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ES TU FUNERAL
LA ROPA ANTE TODO
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN REINAUGURACIÓN
BICHOS MUERTOS
GRAN RE-REINAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-REINAUGURACIÓN
¡Bien! Es viernes.
Bien pensado, hoy es el culo de la semana.
Y papá es un culo flojo.
¿Papá? ¿Hablamos de tu culo? ¿No?
Papá, haznos caso cuando nos metemos contigo.
Gracias.
Vale, chicos. Hora de ir al colegio.
Bob, ¿hola?
¿No les dices adiós?
Bien. Adiós.
Gracias por venir.
- Lo ha dicho con cariño. - Bob.
- ¿Eh? - ¿Estás bien?
Les has dicho adiós
como si fueran clientes del restaurante.
Debo estar cansado.
Pues bebe más café.
Yo he tomado tres tazas.
Mi corazón parece un colibrí. Me gusta.
Mi pecho es como un círculo de tambores.
¡Tum! Tac-tum-tum.
Tac-tum-tum. Tac-tum-tum.
Pues resulta
que no es un herpes. Es piel gruesa.
Qué bien, Teddy.
Bob, ¿me la llenas?
Bob. ¡Bob!
Me estás echando kétchup en el café.
Dios mío. Perdona.
Vaya. Igual está bueno.
No, está... Está asqueroso.
Voy a volver a probar.
Puaj. No.
¿Por qué lo he hecho?
A menos que...
- No. No. No. - Teddy, para ya.
¿Qué te pasa hoy, Bob?
Estas embobado.
Estoy bien. Es solo...
¿Qué? ¿De qué estábamos hablando?
- De la piel de la espalda de Teddy. - Ah.
Creo que me vuelvo a la cocina. Adiós.
- ¿Qué le pasa? - No lo sé. Está...
¡No!
- ¿Qué? - Igual le da su agotamiento.
- ¿Lo recuerdas? - No.
El agotamiento no. El último fue muy raro.
No pasa nada. No pasa nada.
No pasa nada. No pasa nada.
Hola, Bob.
¡Hola, Leslie!
No se ha tomado un día libre
- desde Semana Santa. - ¿Y tú?
Yo me cojo mis días.
Lo semana pasada llevé a Gene al centro comercial a ver ropa.
Estoy preocupado, Linda.
Vale, tranquilo.
Hoy lo vigilaré para ver cómo va.
Perfecto.
Hola. ¿Qué tal el cole?
Tuve un examen de ortografía, y creo que me fue M-A-L-L.
Vale, vale,
vale, vale.
¿Con quién está hablando papá?
Hoy vuestro padre tiene un día interesante.
- "Estás raro". - No, tú estás raro.
"Me has puesto mostaza.
Y yo iba sin mostaza".
Sé lo que llevas. Te inventé yo.
"Lo ves".
Voy a ver qué le pasa.
¡Ahora voy a ponerte mucha mostaza!
¿Qué te parece?
- Vaya. - Sí, le ha dado el agotamiento.
- Lo siento. - Lo obligaremos
a cogerse libre mañana.
Un beso. Un besito pequeño.
Y creo que sé qué podemos hacer.
Envenenarlo.
¿Linda?
¿Lin? ¿Chicos?
¿Hola?
¿Qué hacéis aquí tan temprano?
La puerta está cerrada.
Venga, abrid la puerta.
Me temo que no, Bob.
Te toca desahogarte.
- ¿Qué? - No entras
en el restaurante hoy.
Te tomarás el día libre sí o sí.
¡No!
HAMBURGUESERÍA BOB
- Dejadme entrar. - ¡No! Necesitas un día libre.
- Niños, abrid. - Vete, papá.
No te queremos. Vamos, vete.
Hasta esta noche. Vuelve esta noche.
Vale. Tengo otro juego de llaves.
- ¡No! - Te dejamos libre, papá.
Corre con los otros hombres.
No te dejamos entrar.
Tienes que divertirte y relajarte.
¡Nunca!
Por atrás. Id.
¡No, no! ¡No!
¡Dejadme trabajar!
Ni hablar, señor.
Hoy traen los panecillos, Lin.
Tengo que estar aquí para controlar que estén bien.
Yo me ocupo de eso.
Dejadme entrar y os prometo que mañana me lo tomo libre.
