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Buenos días, Milord. Milady.
Buenos días, señor y señora.
- Ryder. - Milady.
¿Qué es este establecimiento?
- No acabo de comprenderla, milady. - ¿Cómo se llama?
- El Hotel Cosmopolitan. - Precisamente. Un hotel.
¿No es, creo entender, una estación provinciana de ferrocarril?
- No, Milady - ¿Tampoco es una herrería en el campo?
Ciertamente no, milady.
¿Entonces, por qué están mis habitaciones llenas, de humo, de hollín, y hediendo?
Le aseguro a su señoría que ya hemos hecho llamar a alguien,
- que estamos haciendo todo lo posible. - Eso espero.
Cuando regrese espero que el aire sea adecuado para respirar.
- Me ocuparé yo mismo. - Tiene una hora.
¡Mr Ryder! Me ha sobresaltado.
- Ya viene un hombre a reparar la rejilla. - Lady Morcar acaba de irse.
- Y no volverá durante una hora. - No.
- ¡Ahora no! - ¿Por qué, algo va mal?
- Dijiste que el hombre estaba al llegar. - Él no importa.
- Debemos ser cuidadosos.
Buenos días. He venido a ver la chimenea.
Ya era hora, Horner. Llega tarde.
Lo siento, Mr Ryder. Acabo de recibir el aviso.
Bien, olvídelo, póngase a ello.
Ahora que él está aquí, Srta. Cusack, quizás podamos dedicarnos al otro asunto.
Muy bien, Sr.
Cusack, sea cuidadosa. No tiene ninguna delicadeza.
Déjelo, Cusack!
- Perdon, su señoría. - No me gusta tanto trajín.
Siempre aparece si una de las sirvientas alborota demasiado.
- ¿Llevará los diamantes, milady? - No.
Todos llevan diamantes en la ópera
Esta noche llevaré el granate azul.
¡Búsquen al gerente!. ¡Llamen a la policía!. ¡Me han robado!
Sus referencias son muy satisfactorias
- Lord St Simon alabó su trabajo. - Muy amable por su parte.
He decidido que usted es la persona adecuada para recuperar mi granate azul.
- Lady morcar, No puedo aceptar su encargo. - ¡Tonterías!
Mi tiempo durante estas navidades estará completamente ocupado.
Tonterías Sr. Holmes, dejará lo que esté haciendo. La recuperación de la joya es de la máxima importancia.
- El inspector Lestradelleva el control de su caso. - No confío en la habilidad de la policía.
- El inspector es muy capaz. - Sólo ha arrestado a un probre trabajador.
- Entonces, el caso está virtualemnte cerrado. - No lo está.
El ladrón puede estar encerrado, pero aún falta la piedra.
Es sólo cuestión de tiempo.
Me han dicho que trabaja con eficiencia y éxito. Comience inmediatamente. Ponga sus honorarios.
Le aconsejo que deje el caso a la policía.
No creo que me haya comprendido. Mr. Holmes
Pagaré una suma muy grande por la recuperación de la gema. Usted asumirá la designación.
- No. - ¿Es usted un impertinente, Sir!
- Ya le he dado mi consejo. - ¿Rehusa ayudarme?
La mejor posibilidad de recuperar su joya está en las manos de la policía metropolitana.
Es usted perverso, Mr Holmes.
Es usted la persona idónea para asignarle este caso, no obstante me ignora deliberadamente. ¿Por qué?
Su caso es un simple robo.
Ni un solo aspecto suyo me interesa. Buen día, Lady Morcar.
¿Listo para irse? Espero que sus dos días en el campo le sienten bien.
Mrs Hudson está advertida de no esperarlo hasta el 23.
- ¿Es eso correcto? - Sí.
Entonces podrá acompañarme a un recital en la tarde del Día de Navidad.
Desde luego. ¿Quién era esa dama que acaba de marcharse?
La condesa de Morcar. Es un programa interesante.
¿Lo vé?
- Parecía muy enojada. - Lo estaba.
- ¿Es una clienta? - No.
Eso explica su enfado.
Fue incapaz de despertar mi interés. Era un caso aburrido y trivial.
Le arrebataría el crédito a Lestrade y mis navidades no serán alteradas. Conseguiré dos entradas para ese concierto.
¡Cielos! Irene adler cantara en el Salón de la reina.
Me pregunto si su talento musical iguala sus otros poderes.
Me han dicho que su tesitura es completamente extraordinaria.
¿Discúlpeme?
- Buenas noches. - Buenas noches, Sir.
- Feliz Navidad. - También para usted, Sir.
- Gracias, Sir.
¡Socorro!
¡Eh! ¡Vuelvan aquí!
ah, Holmes, está ahí.
Vi a la anciana Sra. Dixon en la estación.
Le manda sus felicitaciones.
- ¿Que deduce de esto?
