hacían ahí?
¡Tal vez cagar, papá!
- ¡No lo sé! - Vale.
- Jopé. - Mamá, ¿me pegas la cuchara a la manopla?
Eso parecería ridículo.
Estaban detrás de la bañera. Qué raro.
¡Espera! Suelta esos zapatos.
¿Por qué dices eso?
Puede que estuviera jugando a Empresario en pelotas.
Sin pantalones, negociando fusiones y adquisiciones.
- Ya. - Las llamo "fusioncitas" y "adquisitas".
¿Y qué pasa con mis zapatos?
Los llevo cuando juego a Empresario en pelotas.
Por lo de "empresario".
Y puede que haya rascado algo.
Ay, madre. ¡Me he tocado el bigote! He tocado los zapatos
y después el bigote, pensé que tenía algo.
Siempre tengo algo, y creo que también me toqué la boca.
Estupendo. Qué bien. Ahora todos tenéis lombrices.
Yo no tengo lombrices.
¿En serio?
¿Crees que es imposible que Gene te las haya pegado?
- No, yo te quiero más. - No, yo te quiero más.
- No, yo te quiero más. - No, yo te quiero más.
Puede que me las haya pegado.
- Louise, ¿adónde vas? - A ninguna parte.
Vamos. Tenemos que irnos.
Yo no. No en un coche con todos vosotros y vuestras lombrices.
Louise, ¡la sinfónica!
¡Déjame, mujer gusano!
No te daré gusanos, solo quiero darte cultura.
Maldita sea.
Os haré oír música clásica aunque sea lo último que haga
hasta que me devoren las lombrices.
Bob, Tina, Gene, bloquead las escaleras por si se me escapa e intenta salir.
Me pica todo. ¿Ya las tengo?
Creo que sí. Esto no me gusta.
- Madura, papá. - Eso, madura, Bob.
- Y bloquea las escaleras. - Está bien.
Aquí está mamá.
¿Louise? ¿Dónde estás, cielo?
¿Mi pequeña Louisita? ¿Dónde estás, cariño?
Gene, castigado.
No debería castigarte por estar enfermo, pero quiero.
¿Puedes darme una rascadita rápida con esos preciosos deditos?
- No. - ¡Pues despéganos, monstruo!
- No sé yo. - Venga, papá.
Tenemos derecho a rascarnos el culo.
Pero mamá da miedo ahora
- y, si os despego, no sé qué me haría. - Ojalá tus lombrices tengan hambre.
- Tina. - ¿Me he pasado? Perdón.
¿Louise? No pasa nada. No tengas miedo.
¿Estás ahí abajo? ¿Dónde estás?
¡Mi cara! Maldita manta. ¡Louise!
- ¿Adónde ha ido Louise? - No lo sé.
- ¿No la habéis visto? - Estamos ocupados.
- Cálmate, Tina. - Cálmate tú.
Louise siempre quiso visitar el Machu Picchu. Mira allí.
¿Dónde estás? Mamá necesita esto.
Hay algo que siempre quise Desde que era pequeña
Ser la mejor mamá La mejor de todas
Ser cariñosa y buena
Pero también justa y firme
Y ahora sus notas Están llenas de suspensos
Y sus traseros, de lombrices
Soy una mala madre Y era mi ocupación favorita
Me rascaré el trasero ahora mismo
Y si nos rascamos el culo Contra el culo de los demás
No, qué tontería. Vale, tal vez no
Si los hubiera llevado a ver la sinfónica Cuando aún eran jóvenes
Solo sacarían sobresalientes Y sus nalgas estarían limpias
Soy una mala madre Y era mi ocupación favorita
Me rascaré el trasero ahora mismo
¿Qué? Vaya.
¿Louise? ¿Estás ahí?
¿Louise?
¿Qué narices es esto?
No he conseguido bajar la escalera con mis bracitos
- e hice una cuerda con papel de cocina. - Vale.
Creerías que había bajado por ella,
te pondrías histérica, quizá te desmayases en plan…
Y me daría tiempo a entrar y salir por la puerta.
Es corta y de papel de cocina.
- Era un buen plan. - ¡Vamos!
Podemos llegar a la segunda parte si nos apuramos.
Vale. Pero que corra el aire, Mujer Gusanilla.
Vale.
Buena chica.
Iremos, nos divertiremos y nuestro cerebro lo absorberá todo.
Sí. Será divertido. Igual las lombrices no están tan mal.
Seguro que nuestro culo asusta más
que las lombrices a nuestro culo.
Madre mía, ¡mapaches! ¿Es un duelo de bailes?
¿Qué? ¿Dónde?
Maldita sea, Louise.
- Porras - Hola.
Te tengo. No tienes escapatoria.
- ¡No! - Ríndete, Louise.
¿Quieres ser la rarita de la familia que no tiene lombrices?
Ayuda imaginar que son mariposas.
No sé. A mí me funciona.
