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Hola, árbol, estás guapo. Hola, grieta en el asfalto,
te está creciendo una hierba. Me encanta.
Cubo de basura, lo estás clavando.
-Me encanta tu energía. -¿Podrías rebajarla a la mitad
-y volver a rebajarla? -Es que estoy entusiasmada.
Por fin soy tutora. Un pez grande. Casi como hace cuatro años
cuando yo era un pez pequeño con el mejor pez grande
que se pudiera pedir.
Eres el mejor pez grande que se podría pedir.
-Lo mismito te digo, pececito. -"Lo mismito". Como "lo mismo",
pero en diminutivo. Me gusta. Voy a usarlo.
Y fui una buena influencia para ella.
Espero poder ser la mitad de lo que fue Madison.
Trabaja a media jornada en "Brochetas sobre Ruedas",
-así que bien. -Chachi.
Tendrás que esperar para este viaje mágico,
para cuarto de primaria y segundo de la ESO.
Da igual. Ahora aconsejo a Ken por la quiebra de su empresa de ropa casual.
Y Louise, siento que tu pez grande sea Tammy.
Ya. Ojalá me hubiera tocado un pez de verdad.
Pero mi pececito y yo nos vamos a llevar de maravilla, ¿verdad?
¿Con Kaylee? Claro. Es callada, lee libros raros, lleva gafas.
Dios los cría y la rareza los junta.
Sí.
Qué atractivo estás. Te favorece la escoba en la mano.
-Eres como un brujo guapo. -Esa era la intención.
Ustedes deben de ser los de las hamburguesas.
-Soy Rick, del gimnasio de al lado. -Hola, Rick. Soy Bob.
-Yo Linda, hamburguesa Linda. -Acabamos de abrir y solo quiero
disculparme por adelantado por los olores o ruidos
que salgan del Zona de Levantamiento.
Lo mismo le digo por los ruidos o los olores que salgan
-de nuestro local. -Qué graciosos. Díganme,
¿son socios de algún gimnasio?
Verá, no somos gente de gimnasio.
Lo entiendo. Yo tampoco era de gimnasio.
Antes pesaba 3 kilos más y no tenía energía.
A las 11 de la noche ya estaba cansado.
Ahora tengo este aspecto y me siento como el aspecto que tengo.
Y habla con la misma energía. Bien por usted.
Yo estoy un poco cansado de barrer.
Me voy dentro a tumbarme un rato.
Lo entiendo, pero si siente curiosidad, pásese.
Al primer día de Levantamiento en la Zona,
-invito yo, ¿de acuerdo? Vale. -Gracias, pero no creo.
¡De acuerdo!
Peces grandes, junto a vuestros peces pequeños.
Aquí estás, Kaylee, que comience la inspiración.
He tenido éxito, pero tuve suerte.
Cuando estaba en cuarto, tuve a alguien que me inspiró.
Y hoy está aquí. Y es preciosa.
-Tina. ¡Sí! -Gracias, gracias. No es por mí.
-Para nada. -¿Qué no es por ti?
Kaylee Marjorie Morganstern, es un honor ser tu pez grande.
-Encantada. Para mí también. -Has atrapado a un pez grande.
-Me has atrapado. Un abrazo. -De acuerdo. Muy apretado.
De acuerdo, centraos, centraos.
Vais a pasar mucho tiempo con vuestros peces esta semana,
así que saquemos los picos para romper el hielo, ¿queréis?
No he traído un pico.
Digo los cuestionarios rompehielos que os he entregado.
-¿Como los barcos? -No. Ya sabéis, vuestros favoritos.
-Hacedlos. -¿Mi color favorito?
Vas a pensar que estoy loco, pero es el verde.
Nunca te habría imaginado de verde, pero ahora lo veo.
¿Qué prefieres, el cielo o la tierra?
El cielo, claro.
-Total. Sí. -No quiero estar aquí.
-Y sé que tú no quieres estar aquí. -No.
Quizá no deberíamos estar aquí. Sígueme el rollo. ¿Sr. Frond?
-¿Qué, Louise? -Tammy y yo hemos aprendido
mucho una de otra por medio de este cuestionario tan reflexivo
que deduzco que fue escrito por el Doctor Phil.
