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EL SECRETO
- Hola. - Hola.
- Hola. - Hola. Pase.
- ¿Es su nieta? - Sí.
- ¡Qué grande está! ¿Cómo te llamas? - Melanie.
¿Melanie? ¡Qué bonito!
¿Es tu abuela quien te cuida?
¿Sí? ¡Tienes mucha suerte!
- ¿Y dónde nos ponemos? - Pues, en la cocina.
¿En la cocina? ¿Me enseñas el camino?
Luego está lo que es la enciclopedia, que se compone de 12 volúmenes.
Es lo que se llama: "El saber en profundidad".
Debe usted saber que la enciclopedia consta de 5.000 artículos.
Que esos 5.000 artículos han sido redactados
por los 3.000 mejores especialistas contemporáneos,
y que contienen más de 20.000 ilustraciones.
Y, ¡ya verá! Cada artículo responde con claridad y precisión
a cualquier pregunta que puedan hacerse.
Se le va a uno la cabeza con tanta cifra, ¿no?
- ¿Sí? - Un poco. Sí.
Pero, ya verán. ¡Es muy fácil!
Le voy a explicar cómo orientarse en esa enorme masa de conocimiento e información.
Elige un tema, cualquier cosa. Por ejemplo,
alguien a quien le interesa la religión. Los Papas, por ejemplo.
¡Mire la presentación de los artículos qué clara es! ¿Lo ve?
Su ojo captará enseguida lo que le interesa.
¿Sabe quién fue el primer Papa?
- Pío I. - No, fue San Pedro.
Yo también lo creía.
- ¿Y sabe cuántos ha habido? - No.
- 266. - ¿266?
266. Son muchos, ¿eh?
- ¿No? - Un montón.
¿Se la imagina en su biblioteca? Imagínesela. Es suya.
Y esto no envejece. Va a durar.
Y mire bien a esta monada. ¡Mírela!
Porque es ella. Es Melanie la que algún día
buscará en esta enciclopedia la respuesta a todas sus preguntas.
¡Y hay mucho ajetreo en este cerebro!
Y eso se lo deberá a usted.
Mire, le haré una propuesta basándonos en este modelo, ¿de acuerdo?
- ¿Sí? - Hola, ¿el Sr. Stenlay? - Sí.
Soy Marie Colban, de las enciclopedias del conocimiento.
Hola.
- ¡Hola! - Hola. ¿Qué ocurre?
Lo siento, estábamos citados a las tres. He llegado un poco pronto.
Espero que no le importe.
- La puerta está ahí. Pase. - Gracias.
- Marie Colban. - Acabo de despertarme.
Oh, por favor, siéntese.
Vale. Gracias.
Déme 5 minutos. Vuelvo enseguida.
Ya estoy con usted.
- Bien. ¿Quién ha dicho que era? - Soy de las enciclopedias del conocimiento.
Es una colección de obras sobre el saber.
Bien. Voy a empezar por una presentación general de las enciclopedias.
Para que sitúe bien todas las cosas a las que puede acceder.
Aunque, disculpe, ¿de verdad necesita estos libros?
Verá, se lo digo porque, porque no parece que esté muy interesado.
No sé por qué dice eso. Por supuesto que estoy interesado.
Se lo ruego, siga. Es un placer.
Pues la enciclopedia propiamente dicha
consta de más de 5.000 artículos y unas 1.000 ilustraciones.
Digo, 2.000. No. 20.000.
- 20.000 ilustraciones. - 2, 2, 2.
2.000 ó 20.000 ilustraciones.
Bueno.
¿Qué es eso?
¿De quién es ese pie tan grande? ¡Eh, Paul!
¿Sabes qué es eso? Es un pez muy grande.
- ¡Es mamá! - ¡Qué va! ¡No es mamá, es un payaso!
Muerde a los demás bebés. En la guardería se han enfadado.
¿Qué muerdes a los demás bebés? ¿Y cómo haces? ¡Enséñamelo!
¡Haces esto!
¡Es así como lo haces!
¿No te da vergüenza? ¿No te da vergüenza?
¿No te da vergüenza, eh? ¿No te da vergüenza?
¡Tuya, Marie!
¡Voy!
- ¡Ya voy yo! - ¡Mía, perdón!
- ¡Sííí! ¡Bien jugado! - Concéntrate en el juego.
- ¿Qué coño estás haciendo? - Vale, vale, tranqui, tranqui.
¿Listo, Rami? ¿O sigues mirando a otro lado?
- ¡¡Venga, saca de una vez!! - Vale.
¿Para cuándo el segundo, Marie?
¿Lo habéis pensado?
Yo prefiero que los hijos vengan más o menos seguidos.
Que no se lleven demasiados años.
Además, habéis tardado mucho para el primero.
No lo sé.
Vamos a intentarlo. Ya no tomo la píldora.
Eso no me lo habías dicho.
François quiere tener otro. Una niña.
- A mí me basta con uno. - Oh, no.
- Yo estoy bien así. - ¡Marie, Marie!
- ¿Qué? - ¿Sabes la noticia?
- No. - Ya no te vas a América.
El Troll no quiere llevarte a los Estados Unidos.
El estilo de vida americano.
Nos lo han propuesto a muchos. No es un ascenso.
Ni si quiera te suben el sueldo.
Y verlo en la tele, vale. Pero para vivir, no.
Yo estoy bien aquí. ¿Verdad que estamos bien aquí?
¡Pa-pa! ¡Papá!
¡No!
¡Yatá!
Cuidado. ¡Tened Cuidado!
Rápido, rápido. ¡Cuidado! ¡Cuidado!
¡No fuercen la venta! ¡Dejen que la gente compre!
¡Solamente si quiere!
