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ES TU FUNERAL
GUANTE-NAMERA
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN REINAUGURACIÓN
PEGAMENTO EXTERMINADOR
GRAN RE-REINAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-REINAUGURACIÓN
Estaría bien que estas cartas nos limpiaran, para variar.
Sí, como estamos tan limpios.
Hola, Teddy. ¡Cuánto tiempo!
He estado trabajando tres días seguidos para Helen
en su casa de la playa.
Esa casa. Quiero esa casa.
Yo la quiero más.
Ha estado bien. Solo yo y Helen trabajando y hablando.
Hemos visto el atardecer.
Estoy seguro de que algún día
veremos el atardecer a la vez.
Sigues colgado por ella, Teddy.
¿Colgado? No lo sé.
Quizá, es que ella es tan...
¿Se acerca algún baile al que puedas invitarla?
- Sí, ¿un baile para manitas? - ¿Qué?
No. Un tío como yo no juega en la misma liga que ella.
Venga ya.
Sí, ella es guapa y rica, ¿por qué saldría contigo?
Pero también, ¿por qué no?
- Puedes ser Cenicienta. - Tedicienta.
No, no.
¿Qué trabajo te ha pedido que hagas en la casa de la paya?
Mirar chimeneas y conductos del aire.
- ¿Es un eufemismo? - ¿Por qué te ha pedido eso?
Helen piensa que su difunto marido,
al que ella no mató, le ha escondido algo de valor.
¿Sabe ella que la describes así?
¿Larry escondía algo? ¿Por qué?
No sé. Al parecer, a Larry le gustaba esconder cosas
en conductos y chimeneas.
Es lo normal si confías en tu mujer,
la que no te mató.
- Claro. - ¿Qué cree Helen que escondió?
Una pequeña estatua japonesa.
Se llama netsuke.
¿Netsuke?
Sí, netsuke.
Creo que se pronuncia "Netscape".
Representa a dos caracoles entrelazados.
En su luna de miel, quizá.
Qué bonito.
Yo no diría bonito, pero parece consentido por los dos.
Vale una fortuna.
Al parecer, Larry hacía inversiones muy locas.
Antigüedades japonesas, máquinas de escribir retro, inmuebles.
¿Por qué son los inmuebles una inversión loca?
¿Recuerdas el edificio que tenía?
A un par de manzanas de aquí, el DuMont.
Sí, cerca de la señal de stop con el grafiti de los testículos.
Sí, he hecho algunos trabajitos allí.
Un lugar interesante.
Nada funciona en el edificio, pero tiene encanto.
Espera. Me pregunto si Larry escondió el netsuke en su edificio.
Teddy, ve allí y encuentra el netflixy.
- Netsuke. - Sí, así sorprenderás a Helen.
Ganarías muchos puntos con ella.
- ¿En serio? - ¿Estás de broma?
Serías un príncipe azul.
Es un cuento de hadas.
Pensaba que él era Cenicienta. ¿Ahora es el príncipe?
Puede ser los dos, Bob.
Sí, papá, lee algún libro.
Aún tengo las llaves.
Vayamos juntos ahora, te ayudaremos a encontrarlo.
Sí, hagámoslo por amor.
Y para que yo encuentre una valiosa estatua de caracoles.
No, Louise, no será tuya, aunque la encuentres.
Venga ya.
Ayudemos a Teddy a buscar esa cosa y a conquistar a su chica ideal.
Sí, genial, cerremos temprano
y vayamos, aunque probablemente no encontremos nada.
Genial.
Este lugar es más viejo que papá.
Sin ofender.
No me ofendes. Muchos edificios lo son.
En este país no.
Todos los pisos tienen conductos y chimeneas.
Miraremos en todos.
El futuro mágico de Teddy con Helen depende de nosotros.
¿Por qué nos van a dejar entrar sin más?
Les diremos que venimos a hacer cosas de mantenimiento.
- Diremos una mentirijilla. - Dios.
"Abrid, inquilinos, tenemos que mirar en vuestros agujeros".
Muy bien.
Gene lo entiende. Deberíamos separarnos.
Hay tres plantas.
Bob, Gene, empezad por arriba, nos encontraremos en la mitad.
- Y nos besaremos. - Sí.
