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SU FUNERARIA Y CREMATORIO
EL BECARIO EN LLAMAS
GRAN APERTURA
GRAN REAPERTURA
BICHO MALO SÍ QUE MUERE
GRAN RE-REAPERTURA
GRAN RE-RE-REAPERTURA
GRAN RE-RE-RE-REAPERTURA
23 DE DICIEMBRE
Bueno. Voy a poner una lavadora. Oleos la ropa.
¿Los pijamas están bien o cantan un poco?
- El mío está bien. - El mío, mejor que el de Tina.
El mío huele como a sopa, así que bien.
Bueno. Vamos allá. Ya sabéis lo que hay.
Solo el televisor, ¿vale?
- Sí. - Esperad.
-¿Está apagado el árbol? - Sí.
Bob, estoy poniendo la lavadora. Ni tostadora ni microondas, ¿vale?
-¿Qué? -¿Ha dicho "sí"?
¿Lin? ¿Linda? ¿Dices que vas a poner la lavadora?
Ojalá no. Estoy haciendo tostadas.
No te oigo. ¿Estás en la cocina?
No, estoy en el baño, pero he puesto tostadas.
¿Evacuando? Me alegro. Gracias por la información.
- Eso no es bueno. - Mierda.
-¡No! - Tele apagada mal.
Todo el cuadro está frito. Este cableado es un desastre.
No cumple la normativa. Menos mal que solo explotó el cuadro.
La casa podría haberse incendiado. No va de broma.
Bueno, como propietario, me parece usted algo criticón.
¿Qué es la normativa? Solo un modo de criticar.
¿Quién instaló esto?
Es una colaboración de muchos años
entre varios talentos diferentes.
-¿Quién sabe quién hizo qué? -¿Esto es sangre seca?
Es kétchup.
Nuestro hombre de mantenimiento dice que trabaja mejor cuando come.
No es así.
Puedo arreglarlo, pero estarán dos o tres días sin suministro.
-¿Qué? Pero faltan dos días para Navidad. - Lo sé. Y aquí estamos.
No podemos quedarnos sin electricidad en Navidad.
Su arrendador debería darles alojamiento.
¿Quién, yo? ¿Por qué siempre el propietario es responsable?
De acuerdo. Dejemos que haga su trabajo conforme a la normativa.
En el letrero, ¿pongo:
"No hay electricidad. Ya nos veremos"?
Eso suena mal.
Bueno, estáis de suerte. Puedo alojaros en el refugio.
-¿El refugio? - Mi antiguo coto de caza familiar.
No lo usamos mucho. Es muy de caza.
Mi padre lo compró cuando éramos niños para practicar la cetrería.
-¿Cestería? - Cetrería.
Es un tipo de caza con halcones entrenados.
No se le daba bien y normalmente se iban volando,
pero seguíamos comprándole más halcones.
Estaba bien. Era difícil hacerle regalos.
¿Nos disculpas?
¿Pasar la Navidad en el albergue del señor Fischoeder?
¿No pasar la Navidad en nuestra casa?
- Suena triste y terrible. - Lo sé, pero tiene luz.
¿Por qué el señor Fischoeder llamó a un electricista?
Teddy podría habernos cubierto hasta Navidad.
Teddy hizo esto.
No lo culpes por no saber lo que hace.
¿Podemos llevar las cosas navideñas y el árbol, para sentirnos en casa?
Claro. Espera. ¿El árbol? ¿Cómo? Ya lo hemos decorado.
- Necesito el árbol. - Vale.
- Lo necesito. - Entendido.
Parecéis muy emocionados. Yo creo que me voy a ir ya.
Entonces, ¿llamo al cuidador y le digo que no vaya al albergue esta noche?
-¿El cuidador? - Sí, el viejo señor McCormick.
Me haríais un favor si pasarais unas cuantas noches allí.
No pagaría a ese cascarrabias por lamer las tuberías
o lo que sea que haga para que funcione la calefacción.
