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ES TU FUNERAL
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN REINAUGURACIÓN
ODIO A LAS RATAS
GRAN RE-REINAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-REINAUGURACIÓN
A ver si lo entiendo.
¿Esto se llama el pasillo de los juguetes y algunos niños tienen padres
que vienen a comprárselos?
Suena a falso.
¿Y estamos soñando los tres lo mismo?
Chicos, elegid un regalo.
Es para la fiesta de vuestro amigo.
No es nuestro amigo. Casi nunca hablamos con Colton.
No va a nuestra clase.
Hay buena gente en otras clases.
Di a alguien que no sea mamá.
Esto es lo que creo que pasa:
Colton ha invitado a muchos para tener más regalos.
Es un codiciador de regalos.
Louise, dale una oportunidad.
Tiene razón. Hay que dar oportunidades.
A veces la gente te sorprende.
Pero elegid un regalo y vayámonos.
Vale. El cubo de Rubik. Bueno, uno falso.
Pone "Puzle de cuadrados de colores".
- Lo quiero. - Los juguetes son geniales.
No pone el precio en las pilas. ¿Cuánto cuestan?
- ¿Cuánto cuestan? - Yo no trabajo aquí.
- ¿Y a qué viene esa actitud? - Es Edith.
- Vámonos. - ¿Qué pasa, papá?
Dale una oportunidad. Te sorprenderá.
Solo funciona si no es Edith. Ella es siempre odiosa.
Papá, quizá algún día cuando seas viejo una familia huirá de ti.
Vaya. Por todo lo alto.
En la invitación pone que la temática es El gran Gatsby.
No es una gran fiesta.
Una temática rara para una fiesta de niños.
Hola. Somos los padres de Colton, Blake y Allison.
¡Qué niños más monos!
Colton, ¡ven a decir hola!
Un sombrero para el caballero
y plumas para las damas.
- Eso es... bonito. - ¿Me lo cambias?
¡Sí, por favor! Llamadme Alafeliz.
- ¿Colton, qué se dice? - Gracias por venir.
Gracias por invitarnos. Te hemos traído un regalo.
Añádelo al montón, Colton.
¿No puedo abrirlo ahora?
Primero la fiesta, luego los regalos.
- ¿Ves? Un codicioso de los regalos. - Antes de irte,
te haré una foto con tus amigos. Y sácate el dedo de la nariz.
Solo has cambiado de dedo.
Eso es mejor.
¡Vale! Decid "23 skidoo".
23 skidoo.
Tengo que volver al restaurante.
Divertíos.
- ¡23 skidoo para ti! - No sé qué significa eso.
- ¡Tampoco nosotros! - Vale. Adiós.
Hola, Teddy, tienes un caminar alegre hoy.
No, espera, pareces triste.
La buena noticia es que tengo una cita
con esa mujer de la que te hablé, Caroline.
- ¡Genial! - Sí, pero ella quiere sushi.
Yo odio el sushi y a ella le encanta.
Así que le dije que a mí me encantaba, y ahora tengo que ir
y atragantarme con mis mentiras.
¿Por qué no pides pollo teriyaki?
¿Por qué no lo pides tú, Mort?
Vaya, Teddy. Tranquilo. Podemos ayudarte.
Haremos que te guste el sushi.
Pero mi cita es esta noche, no hay tiempo.
Veremos. Voy a pedir sushi.
- Dios. Está pasando. - ¿Puedes pedir rollito de atún picante?
¿Y un rollito californiano?
Voy a por un lápiz. Quizá deberíamos servir sushi aquí.
No se lo digáis a Bob, a ver si se da cuenta.
¿Es Edith?
Le pesan mucho esas bolsas. Es gracioso.
¡Mierda y meado!
Ay, Dios.
Bien. ¿Edith? ¿Necesitas que te lleve?
Ay, Bob. Te vi en la tienda, pero intenté evitarte.
Entonces, ¿no quieres que te lleve?
Sí, llévame. Me sería de mucha ayuda.
- Entra. - Parece que en tu coche hay hormigas.
- Las hay. - Me dan pena.