¡No! ¡Es por tu propio bien!
Pues seguiré aporreando. No os libraréis de mí.
DOS HORAS DESPUÉS
Sigo aquí.
El señor Fischoeder tiene llaves.
¡Fischoeder! ¡Espere!
Señor Fischoeder.
Gracias por parar...
tan lejos de cuando me oyó gritar.
Bob, ¿qué haces corriendo detrás de mí como un loco?
Necesito la llave del restaurante.
- Linda no me deja entrar. - Ah.
Sabía que este día llegaría. Me alegro por ella.
No. No es eso. Es que quiero trabajar,
y ella me obliga a tomarme el día libre.
¿Quieres trabajar? ¿En ese restaurante?
Sí.
Bob. Bob, Bob. Sube.
Quiero enseñarte algo.
Espera. Déjame poner antes un trapito.
Linda.
- Hola, Guardabarros. ¿Cómo estás? - Bien. La familia bien.
Me quité el tatuaje de la espada. Me lo puse delante.
- Eso me han dicho. - ¿Quieres comer algo?
Quería preguntarte
si podía hacer una fiesta prenatal sorpresa aquí.
- Es para mi amiga Goldie. - ¡Ay!
Goldie está en otra banda, las Castoras Fáciles.
Se merece una gran fiesta,
y este es el único restaurante bonito que conozco.
¿Qué te parece?
Claro que sí. ¿Cuándo será?
- En una hora. - ¿Hoy?
Eso les dije a las Evites.
Hoy es muy precipitado, pero nos apañaremos, ¿verdad, hijos?
¿Organizamos una fiesta prenatal
- en una hora? - ¿O qué?
Llamaré a los que conozco para que traigan sus culos.
Yo a los culos que conozco para que traigan a sus bebés.
Toma, un dinero que no es robado
para pagar la comida y demás.
Muy bien.
Vamos, comando fiesta.
¿Para qué es esto?
Para hacerlos rodar por la carretera, Bob,
y ver si los atropella un coche.
Bien. ¿Pero por qué?
Porque es divertido, Bob.
Prueba.
- ¿Lo ves? - A mí me parece desperdiciar comida.
Exacto. Desperdiciar comida. Desperdiciar tiempo. Lo pillas.
No hacer nada, Bob, es hacer algo.
Eso no tiene sentido.
Y si me das las llaves y...
Bob, Bob, no escuchas.
Ha habido momentos en mi vida
En los que tuve que hacer algo
Contratar, despedir, verter basura ilegal
Pero cada vez que tuve que hacer algo
Siempre deseé poder
Decirle a eso adiós
Nada, nada, nada me hace feliz
Siempre evito hacer algo
Me encanta no hacer nada
Me entusiasma
Y nunca me molesta nada
A veces tengo que hacer cosas Y lo detesto
Como pagar a pirómanos Ducharme o afeitarme...
¿Acabas de decir pagar a pirómanos?
No, he dicho jugar al golf con mis hermanos.
¿Por dónde iba?
Nada, nada, nada Me hace feliz, feliz, feliz
Nada me da nada, salvo la alegría
Y si no has intentado nada
Creo que deberías hacerlo
Porque jugar y no trabajar
Me hace ser
Un chico mayor y sexi
Un chico mayor y sexi
¿Ya lo pillas, Bob?
Puede. Eres un chico mayor y sexi, pero...
- Claro que sí. - Sí.
Vamos a no hacer nada a otro sitio.
He hecho muchos montaditos.
Son como hamburguesas bebé, perfectas.
He buscado muñecas para los relevos de pañales.
He encontrado dos muñecas viejas de Tina y esta calabaza,
la almohada de Gene y un esqueleto de Halloween que toca la guitarra.
Genial. Tina, ¿Estás machacando comida para el juego de adivinar papillas?
Sí. Me estoy machacando el culo.
- Aquí viene. - ¡Ah!
¡Escondeos todas!
¡Sorpresa!
¡Pero bueno! ¿Qué pasa aquí?
Es tu fiesta prenatal.
Dios mío, no. No.
- No, no. - ¿Son lágrimas de felicidad?
Creo que no, Linda.
Felix. Grover.
Bob, este es Grover Fischoeder.
Nuestro primo y nuestro abogado.