- Ya he vuelto, Holmes. - Esto es un excelente ejercicio.
Usted conoce mis métodos.
- ¿Qué hace? - Parece que quiere librarse de eso.
No, no, no. Examínelo. Dígame lo que encuentra.
- ¿Es una pista? - No sólo una, sino varias.
- ¡Tiene un caso ! - No. Aquí está mi lupa.
Hábleme de ese sombrero. Estoy encantado de verle.
Esto estaba solitario. ¿Le dio mis saludos a la Sra. Dixon? Bien, ¿Qué es lo que encuentra?
- ¿Que es lo que quiere que encuentre? - Todo, tómese su tiempo.
Esto es el trofeo de un incidente extraño
que sucede cuando cuatro millones de personas se arraciman en unas pocas millas cuadradas.
Bueno, es un sobrero viejo..., negro..., corriente.
Sin la etiqueta del fabricante.
Estropeado por el uso.
El forro es, mejor dicho, era, de seda roja, ahora está muy decolorada.
Las iniciales "H.B." están repujadas en su interior.
- ¿Qué tal lo estoy haciendo? - Muy bien, prosiga.
Muy polvoriendo, y manchado en algunas partes. Parece como si... sí...
alguien ha tratado de cubrir las manchas con tinta negra.
El ala está atravesada por un seguro, que ha desaparecido.
¡Excelente! Continue.
- That's all. - All?
Sí. Bien, es bastante grande y está muy maltratado. ¿Qué más quiere que diga?
Deducciones, Watson. Deducciones.
Bueno, perteneció a un hombre que no cuidaba su vestimenta.
Espere un minuto.
Tiene el cabello canoso, y acababa de cortárselo...
...y usa crema fijadora para el cabello.
¡Bravo! Vió los recortes y percibió el olor.
Así qué, ¿qué es lo que tenemos? un intelectual de cabello canoso,
que hace tres años estaba bien situado, pero que ha venido a menos.
Era precavido, pero ya no, y su esposa ya no lo ama,
- además no se ha instalado el gas en su casa. - ¡Está bromeando!
- En lo más mínimo. Usted tiene las pruebas. - ¿Por qué un intelectual?
- ¿Cómo puede saber sobre su economía? - Primeramente, es un asunto de volumen.
Un hombre con un cerebro tan grande debe tener algo en él.
Hay gente con cabezas grandes que son idiontas congénitos.
Cierto, pero este hombre lleva una vida sedentaria, lo que nos es indicado la cantidad de polvo.
Cuando era nuevo, era un sombrero muy bueno.
Advierta la calidad de la badana y del forro, ambos de seda.
Tuvo la previsión de tomar precauciones contra el viento
haciendo que le pusieran un seguro, pero no lo hizo reparar cuando se rompió.
Un hombre sedentario, con buen gusto, previsión y tal capacidad craneal
- es improbable que sea un idiota. - Usted tiene respuestas para todo.
No ha explpicado la riqueza de ese hombre hace tres años ni su actual pobreza.
Este sombrero, en un tiempo excelente, estuvo de moda hace tres años.
Estas alas, curvadas en los extremos, estaban de moda entonces.
Si nuestro hombre no se ha comprado un sombrero en tres años, o reemplpazado el seguro,
- seguramente ha descendido de categoría. - Sí. Bastante claro.
Desconciérteme aún más diciéndome por qué su esposa ha dejado de quererle.
Este sombrero no ha sido cepillado en semanas.
Con esta cantidad de polvo, me temo que este hombre ha perdido la atención de su esposa,
y eso es lo que le ha sucedido al Sr Henry Baker.
Ya veo. Gracias.
¿Mr Henry Baker?
- El nombre delpropietario. - ¡Venga, ya! Usted va demasiado lejos.
Asumir que las iniciales"H.B." pertenecen a... ¡podían ser de Hathaway Broughton!
- De cualquier manera, ¡podía ser soltero! - ¡No! Tenemos la evidencia del ganso.
- ¿Ganso? - Perdido por el mismo hombre.
Una etiqueta en su cuello decía "Sra. de Henry Baker".
- ¡Lo vé! ¡Usted está inmerso en un caso! - No, no, ningún caso, Watson.
Hace dos noches, Peterson vio como un hombre era atacado por unos rufianes.
El hombre rompió una ventana mientras se defendía.
- Peterson llegó corriendo y todos huyeron. - ¿Por que? Mr Baker fue el agredido.
Peterson etsba de uniforme y Baker había roto una ventana
Se asustó y puso los pies en polvorosa,
dejando atrás su sombrero y cena de navidad.
- ¿Dónde está ahora ese ganso? - Peterson lo tiene.
Lo consideré una justa recompensa por su honestidad.
¿No puede averiguar el paradero de el Sr. y la Sra. Baker?
Dado que hay cien o más Henry Bakers en esta ciudad,
no es sencillo devolverle la propiedad perdida.
