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¿Qué pasaría si pusiéramos kétchup en las botellas de mostaza?
Oh, tío, no quiero ni pensarlo.
¡Papá! Están echando un anuncio del maratón.
A las 11 de la mañana, una lucha cuerpo a cuerpo,
durante diez horas de Campeones Extremos Absolutos.
-Diez horas no son suficientes. -Todos sus obstáculos favoritos
y el desafío definitivo...
-¡La Estampida! -¡La Estampida!
-¡Haz el rodillo! ¡Haz el rodillo! -¡Haz el rodillo! ¡Haz el rodillo!
-¡Sí! -¡Sí!
Si quieres atravesar la estampida, debes hacer el rodillo.
Obviamente.
Esa licra no deja mucho a la imaginación, ¿eh?
Aún queda un poco para imaginar.
Bob's Burgers. No soy Bob.
Soy Walter Rubens, de los Dragones Dorados.
¿Dragones Dorados? ¿Qué es, una banda?
Es el equipo de fútbol de su hija Louise.
-¿Louise en un equipo de fútbol? -Oh, Dios.
-Apuntamos a Louise al fútbol. -¿A qué?
Un correo del papá de Harley.
Pregunta si Louise querría unirse al equipo de fútbol de Harley.
-¿Crees que querría? -Conozco a Louise, y creo que no.
Louise, ¿quieres apuntarte al fútbol?
Sí. Por favor. ¡Apuntadme al fútbol!
-¡Oh! -Lo dice irónicamente.
-¿Lo dices irónicamente? -¡No!
-Tienes razón. -Espera. Ahora no estoy tan seguro.
Louise, ¿quieres o no que te apuntemos al fútbol?
Creo que sí quiere. ¿Se lo volvemos a preguntar?
No, no quiero gritar más.
-¡Lo decía irónicamente! -Lo siento.
Es que teníamos un email y yo...
Oh, no me había dado cuenta de que “teníais un email”.
¡Me olvidé totalmente de que había ocurrido! Estaba con dos vinitos.
Chicos, chicos.
Necesitamos a Louise esta mañana. Suzy está de vacas,
Michaela enferma y ha muerto el jerbo de Jamie.
-¡Oh! -Tiene que venir.
Nos faltan jugadores y tendremos que abandonar.
Es el último partido de la temporada y Louise no ha venido a ninguno.
-Esto es lo menos que puede hacer. -¿El último partido?
-¿Se ha perdido toda la temporada? -¡Sí!
De acuerdo. Muy bien, Walter. Allí estará.
Louise, vamos. Cámbiate. Oh, Dios. Se ha quedado inerte.
Vamos, muñeca de trapo. Venga.
-Vamos, vamos. Vamos. -¡No!
-No ha sido fácil. -Te parecerá horrible, Louise,
-pero te apuntaste. Más o menos. -No, vosotros me apuntasteis.
Y ahora os doblegáis a la presión.
¿Qué será lo siguiente? ¿Pagar impuestos?
¿Podrías intentar evitar odiar cada segundo del partido?
Y ¿qué pasa con el maratón de Campeones Extremos Absolutos?
Me quedo sin ver lo que más me interesa.
Podríamos grabártelo de tener grabadora.
¿Y pulsando un montón de botones en el mando a distancia?
-Así vi "Nueve Semanas y Media". -Todavía verás un poco del maratón
cuando vuelvas, Louise. Y muchos padres obligan a sus hijos
v deporte, y por una razón, creo. ¿Verdad, Lin?
-¡Seguramente! ¿Quién sabe? -Muy convincentes.
-Venga, Louise, vas a ir. -Está bien, iré.
¿Quién me lleva a ese partido de asco-bol?
-Tu madre te llevará. -Tu padre te llevará.
-No quiero ir. -Yo tampoco quiero ir, Bob.
¿Pulgares?
-1, 2, 3, 4, lucha de pulgares. -1, 2, 3, 4, lucha de pulgares.
-¡Mierda! -¡Sí!
Tengo un marido con pulgares muy delicados.