- Caminabas desde muy lejos, ¿no? - No puedo conducir ahora.
- Vaya. ¿Le pasa algo a tu coche? - Tengo ataques, muy malos.
¿Qué tipo de ataques, exactamente?
- ¡Ataques! - Quizá no deberíamos hablar.
- Toma. - ¿Qué son?
Pastillas. Guarda el bote.
Si tengo un ataque, ponme una en la mano.
Me alegra que estés aquí.
- Bob, ¿me haces un favor? - ¿Otro?
Tengo que hacer una parada.
No quiero molestarte, pero es duro ser vieja
y no poder conducir.
Vale, una parada rápida está bien.
Vale, nenes y nenas, vamos a aprender el charlestón.
Contonea el dedo y menea las rodillas.
Contonea, contonea, contonea. Menea, menea, menea.
- ¡Dios! ¡Qué monos! - Me encanta. Me muero.
Mirad a Colton.
Hurgándose la nariz hasta abrir los regalos.
Un título genial para su autobiografía.
- Louise, dale a Colton una oportunidad. - Bailarina con gafas.
No dejes de contonear el dedo.
Lo siento.
Colton no se merece tantos regalos y mucho menos
nuestro perfecto puzle de marca blanca. Deberíamos llevárnoslo.
¿Qué? ¡No! Eso va en contra de las reglas de los cumpleaños.
Yo sigo las reglas de David Arquette, que hace lo que le da la gana.
Creo que te equivocas sobre él.
¿En serio? Demuéstralo.
¡Bailarina de las gafas!
¡Lo contoneo!
Por fin. Vaya.
Camina muy rápido. Muy muy rápido.
¡Conduce, corre!
- ¿Qué? - Vayámonos.
- Espera. ¿Qué pasa? - He dicho que arranques.
Eso hago. Es un coche viejo.
Eleanor Hirschbaum no se lo esperaba.
¿Quién es Eleanor Hirschbaum? ¿De qué va esto?
- Colchas. - ¿Qué?
¡Colchas! ¿Qué si no?
Mi grupo de colchas estaba haciendo una
para celebrar la historia del pueblo. Cada miembro debía hacer un cuadro,
pero el mío fue rechazado por la jefa mandona
que lidera el grupo, Lillian.
Dijo que el tema era inapropiado.
Cuando le planté cara, me echó del grupo.
Espera. ¿Lillian es la mujer a la que le acabas de robar?
- ¡No, esa es Eleanor! - Cuántos nombres de abuelas.
Hoy es el día en el que cosen los cuadros juntos
en la ceremonia en el Centro de Arte. Un evento muy selecto.
¿Pero quién tendrá todos los cuadros? ¡Yo!
¿Por qué me has metido en esto, Edith? No era mi intención, iba a ir a pata,
pero el universo me envió a un tío con un coche sucio
- y nada que perder. - ¿Nada?
Tengo familia y un negocio.
¿El restaurante? No hablarás en serio.
Menos cháchara y más conducir. Tenemos cuadros que robar.
- Te llevo a casa. - Cómprate agallas y algo de pelo.
- No voy a hacer esto, Edith. Sal. - Vale, bebé llorón.
Deja que una anciana recoja sus cosas y...
¿Edith?
- ¿Estás bien? ¿Es eso un ataque? - ¡Pastilla! ¡Joder!
¡Toma! ¿No te la vas a tragar?
- Conduce, Bob. - ¿Qué? No.
Esto es lo fácil. Luego vienen los temblores.
- Y luego los escupitajos. - ¿Estás loca?
¡Tómate la pastilla!
¿Quieres el ataque de una anciana en tu conciencia?
¿Podrás vivir con ello? ¿Podrás?
¡Vale! Te llevaré, pero tómate la pastilla.
Ahora... conduce.
Me quitaré el cinturón, me roza la napia.
Edith, ¿estás bien?
Debería llevarte al hospital
en vez de seguir tu plan. Es muy malo.
¿Siempre hablas tanto? Para.
- ¿Dónde estamos? - En la casa de Phillip Frond.
¿La casa del señor Frond?
