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Bien, niños, os recuerdo que la redacción sobre un lugar
que os inspirara la quiero la semana que viene.
Se me había olvidado.
Tina ha dicho que se le había olvidado.
¿Alguien no lo ha olvidado?
La mía es sobre el pasillo de comida congelada
del supermercado. Tiene el suelo reluciente.
Es perfecto para bailar y deslizarse.
Yo lo hago de rodillas sobre los guisantes congelados.
-Sí. -Yo la estoy haciendo
sobre Nueva York, Nueva York es mi inspiración,
mi patio de juegos, mi todo desde que fui por primera vez
-el fin de semana pasado. -Buena elección, Tammy.
-¿Alguien más sabe algo sobre...? -Sí, lo primero que notas
cuando estás en Nueva York es la energía. Es tan pura.
Y no hay baños públicos que puedas usar,
así que te aguantas continuamente, pero da igual porque...
-es Nueva York. -Mierda.
¿Viste la estatua del toro enseñando los pomelos?
-Eso es de lista de deseos. -Sí, y ahí estaban y lo es.
Todo lo bueno está en Nueva York.
-Los demás sitios son una estupidez. -Aquí tenemos cosas buenas.
Tina, crees que esta ciudad tiene cosas buenas
porque no has estado en Nueva York.
De acuerdo, gracias, Tammy. Hay más clases hoy,
-así que id a ellas. -Vale, pero para que lo sepa,
en Nueva York, la gente dice: "Largo de aquí".
-¿Eso es italiano? -Sí.
-¿Qué? ¿Cómo os ha ido el día? -Yo he quitado un mechón de pelo
del cepillo de pelo que parecía un hámster.
Ese hámster de pelo lo ha hecho toda la familia.
Tina, ¿me pasas la sal? ¿Tina?
-¿Tina? ¿Cielito? -Nada.
Esté donde esté, está inmersa.
New York, New York.
New York, New York.
New York, New York.
New York, New York.
He empezado demasiado alto, voy a bajar.
New York, New York.
Que alguien le meta una judía por la nariz. Vale, yo lo haré.
-Tina, ¿estás bien? -Tenemos que hacer una redacción
sobre un lugar y Tammy la hace sobre Nueva York.
-¿Podríamos ir a Nueva York? -¿A la ciudad de Nueva York?
-Creo que no. -¿Por qué?
Pues es cara y nosotros no tenemos tanto dinero.
Todo lo de aquí es soso y la Tina de Nueva York es más guay
que la Tina sin Nueva York, pero no la conoceré si no la visito.
Todo lo de aquí no es soso. Son cosas buenas.
-Ya. Muy buenas. -¿Estáis locos? Tenemos tantas
que deberían llamar a esta ciudad "Villa cosas buenas".
-En lugar de "Villa maloliente". -No nos llaman así. Ya no.
Desde que cerraron la fábrica de comida para perros.
La echo de menos.
Y yo. De mayor quería ser hacedor de comida de perro.
Nuestra ciudad es genial.
¿Verdad, Tina? ¿Verdad?
-New York, New York... -¿Tina? ¿Tina? ¿Tina? Olvídalo.
¿Linda? ¿Estás mal?
¿Es porque tengo la almohada buena? Me tocaba a mí tenerla.
No, es por Tina. Me preocupa que no aprecie esta ciudad.
Yo creo que es normal que Tina sueñe con Nueva York.
-¿No lo hace mucha gente? -Tú no lo entiendes.
Cuando tenía la edad de Tina, solo pensaba en mudarme
a la gran ciudad. Quería ser Madonna.
Madonna estaba en Nueva York. Y yo también quería estar allí.
No podía apreciar donde vivía. Quería tan desesperadamente
buscar a Susan en Nueva York que me perdí a todas las Susan
que tenía ante mí. Si no le abrimos los ojos a Tina,
se perderá todo lo que tiene ante sí, como me pasó a mí.
Lin, yo no me preocuparía. Tina está pensando en ello
porque están haciendo una redacción y ha salido el tema.