Son preciosos, pero son inútiles.
Bien, Louise, creo que nos vamos a tu partido de fútbol.
¿Y si os acompaño? Buena idea, Tina. ¡Parece que Tina viene! ¡Sí!
Yo me quedaré aquí porque me parece que a dónde vais no tiene techo.
Vaya. Está lleno.
Sí, quizá no seamos capaces de encontrar un aparcamiento.
Oh, claro. Si no encontramos, tendríamos que irnos.
-No sería culpa nuestra. -No, en absoluto.
Ahí hay uno.
-Oh, maravilloso. -Gracias, Tina.
¿Y Bob? ¿Tenía médico? ¿En el supermercado?
¿Le mandaste a la mierda? Lo que necesites, aquí estoy.
Yo no me iré. En cuanto quieras, me traigo mis cosas aquí.
Teddy, no. Teddy, Teddy, ¡Teddy!
Ha llevado a Louise a su partido de fútbol
y Tina se fue con ellos. Nada más.
-Oh, bien. Es muy buen padre. -Y mientras ellos no están,
me he quedado con mi Gen-o.
¡Haciendo una improvisación con mi máma!
¿Impro con mi máma? Oh, Dios mío.
-Gene, hoy es el día que hacemos... -¿Qué?
-El piano bar. -¡El piano bar!
Quedamos en hacerlo si tu padre volvía a dejarnos solos.
-¿De qué estáis hablando? -Del Piano Bar de Gene y Linda.
Melodías de Musicales y Comidas Sabrosas. Nuestro sueño.
-Voy por mi teclado. -Y yo por mis vestidos y pelucas.
Pero ¿cuál te pondrás?
Hola. ¿Son los Dragones Dorados? Mi hija es una de ellos.
¡Sí! Bob, ¿no? Soy Walter. Tu camiseta.
Lleva en mi coche semanas. Ha escuchado muchas horas de radio.
-Buen entretenimiento. -¿Traen botas y espinilleras?
No, no tenemos ninguna de esas cosas.
Por supuesto. Supongo que los libros sirven como espinilleras.
-Puedes coger los míos de Grisham. -Vale.
No me siento como una huérfana que se ha encontrado con un campo.
-¿Por qué me mira tanto ese tío? -Creído.
-¿Es el entrenador? -Ah. Hoy será el entrenador.
¿Yo? No, nada de eso.
Es el papá de Suzy, pero Suzy está de vacaciones,
-así que él también lo está. -Típico del papá de Suzy.
Nos lo deben por no haber colaborado en toda la temporada.
Espere. No puedo ser entrenador. ¿No puede hacerlo otro?
¿Quizá alguien que haya estado aquí o sepa algo de fútbol? ¿Como usted?
Yo establecí los objetivos.
Mis manos. Bob, sujete esto. Bob entrenador.
-¿Qué? -Tiene el portapapeles, entrenador.
Yo no sé cómo se entrena.
Papá, podrías no odiar cada segundo del partido.
Maldita niña. Está bien. No puede ser tan malo.
-Entrenador, ¿me hace la coleta? -No sé hacer...
Entrenador, les pasa algo a mis botas.
No puedo ser portera y tocar la pelota con las manos.
-Oh, Dios mío. -Entrenador,
¿debo vivir con mi mamá o con mi papá?
-¡Socorro! -Sí, que alguien le ayude. Mírenle.
Genial, papá.
Madre mía, ni siquiera hay nada escrito en este portapapeles.
Entrenador, ¿no nos va a decir que hagamos estiramientos y eso?
Sí. Por qué no pateáis el balón.
¿Seguro que no has hecho esto nunca?
Quiero el puesto de ayudante de entrenador.
Tendrás un montón de ofertas, pero...
Estás contratada. Aquí tienes un portapapeles.
Sí.
-No importa. Déjalo. -Entendido.
Parecen buenas. Esto va a ir fatal.
Vaya. Yo quiero su autógrafo.
Christy. Entreno a los Dragones Azules.
