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Mirad lo que he encontrado en el armario de mamá y papá.
Espera, ¿qué hacías en nuestro armario?
¡Para, para! Una caja de cintas antiguas,
que incluye una cinta de cierta canción que alguien cantaba
-a cierta caca cuando era pequeña. -¡No! ¿Qué?
-Creí haberla destruido. -Tu madre hizo una copia.
-Adoraba esa canción. -Contemplad.
La cinta de Tina cantando a su caca.
Y después de cantarla, tira de la cadena y llora.
-Como en un funeral vikingo. -Creo que voy a ir a la cocina.
-¿Alguien quiere una galleta? -¡Eh!
Caray, Tina, ahora has estado más atlética que nunca.
Nadie puede ver esto. Ahora soy una joven mujer madura
que tira de la cadena y ya está. Me voy a tragar esto.
-No hay manera. -Sácate la cinta de la boca.
Vale, voy a esconderla. En mi cuarto no.
-Ya he vuelto. -¿Qué tal la reunión de padres?
Genial. Después he tenido una charla
con Ruthanne Donahue, la mamá de Patrick.
-Creo que está en tu clase, Gene. -Patrick Donahue.
Bueno en mates y con una risa rara. Es lo único que sé.
Ruthanne me ha dicho:
"Deberíamos salir las dos parejas juntas alguna vez".
Y yo le dicho: "Sí".
Y ella ha contestado: "¿Qué tal mañana?"
-¿Y tú has dicho “no”? -Sí.
-Lin. -Ha sido tan rápido.
-Ha sacado la agenda y todo. -Tendrías que haberle dicho:
"luego te llamo". Y no llamarla nunca.
-O sea, ¿mentir? -Eso no es mentir.
Es decir que no, pero de una manera muy indirecta.
No tenemos ningún amigo que tenga pareja.
Sería muy divertido que tuviéramos una pareja de amigos.
Espera, ¿quieres subir a un trenecito de esos?
Sí. Con ellos.
¿No podemos decirles que estamos de esos?
-¿Otra mentira? -Tina, ya vale.
Quizá nos divirtamos y cambies de opinión.
Como cuando crees que un tío te va a asesinar y luego se te declara.
Venga, Bob, ¿por favor?
-Vale, iré. -¡Muy bien!
Vaya. ¿Qué es esto?
Sí, es una película de zombis de los 80.
Un grupo de personas se queda atrapado en una tienda gourmet judía.
Se llama "Otra Vez con los Muertos Vivientes".
¿Zombis en una tienda gourmet? "Lo tomaré con pan de centeno".
No la recordaba. Es muy buena. Y aterradora.
Pero también divertida. A ver, es un poco una locura.
Oh, pero no es para niños. Vosotros no debéis verla.
-Hasta que cumpláis 20 años. -Claro, claro. Claro, claro.
Esta noche. Una noche con los Muertos Vivientes.
La película judía más aterradora que veréis jamás.
-Al menos entre las 10 primeras. -Nuestros padres se van a las 7.
Empieza a las 7:05. ¿Quién se apunta?
-Yo. Me llevaré un inhalador de más. -Yo la veré mirando entre mis dedos.
-Es que me gustan mis dedos. -Me apunto.
Me gusta un buen escalofrío. ¿Verdad, Jay Ju? Vamos allá...
-Zeke. Zeke, para. -Nosotros también iremos.
Es mi grito de pelis de miedo.
Es mi grito de: "¡No puede ser!"
Y la entrada no es gratuita. El precio son caramelos.
Más impuestos, más caramelos. Vale, largo.
Y no se lo digáis a Tina. Se pondría en plan niñera.
-Hola, Tina. -Hola.
-Hola, ¿qué estabais haciendo? -Les estábamos contando lo contentos
que estamos por tenerte de niñera esta noche. Es todo un placer.
-Muchas gracias. -Sí.
Hacer de niñera es una responsabilidad, pero a mis 13 años,
he aprendido unos cuantos trucos. Observad.
¿Quién tiene sueño?
Yo. Oh, funciona.
Bueno, niños, nos vamos a una cita doble con nuestra pareja de amigos.