-Seguro que fue el Doctor Phil. -No, fui yo.
-¿Qué? Venga ya. -¿Qué?
Dijo que no se podía mentir. ¿Está mintiendo?
¿Un profe mintiendo? -No. No, no estoy mintiendo.
Escuche, resulta que Tammy y yo, las dos adoramos el campo.
-Lo adoramos. -Y, con su permiso,
a estos pececitos les gustaría llevar nuestra amistad afuera.
Para que pueda florecer, ¿cómo se llaman? Las flores.
-Florecer como flores. -Sí, flores.
-Adiós, pez "pringá". -Adiós, cretina.
-¿Cuál es tu clase favorita de pan? -No lo sé. ¿El de centeno?
Masa fermentada. ¡Y el mío! ¿Qué? ¿Has dicho centeno?
-¿Quieres pensarlo un poco más? -¿Por qué no avanzamos?
Sí. ¿Qué te gusta, extender sobre el pan?
-Ya entramos en materia. -Creo que el Sr. Frond tenía
-hambre cuando hizo esta lista. -Concuerdo.
Mira, riéndonos de lo mismo.
¿Otro abrazo? ¿Has recargado los brazos?
-No, no lo están. -Genial, no necesitamos abrazarnos.
Ni hacer contacto visual.
"¿Desearías que fuera más grande, Bob?".
Sí, claro, tríceps. Eso estaría genial.
"¿Y yo?". Sí, músculo del hombro.
-Perdona, no sé tu nombre. -¿Hablas con tus músculos?
Sí. Sí. Me gustaría marcar tríceps.
Yo también. Quiero parecerme a Linda Hamilton en "Terminator".
-Y yo. -Espera. ¿Nos estamos animando
-para ir al gimnasio? -Me parece que sí.
A ver, solo probarlo. Me gustaría probar esas cuerdas grandes
-que tienes que agitar. -¿Se agitan cuerdas?
Sí, como en ese anuncio. El tío agita cuerdas.
Y le dan una tarjeta de crédito por ser tan fuerte.
Podría hacerlo yo.
Cielos.
Dios mío. Para. ¿Qué? Me has asustado.
-Esto es muy divertido. -¿Sí?
-Sí. -¿De verdad? La campana. Me voy.
-¡Lo mismito! -¿Qué?
Es "lo mismo" pero en diminutivo. Es una cosa mía con mi pececito.
-Congeniamos. -Vale, hasta luego, Jimmy Júnior.
Vaya, nuestro mejor "choca esa".
Nos vemos en la comida. ¿Me prometes que nos sentaremos juntos?
Te quiero mucho, tío.
Y yo a ti. Ven aquí. Venga, un abrazote.
Hijo de pez.
Ahí está Kaylee. Sentada sola, se siente desgraciada.
-Yo no la veo desgraciada. -Sin duda me necesita.
Es dura de roer, pero yo soy el roedor perfecto.
¿Y si te comes un caramelo de menta antes de roerla?
-Es una idea. -Hola, amiga solitaria.
No soy una solitaria. Estoy leyendo.
Cuéntale todo a tu pez grande. ¿Qué pasa?
-Nada, estoy leyendo mi libro. -¿Y qué lees?
"El escudero en el barrizal". Tengo una idea, tú come
-y yo te leo. -Prefiero leerlo yo misma.
Lo entiendo. Yo también prefiero leer yo.
Córrete, leeremos juntas en silencio.
Espera, ¿qué? Vale. Ya estás ahí.
¿Quién es Chillido-nore?
El troll que toca el caramillo de Grueso-more.
Oye, hay poco tiempo de comida y quiero terminar el capítulo.
Vale. Te estoy distrayendo. Ya veo. Me callo.
Vale, guay. Gracias.
-"Y luego, Chillido-nore fue..." -¡Por Dios!
-¿Qué? -Estás mascullando en voz alta.
-¿Sí? -Sí, y mucho.
¿Ya has acabado esa página? Que rápido lees.
A ver, yo también había acabado. Totalmente. Pasa página.
-Gracias, campana. Adiós. -Guay. Hasta luego, pececito.
A ver, ¿qué hacemos, Bob? ¿Vamos al gimnasio?