¿Y qué es este sitio?
Un club social privado
que cumple todas las normas
para albergar competiciones de resistencia animal.
- Carreras de caracoles, Bob. - ¿Perdona?
- Carreras de caracoles. - Si quieres unirte,
tendrás que firmar una renuncia.
¿Has padecido difteria o Cola de Caracol?
- No. - ¿Qué dices, Bob?
¿Quieres entrar?
No es nada, pero se acerca mucho.
Y solo cuesta mil dólares entrar.
Sabe qué, señor Fischoeder,
voy a hacerle caso.
Y voy a intentar disfrutar de la vida.
Diviértanse con sus caracoles.
¿Qué caracoles? Aquí no hay caracoles.
No.
¿Cómo te atreves? Qué vergüenza.
- Goldie, ¿qué te pasa? - ¿Qué quieres decir?
Cuando entraste en tu fiesta prenatal, y gritamos "sorpresa",
te pusiste a llorar lágrimas de tristeza emocional.
¡No es verdad! Retíralo.
Vale, vale.
- ¿No estás triste? - ¿Y esa?
Es Linda. Yo di a luz en un restaurante.
En este restaurante.
En esa mesa.
No. La llamaré Dos Tetas.
Bien. ¿Quieres seguir
con esta fiesta que llevamos meses preparando?
Sí, claro.
Me encantan las fiestas. Claro que sí.
Pero nada de parir en la mesa. Con uno basta.
Oído, Dos Tetas.
Igual está bien tomarse un día libre.
Mis panecillos.
Voy a subir para olerlos y tocarlos.
¡Espera!
- ¡Ah! - Joel.
Tienes otro pervertido del pan.
No. Espera. ¿Qué es un pervertido del pan?
Un tío al que le pone el pan.
Mucho.
No es un pervertido del pan. Es Bob.
- Lo conozco. Es un cliente. - Que lo conozcas
- no significa que no lo sea. - Cierto.
- ¿Los pervertidos del pan existen? - Y tanto.
Bob, ¿qué les hacías a esos panecillos?
Los estaba...
oliendo... y tocando.
- Pervertido del pan. - Con el plástico.
Hoy no estuve en el reparto
porque mi mujer me obligó a tomarme el día libre,
y por eso quería ver si estaban aquí para revisarlos.
Ya he entregado tus panecillos, Bob.
Si alguien me obligara a tomarme un día libre,
no habría nadie aquí.
¿Lo llevas tú sola?
¿Los 77 bocatas de Patricia?
Tengo que irme. Ese tío de ahí
- sí es un pervertido del pan. - Dame esa.
- Gracias. - Eso es todo. Me voy.
¿Qué tenéis ahí?
- ¿Hogaza italiana? - ¡Aléjate!
- ¡Largo! - ¿Chapata?
¡Aléjate de mi pan!
¿De verdad haces 77 bocatas?
No. Hago 34.
Por eso lo llamo los 77 bocatas de Patricia.
- ¿Puedo probar uno? - Sí. ¿De qué lo quieres?
Pues, quiero un 47.
- El de pavo... - Pavo, cebolla, crema de queso,
pepino, pimientos asados,
y hummus en panecillo con pimienta.
Vaya. ¿Te sabes los 77?
Pues claro que sí.
Yo apenas recuerdo los nombres de mis hijos.
¿Tienes hijos? No sabía que el pan se reproducía.
- ¡Vamos! ¡Vamos! - ¡Terminado!
Dos Tetas, compruébalo.
El pañal está... en la cara.
- No hay ganadora. - Vuelve a mirarlo.
A ver, sí. ¡Bien hecho! ¡Goldie, has ganado!
¡Muy bien!
¡Eso está mejor!
¿Qué te pasa? ¿Estás de parto?
No. Claro que no. Este pequeño pasajero
en mi cochecito me está dando
buenos ramen de culo.
¿Qué? ¿Qué está diciendo?
Es "diarrea" en motero.
El baño está allí.
Hay alguien... que no está drogándose.
Vale. Ve al baño de los empleados.
- Gene, acompáñala. - Por aquí, señora.
Vamos para allá.
Vaya. Está muy rico.
- Patricia. Patricia. - Un segundo, Bob.
- Este bocata está muy rico. - ¿Qué dices?
