Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Ya era hora de que te cortara el flequillo, Gene.
Seguro que no veías nada. ¿A que no?
-¿Quién habla? -A mí me gustaba
-verte chocar contra las cosas. -Tengo la sensación
de que se me ha olvidado hacer algo importante.
-Fue algo ayer. -¿Te olvidaste de sacar la basura?
-¿Te olvidaste de peerte? -No...
¿Olvidaste de dónde provienes? Vienes de las calles, mamá.
-De las calles. -No... ¡Dios!
Lo tengo en la punta de la lengua.
Bueno, iré abajo a preguntarle a vuestro padre.
-¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío! -¿Qué? ¿Qué? ¡Mamá! ¿Qué pasa?
-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? -Ayer fue
el cumpleaños de vuestro padre.
-No, no es hasta el... Sí, lo fue. -Totalmente.
Olvidé el cumpleaños de vuestro padre, no, no, ¿por qué?
-¿Por qué, Dios? ¡No! -Pobre papá.
Pobre mamá. Miradla. Está que da pena.
Hablando de dar pena, Gene, échale un vistazo rápido al espejo.
Mi flequillo es una chapuza. ¡Mi flequillo!
-¿Por qué? No, no, no, ¿por qué? -No, no, no, ¿por qué?
Ya.
-Bob's Burgers. -Bob, soy Teddy.
-Hola, Teddy. -Seguro que has notado
-que no voy hace unos días. -Sí. Digo, acabo de notarlo.
Es que estoy fuera con mi madre. Me apuntó a un retiro de silencio.
Teddy, ¿el objetivo de un retiro de silencio no es no hablar?
Quería saber si has abierto
la tarjeta virtual de cumpleaños que te mandé ayer.
Iba a hacerlo, pero tenía que descargar tres programas nuevos.
-Me parecieron demasiados. -Es un dibujo de un perro
bebiendo un refresco y cuando pulsas sobre él,
eructa y dice: "Feliz Eruct-años".
-Hay que pensar un poco. -Sí, pero es gracioso.
-Ábrela. -Ahora estoy con otra cosa.
Estoy en una de esas subastas en Internet
intentando conseguir un peso vintage para beicon.
Caray. ¿No te hicieron suficientes regalos ayer?
-Asumo que Linda se luciría. -Pues mira, no. No me regaló nada.
Fue un poco extraño, quizá se le olvidó.
A Linda nunca se le olvidaría tu cumpleaños.
Señor, no entiendo lo que dice. ¿Que deje el teléfono?
Vale, Teddy, ya hablaremos luego. Recuerdos para tu madre.
Mamá, recuerdos de Bobby. ¡Mamá! Mamá.
¡Mamá! ¡Mamá!
-¿Por qué? -No seas tan dura contigo misma.
A nosotros también se nos pasó. Por si eso te sirve de algo.
-Es cierto. -Un poco.
No, no me sirve. No hay excusa.
No puedo ir así. Este no soy yo. No soy un roquero punki islandés.
Lo siento, Gene. Luego te lo arreglo.
Antes tengo que resolver esta situación con tu padre.
¿Por qué no ha dicho nada? ¿Ha dado señales que yo no he visto?
Mi carné de conducir ha expirado hoy.
Vaya, hoy eres el Señor Popular.
Me alegro de que Facebook me recordara
que hoy es tu día especial.
No, nada. ¿Cómo vamos a poder compensarle?
-¿Disculpándonos? -¿Fingiendo un coma?
Un momento. Ya sé lo que tenemos que hacer.
Tenemos que organizarle una fiesta sorpresa. ¡Esta noche!
-¿Esta noche? -Sí, esta noche.
Sólo tenemos que sacarle del restaurante un rato.
Le diré que he fingido que me he olvidado de su cumpleaños
para preparar la mejor sorpresa de todas.
Como el final de la película "Seven".
-Hola, Bobby. -Hola, niños
Hola, Tina, te has puesto muy cerca de mí.
Hola, papá. ¿Cómo estás?
Oye, ¿conoces a ese hombre que hace burbujas en el muelle?
¿El Maestro de las Burbujas?
He oído que las está haciendo más grandes que nunca.
-Deberías ir a verlo. -Es una gran idea, Tina.
