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-Hola. Está abierto. -No pasa nada.
Es que hemos tenido una fuga y ha cedido parte del techo y...
Se ha ido.
Tranquilo, Bob. La fuga ya está arreglada
y este agujero esta noche estará tapado.
Así es como paso el último día de las vacaciones.
Mirando a Teddy arreglar una fuga.
Era guay cuando goteaba mucho. Luego menos, hay que admitirlo.
Estoy tan aburrido que prefiero volver al colegio, si me aceptan.
En la tele han dicho que es bueno que los niños se aburran.
Si no, os convertís en salvapantallas.
Son las vacaciones de primavera y no hemos hecho nada.
Eso no es cierto. Gene se ha peído.
Eso ha sido hace horas.
-Cuidado. ¡Nat ataca! -¡Nat!
-¡Linda! ¡Niños! ¡Robert! -Hola, Natalie.
-Vengo por un almuerzo para llevar. -¿De aquí? Nat, no.
Sí, hoy tengo un viaje por carretera.
Me he comprado unos CD de Jazz-ercicio.
No hace falta hacer ejercicio para disfrutar de la música.
-Genial. -Qué divertido. Viaje por carretera.
¿Adónde vas?
Voy a pasarme por el refugio de animales de mi exnovia.
-¿Tiene un zoo? -No es un zoo.
Dirige un refugio para animales rescatados
a unos 90 minutos de la ciudad.
Son animales exóticos ilegales que los ricos compran como mascotas.
Tiene un caimán que uno de los de "Big Bang" tenía en su jacuzzi.
No voy a decir cuál de los de Big Bang,
-pero no es quien pensáis. -Yo ya lo había oído.
Era del que yo pensaba. Que vayan de listos en la serie,
-no significa que lo sean. -¿Vas a ver a tu exnovia?
¿Vas a demostrarle el éxito de tu negocio yendo montada en ello?
No, es demasiado lejos para ir en patines.
Y tengo que devolverle una cosa suya.
No es justo. Hasta Nat va a alguna parte en nuestras vacaciones.
Pues venid conmigo, yo encantada. Hay mucho sitio atrás.
-¿De verdad? ¡Sí! -¿Viajar en una limo? Sí.
Será como estar en un vídeo chulo con mi familia.
-Mamá, ¿podemos? -Pues...
-¡Por favor! -¿Por favor, por favor, por favor?
-No. -Sí, claro.
¿Puedo hablar contigo en la cocina?
Lin, no debemos dejarlos viajar con Nat.
¿Por qué?
Pues porque aunque se nos haya caído el techo,
piensa que el restaurante va a seguir abierto.
Y después del último viaje, juramos no ir con los niños
en coche a ninguna parte que estuviera más lejos de una hora,
-nunca nunca nunca jamás. -¿Sí?
Sí. Fue un viaje muy, muy malo.
¡Para! Voy a vomitar.
Hazlo en esta botella cuando acabe de hacer pis.
No, aguanta, Tina. Gene, no hagas pis en esa botella.
Ahora no puedo parar.
-No me aguanto. -¡Baja la ventanilla! ¡Louise!
-No me vomites encima. -¡No vomites!
-El viento lo devuelve al coche. -¡Dios! Voy a vomitar.
-¡No! -Pues si todos vomitáis, yo...
¡Dios mío!
Solo fueron cuatro vomitonas y una botella grande de pis.
-Cálmate. -Sí. Te estábamos oyendo.
Linda, ¿puedo hablar contigo en el sótano?
Mira, ¿por qué no os vais los niños y tú y yo me quedo a trabajar?
-No, tenemos que ir todos, Bob. -Lin, trabajamos juntos todo el día,
-cada día. -No es lo mismo.
Crearemos recuerdos. Es solo un día.
Teddy está aquí trabajando y todos creen que está cerrado.
Y podremos ver animales. Animales exóticos. A ti te encantan.
¿Te acuerdas de los vídeos del mono y la cría de león?