-¿Lamer las tuberías? - No sé.
Es una casa vieja, pero pagamos al cascarrabias de McCormick para ir allí,
y si vosotros sois tan amables de ir,
podéis lamer vosotros las tuberías y me ahorraría cinco dólares.
Mira el árbol. Pobrecillo.
¿Hay manera ponerle algo de música? ¿O un pódcast o algo así?
- No creo. - Vale, no importa.
Tenemos las cosas para cocinar. Tenemos los calcetines.
Olvidé el desodorante. Da igual. Quizá traiga Papá Noel.
- Sí. - Espera. Mierda.
¿Cómo sabrá Papá Noel que vamos a una casa diferente?
-¿Hay algún papeleo que llenar? - Él lo sabe, cariño.
- Rastrean nuestros teléfonos. - Buena respuesta.
- Sí. - Bueno. Entonces, ¿lo sabemos seguro?
-¿Lo sabemos seguro? - Louise, todo irá bien. Tenemos que irnos.
Quiero subir la montaña antes del anochecer.
Bueno. Decidle adiós a casa.
- Adiós, casa. - Adiós, casa.
Tú también, restaurante. Por poco. Casi tenemos que volver.
Madre mía. No sé si los neumáticos pueden con esto.
- Están bastante gastados. - Como el piloto.
¿No deberíamos tener cadenas o algo?
¿Como esas cadenas que se atan a la cartera?
- Dios mío. - Esto es como una pesadilla.
Ya. Estoy muy asustado, pero estoy siendo valiente.
No, papá. Lo de Papá Noel.
Tenía cosas muy razonables en mi lista,
y me he portado razonablemente bien,
así que esperaba hacer pleno este año.
Conseguir la lista completa. ¡La lista completa!
Nada de gritos, a menos que caigamos por el precipicio.
Louise, cariño, cálmate.
Todos preferiríamos pasar la Navidad en el lugar donde hemos pasado
cada Navidad desde que nacisteis.
Pero no va a ser así. Y no pasa nada.
Chicos, no hay manera de que Papá Noel nos encuentre.
¿El teléfono funciona aquí?
- Santa llevará un radar en el trineo. - Contáctalo en LinkedIn.
Eso no me gusta.
-¿Saldremos de esta o es el fin? - Podría ser cualquier cosa.
Papá, querías llegar antes del anochecer.
- Sí. - Pero está oscuro.
- Sí. - Así que tenemos que darnos prisa.
- La voz de papá sigue subiendo de tono. - Niños, no habléis con papá.
Cerrad los ojos, descansad.
Y si acabamos boca abajo en un barranco, podéis comernos a tu padre y a mí.
Yo las piernas de mamá.
Gracias a Dios, lo logramos. Lo conseguí. Por fin.
Buen trabajo, Bobby. De verdad.
Muy bien, coged los bultos y vamos a entrar
a este viejo y oscuro caserón de montaña no demasiado aterrador.
Tiene buena pinta, y estamos vivos.
Aún estoy superfeliz por eso.
Con algunas luces, la chimenea encendida
y los adornos, quedará estupendo.
Sí, he llevado una caja de adornos encima durante 150 km.
- Será mejor que sirvan de algo. - Es verdad, niños.
Vamos a darle ambiente navideño.
Pero pongamos la decoración mañana, ¿vale?
Sí. Esta noche solo voy a sacar a Rudolph,
los vasos de reno de vino tinto y nos serviremos un vaso de... ¡Ay, Dios!
-¿Qué? -¿Dónde está el árbol?
- Madre mía. -¿Dónde está el árbol?
¡Madre mía! El árbol debe de haberse caído de camino hacia aquí.
Deberíamos haber puesto el árbol en mi regazo.
O haberle puesto algo para sujetarlo con la mano por la ventana.
Como hizo papá con mi viejo colchón antes de que se volara.
Debió haberlo atado un profesional, como un cirujano,
un podador de árboles o algo así, y no nosotros, los hamburgueseros.
