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Gayle, deja gritar.
Prometí llevar a los niños al parque acuático,
pero iré a verte esta noche, ¿vale? Adiós.
¿Qué le pasa a Gayle? Aparte de... todo.
Tiene conjuntivitis por dejar que su gato durmiera sobre su cara
y no sabe echarse las gotas. Tengo que ir yo a echárselas.
-Claro. -Pobre Gayle, es que es tan...
-Sí, desde luego. -Yo tuve conjuntivitis en un pie.
¡Cuánto tardan los niños!
Quiero pillar un buen sitio en el solárium.
Voy a coger un bronceado oscuro y profundo de verano en un día.
O sea, ¿que te vas a quemar bien?
Sí. Esa es la forma que tiene el sol de decirme: "Hola, preciosa".
-Las gafas de buceo no están aquí. -¡Tenemos que encontrarlas!
Si se ponen rojos los ojos, me anulan el contrato de modelo.
Ya que estoy aquí debajo, miraré en el escondite supersecreto.
Ni siquiera se acerca mi cumpleaños, pero nunca se sabe.
Dios mío, ¿qué tenemos aquí?
¿Algo secreto que hay que dejar en su sitio
-y olvidar que hemos visto? -O podemos hacer lo contrario...
¿Para quién podrá ser?
Estaba en el escondite supersecreto, seguro que para uno de nosotros.
Seguro que es un cochecito de energía eficiente para moi .
-O una uva realmente deliciosa. -Sea lo que sea, vamos a saberlo.
Despacio, despacio...
-¿Un anillo? -Suspiro.
Papá se va a declarar. Qué sorpresa para mamá.
Esperad. ¿No están ya casados?
Eso creo. Esperad. No. ¿No son hermanos?
A saber para qué es esto.
Voy a buscar a mis criaturas marinas.
A mis pequeñas pirañas en pijama.
Bob.
¡Bob! ¡Bob!
¿Qué, Teddy?
¿No es mañana vuestro aniversario?
Sí, pero ¿por qué susurras? Aquí no hay nadie más.
Claro.
He recibido un aviso en mi móvil de que mañana era el gran día.
El 3 del 9. Así que te lo recuerdo para que...
Espera. ¿Tienes la fecha de mi aniversario en tu móvil?
Por supuesto, y tu talla, tu número de calzado, alergias...
-Eso está bien, supongo. -¿Necesitas ayuda
para organizar algo en el último momento?
No, la verdad es que...
Te he empezado a componer una canción. Para cantar.
-Linda... -Teddy...
Eres tan bonita como una guinda.
-Teddy. Teddy. Teddy. -¿Qué?
Me he acordado de nuestro aniversario.
-¿Sí? -Sí.
Y este año no solo me he acordado,
tengo un regalo que le va a encantar.
Le voy a dar un anillo de compromiso.
Vaya. Espera, ¿por qué?
¿Vas a casarte a lo Benjamin Button? ¿Comprometiéndote al final?
No, no. Cuando me declaré, no tenía anillo,
solo hicimos un "choca esos cinco". Bueno, uno romántico.
Pero ahora le he comprado algo que puede ponerse.
Hasta lleva un diamante.
-Me costó 329 dólares, que voy... -¡Vaya!
Sí, que voy a pagar
en 15 plazos durante 24 meses, con intereses.
¿Y dónde está? Quiero verlo.
-Teddy, cálmate. -Lo siento.
Lo tengo bien envuelto y escondido en el...
-en el escondite supersecreto. -¿En el escondite supersecreto?
Tampoco deberías saber eso, pero sí. Va a ser perfecto.
Me siento muy bien conmigo mismo, por una vez.
Entonces, mejor no te digo que tienes un moco en la nariz.
Se está bamboleando cuando hablas.
-¿Te lo quito? -No, no, no.
-No, yo lo hago, déjalo. -¡Déjame quitártelo! ¡Déjame!
-¡Déjame! -¡Quita de aquí!
¿Por qué?
-¡Qué anillín más mono! -¡Me toca!
Niños, ¿qué estáis haciendo aquí?
Pues hablando de lo genial que eres.
Bueno, en marcha, vámonos a "Mojado, Listo, Ya",
-no a "Mojado, Listo, Espera". -Quítate el anillo.
-¡No puedo sacármelo del dedo! -Venga, vamos. Fuera, fuera.
Vamos a mojarnos.
-Este chico malo está atascado. -Vaya, no hay quien lo saque.
¡Imposible! Creo que se ha injertado en mi piel.