-Eso es. La redacción. -Espera, espera, espera.
¿Qué estás haciendo?
Tina, cariño, Tina, despierta.
Adivina. Tengo un tema para tu redacción,
-un lugar que te inspiró. -¿De verdad? ¿Cuál?
-Nuestra ciudad. -¿De verdad... me inspiró?
Claro. Y si aún no lo ha hecho, lo hará.
Mañana te daré una vuelta y te enseñaré
lo que esta ciudad ofrece. ¿Qué me dices?
-Vale, supongo. -Sabía que te encantaría.
Estoy entusiasmada. ¿Y si nos vamos ahora?
No, ahora no podemos. Duerme, duerme.
¿Seguro que no queréis venir?
Será untourdivertido por la ciudad.
Cuántas palabras sin sentido.
-Caminar es de locos. -Vale. Adiós.
-Adiós. -Dad mi nombre, si eso ayuda.
En la tienda de electrónica.
Las ciudades suelen estar diseñadas en cuadrículas.
Aquí, las calles no tienen lógica.
Tienes que moverte por instinto. Instinto y olfato.
-"Calle oeste 30 y medio". -Genial, ¿no?
Sigamos andando.
-Mira, ahí está el alcalde. -Sí.
¿No es genial? ¡El alcalde! Está haciendo pis. No es el alcalde.
Nos está saludando.
Hola. Vamos, anda.
-¿Ves? Bonito parque, ¿verdad? -Sí.
¿Ves las palomas? Ponlas en tu redacción.
-Digo que lo escribas. -Lo recordaré.
-Escríbelo. -Vale, palomas.
Bob, tengo un problema. Y solo tú puedes resolverlo.
Eso le digo yo al váter todas las mañanas.
Acostumbro a llamar al programa de radio de Dom Lippo.
-¿El de los deportes? -Habla dehockey
y yo tengo opiniones sobre las ligas menores dehockeyprofesional.
-Como todos. -Sí, intenta callar a esta familia
-sobre esas ligas dehockey. -Lo imagino. En fin, ayer se estaba
hablando de un portero que intercambiaron
de los Perros del Pantano.
¿Algún fan de los Perros del Pantano?
Teddy, Teddy, Teddy... Cuenta la historia.
Sí. Lippo piensa que es un buen intercambio.
Y yo llamé para decir que es muy malo. Empezamos a discutir
y Lippo me ha vetado del programa.
¿Te ha vetado por pelear sobre un deporte que es pura pelea?
Es que la llamada se puso, ya sabes, un poco acre.
-¡Criticas todas mis predicciones! -No entiendes este deporte.
No tienes sentido común, eres un idiota. ¡Un idiota!
-¿Y qué quieres que haga yo? -Pues que llames al programa
-y defiendas mi argumento. -No.
He investigado más. Sé qué decir.
Y si gano la discusión, tendrá que "desvetarme".
No te pueden vetar por tener razón, ¿no?
Hazlo, papá. Di que sí al maharaní.
Voy a decir que no al maharaní. Aunque parezca mentira,
ahora estamos trabajando, en nuestro restaurante.
¿Trabajando? Hace un minuto contabas cuántas cucharas cabían
-en el bolsillo de tu delantal. -Porque no sabía cuántas caben.
-12. -Sí, 12.
Muy bien. Escucha, si me ayudas, te haré un trabajo gratis.
Te arreglaré el pestillo de la puerta del baño. Ese que no cierra.
¿Ese que mantiene interesantes las cosas?
Vale. A ver, no tardaré mucho, ¿verdad?
-En absoluto. Vamos a llamar. -Vale, bien.
Y en los 45 minutos de espera, te enseño todo sobre elhockey.
-¡Agarraos, Perros del Pantano! -Dios mío.
Vale, una última parada.
Este es como el tercer mejor mercadillo de todo el país.
¿Recuerdas el precioso calzador que llevé a casa?
-Sí, hacía daño al usarlo. -Pues lo compré aquí.
Genial. Esto me ha inspirado,
pero quizá hable de Cleveland en la redacción.
¿La tierra de Cleve?