Tienen tiempo y nosotros vamos a darles argumentos.
Eficacia, orden. Piensen que lo único que quieren es decidir.
Ven, Marie. Tengo un listado para ti.
¡Ah, Marie!
Hay que firmar los contratos.
El de Jerry Stenlay, sólo está firmado el cheque, no se puede entregar.
- ¿No lo ha firmado? - No.
- Se le habrá olvidado. - Aparte de eso, muy bien. Bravo.
Aún está entre las diez primeras.
Gracias.
¿Bill? ¿Bill West?
Jerry Stenlay, Jerry.
Pero, ¿qué es esto?
¿Usted no es Jerry Stenlay?
No.
¿Y, quién es entonces?
¿Le apetece tomar algo, Marie?
¿Whisky?
Claro, ¿por qué no?
Jerry es amigo mío. Soy americano, de Nueva York.
Pero, odio esa ciudad. ¡Ya sabe!
Es deprimente.
Así que Jerry se fue y yo he venido a París.
A la casa de mi amigo.
Cuando la vi, comprendí que Jerry había contactado con su empresa.
Él quería las enciclopedias.
Serán mi regalo para él.
Pero, se habrá divertido haciéndose pasar por su amigo.
Oiga, verá, usted me encantó.
Es una damita francesa muy sensual, y muy chic.
Esa charla suya tan profesional. Bla, bla, bla, bla.
Como si fuera un muñeco mecánico.
¿Se lo ha aprendido todo de memoria? No hace más que repetirlo, repetirlo, repetirlo
...todo el tiempo.
- Sí, pero sólo es una charla básica. - Ya.
Luego, suelo improvisar un poco.
Un poco.
Y, ¿usted cómo se llama?
Bill.
Bill West.
Mucho gusto.
Y, ¿qué hace aquí a diario?
¿Visita París?
No, no hago nada.
Absolutamente nada.
¿Qué quiere decir... nada?
Bebo vino francés sentado en un sillón.
En un sillón.
Casi todo el tiempo desnudo.
¿Y nunca sale a la calle?
Nunca.
Es... un poco aburrido, ¿no?
Un poco.
Lo reconozco, sí.
Me he hecho a mí mismo.
Y ahora me fuerzo a salir de mí mismo.
Y ser... como una piedra.
Entiendo, es... como una especie de... ¿de retiro?
¡Sí!
¿Le apetece otra copa, Marie?
No.
No. Tengo, tengo que irme. Tengo otras citas.
Y... Y ya llego tarde.
Bien.
- Puede venir cuando quiera, Marie. - Sí, pero es que, no, no tengo mucho tiempo.
De todos modos, en cuanto a los libros
el contrato es correcto.
Creo que los recibirá, los recibirá dentro de dos semanas.
Excelente.
Bien.
Adiós, Sr. West.
Hasta la vista.
Ha llamado tu madre. ¡Llámala!
Me han propuesto un ascenso. Llevar todo el Sector Oeste.
Aún no sé si aceptaré.
¿Por qué? Tendrías más trabajo.
No, pero hay que quedarse en la oficina.
Ahora todo el mundo trabaja sentado ante un ordenador.
Si quieres progresar, no hay elección.
¡Demuestra ambición!
¡Acepta!
No me apetece hablarlo. Ya está.
¿Cómo que no te apetece hablarlo?
Al contrario, hablémoslo.
Yo te doy mis argumentos, y tú los tuyos.
Es que no tengo argumentos, sólo tengo deseos.
Bueno, pues hablemos de tus deseos.
Te escucho. ¡Venga!
- Bueno, la recibirán dentro de 15 días. - Muy bien.
- Adiós. - Gracias.
Adiós.
Y buena suerte con el concurso de salchichas.
Gracias.
Tengo una cita con la señora Tron. Vive por aquí, ¿verdad?
Sí, en la puerta de al lado.
- ¿Ésta? - No, ésa.
- ¿Ésa? - Ésa, sí. - Gracias. - Adiós.
PARA LA SEÑORA DE LAS ENCICLOPEDIAS: ME HA SURGIDO UN IMPREVISTO,
TENGO QUE ANULAR LA CITA. YA LA LLAMARÉ.
Hola.
Hola, soy Marie Calban.
Creo, creo que el otro día, me dejé, me olvidé mi...
No lo sé.
No lo entiendo.
¿Tal vez en la cocina?
Tal vez.
Bueno, no, no es muy importante.
¿Quiere tomar algo, Marie?
¿Whisky?
No, no, no, no.
Bueno, sí.
De acuerdo.
¿Tiene hijos?
Sí, Paul.
2 años.
Verá, antes trabajaba en una compañía de seguros
y, al tener a mi hijo, la idea de estar,
de estar, encerrada. Sí, encerrada en una oficina...
Necesitaba... Necesitaba respirar.
Sí, yo no era vendedora, pero...
Por cierto, no soy nada mala. Incluso soy una, una de las mejores.
¡Genial!
No, no. Sé muy bien lo que piensa de mi trabajo.
El otro día me llamó "muñeco mecánico".
¿Cuánto tiempo lleva casada?
12 años.
- ¿12 años con el mismo hombre? - Sí.
- ¿Ninguna aventura? - No.
- ¿Ni siquiera una en 12 años? - No.
¿Y él?
No.
Al menos, no que yo sepa.
Espero que no.
¿Siguen enamorados?
Ya veo que... sus preguntas son muy directas.
Oh, sí.
Pues, sí, seguimos enamorados.
Ahora, le toca a usted.
- ¿Había alguna mujer en América? - Sí.
- ¿Y aquí? - No.
- ¿Nadie? - A veces.
- ¿Francesa? - No.
- ¿Americana? - Sí.
