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GRAN APERTURA
GRAN REAPERTURA
CONTROL DE PLAGAS
GRAN RE-REAPERTURA
GRAN RE-RE-REAPERTURA
♪ Irlanda, Irlanda... ♪
¡Buenos días, mis tréboles!
Feliz Día de San Patricio.
No lleváis nada verde.
Pellizco, pellizco, pellizco. Para ti también.
-Eso era mi teta. -Sí, relájate un poco, mujer.
¿Cuándo te has levantado?
A las cuatro y media, para hacer estofado con hierbas.
-¿Hierba? ¿Eso no es ilegal? -Lo era, pero ya no. Qué cosas.
Café irlandés para ti, Bob.
-¿Le has echado whisky? -¿Qué? No. ¿Eso es un café irlandés?
Lo he llamado así porque se me cayó algo de estofado dentro.
Sí, se te ha caído bastante. Aun así, gracias por todo esto.
Pero todo este rollo no irá a más, ¿no?
No teñiremos nada verde en el restaurante.
¡Qué va! Solo la cerveza. Te encantará.
Me alegra verte tan emocionada hoy,
porque yo no tengo ganas de ir a la deprimente subasta por liquidación.
¿Deprimente por qué?
¿Por ir a un restaurante que quebró a comprar sus platos?
-Es como quitarle las botas a un cadáver. -Y servir comida en ellas.
Los compraría en los almacenes,
pero en las subastas cuestan tres veces menos.
-Enséñame tu cara de subastas. -¿Mi cara de subastas? Vale. ¿Así?
-Iré contigo. -¿Quieres venir?
Me necesitas. No puedes ir solo con ese careto.
-Te comerán vivo. -Y con ese pelo. Lo siento.
Yo quiero ir para ver al subastador gritando números a toda leche.
Cien, cien... ¿He oído cien? Vendido al tipo con el hijo macizorro.
Yo iría por la acción. Y ver a papá pujando como un púgil.
Además, es en el mismo restaurante.
Será como ver nuestro propio futuro.
Espero que no.
Tranquilo. El futuro Gene será una estrella del reguetón famosa.
Podrás vivir en la casa de invitados, pero el jacuzzi tendrás que ganártelo.
Está verde, gente. Ahora me toca a mí.
-Sé que me oís. -A lo mejor son tímidos.
Irán a la feria de la calle principal.
O a un flash mob muy poco elegante.
¡Feliz Día de San Patricio! ¡Irlanda siempre!
Más bien "Irlanda ojete".
-Ya. -Ahora es mi fiesta favorita.
SUBASTA POR LIQUIDACIÓN
"Barbacoa Beachum". Sería un restaurante con barbacoa.
Qué lista, Tina.
Y venimos a roer la carne de sus huesos. Qué apropiado.
A continuación, el lote tres: juego de sal y pimienta.
Treinta unidades. ¿He oído cinco dólares?
Aquí están. Ni rotos ni desportillados. Aunque da muy mal rollo.
Vendido por seis dólares. Menuda ganga. Pensaba que pedirían más.
Puedo vivir con ello.
¿IRLANDÉS? ¡OJALÁ!
Nada como la cerveza verde para celebrar el Día de San Patricio.
¿Te apuntas o tendré que celebrarlo solo como un mustio?
¿Por qué no? Me tomaré una. Total, estoy trabajando.
Qué lástima poder teñir la cerveza solo una vez al año.
Encima, no puedo teñir de verde nada más.
-¿Qué más se puede teñir? -Muchas cosas.
La mostaza y el kétchup. Sería gracioso.
Yo me lo comería. El médico dice que debo comer más alimentos verdes.
Pero Bob no quiere teñir nada.
Malditos sean Bob y su extraño odio por el verde. No lo aguanto.
A lo mejor no pasa nada si solo teñimos un bote.
Se nota mucho el colorante.
Sí, le he echado un montón. ¡Menuda boca!
-Anda que la tuya. -¡Qué par! Parecemos irlandeses.
Pensad en todas las comidas que prepararon aquí.
En las esperanzas y sueños de los dueños. Todo se ha esfumado.
De hecho, no quiero ni pensarlo. Dios mío.
-¿Necesitas un abrazo, papá? -No. Tal vez.