No he estado allí, pero vi un anuncio sobre ella.
¿Qué? No.
Oye, el vendedor de CD tiene una sección de música local.
-A ver... -Vale.
¡Chumbawamba! ¿Son de aquí?
¿Es aquí donde cayeron y volvieron a levantarse?
No, se equivocan de sección.
Pero ¿oyen el CD que está sonando ahora mismo?
Es local. Más o menos.
-Es buena. ¿Quién es? -Dove Shannon.
-Sacó este álbum en los años 70. -¿La cantante es de aquí?
-¡Es nuestra Madonna! -Aunque no es de aquí.
Era de Greenwich Village, y se mudó aquí.
-¿Vino de un pueblecito? -¿Greenwich Village?
Está en Nueva York.
-¿Sigue viviendo aquí? -No lo sé. Ni siquiera sé si vive.
Si está viva, tenemos que buscarla.
-¿Sí? -Dejó Nueva York para vivir aquí.
Sabía que nuestra ciudad es mejor. Y si la encontramos,
ahí tienes tu redacción, con lo de la paloma.
¿Por qué se iría de Nueva York? Vale, hagámoslo.
-¿De verdad? ¡Sí! -¿Chumbawamba?
Te estrenas en el programa de Dom Lippo. Tú tranquilo.
-No estoy nervioso. -Puedes estarlo.
Está sudando. Pero lo hace constantemente.
Recuerda, primero preséntate, pero sé breve.
Y hay que ponerte un apodo. Muchos oyentes lo tienen.
-¿Un apodo? -Sí, así te recuerdan.
El mío es Teddy Hielo Hielo. ¿Lo pillas?
-Por elhockeysobre hielo. -No necesito un apodo.
¿Qué tal el Patito Feo? Y puedes decir:
-"Cua cua, llama el Patito Feo". -Es genial. Usa ese, Bob.
Eres un tonto del haba si no lo haces.
-¿Quieres ensayarlo? -No.
-Dilo conmigo. -No quiero hacerlo.
-Dilo con ella, inténtalo una vez. -¡Venga!
La va a fastidiar.
Gracias de todos modos. Vale, adiós.
La operadora no tenía un listado de Dove Shannon.
Por eso he dicho la palabra con "M".
Ya. ¡Cuánta gente llevaba el pelo hasta el culo por entonces!
Sí, y me gusta que no lleve zapatos.
Como un hermoso Pedro Picapiedra.
¿Qué aspecto tendrá ahora?
Pues seguro que se ha hecho con unos zapatos.
O sea, buscamos a una mujer con zapatos. ¡Ahí está!
No. Es un hombre y lleva sandalias.
Reconozco este sitio. Sé dónde está.
¿Vamos? Quizá podamos hablar con alguien.
-¿Es un paseo largo? -Tal vez, pero cogemos un taxi.
-Vale. ¡Taxi! -Eso no funciona aquí.
Pero llamo a un taxi y cuando aparezca, finges que lo has parado.
-¿Vale, cielo? -Gracias, mamá.
-De nada. -¡Taxi!
Qué títulos tan graciosos. "Nubes de pana".
"Tapioca con marcha". "Vaquero femenino".
-"La cueva de los acurrucados". -Náutico y erótico.
-Ya hemos llegado. -¿Ya estamos? ¿Nos espera?
-No baje el taxímetro. -Claro, así funcionan los taxis.
Es usted un taxista muy gracioso y atrevido.
No hay de estos en Nueva York, Tina.
Bienvenidas a Tesoros de la Marea.
Hola. Tiene una bonita tienda. Es una tienda. ¿Lo es?
-Lo es. -¿Y qué vende?
Esto y aquello. Objetos que recojo con la marea baja
y los convierto en arte. Como esta serpiente de madera.
Esta anguila de madera. Y este precioso amiguito.
-Una oruga de madera. -Me gusta la anguila.
-Pero esa es la serpiente. -No quiero molestarle,
pero querríamos saber si el nombre de Dove Shannon le dice algo.
-Sí. La conocía. Ya falleció. -No.