¿Vais a un gimnasio? Habíamos acordado no hacer ejercicio.
Tenemos que cambiar el acuerdo.
Tenemos uno a seis metros de distancia.
Si estuviera más cerca, ya estaríamos en él.
Podemos cerrar el restaurante un rato, ¿no?
¿Cuánto tiempo hace ejercicio la gente?
-¿Nueve minutos? -Sí, no creo que sea más tiempo.
Nueve me parecen muchos.
Hola, Rick, venimos a hacer músculos.
Hola, Bob y Linda. Perdone un segundo.
Está clavando el nivel dos, por cierto.
Rick. ¿Tiene esas cuerdas que se sacuden?
-Linda quería verlas. -Por aquí, amigos.
-Vamos a Cuerdalandia. -Vaya, qué pesada.
Es para saltar, Bob. No, son cuerdas de batalla.
-Es broma. Dele un tirón. -De acuerdo.
-Vaya. Cómo tiras. -Me encanta. Me siento
como un marinero en el muelle,
soltando cuerda antes del permiso
-para bajar a tierra en Singapur. -Claro.
Ya vale. Se acabó. Ya no puedo más.
-Pero he aguantado, ¿no? -Ya lo creo.
Levanta el coche de encima de mis hijos, una.
Levanta el coche de encima de mis hijos, dos.
Bueno, fíjate, tríceps.
"He estado dentro de ti todo el tiempo, Bob".
Eso ya lo sé, tríceps. Sé que estabas ahí.
Pateando. Pateando. Un pedito que no ha oído nadie y pateamos más.
-Me siento fantástico. -Estás fantástico.
-Tú estás fantástica. -Deberíamos apuntarnos, ¿no?
Sí, deberíamos.
Tina, pareces muy atareada.
Leo "Los niños no os admiran porque son bajitos"
y escucho el audiolibro de "El escudero en el barrizal".
Se me da genial. No me confunde en absoluto.
Si Dios quisiera que escucháramos audiolibros,
no nos habría dado ojos para ver la tele.
Esta noche me los termino,
para vincularme con mi pececito de por vida.
Muy sano.
Louise, ¿cómo te va con tu pez grande?
Genial. Me ignora por completo y yo la ignoro a ella aún más.
-Es perfecto. -Quizá necesite camisetas nuevas.
-¿No me aprieta mucho los brazos? -Es verdad.
Es hora de ir en camiseta sin mangas.
Vuestro padre y yo ahora somos MQMF.
-¿Qué significa MQMF? -Madre Que Me Fascinaría. Eso.
-M, Q... sí, cuadra. -La sangre me bombea.
-Las "endolfinas" fluyen. -Endorfinas.
Me siento viva. Espera, Bob, que te azote el trasero.
-¿Te has hecho daño en la mano? -Me duele.
Espera que Teddy y Mort te palpen el culo.
-Dios mío. -Cielos.
Estoy dolorido. No puedo moverme.
Es como un parto saliendo bebés por todas partes.
¿Nos ha atropellado un camión mientras dormíamos?
¿Por qué me has hecho ir al gimnasio?
Yo no te hice ir. Vale, dejemos de echarnos la culpa.
Nos necesitaremos para sobrevivir.
Ha sido una estupidez hacer ejercicio.
Si pudiera rodar boca abajo.
Vale. Vale.
Me bajaré de la cama. No. Mi cuello.
Quizá pueda reptar. Como una oruguita.
El pez pequeño dibuja algo, el grande añade algo
y seguimos alternándonos, creando arte.
Y, por favor, nada de salchichas. No son arte en este país.
Es un ratón precioso.
Le voy a dibujar un bigote, lo llamaré un raton-gote.
Sí, hazlo.
Voy a dibujar a mi abuela en tu nube, porque ahí es donde está.
Lo siento mucho.
¿Por qué? Ahora mismo está volando hacia Tampa.
Y cuando Chillido-nore se cayó de la torre, me quedé: "¿Cómo?"
Ese libro es el que menos me gusta de la serie.
¿Es una serie? ¿De cuántos libros?
Hay diez en la serie original, además de las precuelas.
Vale, Kaylee, ¿y qué más cosas te gustan?