-Doble amenaza. -No entres demasiado fuerte.
No hace falta echar el resto en la primera cita.
Seré guay.
-Ya me he desahogado. -Cielos.
Bob, prométeme que intentarás divertirte.
-No te quejes como sueles hacer. -¿Cómo que "como suelo hacer"?
Ya sabes, haciendo ruidillos y poniendo caras.
-Papá tiene cara de serio. -Vale, bien, Lin.
Te prometo que no me quejaré si no dices:
“qué divertido” una y otra vez.
Por mucho que lo digas no es más divertido.
Vale. Vámonos. Adiós. No entréis en mi cuarto.
Entendido. Vale, voy al cuarto de mamá.
Gene, asegúrate de que el vídeo funcione.
-Voy. -¿Qué estáis haciendo?
Escucha, no he querido decirte nada antes porque sabía que dirías:
"No podemos invitar a la gente a ver la peli
-que papá nos dijo que no viéramos." -¿Qué?
No podemos invitar a la gente a ver la peli
-que papá nos dijo que no viéramos. -que papá nos dijo que no viéramos.
Chicos, no lo permitiré. Soy la niñera, maldita sea.
Cuando papá dijo: no veáis la peli, lo que quería decir en realidad era:
Ved la peli.
-Prácticamente nos guiñó un ojo. -No lo sé.
Jimmy Junior ya viene hacia aquí.
Y necesita a alguien que le tranquilice si se asusta mucho.
Tranquilizar a Jimmy Junior. De acuerdo, lo permitiré.
Los zombis son más sexys que aterradores.
Todos estaríamos de acuerdo con eso.
-¿Dónde están? -No los veo. Vámonos a casa.
Deja de ser negativo.
Acepta la posibilidad de que lo vamos a pasar bien.
Ahí hay gente sentada con un perro. Por favor, que no sean ellos.
¡Linda! ¡Aquí!
-Oh, Dios mío. Son ellos. -Hola, Ruthanne.
Bob, Linda, éste es Nicholas.
-Hola. -Hola.
Y este es Lars.
Habéis traído al perro a un restaurante.
Lars es mi perro de apoyo emocional.
Sí. Lo llevamos allá donde vamos. A todas partes. Siempre. Es genial.
-Entonces, ¿pedimos otra silla? -No. No, no. Lars, baja.
-Siéntate, Linda. -Gracias por el asiento, Lars.
-Oh, se ha asustado. -Las orejas no. Lo detesta.
¡Oh, Dios mío! ¡Oh, no!
-Me he enganchado. Me he enganchado. -Caray. Deja que te ayude.
-Lo lamento mucho. -No pasa nada.
-Hablaba con Lars. -Ah, bueno, qué divertido.
Digo, una cita doble. ¡Sí!
Eh... sí.
Cuánto me alegro de compartir la comida.
Detesto que la gente pida sus propios platos.
Es como: "¿Quieres pedir lo que te gusta para ti solo?"
Es egoísta, ¿no?
¿Hay alguna gamba más? Ni las he probado.
Íbamos a pedir dos raciones
y Ruthanne dijo que pidiéramos solo una.
-Solo una. Con una vale. -Sí.
Pero hay mucha ensalada de tomate que Ruthanne ha pedido entusiasmada.
Necesito comer algo. Estoy hambrienta.
Nicholas. Y ¿Lars te da apoyo emocional?
-Sí, así es. Lo hace. -¿Cuál es tu problema emocional?
Si no te importa que te lo pregunte.
Según mi terapeuta es Trastorno por Estrés Post-Traumático.
Mi otro terapeuta dice que no.
Pero mi médium dice que sí que lo tengo, así que son dos a uno.
-Oh, y debido a... -Un trauma de cuando estaba
en un grupo de canto a capella en la universidad.
-Y... -Y era a capella.
Sin música. Nunca. La gente nos odiaba.
Y ahora tenemos a Lars. Y eso está bien.
¿Y qué os gusta hacer para divertiros? ¿Tenis, quizá?
Deportes no. Tengo los brazos invertidos.
-Oh. -¿Vamos a salas de escape?