- Hicimos lo que pudimos. - Típico de nosotros.
Ha sido el camino. Ese camino malvado lleno de baches y nieve.
Vale. Entonces, se ha caído. Pues volvemos y lo recogemos.
- No. - Sí, Bob, el árbol.
Linda, es un milagro que estemos aquí.
No deberíamos haber usado ese camino
con este coche y estos neumáticos bajo la nieve.
El camino empeora por momentos. No podemos regresar a la ciudad.
Bobby, no soporto pensar que nuestro árbol esté pasando frío, completamente solo.
No pasa nada. Así es la vida de los árboles.
- Pues es horrible. - Lo sé.
- Horrible. - Sí. Vamos. Entremos.
Voy a soltar esto y buscaré un interruptor con el tacto.
Tu padre se ha ido. Nunca volverá.
Usaría mi teléfono como linterna, si tuviera uno.
- Pero, claro... - Ahora no.
No me dejáis tener teléfono.
¡Halcón muerto!
No está mal. Parece que reformaron la cocina.
Hasta se podría cocinar la cena de Navidad.
-¿Quién, un chef? -¿Chimenea? Perfecto.
Eso nos favorece para Papá Noel, y podríamos celebrar
todas nuestras juntas de accionistas en esta mesa de tamaño tan normal,
así que perfecto.
- Es terrorífico. - Son halcones.
¿Por qué es tan grande? Por Dios. Voy a tener que verlo mientras cocino.
Nos acostumbraremos. Luego será como si no estuviera.
- Puede. - Como el diente muerto de papá.
O su uña muerta.
No están muertos. Solo lo están pasando mal.
Bueno, ¿vamos a ver dónde están las camas en este paraíso invernal?
Me pido la habitación con menos animales muertos.
¿Qué diablos es eso?
Es una pequeña placa. Dice:
"Funicular de interior de Ascensores y Atracciones Mecánicas Argyle".
Me encantó su primer álbum, pero luego Stevie Nicks dejó la banda.
¿Nos subimos?
A ver si averiguamos cómo funciona.
-¿Hacia arriba o hacia abajo? - La eterna pregunta.
Bueno. ¿Listos? Allá vamos.
Agarraros a algo para no caeros cuando arranque.
-¿Nos estamos moviendo? - No. Aún no.
Espera. ¿O sí?
¿Y si subimos normalmente por la escalera?
Qué dices.
Me pido la litera de arriba. Ah, ¿nadie más duerme aquí?
Estoy en la suite de Elmer Fudd.
Os aviso: quizá tenga pesadillas esta noche. No sé.
¿Esas camas son del tamaño de nuestra cocina?
¿Qué? No. Estas camas son pequeñas. ¿Dices que la tuya es grande?
No, buenas noches.
24 DE DICIEMBRE
¿Por qué pondrían ese cuadro en un comedor?
-¿Quedaba ridículo en el baño? -¿Sabes qué debería estar ahí?
El árbol. Podría mirar por la ventana.
Y pensar en lo que ha hecho.
Hay cosas raras en la lista del cuidador del Sr. Fischoeder.
"Azotar a las alfombras con las sábanas mientras las cortinas miran.
Recoger correo del buzón. Quemar correo. Cepillar los dientes de la cabeza del oso.
No perder el contacto visual".
Papá, deja esa lista. La única lista que importa es la de Papá Noel.
Otra idea. ¿Y si te encuentra por el olor de las galletas?
- Madre mía. Las galletas. - Lo sé.
- Soy lista. - Olvidé la harina para las galletas.
¿Qué? ¿Ni árbol ni galletas? Tenemos que hacer algo.
Quizá el señor Fischoeder tenga harina.
Eso espero. Pero si la hay, puede que sea muy añeja.
O que sea cocaína.
Además, Louise, creo que puedo hacer galletas para Papá Noel sin harina.
¿Crees que Papá Noel no come gluten, papá? ¿Crees que no come gluten?