- Me pregunto... - ¿Qué?
Oh, nada.
Este lamentable asunto del sombrero ha hecho que me olvide de nuevo
- ¿Olvidar qué? - Algo que tenía intención de darle antes.
Un pequeño regalo de Navidad.
¡Mi querido amigo!
Es tan... muy amable por su parte. ¿Le importaría? Oh, Watson.
Oh! Casi se me había acabado. ¡Gracias!
No es su mezcla habitual, ese espantoso tabaco negro, pero creo que le gustará.
- Mi querido Watson, me deja sin palabras. - ¡Ese no es usted!
Es sólo un presente.
Sí, pero lamento que el intercambio de regalos en Navidad...
es algo en lo que soy notoriamente negligente.
Querido Holmes, no tiene importancia.
- Me pregunto... - ¿Sí?
Me encantaría una pipa de esto.
- ¡Vaya, desde luego! - Gracias.
Todavía hay algo sobre ese sombrero que me desconcierta.
¿De verdad? Era un mero ejercicio.
¿Cómo sabe que La Sra. Baker no es la madre de este individuo?
- Sería una dama muy anciana. - Aún podría comer ganso.
Baker, como mínimo, es de mediana edad. Si todavía vive con su madre,
deben quererse mucho, o él no es capaz de independizarse.
En cualquier caso, ella nunca le permitiría llevar un sombrero en esa condición.
- ¿Imágine que está invalida? - Entonces habría un sirviente,
y se ocuparía el seguro de Henry. No, La Sra. de Henry Baker es su esposa.
Espere ahí. La gente no puede entrar a verle tal que así.
- ¡Pero es importante! - ¡Peterson! Sra. Hudson, ¿qué es esto?
Subió corriendo, Sir.
- ¡Tengo que ver a Mr Holmes! - Pase, hombre, y cálmese.
- Hola, Peterson. - Tenía que verlo. Es ese ganso, Sir.
¿Ha vuelto a la vida y escapado volando por la ventana?
- ¿Esta seguro de que no está ocupado, Sir? - Completamente, gracias.
- ¿Bien? - Mire, Sir.
¡Vea lo que mi esposa encontró en su buche!
¡Santo cielo!
¡Por Júpiter, Peterson!
¡En verdad es un tesoro! ¿Supongo que sabe lo que tiene?
Es una joya, Sir. Corta el cristal como si fuera masilla.
Arañó el pendiente de aguamarina de la Sra.Peterson, el que obtuvo de su tía Betsy, Sir.
Lo arañó y no le quedó ninguna marca.
- Eso significa que es mucho más que una piedra buena. ¡Es la joya.!
¡No lo es! ¿No puede ser el granate azul de la condesa de Morcar?
Lo es. El "Times" ha publicado un anuncio sobre él durante una semana.
¡La recompensa es de 1000 libras!
y esa no es ni una vigésima parte de su valor en el mercado.
¡1000 libras! ¡Señor misericordioso!
Estoy segura de que es fantástica, pero no parece valer tanto dinero.
Esta piedra es única. Nadie ha encontrado nunca otra como ella.
¿Cómo llegó al interior del ganso de Peterson?
El ganso de Peterson, no. El de Henry Baker.
- Peterson. - ¿Sí, Sir?
¿Querrá ir a la agencia de anuncios y poner éste en los periódicos de la tarde?
¿En qué periódicos le gustaría que apareciera?
Globe", "Star", "Pall Mall", "St James's Gazette", "Standard", "Echo"
y cualquier otro que se le ocurra.
"Se encontró en la esquina de Goodge Street, un ganso y un sombrero de fieltro negro.
"Mr Henry Baker puede reclamarlos solicitándolos en el 221b, Baker Street."
Sí, es claro y conciso.
Esto cubrirá los costes. Gracias.
¿Que hay de la joya, Sir?
Yo la guardaré por el momento.
Gracias.
- Mrs Hudson. - Sí, Sir?
- Dígale a Billy que compre un ganso - Ya tenemos uno, Sir.
Éste es para el Sr. Henry Baker, cuyo ganso está con la familia Peterson.
Buenol, si lo desea así, Sir. Todo esto me parece un rompecabeza
Es una preciosidad, Watson.
¿Vé como brilla y centellea?
- ¡Una hermosa gema! - Ciertamente
Y como toda buena piedra,
ésta es nucleo y foco de delitos. Esos son los cebos preferidos por el Diablo.
En joyas más grandes y antiguas, cada faceta puede representar un hecho sangriento.
¿Quién pensaría que un juguete tan bonito como éste
es responsable de dos asesinatos, un suicidio, lanzamiento de ácido y varios robos?
Quizá sería mejor que nos libráramos de él ¿Se lo llevaremos a Lady Morcar?
Aún no. Como la Sra. Hudson observó tan correctamente, aquí hay una intriga.