¿Vas a robarle al profesor de mis hijos
mientras espero aquí?
Tranqui, no le haré daño. Son todos unos blandos.
Si halagas su bordado, se ponen barriga arriba como cachorros.
Y cuando bajan las defensas, uso mis largos dedos.
No apagues el motor.
Es hora del bádminton y luego, a abrir los regalos.
- Qué gran momento... para Colton. - Gene, te huelen mucho los pies.
Los estoy aireando.
Me han sudado mucho después de tanto baile.
Tengo una idea. No solo nos llevaremos nuestro regalo,
sino que en su lugar pondremos los calcetines apestosos
en la bolsa de los regalos.
Colton ha fastidiado nuestro sábado, haremos lo mismo con sus regalos.
Louise, dijiste que me darías tiempo. Déjame hablar con Colton.
- No es tan malo como piensas. Lo sé. - Vale.
Tienes hasta que abran los regalos.
Entonces, adiós al regalo y hola a los calcetines.
Vale. Allá voy.
- Hola, Colton. - Hola.
Cumpleaños, ¿eh? Oye, una pregunta.
¡Bádminton!
Venga, damas y caballeros, ¡a jugar!
Gafas, te hablo a ti. Colton, pon cara de jugador.
Maldición.
Siento mucho lo que ocurrió con el grupo de la colcha.
Hay bordados preciosos aquí.
No lo has hecho solo tú, ¿no?
De hecho, sí.
¿Qué eres? ¿Algún tipo de genio secreto?
¿Genio secreto?
No, solo soy un amante del arte del bordado.
¿Y qué es esto?
Yo lo llamo Bodhi con Aguja.
Son Keanu Reeves y Patrick Swayze hechos con hilo.
Es una serie, en verdad.
En ese caso, quiero verlos todos.
¿En serio? Voy a por ellos. Están en el trastero.
- Vale. - ¿Has visto Con Air?
Porque la destripo en los bordados.
Vale, intentaré no ver esas partes.
- Ocho rollos de sushi. - ¿Qué son estas cosas?
- Viene con cosas. - ¿Viene con cosas?
Sí, muchas cosas pequeñas. Lo mojas y lo comes.
- Como un juego divertido. - Le pondré kétchup.
No, Teddy, no. Hamburguesería Bob.
- Servimos sushi. - ¿Qué? Linda, soy yo.
- Necesito tu ayuda. - ¿Bob, dónde estás?
Deberías haber vuelto hace media hora.
Edith me está obligando a ser su chófer
- para vengarse de... - ¡Ay, duele!
- ¿Por qué? ¿Por qué? - ¿Es Teddy? ¿Está bien?
Ay, no. Bob, te cuelgo.
Teddy acaba de comer wasabi.
Creía que era guacamole.
Aquí está el guacamole.
¡Esa cosa otra vez!
Tengo que colgar, Bob. Pásatelo bien con Edith. Adiós.
¡Ten cuidado!
- ¡Conduce! ¡Vamos! ¡Vamos! - Vale, vale.
¿Edith? ¿Qué?
No. Se me ha caído Beetlehilo.
Mira qué cosa tan horrorosa. ¿Y rechazaron el mío?
- ¿A mis bichos raros? - ¿Tus bichos raros?
A la izquierda. ¡Izquierda!
¿Qué clase de conductor de huida eres?
- Haz una pirula aquí. - No. Yo...
- ¡Solo conduce! - Dios.
Venga, tenemos que ir a coser
Eso es, conduce, amor
Bien, dale fuerte
Hazte con ese cuadrado, amor
Venga, Bob
Había un "ceda el paso".
- No cediste el paso. - Lo sé. Fue genial.
- Eres un animal. - Sí.
Dejamos la peor para lo último,
la líder del grupo de colchas, la capulla
que rechazó mi cuadro, Lillian.
Genial. Entra tú.
Yo me sentaré aquí, esperaré y conduciré guay.
Sí, y también sudarás. Vaya lamparones, tipo duro.
Sí, es un problema.
Vale, grupo de cróquet, es vuestro turno. ¿Puedo hacer una foto? Colton, el dedo.