-¿De verdad? - A Papá Noel le gusta el gluten.
Ni harina, ni cocaína. Pero ¿qué tal ron?
Esto es un desastre. Pero bueno, podemos resolver lo del árbol.
Estamos rodeados de árboles de Navidad. Cortemos uno.
¿Un árbol diferente? ¿Un árbol desconocido que acabamos de conocer en el bosque?
Supongo que podríamos hacerlo.
Pero nuestro árbol, que trajimos a casa, que nos conoce y nos quiere...
Mamá, más vale árbol en mano que ciento en el monte.
Dios mío. Pobre árbol, en el monte. Bien, vale. Podemos ir a mirar.
A ver, lo bueno es que esa hacha parece bastante pesada,
así que papá no podrá utilizarla contra nosotros como en El resplandor.
No es precisamente Jack Nicholson. No te ofendas, papá.
Si tuviera que hacer un Resplandor, lo haría, pero estoy cansado
porque no he dormido mucho en esa cama tan pequeña.
Sí. Esas camas son diminutas.
-¿Qué tal este? - Este es bonito.
- No. - Bueno. ¿Qué tal este?
Es que ninguno de estos árboles tiene lo que tiene el nuestro.
Ese encanto y presencia natural, ese perfecto matorral...
- Pero sin ser arrogante al respecto. - Era un poco arrogante.
Vale. Bien. Hazlo. Aquel.
¿Se supone que empiezo a cortar en la parte leñosa?
- Sin términos técnicos. Habla para tontos. - Está bien. Tal vez, como...
Espera. ¿Mueren los árboles cuando los talas?
- Sí, Tina. - Ya.
- Olvídalo. Quieto. - Gracias a Dios.
Bob, quiero bajar a buscar nuestro árbol.
Ha salido el sol, el camino está despejado y necesitamos harina. Cuida de los niños.
Iré rápido a la tienda que hay al pie de la montaña,
y volveré antes de que puedas lamer una tubería.
- Ya. No hemos lamido las tuberías. - Ese es un buen plan.
- Lin, no sabemos dónde se cayó. - Claro que sí.
En algún sitio entre aquí y el pie de la montaña.
Ella va tras su rastro.
Aunque encuentres el árbol, ¿cómo lo meterás en el coche?
Usaré mi fuerza mágica sobrehumana de mamá navideña.
Cerrará la puerta y lo llevará arrastrando junto al coche
como le pasa con el bolso y la falda.
Y si eso no funciona, vendré a buscarte y lo haremos juntos.
Voy a salvar la Navidad.
Esperad. No llevo llaves ni billetera, y será mejor que vaya al baño.
Adentro todos. Pero tal vez el señor Hacha se quede fuera.
Sí, el señor Hacha se queda en el cobertizo con el señor Machete.
Y creo que había una granada de mano. Así que prohibido entrar ahí.
No te preocupes, árbol. Voy a por ti. Ojalá tuvieras una pistola de bengalas.
Vale, debo mantener una actitud positiva.
No puedo rendirme. Hay que hacer un milagro navideño. Vamos allá.
Te encontraré. Mierda. Estoy al pie de la montaña.
Louise, no estás muy centrada.
No apuntas a mis gafas como sueles hacer.
Sí, lo sé. Mira ese gran campo.
Hoy en día llaman campo a cualquier cosa.
¿Crees que si escribiéramos algo con fuego
Papá Noel lo vería desde su satélite o lo que sea?
- Vamos. - Sí, eso podría funcionar.
Pero tal vez sin fuego, porque es fuego.
-¿Qué tal unos palos? -¿Y piedras? No, nuestros huesos.
Al menos conseguí la dichosa harina.
Árbol, me rindo. Nunca te encontraré.
Madre mía. Estás ahí.
¡Nuestro árbol! ¡Es nuestro árbol! Nunca me di por vencida. Ay.
No te mates.
Qué ganas de decirle a Bob que encontré el árbol. Él decía que no.