-Ven aquí, hijo de puta. -¿Por qué quebrarían?
¿Olvidarían encender el letrero de "abierto"?
No lo sé. Igual la gente dejó de venir o el cocinero perdió su toque.
A lo mejor fueron muchos problemas pequeños
que fueron acumulándose hasta que un día todo se fue al garete.
-Las espumaderas tienen muchas ranuras. -¡No es nada de lo que avergonzarse!
¿Ese bigote no es un poco raro?
-¿El de papá? Te acostumbras. -No, el de ese tipo.
PLATO DEL DÍA
Mirad. Tiene un color y una forma rara y se le despega un poco.
-Cierto. -Una peluca labial. Me gusta.
-Venga, vamos. -Esperad, niños. No lo molestéis.
Hola. ¿De qué vas? ¿Te gustan las espumaderas?
Mola. ¿Por qué más vas a pujar?
Ya sabes. Por un buen precio, cualquier cosa.
Ya. ¿Algo como un bigote falso nuevo?
No le hagas caso. Tu bigote no parece... muy falso.
-¿Tan obvio es? -Si hubieses quitado la etiqueta...
-Ya, claro. -¿A qué viene tu disfraz infalible?
-Este es... mi restaurante. -No me digas. ¿Es tuyo?
Lo era. Ahora es del banco.
-¿Eres un Beachum? -Sí. Soy Jules Beachum.
Prácticamente crecí aquí.
Yo soy Bob. ¿Y qué pasó? ¿Por qué cerraste? ¿Te incomodo?
Es que me gustaría saberlo por... miedo.
Tras jubilarse mi padre, todos creyeron que había cambiado.
Cada vez venía menos gente, me retrasé en los pagos...
Hasta que un día todo terminó.
-Deberíamos pagar las facturas, papá. -Qué triste. Lo siento mucho.
¿Qué clase de restaurante tienes? Tendrás uno, por tus zapatos y tu miedo.
Sí, es una hamburguesería. ¿Y qué haces aquí?
-Vengo por una cosa. -¿Las espumaderas?
-No, por la parrilla de la familia. -Tiene sentido.
Por su historia. La sangre, el sudor y la carne
que mi familia ha vertido en ella.
-¿No tenéis hambre? -Los sabores de años de trabajo.
Esos sabores pertenecen a mi familia.
Claro. Si hubiese un incendio, lo primero que sacaría sería la parrilla.
Bueno, y a mis hijos. Y a mi mujer.
¿Y la chaqueta de cuero que te hice?
Vale, vienes a pujar por la parrilla, pero sigo sin entender el disfraz.
-No voy a pujar por la parrilla. -Vale...
-¿Prometes no flipar? -Es raro que digas algo así.
-Voy a robarla. -¿Qué?
-Mola. -No, no hagas eso.
-Prometiste no flipar. -No, no lo he hecho.
Estoy esperando para subirla a una carretilla
y sacarla al comedor cuando se subaste.
-¿Y luego? -La llevaré calle abajo hasta mi coche.
Si la grúa no se lo ha llevado. Está mal aparcado.
-Es un plan horrible. -He pasado dos semanas terribles, tío.
No quiero dejar ir el sueño de mi familia,
y no tengo nada con qué honrarlo.
Eso lo entiendo, pero lo otro, no. Lo de robar y eso.
Ahora que sabéis mi plan, sois mis cómplices, os guste o no.
-No, no pienso formar parte de tu plan. -¡Claro que sí!
-No, no, no, no. -¡Hagámoslo!
¡Y luego vamos al museo y robamos un desnudo!
A continuación, lote 22: bandejas.
No participaré en el robo del siglo. Yo venía a por platos.
Asúmelo. Los dioses no nos han traído aquí a por platos.
Hemos venido para ayudar a Jules a robar su joya familiar.
¿No deberíais ayudaros los tristes del gremio?
Hay opciones mejores que robarla. Podrías hablar con el banco.
Sí, claro. Son muy comprensivos, para eso les pagan.
O esperar a que la compren y preguntar si puedes ir a visitarla.
-Nada de eso es mejor que robarla. -No podemos robarla. Eso es robar.