- Negra americana. - Sí.
Vive en la puerta de al lado. Somos amantes.
Verá, yo vivo solo. Pero necesito sexo.
No es muy agradable para ella.
Oh, no, no, no. A ella le ocurre lo mismo.
Vive sola. Y también necesita sexo.
Ella también tiene otra persona. Pero, no viven juntos.
Es... un poco complicado.
Un poco... demasiado complicado para mí.
Y, toc...
¿Toc?
¿Qué significa "toc"?
Conocí a una mujer que decía eso cuando acababa su copa.
Decía: "Y, toc".
Toc, toc, toc, toc...
¿Por qué ha vuelto, Marie?
Necesitaba hablar. Supongo.
¿No tiene amigos para eso?
Tengo que irme ya.
Bien.
- Adiós. - De acuerdo. Adiós.
¡Pásamelo!
¡Vamos, un duelo de espadas!
Éste es tu palo. ¡Venga, empezamos!
Yo soy el árbitro.
¡Sííí!
¡Mira, papá! ¡Está muerto!
¿Se sigue enamorado después de 12 años?
¿Por qué lo dices?
Es una pregunta.
Por supuesto que sí.
¿Por qué? ¿Tienes dudas?
No lo sé, me lo pregunto.
Si... Si no estuviera Paul...
lo que hemos hecho, nuestras costumbres.
¿Crees que seguiríamos juntos?
No contestas.
Las parejas van cambiando.
Evolucionan.
Tú crees en un enamoramiento que está fuera de todo.
Fuera de una historia.
Sin una forma concreta.
Esa teoría es ridícula.
Eso no existe, es un sueño.
Un sueño.
¿Recuerdas el día que nos conocimos?
Nos presentó Remy.
Sí, me acuerdo. Quise darte la mano y tú pasaste de ella.
Y me besaste.
Al día siguiente, me llamaste. Querías, querías invitarme a cenar.
Todo ocurrió muy rápido.
Salimos del restaurante, y me besaste en plena calle.
Un beso de esos que te dejan sin aliento.
Y, desde entonces, no nos hemos separado.
Y, luego, tuvimos a Paul.
Es, es muy extraño.
Antes de que pudiera expresar un deseo, tú ya habías expresado el tuyo.
El caso es que siempre te has adelantado a mí.
Pues, entérate antes que yo de lo que quieres.
Yo estoy dispuesto a seguirte.
No, espera. Ahora, por ejemplo, tú quieres otro hijo.
Sí, ¿y qué?
La idea ha sido tuya. Para ti es sencillo, es lo que quieres, pero...
No sé, tengo, tengo la impresión de que... Tener otro hijo va a darme...
una forma definitiva a mi vida. Me va a detener.
¿Y por qué te va a detener?
No lo sé, no lo sé. Pero es lo que siento.
Sí, pero tu vida hasta ahora...
¿Te convence?
Pero me falta algo.
¿El qué?
No lo sé, algo que venga de mí misma.
La decisión de tener otro hijo vendrá de ti.
¡La vas a tomar tú!
Ahora, o quizá, más adelante. Pero serás tú, serás, será tu cuerpo
el que sabrá que estás lista. - No, ¿qué dices?
Mi cuerpo.
Ya no tomo la píldora. Me quedaré embarazada un día de éstos.
Oye, cielo.
Nunca te he impuesto nada.
Quizá sepa antes que tú lo que quiero, pero...
Todas las decisiones que hemos tomado, las hemos tomado juntos. Incluso ésta.
Pero... ¿Te apetece un tipo... que no sepa lo que quiere?
Que no te arrastre, un blando. ¿Es eso lo que quieres?
Y al ser la madre de mis hijos, me pareces aún más hermosa.
Sí, claro, sí, eso es, soy... la Vírgen María, ¿eh?
Algo que proteger, un icono. Oye,
¿no entiendes que me tiene sin cuidado ser la madre de tus hijos, la carne de tu carne?
Yo lo que quiero es follar más.
Es verdad, ya no hacemos el amor por el sexo.
¡Qué morro tienes! ¿Y en el coche, el otro día?
- Cómo... - No, no vale. ¡Si yo no hubiese empezado!
¿Lo ves? Esa vez, esa vez... ¡Fuiste tú, tú quisiste satisfacer tu deseo!
Sí, bueno, claro, claro, de vez en cuando. Gracias. ¡Menos mal!
Si quieres, nos vamos a casa. ¿Vale?
¿Quieres?
Ahora soy yo quien te sigue.
Vale.
- ¿Seguro? - Sí.
¡Paul, ven aquí! ¡Vamos a casa a ver un vídeo!
¡Papá se va a esquiar!
- Adiós. - Adiós.
- Hola, Marie. - Hola.
Me han anulado unas visitas y ahora tengo, tengo un rato libre y he venido a verle.
- Pero si está ocupado... - En absoluto.
Pase.
Vale.
Es curioso, porque el otro día, recordé esto.
Cuando era pequeña tenía, tenía miedo de que...
Dios me eligiera a mí para tener a su hijo, para construirle una catedral.
Por eso, yo, siempre rezaba: ¡Oh, por favor, por favor, yo no!
Mira, conozco a muchas chicas de mi escuela, de mi clase...
que son que son, que son mucho mejores que yo.
Te diré quiénes son. Pero, por favor, pero, por favor. Yo no.
¿Por qué razón no querías ser tú?
No lo sé.
No quería... pertenecerle.
No quería... convertirme en su sierva.
Sólo quería vivir mi propia vida.
Quería desaparecer entre la gente, quería que me dejasen en paz.
Que me dejasen tranquila.
¿En serio?
Verás, para mí fue justo lo contrario.