-No... -Sí. ¿Qué? ¿Compran la anguila?
-Ha dicho que era una serpiente. -Sí, tienes razón. Mierda.
-No puedo creer que Dove muriera. -Pues créalo, murió.
Y esto es una serpiente. Y quiere comprar esta madera.
Un momento. Esa voz. ¿Era Dove?
No, no, no... Es solo una ancianita rara con una gran voz.
-Están por todas partes. -Tenemos que seguirla.
-Venga, al taxi. -No, a ella no, síganme a mí,
a la tienda. Sí. Compren gangas de escándalo de arte marino.
Mamá, quizá no deberíamos seguirla.
¡Sube! ¡Sube! Vamos. Sígala. Atrape a Dove.
¿Quiere que ignore la señal?
"Carretera privada, prohibido el paso".
Pero es para una redacción.
Si esto tiene que ver con la escuela no pueden detenernos,
-¿no, señor Taxista? -Tiene lógica.
Taxista, dé la vuelta, quiero comprar esa madera.
-Tina. -Quiero madera, maldita sea.
No, no, no. ¡Acelere! ¡Acelere!
Son esas casas tan chulas que flotan.
-¿Casas flotantes? -Sí, casas flotantes. Ahí está ella.
-¿Cómo lo sabes? -Dove, cuidado, un oso. ¡Es ella!
¡Pare! Disculpe, ¿Dove Shannon?
-¿Quién es usted? -Soy Linda, y ella es Tina.
Tina, ¿dónde estás? Se esconde porque es tímida.
-Hola. -Está con un trabajo del colegio.
-¿Cómo me han localizado? -Con suerte.
El de la tienda de abajo nos ha dicho que había muerto.
Aquí nos cuidamos unos a otros.
Si un extraño busca a alguien, le decimos que está muerto.
Qué norma tan chula.
Espere, ¿adónde va?
Me quedaría, pero si me gustara charlar,
no viviría en una comunidad huraña de casas flotantes.
Ya.
-¿Todo bien, Dove? -El señor de la tienda.
¿El de la tienda? No. Está muerto.
No, qué va. Está... Ha hecho lo de los muertos.
Me gusta. Yo también me he muerto.
Muy sencillo. Aunque la suspensión por drogas de Wiesnewski
es importante, sus goles están entre los mejores. Repítelo, Bob.
-Está bien. Winzinski... -Wiesnewski.
-Tienes que decir bien el nombre. -Bien, Patito Feo estás en antena.
-¿Cuál es tu pregunta? -Ya estás dentro.
-Soy el Patito Feo. -Hazlo mejor.
-Dispara, Patito. Grázname. -Pues, ¿Wiznerski está...
-suspendido por drogas o...? -Lo está clavando.
El intercambio en los Perros del Pantano.
Hablemos del intercambio en los Perros del Pantano.
Intercambiamos a Derek Wiesnewski...
-Que era un portero fuerte. -que era un portero...
Tu lengua me está tocando la oreja.
-Perdona. -Patito Feo, ¿a quién oigo al fondo?
-¿Qué? A nadie, solo a mí. -¿Eres Teddy Hielo Hielo?
-No. Ojalá. -Hielo Hielo, ¿estás usando
a Patito Feo para defender tu argumento? ¡Vale!
-Estás vetado el doble. -¿Un veto doble? Ostras, Lippo.
Estás en la banca de castigo, colega, para siempre.
-Estoy en la banca de la verdad. -Siguiente: Zam-Tony, adelante.
-¡Lippo! -Deja que lo intentemos nosotros.
-¿Nosotros? -Gene y yo, los profesionales.
Le quitamos la ruta a una cagarruta.
Niños, no.
-Por favor. Tengo una idea. -¿Sí?
La tendré, si eso me lleva a poder gritar por la radio.
El programa casi debe de estar acabando.
No, dura seis horas.
-¿Seis horas? -Ya, sé que es poco tiempo.
Volverá a salir. Oye, podemos gritar "tsunami" o algo.
-Eso ya lo hemos hecho. -Claro, claro.