-Me duele la mano. -Lo sé.
¿Los Dragones Azules? Nosotros los Dorados.
¿Todos los equipos son dragones de distintos colores?
Sí. O truenos. De distintos colores. Hay un Truenos Marrones.
-Desgraciados. -Sí.
Quería desearle buena suerte. Esto va a acabar enseguida.
-Espere. ¿Qué quiere decir? -Me alegro de que estés aquí.
Me extrañaba no verte nunca en los entrenamientos.
Quería preguntártelo, pero tengo miedo y no lo hice.
¿No es estupendo?
Me encanta el fútbol.
Señora Merkin, hola. ¿Cómo usted por aquí?
Hola, Gene. Salí a dar un paseo, necesitaba desfogarme un poco.
Vi su cartel. Entro en cualquier garito que ponga piano.
Gene, ¿nos presentas a esta señora amiga tuya?
Es la señora Merkin, la profe de música. La llamamos "Perreo Merkin".
No la he reconocido sin un piano cubriéndole las piernas.
¿Dónde está tu piano?
-Aquí mismo. -¿Este cagamelodías?
¿Haces ruidos de pedos o tocas de verdad?
-¡De todo! -No está mal. Hazme sitio.
-¡Vaya! -¡Sí!
¡Fíjese! ¿Hay un señor Merkin?
Empieza el partido.
Louise, ve hacia allí. La otra niña hacia allá.
Niñas, estáis todas en un grupo, unas al lado de otras.
Es muy distinto de lo que hace el otro equipo.
-Dios mío, ya han metido un gol. -Muy lenta, Kayla.
-¿Lenta? ¡Ha sido rapidísima! -¿Hemos empezado?
-Vamos, niñas. Seguid presionando. -Y divertíos mucho.
Entrenador, ¿debería haber alguien en la portería? Pregunto.
Sí, sí, buena idea, Tina. ¡Que alguien vaya a la portería!
No, sólo una.
¿Qué toco ahora?
¿Qué tal ese espectáculo que van a poner?
"Seguridad Nacional. El Musical". ¡Oh, me encanta la banda sonora!
-Y a mí. -Es el mejor musical
-que se ha compuesto jamás. -No lo conozco.
¿No? "Cacheando a una Mujer". "¿De quién es este bolso?"
-"Si ve algo, cante algo". -Ahora sí. "Cacheando a una Mujer".
A ver si consigo acordarme...
¡Vaya! ¡Se está acordando de la canción entera.
Dos a cero.
-¿Queréis un antihistamínico? -¿Qué? ¿Por qué?
Porque parece que sois alérgicas al balón.
Vale. Eres una deportista chulita diciendo bobadas.
-Buen trabajo. -Tengo más como esa.
Orejas Rosas Patosa.
-Oh, no. Oh, no. -Puedes hacerlo, Mara.
No, no, no, no.
Buen intento, Mara. Con la cara.
¿Aún sigue ahí?
Sí. No, no lo mires durante un rato, pero...
Quizá siempre tengas esa marca del balón en la frente.
¿Qué tal si cantamos algo de un musical diferente?
¿Por qué no seguir con este? A todo el mundo le gusta.
A mí no me gusta, ¿vale?
-¡No me gusta! -Vaya.
¿Por qué no le gusta, señora Merkin?
-No quiero hablar de ello. -Pues si no quiere hablar de ello...
-Está bien, lo diré. -He estado tocando
para la "Seguridad Nacional" del teatro de la comunidad.
-¿Qué? -¿Qué?
Pero la maldita actriz principal dijo que no entraba a tiempo
y no seguía el ritmo. Así que renuncié y no voy a volver jamás.
Señora Merkin, no vamos a volver jamás.
Bueno, es mi trabajo. Yo no... ¿Quién es este?
Siete a cero. Igualado. ¿Siguiente movimiento?
-Fin del primer cuarto. -Vale, hábleme de estos cuartos.
-¿Cuántos más tenemos? ¿Uno, cero? -Tres.
-Sí. -No es lo que yo esperaba.