Solo le diré "te lo dije" unas cuatro veces. Puede que cinco.
¿Por qué no suena? No hay cobertura.
Está un poco empinado, pero está bien, ¿no? Más o menos.
Bien. ¡Que me voy!
Bien, allá va. Eso es. Esto está mejor.
Y el trasero se me está mojando. Se me está mojando.
Así se hace.
Oye, Lin, no sé nada de ti.
Espero que estés bien y no estés sin gasolina en alguna parte,
o te haya destrozado cualquier cosa en el bosque.
No creo que te hayas venido abajo.
Eres una persona fuerte. Yo sí me vendría abajo.
De nosotros dos, quien se desmoronaría sería yo... Olvídalo. Llámame.
Vaya, esto está tardando mucho.
¿Creéis que "Bel" transmite el mensaje?
Mientras no piense que somos Bell Biv DeVoe...
- O Harry Belafonte. - O el señor Belvedere.
Ay, Dios. Vale. Tenemos que terminarlo. Pero casi no nos quedan ramas grandes.
Podemos usar la ropa de mamá y papá. O a Gene.
Se me da bien tumbarme.
Vamos.
¿Por qué subir un árbol de Navidad por una montaña nevada
tiene que ser tan difícil?
Vale. Eso no me hace gracia.
El sol se ha ido. Hace frío. Hace mucho frío.
¿Se puede morir de frío? No, ¿verdad? Solo pasa en las películas.
- Sube ahí. Vamos. -¿Qué estás haciendo?
Intento no tener que mirar este cuadro.
- Lo hiciste. Muy bien. - Gracias. Menos mal que he podido.
- Lo siento. - Sí. ¿Qué hacéis?
Buscar cosas para escribir un mensaje gigante a Papá Noel.
No te gusta la ropa que has traído, ¿verdad?
No me encanta, pero quiero que siga aquí dentro.
Como tus sentimientos.
¿No podéis usar ramas, ya que estamos en el bosque?
Encontramos algunas, pero están bajo la nieve
y se nos congelan las manos, así que vamos a necesitar esto.
- Gracias. - No.
- Necesito eso. - Yo necesito esto.
- No. -¡Necesito esto!
- Louise. - Vale.
- Ya te encargas tú de eso. - Resulta que no se me da bien...
- No, Louise, no. -¿Qué? Vale.
- Déjalo. -¿Qué tal...?
¿Odias los regalos?
- Estoy bien. -¡Tina! Mira que eres bruta.
Papá, ¿podemos sacar esto fuera? ¿Alguna objeción?
Gene, ven a coger estos palos de hacer letras.
Si quisiera cargar con esquís, habría ido con Ken a Breckenridge.
Por favor, que pueda llegar al coche.
Qué ganas tengo de encender esa caldera. Me encanta esa caldera.
Ya casi estamos.
Cansancio. El cuerpo se rinde. El espíritu se rinde.
La vejiga aguanta. Más o menos. Espera, árbol.
Voy a ponerte adornos por todas partes.
Gracias a Dios. ¡Ay, no!
¡No!
Silencio.
Hola, Lin. Soy yo otra vez. Por favor, no estés muerta. Solo pido eso. Y harina.
Pero sobre todo, no estés muerta, porque no sé qué haría sin ti.
Y también envuelves los regalos mejor que yo.
- Bueno. Adiós. - Papá. Ve a la ventana.
Mira por la ventana. Ve a la ventana, papá.
Vale. Belcher. Se ve bien.
Después tendréis que volver a meter todo eso en la casa.
Parece que has asumido el papel de cuidador.
Bueno, voy a dar un paseo.
Principalmente para tomar un poco de aire, disfrutar de la naturaleza, y para ver
si mamá ha estrellado el coche y se está muriendo de frío.
Ya lleva mucho tiempo fuera.
Suponía que ella y el árbol habían huido
y que alguien vendría a por los niños desde otra casa.
Sinceramente, es muy poco probable que mamá haya encontrado el árbol.