Sí, eran buenos. Jamás habría imaginado que serían amigos.
Y será un viaje distinto.
No conducirás, irás gratis en una limusina y podemos beber.
¿Podemos ir?
¿Podemos tener un poco de intimidad?
Ni hablar. Nos tuvisteis. Es lo que tiene tener hijos.
-¿Y podremos beber? -¡Sí!
-Vale. -¡Sí!
¡Sí! ¡Viaje familiar!
De acuerdo, estas son las reglas. Tina, prohibido leer en el coche.
Siempre lees y por eso siempre vomitas.
Ni abriré los ojos, mira. ¿Estáis ahí? ¿Chicos? ¿Chicos?
-¿Y Louise? -¿Sí, padre?
No pararemos en ninguna atracción en la carretera, ¿vale?
Son muy caras. Nunca vale la pena y me enferma que me pidas
-que paremos una y otra vez. -No hay problema.
Ya he investigado la ruta y no existe nada llamado
"El Castillo de la Locura" de camino, aunque no querría parar allí.
¿Y Gene? No se te ocurra hacer pis en botellas.
-Entendido, macho. -De acuerdo, ya la tengo caldeada.
Miladys.
-Esto es muy agradable. -Y yo he traído vino.
Rosado para el día.
Una nevera de polietileno. Quizá tenga vino para niños.
Así llamo yo al zumo y a la leche con chocolate.
He olvidado deciros que no abráis la nevera, hay una...
¡No! ¡Serpiente! ¡Serpiente! ¡Serpiente!
¡Serpiente! ¡Serpiente! ¡Serpiente!
¿Dice "crujiente"? Serpiente.
¡Serpiente!
¡Serpiente!
-Gene. Espera. -Nat, ¿sabías que había
-una serpiente en tu limusina? -Sí, es Steve.
Voy a devolvérselo a Theresa.
Tuvimos dos serpientes, Adam y Steve,
y luego cada una nos quedamos con una.
Pero Steve no es feliz sin Adam. No come, no duerme,
-y voy a reunirlas otra vez. -Qué buena madre eres.
¡Serpiente!
Pobre Gene, es que le dan mucho miedo.
Será mejor que cancelemos el viaje.
Bien. A ver, no que Gene esté aterrado, pero da igual.
Hablaré con el chaval. Seguro que ya se ha calmado.
¡Serpiente!
-¡Serpiente! ¡Serpiente! ¡Serpiente! -¿Gene?
¡Fuera, serpiente! ¿Cómo sabes mi nombre?
Gene, soy yo. Tu hermana humana.
Escucha, chavalín. Ha sido un mal comienzo,
pero si volvemos a meter la serpiente
en su cesta-nevera-sorpresa, ¿recuperarías el control?
Y te lo pregunto por una buenísima razón:
quiero ir al Castillo de la Locura y tú también.
-Yo no quiero. -Eso es porque no sabes
lo fantástico que es. Pero yo sí.
Es un castillo construido por un tal Jonathan Locura
y todos los que entran se vuelven totalmente locos y mueren.
¿Te encanta o te encanta?
Yo no voy con serpientes.
Ni iré en el mismo coche hasta un Castillo de la Locura.
-¿Y si te pago tres dólares? -¡No!
-¿Y 300 a lo largo de 25 años? -¡No!
¿Y si te doy todos los dulces que escondo en mi cuarto?
-¿De cuántos estamos hablando? -Varios de Pascua,
dos de Halloween. Algunos te los he robado a ti.
-¿Tienes mis "Pollitos"? -Sí.
Me dijiste que algunos "Pollitos" se convirtieron en pollos de verdad
-y salieron volando. -Volaron a mi habitación.
Vale. Iré. Pero si muero de terror, mete los dulces en mi ataúd.
Siento no poner delante la nevera de Steve, pero tranquilo, Gene,
Steve no puede atravesar el cristal. Así que estarás a salvo.