- Que el bocata está... - Perdone, señora.
- Ya voy. - ¿Me trae servilletas?
- Oye, Patricia. - Estoy liada, Bob.
- ¿Está listo lo mío? - Sí.
Estás desbordada. Deja que te ayude.
No, qué locura.
Locura es que no me dejes ayudarte. Por favor.
- Vale. - ¡Sí! Dame un delantal.
- Estoy listo. - Ya me arrepiento.
Estás muy emocionado, me asusta.
Perdona. Estaré tranquilo.
Hola, Steve. Hoy llegas antes.
Sí. Pensé probar un 39 antes de mi gran cita.
Vale, un 39 para Steve.
Sí, oficialmente voy por la mitad.
He ido ascendiendo por el menú.
Entonces, ¿has venido ya 39 veces?
Sí. Me gustan los bocatas,
pero seguí viniendo porque quería invitarla a salir.
- tardó lo suyo. - Quería ver si eras raro.
Soy raro. Mira. Este dedo es muy corto.
- Es tu pulgar. - ¿Sí? ¿Y este cuál es?
- Dios mío. No lo sé. - Yo tampoco.
- ¿Adónde vas a llevarme? - Nos subiremos
a la noria después del pico de mediodía.
No pienso subirme a esa trampa mortal. No.
Nadie ha muerto allí, al menos este año.
Alguien se cayó y se rompió la pierna hace días,
- pero no se lo diré. - Gracias.
HAMBURGUESERÍA BOB
Igual tienes que cerrar ese baño
un par de años, Dos Tetas.
¿Listas para el concurso de papillas?
Tina, te toca triunfar.
En estos boles hay diferentes...
¡No...!
Ha vuelto la diarrea.
No. Lo de la diarrea era mentira.
Bueno, no del todo. Son muchas cosas.
¡Pero llevo 24 horas con... contracciones!
- ¡Madre mía! - Goldie, Linda,
estaba hablando yo.
¿Por qué no nos dijiste que estabas de parto?
¡Porque no estoy preparada para este bebé!
Por eso lloré antes. ¡Tengo miedo!
¡Fue un error! ¡No quiero ser madre!
Goldie, Goldie, cálmate.
¡Oye! ¿Ves a estos tres niños?
Salieron de mí, y te diré algo, hermana.
- ¿Sí? - No estaba preparada.
Lo entiendo. Te sale un desconocido por la vagina
que va a incordiarte el resto de tu vida.
Pero te hacen sentir orgullosa.
- Somos un regalo. - Ya no llevo pañales.
- ¡Fanfarrón! - Yo no estaba preparada para Sidecar,
pero lo parí ahí mismo,
y ahora daría mi vida por él.
Vale, ¿estás diciendo
que no tengo que estar preparada?
¿Que es superfácil?
No del todo. Pero puedes descargarte alguna aplicación,
y alguien ha escrito un libro.
Ya lo irás viendo.
Si esos tres hombres pudieron tener un hijo, te irá bien.
¡Vale! Voy a dejar de intentar retener a este cabrón.
Vale. Creo que ya está. Así que...
te puedes ir a la noria con tu cita.
Parece majo. ¿Cuánto hace que salís?
Desde que salga de aquí con él.
Es nuestra primera cita.
¿Puedes cogerlo?
Sí, Hamburgue...
Los 77 bocatas de Patricia.
Vale, un pedido de catering. Voy a preguntar.
¿Cuántos bocatas?
Vaya. ¿Para cuándo los quiere?
Vale, espere. Lo pregunto.
- Patricia. - Sí.
Quieren 77 bocatas. Uno de cada.
Para dentro de 40 minutos.
¿Qué? Son dos bocatas por minuto.
¿Les digo que sí?
No. No puedo hacer tantos bocatas tan rápido.
Pero tienes ayuda. No puedes decir que no a esto.
- No lo sé. - Patricia, 77 bocatas.
Qué emocionante. Las Olimpiadas del bocata.
Hemos entrenado para esto.
Dios mío. Vale, vamos a hacerlo.
¡Sí! ¡77 bocatas!
Voy a decírselo.
¿Ya lo ha oído?
¡Vamos a hacerlo!
¡Sí! ¡De acuerdo! ¡Te quiero!