- Ahora no. - Vale.
No uséis el ascensor, no funciona desde hace 30 años.
Ahora es una elegante jaula de pájaros.
¿Escaleras, entonces? Genial.
¿Alguien quiere cambiarnos la tercera planta?
¿Hola? ¿Quién es?
Hola, mi hijo y yo venimos de parte de Teddy, el manitas,
para comprobar las tuberías.
Genial. Entrad, entrad.
Llamé por lo de las tuberías hace semanas.
El agua caliente de la cocina gotea.
- Demasiada información. - Seguidme.
¿Queréis algo de beber?
¿Agua templada del grifo, en una hora?
No, estamos bien. Gracias.
¿Por qué miramos sus tuberías?
Mierda. ¿He dicho tuberías?
Debería haber dicho conductos.
¿O era "moluscos"? ¿Tendrá moluscos?
¿Veis un gato por ahí?
- No... - Si lo veis, no es mío.
- Dejadlo salir. - Vale.
¿Nos vamos?
No, deberíamos ayudarlo.
Creo que es ciego.
Miremos sus tuberías
y luego podremos cambiar a los conductos.
Y luego, moluscos.
Aquí gotea.
Siento que esté oscuro,
pero tenéis vuestra propia linterna, ¿no?
Nosotros...
- No la tenemos aquí. - Está en el camión.
Nuestro gran camión para chicos que ambos conducimos.
- Gene, calla. - ¿Quién dijisteis que erais?
¡Fleetwood Mac!
- No, no somos Fleet... - Somos Fleetwood Mac.
El nombre de nuestra empresa es Fleetwood Mac. Somos manitas.
¿Lo sois?
- ¿Manitas? - Sí.
- Tenemos la mano muy suelta. - Gene.
Bueno, volveré a ver mi serie.
Genial, pues estaremos aquí.
Con culos de fontaneros.
Arregla, arregla.
Hola, hemos venido a comprobar tus conductos del aire.
¿Todos vosotros?
- Eso es. - No tiene sentido.
- Sí lo tiene. - ¿Sí?
- Sí, todo el sentido del mundo. - ¿Seguro?
- Sí, sí. - Vale.
Claro, ¿por qué no?
- Entrad. - Bien, gracias.
Ah. Yo te conozco.
Sí, cambié tu nevera hace un par de meses.
Claro, sí, ¿qué tal tu espalda?
Temí que te la fueras a romper.
Mi temor era acabar con un disco herniado.
Es mejor que no tener disco, supongo.
- ¡No tener disco! Claro. - Sí.
Soy Kathleen, por cierto.
Yo también.
No, no digo eso.
Tú eres Kathleen, yo soy Teddy.
Hay química.
¿Qué deporte estás viendo? ¿Qué es? ¿Hockey sobre césped?
- ¿Polo? - ¿Polo?
- Es hurling. - ¿Hurling? ¿Qué?
¿Qué es eso?
Es como si el hockey, el fútbol y el baloncesto tuvieran un bebé
- y ese bebé su uniera a una banda... - Mamá, Louise, ¿reunión en el pasillo?
¿Habéis visto a Teddy y Kathleen?
Hay algo entre ellos.
No, Tina. ¿Qué?
- Estamos aquí por Teddy y Helen. - Y el netsuke.
Queremos ayudar a Teddy a encontrar el amor, ¿y si no es con Helen?
Cuando la hermosa y rica Helen vea a Teddy
- llegar con el nutsky, - Netsuke.
lo agarrará y se lo llevará
y vivirán felices en su castillo de la playa.
Porque es rica.
Quizá Teddy no necesita una princesa rica
que lo agarre y se lo lleve.
Quizá necesita una mujer buena con un encantador trastorno del habla
o un acento chulo, lo que sea, en una casa corriente
con la que ver deportes raros.
Lo siento, mamá. Apoyo a Kathleen.
Y yo apoyo a Helen.
Recuerda que hemos venido para juntar a Teddy y Helen.
He venido a juntar a Teddy y Kathleen.
Helen y Teddy me lo agradecerán en su boda,
y tendrás que aplaudir y sonreír.
Intentaré conseguirte invitación para la boda de Kathleen y Teddy.
No prometo nada.