Mira, Jules, aunque lleves a cabo tu plan, tampoco es que sea un gran plan.
El plan es colaborar para sacar esa mole sin que nadie se dé cuenta.
Lástima que no quiera varillas.
Solo tendría que meterlas en los bolsillos.
Y, si preguntasen: "¿Eso son varillas?", diríamos: "Es mi pene, señor".
Toque de sombrero y fuera.
Bob, ayúdame a robarla.
Y, si te pasa a ti, te ayudaré a robar la tuya.
-No pienso hacer un pacto suicida. -¿Se considera robar si es de tu familia?
Técnicamente le robaríamos al banco.
Estaríamos asaltando un banco, lo cual es una pasada.
-Dios, sería como robar un banco. -¡Sí!
-¿Aquí no falta una varilla? -Gene, devuélvela.
Aguafiestas.
¿Patatas verdes? ¿En serio? Qué tiempos vivimos.
Llegados a este punto y, aunque Bob no quiera que lo hagamos,
-podríamos... Ya sabes. -¿Qué?
Teñir las hamburguesas.
¡Claro! ¿De qué color? Ah, verde.
Sí. A la hora de comer,
si Bob ve que piden cosas verdes a diestro y siniestro,
dirá que lo hagamos siempre por San Patricio. ¡Incluso por Navidad!
Y el Día del Árbol, del Trabajo, del Color Verde...
Con esto bastará. Ahora, a mezclar bien, bien, bien, bien.
Demasiado verde. Añadiré más carne.
Demasiada carne. Añadiré más verde.
Un poco más de carne para equilibrar.
Qué divertido. Ahora, toda la carne picada es verde.
¿Cómo era antes? No me acuerdo.
Siguiente artículo, lote 30: más bandejas.
¿He oído diez dólares? ¿Porfa? Es un término habitual en las subastas.
Vale. Repasemos los pros y los contras de robar la parrilla.
-Contra: podrían arrestarte. -O sea, que acabarías en la cárcel.
-Y pro... -No hay ningún pro.
Hay que ayudarlo, papá. Podrías ser tú. Hasta lleva bigote falso, como tú.
-Mi bigote es real, Tina. -Sigue autoconvenciéndote, colega.
¿Sabes, Bob? Tienes razón. Es un plan estúpido.
Pensé que podría salvar algo del sueño de mi familia, pero no va a ocurrir.
Hagamos un descansito, ¿de acuerdo? Y así vais buscando el dinero.
Yo llamaré a mi madre. No sabe que me dedico esto.
Entendió "asesor" y nunca la corregí.
-¡Dios! Ahora es mi oportunidad. -No, espera. ¡No!
-¡Bob, cógela por el otro lado! -¡Ay, no! No quiero hacer esto.
-Rápido, pongámosla en la carretilla. -No puedo creer que esté haciéndolo.
Tampoco haces gran cosa, no te ofendas.
Bien, saquémosla por la puerta de atrás.
-No, no, no, no, no, no... -Yo conduzco.
Esto es genial, Jules. ¡Funciona! ¡Qué bien me siento!
Silencio, silencio.
-¿Qué narices está pasando? -¡No, no, no, no!
Sí, está cerrada. Un momento... ¿Jules Beachum?
-Sí, soy yo. Jules Beachum. -Lo sé, por eso he dicho tu nombre.
-¡Aléjate del lote 92! -Esta parrilla pertenece a mi familia.
No, es del banco, y pronto será de alguno de estos.
Hola. Sé que parece que esté ayudando a Jules, pero no.
Me he caído y mis manos han acabado encima de ella.
-¡Vamos, Bob! ¡Por la puerta delantera! -¡Venga, venga, venga!
Nos corta el paso. ¿Recuerdas que te he dicho que era un mal plan?
Pues aquí tienes la prueba.
¡Deteneos ahora mismo!
-Lo siento mucho. -¡A la cocina otra vez!
¡Retirada!
-Así ganaremos tiempo. -¡Ríndete, Jules, no hay escapatoria!
Tiene razón, no hay salida. ¿Podríamos no hacerlo?
-Rápido, entrad. -Pero ¿qué...?
-¿Cabrá? -Por los pelos.
Esperad.
-¿Por qué la abres? -Para que crean que hemos escapado.