Me dan pena los padres de Colton.
Se están esforzando mucho y Colton pasa.
Voy a tirarle la pelota a Colton
para hablar con él.
No ha ido lejos. Otra vez.
No hay ido lejos. Otra vez.
Se está acercando, sí.
Dios. Sigue muy lejos.
No merece la pena que tires la pelota lentamente hacia él.
A veces la gente es tan horrible como parece.
Si no puedes aceptarlo, haberte quedado dentro de mamá.
- ¿Era una opción? - Sé que estamos en el pasado,
pero vayamos hacia los presentes.
¡Sí, abramos los regalos!
Parecéis confusos. Vale, vale.
Se acabó el tiempo, Tina. Gene, quítate los calcetines.
- No. - ¡Vaya, yo creé este olor!
- Me los llevo. - Dios. Vamos a matarlo.
Esperad. Foto de antes de los regalos.
Dadme esas sonrisas impacientes, esos celos.
- Te huelo luego. - ¿Qué haces?
¡Colton! Estaba...
¿Y ese olor? ¿Ibas a coger mi regalo
- y envolver esos calcetines sucios? - Espera.
Estás describiendo un delito, creo.
- No, creo que es desternillante. - ¿En serio?
Sí. Cabreará mucho a mis padres.
Esto fue idea suya. Querían que todo fuera perfecto.
Yo solo quería pizza para mí
y mi amigo imaginario, Piz Zaparamí.
- Piz Zaparamí. Qué gracioso. - Gracias. Se lo diré.
En fin, papá dijo que no quedaría bien en las redes.
¿En las redes?
Mis padres siempre me dicen que posturee más.
Para alguien que no quiere una fiesta,
parecías muy emocionado por los regalos.
Sí, porque después de eso, todos se van.
Es lo que quiero.
Los sombreros, ponerlos rectos.
¡Es divertido llevar sombreros rectos!
Apuntaré desde arriba.
Y la etiqueta es "El día Gatsby de Colton".
La etiqueta es vómito.
A la señora con la que ha venido le ha dado un ataque
y técnicamente ella no es nuestra responsabilidad...
Dios mío.
- ¡Ahí estás! ¡Pastilla! - Toma. Traga.
- Cajón de cómoda. - ¿Qué?
Su cuarto está detrás de ti. El cuadro está en un cajón.
No voy a cogerlo, Edith.
- No me tomaré la pastilla. - Vale.
Cuidadla. Ahora vuelvo.
Odio esto, odio esto, odio esto.
¿Sargento Bosco? ¿Es Lillian su madre?
¿Encontraste lo que buscas?
Me encuentro mejor. Vamos.
- Es mi amante. - Hola.
¡No deis ni un paso más!
Los otros del grupo me avisaron.
Mi hijo es agente de policía. Llegará enseguida.
¡Y os colocará drogas! ¡Os colocará drogas a todos!
- Vámonos, guapo. - ¡Ay!
- ¡Ay! ¡Detenedlos! - ¿Qué?
Dios mío. Dios mío.
Dios mío.
¡Así se cosen colchas, sí!
Es lo peor que he hecho nunca.
¿En serio? Esto es un buen día para mí.
Ahora, dirige esta carroza hacia allí y llévame a mi tienda.
¿Me llamaste para encontrar un trozo de colcha?
Madre, esto es ridículo.
A tu hermano sí le habría importado.
Solo me visitas cuando tienen barra libre de helados.
No es verdad. Mira, lo investigaré.
- ¿Hay hoy barra libre de helados? - No. Y voy contigo.
Vale, bien. ¿Y hay galletas?
- Puedes coger una galleta. - Sí.
Vaya. Mira eso. Álzalo.
Más alto. Gira la cabeza. Te encanta esto.
Te encanta.
Estaba frente a nosotros.
No puedo creer que no lo viéramos.
- Bueno, yo... - Calla.
- Ninguno lo vimos. - Vale.
Debe haber algo que podamos hacer por él.
Si le hicieron gracia mis calcetines sucios,
démosle mis calzoncillos. O mi sujetador deportivo.
Aquí estamos.