Y será una boda en un lugar lejano,
de donde Kathleen sea.
Yo diría Pensilvania.
Qué pena que Kathleen esté haciendo reír a Teddy y Helen no esté aquí.
- Vaya. - Ahí está.
Hola.
Es más guapa de lo que recuerdo.
Dios.
- ¿Qué pasa? - Hola, Helen.
¿Qué haces aquí?
Explícalo tú primero.
Estoy buscando esa cosa de Larry.
Y los Belcher me están ayudando.
Qué bien que hayas compartido esa información con tantos.
Esta cosa tiene valor sentimental para mí.
Quizá valor real, quién sabe.
Esta situación requiere una recompensa,
ya que esta cosa tiene tanto valor sentimental, ¿no?
Claro, una recompensa.
¿Qué tal 20 dólares?
No es suficiente dinero.
Cincuenta.
¡Cómo te gusta negociar!
- Trato hecho. - Mil. 50 000.
Louise, calla.
Eres la viuda de Larry.
Lo siento mucho.
Perder a tu marido es horrible, yo también pasé por eso.
Sí, es duro.
Es muy duro.
- ¿Quién es? - Kathleen.
Vive en el 1A.
Larry era un buen hombre y un vecino estupendo.
¿Cómo que un vecino?
Ve-ci-no. ¿No lo digo bien?
¿Ve-ci-no?
Se quedaba aquí cuando venía. En su casa, el 3B.
Claro, sé que tenía un piso aquí.
Sí, lo pronunciabas raro.
¡Ese cabrón tenía un piso de soltero secreto!
- ¿Funciona ahora? - No.
- ¿Ahora? - No.
¿Sigue haciéndolo cien veces más?
Lo único que sé de fontanería es girar esto.
- ¿Funciona ahora? - No.
- ¿Ahora? - Diablos, no.
- ¿Por qué diablos? - Para variar.
Guantes de béisbol y juegos de mesa antiguos.
Lo llenó con todas las cosas que no le dejé tener en casa.
Kathleen, me encanta tu pelo. ¿Hace cuánto murió tu marido?
¿El tiempo suficiente para volver al mercado?
Muy fina, T. Perfecto.
Hace ocho años.
Lo atropelló un tren.
Lo siento mucho, es terrible.
¿Demandaste a la ciudad por millones?
¡Estadounidenses!
Unos millones no me lo devolverán.
Y le encantaban los trenes.
¿A quién no?
¡Un minibar!
Teddy, ven. Ayúdame a servirle a Helen una copa.
- Ven, ven. - Vale.
Buena suerte encontrando lo que buscáis.
¿Adónde vas?
A mi casa, con mi televisión.
¿No quieres hablar más con Teddy? Se ha ido.
Helen, mira cómo Teddy sirve copas.
Es como Tom Cruise en Cocktail.
Fui a una escuela de camareros.
Los mejores años de mi vida.
- ¡Hazme un Mai Tai! - ¿Un qué?
¿Te importa que lo rompa?
- Hazlo. Odio ese jarrón. - Sí.
- Louise, no. - Jo.
- ¿Adónde vas? - A por Kathleen.
- Tengo que emparejarlos. - Voy contigo.
Quizá el piso secreto es un escondite demasiado obvio.
- Hola, chicos. ¿Cómo vais? - Va raro.
Nosotras igual. Papá, ¿te has perdido?
No, ayudamos al del 3A.
No sé adónde va esta tubería.
Estas dos van al radiador. ¿Y esta?
Quizá vaya a tu culo.
Sí, papá, compruébalo.
Hola, chicas.
¿Qué comes?
- Pasta fría. - Vaya.
¿Queréis...
...un poco?
Es pasta fría, sí.
Voy a dar una vuelta por tu casa. Es algo muy normal.
- Ignoradme. - Vale.
Hablando de la pasta fría.
¿Qué buscas en un hombre?
- Me gustan los hombres amables. - Bien.
- Y fuerte. - Muy bien.
¡Teddy, te necesitamos en el 1A!
Y listos, no echaría a una mente brillante de la cama
- por tirarse pedos en la cama. - Brillante.
¡Aun así, ven, Teddy!
¡Voy en un segundo!
¿Sabes quién nunca ha tenido enfermedades de transmisión sexual?