-La parrilla no cabe por ahí. -No le des tantas vueltas.
Si está abierta, pensarán que hemos salido por ahí.
-¿Dónde están? -Mira. Habrán salido por ahí.
-La parrilla no cabe. -A lo mejor la han doblado.
-¿Una parrilla de acero? -No sé. No soy médico.
-¿Llamamos a la policía? -Demasiado follón. Reanudemos la subasta.
Luego nos ocuparemos. A la una, a las dos... Decidido, haremos eso.
¿Cómo nos has convencido para hacer esto? Qué irresponsable, papá.
Vergüenza debería darte. ¡Muy mal!
No os soporto. Bueno, a Tina, sí.
-¡Hala! -Bien.
Sí, señor. El día está yendo de maravilla.
¿Esto es una mazmorra de especias?
Era el escondite de los ingredientes para nuestra salsa barbacoa secreta.
-¿Naranjada en polvo? -Habla más alto, anda.
-Perdón. -Le iría muy bien a las tiras de pollo.
¿Tu salsa secreta lleva todo esto?
Sí, 49 ingredientes en cantidades muy exactas.
Mi padre las escribió aquí con muy mala letra.
Léelo. ¿Pone cucharaditas o cucharadas?
Creo que pone cucharaditas. Espera, también podrían ser cucharadas.
¿No sabes las cantidades exactas?
La verdad, pongo un poco de esto, algo de aquello... No noto la diferencia.
-¿En serio? -Es que esto no es lo mío. Nunca...
-Supongo que nunca fue lo mío. -¿Qué quieres decir?
Este era el sueño de mis padres, no el mío.
-¿Y por qué robamos la parrilla? -Quería conservar algo de este lugar.
-Sí, lo que más pesa. -¿Y cuál es tu sueño?
Es una estupidez. Me gusta la apicultura. Mi sueño es ser apicultor.
-¿Apicultor? -Sí. Es mi pasatiempo.
Aunque empecé con mal pie. Tenía dos abejas en un tarro y murieron.
Y al aplastarlas no sale miel. Nadie me lo dijo.
No tendrían por qué.
Pero compré un libro, una colmena y un traje de esos tan chulos.
Me encanta ponérmelo, me queda genial. Y, sí, quiero trabajar en eso,
pero es muy difícil ordeñar abejas para obtener miel.
Es broma, es broma. Ya no hago eso.
Lote 76: juego de platos en perfecto estado.
¿He oído 40 dólares?
Venga ya. ¿40? Estaba dispuesto a pagar 50.
¿No? ¿Y qué tal 30 dólares? Treinta por aquí...
Treinta a la una, treinta a las dos... Vendido por solo 30 dólares. Increíble.
-¿Para qué necesitamos platos? -Eso. El regazo es el plato del cuerpo.
¿Qué ingrediente secreto es este?
Eso son las cenizas de mi padre.
Es broma. Será Pimienta, el perro de mi padre.
No lo entiendo. ¿Por qué nadie pide hamburguesas verdes?
A saber. ¿Qué tiene de malo la carne verde?
-¡Feliz Día de San Patricio! -Sí, ya, igualmente.
Bueno, estáis de suerte.
Las hamburguesas de hoy son verdes en honor a San Patricio,
que solo comía verde. ¿Qué queréis?
Paso de las hamburguesas verdes. Una normal para mí.
-Para mí también. -¿Estáis locos?
Solo hoy podréis comer carne verde sin poneros enfermos.
Es verdad. Además, ¿y si os digo que no quedan hamburguesas normales?
-Solo de las verdes. -Que... ¿iremos a otro sitio?
¿Qué tal si cerráis los ojos y fingís que son de las marrones?
-Casi mejor venimos mañana. -O no.
¿Cómo lo sabes sin probarlas?
-No hace falta. -¿Así vas por la vida?
-No empujes, tira. -No os vayáis. Esperad.
-Tomaos una cerveza. -Me voy.
¿Qué le pasa a la gente? ¿Y el espíritu de San Patricio?
Tendré que tirar siete kilos de carne verde.
Lástima que la feria no sea aquí, en la avenida Ocean.
Esa gente comería carne verde sin chistar.