- ¿Cómo llegó al ganso? - Precisamente. Quiero averiguarlo.
¿No ha arrestado ya el inspector Lestrade a alguien por el robo del granate azul?
Mm. Hace dos noches.
Un joven obrero que estaba haciendo unas reparaciones en el vestidor de Lady Morcar
Quizás Baker tiene un cómplice.
Sabremos eso cuando conteste a mi anuncio.
Determinaré su inocencia con un simple truco.
A lo mejor aquellos rufianes que lo atacaron intentaban quitárselo.
Aún no podemos llegar a ninguna conclusión, Watson.
John Horner es el hombre que Lestrade arrestó. En estos momentos está esperando juicio.
Si le es igual, Holmes, creo que me iré a la cama.
- Baker puede no haber visto su anuncio. - Alguien se lo comentará por la mañana.
- Pase.
- ¿Un visitante, Sra. hudson? - No, Sir. Un mensaje para el Dr. Watson.
- ¡De verdad? - Sí, de la policía, Sir.
Un hombre ha tratado de ahorcarse en la comisaría. Debo ir al instante.
Gracias, Sra. Hudson.
Sólo un culpable hace eso, Sir.
Ya ha tenido problemas antes, y ahora este robo de joyas.
Master Horner no tiene muchas razones para vivir.
- ¿Horner? - El caso de la condesa de Morcar, Sir.
Parece que me persigue.
Yo no lo hicet.
- Dios es mi juez, no lo hice. - Tómelo con cuidado.
Se va a poner bien.
Debo felicitarle por su rapidez en el salvamento.
No tuvo tiempo de causarse ningún daño.
Por favor, Sir.
- Tiene que ayudarme. - Ya basta.
Como todos, Dr.Watson, afirma que es inocente.
- ¡Lo soy! - Es un caso duro.
Sargento...
- ¿Me deja con mi paciente? - Es irregular, Sir. No sé.
- Podría ponerse violento con usted. - Yo soy médico, no juez.
No lo veo muy violento, y poco de criminal.
No me hará daño.
- No sé... - Gracias.
¡Fue una estupidez hacer eso!.
Si es inocente, se aclarará en el juicio.
Lo soy... y no lo aclararán, a causa de los otros asuntos.
- ¿Que otros asunto? - Tuve problemas anteriormente, Sir.
Me cogieron en una mentira.
Nunca me creerán ahora.
- Será una condena larga. - No si es inocente.
Iba a casarme en enero.
Ahora se acabó.
Todo a casusa de este robo que dicen que cometí.
Cálmese.
Juro que no lo hice.
- Nunca puse mis ojos en esa malhadada cosa. - ¿El granate azul?
Sím sí, algo así.
Tiene que ayudarme.
Soy inocente.
Haré lo que pueda.
Su anuncio no ha dado resultado.
Debemos pensar en otra cosa. ¿A quién tenemos de nuestra parte?.
El caso de Horner no se presenta ante el juez hasta mediados de enero.
Estoy convencido de que Horner es inocente.
- ¿En qué se basa, watson? - Un culpable contaría una historia mejor.
Horner a penas tiene una historia que contar.
Si lo hiese visto como yo...
un hombre que prefiere morir antes que ir a prisión..., usted sentiría lo mismo.
Querido amigo su convencimiento da más crédito a su corazón que a su cabeza.
- Pase
¿Puedo recoger, Sir?
- Sí, desde luego, Sra. hudson. - Quería que acabaran su desayuno con tranquilidad.
Sé que al Dr. Watson no le gusta que lo interrumpan,
- pero un caballero desea verlo, Sir. - ¿Quién es?
- No dio su nombre. - Hágalo subir.
- Seguro. - ¿Es Baker?
No espero a otro. Su reticencia encajaría con sus otras características.
- ¿Querría pasar,Sir? - Pase.
- ¿Mr holmes? - ¿Cómo está, Sir?
- My colega el Dr. watson. - Encantado de conocerlos.
Su anuncio en el periódico de ayer por la tarde me lleva
a creer que usted está en posesión de algunos artículos de mi propiedad.
- Para ser preciso, de un ganso y de un sombrero. - Mr Henry Baker, supongo.
- Harold baker.
Mi difunto hermano era Henry.
Vivo con mi cuñada, y el ganso es para ella.
Siéntese, Mr Baker.
¿Puedo ofrecerle una copa?
Observo que su circulación está más adaptada al verano que al invierno.
Me resiento por el frío. Muy amable por su parte, doctor.
¿Es éste su sombrero, Sir?
Sí, indudablemente es el mío.
Habíamos esperado un anuncio por su parte dando su dirección.
Los chelines ya no son tan abundantes como hace algún tiempo.
No tenía dudas de que los rufianes que me asaltaron tenían mi sombrero y mi ave.