- Adiós, Edith. - Adiós, Bob.
Eso te diré cuando lleguemos al Centro de Arte.
La ceremonia empieza en 20 minutos.
- ¡Acelera! - ¿Estás de broma?
No hay tiempo de discutir. Nos sigue la policía
y vendrán aquí primero.
¿Cómo va, Harold?
Va, va. Cuidado con los baches, amigo.
- Qué mal conductor. - Sí, horrible.
- Aprende a conducir. - ¿Qué haces?
Pensé que el plan era robar los cuadrados.
- Es la fase dos. - Fase dos.
En el Centro de Arte esperan una colcha
y eso le vamos a dar Harold y yo.
- Increíble. - Ay, relájate.
Esto acabará pronto y podrás volver a tu vida aburrida...
- Ay. - ¿Has sido tú?
Sí. Disculpa.
Toma una pastilla para gases.
- ¡Calla, Harold! - Vale.
Espera. ¿Pastilla para gases? ¿Esta?
¿Por qué el gordo tiene tus pastillas para los gases?
- ¿Qué más le has dado? - ¡Harold!
- No te dan ataques, entonces. - Me tiro peos. ¡Es parecido!
¿Es verdad que no puedes conducir?
El coche está en el taller. Es lo mismo.
Increíble. Me engañaste.
Me estás metiendo en un problema gordo, Edith.
¡Y a mi familia! Mi esposa debe estar muy preocupada.
Esto es lo único
que me importa en el mundo ahora mismo. ¡Come!
Salid del coche los dos.
- Vamos, Harold. - Vale.
- Harold, ¡la colcha! - Vaya.
¿Es ese tu cuadro?
- ¿De qué es? - ¿Te importa?
- Parece... - ¿Increíble?
- Quizá. - Es el circo de rarezas.
¿Circo de rarezas?
Sí. Antes estaba en el Puerto Maravilla.
Era una parte importante del pueblo.
Este es Tommy el dos caras, Howie el cabeza pico,
Barbuda Becky, Larry Tatuajes
y su compañero Gary Calabaza.
El señor Derecha, que era zurdo. Eso era raro entonces.
- ¿Y quién es esa, la niña? - Esa es... bueno...
Soy yo. Mis padres trabajaban en el puerto.
Los miembros del circo me cuidaron.
Lillian piensa que no tienen lugar en la colcha de la historia del pueblo.
Cree que son una vergüenza.
Solo porque sus pezones son el triple de largos que los nuestros.
Al menos los de uno.
Sí, eso es... todo un detalle de tu parte. No sé qué decir.
Ve a casa, Bob. Harold y yo iremos en autobús.
No.
Volved al coche.
¿Qué? ¡Acabo de salir!
¿No sabes cuánto me cuesta entrar y salir del coche?
- Harold, haz lo que te dice. - Vale.
Gracias, Bob.
No me lo agradezcas, Edith. Bueno.
- Sí, agradécemelo. - Eso he hecho.
¡No tontees con mi mujer! ¡Ya tiene maromo!
Toma el camino largo al Centro de Arte.
- Harold necesita más tiempo. Cose lento. - No es verdad.
El camino largo, vale.
Me preocupa que Bosco nos busque. Tened los ojos bien abiertos.
¿Es una pulla por mis cataratas?
- No, pero ha tenido gracia. - Ja.
- Cerrado. Me rindo. - Claro que te rindes.
¿A quién llamas? ¿A un taxi?
Al grupo de la colcha.
Creo que sé adónde va esa loca huesuda.
Entra en el coche. Vamos al Centro de Arte.
Seguiré trabajando de policía luego, supongo.
Último regalo. Mirad esta luz.
Chicos, juntaos.
- ¿Colton? Separa tu dedo de la nariz. - No lo dejan en paz.
- Esto ha sido suficiente. - ¿Qué?
Esto va por ti, Colton.
Oye, pequeña. ¿Y ese dedo?
¿A nadie más le apetece hurgarse la nariz? No seáis tímidos.
Espera. ¿Qué es esto?
Con los dos dedos.
¡No! ¡Dos dedos no!
