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Y con esta muestra, he rehecho una mandarina entera en mi tripita.
Vale, Gene, ya son suficientes muestras por ahora.
Cecina. Eso dura mucho. ¿Compramos? Para el apocalipsis.
-Cecina apocalíptica, no. -Cecino.
A mí me iría bien en el apocalipsis. ¿A quién quiero engañar?
Seguro que me comerían. Y no solo porque tenga los muslos perfectos.
No, te iría bien.
Aunque te estoy imaginando con una manzana en la boca.
-¡Padre! -Perdona.
Seguro que eres un niño muy capaz.
Juntos sobreviviríamos al menos un día.
Quizá dos. De esto nunca hay. Pero ¿es posible?
¿Que haya setas en un mercadillo agrícola?
-Yo diría que es muy posible. -No es cualquier seta, Gene.
Es la Neptuno Lanuda. Probé una hace años.
Es perfecta. Siempre quise hacer una hamburguesa del día con ellas.
Esto no me cuadra.
Perdone, ¿la Neptuno Lanuda está a 30 dólares los 30 gramos?
-Sí. -¿Podría ser menos?
-¿Así es como regatea? -Supongo que sí.
Cuidado, granjero. Aquí viene la gran ciudad.
-Vale. 29 los 30 gramos. -Papá, le has destrozado.
Tendría que cobrar a unos 20 dólares la hamburguesa.
-No quiero hacer eso. -Lo siento.
Siempre puede buscar en el bosque. Intente encontrarlas usted.
-¿El bosque? Lo he oído nombrar. -¿En serio? ¿Es posible?
He oído que crecen por aquí, pero creí que era un rumor.
Estas se cogieron en Ohio, pero pueden crecer aquí,
-en la Reserva Melville. -Oye, ¿lo intentamos?
¿Buscar setas? No creo que seamos capaces de eso.
Gene, nos buscaríamos la vida saliendo al aire libre.
Practicaremos para el apocalipsis.
Juntos los dos, cazando y forrajeando.
Sin camisa y las tetas moviéndose al viento.
Buscando productos frescos para el restaurante.
Y tú tienes el tamaño perfecto para buscar setas.
Venga, vamos a hacerlo.
¿Hablas en serio?
Creía que solo querías impresionar al tío de las setas.
-Mira, Tina, un paquete para ti. -¿Sí? Vaya...
Primero una postal de la abuela hace dos años y ahora esto.
-Será una recarga de tu pubertad. -Son mis gafas nuevas.
Pero ¿podrás quitarte las que llevas?
Vaya, creía que eran gris carbón y son negras.
-Quería tener un aspecto distinto. -Pruébatelas, cariño.
Uno más.
Qué bien veo. Ha dejado de llover.
Lin, ¿te acuerdas de la seta Neptuno Lanuda?
Voy a mentir y a decir que sí.
Resulta que crecen en el bosque cerca de aquí.
Sé que es mucho pedirte que te ocupes del restaurante,
pero es que ha llovido.
Sí. ¿Y?
Que hay que ir ahora, las condiciones son perfectas.
Vale. Verás, ahora soy un chef que forrajea alimentos.
Y buscadores de setas. Soy el cerdito de papá.
-La cesta para forrajear. -Iba a poner papel higiénico ahí.
No pasa nada. Pero ¿tenéis que iros ahora?
Acaba de llover. ¿Quién se apunta? ¿Quién quiere ir? Todas, ¿verdad?
-Pues no. -Vale. ¿Tina?
Tiene gafas nuevas. Así se comporta ahora.
Pero ¿no hay mucho peligro de que te comas la seta equivocada?
¿Te he contado que he estado haciendo una búsqueda en Internet?
He estado buscando unos 20 minutos.
-No hay ningún problema. -Me han gustado los anuncios.
Hay un truco para librarse de la piel rara del pecho.
Hemos imprimido mucha información sobre las setas.
Has hecho que funcione la impresora.
No ha imprimido muy bien.
El tóner está bajo, siempre está bajo.
Quizá porque no lo he cambiado nunca, solo lo agito.