Me pareció inutil malgastar dinero en un vano intento de recuperarlos. Gracias.
En cuanto a su ave, me temo que se fue.
- ¿Se fue? - Si la hubiera guardado más tiempo
no le habría servido a nadie,
pero supongo que este otro ganso, que es fresco, servirá en su lugar.
- ¡Ciertamente! - Aún tenemos las plumas, patas,
el buche y el resto, por si usted deseara...
podrían ser útiles como recordatorio de mi aventura,
pero más allá de eso, no veo que uso podrían tener.
Creo que, con su permiso,
centraré mi atención en la excelente ave que percibo en el aparador.
Entonces, aquí está su sombrero y aquí su ave.
¿Me diría dónde consiguió la otra? Soy aficionado a las aves,
y raramente he visto un ganso mejor criado.
Faltaría más. A unos cuantos de nosostros, los que frecuentamos la taberna Alpha,
cerca del British Museum.
Se nos puede encontrar en la biblioteca durante el día.
Este año nuestro patrón, de nombre Windigate, fundó un club del ganso,
por medio del cual y por unos pocos peniques a la semana,
recibiríamos cada uno un ave en Navidad.
Con mis peniques religiosamente pagados elegí un ganso, el resto ya es familiar para usted.
- Gracias. - Soy yo quien está en deuda con usted, Sir,
por esta ave, que traerá una poco frecuente sonrisa,
a la cara de la esposa de mi difunto hermano, y por devolverme mi sombrero.
Llevar una gorra escocesa no encaja con mis años ni con mi dignidad!
Le deseo una felíz Navidad y un próspero año nuevo.
Le deseo lo mismo, Sir
Permítame, Mr Baker.
Feliz año para usted.
Bien, nuestro Sr. Harold Baker nos ha sido de gran ayuda
Está usted desarrollando cierta vena de humor ácido,
contra la que debo aprender a protegerme, pero hace bien en reprenderme.
Debería de haber pensado en una cuñada. Hace su negligencia má comprensible.
Usted tenía razón en la mayoría de los otros aspectos. Olvidé preguntarle si tenía gas en la casa.
Las manchas de sebo en su sombrero que él cubrió con tinta
provienen de una vela. ¿Por qué usarla si estuviera instalado el gas?
Suponga que su cuñada, por las restriciones de la pobreza,
no permita que se use el gas, las velas son más baratas.
Muy posible. ¿Después del concierto de esta tarde,
compartirá un refresco en la taberna Alpha en Bloomsbury?
Encantado, Holmes. Quizás hablemos de gansos, con Mr Windiridge.
¡Windigate!
- Gracias, Sir.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Una fría noche, propia de la estación. - Sí lo es.
Dos vasos de la casa , por favor, posadero.
- ¿Windigate?
Su cerveza debe ser excelente si es tan buena como sus gansos.
- ¿Mis gansos? - Supe de ellos por Mr Harold Baker.
- Un miembro de su club de gansos. - No ha estado aquí desde que lo recogió.
Pronto lo estará, para celebrar su buena suerte.
- ¡Espero que lo disfrute! - ¿Era uno de los suyos?
¡Cielos, no, Sir.! No eran mis gansos.
- Llevo una posada, no una granja. - ¿De quien eran?
De uncriador por Covent Garden.
- ¿Cómo se llama? - ¿Su nombre?
Sí, conozco a algunos por allí.
Era un ave excelente.
Era un nombre, raro. Poco común
Ahí me cogió, Sir. Lo miraré en el libro.
- Lo siento, Holmes. Casi lo estropeo. - Tonterías. El sujeto ha ido a buscarlo.
- Es como buscar una aguja en un pajar. - Puede parecer así,
pero en un extremo de la cadena tenemos un ganso,
y en el otro un hombre que recibirá siete años de cárcel
a menos que pueda establecer su inocencia.
Lo tengo, Sir., el nombre era Breckinridge.
¿Breckinridge? No me temo que no lo conozco
Bueno, a su salud, posadero,
- y prosperidad para su casa. - Gracias, Sir.
Vamos. Buenas noches y feliz navidad.
Buenas noches, Sir, les deseo lo mismo.
Nuestras pesquisas pueden confirmar la culpabilidad de Horner.
No puedo creer que sea así.
En cualquier caso, tenemos una línea de investigación que se le pasó a Lestrade.
y que por pura suerte ha caído en nuestras manos. Sigámosla hasta el final.
AHora a por Mr Breckinridge. Hacia el sur, entonces.
¡A paso ligero!
Probemos aquí, Watson.
Buenas noches. ¡Una noche muy fría!
- Sí. - Ya veo que vendió todos los gansos
Parece no tener ninguno.
Si quiere comprar, puede tener 500 por la mañana.
- Po la mañana no nos servirá. - Sin duda otros puestos tendrán alguno.
Pero me lo recomendaron a usted.