-¿Y si los traemos nosotros? -¿Y cómo hacemos eso?
Preparando muestras y repartiéndolas.
-¡Claro! -No ganaremos nada, eso sí.
Y a Bob no le gustará, pero nos daremos a conocer.
Oye, podemos decir que es carne picada de duende.
Exacto, y mañana el local estará lleno.
-Los borrachos se acuerdan de todo. -Y tanto.
-¿Qué hacemos? -¿Le decimos a mamá que viviremos aquí?
Podemos aguantar varios días.
Las especias son comida, ¿verdad, papá? ¿Papá?
♪ Tengo una mazmorra de especias propia ♪
¿Hablas del dormitorio?
-Tina. -Perdón.
♪ Un lugar supersecreto en mi interior ♪
-¿En el culo? -Gene, calla.
-♪ Pero sin comino, canela y cardamomo ♪ -Son especias.
♪ Sino con miedo y terror Eso es lo que oculto ♪
♪ Una duda me carcome Niños, os debo preguntar ♪
♪ ¿Es nuestro restaurante Una receta abocada al fracaso? ♪
♪ ¿Una hamburguesa a la deriva? ¿Soy un marinero a la parrilla? ♪
Estás mezclando metáforas.
♪ ¿Es nuestro restaurante Una receta abocada al fracaso? ♪
¿En serio, papá? ¿Crees que no lo sabemos ya?
¿Lo de tu miedo a fracasar?
Sabemos lo de tu mazmorra secreta en el culo.
-Un momento, ¿lo sabíais? -Sueles mencionarlo de vez en cuando.
-Bueno, a todas horas. -Vaya...
Pero es un buen mensaje para los jóvenes que empiezan sus andanzas en el mundo.
Ya, pues olvidad lo que he dicho. O sea...
♪ Creo que el restaurante va fenomenal ♪
-Bien jugado. -A ver, escuchad.
-Vale. -Nos rendiremos.
-¿Cómo? -Y saldremos de aquí.
¿Salir de aquí?
No sé cómo lograr que tu familia conserve esta parrilla.
A estas alturas, solo estamos intentando que no te detengan.
Ya, sí. Claro.
Si convencemos al subastador de que no llame a la poli,
le encontraremos un hogar a tu parrilla.
Como una granja, igual que nuestros monos de mar.
No pienso dejar que acabe en la reventa o donde no sea apreciada.
Te prometo que la comprará alguien que la cuidará.
Alguien que quiera abrir un restaurante.
Quizá tengas razón. Debo dejar que viva feliz en otro lugar.
-Vale. Estoy listo para dejarla partir. -Nos llevamos a Pimienta, ¿no?
Bien pensado. Espera, ¿Pimienta estaba ahí? ¿En qué bote está?
Esto puede ser pimentón o perro.
Vaya, vaya, mirad quién ha vuelto.
No la doblamos ni huimos por la ventana.
Nadie ha pensado eso.
Hola. Bueno, sentimos mucho todo lo ocurrido con la parrilla.
No habréis llamado a la poli, ¿no?
Por favor, no lo hagáis, porque nos queremos disculpar.
No llamaré a la poli si prometéis terminar con todo esto.
Sí, se acabó.
-¿Puedo venderla? -Espera. ¿Puedo decir algo antes?
-Esta parrilla es especial. -Eso iba a decir.
Esta parrilla es especial. Empezaremos por mil dólares.
Espera. Prometí que la compraría alguien que cuidaría de ella.
-Nada de revendedores. -¡Oye!
Lo siento. Eres genial. Revendiendo, supongo.
Gracias.
Mira, esta parrilla es especial. Yo tengo una igual
y trabajamos mucho para hacer buena comida en ella,
así que, si alguien la quiere de verdad y promete rasparla más a menudo,
porque no le vendría mal, la verdad...
-En fin, que puje, por favor. -¡Veinte mil dólares!
Gene. ¿Alguien tiene un restaurante o quiere abrir uno?
Aquí no hacemos las cosas así. Además, ese es mi trabajo.
-¿He oído mil dólares? -Mil dólares.
¿Qué haces, Jules?
Me lo prometiste, Bob. Nada de revendedores.
¡No, no, no, no, no!
¡Corre, parrilla! ¡Eres libre!