-O sea, ¿la historia de Hanukkah? -Estos están borrosos,
-pero casi se puede leer todo. -¿Y si os perdéis?
¿Qué? ¿Estos dos? No.
Papá, ¿siempre has tenido peludas las orejas?
-Sí, creo que sí. -Vaya, te veo todos los pelos.
Y tienes un montón en la nariz. Vaya.
-Genial, Tina. -De acuerdo.
Volveremos en unos minutos con Neptuno Lanudas.
No. Se tarda una hora solo en llegar allí.
-Volveremos en unas tres horas. -¿Tres horas?
Podría llevarme mi tablet y hacer algo de trabajo.
Ya casi estamos. Es probable. Puede ser.
Me encanta tu confianza.
Creo que es aquí donde Internet dice que se aparque.
¿Hay que salir del coche o se puede hacer por la ventanilla?
No se puede. El plan es salir del coche.
Mirar el mapa... Buscar árboles de Jasper...
Y bajar a valles y barrancos húmedos.
Súbete los calcetines o te morderán las garrapatas.
La enfermedad de Lyme. ¿Queréis un chorrito?
¿Una rociada?
Sí, claro, rocíenos...
-Me ha entrado en la boca. -Rocíeme a mí. Sí. Sí.
-Ya. Es suficiente. -Un poco más.
No, no. Ya vale. Gracias por su ayuda.
-Que pasen un buen día. -Gracias.
Y he terminado. Está perfecto.
¿Estás segura? Veo una mancha. Muchas manchas.
En realidad, no has quitado ninguna.
-Yo lo veo muy limpio. -Ayer habría estado de acuerdo.
Pero ¿con estas gafas? El mundo es nuevo.
Ahí, kétchup. Ahí, condimento. Dios, veo hasta la sal.
No sé, Tina, ya que ves tan bien, deberías ser tú la que friegue.
-Quizá mi vista no esté para eso. -Supongo que sí.
Claro que sí. He intentado limpiar cartas,
pero necesito tu vista para ese trabajo.
No te lo tomes a pecho. Algo podrás hacer.
-¿Eso crees? -Sí, sí.
¿Qué no daría yo?
-¿Por dónde vamos ahora? -¿Por aquí?
-¡Bonito día! -Y bonita cesta. Pero ¿sin pícnic?
-Es que estamos buscando setas. -No puede ser.
También buscamos setas.
No hay nada como caminar por el musgoso suelo del bosque.
-¿Tengo razón? -Exacto. Siento justo lo mismo.
Lo crean o no, es nuestra primera vez.
¿Dónde puede estar la Neptuno Lanuda?
Así que quiere encontrar la seta más rara y más cara del mundo
en la primera salida. Perdón. Es broma.
-Es casi imposible. -No. ¿De verdad?
Sí, nosotros dejamos de buscar esas hace mucho tiempo.
-¿Y qué buscan ustedes ahora? -Volatineros, rubíes rojos...
Sí, las conozco. Si aun así preferimos las Neptuno Lanudas.
-¿A dónde deberíamos ir? -Quizá no sirva de nada,
pero hace tiempo que no revisamos el Bosquecillo Paraíso.
-Sí, yo echaría un vistazo allí. -Sí.
-Podría tener suerte. -El Paraíso.
¿Eso está cerca de los árboles de Jasper?
¿Y de húmedos valles y barrancos?
¡Pero bueno! ¡Están hechos unos profesionales!
-¿Cómo vamos a ese bosquecillo? -Sigan este sendero.
Se encontrarán un cruce y sigan hacia el nordeste por la cresta.
Al nordeste siguiendo la cresta.
Me encanta cómo suena. Gene, tenemos que irnos.
-Gracias por su ayuda. -Adiós.
¡Buena suerte! La necesitarán. No hay nada en ese sitio.
-¿Qué han dicho? -Hemos dicho que encuentren
-muchas Neptuno Lanudas. -Vale. Gracias otra vez.
-Son los mejores. -Que se diviertan.
Seguirán un sendero, haciendo un círculo sin encontrar nada
y se irán a casa.