- ¿De verdad? - Sí.
- ¿Por quién? - Windigate.
El dueño de la Alpha, en Bloomsbury.
- Oh, sí. Le suministré algunos. - Eran buenas aves.
- Sin duda. - ¿Dónde las consiguió?
Veamos. ¿A dónde quieren llegar? Hablemos claro.
Estoy hablando bastante claro.
¿Quién le suministró los gansos que vendió a la Alpha?
También se lo diré sin rodeos, Mister. ¡No se lo voy a decir!
No es importante. No sé por que sé enoja tanto por una nimiedad.
¿Enojarme? También se enojaría si le fastidiaran como a mí, ¡Mister!
Una vez que usted paga en buen dinero por algo debía terminarse todo ahí.
Pero resulta que "¿de dónde son esos gansos?" "¿a quién le vendió los gansos?"
Y ahora "¿dónde los consiguió?" ¡Deben de ser los únicos ganso del mundo!
No sé nada de eso. No tengo contacto con nadie más.
Sin embargo, si no quiere ayudarme, no quiere, y ahí se acaba todo.
- Se acabó la apuesta. Este tipo no nos ayudará. - ¡Eh!
¿Apuesta?, ¿qué apuesta?
Sé un par de cosas sobre avicultura,
y siempre puedo respaldar mi opinión en asuntos de aves
Había apostado cinco libras a que el ave que comí había sido criada en el campo.
Bueno, ha perdido sus cinco.
- El ave de Windigate fue criado en la ciudad. - Ni hablar.
El que comí había sido criado en el campo.
- No lo fue. - No le creo.
¿Entonces sabe más de gansos que yo? Los he manejado desde que era niño.
Y el pájaro que fue a Alpha fue criado en la ciudad.
¡Nunca lo creeré. Lo sé!
¿Apostaría algo, entonces?
Sería robarle el dinero,
pero sí, sólo para enseñarle a no ser tan obstinado, apuesto un soberano.
Muy bien, Sr. engreído,
y usted, Sir.
Pensé que no me quedaban gansos, pero parece que aún tenemos uno por aquí.
¿Ve este librito?
Aquí hay una relación de mis proveedores.
En la trasera, tenemos los proveedores del campo, y por delante los de la ciudad.
Ahora, ¿le importa leer aquí?
"Mrs Oakshott, 117 Brixton road, huevos y aves. Página 43."
Eso se refiere a este registro.
Aquí están todas mis compras y ventas.
Veamos.
43...
ahora, Sir, si no tiene objeción, ¿leería esta entrada?
"18 de diciembre.
"De la Sra. Oakshott, 24 gansos a siete con seis."
Y justo debajos de eso, Sir.
"Vendidos a Windigate, Taberna Alpha,
"12 chelines."
¿Que tiene que decir ahora, Sir?
Parece divertirle la pérdida de su soberano.
Cuando vea a alguien con una copia de un boletín de apuestas en su bolsillo.
sabrá que es un apostador.
Podría haber puesto 100 libras frente a él y nunca me habría dado tanta información
como hizo, a menos que pensara que estaba ganando una apuesta.
- Rechazó a todos los que preguntaron. - Ya que hay otros interesados en el asunto,
debemos decidir si visitamos a la Sra. Oakshott esta noche o la dejamos para mañana.
Se está haciendo tarde, y, después de todo, tenemos el granate azul.
- Y usted está ansioso por cenar. - ¡Ya estoy harta de ti y de tu ganso!
- Vuelve mañana. - ¡No quiero un ganso mañana!
- ¡Vete al diablo! - ¡Tengo que saber quién compro los otros!
Otra pegunta idiota más y te echo a los perros.
- Mrs Oakshott dijo... - tráela aquí. Se lo diré a ella.
- No te compré los ganso a ti. - Pero uno de esos gansos era mío.
- Dícelo a Mrs Oakshott. - Ella me dijo que te lo preguntara a tí.
¡Puedes preguntárselo al rey de Prusia, si quieres!
- ¡Lárgate! - Watson, debemos hablar con ese sujeto.
¡Fuera!
¿Fastidiándome con su ganso! ¿Que están mirando?
- ¿Qué quieren? - Sólo unas pocas preguntas, Sir.
No pude evitar oir su conversación con Mr Breckinridge.
Creo que puedo serle de alguna ayuda.
- ¿Qué podría saber sobre esto? - Mi nombre es Sherlock Holmes.
- Mi negocio es saber lo que otros no saben. - Usted no sabe nada de esto.
Lo sé todo. Trata de seguir la pista de un ganso
Sí.
24 gansos fueron vendidos a Mr. breckinridge por la Sra.Oakshott por una cierta suma de dinero.
El los vendió por una suma mayor al dueño de una posada.
Que había instituido un club de gansos del que Mr. Harol Baker era miembro.
¿Qué posada? Eso es lo que trato de averiguar.