Mis articulaciones...
Cómo odio correr calle abajo.
Cógela, Jules. Ponte delante. Por los lados.
-Menos mal que no hay heridos. -¡Ay, le ha dado a mi coche!
¿Este es tu coche? Es enano, Jules. La parrilla no va a caber dentro.
Con ese abollón la recordarás siempre.
-Y no te han puesto multa. Ah, sí. -Te han puesto dos.
¡Hamburguesas de Bob! ¡Muestras gratis!
Son pequeñitas, son verdes. Vais borrachos. Yo, piripi.
-¡Carne verde gratis! -¡Carne verde gratis!
-¡Adelante! -¡Carne verde gratis!
-¡Hay gusa! -¡Carne verde gratis!
-Vas a vomitar. -¡Carne verde gratis!
¡Está vomitando! ¡Menuda fuente!
¡Qué asco!
Está dañada. No voy a poder con esto. Me abro.
Bueno, intentémoslo de nuevo. ¿He oído 300 dólares?
-Trescientos. -¿Alguien ofrece 350?
¿No? ¿Para qué? Vendida por 300.
-Dime que tienes un restaurante. -Voy a abrir una bocatería.
Qué bien. ¿Ves, Jules? Tu parrilla va a preparar bocatas.
Sí. Se llamará "Al riquillo bocadillo".
Vale.
Pero, en lugar de servirlos en bollos, los serviré en conos de gofre.
Será mejor que no nos cuentes más ideas divertidas.
Pero suerte con eso.
La cuestión es seguir adelante. ¿Cómo te sientes?
Creo que bien.
Tus padres querrían que cumplieses tu sueño.
-Eso quiero yo para mis hijos. -¿Hijos? Creía que eran tus amigos.
-No son mis amigos. -No, qué va.
-Más bien compañeros de trabajo. -Bueno...
Si tu corazón te pide ser apicultor...
-Ojalá no fuese alérgico. -Dios santo.
-Pero eso le da emoción. -Llámanos cuando consigas miel.
Diremos a mamá que los platos estaban malditos.
No hay modo de explicar las malas decisiones que hemos tomado.
No conseguiste una ganga, pero lograste que él siguiera su sueño.
Y ayudaste a otro con el suyo: "Al riquillo bocadillo".
Iremos a la inauguración. Suena perfecto.
-Sabes llegar al corazón de la gente. -Me siento vivo, creo.
Me he enfrentado a la muerte de nuestro local y ahora soy más fuerte.
Intentaré no pensar tanto en el fracaso.
-Y, si lo hago, no lo diré. -Guárdalo para el día de mi boda.
¿Por qué está cerrado?
-¿Y vuestra madre? -¿Por qué parece que ha explotado Shrek?
-Vuestra madre se ha rebelado. -Más bien se le ha ido la olla.
-De oro. Olla de oro, ¿lo pilláis? -Muy buena, T.
¡Adentro! ¡Voy a encender la parrilla!
-¿Quién quiere una con queso? -¿Lin?
¡Hola, Bobby! Tenemos clientes, mira.
-Ya lo veo. -Están borrachos.
Y tienen hambre, pero no arman jaleo.
Genial, pero no haremos hamburguesas verdes, ¿verdad?
-¡Hamburguesas verdes para todos! -Ya.
¡Bailemos la conga!
Eso es muy irlandés.
♪ ¡Anda como Irlanda! ¡Anda como Irlanda! ♪
♪ ¡Anda como Irlanda! ♪
♪ Linda era una muchacha Que Irlanda adoraba ♪
♪ Y un Día de San Patricio tiñó de verde todo lo que pillaba ♪
♪ Todos la tacharon de loca Demente y pirada ♪
♪ Porque la carne parecía Que estuviera pasada ♪
♪ Nadie se atrevía A hacer comida tan repugnante ♪
♪ Su razonamiento era un misterio Que resultaba chocante ♪
♪ Pero, contra toda lógica Lo hizo igualmente ♪
♪ Y ahora pasará a la historia Por teñirlo todo verde ♪
♪ Anda como Irlanda Reina celta de las hamburguesas ♪
¡Más bien "Irlanda ojete"!
Traducido por Roser Granell Zafra
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