- Treinta y tres. - 34.
El 35. Salami, mozzarella, pimiento rojo, pasta de aceituna.
Listo. Hola, Steve. ¿Necesitas algo?
No. Pero tengo que volver pronto al trabajo
- y... - No te preocupes, casi...
- hemos terminado. - 36.
¡Me has adelantado!
- Alcánzame. - ¡Me encanta!
- Cincuenta y uno. - ¡52!
- Sesenta y seis. - ¡67!
¡Y 68!
Setenta y cuatro. Te estás ahogando, Bob.
Lo sé.
Es alarmante. Igual me muero.
Pero ha valido la pena.
Y... 77 bocatas.
Hola. Vengo a recoger...
- Vaya. - Sí. Está hecho un desastre.
¿Necesitas que te ayudemos...
- ...a llevarlo al coche? - No, gracias, puedo solo.
Steve, ¿has visto eso?
Steve se ha ido.
Ya. Steve.
Ha dejado una nota. "Hola, Patricia, eres genial
y me habría encantado salir contigo,
pero veo que el restaurante es lo primero,
así que te dejaré en paz".
Creo que exagera un poco.
Lo he dejado plantado otras veces.
Muchas. Puede que 11 veces.
Supongo que es demasiado.
¿Qué voy a hacer?
¿Tomarme el día libre cada vez que quiera quedar?
- No. - ¿Qué? ¿Qué?
Mi familia tenía razón... Necesitaba un día libre.
Y en lugar de cogerlo,
me voy a trabajar a otro restaurante
y te contagio mi locura.
No, no.
No es culpa tuya. Este restaurante es mi vida.
Algún día tendré 15 minutos
para salir con un tío majo como Steve,
pero ahora no.
He invertido aquí todos mis ahorros.
Es lo único que voy a hacer ahora.
Bien... lo entiendo.
Es que hoy, todo el mundo me ha estado diciendo
que necesito un día libre y me enfadé porque me encanta trabajar,
pero me lo decían porque se preocupan por mí.
Y tener a alguien que te apoye es lo que hace
- que esto valga la pena. - Bueno,
vas a hacerme llorar. Genial.
No te digo que te cases con Steve
o cualquier otro, solo digo
que tengo algo más importante
que mi restaurante, y eso es mi familia.
Aunque muchas veces sea difícil.
¿Dices que debería hacer eso de salir corriendo a buscar a Steve?
Sí.
¿Quién va a limpiar y a cerrar?
- Yo cerraré. - ¿Cerrarás por mí?
Está asqueroso.
No he dicho que vaya a limpiar, solo a cerrar.
- Vete ya. - Vale, me voy.
Gracias, Bob. No estás mal para ser un pervertido del pan.
- ¿Dónde está la ambulancia? - Seguro que ya llega.
Sigue respirando, Goldie.
¡Madre mía!
- ¿Qué? ¿Qué? - Quitadme los pantalones,
porque este niño está indicando que coge la salida.
Bueno, vamos a tener otro motero.
¿Saldrá en una moto pequeña? No recuerdo.
Toda mi vida me han dicho Que vaya despacio
Que me pare, que descanse
Que mire a mi alrededor
Que la vida es algo más Que un montón de carne picada
Y aunque creo
Que eso es lo que tú crees...
Nada me hace más feliz
Que servir comida a la gente
Puede que parezca aburrido Y que te haga roncar
Pero para mí es el Cuatro de Julio
Nada me hace más feliz
Que el olor a panecillo recién hecho
Nada me hace más feliz
Que una hamburguesa bien hecha
O una servilleta arrugada
Y llena de grasa
Unas patatas fritas crujientes Para llamar a adolescentes
No es por fanfarronear
Decir que traen al mundo paz...
Nada me hace más feliz
Que cocinar y cocinar
Pero nada me hace más feliz
Que ellos
Dios mío.
¡Bobby! Otra motera ha dado a luz en nuestro restaurante.
Esta vez en las banquetas.
- Hola, papá. Ahora soy partera. - Y yo padre.
Si quieres placenta, aún hay
en el suelo. Nadie se la ha pedido.
¿Habéis limpiado el suelo con los panecillos?
Están bien. No seas ñoño.
Estáis despedidos.
¡Muy bien!
Traducción: Laura Puy
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