¿Por qué?
Me temo que no soy libre de revelarle eso.
Ah... mejor discutiríamos este asunto en una habitación más confortable
que este ventoso mercado. ¿Podría conseguirnos un carruaje?
Por favor, digame, ¿a quién tengo el placer de ayudar?
Mi nombre es Ja... John Robinson.
Vamos, Sir. Su nombre auténtico. ¡Es incómodo hacer negocios con un alias!
Si debe saberlo..., es James Ryder.
Precisamente, usted es subgerente en el Hotel Cosmopolitan.
Creo que ha sido de gran ayuda para la policía.
- ¡Holmes! - ¡Correcto!
Le diré todo lo que quiera saber cuando lleguemos a Baker Street.
Ya estamos.
Parece que tiene frío, Mr Ryder. Está temblando. Le ruego que se siente.
- Ahora, Mr Ryder. ¿Qué es lo que deseaba saber? - ¿A qué taberna fueron esos gansos?
La Taberna Alpha en Bloomsbury, pero no creo que eso le ayude.
Usted está interesado en un solo ganso - blanco, con una línea negra en su cola.
- ¡Sí! ¿Sabe a dónde fue? - Ciertamente. Vino aquí.
¿Aquí? ¿Para usted?
Sí. Y resulto ser un ave muy extraordinaria.
No me sorprende que esté tan interesado en ella.
- ¿A qué se refiere? - Puso un huevo después de muerta.
Un hermoso y brillante huevo azul.
- ¡Es mío! - Deténgase. ¡Aléjese del fuego!
Eso es, Watson. Gracias.
Parece un derroche, pero debería tomar unas gotas de brandy.
Una excelente idea. No tiene la suficiente sangre fría para delinquir con impunidad.
¡Qué cobarde es!, seguro.
Serénese, Mr Ryder.
¿Está preparado para hablar?
Deme un minuto, por favor.
Así está mejor. Ahora empieza a parecer algo más humano.
Ya que tengo en mi mano todos los eslabones y todas las pruebas que necesito,
hay poco que pueda decirme.
Aclarémoslo y completemos el caso.
¿Cómo sabía donde se guardaba la piedra?
Catherine Cusack, la doncella de su señoría, me lo dijo. Ella me incitó.
A dónde vamos...
teníamos intención de...
Ya veo. La tentación de la riqueza fácil fue demasiado para usted.
Nunca antes había robado ni un penique. Tiene que creerme
¡No estamos hablando de peniques!
Tiene los ingredientes de un villano, Ryder.
Sabía que las sospechas recaerían con facilidad en Horner.
Porque ya había tenido problemas anteriormente.
Supongo que usted dispuso que él hiciera las reparaciones en la habitación de Lady Morcar.
Sí. Su señoría se había quejado, y el hombre habitual estaba fuera.
Así que usted y Cusack aprovecharon la oportunidad.
Después de que Horner se fuera, usted desvalijó el joyero, y dio la alarma,
- e hizo que arrestaran al desafortunado hombre. - ¡Nunca me lo perdonaré, Mr Holmes!
¡Tenga piedad de mí!
Nunca antes había hecho nada malo. Tiene que creerme
¡Levántese, hombre. Levántese! y siéntese allí
Está muy bien que se encoja y se arrastrarse, ahora que sabemos lo de Horner
usted lo puso en el banquillo por un delito del que no sabe nada.
Escribiré una confesión. Me marcharé del país.
Haré todo lo que quiera,pero, por favor, no me entregue a la policía
Lo que suceda dependerá de usted.
Primero, denos un relato verídico de cómo la joya llegó al interior del ganso,
y el ganso al mercado.
La verdad, Ryder, pues ésa es su única esperanza.
Trataré de contarlo tal y como sucedió.
- Después de que arrestarán a Horner... - por instigación suya.
Sí. Me di cuenta de que tenía que deshacerme de la piedra antes de que me registraran.
Ese idea entraría en el sentido de lo obvio de Lestrade.
No me atrevía a dejar el hotel,
así que fui a la casa de mi hermana en Brixton Road.
- ¡La celebrada Mrs Oakshott! - Correcto.
Ella engorda gansos para el mercado.
Durante todo el camino todo hombre que veía me parecía un polícía o un detective.
Aunque hacía un frío extremo, el sudor rodaba por mi cara.
Cuando llegué a su casa, debí haber tenido mal aspecto porque me preguntó si estaba bien
Le conté lo del robo y dije que estaba preocupado porque fue en mi planta.
Luego fui a la parte de atrás a los corrales de los gansos a fumar un cigarro y pensar.
Hace tiempo conocí a alguien que cambiaría la piedra por dinero
Pero la cuestión era cómo hacérsela llegar con seguridad
En el caso de que me registraran y encontraran la joya en mi bolsillo
Entonces se me ocurrió una idea
Que despistaría al mejor detective
Jim!