-Tendremos que cortarte el dedo. -¡No! ¿Y qué hago cuando tenga
-que decir "adiosito" con los dedos? -¿Qué estáis susurrando ahí atrás?
-Secretos... -¡De chicos que nos gustan!
-¡Qué divertido! -Te lo sacamos cuando lleguemos.
-Ahora portaos con naturalidad. -De acuerdo.
Estoy bien.
Bien, mamá va a ir a broncearse.
Nos vemos aquí a la hora de cerrar.
-¿Nos dejas el protector solar? -¡Qué rarita eres!
Digo, qué responsable eres.
Parece que le han puesto un cinturón diminuto a una salchicha.
Adoro las curvas de mis dedos.
A ver, déjame.
¡Más fuerte! ¡Tira más fuerte!
¡Tira!
Chicos, lo siento, pero necesitamos que nos ayude un adulto.
¡Cierra la boca! Escuchad, ya estamos aquí,
ya está atascado y no es que mañana sea Navidad,
así que vamos a relajarnos, a disfrutar
y le sacamos el anillo esta noche.
Y si no, Gene se casa con papá. Fin.
Vale. ¿Qué hacemos primero, toboganes o tubos?
¿Primero lo que desquicia o lo más tranquilo?
-Esa es la gran pregunta. -Yo voy al río tranquilo.
No hay nada mejor que flotar en una bañera y hacer pis en un río.
Es la sensación más parecida a la de haber vuelto al útero.
Yo voy a subirme al flotador.
Y yo a que me lleve la corriente del pis de Gene.
¡No puedes escapar! El río tranquilo es un círculo plano.
¿Me lo parece a mí o me están tirando los tejos
porque parece que estoy comprometido?
¡Hola! ¡Tina! ¡Louise! ¡Niño Louise!
-¿Qué pasa? -Nat, la chófer de limusina.
-¡Ver para creer! -Bonitos zapatos de nadar.
No, son zapatos normales. Es que están mojados.
¿Qué tal, Nat? ¿Has llevado a gente interesante?
¿Conocéis a un tipo que se llama Tom Cruise?
-Sí. -Pues esta mañana he llevado
a un tío que nunca había oído hablar de él.
-Qué bien. -Y luego he decidido venir
-a mi sesión de relax diaria. -¿Vienes aquí todos los días?
Conozco a una de las taquilleras.
Coincidimos en una cadena humana que salvó a un chihuahua
que se había caído en la rampa de una pista de patinaje,
así que vengo los días de calor en mi hora del almuerzo,
y a veces estiro la hora.
Una vez me quedé dormida y desperté en el mar.
-¡Explicadme eso! -Tu vida es perfecta.
Pues sí. Sí lo es.
Bueno, voy a deslizar mi pellejo por el tobogán.
Yo voy a dar una vuelta, a ver tangas. Nos vemos luego.
Yo creo que prefiero quedarme aquí, en el río tranquilo,
hasta que se me disuelvan los huesos.
Pero venid si pilláis helado. O perritos calientes.
Los perritos aquí están ricos. Los ponen justo en medio del pan.
Me voy a poner morena. Me voy a quemar la piel
y luego morenísima estaré. Sí.
Dios mío. El anillo ha desaparecido.
Se te debe haber caído dentro del agua.
Sabía que nadar me dejaba la salchicha rarita y pequeña,
pero ¿los dedos?
Los dedos son las salchichas de la mano.
Pues tu dedo salchicha nos ha metido en un lío muy gordo.
Esas quemaduras tienen que ser dolorosas.
Lo son. ¡Es horrible! Pero una vez que se conviertan en bronceado,
voy a parecer un sofá de cuero, pero en joven,
-un sexi sofá de cuero. -Espero que estés mejor mañana
porque es nuestro aniversario, el 3 del 9.
Por Dios, tienes razón. Lo había olvidado.
Pero yo me he acordado.
Y tengo algo especial para ti.
¿Es paracaidismo en pareja? ¿Es queso del mes?
-No, espera, no me lo digas. -Digamos que tú me haces brillar.
Y vas a querer dar una "vuelta" para conseguir el regalo.
Ya sé. Es una... ¡rosquilla! ¿Un panecillo? ¿Es eso?
¡Un sombrero! ¡Un cuchillo! ¡Un panecillo!
No, no me lo digas. No me lo digas.
-¿Qué te pasa, Tina? -Nada. Está bien. Está bien.
Sí. Suena bien.
Tina, ¿tienes diarrea?
¿Necesitas que Gene y yo vayamos a ayudarte al baño?
-Sí. -¿Sí?
Ayudad a Tina con la diarrea. Yo voy a por el postre.