-De acuerdo. -Y para la gente que va
al lado de la serpiente, ya no puede salir de la nevera, ¿no?
Yo nunca lo he visto. Es muy perezosa.
Y os informo de que no tiene manos.
Y, una vez en la autopista, siempre se duerme.
-¿Seguro que estás bien, cariño? -Pues...
-Está bien. -Estoy bien.
-Sí. -De acuerdo. Un pequeño traspiés.
-Vamos a ello. Todos a bordo. -¡Sí! ¡Un viaje en carretera!
Adelante. ¿No es divertido, Bob?
Hay una serpiente en la nevera y Gene se ha escondido en una caja,
pero supongo que ahora está bien.
Y para cuando volvamos, Teddy ya habrá arreglado el techo.
Qué hambre. Ojalá Bob me hubiera hecho una hamburguesa.
No importa. Comeré en otra parte. Aunque una hamburguesa mola.
Me la he ganado. ¿Debería hacer mi propia hamburguesa?
Bob lo entendería. Querría que me la hiciera.
Diría: "¡Me encanta que te la hagas!"
Querría que me pusiera el delantal, seguro.
¡Cómo huele a Bob! Este es el olor. Así me gusta.
Espera, ¿estaba...? ¿Estaba durmiendo?
Sí, dormías.
Nunca me había dormido en carretera.
Ha sido estupendo. Ya estaremos llegando.
-¿Cuánto tiempo he dormido? -Por Dios.
-Al menos dos o tres minutos. -Bueno. Ha sido agradable.
Voy a intentar dormir cuatro minutos.
Vamos a ello.
-¿Qué es esto? -¿Qué es qué?
He encontrado esto bajo el asiento. "Propiedad de Guy Guapizagalín.
14 años de edad.
Contiene información de un chico adolescente. No leer".
Qué raro.
-Supongo que es mejor no leerlo. -Sí, eso creo yo.
Volveré a dejarlo donde estaba.
Puedes dármelo a mí y me aseguraré de que nadie lo lea.
-¿Harías eso? -Sí, sí, sí...
-Vaya. Gracias, Tina. -Tranquila.
No. No debería leer esto. Es propiedad privada.
He prometido que no leería nada. Bueno, quizá una página.
O media página. O mejor, una frase. Sí, eso es.
Leeré una frase y lo dejo.
"Querido diario, voy a describir mi culo adolescente..."
¡Dios mío!
Una hamburguesa del día, marchando.
Oye, Lin, ¿me preparas un par de tomates?
Eres tan graciosa. Me alegro de que estemos casados.
¿Que te atrae mi amigo Teddy? Oye, lo entiendo.
Entre vosotros sé que hay algo. Tengo ojos. No soy idiota.
Es como cuando sientes el aire antes de una tormenta.
Está agitado. Pues eso pasa entre vosotros dos.
"Mi culo es tan redondo que apenas cabe en los vaqueros".
Vaya.
No. No me siento bien. ¡Dios!
Pero, Tina. ¿Qué es eso? ¿Estás leyendo?
-No. -Madre mía.
-¿Estás conteniendo el vómito? -No...
-Sí. -¡Parad!
-¿Qué? -Va a vomitar. Coge la salida.
¡No, no, no! Nat, para. ¡Para!
Nat, para el coche. ¡Vómito! ¡Vómito!
Tranquila, Tina. Ocurre mucho en las limusinas.
Es raro que alguien no vomite.
Tina, me prometiste que no leerías.
Es el lema de la familia.
Es que Louise encontró un diario y...
-¿Louise? -Que esto no es culpa mía.
¡Mirad dónde estamos! ¡El Castillo de la Locura!
¿Por qué no nos calmamos? ¿Entramos, nos volvemos locos
y nos limpiamos el vómito de los zapatos y a Tina?
Dios mío. ¿Has hecho esto aposta, Louise?
-No... -¿Gene?
-Socorro... -Mi bebito. ¡Nat! ¡Abre la puerta!