-¿Los caballos? -Soy alérgica.
-Venga ya. -Tina, esto se pone raro.
¿Dibujamos en silencio sin que respires tan fuerte, por favor?
Eso es por lo mucho que estamos congeniando. "Lo mismito".
Voy a vomitar. Tú sigue. Ahora vuelvo.
Recordad quién os dio estos tentempiés. Fui yo.
Vuestra suprema os los dio.
No es que me importe, pero ¿qué estás haciendo?
Ni yo quiero contártelo, pero simulo estar en un lugar tropical. Obvio.
Por supuesto que sí.
Cuando vean estas fotos en Internet, se creerán que estoy en el Caribe.
Y por la gente, digo mi prima.
De eso nada, porque se ve la fachada desde ese ángulo.
Y me refiero al colegio entero.
-Tienes razón. -Si quieres que parezca la playa,
haz un pequeño promontorio a tu alrededor. Así.
-No... -Ponte cerca del promontorio.
Y sacas la foto desde aquí. Arena, cara, sol... Caribe.
-Se te da bien esto, ¿no? -Supongo que sí.
¿Hacemos que tu prima se crea que tienes un tatuaje?
Cómo me duele. En cuanto me muevo.
Rindámonos y vivamos aquí, en las escaleras.
-¿Quería verme, señor Frond? -Sí, Tina, siéntate. Ha habido...
una petición anónima para que ya no seas el pez grande de Kaylee.
-¿Qué? Pero ¿quién ha hecho eso? -A ver...
-¿Lo sabe Kaylee? -Yo...
-Ha sido Kaylee, ¿verdad? -Lo siento, Tina.
Yo solo quería ser un buen pez grande como el mío lo fue para mí.
Pero es que no parece que le hayas gustado.
¡Los muñecos, no!
Tina, aún me parece mentira que Kaylee te haya dejado.
No me estoy colando en vuestra fiesta de los helados.
Soy de sexto de primaria, ya lo sé. Álgebra, álgebra, álgebra.
Va a ser duro no ser un pez grande.
De nuevo, Tina, eres un pez grande.
Para mí, tu nuevo pez pequeño. ¡Estoy entusiasmado!
Aunque pienso que Zeke sería mi alma gemela.
Ya. Lo siento, Rudy, Vamos a divertirnos mucho.
Hablas como mi padre.
-Lin, el pedido. -Vale, espera.
-¿Dónde está el pedido? -Espera.
Me cuesta levantarlo.
¿Por qué tenemos platos tan pesados?
Parece que estáis en un restaurante de un planeta
con diez veces más gravedad que la Tierra.
Hola, Kaylee y pez grande de Kaylee. Ni nos miréis.
Mi pez pequeño, Rudy y yo nos lo estamos pasando bomba.
-Pero ni nos miréis. -Recibido, Tina.
-Hola, colega. -No, no, no.
Esto no es nada incómodo. Otra forma de comer helado.
Da igual, yo estoy en sexto. Ahora, respecto a mi vello...
Louise, te necesito desde hace cinco minutos.
Gracias. ¡Sí!
-Salud, Kaylee. -Salud.
-Haces que el papel parezca cristal. -¡Sí, señor!
Esto es muy interesante, Rudy.
Sí. Creo que me ha entrado helado por donde no debía.
Bien, cuelga la cabeza.
Y estás nadando y el pelo flota alrededor,
porque estamos bajo el agua.
Deja que el pelo fluya. Vamos, déjalo fluir.
Y no pongas esa cara, esa cara no queda nada bien.
No. No queda bien. Eso es. Esta es la buena. Quieta. Quieta.
Oye, podrías ser un genio.
Los peces van a salir cabeza abajo, pero no importa.
-¿Qué? -Sí, soy un genio.
¿Quién quiere tirarse en paracaídas?
Hola, atléticos vecinos, ¿qué tal les va?
-Mal, Rick. -El gimnasio nos ha matado.
-Sí, me estoy muriendo. -Genial. Sienten el dolor.
-Sin dolor, no hay viaje. -¿Viaje?
Viaje a la dulce tierra de los tipazos.
¿Qué les ha hecho a mis amigos, Rick?