Cuando yo era muy pequeño, soñaba que tenía un destino especial,
que era el Hijo de Dios.
Y que haría grandes cosas.
¿Y?
Y... durante un tiempo lo creí.
Creí que iba hacer grandes cosas.
¿Qué cosas?
Todo eso se acabó. Es agua pasada.
Lo he olvidado.
¿He visto a la mujer negra?
¿Ah, sí?
Discúlpame.
¿Diga? ¡Hola, Jerry!
¿Cómo te va? ¿Qué haces?
¿Qué tal los Nicks?
¡Me perdí la final!
¿Qué tal en Nueva York?
¿Hace calor?
¡No me digas! ¡Sí!
¿Está allí?
¡Claro!
Tranquilo, no hay problema. Puedes instalarte en el estudio.
Quédate con el estudio.
Vívelo, úsalo. Cuídalo.
No, no hay mensajes. Te mandé un e-mail.
No, ningún problema con los vecinos.
De acuerdo. Todo perfecto.
Bien, gracias hombre. Gracias, gracias.
El jardín es precioso.
Gracias.
Quítatelas.
Camina.
Hacia la mesa.
¿Así?
Mira hacia delante.
Ve hacia la silla.
A tu izquierda.
Acércate.
Acércate.
Bésame el cuello.
Otra vez.
Bésame el cuello.
Sígueme.
Marie...
¡Quítatelas, Marie!
¡Echa la cabeza hacia atrás!
Eso es, eso es.
Ya está. ¡Ya está! Eso es.
Un poco más, un poco más.
¡Mira qué limpia está! Ahora está limpísima. - ¡Ya está! ¡Ya está! ¡Ya está!
¡Ya está! ¡Ya está!
¡Se acabó!
¡Oh cariño, mi chiquitín!
Ven aquí.
Vamos a hacerte unos mimos. ¡Ven!
¿No te gusta que papá te lave el pelo? ¿No te gusta?
- Hola. - Buenos días, cariño.
- ¿Estás bien? - Sí, ¿y tú?
Sí, muy bien.
¿Llego muy tarde?
Vengo de ver a un cliente.
Tienes buen aspecto. Me gusta esto que llevas.Te va bien el color.
¿No lo habías visto?
- No, creo que no. - Hace tiempo que lo tengo.
- ¿Qué quieres comer? Yo ya lo sé. - ¿Qué vas a pedir?
Voy a pedir una ensalada.
Una ensalada, una ensalada nórdica.
Tengo que decirte algo.
Me han hecho una serie de pruebas unos especialistas.
Ya sabes, la pequeña molestia que tengo en el ojo.
Y resulta que es un glaucoma.
Y eso, ¿qué es?
Es una enfermedad ocular, pero los médicos no saben mucho de ella.
Por lo que he entendido, hay glaucomas benignos.
Pero no es mi caso.
Al principio, iré perdiendo la vista poco a poco.
Ya he perdido la visión lateral y...
pronto no podré conducir.
Los colores desaparecerán, todo se volverá uniforme, de color gris, y...
No reconoceré nada, ni a la gente.
Todos seréis como fantasmas.
Y en la última fase, la noche absoluta. Me quedaré totalmente ciega.
¿Ciega?
Sí, conozco bien el proceso. Tengo una amiga que tuvo lo mismo. Yvonne.
La que vive en el Sur. ¿No te suena?
Hace 3 años que no ve.
Hablé mucho con ella por teléfono cuando le pasó.
Sé lo que sufrió.
- ¿Pero habrá algún remedio? - No.
- ¿Estás segura? ¿Te has informado bien? - Sí.
Y... ¿Qué te han dicho?
¿Cuánto...?
Oh, ¿cuánto tiempo me queda?
No lo saben.
Un año, dos años.
Tal vez, un poco menos.
Ya se verá.
¿Puedo hacer algo por ti?
No, cariño.
Tu padre ha estado estupendo.
Como esté jubilado, vamos a aprovechar para viajar.
Ver cosas...
Mientras aún sea posible.
Tengo... que almacenar imágenes.
Sino, no quiero sentirme muy sola.
Señoras, ¿puedo cobrarles, por favor?
Sí.
Gracias. Puede acompañarme hasta la caja, es por lo de su clave.
Mamá...
- Adiós, cariño. - Adiós, mamá.
- ¿Coffy, está por aquí? Se ha marchado. - Hay que aguantar.
Pero, usted es guapa, lo tiene todo para triunfar.
¡En serio! El primer contacto con el cliente es básico. ¡De verdad!
El aspecto es importante.
Todavía eres joven.
Abre las piernas.
Más.
Quiero verte.
Y me deseaste enseguida, en cuanto me viste. - No, no, en absoluto.
Ahora recuerdo que te pillé mirándome las piernas mientras hacia mi presentación
y no me gustó nada.
Me vino poco a poco, mientras estábamos bebiendo whisky juntos, ¿te acuerdas?
Para que lo sepas, fue gracias al whisky.
El whisky de Jerry Stenlay.
Un whisky excelente.
Para ti no soy nadie. Ya sabes. Sólo sexo. Nada más.
Y yo... necesito tu sexo
picante.
- Te gusta el sexo picante, ¿verdad que sí? - ¡Sí!
- ¡El sexo picante! ¡Tórrido! - ¡Sí!
- ¡Dime la verdad! - ¡Sí!
¿Sabes? ¡Huelo como una auténtica negra tras estar contigo! ¡Huele!
- ¡No, no hueles! ¡No, no! - ¡Sí! ¡Claro que sí!
- ¡Lo tuyo es sexo de bebé! - ¡No!
- ¡Sexo de leche! ¡Sexo picante y tórrido! - ¡No!