-¿Gene? Está cerrada. Ábrela tú. -¿Gene? ¿Nos oyes?
Escucha, Gene, abre la puerta y baja. No te pasará nada.
¡Britney Spears, dame fuerza!
¡Quitádmela! ¡Quitádmela!
Gene, coge mis manos. Cómo apesta el vómito.
¡Lo siento! ¡Esto es difícil para ti!
No importa, es que... no. Estoy encima. Estoy encima.
¡No! ¡Ahora está en mi cuello! ¡Tira, papá!
¡Steve! ¡Steve! Vamos, Steve, quítate de su cuello.
-Solo un poco más. -Se retuerce. ¡Se retuerce!
Stevie, ven con mamá.
-¡He aterrizado en el vómito! -¡Vamos, deja que te saque de aquí!
¡Mi Genie! ¿Estás bien?
¿Puedes respirar? Respira, mi niño. Venga, respira.
Estoy bien. No entraré en un coche, ni saldré de casa,
ni me levantaré de la cama nunca jamás.
Mi nenito. Mi criaturita llena de vómito.
Hablando de criaturas, ¿alguien ha visto a Steve?
Se fue por allí. Creí que lo sabías.
¿Qué? Tengo que atraparlo.
Siento que te haya asustado. ¡Steve!
Pobre Steve. Tan asustado y viscoso.
Ve a comprar ropa para Gene, para Tina y para ti,
porque los tres oléis que dais asco.
-Sí. -¡Y tráeme algo! Como un llavero.
O un lápiz grande. Me encantan.
Bien, tres pantalones cortos, tres camisetas, total...
145 dólares.
Esos conjuntos os sirven para otras ocasiones.
-Sí, son geniales. -He rodeado la zona, pero nada.
Puede que se haya ido al castillo.
Así que, no sé, levantad la mano los que queráis venir a ayudarme.
Iría más deprisa con la ayuda de dos ojos más.
Me ofrezco voluntaria para entrar en el Castillo de la Locura.
Y papá, ¿me dijiste que me comprarías una entrada?
Si nos deja buscar la serpiente, se lo agradeceríamos muchísimo.
Vale, 30 dólares.
Pero no queremos ver el castillo, no se ofenda.
-Él no habla por mí. -¡Oigan!
Este es el mejor Castillo de la Locura.
Verá, hay una serpiente ahí dentro y querrá que la saquemos,
-por eso... -Ya, ya.
¿Sabe cuántas veces he oído eso?
¿Ha habido personas que para entrar han dicho
-que buscaban una serpiente? -Cinco veces.
-¿Cinco veces? -Sí.
-¿Bob? Déjame a mí. -Solo efectivo.
-No, no me gusta llevar efectivo. -Yo pago.
¡Bienvenidos al Castillo de la Locura!
-Todo el que entra se vuelve loco... -¡Sí!
No, no, no. Vale. Gracias. Entremos ya.
Adiós, cordura.
Aquí tienes, amigo Teddy. La hamburguesa del día.
La "hamburguesa con queso Tedder".
La he llamado así por ti. Qué divertido, ¿verdad?
Nos divertimos mucho.
Oye, eres el mejor.
¡Tú eres el mejor!
Y gracias por aceptar que Linda y yo nos vayamos a casar.
¿Puedo pedirte algo?
¿Quieres ser mi padrino? Lo seré, me encantará serlo.
Me encantará estar allí y entregarte a la mujer
con la que siempre he estado casado. ¡Muy bien, Bobby!
¡Adjudicado! Teddy, ¿te importaría que yo viviera con vosotros?
¡Claro que no! Te adoptaremos. ¡Puedes ser mi hijo!
Yo me caso con tu mujer y tú serás mi hijo. ¡Menudo día!
Te quiero, papá.
Si yo fuera una serpiente, ¿dónde estaría?
¿En el "Pasaje a Ninguna Parte" o en "Las Escaleras de la Locura"?