- Sí, dos dedos. - ¡Eso es! ¡Eso es!
Bonita... casa. Habladme de estas lámparas.
Vienen de Florencia y tienen historia,
pero ahora decidme
por qué queréis fastidiar la fiesta de Colton.
- No es mi fiesta. - ¿Qué dices, cielo?
La fiesta es para vosotros.
¿Qué quieres decir?
Quiere decir
que a veces hacemos cosas para nuestros hijos
que no son realmente para ellos.
No digo que yo tenga hijos, que yo sepa.
Colton dice que todo esto es un montaje fotográfico.
¿Qué? Eso es ridículo.
¡Dios mío! ¡Es verdad!
- ¡Lo es! ¡Lo es! - No lo entendéis, niños.
Todos mis compañeros de trabajo suben fotos muy bonitas.
Cada fin de semana, una familia acariciando a un pez manta,
otra familia saltando frente a unos fuegos artificiales.
¿Dónde encuentran esos fuegos artificiales?
Todos buscamos nuestros fuegos artificiales, tío.
¿Y qué pensáis hacer?
Vale, Colton, el último regalo, sin fotos.
- Guay. - ¿Solo sacamos fotos con los ojos
y las guardamos en el cerebro?
Mis ojos son de alta resolución.
- Lo estáis haciendo genial. - He sacado fotos
desde el interior de mi bolsillo
y creo que las he publicado.
- ¡Me gustan! - Estamos enfermos.
Mierda. ¡Corred!
¡Ay, no! ¡Dispárales!
No voy a disparar a alguien porque mi madre me lo diga, otra vez.
- Estos tontorrones. - ¡La ladrona de la colcha!
- La coldrona. - ¿Bob Belcher?
Pensé que era tu coche. No te tomaba por un coldrón.
Deja de unir ladrón y colcha.
Hola. Soy la directora del centro.
¿Sigue en pie la ceremonia de costura
- sobre la historia de pueblo o...? - Sigue en pie.
Pero ella no formará parte.
Entrega la colcha.
- Cógela tú, Lillian. - Sí, atrévete.
No hace falta que nos pongamos agresivos. Dame la colcha a mí, así de fácil.
Esperad todos.
Dadle una oportunidad al cuadro de Edith. Sé que hizo mal en robaros.
Y sé que es una persona difícil, incluso horrible.
Y sí, Edith quiere a unos raros en la colcha
y eso quizá no suene bonito.
¡Ya basta! ¿Qué ve Edith en este hombre?
Edith conocía a estos bichos raros y eran gente normal.
Buena gente. A veces juzgamos a las personas
por lo que creemos que sabemos, pero nos equivocamos.
Echadle un ojo al cuadro de Edith.
- Un bordado precioso. - Los pezones son muy detallados.
¿Quién vota darle esta colcha al Centro de Arte?
¿No soléis votar?
- ¡No! - Sí votamos.
- A veces votamos. - ¡No!
- ¿Quién está a favor? - Yo.
¿Quién se opone? ¡Yo!
Lo siento, Lillian. Parece que los rarunos se quedan en la colcha.
¡Se quedan!
- Sí. - ¿Bob?
Mi madre está muy enfadada.
¿Podrías ayudarme?
- Al colche, delincuente. - Cometes un error, Bosco.
- Sí, no nos callarás. - Cagón arrogante.
Gracias. Conduciré un rato y luego os dejaré en algún lugar inconveniente.
Así aprenderéis la lección, coldrones.
¿Pasaste el día con Edith?
- ¿Cómo fue? - Muy bien en verdad.
¿Pasasteis todo el día en esa fiesta rara? ¿Cómo fue?
Divertida a medias. Puede que empiece a hurgarme la nariz.
- Concuerdo. - Yo tuve un gran día.
- Enseñé a Teddy a no odiar el sushi. - ¿Cómo lo hiciste?
Bueno, le enseñé más o menos.
Qué buen lugar. Me alegra que comamos aquí.
Y ahora comeré algo de sushi.
¿Qué...?
¡Guacamole!
¡Dios!
Traducción: Carolina Daza
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