¡Una flor picante! ¡Un bebé picante!
Si lo tiramos es mucho más divertido, ¿verdad?
- Pídeselo a papá. - ¡Toma!
¡A quién!
¿Te puedes levantar? ¡A ver cómo lo haces!
¿Más?
¿Ahí? ¡Ahí!
¡Ya sé que abril no es un mes fácil!
No puede batir siempre su propio récord, pero... ¡tiene que reaccionar!
Las ventas han bajado mucho.
Sí, ya lo sé, es que estoy un poco cansada.
¡Ah, sí! Pues yo la veo radiante.
¿Ve esto? ¿Lo ve?
¡Ya está!
¡Hay que atreverse! Es reconfortante esto. ¡Relaja!
Piense en mi propuesta. ¡No la olvide!
- Sí, se lo prometo. - Bueno, piénselo.
Venga, váyase.
Haz un movimiento. Eso es.
Y otro movimiento. ¡Así!
Un ritmo. ¡Hacia abajo!
Otro ritmo. ¡Hacia arriba!
Un compás. Una velocidad.
¡Una dirección!
Todo tu ser participa de ese movimiento.
Toda la fuerza del cuerpo, toda su gracia.
Todas las miradas concentradas en ese único y magnífico gesto.
Y pienso, pienso que ése es el motivo por el que buscamos ese gesto
magnífico y único.
El sueño de todo bailarín.
Hay algo aquí, debajo de tu brazo. Justo aquí.
¡Eso es! ¡Muy bien! Debes percibirlo.
¡Y respira!
Eso es. ¡Bien, vamos allá!
Quiero dejarlo. Si sigo así, estoy convencido de que me hundiré en la repetición.
Únicamente repetir, repetir y repetir.
Intentando encontrar ese mismo movimiento, intentando recrear la vida.
Pero sé que eso no es la vida, no es el fuego de la vida.
Sólo es una repetición de la vida.
Y yo no quiero hacer eso.
¿Qué es lo que quieres hacer, Bill?
- ¿Qué? - Jerry, no lo sé. ¡No lo sé!
Sólo sé una cosa, ¿Sabes?
Tal vez, marcharme irme de Nueva York. ¡Intentémoslo otra vez!
Adiós.
¿Quieres mi número de teléfono?
Mi número de móvil.
No.
¿No?
¡Vaya!
Vale.
No quiero irme.
Me gustaría cortarme en dos.
Y que una de las partes se quedara aquí.
La única parte que quiero que dejes aquí...
¡Es tu culo!
Ya.
Me quedo entera.
¿No?
Adiós. Adiós.
- ¡Ya está aquí! ¡Ya ha llegado! - ¡Marie, por fin! - ¡Hola!
¡Creía que no te vería! Me alegro mucho de verte.
- ¡Estás estupenda! - ¡Cuanto tiempo sin vernos!
- Hola tesoro. - Estás, estás bien.
- Ya te lo ha contado. - Sí, ¿contarme el qué?
- ¡Que vamos a ser vecinos! - Sí. - ¡Claro que sí!
- ¡Claro que se lo he dicho! - Pues sí, somos vecinos.
- Ya quedaremos. - Vivimos a tres manzanas.
- ¡Qué bien! ¿Alice está con Paul? - ¡Sí, sí, está en el baño! - Tu hijo es...
una preciosidad, ¿pensáis tener otro? - No lo sé.
Nosotros hemos tenido otro. -Una niña. - Es verdad, me lo dijo François.
- Veo que te lo cuenta todo. - Sí.
- Bueno, tenemos que irnos. - Vámonos , sí.
- Os, os acompaño. - Yo me quedo, voy a ver a Paul.
- El martes cenamos juntos. ¿Estás bien? - De acuerdo, hasta el martes.
- Pues, sí. - Hasta ahora, hasta ahora. - Vamos.
- Os acompaño. Vamos. - Cuando quieras.
Antes, antes que me olvide, tengo un problema con el coche,
¿conoces un buen taller en el barrio? - ¡Uy! - No es el tuyo, es el mío.
Hay uno cerca de aquí, en la calle Pigalle.
A ése ya le dejé mi coche una vez y me hizo una buena chapuza.
¡Qué raro! Yo hace muchos años que lo trato y...
Bueno, no te preocupes.
¡Dejadlo! Lo importante es que nos hemos visto y que cenaremos el próximo martes, ¿no?
Sí, es verdad. Tienes toda la razón.
No se hable más. El martes, entonces, tendremos tiempo de charlar largo y tendido.
- Hola. Alice. - Hola.
Hola, mi niño. ¡Ya estoy aquí!
- Vete. Tomo el relevo. - Vale. ¡Adiós, Paul!
- Adiós. ¡Hasta mañana! - Adiós.
¿Qué tal está mi niño?
¿Sabes qué mi pequeño Paul? Mamá va a bañarse contigo.
¡No, no! - Sí, sí. ¡Ya verás!
- ¡No, bañar no! - No te enfades, cariño, no te enfades.
No llores, no llores, hijo.
Ya está. ¡Ven conmigo! ¡Ven a bañarte conmigo!
¡Ven!
- ¿Quién está ahí? - ¡Estáis en la bañera! ¿Voy yo también?
No. ¡Papá, no! ¡Papá, no! Hunde la ballena.
Hunde la ballena en el agua.
¡Mira, mira! ¿Te acuerdas de cuando mamabas, eh?
¿Te acuerdas ¡Eh, aquí había leche!
- Entonces, estaban un poco más grandes. - Sí, sí, sí, sí. ¡Anda juega con la ballena!
- ¡Qué pena! ¡Qué pena! - Sí.
¿Qué pasa?
¿Y Michel?