Mamá, por favor, ¿nos vamos ya?
¿El final perfecto para un día perfecto?
¿Y tu redacción?
-¿No debería ir a escribirla? -Sí. Sobre el lugar
que ambas hemos decidido que es esta ciudad.
Tenemos que hablar con ella
y descubrir por qué eligió esto en vez de Nueva York.
Espera. ¿Y si rodeamos la valla?
Las vallas no están pensadas para eso.
Podemos hacerlo.
Solo hay que saltar desde esa piedra
hasta ese trozo de cemento que sobresale
y luego a ese otro cemento que sobresale y...
No sé yo.
-¡Vamos, Tina! -De acuerdo, tienes ojos de loca,
pero eso no importa. Vamos a saltar sobre esa piedra.
Genial. Yo saltaré primero. Saltando a la piedra.
Mierda.
Ya casi estamos. Es algo que podremos decir muy pronto.
¿Esas gaviotas aguantarán nuestro peso?
-No. Quizá esa. -Vale.
-Puedo llegar hasta el próximo pilar. -No, no puedes.
-Sí, sí, creo que puedo. -Mamá, ¿qué estás haciendo?
-Para. -¡Soy una rana! ¡Soy una rana!
¡Mamá!
¿He llegado? Tengo los ojos cerrados.
Dios mío. ¿Sabías que el agua puede oler mal?
-Vuelve nadando. -No puedo. Estoy atascada.
Estoy metida en barro. Úsame como otro pilar de cemento.
Salta sobre mí y luego a la cubierta.
-Te has vuelto loca. -¡Salta sobre mi cara!
-No voy a saltar sobre tu cara. -¡Tú no eres mi hija!
-¡Mamá! -Perdona, perdona.
Vale, es una locura. Se me ha ido la olla.
Haz Cleveland para la redacción. Tienen buenas pizzas de pan.
Y llama a la Guardia Costera, que busquen mi zapato.
Hola, acechadoras persistentes. ¿Qué tal les va?
Hola, Dove. Muy bien. Remojando parte de mi cuerpo.
Empapándome. Usted ya me entiende.
Y quizá me ahogue cuando suba la marea.
Pero no importa. Un pez me ha mordido el culo.
Dios.
Creo que he ensuciado de barro su barca.
No suele estar embarrada. Ni traspasa tanto.
No, perdone. Es que quería que mi hija la conociera.
-Quería que saltara sobre su cara. -Síganme. Le daré un manguerazo.
Y quizá tenga algo que pueda ponerse.
Tela de felpa, me encanta.
Es un pantalón y una toalla, las dos cosas.
Tiene un doble uso.
-Dime, ¿esto es para el colegio? -Sí.
Debe hacer una redacción de un lugar que la inspire
y yo quería que fuera esta ciudad, pero ella la odia
-porque no es Nueva York. -Podía haberlo hecho
sin tener que meterse en el agua delante de mi casa flotante.
-Podía, ¿verdad? -Pero usted eligió vivir aquí,
podría haber vivido donde quisiera. Era una cantautora superestrella.
Y Nueva York. Es la York más nueva.
-¿Por qué se marchó? -¿Han visto esa foto mía en el disco,
frente a la tienda de Stan?
-¿Tesoros de la Marea? -Es de mi primera gira.
Nos detuvimos aquí y me enamoré de este lugar.
Me encantó la gente, la naturaleza, las drogas.
Bueno, por orden sería: las drogas, la gente, la naturaleza.
No, esperen, gente, drogas... Es difícil.
De acuerdo, genial. ¿Lo ves, Tina? Le encanta esto.
¿Quieren algo de beber? ¿Té? O podrían irse.
Me encantaría unchardonnay.
Es una mala idea, niños. ¿Qué vais a decir?
Tenemos a los Gemelos Deportivos.
Ya estamos. Hola, Sr. Lippo.
Somos Gene y Louise, los Deportivos, llamando por nuestro amigo Teddy.
-De nombre Hielo Hielo. -Muy bien. Adiós.