Teddy, estoy segura.
- No estoy escuchando, pero genial. - Estuvo en la Marina.
Me necesitan en el 1A, me pasaré un rato.
¡Vuelve pronto!
Tienes que encontrar el neti-potski.
Claro, claro.
Teddy, espera. Tenemos un problema de tuberías.
¿Cómo haces... fontanería?
Ojalá tuviera tiempo, pero...
Aquí tenéis alicates, una llave inglesa y un destornillador.
¿Y estas herramientas saben qué hacer?
La llave inglesa sí, el destornillador no sabe nada.
¡No preguntéis a los alicates!
Hola. ¿Has llamado?
Sí, pero primero, tienes algo en el ojo.
¿En serio?
¿Dónde habré dejado mis gafas?
Kathleen, ¿puedes mirar los ojos de Teddy?
Vale.
Están algo rojos. ¿Qué busco?
He estado soldando sin máscara.
Teddy, mira intensamente los ojos de Kathleen.
¿Quién tiene algo en su ojo?
Veo legañas, ¿quieres limpiártelas
- o las dejamos ahí? - Déjalas.
No está en la chimenea.
¿Tenéis un trapo?
¿Teddy?
¿Puedes venir al 2B?
- Maldición. - ¡Ya voy!
¿2B? Siempre va después del 1A.
¿Verdad, Kathleen?
No siempre. La gente puede irse de mi piso.
Es una opción.
Debería ponerles nombres.
Es una de estas.
Vale, no.
No, no es esta.
Tampoco es esta. A ver esta.
- Vale. - ¡No va!
¡Vamos! Ahí está.
Ábrete sésamo.
Aquí estamos, piso 2B.
Actualmente vacío... no.
Hola, señor. Parece aterrorizado.
Vaya, Teddy, el manitas.
¡Qué manitas es!
Imagina vivir con alguien que puede arreglar todo.
Sí, especialmente aquí
donde todo se rompe, tiene fugas o huele.
Y nadie con licencia ha pisado este edificio.
Hasta Larry usaba un martillo a veces.
Intentando ajustar las tablas sueltas de la escalera.
Y tocó las tuberías del pasillo de arriba, por alguna razón.
¿Las tuberías del pasillo de arriba? No me digas.
- Ya lo he dicho. - Sí.
Sí, ya lo he dicho.
Discúlpanos.
Tina, las tuberías nos están llamando.
- ¿Qué? - ¿Tuberías?
¿Están llamando?
- Como la canción. - "Danny Boy".
- Sí, es buena. - Las tuberías nos están llamando.
No hace falta que conozcas la canción, ven conmigo.
Papá dijo que no sabía adónde iba esta tubería.
¿Y si no va a ningún lado?
¡Dios mío, lo has encontrado!
Vayamos a por nuestro dinero y pirémonos.
Se lo decimos a Helen, cobramos la recompensa
y nos marchamos y nunca sabremos si Kathleen y Teddy estaban destinados.
Sí, buen plan, hagámoslo.
A no ser que no lo hagamos porque nunca encontramos el netsuke.
Kathleen y Teddy necesitan más tiempo para que su amor florezca.
- Pongámosla en la tubería. - ¿Y la recompensa?
La encontraremos pronto otra vez,
cuando Teddy y Kathleen admitan que se están enamorando.
Ahí tendrás tu recompensa.
Y harás mis tareas del restaurante de un mes.
- ¿Trato? - Vale, como quieras.
¿Quién es la gran celestina ahora?
- ¿Tú? - Sí. Esa soy yo.
Vale, tesoro escondido, bien.
Volvamos a forzar a Kathleen y a Teddy a estar juntos.
El inicio de toda gran historia de amor.
- No. Teddy está con Helen. - Y en la lavandería.
¿Qué pasa aquí?
Nada, estamos ventilando.
- He querido decir eso todo el día. - La espera ha valido la pena.
Podemos reírnos mirando.
Vaya, velas.
Encenderé un par.
Para un ambiente romántico, ¿quién sabe?
Vamos, Louise.
Vale, quizá esto funcione.
Lo aflojamos y lo apretamos.
Esta idea me gusta.
- Vale. ¿Funciona? - No.
Mierda.