Bob, deberías ir a verlo durante unas tres horas.
¿Qué? No. Hay que preparar la cena.
Y es sabido que el Maestro de las Burbujas no trabaja por la tarde.
No lo necesita. Gana una fortuna. Muchas veces pienso en él.
Gene, tu pelo está genial.
-Es lo primero que he pensado. -Las personas que me han hecho esto
serán juzgadas con todo el peso de la ley.
-Mierda. -¿Qué ha sido eso?
Esta subasta en Internet.
¿Estás pujando por una de esas linternas que pueden cegar a un oso?
¿Por un montón de Ritalin canadiense?
-Por un peso vintage para beicon. -Hola, familia Belcher.
-Hola a todos. -Hola, Hugo. Hola, Ron.
-¿Qué queréis, Hugo? -¿Adivinas la hora que es?
-¿Qué hora es? -Inspección de sanidad en punto.
-Venga, Bob, vamos a hacerlo. -Vale.
Con suerte nadie subirá mi puja. Mierda.
Espera, un momento, Bob. Mejor voy yo con Hugo y Ron
y así tú te quedas aquí y terminas lo que estás haciendo.
-Genial. Gracias, Lin. -Empecemos por el sótano.
Donde mohos y bacterias forman sus familias.
Qué raro. Todo parece estar en orden aquí abajo.
-Ron, ¿has encontrado algo? -Creí que un ratón muerto,
pero era una patata junto a una judía verde.
-Hugo, Ron, venid. -¿Qué pasa? ¿Por qué susurras?
Quiero darle una sorpresa a Bob por su cumpleaños
y necesito que se vaya del restaurante unas horas.
-¿Podéis ayudarme a hacerlo? -¿Ayudarte con el cumpleaños de Bob?
¿Te haces idea de lo incómodo que sería para mí?
¿Qué? ¿Por qué?
Tú y yo estuvimos prometidos una vez.
Sí, lo recuerdo. Más o menos.
Fueron los mejores cuatro días y medio de mi vida.
Vale.
¿Y ahora quieres que te ayude a organizar una fiesta para tu marido?
-Sí. -Entonces, yo también
-tendré que sacar algo de esto. -¿Patatas fritas?
-No, Ron, patatas fritas, no. -Vale, Hugo. ¿Qué quieres?
Quiero... quiero...
que tú llames a mis padres.
-¿Qué? -Estaría muy bien si les llamas
y les preguntas con un tono triste casi de súplica,
si hay alguna posibilidad de que yo todavía siga soltero.
-Oh, Hugo. -Oh, Hugo.
-Cállate, Ron. -¿Sabes? De acuerdo. Los llamaré.
Sólo si te lo llevas y le mantienes lejos hasta las 7 de esta tarde.
-¿Trato hecho? -Hecho. Quiero oírte hacerlo.
-¿Hacer qué? -La llamada. ¿Qué vas a decir?
Ah, hola. Soy Linda. ¿Hugo sigue soltero?
-Más triste. -Eh... ¿Hugo sigue soltero?
-Eso espero. -Demasiado. La mitad.
-¿Y bien? ¿Cómo va la subasta? -Nada bien.
Beiconea-Al-Límite31 me ganó en el último segundo.
Es que beiconea de verdad. Hasta el límite.
Es verdad.
La mala noticia es que no he encontrado nada abajo.
La buena noticia es que he encontrado algo arriba.
-¿Dónde? -Tienes que...
actualizar tu licencia de manipulación de alimentos.
Espera. Creo que esta no ha expirado todavía.
Sí. Está súper expirada. Voy a romperla.
-Esto es ridículo. -Y tan ridículo.
Intentas tener un restaurante con una licencia de manipulación rota.
Por eso tienes que venir a la Oficina de Sanidad
y firmar una licencia nueva. En persona. Ahora mismo.
-O te lo cierro. -No hablas en serio.
Bob, deberías ir. Tómate el tiempo que necesites.
Está bien, vale. Conduciré hasta allí. Pero date prisa.
¿Tú? ¿Conducir? No, no, no.
No puedes entrar sin un vehículo certificado.
¿Qué quiere decir con lo de un vehículo certificado?