Espere, no. Nos tiene preocupados.
No ha sido el mismo desde su divorcio.
Se quebró como un huevo barato. ¿Podría ayudarle, por favor, señor?
-Dios mío. -¿Qué?
Es un "Algo para recordar". Hacen que tu vida parezca
muy triste para que quieran ayudarte.
-Brillante. -Es bastante patético,
-si le soy sincera. -¿En serio? ¿Por qué razón?
-Pues... -Cuéntale lo de mi calcetín.
Es un calcetín de mi exmujer. Duermo con él en la mano.
-Teddy. -Ostras.
Le he oído decir eso. Sí, es muy triste. ¿Algo más?
Decidle que voy a la iglesia porque se dan la mano
durante el Padrenuestro y ese es el único contacto físico que tengo.
-¡Dios! -¿Entiende cuál es la situación?
Es un dolor de muelas. Esto explica algunas cosas.
Teddy Hielo Hielo, es tu día de suerte.
Te reinstauro en el programa, ¿vale? ¿Contento?
-¡Sí! ¡Gracias! -Y tira ese calcetín.
-Siguiente oyente. -Y así es como se hace.
-Increíble. -Ha sido impresionante.
Y muy, muy triste. Teddy, ¿quieres una hamburguesa?
Gracias. Antes voy a arreglar el pestillo de la puerta del baño.
-Oye, no te preocupes por eso. -¿De verdad?
Y a la hamburguesa invita la casa. Me apetece darte cosas.
-Es que lo de la iglesia... -Vaya. Gracias, Bob.
Disfruta de tu comida por lástima.
Di otra cosa triste y añadirá patatas.
He encontrado un poco dechardonnay.
Está templado. Me gusta. Oye, Tina.
-¿Sí? -Perdona que me haya vuelto loca.
Es que cuando tenía tu edad, no apreciaba dónde vivía.
Solo pensaba en irme mientras viví allí.
-¿Sí? -Sí.
Ojalá alguien le hubiera dicho a mi yo adolescente que,
en vez de estar siempre pensando en otro lugar,
valorara el lugar en el que estaba.
Casi es el ocaso.
Sacad las guitarras. ¿Solo yo?
-Menuda vista. -Vaya.
-Hola, zángano. -Hola, Dove. No irás a...
Vale, canta.
Un auténtico vaquero es un hombre tierno y cortés.
-Un hombre con plumas y cuero. -Cielos.
Mamá, me alegra que te volvieras loca.
-Esta es una ciudad estupenda. -Lo es.
Está el muelle, la gente de las casas flotantes.
Es divertida. Y allí una barcaza con basura.
Sí, una maloliente barcaza.
Llevándose nuestros pequeños errores.
Por cierto, estoy deseando que conozcas Nueva York.
-¿En serio? -Sí, es genial. ¿Verdad, Dove?
-Estoy cantando. -Perdón, perdón.
Tapioca con marcha, mi pudín ha empezado a moverse.
Tapioca con marcha.
¿Qué, os lo imagináis? La señora vive ahí.
-¡Dios, sí! -Tina, estoy confusa.
¿Tu redacción es una canción folk sobre el pudín?
-Por decirlo dulcemente. -¿Y no has escrito nada de nada?
-No. Es el CD. -De acuerdo.
Puede que necesite asimilarlo. Gracias, Tina.
-De nada. -Siguiente: Tammy Larson
-y su ayudante visual, Jocelyn. -Si el trabajo de Tina os ha cansado,
ahora os sentiréis inspirados.
Nueva York, cariño. Ponte detrás de mí, Jocelyn.
-¿Aquí? -No, detrás de mí.
-Deja de llamar la atención. -Eso tú.
Yo no hago eso, esta es mi presentación.
Voy a contar mi historia de Nueva York y mi verdad.
Ni siquiera has visto Nueva York.
Me dijiste que te quedaste en el hotel
porque Nueva York huele a pis y a perritos calientes...
¡Cállate! Te lo dije en secreto.
-Tammy, Tammy, Tammy. -Por Dios, todos nos están mirando.
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