-¿Habéis jugado a eso? -¿Salas de escape?
Vas a un lugar donde te encierran en una sala
que parece un búnker de guerra o una mazmorra
y tienes que descubrir cómo escapar.
-Eso parece... -Lo es.
Nicholas, ¿te gusta ir a las salas de escape
después de lo que has pasado con lo del canto a capella?
No te encierran de verdad, Bob. Madura, colega, Venga.
-Ah, vale. -Es broma, tío.
Deberíamos ir todos un día.
¡Oh! Lars me está oliendo la entrepierna.
-Muchísimo. -Sí, es verdad.
Lo apartaría, pero tengo miedo de que me muerda.
-Ya, esa es la cosa. -Por eso... ¿Puedes hacer que pare?
Lars. Lars.
¿Lars? ¡Lars!
¡Lars! ¡Lars! ¡Lars!
No importa, olvídalo.
Bien, chicos. Entregad los caramelos.
-¿Gene? -Bienvenidos al Belcher-plex.
Silenciad los móviles y los traseros.
Digo, se han apagado las luces.
Jimmy Junior, si te da miedo, estoy aquí.
Estás demasiado cerca. ¿Puedes separarte un poco?
-Por si me necesitas. -Pero estás demasiado cerca.
No hables que empieza.
-¿Les retiro los platos? -Aún sigo con el mío.
Ruthanne come más despacio que nadie que conozca.
Lars también come muy despacio. Todavía está ahí.
-Es verdad. -Y se acabó.
-Creo que podemos pedir la cuenta. -Sí.
El señor y la señora ya la han pagado.
-¿Qué? -¿Habéis pagado?
Le dimos nuestra tarjeta de crédito al llegar.
No os preocupéis. Podéis pagar la siguiente.
-Sí, sí, claro. -Sí. A ver cuando podemos...
-Quedaremos para hacer algo. -Cuando sea.
¿O qué os parece esto? Podéis pagar unos postres ahora mismo.
Sí. ¿Vamos a tomar unos helados?
-Pues... -¡Gelatos! ¡Gelatos!
Ya ha parado. Tengo los pantalones mojados.
Nosotras en un coche y ellos en el otro. Yo conduzco.
Nosotros contigo, Bob. Lars va delante. Se marea.
-Bobby. Bobby. -Lin. Lin.
Esto no da miedo.
No. Me equivocaba. Da miedo.
Hola, señor Goldberg. ¿Quiere lo de siempre?
Parece diferente. ¿Es que se ha cortado el pelo?
Me está arruinando los sándwiches de carne asada.
-Aquí huele a patatas fritas. -Ah, serán las patatas fritas.
¿Dónde está el botón de la ventanilla? Necesito aire.
-Es de manivela, lo siento. -Ah, vale.
A ver si puedo arreglármelas.
-¿Qué le pasa al perro? -Puede que vaya a vomitar.
-Oh, Dios. ¿Paro el coche? -No hace falta. Se lo ha tragado.
Es un valiente. Buen chico, Lars.
No es que odie a Lars. Es que,
¿por qué no puedo ser yo el perro de apoyo emocional de mi marido?
-Ajá. -¡Oh! Ahí hay una sala de escape.
-¿Una qué? -Ah, sí.
Una locura: ¿nos saltamos el postre y vamos a una sala de escape?
-No creo que debamos... -Cuéntales el nuevo plan.
De acuerdo, vamos a ello. Se lo diré a Bob.
"Vamos a una sala de escape. Nada de gelatos." Enviar.
Me corrige gelatos como “genitales”. Otra vez.
¿Te importa mirarlo? Seguro que es Linda.
Nadie me manda mensajes más que ella.
Dice: Vamos a una sala de escape.
Lo firma como "genitales, genitales".
-¿Es ese su apodo o...? -¿Que vamos a una sala de escape?
Sí. Genial. No sabía que hubiera una por aquí.
Oh, oh. Oh, Dios. Ha encontrado las patatas fritas.
-Lo siento. -No es su día de saltarse la dieta.
Ni siquiera quiero verlo ni oírlo, pero no quiero dejar de mirar.