Miénteme.
- ¿En serio? - No.
Puedo mentirte sobre tu pelo.
- ¿Qué tiene de malo? - Nada.
- ¿Funciona ahora? - ¡Sí!
- ¿En serio? - ¡Sí!
¿Qué has hecho?
- ¡Lo he girado! - Es lo que hiciste antes.
Lo giraba al lado equivocado, pero no nos centremos en eso.
¡Lo hemos arreglado!
¡Lo hemos arreglado! Ven, quiero abrazarte.
¡Ya voy!
Tardaré un minuto.
Tiraré de tu oreja.
¡No tires!
Déjame ver esa bonita cara tuya.
- ¡He salido! ¡Lo hemos conseguido! - ¡Sí!
Qué felices os ponéis al hacer vuestro trabajo.
- Sí, bueno... - Es broma.
Eres mi nuevo manitas favorito.
Le recomendaré Fleetwood Mac a mis amigos.
¿Es ese sonido lo que pienso?
No, seguro que no.
Entra, supongo.
Kathleen, me apetece más pasta.
¿Puedo servirme más? Gracias.
No paraba de hablar de la pasta.
Sí, el secreto es guardarlo en el frigo unas semanas.
He manchado de salsa roja este trapo.
¡Qué torpe eres!
Espera. ¿Qué pasa?
¿Estáis bien?
Tienes que llevar este trapo a la lavandería.
Vamos. Enséñanos dónde es. ¿Arréglate el pelo? Da igual.
No hay tiempo. Estás genial.
- Entra. - Entramos.
Me estás empujando.
Hola, chicas.
Tenemos una emergencia.
Teddy, necesito que estéis hombro con hombro.
Que los hombros se rocen. Y échale quitamanchas a este trapo.
- Rápido. - Vale.
Hay mucha gente aquí.
- Helen, mamá. ¿Os podéis ir? - No.
¿Y si no nos preocupamos por un trapo?
Sí. Nunca lavo ese trapo, no es estampado, solo son manchas.
Recordad, niñas, quien encuentre
este objeto especial gana 50 pavos.
Estamos buscándolo como locas.
Pero esta situación con el trapo surgió de repente.
¿En serio?
Hablando de recompensas,
creo que conseguirías ese objeto antes si doblaras la recompensa.
Tina, Louise, hablemos.
Estáis actuando raro, ¿y ese trapo?
Chicas, hablad.
No escondemos nada, tú sí.
Y no hemos encontrado nada, así que no hay de qué hablar.
- Habéis encontrado el netsake, ¿no? - ¿Qué?
Claro que no.
Louise, ¿me equivoco?
- ¿Cuánto pagarías por saberlo? - Louise.
¿No puedo negociar?
Esta es mi oferta.
Decidme dónde está y no os castigaré.
Mi contraoferta es: estás castigada.
Ambas ofertas son horribles.
¿Dónde está?
Teddy, ven conmigo.
Hay un incendio... en el baño.
¡Una tubería falsa!
Claro. Fui tan tonto que no me di cuenta.
No eres tonto, eres listo.
Porque lo has encontrado solo.
Y Helen se va a enamorar de ti por eso
y por quien eres por dentro y todo eso,
- pero no por cómo hueles. - Ya.
- Déjame ver. - Linda.
- ¿Dónde estás? - Helen.
- No, no. - No, no.
- Mierda. - Linda, compañera de búsqueda.
Necesito que metas la mano en sitios asquerosos.
¡Un segundo!
- ¿Dónde fue? - Ahí está.
Esto parece seguro.
Si diera uno o dos pasos, podría cogerlo.
No, Lin, si alguien va a entrar, seré yo.
Allá voy.
¡Como Cenicienta!
Vale, ten cuidado, Teddy.
Intenta no pesar.
Sí, tengo que ser muy...
¡Teddy!
- ¿Estás bien? - Sí.
Puedo sujetarme por un minuto más, quizá menos.
- ¿Teddy? ¿Estás ahí? - Sí.
- ¿Estás bien? - Más o menos.
Sí, es que encontró el netslinky y entonces él...
¿Lo encontró? ¡Voy!
Ahora lo veo.
Dios mío.
Joder, joder.
Limpiamos el agua, volvimos a colocar el grifo...