-Lo sé. -Sólo tres goles más
-y tu equipo queda eliminado. -No te entiendo, deportista malvada.
-¿Qué estás diciendo? -Si el marcador llega a 10 a cero,
el partido acaba de manera automática,
lo que automáticamente es una vergüenza para vosotras.
Espera, ¿el partido se acabará del todo? ¿Podré irme a casa?
De vuelta a la librería donde viven tus piernas.
¡Es fantástico! Digo... ¡Oh, no!
De ninguna manera queremos que pase eso.
Vale.
Sería muy decepcionante. Gracias.
-¿Sabes lo del final del partido? -Sí. Tres goles más
y vamos hacia la ciudad de los Campeones Extremos Absolutos.
-Es mi ciudad favorita. -¡Lo sé!
Entonces sólo hay que seguir haciendo lo que hacemos.
-Sí, entrenador. -Seamos discretos al respecto.
¿Ser yo discreta? ¡Sé tú discreto!
-¡Sí! -¡Sí!
Digo, no importa, no importa.
Ya las alcanzaremos. Las alcanzaremos.
¡Oh, no! Me has robado el balón. ¿Por qué?
Es difícil de explicar, Louise. ¿Por qué alguien le roba el balón a otro?
Yo no quiero perder. Y quiero marcharme pronto a casa.
Entrenador, siento que este partido se acabe tan pronto.
Mis chicas no saben aflojar el paso. Es como pedir a un tiburón
que no devore un banco de peces tristes, como su equipo.
-Ya. -Tienen un aspecto muy triste.
-Ya, ya, sí. -Somos tan fuertes.
-Entiendo la analogía. -¿Algún problema?
Entrenadora, ¿por qué no se va a controlar?
-Me marcho porque yo quiero. -Siga contándose eso.
¡Renunció al musical de "Seguridad Nacional"!
¿Qué va a hacer ahora, sólo enseñar música a los niños? Puag.
Pero no tendrán a Matilda Merkin para darle puntapiés
y su reproductor de CDs no se quejará si le tratan como basura.
Espero que se rompa.
¿Hacen el musical con una grabación?
-Que blasfemia para off-Broadway. -Y arderán en el infierno por ello.
Ahora, si me disculpáis, voy a improvisar una canción triste.
Reunión de gerentes del piano bar.
¿Me acabas de ascender a gerente? ¡No estoy preparado!
Tenemos que hacer que Merkin vuelva a esa obra.
No quiero colarme en la reunión,
pero, ¿podría quedarme detrás de Gene, ¿quizá? ¿Unirme?
-Claro, claro. -Pero si no la metemos en la obra,
puede vivir con nosotros para siempre.
Piano Bar cada día y cada noche. Piénsalo.
-Buen gerente, Gene. -Por el bien de los musicales,
-tenemos que hacer lo correcto. -Vale...
Perdone un momento.
Voy a llevar el teléfono a la cocina. Aquí. Ahora.
Eh. Mientras vuelves, ¿puedes hacerme una hamburguesa?
-Para eso estamos. -Vale, ya me he desahogado.
¿A quién le gusta Oklahoma?
-A mí. -¡Sí!
-¡Quítate de en medio! -Pues claro, colega.
-Buen regate. -Divertíos mucho.
Dios. ¡Otra vez!
¡Sí! Digo... maldita sea.
Nueve a cero. Se le está dando la vuelta al partido.
-Buen regate. -Divertíos mucho.
Me parece como si estuvieran diciendo lo mismo siempre.
¡Línea de banda! Cambien el disco. La de los vaqueros.
-Está eliminado. -¿Qué?
Sí.
Entrenadora Christy, por curiosidad, ¿cuál es su coche?
Ahora vuelvo. Papá, tus llaves.
-Tina, no. -Tina, suelta.
¿Qué hacéis vosotros aquí?
Una señora ha llamado mientras ensayábamos
y ha dicho que usted quería volver,
así que venimos porque queremos que vuelva.