"Mariposaderas".
Pues sí. No lo había pensado.
Linda, debo decir que pareces estar muy en forma.
Gracias. Se me ha escapado un poco el pis. Vale, mucho.
¿No deberíamos tomarnos la medicina?
- Ahora no, Bob. - Perdón.
Me mareo.
Yo no. Puedo correr en círculos eternamente
sin necesidad de vomitar.
¡No!
¿Está bien el hámster? Ah, es verdad, no tenemos ningún hámster.
¡Lo has chafado!
Mi precioso tobogán, ¡lo único que he querido de verdad!
Estabas celosa y no has podido evitarlo. ¿Verdad, mamá?
Silencio, niños. Linda, ¿estás bien?
¿Linda? ¿Lin?
Hemos perdido al tobogán y a mamá.
Y tengo lombrices. Maldición.
No estoy muerta. Solo triste.
Linda, tranquila. No son más que…
Lo siento, niños.
…rollos de papel higiénico.
Papá, ven aquí.
Vale, te daré una patada.
Ya.
Lin, ¿piensas levantarte?
- No. - Vale.
Soy una mala madre y estoy cansada.
Me ha dado un tirón en la teta y me pica el culo.
No eres una mala madre.
- Sí lo soy. - No lo eres.
- Niños, decidle que es una buena madre. - Pídemelo más tarde
sin mi gran obra hecha polvo delante.
Te quiero, pero voy a demandarte.
Pasarás mucho tiempo entre rejas. Te extrañaré muchísimo.
Quizá las lombrices controlaban a mamá.
¿Qué me harán hacer a mí?
- ¿Cortarte el flequillo? - Oh, no.
Nos desviamos del tema.
¿Tomamos la medicina y vamos a ver a la sinfónica?
Aunque sigo pensando que es una idea malísima.
No lo de la medicina. Deberíamos haberla tomado ya.
No digo que seas una mala madre por perseguir a Louise
como una loca por toda la casa en vez de tomarnos la medicina.
Da igual.
No vamos a llegar al concierto.
Os he fallado, niños. Si sois tontos, es mi culpa.
Tampoco es que papá aportara mucho.
- ¿Un olor particular? - Vale, gracias.
Lin, están siendo crueles conmigo ahora, pero han salido bastante bien.
¿No crees que nos han salido bien?
Aún son jóvenes. Puede pasar de todo.
No deberías sentirte tan mal.
Mira esta cosa rara y compleja que han creado.
Es un tobogán.
Lo hemos dicho mil veces.
Unos niños tontos y poco estimulados no construirían algo así, ¿no crees?
Inteligentes y de buen ver.
- Con cuerpazo. - Y lombrices.
Por no mencionar que somos maravillosos. En general.
Lo sois. Los mejores tres niños que conozco.
- ¿Mejores que Hanson? Vaya. - Y los hemos criado nosotros.
Los hemos criado muy bien.
Y tal vez dos de ellos tengan lombrices, pero nosotros también.
Tal vez. O sea, yo las tengo.
Mira cómo aprieto el culo.
Sí que era chula esta cosa de papel higiénico, ¿eh?
- Tobogán. - Que chafaste.
Lo siento.
Puede que estemos haciendo algo bien.
Parece que las idiotas aquí son las notas.
¿No?
Sí, tienes razón.
No hacemos los deberes ni atendemos, ¿y es culpa nuestra?
Eso decía yo a vuestra edad.
Ahora empiezo a pensar que somos malos padres.
- Papá, estamos ayudando a mamá. - Venid aquí. Abrazo de familia.
Tenéis lombrices. No me toquéis.
Ya. Vale. Venid aquí, Belcher con lombrices.
- Os quiero, chicos. - Qué asco.
Venga, para adentro.
Si me hubierais pegado las lombrices, no les iba a gustar esto.
Espera. Esto no las mata, ¿no?
Es un aviso para que mejoren su conducta, ¿no?
Claro, sí.
Adivinad qué tenemos en el sótano.
- Un oscuro secreto. - No, mejor.
Un montón de cartones.
Podemos subirlos y reconstruir el tobogán, pero hacerlo más grande.
Con oficinas para hámsteres al lado.
El hámster jefe es un empresario en pelotas enrollado.
Trabajador, pero juguetón.
- Necesitamos más hámsteres. - Nada de hámsteres.
Voy a comprar una canica. Os sorprenderá lo divertido que es.
Canica es un buen nombre para un hámster.
- O Tiffany. - Me voy a ver a la sinfónica. Adiós.
¡Adiós!
Trae un hámster.
Lombrices
Lombrices
Ay, pica.
Lombrices
Lombrices
Te rascas el pompis El pompis te pica
Una lombriz en el pompis El pompis se irrita
Rasca, rasca, rasca Pica, pica, pica
¿Quién os ha invitado a mi trasero?
Lombrices
Lombrices
Subtítulos: Lorena Pereiras
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