¿Qué le pasa?
Has estado rara, lo he notado.
¿Te has vuelto loco?
¡Venga, han pasado 8 años! Ya ha prescrito.
La verdad es que prefiero saberlo.
No te era indiferente, ¿verdad?
Me acuerdo de que te ponías colorada.
Bueno, yo era joven, me ponía colorada por todo.
¿Y nunca pasó nada?
No.
- ¿Ni siquiera un beso? - No.
- ¿Nunca te apeteció? - ¡No, no, no, no!
Yo también era joven, no me daba cuenta, no era maduro.
Pero ahora, pensándolo bien, ¿quién me asegura que no te acostaste con él?
¡Yo!
Es que cuando...
me dijo que se había mudado cerca...
No sé, pensar que te cruzarás con él, que volveréis a hablar,...
se me hace raro.
François, te lo juro.
Te juro que nunca ha habido nada entre Michel y yo, ¿eh?
Quiero que me creas.
¡Para, para! ¡François, para!
¿Qué te pasa?
¡No quiero, no quiero tener otro hijo!
Vaya, al menos eres sincera.
¿Y por qué?
Porque me ahogo.
¿Qué haces?
Vuelvo a tomar la píldora.
¿Vuelves a tomarla? ¿Ahora, así por las buenas?
No quiero quedarme embarazada. ¡Me estás obligando!
No quiero tener una barriga otros 9 meses y pasar otro año ocupándome del crío.
¡Oye, con la píldora no se juega! Primero, consulta al ginecólogo.
No quiero que hagas tonterías.
¿Y por qué?
No quiero deformarme.
¡Ah, no quieres deformarte! ¿Y te da así de pronto?
- Me voy a la cama. - Eso, vete a la cama.
¡Tiras por la borda algo muy importante para mí tú sola!
¡No puedo entender por qué no me das ninguna explicación! ¡Nada, no dices nada!
¡Por que no me apetece!
¡Me estás presionando demasiado! - ¡Estabas de acuerdo!
Por eso, no lo entiendo. ¡Estabas de acuerdo!
- ¿Es definitivo? - ¡No lo sé!
¡Tú mismo lo dijiste! ¡Yo tengo la última palabra!
Yo también existo. ¡Mierda! ¡También existo sin ti! ¿No?
¡De acuerdo, existe sin mí! ¡Ya está!
Vale, ¿qué quieres que te diga? ¡Existe!
Ah, por cierto, he cancelado la cena con Michel y Lidia.
¿Cuántas quieres? ¿Tres? ¿Cuatro?
¡Sopla!
¡Venga!
- ¡Ma! - ¡Te van a encantar!
Vendréis a vernos, ¿no? El viaje no es muy largo.
Unas cuatro horas en coche.
No lo sé.
A los tres os conviene respirar un poco de aire del mar.
¿Me ayudas?
No sé si quiero seguir con François.
Perdona que te lo diga así, pero...
he conocido a alguien.
Lo que siento es muy fuerte.
No sé lo que es, pero es mucho más que una simple aventura.
¿Cómo puedes decir esas cosas?
Tienes un marido que te quiere, una familia, un hijo maravilloso.
No me escuchas, ¿verdad?
- ¿Quién es? - Se llama Bill.
- Es americano, un negro americano. - ¿Un negro?
¿Cómo que un negro? ¿Y por qué americano?
Es bailarín, tenía una compañía allí.
¿Y qué vas a hacer con François?
Sé que lo estoy engañando, pero no puedo evitarlo.
Y además, ¡creo que no es asunto suyo!
¡No me lo puedo creer! ¡Qué demostración de egoísmo!
¡Menuda noticia!
Ése es tu problema hija. No sabes apreciar lo que tienes.
¡Adelante, corre a los brazos de tu bailarín! ¡Si no lo veo, no lo creo!
Para cuando se acabe el encanto, estarás igual que ahora con François.
Y entonces, volverás a empezar con otro. Y luego, te irás con otro.
Y no hay motivo para que pares.
¿Qué tiene ese bailarín negro que no tenga François?
Me invade.
Vaya, te invade.
¿Con qué te invade? ¿Cómo?
- ¿Qué te propone? - ¡Precisamente nada! ¡Nada!
¿No te das cuenta? ¡Lo tuyo no es más que una fantasía, una pura fantasía!
¡Aterriza de una vez! Te comportas como una adolescente tardía.
Tienes 35 años. ¡Y a esa edad no rehaces tu vida!
Y menos con un bailarín negro americano.
¡Te quedan 3 ó 4 años buenos!
Y luego verás que chicas más jóvenes que tú te relegarán al olvido.
Y entonces, te quedarás sola.
Y no eres lo bastante fuerte para aceptar esa soledad.
Para eso se necesita un carácter más templado.
¡Precisamente, me lo estoy templando!
Sigues teniendo una visión anticuada de mí. ¡No eres capaz de verme tal y como soy ahora!
¡Y muy pronto ya no podré verte en absoluto!
Ya tengo bastantes problemas con la vista.
¿No crees?
Soy muy vieja.
Habría preferido que me lo ocultases.
Mete esto en el horno.
Les faltan dos minutos. Pero no encuentro los vasos.
Están ahí, en la mesita, en el jardín.
Te acompaño.
Tu madre me ha propuesto quedarse unos días con Paul.
Vámonos a algún sitio. Nos sentará bien.
No sé, en esta época hay mucho trabajo.
He rechazado el puesto que me ofrecían.
Bueno, vale.
Piénsalo, podemos hacerlo más adelante.
No pasa nada. Si no quieres, no voy a obsesionarme.
¿Hacemos las paces?
Es culpa mía. Tú te resistías, y no quise verlo.