¿Va usted a algún gimnasio? Parece que hace ejercicio.
¿Yo? No. A veces hago una flexión o una sentadilla, pero no.
¿Y qué promociones ofrece en el suyo?
¡Teddy, no!
Rick, creo que será mejor que anule nuestro abono.
¿Porque tienen agujetas?
Es que son superagujetas.
Lo siento mucho, no puedo hacerlo. Firmaron un contrato.
-De los jurídicamente vinculantes. -Sí, pero nunca vamos a volver.
Lo harán. Las agujetas se van en ocho semanas,
-y volverán, amigos. -Nunca, Rick, nunca.
Miren, si no vuelven, estarán en un grupo de élite
al que me gusta llamar mis clientes favoritos.
Los que han pagado, pero nunca van.
La verdad es que es un gimnasio pequeño.
Si vinieran todos, no cabría nadie.
Lo que intento decir es que los quiero.
Tengo que irme. Venga conmigo.
-Vale. -¡Teddy!
Luego hablamos.
Dentro de ocho semanas, ese se va a enterar.
Sr. Frond, ¿quería verme otra vez?
No es que quisiera, pero, sí.
Siéntate. Espera. Aquí. Muevo esto.
Hemos tenido una petición anónima para que dejes de ser
-el pez grande de Rudy, Tina. -¿Volvemos a lo de antes?
No. Rudy se va a unir a Zeke y a Kaylee.
-Vale, entiendo. -Te lo estás tomando muy bien.
Ya decía yo. No has acertado en la papelera.
Bienvenida a Brochetas sobre Ruedas. ¿Qué echo en tu vagón?
-¿Qué? -No quieren que diga eso,
-pero no puedo evitarlo. -Madison, soy Tina Belcher.
Tu pez pequeño. De cuando estabas en segundo.
¡Tina! Ya me resultabas familiar. ¿Qué tal estás?
Mal. Necesito hablar contigo.
Descanso en unos 20 minutos y hablamos.
Hay alguien detrás de ti.
-Está bien. Me echaré a un lado. -Vale.
Bienvenido a Brochetas sobre Ruedas, ¿qué le echo...?
-¿Qué le sirvo? -Déjeme ver...
Aún lo está pensando...
Madison, deseaba ser un pez grande, tú fuiste el mío.
Y ahora que por fin lo soy, no sale bien.
¿El tabulé está recién hecho?
-No deja de estarlo. -Fue fácil para ti y para mí.
Fuiste un fantástico pez grande para mí.
El primer día, yo iba a comer, ¿recuerdas?
Mis gafas se empañaron, choqué contra un cubo de basura
y me tiré chili por encima. Estaba hecha un desastre.
Pero apareciste tú y dijiste...
Pedido 71. Brocheta Baba Ganús y un zumo.
No, dijiste...
Oye, no pasa nada. Te limpiaremos, pececito.
Y lanzaste la lata de refresco como distracción
para que yo pudiera ir al baño sin que me vieran. Y salió bien.
Me salvaste. Fuiste mi heroína. Nunca lo olvidaré.
Me alegro de que saliera bien,
pero no todo entre pez grande y pez pequeño va a ser así.
Esas cosas pasan, no puedes hacer que pasen.
Sí. Tú puedes hacer que pasen.
-No. No se puede hacer que pasen. -O sí. Guiño, guiño.
Tengo que ir por ello. Con chili y ser una heroína.
Me has vuelto a ayudar. Me has ayudado mucho.
-Yo... yo no... Hay que tirar. -Lo sé. Lo sé.
Gracias por venir al Banquete de Gracias.
Estamos finalizando otra increíble semana de pez grande, pez pequeño.
Voy a dar la palabra a cualquiera que quiera dar las gracias
a su pez, grande o pequeño. O a mí. ¿No sería una novedad?
Vale, voy yo. Me lo he pasado muy bien contigo, Harriet.
-Es Harley. -De eso nada.
Esto es una locura, Tina.
A Kaylee no le va a gustar nada que le eches chili encima.
Me pega que no.
-Si funcionó, funcionará. -¿De dónde has sacado el chili?
-Lo he traído de casa. -¿Estaba al fondo del frigo?