No, no todo ni del todo.
Espero que un fontanero de verdad venga y lo arregle.
Sí, pero no tendrá un hijo guay trabajando con él.
Bob, ven aquí.
- ¿Qué ha pasado? - No quiero hablar de eso.
¿Llamamos a los bomberos?
Sí, si pueden venir en 20 segundos porque se me resbalan las manos.
¿Y si enviamos el ascensor a sus pies?
¿Cómo? Está roto.
Hay que hacerlo manualmente. Hay una palanca en el techo.
Es un freno de contrapeso.
Si lo sueltas, el ascensor sube.
Vale, Teddy. Voy al techo.
¡El padre y el hijo fontaneros van al techo!
¿Y dónde está el netsuke ahora?
- Hola, Helen. - Hola, Teddy.
Encontré lo que querías.
Sí, lo sé.
Muchísimas gracias.
- ¿Dónde está? - Lo perdí.
La última vez que lo vi, estaba sobre el ascensor.
Ahí está.
- ¿Estáis arriba? - ¡Sí!
- Encontramos las poleas y eso. - Genial.
Y no parece complicado.
¿Sabes cuál tenemos que mover?
No tengo ni idea.
Papá, ¡adivina la correcta!
Vale, vale.
- ¿Ha funcionado? - No.
- ¿Ha funcionado? - No.
- Este es nuestro sistema. - Aguanta.
Vale, muevo otra.
- Está funcionando. - ¡Espera, para!
Vale, paro. ¿Por qué?
¿Qué pasa?
Si el ascensor sigue subiendo, el netsuke podría caerse.
Pero si no sube, Teddy se caerá.
Quizá. Ya no me siento las manos.
Pero puede que no caiga.
- Es un riesgo que debemos aceptar. - ¿Hablas en serio?
No lo digas así. Estará bien. Quizá.
- Dios. Helen es horrible. - Sí lo es.
No podré aguantar mucho más.
Vale, lo empujo otra vez.
- ¡No! - ¡Sí, empuja!
- ¡Lo tengo! - Dios.
Me... resbalo.
- ¿Estás bien? - Estoy... bien.
¡Lo hemos hecho! ¡Salvamos a Teddy y arreglamos el grifo!
No... arreglamos el grifo.
Demasiado cerca del techo. ¿Puedes bajarlo?
Lo siento, lo siento. Allá voy.
- Teddy. ¡Estás bien! - Gracias a Dios.
Ven aquí.
Genial. Me alegra que estés bien.
Muy bien. Bueno, me tengo que ir,
quizá a una casa de subastas. No sé hasta cuándo están abiertas.
Oye. ¿Y qué pasa con la recompensa?
Hay un problema. No tengo dinero suelto.
- Dios mío. - ¿Tarjeta regalo digital?
- Mira tu correo. Adiós. - No. ¿Qué?
Mi netsuke.
Sí. Es la tabla que está suelta.
Solo es una pequeña grieta. No pasa nada.
¡Hijo de puta! ¡Se ha roto!
¡Maldito gato! ¡Malditos caracoles!
- ¡Estúpido Larry muerto! - Mantengamos el contacto.
Así que Larry tenía un piso secreto.
Parece... saludable.
Teddy, siento casi haberte matado
para recuperar el napster.
Me pasé al querer hacer de celestina.
- Netsuke. - Sí. Eso dije.
- Nescafé. - Perfecto.
Qué bueno.
Yo también lo siento.
Si no lo hubiera vuelto a esconder, no habrías estado en el ascensor.
Os perdono, chicas.
Estabais pensando en mi propio bien. Más o menos. Quizá.
Pensé que buscar ese objeto era un cuento de hadas
y que Teddy iba a encontrar a una joven rica princesa.
Quizá no.
Quizá estaba destinado a acabar con una agradable princesa en chándal.
Espera, ¿qué?
Kathleen, ¿no tenías una puerta de armario floja?
Sí, todas están flojas.
¿Quieres que Teddy las mire?
Sí. ¿Teddy, quieres mirarlas?
No sé. No... me siento los dedos.
- ¿Y esa agua bajo la puerta? - ¡Yo me encargo!
Vale.
¡Sí!
Traducción: Carolina Daza
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