Sube a la furgoneta. O como me gusta llamarla "Sanidad sobre ruedas".
Oh, Dios mío.
Sólo tenemos unas horas para preparar la fiesta
y ocultar que se nos olvidó su cumpleaños. Y si lo conseguimos,
jamás volveremos a hablar de ello en nuestra familia.
Como cuando pillé a papá flexionando las piernas frente al espejo.
Podemos hacerlo. Me encanta planificar fiestas.
-Es mi especialidad. -Eso y hablar durante las pelis.
Bien, necesitamos adornos y regalos e invitados y refrescos.
-Puedo encargarme de los adornos. -Genial.
-Sí. -Gene, Louise,
-¿de qué vais a encargaros? -No puedo ayudar
hasta que mi pelo haya vuelto a recuperar su hermosura.
Vale, ¿qué tal si te doy 10 dólares y vas a que te lo arregle Gretchen?
O una idea mejor. Yo arreglare ese flequillo.
Y lo haré con descuento. Serán solo ocho dólares.
Pero no tengo cambio. Me quedo con esto.
Vale, pero hacedlo rápido. Empezaré a hacer llamadas.
Todos a estirar la mano.
¡Una fiesta para ocultar que olvidamos el cumpleaños de papá!
¡Una fiesta para ocultar que olvidamos el cumpleaños de papá!
¿Ese ruido lo hace la furgoneta?
He dicho cien veces que hay que llevarla a revisión.
No pasa nada. Seguro que es el tapón oxidado de una rueda.
-¿El tapón oxidado de una rueda? -Eso no existe.
Ah, ¿ahora sois unos expertos los dos?
¿Sabes qué te digo? Que me da igual.
Solo quiero acabar ya con esto y volver al trabajo.
¿Y qué crees que hacemos nosotros?
¿No crees que también trabajamos, Bob?
Sé que trabajáis, Hugo. Seguro que es agotador acosar a la gente
y tratar de cerrar todos los restaurantes de la ciudad.
¿Acosar a la gente? Vaya, Bob,
los inspectores de sanidad son la delgada línea verde
entre los restaurantes de la ciudad y una catástrofe gastrointestinal.
-¡Amén! -¿Sabes? Quiero enseñarte algo.
¿Es algo que va a hacer más largo este día?
Sí. Vienes con nosotros a una inspección.
-No, no, no, no. No. -Oh, sí, sí, sí, sí.
Bienvenido a tu peor pesadilla, Bob.
Solo que es peor, debido a todas las infracciones.
Este local ni siquiera ha abierto todavía.
-Abre la semana que viene. ¿Y qué? -No puede estar mal.
Es un local agradable. Seguro que es una persona amable
-sirviendo comida rica. -¿Comida rica, Bob?
¿Es una persona amable sirviendo comida rica, Bob?
-No sé cómo aguantas día a día. -¿Qué?
¿Por qué no compruebas lo que has dicho con la boca?
No importa lo que pase ahí, no importa lo que veas,
no importa lo que huelas:
te comerás una tortilla al final de esta inspección.
Sí, me la comeré. Me comeré una mierda de tortilla.
Vale, detrás de ti.
No, tú detrás de mí. Tú abre la puerta.
Vaya. ¿Auténticos Inspectores de Sanidad en mi restaurante?
Esto se está haciendo real. Esto se está haciendo muy real.
Lo siento, no he entendido su nombre.
No se preocupe por él. Es alguien llamado Bob. Bob Ganso.
-No me llamo así. -No es Inspector de Sanidad.
-Gracias a Dios. -Sólo desearía serlo. Y él no habla.
Aún estamos en plenas prácticas de tortilla medio blanda,
todavía no abrimos de verdad. ¿Dónde pondrían esta planta?
¿Aquí? ¿Aquí? ¿Aquí? ¿Aquí?
¿Aquí? ¿Aquí?
-Sí, ahí. -¿De verdad?
-O quizá ahí. -¿Nos toma el pelo?
No nos importa la planta. Llévenos a la cocina.
Este pollo tiene que refrigerarlo a 40 grados o menos.
¡Qué curioso! ¿Cómo sabe usted eso?
-Oh, Dios. -Espere.
¿Cuándo fue la última vez que lavó este trapo?