Jim! ¿Que piensas que estás haciendo?
¡Jim! Suelta esa ave. No es la tuya. ¿Qué estabas haciendo con ella?
Me prometiste uno para Navidad.
El tuyo ya está aparte. Lo llamamos "El pájaro de Jim".
- Es ese grande, blanco. - Si te da igual,
- prefiero el que tenía cogido. - Lo hemos engordado especialmente para ti.
26 aves - dos docenas para el mercado, uno, para ti y otro para nosotros.
El tuyo y el nuestro pesan tres libras más que el resto.
No piensaes que soy desagradecido, pero me gustaría el otro.
Pero..., bien, pero no esperesmás favores en el futuro
Gracias, Maggie.
- ¿Cuál es el que quieres? - El que tiene la marca en la cola.
¡Me lo puedo llevar ahora?
Has lo que quieras, pero ya puedes matarlo tú mismo, porque yo no lo voy a hacer.
Logré que el ave se tragara la piedra antes de que mi hermana me interrumpiera.
Y lo lleve a la casa de mi amiga.
Lo abrimos. Lo cortamos en trocitos pequeños, pero no había señal de la piedra.
Mi sangre se volvió agua.
Volví corriendo a casa de mi hermana, pero cuando llegué los corrales estaban vacíos.
¿Dónde están? ¿Dónde están todos los gansos?
Sabía que no te gustaría, pero ya te llevaste el ganso, ahora te quedas con él.
- ¡Me llevé el equivocado! - Ya te lo dije antes,
pero tu quisiste uno del par con la marca en la cola.
- ¿Quieres decir que había dos iguales? - Desde luego. Como dos guisantes.
¿A quién se los vendiste? ¡Tengo que saberlo!
Al mismo de siempre - Breckinridge de Covent Garden. ¿Qué es todo esto? ¡Jim!
¡Vuelve y te lo diré!
Fui a Breckinridge una y otra vez.
Le rogué que me dijera dónde había vendido todos los gansos,
pero fue siempre como usted vió esta tarde.
Sabía que esta noche era mi última oportunidad.
¿Por qué?
Porque es Navidad, mañana se habrán comido todos los gansos.
Es la verdad, Mr Holmes.
Lo juro, es toda la verdad
Ahora estoy marcado como un ladrón
sin haber tenido nada de la riqueza por la que perdí mi honradez.
Que Dios me ayude, Mr Holmes!
¡Ryder!
- ¿Sí, Sir? - Venga aquí.
Firme esto y váyase.
Tiene doce horas antes de que la policía vea esto, así que váyase.
- Dios le bendiga, Mr... - ¡Váyase!
¿Fue una buena idea?
Tenemos la prueba de la inocencia de Horner, y tenemos la joya
Y no estoy contratado por la policía para suplir sus deficiencias.
Lestrade no tenía derecho a arrestar un sospechoso antes de registrar a todos los presentes.
- Supongo que tiene razón. - Estoy condonando un delito, sin duda,
pero también estoy salvando un alma.
Envíe ahora a Ryder a la cárcel y será un delincuente de por vida.
Está demasiado asustado para desviarse de nuevo.
Además, mi viejo amigo,
ésta es la época del perdón.
- ¿Ya está listo?
Vamos.
Eres una idiota. No sabes lo que hacer.
Hazlo de forma apropiada. Eres extremada en todo
- Ve a ver quién es.
Gracias. Buen día, Lady Morcar.
- Espero que perdonará esta intrusión. - Estoy contenta por su visita
Le estaba esperando. Tengo un segundo encargo para usted.
- Una segunda... ¿Otro robo? - Alguien ha secuestrado a mi sirvienta Cusack.
Se ha desvanecido en la noche.
- Quizás se fue por propia voluntad. - Tonterías. Me era devota.
Mi regla es tener siempre fieles sirvientes.
La pérdida de su criada no me atrae como un caso.
Estoy dispuesta a pasar por alto sus pasados malos modos.
Mi sobrina visitó a Sir Henry Baskerville
y él elogió efusivamente su trabajo.
Ahora, si usted encuentra mi joya y mi sirvienta.
- A ninguno, Lady Morcar. - ¡Mr Holmes!
Creo que esto es suyo.
¡Mi granate azul!
Su criada se ha escapado con el hombre que locogió de su habitación.
Afortunadamente lo perdió; este caballero lo encontró y me lo trajo .
No tengo dudas de que lo recompensará. Vamos, Watson, nuestro servicio ha terminado.
Buen día, Lady Morcar, y feliz Navidad para todos.
Gracias, mi querido Holmes. Le aguantaría 100 impertinencias,
sólo por verle a usted hacer eso de nuevo!
Querido Watson, debemos regresar a Baker Street y emprender otra investigación
en la que, también un ave, será la pricipal protagonista
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