Lo siento, está usted muy lejos. No le oigo. ¿Qué decía?
-Nada. -Nada.
Vale, da igual. Hasta luego. Me caen bien.
Y a mí. Me encantan.
-Este es el camino a seguir. -¿Cómo lo sabes?
Va al nordeste y esos hombres nos dijeron hacia el nordeste.
-¿Cómo sabes que es el nordeste? -Te lo diré, Gene. ¿Ves el sol?
Ahora sí, muchas gracias.
Como sabes, el sol sale por el este y se pone por el oeste.
Un momento, ¿eres terraplanista?
No. Vale, si el sol se pone por el oeste, este es el norte
y eso es el nordeste, adonde nos dirigimos.
¿Te has sacado del calcetín lo que te lo has comido?
Sí, una galleta. Necesitamos tener fuerzas.
¿Es que no llevas galletas en un calcetín y queso en el otro?
-No. -¿Ni un trozo de pollo?
-No. -¿Porciones de pizza?
No, yo no meto comida en mis calcetines.
Vale. Te daré queso de mi calcetín.
-No, gracias. -Se pone blando en el calcetín,
es como una fondue. Rebaña, rebaña.
Oye, mamá. ¿Te las pruebas y me dices si ves superclaro?
-Claro. ¡Qué borroso! -¿Borroso?
Pareces un Henry Kissinger glamuroso.
Déjame probarme las tuyas. Soy Linda.
-Podéis olerme desde la otra punta. -¿Cómo que "podéis olerme"?
-Como a aceite o a grasa... -No.
A hamburguesas y a patatas fritas. Bob tiene suerte.
-Debes de oler a eso toda la noche. -Déjame probar, a ver si yo veo.
Vaya, migraña instantánea. Fuera.
-¿Te pruebas estas? -Ya me las has puesto. Vale.
-¿Qué tal estamos? -No lo sé, Teddy. No veo nada.
Claro. Mira que perderse esto Bob.
-¿Estás bien, Tina? -Más o menos.
Es que estas gafas solo me sirven a mí.
Son tus gafas. Por algo son graduadas.
Es que creo que se combinan con mi vista exacta
para darme una visión superaguda.
Claro. A lo mejor son de grado militar secreto
y tenían que haber ido a algún espía,
pero te las han enviado a ti por accidente.
-Sí, puede ser. -A ver, ¿puedes ver...
la lista del menú del Jimmy Pesto? Creo que pone "zafritas".
¿Pone "zafritas"? Qué raro, eso no es ni una palabra.
No, pone "bolas fritas de pizza".
¿Lo ves? Mi visión es más que normal.
Así que buscabas un aspecto nuevo y tienes un superpoder.
Esa es una palabra fuerte, pero justa.
¿Y estás preparada para este nivel de responsabilidad?
Yo nací preparada. A ver, no, yo nací siendo un bebé.
Y con el tiempo, me fui haciendo más preparada,
pero ahora estoy preparada.
No estoy viendo muchas setas. Y ninguna Neptuno Lanuda.
Qué fuerte. Alguien ha tirado un tronco. Seguro que Dios.
Saltemos este pequeño obstáculo. Me he quedado corto.
Yo paso por debajo. Nos vemos al otro lado.
Seré el niño que se arrastró bajo el tronco de Dios
-y se convirtió en un hombre. -Vale, he subido.
-Voy a descansar un poco. -Yo también. Nos lo hemos ganado.
-Hasta mañana. -Espera, Gene.
-Es mejor que no te duermas. -Solo quiero cerrar los ojos.
Esto me da tanto gustito en la cara. Es musgo.
-No, tenemos que estar despiertos. -Buenas noches.
Puedo ver tantos detalles. Mira las hojas de ese árbol.
Y las plumas de ese pájaro. Y esos culos.
Veo todos los pliegues. Hay tanta topografía.
¿Y eso son marcas de la ropa interior?
¿Los calzoncillos ajustados? ¡Puedo verlos!
Pero ¿debería? Pues claro, cállate.
¿Esto no es como alguien que es invisible y entra en un vestuario?
Sería fantástico. ¡No! ¿Y el derecho a la intimidad?