Sopa de cerebro ácimo.
-Tranquilo, Jay Ju. -Tranquilo Jimmy Junior.
Zeke, eres un amiguito ansioso.
Quizá me quepa la mano aquí. Quizá no.
Bienvenidos todos,
perro incluido, a la sala de escape "fuga de la cárcel".
Vaya, qué sucio está todo. Muy auténtico.
El vestíbulo también estaba sucio. ¿Es a propósito?
Vienen ya entrados en calor. Prepárense y piensen
que hoy estoy solo y ustedes son los últimos clientes de la noche.
-Oh, está interpretando el papel. -De eso nada.
Cuando cierre la puerta, tendrán una hora
para encontrar la llave y escapar.
Todas las pistas están ocultas en esta sala.
Ya sé dónde está la llave. Está en esa taquilla.
-No, es demasiado obvio, Ruthanne. -No se me permite decirlo,
pero no es obvio. Es un buen sitio. Estaré al otro lado de la puerta.
Si necesitan salir de la sala de escape antes de que pase la hora,
ese es el botón del pánico. Si lo presionan,
-vendré y les dejaré salir. -¿Puedo presionarlo ya?
Es broma. Más o menos.
Me llevaré sus móviles para que no saquen fotos.
Tampoco queremos que los usen para colgar malas críticas en Internet.
-No es que hayamos tenido muchas. -Antes de empezar,
¿podemos Lars y yo ir al baño de los chicos?
-Y yo quiero ir al de las chicas. -Les diré dónde están.
Qué noche tan horrible. Sé que me dijiste que no me quejara
-y, no lo hago. Es que es un hecho. -Lo sé.
No voy a decir que es divertido, porque no lo es en absoluto.
Salgamos de aquí lo antes posible y vayámonos a casa.
Escribiré a Tina antes de que ese hombre nos quite los móviles.
"Haciendo una sala de escape. Cita doble horrible.
Pareja de pesadilla. Me matan.
Cara triste. Cara triste. Cara triste. Mojón". Enviar.
Bien. Si me entregan todos sus móviles, por favor.
Espere. Tengo un mensaje. Es tuyo, Linda.
-¡Oh, Dios! No lo leas. Ruthanne... -Dice:
"Cita doble horrible. Pareja de pesadilla. Me matan. Cara triste.
-Cara triste. Cara triste." -"Mojón."
-Oh, cielos. -En fin, me lo llevaré.
De acuerdo, feliz escape.
Vale, por error envié un mensaje
que decía que eráis una pareja de pesadilla. Pero era en broma.
Sólo una broma.
Lars, ahora te necesito más que nunca.
Mirad, esto es muy incómodo.
Pulsemos el botón del pánico y salgamos de aquí.
Claro. Pulsadlo. Huid de la pareja de pesadilla.
-No queremos huir de vosotros. -Sí queremos.
No, queremos hacer la sala de escape con vosotros.
-Eso hará que me sienta mejor. -Está bien
Ruthanne dijo que la llave estaba en esa taquilla.
Vale, es una cerradura de combinación.
Sí, es una taquilla de pesadilla con cara triste.
-Mojón. -Ignorando a Ruthnane y a Nicholas.
Mira, una carta.
"Querido prisionero. El código es mi nombre. Atentamente, tu pal."
"PAL" está en mayúsculas. Será una pista.
El código de la combinación: P-A-L.
¿Verdad, Ruthanne? ¿Nicholas?
Lars. ¿Por qué se lo pregunto a un perro?
-Hay más. "A + B = 14". -¿Son matemáticas?
Sí, la letra "A" está en la palabra "PAL".
-Ajá. -Y "A" y "B" son números
-que suman 14, ¿no? -Sí.
-Entonces... -Cuatro.
-¿Por qué has dicho "cuatro"? -No lo sé.
-Vale, 14 es... -Cuatro.
-No digas "cuatro". -¡Lo siento! ¡Lo siento!
Ha sido increíble.
¿Os habéis divertido en nuestra sesión de cine?
-¿Chicos? -No puedo hablar.
-Demasiado. -Yo no poder no asustarme.