Piensa como Steve. Piensa como Steve.
Yo iré a "Las Escaleras de la Locura".
"Todos los escalones tienen una altura diferente.
Es imposible subirlos sin volverse loco".
Dios mío, me estoy volviendo loca.
Ya estoy arriba. Se han acabado.
Vuelvo a bajar. No está.
Vale, a ver en el Pasaje a Ninguna Parte.
¿Me lo parece a mí o esto solo es un pasillo?
-Un pasillo por 30 dólares. -Quizá haya algo chulo aquí.
-¡Vaya! -Sí.
¿Esto es todo? ¿Un porche con un maniquí con una camisa de fuerza?
¡Steve! ¡Hijo mío!
Deberían pagarnos a nosotros. Aquí falta una serpiente.
Fin de un largo día. Es hora de ir a casa.
Se me ha olvidado arreglar el techo. Y hacer unas patatas fritas.
Buenas noticias. El olor a vómito lo enmascara el ambientador
que utilizo tras incidentes como este.
Se llama "Seducción Canela" y es muy, muy, muy fuerte.
La mala noticia es que el claxon se ha quedado atascado
-y sonará de vez en cuando. -De acuerdo. Vámonos ya.
Bien. Te quitaré a Steve de encima. Vaya, se ha dormido.
No debería despertarlo. Se irrita cuando lo despiertas.
Si se despierta, muévete o quédate inmóvil. Una de dos.
Bien. En marcha.
-¡Vaya! Menuda mezcla de aromas. -Sí, nada buena.
-¿Estás bien, cariño? -Te favorece la serpiente.
Solo nos quedan diez minutos para estar a una hora y 15 minutos.
Dios.
¿Jugáis al bingo con coches? ¡Ahí hay uno! ¡Bingo!
¡Estamos saliendo! El refugio estará cerca.
Estoy deseando acariciar a esos animales.
Y abrazaré a un puerco espín.
Ya hemos llegado. Un paraíso para animales exóticos rescatados.
-Impregnaos, niños. -Es bonito.
Si te gusta una casa con muchas jaulas polvorientas.
A mí sí me gusta.
-Muchas serpientes, ¿no? -Parece que solo hay serpientes.
Sí, el 99 %. Rescata a todos, pero se queda con las serpientes.
-Obviamente. -Así que, ¿ahora va a ser así?
Vaya donde vaya, serpientes. Las veo cuando cierro los ojos.
Parece que no hay monos ni crías de león. Perfecto.
Pero Steve se mueve y me está estrangulando.
¿Puede alguien quitármelo de encima ya?
-Claro, "Bobito". -¡Nat! ¡Steve!
Y un grupo de gente que no conozco. Habéis llegado.
Sí, aquí estamos. Vaya, estás preciosa.
Una tortuga me mordió y he perdido peso.
Quizá sea salmonela. Esperaré a ver.
-Bien. -Bueno, Adam se pondrá muy contento.
Ha echado mucho de menos a Steve.
Sí, sí. Steve también. Steve...
ha estado fatal.
De acuerdo, pues gracias por venir hasta aquí, Nat.
No es nada.
Entonces... Sí, adiós.
Vale. Adiós. Vamos a subir y nos vamos.
Espera, ¿ya está? ¿Nos damos la vuelta y nos marchamos ya?
¿Es que no hay ni siquiera una bonita rana
-o algo que podamos ver? -Bob.
No. Hemos tardado cinco horas en llegar hasta aquí.
A Gene lo atacó una serpiente, había vómito por todas partes,
nos hemos gastado un pastón en El Castillo de la Locura,
que era una casa llena de trastos, y ahora estamos aquí
y no hay monos que sean amigos de los leones.
Pero nadie te ha asegurado que aquí habría monos, cariño.
Pero es lo que yo me imaginaba.
-Vale, cálmate. Cálmate. -¡No! ¡No! No, no quiero.