-¿Estás bien, cariño? -Sí. Me estoy adaptando
a las nuevas gafas. Es mucha responsabilidad.
Unas gafas nuevas pueden serlo, sí.
Esa raja hasta arriba... ¡No!
Limpia, limpia.
Oye, ¿aún vamos por el camino que esos hombres nos dijeron?
¿Estás bien, Gene?
Sí. Que estés blandurrio me ha salvado.
Oye, papá, ¿esas son...?
-Podrían serlo. -Barranco húmedo.
Árboles de Jasper. Sombreros azul-verdosos.
En la foto son grises grisáceos. Pero, vale.
-Y un pie descentrado. -Como algo que conozco.
-¿Y laminillas azules? -Otra cosa que conozco.
-Son Neptuno Lanudas, Gene. -¡La leche! Las hemos encontrado.
¡Las encontramos! Y mira, hay muchísimas.
Hola. ¿Han encontrado algo?
Hemos encontrado Neptuno Lanudas. Un montón.
-¿Está seguro? -Totalmente seguro.
-Espere, ¿dónde están? -No lo sé.
Nos hemos perdido un poco y luego nos hemos perdido más.
-Y nos hemos caído. -Pero no es culpa de ustedes.
-Sus indicaciones fueron geniales. -Escuchen. El problema es que hay
muchos hongos que se parecen y que son muy, muy venenosos,
así que iremos para verificar que esos son buenos.
Gracias. Nos quedamos aquí, entonces.
-Estamos en un barranco húmedo. -¿Es que están locos?
Hola, señora del insecticida. ¿De dónde ha salido?
Lo último que se debe hacer cuando se encuentra un tesoro
es contárselo al mundo. Y menos a esos tíos.
Pero son muy amables. Nos están ayudando.
No, de eso nada. Son retorcidos como un sacacorchos.
Pero tienen un rollo muy guay.
¿Y cómo han encontrado este lugar, por cierto?
Ellos nos dijeron adónde ir.
Pero no llegamos allí y luego nos caímos.
Espere, ¿nos dieron indicaciones
para ir a un lugar que no tenía setas a propósito?
¿Pero nos liamos tanto con las indicaciones
que al final las encontramos?
Eso es justo lo que ha pasado. Tienen que decirles que no vengan.
Vale.
¿Oigan? Estábamos equivocados, estas no son Neptuno Lanudas.
Son zanahorias silvestres, si es que eso existe.
Yo creo que son mandarinas.
-Lo ha hecho fatal. -Lo sé.
Pero queremos verlas de todos modos.
Para estar seguros.
-Usted siga hablándonos. -Mierda. ¿Qué hacemos?
Deprisa, cojan todas las setas antes de que lleguen.
-Les ayudaré. Vamos, vamos. -Dejaré de ponerles nombre.
Detrás de ti, Stewart. Tranquilo, Stewart.
Te vienes conmigo. Y tú, Jessica Alba.
-¿Nos vamos acercando? -Mierda, están muy cerca.
No hay tiempo para huir. Escóndanse.
-Siempre escondiéndonos. -Allí. En ese tronco.
Siento que estamos engañando al otro tronco.
-¿Cómo lo llevas? -No lo sé.
Esta superhabilidad para ver me pide hacer mucho más con ella.
-Solo estás mirando culos, ¿no? -Sí.
No tiene por qué ser salvar el mundo,
pero sí luchar contra el crimen o algo así.
Puedes luchar contra el delito. ¿Ves a esa pareja de ahí enfrente?
Ya, claro que la ves.
Pero yo, con mis ojitos cortos de vista, apenas los veo.
¿Tú crees que pueden estar tramando algo infame?
¿Infame? No sé. Pero los dos llevan gafas.
Muy sospechoso, diría yo.
¿Podrías leerles los labios a ver qué dicen?
No lo sé. Voy a intentarlo. Él dice:
"Hola, doctor burrito, otra vez llegas tarde con el pingüino".
Deben de estar hablando en clave.
-Seguro que son espías. -¿Espías?
Teddy, necesitamos que tomes notas.