Estoy fundiendo los inhaladores.
-¿Tan asustados estáis? -Mamá.
No volveré a cerrar los ojos, te lo aseguro.
Espera. Lo intento. ¡Horror! Oh, no. ¡Qué horror!
-Abre los ojos, Zeke. -Vale, vale, vale.
-Sólo es una película. -Una gran película.
Es muy probable que la recordemos el resto de nuestra vida, pero...
Los zombis no son reales.
Entonces, ¿de dónde sacaron la película?
Voy a decirle a mi mamá que venga a por mí.
Nada de padres. Se supone que no estáis aquí.
Ni que habéis visto una peli de miedo con mi aprobación.
Ya hablamos de esto, ¿recordáis? No habéis estado aquí,
ni habéis visto una película de miedo en nuestra casa
y vais a salir de aquí por vuestra cuenta
antes de que nuestros padres vuelvan a casa.
Sólo saldré de aquí si hay una fila de adultos
durante todo el camino hasta mi casa y están dispuestos a abrazarme.
-No se van. Menudo problema. -Sí, lo tienes.
-¿Yo? Eres tú quién los invitó. -Tú eres la niñera. Tengo 9 años.
-¿Qué sabré yo? -Voy a intentar algo.
Chicos, finjamos que estamos en una búsqueda del tesoro
y el tesoro está en vuestra casa. ¿Listos? ¡Ya!
No funciona.
-Hemos encontrado la carta. -Sí.
Y la biblia bajo el colchón con otro problema de matemáticas dentro.
Es como si lo hubiese hecho Hacienda.
-Se nos da fatal. -Oh, no, se os está dando muy bien.
-Vale, Ruthanne. -Oh, ¿qué es ese olor?
Ha sido Lars. Por comerse las patatas fritas de tu coche.
-Y va a peor. -Esta vez he sido yo.
-Lamento no lamentarlo. -¡A ese juego pueden jugar dos!
-No te atreverás. -Escapa de esto.
¡Santo Dios!
De acuerdo. Hemos traído todas las lámparas de la casa,
así que hay mucha luz. Y he puesto "Los Ecuestronautas". Es alegre.
Vais a olvidar esa peli ridícula de zombis gourmet.
-¡Pastrami zombi! -Darryll, ya lo hemos hablado.
La abuela zombi no sintió nada cuando metió su cara
en el cortador de carne. No siente dolor porque no está viva.
-Eso no ayuda. -No se mueve nadie.
Lo sé. Tengo que conseguir que olviden lo que han visto.
¿Qué es lo opuesto a una película de zombis para mayores?
-Ahora vuelvo. -Va a morir.
Voy a desmayarme. Tengo que apretar el botón del pánico.
¿Y el respiradero? ¡El respiradero!
Quizá haya una pista dentro. Se abre.
-¡Una rata! -¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!
Dale al botón del pánico. ¡Al botón del pánico!
-¿Hola? ¿Hola? -¿Y el empleado?
¡Déjenos salir! ¡Tenemos pánico! ¡Tenemos pánico!
¿Así es como funcionan las salas de escape?
¿Atrapados en un cuarto con una rata?
¿Por qué está la rata persiguiendo a tu perro?
-¿No debería ser al contrario? -Es de apoyo emocional.
Es muy sensible.
Esto es a capella otra vez.
Nicholas, deja de cantar a capella.
¡No puedo evitarlo! Estoy teniendo un "flashback".
Siento haberos mandado un mensaje tan cruel.
No quiero morir sabiendo que herí vuestros sentimientos.
Tenemos que salir de aquí. ¿Podéis ayudarnos, por favor?
-¡Sí! -¡Sí!
-Bob, mete la mano por el váter. -¿Perdona?
No es un váter de verdad. ¡Haz lo que te digo!
Vale, vale. La rata me ha rozado el pie.
¡Una linterna de rayos ultravioleta!
Apunta a las paredes y al techo.
¡Mirad! Un mensaje oculto. Pone "B igual a 8".
-"A más B igual a 14". -Entonces "A" es igual a 6.
Así que el segundo número de la combinación debe de ser un 6.