Ese anillo era el regalo de aniversario.
-Tina, ¿estás bien? -¡Está bien!
Empuja, empuja y respira, respira.
-¿Qué vamos a hacer? -Bueno, podemos poner
un anillo distinto en la caja y voilà .
-No tenemos otro anillo, Gene. -Vale, pues fingimos un robo
y, en la refriega, apuñalamos a papá, pero solo un poco.
Mamá se pondrá tan contenta de que esté vivo
que se olvidará de que es su aniversario.
Me encanta la idea, pero la dejamos para otra ocasión.
En Navidad.
¿Están los niños con Tina y su diarrea?
Sí, es un poco asqueroso, pero tierno.
Niños, me voy a echarle las gotas en el ojo a la tía Gayle.
-Es que es la tía Gayle. -Vale. Adiós, mamá.
Tina, buena suerte con tu diarrea, cariño. Come mucho arroz.
-Gracias. -Adiós. No entréis en mi habitación.
¿Preguntamos si lo han encontrado en la piscina?
Está cerrada. No hay nadie a quien preguntarle.
¿Y la señora de rosa con la que estuvimos hablando?
-La del río tranquilo. -¡Nat!
Su amiga trabajaba allí. Podría dejarnos entrar a buscarlo.
Hay que salvar el matrimonio
para que papá no termine siendo un soltero apestoso.
-Nat, soy Louise. -Orejitas de conejo. ¿Qué tal?
-Nada bien. Nada bien. -Cuéntame.
Hoy, en el parque acuático, Gene tenía un anillo atascado en el dedo
y es el regalo de aniversario de nuestros padres.
Cielos. ¿Fisgoneas en la habitación de tus padres,
ves un anillo, te lo pones, se te atasca
-y lo pierdes en el agua? -Sí.
Y necesitáis entrar esta noche al rescate. ¿Estoy en lo cierto?
-Alto y claro, Nat. -De acuerdo, llamaré a mi amiga
para que nos abra y llevaré algunas gafas de buceo
y linternas acuáticas de cuando viví en un lago.
-Os recojo en vuestra puerta. -Gracias, Nat.
Pero dentro de una hora. Debemos fingir que nos acostamos.
Recibido. Yo también fingiré que voy a acostarme.
Vale, echa la cabeza hacia atrás, yo me colocaré aquí
y tú ten los ojos abiertos, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. -Vamos allá.
-¡No! -Perdona, perdona, perdona.
Gayle, cariño, venga. Vamos a hacerlo.
-Vale, vale... -Vamos.
Lo siento. Estoy lista.
¡No! ¡No! ¡No!
Gayle, tienes que dejarme que te las eche.
Tú me lo has pedido.
-¡Lo intento! ¡Lo intento! -Túmbate.
-Estoy tumbada. -Calma, calma.
-Vale, vale, estoy bien. -Venga, vamos allá.
Una gotita diminuta.
-¡Te mato! -¡Suéltame!
-¡Te mato! -Me estás haciendo daño.
-A ver si te gusta esto. -¡Suéltame! Estás tirando las gotas.
Me la has metido en la boca. Sabe a cuchara.
¿Dónde está el anillo?
Estás diciendo: "¿Y el perrillo?".
-¿Queréis explicarme esto? -Más bien no.
-No. -Papá, sé que tiene mala pinta,
pero la buena noticia es que sabemos dónde lo perdimos
-y vamos ahora a buscarlo. -Vale, ¿dónde está?
Un momento, ¿por qué lleváis puestos los trajes de baño?
Dios mío, ¿está en el parque acuático?
-En cierto modo. -Ha llegado nuestro coche.
Papá, te vemos luego. Te traeremos ese anillo.
Vale, salid en plena noche con un completo extraño
-y yo me quedo aquí. -Genial.
Ni de broma. Voy con vosotros. Y jamás he estado tan enfadado.
Estáis todos castigados el resto de vuestras vidas.
Qué salida familiar tan divertida.
Y os prohíbo a los tres hablar conmigo.
Esta noche o quizá nunca más.
Ya no sois hijos míos y no tenéis permiso para asistir a mi funeral.
-Papá, yo solo quiero... -No, no, no. Sigo enfadado.
-¿Aún no podemos hablarte? -No.
-Lo siento, papá. -Ahora, no, Gene.
-¿Y ahora? -No.
¿Sabe, Bob? Yo tengo suerte para encontrar cosas.
Perdí una chocolatina en Lollapalooza y la encontré
tres días después e incluso quedaba un poco.
¿Y cuál es el plan, colarnos en el parque acuático?