¿Lavar? ¿Está diciendo que se lava el trapo?
Oh, Dios.
Hay heces de roedor donde se preparan las ensaladas.
Ah, eso es lo que son. Vale, las quitamos.
Oh, Dios.
¿Qué me dices, Mort?
¿Vas a venir a celebrarlo con tu hamburguesero favorito?
Ojalá pudiera. Pero tengo un funeral.
No puedo estar en dos sitios a la vez.
Que, por cierto, es como murió este hombre.
¿Y qué me dices, Reggie? ¿Podrás venir?
Iría, pero tendría que salir de cuidados intensivos.
He tenido un ataque cardíaco, nada preocupante.
Dios mío, Reggie. Lo siento mucho, pero te llamaré mañana. Vale, adiós.
Encantado. Por supuesto que estaré allí. Cuenta conmigo.
¿De verdad, señor Fischoeder? Estupendo.
-Espera, ¿quién es? -Soy Linda, de Linda y Bob.
Ah, no voy a poder ir.
Es que un perro me está mordiendo la pierna.
-Puede traerse al perro, si viene. -No quiere ir.
-Bien, ¿cómo ha ido? -Nada bien.
-¿No demasiado cutre? -¡No!
-Ha ido fatal. -Pero no lo entiendo.
-Lo hice todo bien. -No hizo casi nada bien.
¿Y qué significa eso entonces?
Significa que la última tortilla que va a hacer hoy es para Bob.
-Ah, vale. -Y mientras la hace,
le voy a leer las infracciones. Utensilios sucios,
uso ilegal de los dedos.
Un material con pinta de moco en la tabla de cortar.
Sigue masticando. Teníamos un trato. Leche espesa.
Mango mohoso, tortillas con pelusa.
Mamá, estás ocupada, pero mira quién tiene un flequillo normal.
¿Lleva marcas de rotulador en la frente?
Me sorprende mucho que lo hayas notado,
pero no creo que nadie más pueda darse cuenta.
-Me gusta el olor, pero me marea. -Cambiemos de tema.
Tengo que planificar la fiesta. Reggie no, Mort no.
Teddy está fuera. El lechero ha dicho
que se había dejado algo en el camión y ya no ha vuelto.
Al menos, tenemos adornos. Yo he hecho mi parte.
-Tina, la fiesta es arriba. -¿Qué?
-Sí. -¿Por qué no me lo habéis dicho?
Es broma. Estoy bromeando. Lo has bordado, lo has bordado.
-No es verdad. Lo has pegado bien. -Había cinta adhesiva en el baño.
Tenía muchos pelos pegados pero ha servido.
¿Vais a hacer un baile por liquidación del negocio? Venga ya.
Métete un cannoli por tu "bocoli".
Qué pelo.
Es una fiesta para mi padre y usted no está invitado.
-¿Sí? Y, ¿cuántas personas vienen? -Pues unas cuantas.
-Toneladas. Toneladas de gente. -Vaya.
Todos han dicho que no, ¿eh?
-Cállate. -Oh, no.
-Tina, ¿qué ha pasado? -Malditos pelos.
Va a ser la fiesta más triste del mundo. ¿A qué hora es?
-A las 7. -Volveré.
Estoy impaciente por ver la expresión de Bob cuando llore.
Vendrá Jimmy Pesto. Ya es uno.
Por la presente, señor, se le prohíbe servir comida
hasta que haya corregido todas las infracciones.
-Tiene un suspenso. -¿Un suspenso?
El distintivo. Póngalo en el escaparate.
-Pero ¿y si la gente lo ve? -¡De eso se trata!
-Ron, Bob, a la furgoneta. -Dios, al menos nos moveremos.
Y esto terminará pronto.
No, no, no, no. No, no.
¿Tendría que salir humo por delante o por detrás?
Sale por los dos sitios. Y por los lados.
¡Mierda!
Cambio de plan. Los clientes que están aquí,
vamos a retenerlos hasta las 7. Y fingimos que son sus amigos.
-Nunca se dará cuenta. -Será una sorpresa extra.
Gente que vuestro padre no conozca. Extraños totales.
-Es una buena idea, ¿no? -¿Mamá? ¿Te sientes bien?