-Es mi chili de emergencia. -Esto es una emergencia.
Tengo que hacer que Kaylee vea lo gran pez que soy
y que abandonó. Será un gran momento.
Y me agradecerá que, cubierta de chili,
yo lance el refresco como distracción y la salve.
Y no lo olvidará,
y yo trabajaré en Brochetas sobre Ruedas
y ella vendrá a pedirme ayuda.
Yo le contaré lo del chili y el ciclo continúa.
¿Por qué te importa lo que Kaylee piense de ti?
-Porque tenía que ser mi pez pequeño. -¿Y qué?
Que tendría que haber sido mi pez pequeño.
De acuerdo. Vamos a dejar que esto siga su curso.
En fin, está ida.
Me voy a comer esta pizza como uno de sexto.
-De acuerdo, tenemos un plan. -Tenemos un plan.
Vamos a cerrar. ¿Seguro que no te duele demasiado para seguir?
El dinero es más importante que volver a usar nuestros cuerpos.
Oye, sin dolor, no hay viaje.
Ciclosala tres veces por semana.
Y aprenderán movimientos como este. Y este.
Pero este, no. Nunca este. Hola, Bob y Linda.
No esperaba que volvieran tan pronto.
¿Es una broma? Vamos a estar aquí continuamente.
Me voy a poner el suéter, para sudar.
Voy a venir a sudar aquí. Y no lo limpiaré, que lo sepan.
Yo voy a hacer que apeste esta zona de aquí.
Estas personas no suelen venir.
Les enseñaré las cuerdas, literalmente.
Me encantan estas cosas. Tengo una rutina con cuerdas
que haré cada vez que ustedes vengan.
Es algo ruidosa. Es como...
A mí también me gusta gruñir.
De verdad que no van a venir, así que...
-Cada maldito día, Rick. -Vengo a mi tercer día de ejercicio.
-Puedo comerlo aquí, ¿no? -¿Recuerda a nuestro amigo, Teddy?
Él también va a estar aquí continuamente.
De acuerdo, romperé sus contratos, pero váyanse.
¿Ustedes beben agua?
Gracias a Dios.
Creí que esta semana el pez grande le enseñaría cosas al pez pequeño,
pero este amiguito me ha enseñado algo.
De la vida, de mí mismo.
-Me alegra estar a tu lado. -Cuando descubrí
que mi pez pequeño era Louise, estuve como...
Pero luego charlamos y fue como...
Y hubo un momento que fue como...
-Pero, se acabó. -La hora del pez grande.
-Perdona. -Caray, chica.
-Madre. -Cielos.
-Hola, Kaylee. -¿Tina? ¿Estás bien?
-Guay. Guay. -Chicos, miradme. Aquí.
Centrad la atención en mí, ¿vale?
Quiero decir unas palabras sobre mi pez grande.
No hace falta, pero me encanta.
Sé con seguridad que mi pez grande es el mejor pez posible en el mar.
-Lo sé. -A ninguno de vuestros peces grandes
le importáis tanto como a ella.
Por favor, por favor. Esto sí que es genial.
Este programa de peces dura una semana.
Pero tengo un programa de peces que dura toda la vida.
Vale, ahora estoy confusa.
No estoy hablando de ti, Tammy. Sino de mi hermana, Tina.
-Qué grima. -Sí. Qué grima.
Me gustaría decir que yo también tengo el mejor pez grande.
Si te dejas la tapa del váter subida y Tina se cuela, no se enfada,
-se cambia de ropa. -Tina me enseñó a atrapar
un pedo bajo las sábanas sin parecer que me lo enseñaba.
Y si a alguien no le gusta, no digo nombres, ellos se lo pierden.
Y si no fuera de camino al baño en este momento...
Ve, ve. Que no tiene nada que ver con tener carne
-y frijoles en las tetas... -Izquierda y derecha.
le daría las gracias por todo lo que ha hecho por mí.
-Y por mi hermano de sexto. -Pubertad.
Como no quiero que se vuelva una creída,
-me alegro de que no me oiga. -Lo mismito, chicos.
Qué hermosura. Esto es obra tuya, Phillip, obra tuya.
Se acabó el tiempo, idiotas. Gene, despídenos.
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