No nos colamos. Mi amiga nos deja entrar.
¿No deberíamos esperar a que sea de día?
Robert, en cuanto amanezca,
alguien va a encontrar ese anillo y no lo va a entregar.
Se lo van a meter en su sucio bolsillo.
No es un parque de honestidad, es un parque acuático.
-Esto es un desastre. -¿Sabe qué podría animarnos?
-¿Le gusta la música clásica? -Sí.
Estupendo. Gracias.
Bien, vamos allá. Voy a coger el equipo.
-Hola, Josie. -Hola, Nat.
-Chicos, esta es Josie. -Gracias por dejarnos entrar.
Sentimos muchísimo tener que molestarla.
Ya he mirado en Objetos Perdidos. Y en el cajón de Gary,
donde siempre guarda los objetos caros. No hay nada.
Vale, pues habrá que buscar un anillo muy pequeño
en un enorme y oscuro parque acuático.
Supéralo, Nemo. Se ha perdido otra cosa en el agua.
Ya están aquí. Mi as en la manga. Las Buceadoras Porreras,
entusiastas del buceo y del cannabis.
Yo era de ese club antes de estar sobria.
Lo echo de menos,
pero debo levantarme por las mañanas de por vida.
Hola, chicas. Tracey, te veo bien.
Simone, ¿qué pasa? Samantha, me encanta tu traje de baño.
Leslie, aún tengo tu táper, perdona.
Carol, sigo enfadada contigo. Denise, contigo también.
Esto es... Vaya, gracias. Pero ¿por qué haces todo esto?
Soy una gran fan de Linda. Y sus hijos no están nada mal.
En realidad, son malísimos. Pero, gracias.
Abróchese el cinturón, vamos a salvar su aniversario.
Linda. Hola. Todo bien, los niños están dormidos.
¿Estás en casa? En fin, no te veo, pero estoy en casa.
No, sigo en casa de Gayle, pero he recibido tu mensaje
de que te llame cuando vaya a casa.
Por eso te llamo. Gayle no me deja echarle las gotas,
así que sus ojos se pondrán cada vez más rojos hasta que se muera.
-Muerta con los ojos rojos. -No, Lin.
No puedes rendirte ahora.
-¿No puedo? -No. Gayle te necesita.
Y sé que puedes hacerlo. Siempre lo consigues todo.
No sé hacer trenzas francesas ni silbar.
Nadie sabe hacer esas cosas. Mira, si te rindes ahora,
-te odiarás a ti misma. -No lo sé, yo no...
¡Lo conseguirás! ¡Seguro que sí! Tienes que quedarte.
Tienes que conseguirlo. No vuelvas a casa.
Vamos, yo creo en ti. Tómate tu tiempo, no hay prisa.
Y llámame antes de salir. Los niños duermen. Te quiero.
-Adiós. -Bueno, bueno...
Lo intentaré una vez más. ¿Hola? ¿Hola? Ha colgado.
-Voy a salir. -¿Dónde guardas el vino?
-¿Dónde está? -No tengo vino.
-¿Qué? ¿Y cerveza? -No.
-¿Cómo te relajas? -No lo hago.
Claro, claro que no. A ver...
¿Por qué no vamos a la tienda a por vino para tranquilizarte?
Así, quizá me dejes echarte las gotas.
Vale, pero voy con la cortina de la ducha.
De acuerdo, pero ponte unas bragas.
-No. -No llevas ropa interior.
¿Y qué?
-No encuentro nada y tengo frío. -Lo mismo digo.
-Yo siento algo caliente. No, Gene. -Sí. Disfruta, hermana.
Volved bajo el agua, nutrias marinas.
Vamos, vamos. Que estés ahí.
Se me ha atascado el brazo. Dios mío.
Un momento, ya voy.
Tire.
-Ya está, grandullón. -Gracias.
Venga, volvamos a ello. Estoy por empezar a buscar
por los arbustos, rejillas, y en rincones y grietas,
por si Gene lo perdió de camino al coche.
Vamos, chicas.
No, espera, Nat. Tus amigas y tú ya os habéis esforzado bastante.
Yo os lo agradezco, pero este parque es enorme,
el anillo es muy pequeño y a mí se me ha atascado el brazo,
así que creo que esto se ha acabado.
Terminemos ya.
Decepcionaré a Linda este año como hago todos los años.
Está bien, se lo diré a las chicas.
Papá, no. Podemos encontrarlo.
No, Louise. Voy a sumergirme,
como hace la gente en las películas cuando está triste.
No, no lo hagas.
Tú vives en la tierra, eres un papá terrestre.