-Te tiembla el párpado. -Estoy bien. Muy bien.
Señora, me trae la cuenta cuando pueda.
-Oh, Dios. -Posterga, mamá. No se la lleves.
-Eh... no. -¿Qué?
-Muy buena, hermana. -Es que tengo que ir a la cocina,
y no volveré hasta las 7 en punto.
Sé lo que es una varilla de medición, Ron.
Si repites mucho una cosa, lo miro en el diccionario.
Me sorprende haberlo hecho tan mal. Nunca se me había dado mal nada.
¿De verdad? Perdone.
En el mundo de las finanzas, no hice más que ganar dinero.
-Demasiado dinero, ¿me comprende? -Sí. Digo, no.
-En realidad no sé de qué habla. -Cuando decidí abrir este local,
me aconsejaron que fuera a una escuela a practicar y yo dije,
quiero abrirlo. Tengo el nombre ideal, el resto funcionará solo.
Bob Ganso, ¿está bien? ¿Siempre suda tanto?
-¿Estoy sudando? -Sí, mucho.
-¿Será algo que ha comido? -Sí. Eso creo.
Señores, creo que Bob Ganso no se siente muy bien.
-¿Va a vomitar? -Sí, mucho.
Está delante de mi restaurante. Si vomita y encima está esa nota,
podría no quedar muy bien.
Está bien. Todo está bien.
Abrimos la semana que viene, vengan a almorzar o a cenar.
Tranquilo. Ya está, compañero.
Sé que algunos de ustedes no conocen a Bob,
pero solo tienen que quedarse aquí hasta que aparezca, dicen:
"sorpresa" y les doy a todos helado gratis.
-Eso es muy triste. -Sí, lo es.
Esto va a ser divertidísimo.
Seguro que ni siquiera le gustan las fiestas sorpresa.
¿Qué? A todo el mundo le gustan las fiestas sorpresa. Es un hecho.
Sí, Linda. A todo el mundo le encanta volver a su pacífica morada
y que un montón de gente salte y le grite.
-O "sorpresa". O lo que sea. -Eso es verdad.
A papá no le gustan mucho las fiestas.
-Ni las sorpresas. -Ni nosotros. Bueno, vosotros.
Madre mía. Eso es verdad. Que me guste organizar fiestas
no significa que le guste que se las organice. Estaba tan obsesionada
con la fiesta, que no he visto lo que tenía delante.
-¿Tus tetas? -Ya sé lo que tenemos que hacer.
-¿Es algo con tus tetas? -No. Dejad ya las tetas.
-Vamos a avanzar. -¡Jamás!
Bien, Bob, ¿algo que decir de los inspectores de sanidad?
Vale, tenías razón. Lo admito.
Tu trabajo es muy importante.
Proteges a la gente de restaurantes como el de Sam.
Es agradable que te lo reconozcan. Y puedo oler que lo dices de verdad.
En las finanzas no hay inspectores. No se necesitan.
Tenemos que llevar a Bob de vuelta a las 7 en punto.
Si quieres que se haga cierta llamada telefónica.
No me importa, Ron. Ver a Bob vomitar y decir lo guays que somos
los inspectores de sanidad, es mucho más importante que esa llamada.
¿De qué estáis hablando?
Metámosle en un taxi y llamamos a la grúa.
Puede que hoy me tome una copa. Un vino con alcohol.
¿No tengo que ir a vuestra oficina a lo de la licencia?
¿Lo de la licencia? Este eres tú.
Olvídalo. Ya se hará. Será un regalo de cumpleaños.
¿Es su cumple, Bob Ganso?
¿Cómo sabías que era mi cumpleaños?
-Ron me lo dijo. -Eh...
Me sé el cumpleaños de todo el mundo.
Es una bendición y una maldición.
¿Linda os pidió que me sacarais del restaurante
para preparar ella algo? ¿Todo ha sido ficticio?
Vale. Sí.
¿Mi inspección también era ficticia?
-No. Su restaurante es repugnante. -Es justo.
No me apetece nada ir a una fiesta sorpresa de cumpleaños.
¿Ah, no? ¿Por qué?
No me gustan las fiestas sorpresa, ni las fiestas no sorpresa.
Oh, ¿crees que tu cumpleaños gira a tu alrededor, Bob?