Estos viajes son horribles y nadie se divierte nunca.
-Yo me he divertido. -¿Ves? Espera, ¿qué?
Divertirme no, pero ha sido extraño y aterrador
-y bastante emocionante. -Yo me he divertido. Creo.
Y cuando le devuelva su diario a Guy Guapizagalín,
nos haremos amigos. Y veré sus vaqueros, como cosa de amigos.
Y hemos ido al Castillo de la Locura.
Sí, pero era horrible.
-Sí, era muy horrible. -Y nunca olvidaremos este viaje.
Y esa es la cuestión. En un viaje por carretera,
alguien siempre vomita, o se hace pis,
o pierde una serpiente, o se caga patas abajo sin decírselo a nadie.
Pero para nuestros niños, esto será inolvidable.
Bueno, siento haber perdido los estribos.
Y, sí, he estado un poco irritable. Es que odio mucho estos viajes.
Pero me alegro de que lo hayáis disfrutado y lo recordaré siempre.
Recuerdos familiares. Venga, un abrazo.
La familia.
Mierda. Theresa Shaw, cásate conmigo.
-¿Qué? -¡Por Dios!
Podemos crear nuestros propios recuerdos familiares.
Debemos estar juntas.
-Una declaración, voy a llorar. -Me siento halagada,
pero no. Nos iba fatal.
Discutíamos por todo, menos por los reptiles.
Ni siquiera estábamos de acuerdo en qué pizza pedir.
A mí me gusta la de queso y a ti la de perritos calientes,
lo que ni siquiera es una pizza.
-Lo es. -No, no lo es.
-Lo es. -No.
Lo es. Son trocitos de perrito caliente sobre una pizza
-que le secan con aire la corteza. -¿Lo ves?
-Ya nos estamos peleando. -Tienes toda la razón.
Has estado genial. Decirme "no" era lo correcto.
Era una prueba y tú la has pasado.
Así que me voy a celebrar que hayas pasado la prueba
-que te he puesto para pasarlo bien. -Espera, se me olvidaba.
Quédate con esto, ya que eres quien renuncia a Steve.
Es una bolsa de serpientes.
-Claro que lo es. -Son crías de culebra.
Esto significa mucho.
Bueno, no se casan, pero se abrazan. Dadme un pañuelo.
-Es magia. -¡Menudo día!
-Nat, necesito que me sueltes. -De acuerdo.
Solo quiero memorizar tu rostro y ya está.
Y yo que ahogues las serpientes.
-Nat, ¿te encuentras bien? -Sí. Sí. Estoy muy bien.
Me resulta difícil ver cuando lloro.
¡Mi lente de contacto!
Voy a tomar una decisión profesional.
Dejaré que conduzca otro.
-Parece que se han dormido. -Al menos Nat arregló el claxon.
-Casi. -Sí, ahora casi me gusta.
¡Fíjate, tratando de ser positivo! Casi te creo.
No, es verdad. Es muy chulo conducir una limo.
Todos los coches se apartan del camino gracias al claxon.
Estupendo. Y te prometo que yo no me dormiré.
Qué bien. Gracias, Lin. ¿Lin? ¿Lin? ¿Lin?
¿Lin? Vale. Vale.
Hola, pequeñas. Sois muy monas.
¿Qué nombre tendríais si tuvierais uno?
"Soy Ricky".
Ricky, ¿no? ¿Y ella quién es?
"Es Lucy".
Hay una temática.
"Y este es el Fonz".
Esa es una serie diferente, pero...
"Y este es Stacks, juega al póker".
Vale.
¿Qué es esto?
¡Teddy! ¿Qué haces en nuestra cama?
¡Me he dormido! No a propósito. Lo siento.
No fingía ser tú, te lo juro. El baño me dejó muy relajado.
A ver, ni siquiera me he bañado. No miréis en el baño.
-¿Puedo dormir en el sofá? -No.
-Te daré una almohada. -¿Tienes algo hipoalergénico?
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