-Vale, ¿me dejáis un boli? -Deprisa, Teddy. Es importante.
Linda, un boli. Necesito un boli. Un boli ahora mismo.
-Vale, ¿por qué? -No lo sé.
-Estás apuntándolo todo, ¿no? -¿Qué estoy escribiendo?
Estoy confuso. ¿Qué estoy haciendo?
Ella dice: "Voy a contar desde uno a Annie Potts".
Él mira sobre su hombro. Algo va a pasar.
Sí. ¡Esto es un rotulador! ¿Por qué tengo un rotulador?
-Vale, no pasa... -Pues escribe con el rotulador.
¿Estás leyendo los labios? Vale, a ver yo.
Ella dice: "Mi padre me dio esta nariz. No está tan mal".
Yo no he entendido eso, pero, ¿lees los labios claramente?
Sí, no es tan difícil. Están ahí mismo.
No, solo con las gafas de Tina se puede ver tan lejos
-porque son especiales. -Espera, dime, ¿puedes leer
lo que dice la lista del menú de Jimmy Pesto?
-Dice: "Bolas fritas de pizza". -¿Las tienen hoy?
Pues parece que tienen... No tienen mala pinta.
A saber cómo estarán. ¿Quién las ha probado?
Yo nunca. Iré un momento a por bolas de pizza.
Digo... ¿qué? No, no voy, ni siquiera me gustan.
No pienso volver con la boca quemada dentro de unos minutos.
No lo haré.
¿Así que no veo mejor que nadie? Solo veo mejor de lo que veía antes.
Lo más importante es que has limpiado todo el restaurante tú solita hoy
-y te has divertido haciéndolo. -¿Sí?
Sí, de verdad que sí.
¿Adónde han ido? No queremos que coman setas venenosas.
Tendrían la peor diarrea que puedan imaginarse.
Y yo puedo imaginarme unas diarreas malísimas.
Hola. ¿Están buscando a dos tíos, uno pequeño?
Se han ido corriendo por ese sendero.
Está bien, vamos. Un momento. Le estoy viendo un pie.
-Se sale totalmente del tronco. -No, no se sale.
Vamos, salgan de ahí. Queremos ayudarles.
Habría jurado que se habían ido por ese sendero... Ese de ahí.
Sí, estábamos en este tronco,
buscando setas de tronco.
-No había ninguna. -¡Santo cielo!
¿Estas son las Neptuno Lanudas que ha encontrado?
¿O serán fresas mohosas? ¿Quién sabe?
Qué mala suerte lo que estoy viendo.
Dame tu opinión. El polvo de esporas del tallo es dudoso.
Sí, debería ser blanco, pero es como azul claro.
-Sí. -No hay duda. Es Piel del Diablo.
-¿Piel del Diablo? -Alias Lentinellus Diaboli.
Siento deciros que habéis encontrado unas engañabobos.
¿De verdad?
Sí, se habrían puesto muy enfermos.
Vamos a hacerles un favor y a tirarlas por usted.
¿Seguro que esto no tiene valor alguno?
No, ninguno.
¡Ahí va!
Si no tuviera valor, no les habría importado que aplastara una.
-No nos importa. -Mienten.
¡Gene, al coche corriendo! Tíos, cogedla.
-Esto es humillante. -Pero yo quiero esa seta.
-Vuelvan aquí. -¿Por dónde está el coche?
Entramos en el parque y fuimos hacia el norte.
-Luego di la vuelta... -Espera.
Esa es la roca en la que me limpié los dedos con queso.
-Así que el coche está por allí. -Qué bien nos orientamos.
Pues sí, ya ves, claro que sí.
-Vale, voy por arriba. -¡Yo voy por debajo!
Lo he conseguido.
Llámame Draco Malfoy porque estoy reptando.
-¡Ahí está el coche! -¡Lo hemos logrado!
No, no, no. ¿Dónde están las llaves del coche?
Aquí. Se le cayeron del bolsillo cuando se metió en el tronco.
¿Cómo ha llegado aquí tan rápido?
Ustedes han ido por el camino largo, yo por el corto.