¿Una sonrisa?
¡Para mí!
Para ti.
¡Hijo!
Mi niño, mi niño.
¡Qué susto! ¡Qué susto me has dado!
¿Marie? ¡Marie! ¿Estás bien?
- ¿Estás bien no? - Sí.
Sí, estoy bien.
Estás aquí.
Mamá.
¿Qué son esas marcas?
Ven aquí.
¡Que duermas bien mi niño!
¡Que duermas bien! Descansa, hijo.
Me veo con alguien.
Habla, te escucho. Cuéntame.
Quería que lo supieras. Eso es todo.
¿Saber el qué?
Pues eso, que me veo con alguien.
¿Y no me dices nada más?
No.
¡Te lo advierto, somos dos! ¡No me dejes sólo en esto!
Quiero saber quién es.
Y cuánto llevas con esto.
Lo tuyo con ese tipo, ¿qué es?
No sé, ¿le quieres? ¡Es, es amor!
Y yo, ¿qué?
¿Y Paul?
¿Has pensado en eso?
¿Aún contamos los dos?
Con esas marcas, has empezado a decirme algo. ¡Así que cuéntamelo todo!
Tengo derecho a saberlo.
¿Te das cuentas de que me exhibes tus chupetones por todo el cuerpo, eh?
¿Cómo es vuestro rollo? ¿Es bestial?
¿Hay otros, eh?
- ¿Te folla bien? ¿Te folla bien? - ¡Basta!
- ¿Qué? ¡Tengo derecho a saberlo! - ¡Estás loco! - ¿Dónde te encuentras con él?
¿Cuándo le ves? ¿Cuándo? ¿Te folla bien, eh?
¡Y esto, y esto! ¿Esto qué es? ¿Esto qué es?
¡Así es, así es como lo excitas! ¿Eh? ¡Es para los toros!
¡Mírate!
¡Qué pinta!
¡Qué pinta!
Paul, date prisa. ¡Nos vamos!
- Buenos días, señor. - Buenos días.
- ¿Puedo ayudarle en algo? - No, sólo estoy mirando.
- ¿Conoce la Esged? - No, en absoluto.
Pues es el grupo que edita la Enciclopedia del Conocimiento.
Este libro no es de verdad, por eso no pesa nada.
Si quiere sentarse, le puedo hablar del... Se lo ruego, siéntese. ¡Siéntese!
Le voy a enseñar una obra de verdad. Es una colección integrada por 12 volúmenes.
Extraordinaria, en ella han participado más de 3.000 especialistas.
¡Mire! Más de 20.000 ilustraciones en color y en b/n.
Buenos días, ¿está François Colban, por favor?
De parte de su mujer.
¿Cómo que no está?
Bueno, pues, gracias.
François, soy Marie.
¿Estás ahí?
François.
François, contesta, por favor.
¿Qué le parece? Tenga en cuenta que las condiciones de pago son inmejorables.
Las mejores del mercado.
¡Joder!
- ¡No! ¡No! - ¡Venga!
Paul, por favor.
- ¡No! - ¡Venga!
- ¡Paul! ¡Venga! - ¡No!
¿Qué tal?
Hola, mi amor.
¿Está rico? ¿Estás comiendo bien?
- Venga, abre la boca. - ¡Vamos, hijo!
- Una más, anda. - ¡Mi mamá!
- ¡Sí, luego! - ¡Come hijo!
- Come, por favor. - No.
¿Qué preparo de cena?
Hay huevos, ¿hago una tortilla?
También hay cosas congeladas, Pescado.
Hay fletán.
¿Lo hago? ¿Vale?
¡Ya basta, Paul!
¡Acábate esto!
¡Estoy harto, venga! Abre la boca.
He ido a ver a Michel. Creía que era él.
Le he pedido explicaciones.
Él no entendía nada. Me disculpé. Le dije que estaba nervioso, que habíamos discutido.
¿Qué hago yo mientras tú te tiras al otro? ¿Qué hago yo? ¡Me aguanto, es eso!
¡Me ocupo de Paul, hago la compra!
Y por la noche, ¿qué? Espero, espero a que se te pase.
¿Es eso?
Escúchame, François. Te lo advierto.
Estoy viviendo algo y no voy a dar marcha atrás, ¿de acuerdo?
Espera un momento. Estás loca soltándome una cosa así.
¿Y qué quieres, eh? ¿Quieres que te lo cuente todo? ¿Es eso?
¡Claro! No puedo quedarme sin saberlo. ¡No quiero!
¡No te das cuenta de que no podrías soportarlo! ¿Es que no lo entiendes?
¡Y te prohíbo que intentes averiguar quién es! ¡Él no cuenta en todo esto!
Entonces, ¿quién cuenta en todo esto?
- Dime, ¿quién? - ¡Cuento yo!
Muy bien , mírate.
Di-dices, yo y te, se te endurece la cara.
Parece que me reprochas algo.
¿Qué me reprochas?
Venga, siéntate. ¡Ven, ven aquí!
- ¡No! - ¡He dicho que te sientes, joder!
¡No vamos a darnos de hostias! Vamos, siéntate.
Venga, siéntate.
Estoy tocado. No sé lo que me pasa.
No lo entiendo, no sé qué hacer.
¿De qué va esto? ¿Qué pasa con ese tío?
¿Vas... en serio con él?
¿Qué pinto yo en todo esto?
Es muy duro.
Sí, tal vez, él no cuente, pero...
tenemos que hablarlo.
Tengo que saberlo, ¿entiendes? Lo necesito.
Si te lo cuento, se convertirá en tu historia. ¡Y estaré perdida!
Pero si no me hablas, el que está perdido soy yo.
¡Me doy contra las paredes, Marie!