Lo siento, pero voy a ver si la encuentro.
Pero mamá va en el coche. Tú vas a pie y superlento, no te ofendas.
Pues tengo que hacer algo. Mamá podría estar inmovilizada.
¿Esto es para alejarte del cuadro?
No. Un poco. Es que me parece horrible. Todo irá bien.
Volveré pronto con mamá, que estará bien,
y el coche, ambos de una pieza.
Con algo de suerte. Totalmente vivos. Los dos.
A ver, no me refiero a... Da igual.
Vale. Tenemos un problema.
No sé cómo decirte esto.
No voy a poder subirte, árbol.
Podría decirte que voy a ir buscar a Bob y una cuerda y que volveremos a por ti.
Pero pasa una cosa. No creo que sea una buena idea.
Te quiero, árbol, pero si vuelvo con Bob
y ambos morimos, los niños se quedarán solos.
Y no creo que se vayan a dormir a una hora razonable.
Y me estoy perdiendo la Nochebuena.
Sé que te elegí entre todos los demás árboles,
y tú eras el indicado, de verdad.
Pero tengo que dejarte aquí, mi bebé. Mamá tiene que irse.
Toma. Sé que te gustan los adornos.
Eso es. Estás precioso.
Bueno. Tengo que irme ya.
No, no puedes venir. No puedes venir.
Lo siento. Lo lamento. ¡Suelta!
¡Suelta! Lo siento. Estás precioso.
-¿Esa es Linda? -¿Bob? ¡Bob!
-¡Linda! -¿Qué haces aquí fuera?
Buscarte. Te he dejado un montón de mensajes.
No tenía cobertura.
¿Has estado buscando el árbol todo este tiempo?
- Lo encontré. -¿De verdad?
Sí. Nos metimos en un pequeño problema.
- Sí. Tienes un palo en el pelo. - Y nieve en los pantalones y las bragas.
Todo está entumecido ahí abajo.
- No me estoy haciendo pis, ¿no? - No lo parece.
- Pero ¿dónde está el árbol? - El árbol no sobrevivió, Bob.
Eso es. Ya no está.
- Lo siento, Lin. - Sí.
-¿Has comprado harina? - Sí, tengo la harina.
Dios mío. Algo de respeto por los muertos.
- Mirad quién trae harina. -¡Mamá!
- Mami. - Mi Genie mini.
Mis pequeñinas Tina y mi Louise, venid aquí.
- Papá también ha vuelto. - Me alegro de verte, tío.
Debería haber pasado aquí el día con mis niños,
y no he podido traer el árbol de Navidad.
- Lo siento mucho. - No pasa nada. Hemos hecho uno.
Es el mejor árbol de Navidad de la historia.
Si no, ¿dónde pondría Papá Noel los regalos?
Pensábamos que ibas a conseguir el árbol,
pero Tina dijo que hiciésemos uno de repuesto.
-¿Qué? - Me encanta.
Lo siento, sé que no quería venir aquí.
Pero solo quiero estar donde estéis vosotros.
¡Navidad!
¿Y cavasteis en la nieve para encontrar más ramas?
Qué va, las hemos cogido del cartel para Papá Noel.
Luego lo completamos con cosas de la casa aceptables
que podíamos coger.
Habéis usado las toallas.
- Todas ellas. - No íbamos a bañarnos, ¿no?
-¿Por qué empezar ahora? - Y hemos hecho algo para papá.
¿Lo habéis tapado?
Con papel de regalo y cinta barata de mamá,
igual tenemos que volver a pegarlo.
Así está mucho mejor.
Es como si estuvieran impacientes por abrir su regalo.
Seguro que es un conejo muerto.
Vale, voy a quitarme la nieve del trasero
y luego hacemos unas galletas.
Seguro que Mamá Noel dice lo mismo todos los años.
Muy bien, la pelota está en tu tejado, Papá Noel. ¡La lista completa!
Subtítulos: Jesús Murillo Fernández
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