Yo solo quería verme guapo, nunca debí ponérmelo.
Lo siento, papá.
¿Quieres que nos vayamos a vivir a otra parte?
Podríamos ir a un orfanato durante un tiempo.
Chicos. Hemos encontrado algo en un desagüe.
Creo que lo tenemos.
Bien, ¿qué queremos? ¿Tinto o blanco?
O rosado, que pega con tu ojo. ¿Rosado?
No lo sé. No veo bien con la cortina.
Gayle, no he traído las gotas de los ojos a la tienda,
puedes quitarte la cortina.
Pero no me he maquillado. ¿Y si hay hombres sexis aquí?
Tienes razón, pero...
¿y si son del tipo de hombres sexis que temen las cortinas de ducha?
-Vale, me la quito. -Y quítate también las gafas.
Que se te vea bien esa cara tan bonita.
-De acuerdo. -Qué raro, mira.
Alguien se ha dejado un globo y ha flotado hasta el techo.
¡Socorro! ¡Asesina! ¡Asesina!
¡Bob! ¡Bob! Despierta. Tienes que sujetar a Gayle
para terminar con las gotas o voy a matarla.
¿Bob?
¿Qué?
¿Hola? Pero ¿dónde narices están?
Linda, ¿me has estado mintiendo sobre estar casada y tener niños?
Sé que lo he dicho 14 veces, pero esta vez lo vamos a sacar.
-Por favor, por favor. -Por favor, por favor.
Lo tengo.
-No. -Es un llavero.
Aquí pone "Oh, la la" y yo lo quiero.
Lo siento, Robert.
-¿Qué puñetas está pasando aquí? -¿Quién es este?
-Hola, jefe. -Soy Eddie Mojado, joven.
El dueño de Mojado, Listo, Ya.
Es un honor, alteza.
-Eddie. -Eddie.
Yo no me he mojado para esto.
Josie, ¿quieres explicarme por qué hay unos niños,
un autobús de marihuana y un hombre en calzoncillos aquí,
-en plena noche? -Verá, Eddie...
-Señor Mojado, yo... -No, Josie. La culpa es mía.
Le compré a mi mujer un anillo de compromiso
-para nuestro aniversario. -Eso no tiene sentido.
Lo sé. Es una larga historia.
Mis hijos abrieron la caja del regalo en la que estaba,
se lo pusieron y luego lo perdieron. Aquí. Hoy.
Pero mi mujer se merece algo bonito. Por una vez.
Nunca fui capaz de comprarle un anillo de compromiso.
Quería hacerlo, pero llevamos un pequeño restaurante
y somos pobres. Y cutres. Ella es genial, yo soy el cutre.
-Yo soy el gracioso. -Gene...
Por eso estas personas han venido a ayudarme a buscar el anillo.
No quiero causarle problemas a Josie.
-Solo ha querido ayudarme. -Pues...
-Espere, señor Mojado. -¿Mamá?
-¿Linda? -¡Y yo!
-Y Gayle. -¡Linda!
-Nat, hola. -¿Qué estáis haciendo aquí?
Pues he ido a casa para que me ayudaras a sujetar a Gayle
y no había nadie y he leído el diario de Tina.
¿Y lo has oído todo, lo de anillo?
Sí. Además de leerlo todo en el diario. Estaba muy detallado.
-Gracias. -Lin, lo siento.
Otro aniversario que he fastidiado.
Y tú mereces tener uno bueno, por una vez en la vida.
No necesitas darme un gran anillo para demostrarme que me quieres.
Bueno, no era grande.
Pues no lo necesito. No lo necesité entonces, ni ahora.
Nuestro amor no está en un gran anillo gigante, tontorrón.
-Era muy pequeño. -Nuestro amor está
en lo que hemos construido juntos después de casarme contigo.
Otro matrimonio salvado por Nat Kinkle.
-¿Es que te llamas Nat King Cole? -Nat Kinkle. K-I-N-K-L-E.
-¿Qué ha oído? -No importa. Lo he oído así.
Venga, vámonos a casa y sujétame a Gayle
-para curarle ese ojo de mierda. -¡Jamás!
Qué puñetas. Vamos, todos.
Josie, conecta los toboganes,
vamos a celebrar el aniversario de esta bonita pareja.
Ahora mismo, jefe.
¿No nos va a pegar la conjuntivitis? No importa.
-Te quiero, Bob. -Yo también te quiero, Lin.
Fíjate, estamos en un anillo.
Tal vez algún día.
Tal vez...
Mi pequeño Bobby.
Mamá, ¿nos dejas el protector solar?
¡Qué rarita eres!
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