-Yo soy esa señora. -Sí, eres tú.
¿Qué? Yo no he dicho eso.
No podemos hacer esa obra sin usted.
Pensamos que con una peluca el reproductor de CDs mejoraría,
-pero lo empeoró. -No volveré
a no ser que Sheila se disculpe y no la veo aquí, así que...
Estoy aquí... pero no me disculparé.
¡Madre mía! Adoro el teatro.
-¿Se ha acabado el partido? -No, es el intermedio.
¿Y cuánto dura el intermedio? Si todos estamos bien,
podemos saltárnoslo. Va corriendo al retrete.
Hablamos cuando salga.
Bueno, será mejor empezar a recoger, ¿no, chicas?
-Detesto que nos eliminen. -Y yo. Quiero jugar hasta el final.
¿Qué? Nos están masacrando. ¿Y queréis seguir?
Aun así es divertido. No me gusta cuando el balón me golpea,
-pero no es siempre. -¿Tú también, Jodi?
-Porque pareces aterrada ahí fuera. -Me gusta.
Unos suben a montañas rusas y yo me apunto al fútbol.
Me hace sentir viva.
Ojalá no nos eliminaran en cada partido.
¿Es que os eliminan en todos los partidos?
Sí. Creo que ni siquiera tenían esa norma.
La inventaron para nosotras a la mitad del primer partido.
Sí, otra forma de eliminarte es haciéndote el Dragón Dorado.
Mi padre dice que es algo que se podía hacer en Filipinas
cuando él estaba en la marina, pero no sé lo que significa.
Habría sido agradable marcar un gol antes de que termine la temporada.
Sí, lo habría sido.
Papá, no puedo creer que diga esto, pero no quiero que nos eliminen.
¿Qué pasa con los Campeones Supremos Absolutos?
-¿Y que ambos odiemos esto? -Ya, bueno,
pero las otras niñas quieren seguir jugando
y eso hace que yo también desee terminar el partido.
Esas valientes idiotas.
Son valientes, y pésimas jugando al fútbol.
¿Y cómo hacemos para que no nos eliminen?
No tengo ni idea.
¡El segundo tiempo va a empezar!
Ya no queda papel higiénico, por cierto.
-30 segundos, entrenadores. -Dorados, haced un corrillo.
¿Y bien, entrenador?
Pues me parece que en el caso de que un equipo vaya perdiendo,
el entrenador se supone que tiene que dar una gran charla
sobre darlo todo en la cancha, digo en la cancha de hierba.
-¿Cómo se llama eso? -Campo, entrenador.
¿Campo? ¿Es que somos agricultores?
-Es campo, entrenador. -Vale. Vale, campo. Lo siento.
Me sonaba raro. En fin. Esperad. Louise, Mara, volved.
-He tenido una idea de entrenador. -Un poco tarde, ¿no?
Mara, lista para salir de la portería, ¿no?
-¡Sí! -Genial. A ver. Mara es delantero.
Louise, tú la portera.
Y éste es el plan, debes tratar de parar el balón
cuando este vaya hacia ti, en la portería.
Oh, no. Papá, no.
Es que he visto que usas las manos en el restaurante
y los porteros usan las manos y a ti se te da bien eso,
-por eso puedes hacerlo. -¡Sí! ¡Abofeteas cosas!
-¡Y gente! -Abofeteo cosas y gente...
-Vale, pues hagamos mi plan. -Vale, Entrenador.
Entrenador, te he apoyado en esto,
pero, ¿podrías consultarme las cosas antes de decirlas?
Louise, el balón podría no ir hacia ti de inmediato,
pero podría hacerlo en este tercer tiempo, así que...
-¡Oh, no! -Oh, no.
¡Oh, sí!
¡El rodillo! ¡Louise! He tenido una idea de entrenador.
-Grítamela. -Discútela antes con tu ayudante.
-Louise, ¡el rodillo! -De la lucha libre.
¡Sí! Córtale la carrera. Es nuestra única opción.
¿Pero qué...?
-Lo tengo. -¡Sí!