-El camino corto es más corto. -Las tenía usted. Gracias a Dios.
¿Me las da?
Primero tendrá que darnos las Neptuno Lanudas.
A todos nosotros.
-Sí, a los tres. -Se las quedarán todas...
Pero ¿está en su equipo? ¿Qué ha pasado?
-Dijo que eran retorcidos. -Lo son.
-Pero ella también. -Ella es peor.
Le vi con esas Neptuno Lanudas
y empecé a maquinar cómo quedarme con ellas.
Se le cayeron las llaves y yo las cogí. Qué bien estuvo eso.
Pero gritaba tanto que estos se acercaron
-y tengo que repartir con ellos. -Denos esas setas o...
Bueno, se las quitaremos, supongo.
¿Me toman el pelo?
Llevamos buscándolas tanto tiempo que sentimos que son nuestras.
-Dénoslas. -Qué imbéciles.
Robarles las setas a unos extraños.
-¡Oiga, no nos juzgue! -¡No nos roben nuestras setas!
Vamos a cogerlas antes de decir algo que lamentemos, ¿vale?
Maldita sea, yo solo quería forrajear con mi hijo.
No quiero pelear.
¡Tienen suerte! Si yo no estuviera aquí,
se pondría a saltar y a patear a todos al mismo tiempo.
Hagamos una cosa, tengo una oferta.
Se van a quedar deslumbrados. Somos cinco.
¿Y si repartimos las setas en cinco partes? Es justo.
-No. ¿Quieres las llaves o no? -Vale, cójanlas todas
y vayan a venderlas para comprar drogas o lo que sea.
¿Solo porque nos guste el aire libre ya nos gustan las drogas?
¿La naturaleza es una droga? ¿La cocaína es una droga?
-Sí, lo es. -¿Cuál de ellas?
-La cocaína. -Eso explicaría por qué es tan cara.
-¿Cómo nos las vamos a repartir? -¿Y si uno elige una y el otro...?
-¡Como una selección! -Y como mi equipo de Fantasy.
-¡Espere! -Deme, démelas...
Venga ya.
Vale, pues ya nos veremos.
-Gene, vámonos. -Adiós.
Deliciosas y desesperantes bolas de pizza.
Estaba muy emocionada. Creía que tenía superpoderes.
Tina. Ya pasaste por esto cuando subiste una talla de sujetador.
-Sí. -Supertetas.
Las calles fueron más seguras esa semana.
Cariño, tienes superpoderes.
Tu superpoder es ser la mejor niña de 13 años que conozco.
Aquí está super T. Más alta que un árbol.
Más fuerte que una roca. Salta como un gato.
Cómoda como una gorra. Ágil como un pájaro.
Flexible como una caña. Rellena como una uva.
¿Tienes cosquillas? Eso es.
-Eres mi súper, súper, súper Tina. -Mamá. Por favor.
-Es que eres muy especial. -Es una bonita canción. Gracias.
Y aunque no sea un superpoder, me alegra verte tan claramente.
-Te veo todas las líneas en la cara. -¿Qué?
-¿Cómo se llaman? -Patas de gallo.
-Eso, patas de gallo. -Y las líneas de expresión.
-¡Y qué bigotito! -Vale, id a limpiar el baño.
-Ahora, vamos. -¿Yo también?
-No, Teddy, tú no. -Vale.
Oye, perdona que te haya traído aquí.
Y aunque esos idiotas han querido robarnos las setas
y todas se hayan machacado, me ha gustado pasar el día contigo.
Y... ¿He dicho todas? Porque no todas han sido machacadas.
Mira. Me he quedado con una. Bueno, media.
Buen trabajo, papá. Yo también tengo unas cuantas.
-Esta y esta y esta. Esta también. -Dios mío, Gene.
-Eres un niño muy capacitado. -¡Lo soy!
Si hubiera un apocalipsis, seguro que durábamos tres días
-contigo cerca. -¡Un puente!
Déjame verlas. ¿Sabes qué? Mejor llévalas tú.
-¿Por estar en mi calcetín? -Sí, las cocinaremos. Bastante.
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