Se trata de la gente que te quiere, demostrando lo mucho que te quiere.
Y no se queja uno de eso, se muestra agradecido.
A no ser que seas un crío. ¿Eres un crío, Bob?
-No. -Pues estás vomitando mucho,
-como un crío. -¿Sabes lo que yo daría
porque alguien, cualquiera, me homenajeara?
-¡Yo no tengo a nadie! ¡A nadie! -Bueno, tienes a una persona...
-¡Nadie! -Tienes...
Dios, Hugo. Me parece mentira que diga esto, pero...
Creo que podrías tener razón. Otra vez.
-¿Ah, sí? -Sí. No debo quejarme
de una fiesta sorpresa si a Linda le hace feliz organizarla.
-Ve con ella, Bob. -¿Y quién me lleva?
Yo puedo hacerlo. Tengo un descapotable,
-podrá vomitar si lo necesita. -Lo necesitaré, Sam, lo necesitaré.
Ah, y, ¿Hugo? Gracias.
-Te odio. -¿Cómo?
Nada. Feliz cumpleaños. Te odio.
Gracias por traerme. Oiga, no se lo tome a mal,
pero de chef a chef, debería hacer prácticas.
-Quizá muchas prácticas. -O quizá cambiar a algo más fácil.
Como el sushi. Es pescado, ¿no?
-Hola, Gene. -Ya está aquí, ya está aquí.
-Y no me ha visto. Seguro. -Vale, hazte el sorprendido.
Hazte el sorprendido y sonríe.
Así no.
Esto sí. Creo.
¿Hola?
¿Hola? ¿Hola?
-Hola, Bobby. -Hola, ¿no hay nadie más aquí?
-Nosotros. -Hola, padre.
-Hola, papá. -Hola, niños. Gene, me gusta.
-Me gusta lo que te has hecho ahí. -Gracias.
He convertido mi tragedia en "mira cómo me peino el flequillo".
Así que, ¿no hay un salón lleno de gente que grite "sorpresa"?
Bob, escucha, la verdad es que nos olvidamos ayer de tu cumpleaños y...
Espera, ¿cómo sabes lo de la fiesta sorpresa?
-Hugo y Ron se fueron de la lengua. -Lo siento, Bob.
Me sentí fatal por olvidarme de tu cumpleaños y quería compensártelo.
-No pasa nada, de verdad. -Para mí sí pasa.
Queríamos organizarte una fiesta,
pero luego pensamos que quizá no fuera lo que tú querías.
Así que la cancelamos.
Si hubieras visto cuántas personas aparecieron.
Y las serpentinas que había.
Así que te hemos traído lo que creemos que te gusta.
Bobby, te presento, tu regalo de cumpleaños atrasado.
-¿El sofá? -Sí, pero no sólo el sofá.
Además, tenemos uno de tus westerns en DVD,
y te hemos preparado un chuletón a la parrilla. Mira.
Y te prometo que siempre ha tenido esos mordiscos.
Y hemos calentado tu chándal. Como a ti te gusta.
-Chándal caliente. -Culito caliente.
Es perfecto. Absolutamente perfecto.
-¿De verdad? -Sí.
Mira, estaba preparado para una gran fiesta, de verdad,
porque sé que te gusta organizarlas y me parece bien.
-Vale, no está tan bien, pero sigue. -Esto es mucho mejor.
Oh, casi se me olvida. Toma. Para ti. Aquí tienes.
Oh, Dios mío. El peso para beicon. ¿Cómo lo habéis conseguido?
Fui a la tienda de antigüedades de Puerto Pantano.
Oh, es muy bonito. Muy bonito.
-Íos a un cuarto. -Lo haré.
Tienes una auténtica jarana por tu cumpleaños, ¿eh, Bob?
Bajad la voz o llamaré a la policía.
-Eres tonto. -No, Jimmy, tú eres...
A tu izquierda, tío.
Dios... Oh, Dios mío.
Oh, no...
No puedo evitar mirar. Jimmy, ¿estás bien?
-Estoy bien. -Ya se le pasará.
-Vamos a ver la peli. -¡Conduce un coche! ¡Cavernícola!
Este es mi mejor cumpleaños de todos.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.