¿Kayla no ha marcado?
Kayla, no te limpies el barro de la cara.
Déjalo ahí para que te recuerde lo que has hecho.
¿Qué hago ahora? ¿Lo lanzo a alguna parte?
¡Patéalo! ¡Dale una patada voladora!
-Me he hecho daño en el pie. -¿Dónde estabas?
Juego de defensa, estaba a medio camino.
Niñas, no tiréis hierba así. Se tira así.
-¡Eh! -Deja de tirar hierba.
-Para tú. -Chicas, estaos quietas.
-Dragones dorados. El balón. -¿El balón?
¡Sí! Tú puedes, ya sabes...
¿Patearlo?
Chicas, me estáis distrayendo.
-¡Gol! -¡Lo conseguiste!
-¡Sí! ¡Sí, Walter! -Ya no nos eliminan.
Buen trabajo, niñas. ¡Soy el entrenador!
Un entrenador de verdad. Harvey, te haré la cola de caballo.
Mara, déjame ver esos cordones.
Sami, deberías vivir con el padre que te haga sentir segura.
No está mal, Entrenador. Ese instante en el que lo ha hecho bien.
Han sido dos instantes muy buenos, la verdad.
¡Sí! Oh, me olvidaba de los cordones. Córtatelos.
-Sí, entrenador. -Vuela, Informe Pelícano, vuela.
Tenemos que seguir jugando.
-Eres una enana musical. -Tú una vieja diva chocheando.
-¡Este es el mejor día de mi vida! -Lo sé.
Pero me preocupa que vayan a matar a alguien.
Son críticas demasiado afiladas.
Vale, vale, esperen. Esperen un momento.
Esto es nuestro Piano Bar: Melodías de Musicales y Comida Sabrosa.
Y nos gustan los dramas,
pero no podemos dejar que dos veteranas se peleen
más tiempo del que ya llevan peleando.
Señora Merkin, ¿Sheila ha hecho un buen espectáculo?
Claro, miles, de hecho. Es más vieja que la tana.
Y Sheila, ¿la señora Merkin
la ha impresionado alguna vez con su música?
Matilda es buena desde antes de poder abrocharse los pantalones.
Esperen, ¿cuánto tiempo hace que se conocen?
Desde siempre. Somos hermanas.
-¿Qué? -¿Qué?
-Mola. -Dios mío. Deben reconciliarse.
Son una familia de artistas, como los Hermanos Smucker.
-O las Twisted Sisters. -Oh, Sheila,
lo siento si entré tarde un par de veces.
Estaba celosa de que fueras el centro de atención.
Oh, Matilda. Estoy perdida si ti.
Canto como un gato viejo cuando no estás aquí.
¿Y si cantamos otro número de la obra?
-¿"Si ves algo, canta algo"? -Ya sabes mi tono.
¿Clave de sol, no?
-¿Mamá? -¿Sí?
Estabas haciendo la hamburguesa de Teddy.
¿Es posible que siga en el grill y esté ardiendo?
-¡La hamburguesa de Teddy! -¡Oh, Dios! ¡Dios!
Dejaros a los dos solos creía que iba a ser mucho peor.
No es un verdadero incendio. Sólo están eliminando el humo.
Ajá. ¿Os habéis divertido?
-¡Ha sido genial! -Ahora soy gerente.
-Y yo gerente en formación. Sí. -¿Qué?
-Nada. ¿Y el partido? -Genial, perdimos 21 a 1.
Muy bien, cariño. ¿Está bien?
No entiendo de deportes ni de mates.
Lo han dado todo y volveremos a hacerlo la temporada que viene.
-No. -Sí. O quizá no.
¿Pero puedo ser ayudante de entrenador?
-Cada maldito día, Tina. -Cómo te quiero, tío.
Os habéis divertido tanto
que no os importa haberos perdido el maratón Absoluto.
-Corre, corre, corre, corre, corre. -¡Oh, Dios mío!
Los bomberos dicen que no podemos subir al piso de arriba. Ni caso.
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