Esto no hace falta.
¿Cogemos galletas?
- ¿Sí? ¿Cuáles quieres? - Quiero éstas.
- ¡Éstas! - Vale, éstas.
- ¿Y qué más? - No.
- ¿Éstas también? - Sí.
Sí, está bien. Las metemos en el carro de papá.
¿No estás harta de fingir?
- ¡Papá! ¿Y papá? - Se, se ha marchado.
Lo he encontrado esta mañana.
En el jardín.
No estoy enamorada de ti.
No te necesito. Sólo te utilizo.
Sólo eres un gato que ha caído del tejado en mi jardín.
Y no eres el primero.
- ¿De verdad? - De verdad, sí.
El primero fue un vecino.
Estaba casado y también tenía un niño.
Sólo fue...
Sólo... Sólo un beso.
En las escaleras.
Él subía, y yo bajaba.
Nunca pasamos de ahí.
No nos atrevimos.
No, yo no me atreví.
Recuerdo el placer que sentí al besarle.
Pero maté ese beso.
Me dije a mí misma que...
que eso no estaba bien.
Tenía, tenía todo lo que necesitaba. Así que...
¿para qué complicar las cosas?
No comprendí esa parte de mí, esa parte tan atrevida...
que llegó hasta ese beso.
¿Sabes? Yo quiero a mi marido.
¡Salud!
- ¡Oh! - ¡Severine!
- ¿Qué ocurre? - Tengo que sentarme.
- Siéntate, ¿estás bien? - Estoy mareada.
- ¡Oh, qué horrible! - ¿Y por qué miras hacia abajo?
¡Oh, cómo me late el corazón!
- ¡Qué alto! - Toma.
¡Perdón! Lo siento. ¡Discúlpenme!
¿Sí?
Soy Marie.
¿Diga?
Soy yo, estoy aquí, en el coche.
Aquí.
Lo que has hecho es humillante y doloroso.
Si has sido capaz de tanta crueldad, es que ya no sientes nada por mí.
Me pisoteas.
Me humillas.
No podré volver a ser lo que he sido contigo.
Te aseguro que estoy hecho polvo.
Pero no sólo me envileces a mí, tú también te estás envileciendo.
He descubierto que eres un monstruo de egoísmo.
No sé qué cara le pondrás a tu amante, pero...
¡hace un rato te vi una cara!
Quiero escupirle a esa cara. No quiero volver a verla.
Pero ya es tarde. No tiene remedio.
Esa cara, ahora, eres tú.
Ya no me quieres.
Pero yo a ti te odio.
Te he esperado para decirte que te dejo, que lo nuestro se acabó.
Jamás te perdonaré.
Severine, te doy esta alianza. Símbolo de nuestro amor y nuestra fidelidad.
Luc, te doy esta alianza. Símbolo de nuestro amor y nuestra fidelidad.
¡François!
Ven, te presento a Matilde y a Gérard, son los tíos de Severine.
- Él es François. - ¡Oh, François! Le doy un beso.
No, no, Matilde. Este François, no es, no es François, el hermano de Luc.
- Es un amigo. - ¡Oh, discúlpeme!
No importa, dos besos nunca vienen mal ¡y con los tiempo que corren!
El otro François es, es el alto con el traje gris.
- Oh, muy bien, ¿vienes, cariño? - Disculpe.
¿Qué? ¿Bonita fiesta? ¿No crees? ¿Eh?
Dime,
- ¿dónde vives ahora? - Estoy en el hotel Ibis.
En fin, no sé. No está tan mal.
Es tan impersonal que me ayuda a desconectar.
¡Basta ya! Toma, las llaves de mi piso. Está libre.
- Vivo en casa de Ana. - ¡Yuu! ¡Remy!
En fin, te dejo. Mi amor se está desmadrando.
- Hasta luego. - Hasta luego.
Me estoy agarrando un pedo de whisky.
Hoy, en la ceremonia...
volví a recordarlo todo.
Nuestra boda.
Tu cara. Tu felicidad.
Te entregaste a mí entera.
Quería que me vieras tal como soy.
Ya no entera,
sino con esa parte de mí que se te escapa.
He vivido toda esta aventura como alguien que busca
que busca a tientas en la niebla.
Me decía a mí misma:
¡Adelante, no te detengas, aunque algunas cosas se rompan!
¿Será que esas cosas tenían que romperse?
Me cuesta ver más allá de lo que estoy haciendo.
Ni siquiera sé a dónde me lleva.
No sé si está bien o sino está bien.
Pero está ahí. Es como un camino bajo mis pies.
Y tengo que seguirlo.
Siento cosas dentro de mí.
Y no sé si tengo que sacrificarlas, o si tengo que vivirlas.
¿Quién tiene que sacrificarse?
¿Tú o yo?
Para que nuestra pareja exista.
Sigo sintiéndome contigo.
Cerca de ti.
Como nunca lo había estado con otro hombre.
Te quiero, François.
Lo llevo dentro de mí.
Me siento desgarrada.
Tengo miedo de perderte.
Como si me arrancases una parte de mí.
Y, sin embargo, dejo que te vayas.
El tiempo,
y todas sus líneas rojas,
que controlan
las corrientes que como humo
fluyen hacia tus sueños,
ese gran mar abierto y azul,
que no puede cruzarse,
que no puedes ascender,
simplemente nacer en él.
En medio de las dos líneas blancas,
dioses distantes y señales que desaparecen,
de todas esas luces que parpadean,
tenías que escoger una esta noche...
Agujeros,
esos pequeños y divertidos planes,
que nunca funcionan del todo bien.
Subtítulos: Dani Gascó y Aurora. Montados para Videofórum Alkimia. (28/1/2010)
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