Estamos descifrando el código. Como en "Una Mente Maravillosa".
Espera. ¿Es esa la cinta?
Creo que sí. Hablando de saltar sobre una granada.
Chicos, tengo algo que podría ayudar. Pero antes de ponerlo,
os diré que yo tenía 4 años y pasaba una fase ya superada casi.
-Jimmy Junior, cierra los ojos. -Vale.
¿Preparada para tirar de la cadena, cariño?
Déjame cantar mi canción.
Caca, caca, caca, te quiero.
Caca, caca, te echaré de menos.
-¿Qué está pasando? -Ah, y tápate las orejas.
Vale, di adiós, vamos a tirar de la cadena.
Adiós, caquita. ¡Espero que estés bien!
Oh, mi Tina chiquitina y su caca gigante.
Otro tirón.
-Es mejor de lo que recordaba. -Puag.
-Sí. Sí. -Pues a mí me encanta,
pero ojalá no hubieran matado a mi personaje favorito.
¿Qué tal os sentís todos? Yo me siento mortificada.
Yo mucho mejor. Eso me ha hecho volver a reír.
-Y a amar. -Vale, pues hala, marchaos.
Caray, ahora me siento como esa caca.
-Sí, al menos cántanos una canción. -¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!
Vale, Ruthanne ha resuelto el problema de mates de la biblia,
así que “P” es 2 y “A” es 6.
Sólo nos queda averiguar qué corresponde a la letra “L”.
Eh, alguien escribió "la vida en prisión" en el calendario.
Es otra pista. ¿En qué fecha está la letra “l”?
En el cinco. El último número debe de ser el 5.
Abramos la puerta.
-Yo la abriré. -¿De verdad, Nicholas?
Sí, puedo hacerlo.
-Vamos, Nicholas. -Adelante, Nicholas. ¡Vamos!
-¡Vamos! -Caray. No, no puedo.
-Maldita sea. -Maldita sea.
Nicholas, sí puedes. Sí puedes. Sé que puedes.
Yo distraeré a los animales de algún modo para que la abras.
Yo te ayudo. Me pido a Lars, para ti la rata.
-Espera, ¿qué? -Lars, ven hacia mí. Vamos.
-Los dos corren hacia mí. -Vamos, Nicholas.
No recuerdo los números. ¡No recuerdo ningún número!
Oh, Dios mío. Es el 2-6-5. ¡Concéntrate!
Sí, sí, claro, claro. La he abierto.
-Y hay una llave. -¡Sí!
-Vamos, vamos. ¡Ábrela! -¡Ábrela! ¡Ábrela!
La he abierto.
Vamos, Lars.
Hemos escapado.
Somos libres, colega.
-Vaya, se han escapado. -¿Estaba durmiendo?
-Solo una cabezada. -Hay una rata ahí dentro.
-Caramba. La rata era una pista. -Me parece que no.
Vale. Les haré un descuento por la rata en el cuarto.
-Aceptamos. Bob y Linda, pagadle. -Aquí tiene tres tarjetas.
Repártalo. Y su local huele a pedo.
Eh, ¿qué hacéis todavía levantados?
Oh, la canción de la caca de Tina.
-Sí. Le voy a dar con un martillo. -¿Qué tal la doble cita?
-Ha sido divertida. -¿Ah, sí? ¿Te has divertido?
Digo, ha sido horrible, pero me he sentido como valiente y listo.
-Yo también. -No durará mucho.
-Ya ha desaparecido. -Sí, es verdad.
-¿Por qué hay tantas lámparas aquí? -Hemos jugado a las lámparas
-y hemos ganado. -Ah, vale. Venga, a la cama.
¿Puedo dormir en vuestra habitación esta noche?
-Claro, cariño, ¿te ocurre algo? -No, estoy bien.
Pero necesito dormir con un cuchillo de cocina.
-¿Supone un problema? -¿Es que habéis visto algo de miedo?
No. Pero yo también dormiré en vuestra cama,
-para hacerle compañía al cuchillo. -Yo me apunto en esa movida.
¡Sí! ¡Mis pequeñas chinches!
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