All language subtitles for Bobs.Burgers.S08E11.Sleeping.with.the.Frenemy.1080p.DSNP.WEB-DL.DDP5.1.H.264-PHOENiX_track7_[spa]

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Original subtitles

El último día de clase antes de las vacaciones de primavera.

-¿Contentos? -Yo sí.

Porque trabajaréis en el restaurante más aún. ¡Yuju!

¿Ese es el sonido que haces cuando estás contento? Es horrible.

Esta vez voy a ganar la Insignia de Thundergirl, "Algo Estruendoso".

Es para "ejemplificar el espíritu de las Thundergirl

con un acto de generosidad o bondad."

Como quieras, hippie.

Pero no consigo dar con el proyecto Estruendoso.

No quiero ir por ahí.

-Venga, tienes que venir. -¡Policía!

Podría llamar a esta insignia mi Moby Dick.

Yo llamo así a cualquier cosa. ¡Moby Dick!

-Gene. -¿Y cómo está esa muela suelta?

¿Crees que, a lo mejor, hoy puede ser el día?

Creo que está preparada. Pero tiene voluntad propia.

Me desespera. Déjame moverla.

Una vez la vi hacer eso a una mujer en la tienda.

Es su última muela de leche. Pronto tendrá el juego completo.

¿Recuérdame por qué coleccionas los dientes de Gene?

Lo recuerdas. Gene, de pequeño tenía miedo al Ratoncito Pérez.

Que se colara en su cuarto por la noche mientras él dormía

-y cogiera sus cosas. -Si eso es lo quisiera,

-me echaría una exnovia. -Por eso Gene me daba sus dientes

-y yo le pagaba con besos. -¡Qué estafa!

Y pronto, los tendré todos. No aguanto la espera. ¡Dame!

-Lin, deja desayunar a Gene. -Esto es el desayuno.

¡Ay! Gene, ¡Ay!

¿A dónde vais vosotros en las vacaciones?

Nosotros a un lugar en el que puedes estar en cuatro estados a la vez.

Yo voy a estar en California, Hawai, Canadá y Chicago.

Yo viajaré en coche con mi abuela. Yo llevo el acelerador.

Ella no tiene fuerzas para presionarlo.

Mi padre nos lleva a Cooperstown. Vamos todos los años.

-¡El Salón de la Fama del Béisbol! -¿El qué?

Yo haré un crucero a las Islas Turcas y Caicos.

Oh, Dios mío. ¿Las Islas Turcas y Caicos?

Un poco a las Turcas y mucho a Caicos.

Y yo voy a ir a aquí. Quiero ganarme mi Algo Estruendoso.

¿Sabéis quién va a estar en mi crucero? CDOCs.

-Chicos De Otras Ciudades. -Te vas a besuquear con un CDOC

en la parte puntiaguda del barco, como en "Titanic".

Yo iré a ver a las gaviotas pegarse por el pan.

¿Te quedas aquí? Qué suerte que no te importe esa vida tan aburrida.

Supongo que sí. Oh.

A mí me gusta el pan, pero a esas gaviotas les vuelve locas.

Madre mía, llegó el momento. Está pasando.

¡Mi último diente de leche!

¡Eso no es un trozo de pan!

-¡Así que ese es el Ratoncito Perez! -¿Qué le digo a mamá?

Que ha ido a un lugar mejor: a la tripa de una gaviota.

El crucero de Tammy. Al menos, no tendré que oír su irritante voz.

No, no, no, no, no, no, no, no.

¡Paren, paren, paren! ¡Se han olvidado de mÍ!

-¿Por qué no estás en el barco? -Estaba en él. Subí con mis padres,

ellos fueron al camarote, pero yo me bajé a comprar brillo de labios

porque en el barco no tenían de mi marca.

¿Brillo de labios? Creía que siempre acababas de comer pollo asado.

-Papá, soy yo. -¿Dónde estás?

El traje que te he sacado aún está sobre la cama.

No estoy en el barco. Estoy en tierra.

-¿Qué? -Tienes que ir a ver al capitán,

poner una voz profunda y decirle que dé la vuelta al barco.

No sé si los cruceros pueden dar la vuelta.

Tienen que dar la vuelta al mundo, creo.

-¿Qué voy a hacer ahora? -¿Nadar hasta allí?

Es aquel punto de allí. Puedes llegar.

-¿Con quién estás? -Con nadie con nadie.

-Con los Belcher. -Bien, iré a hablar con alguien.

-Ve a esperar en su casa. -Es un apartamento.

Oh, Dios. Ahora mismo te llamo.

Ah, sí, sí. Tammy está aquí. Está muy aquí.

Este es el problema, Bob. La única manera de bajar del barco es

por evacuación médica y yo me mareo en los vuelos.

Por eso hemos hecho un crucero. ¿Nos pone otra ronda?

Así que, escuche, hemos llamado a todo el mundo.

Todos tus amigos y familiares están en diferentes cruceros.

-Tina. Aquí abajo. -¿Qué?

Pídele que se quede contigo. Sería un acto de generosidad.

¿Me estás tomando el pelo? Es un monstruo.

¡Eso es lo que lo haría Estruendoso!

-Llévatela tú. -A ver, ¿me quieres o no?

-Sabes que sí, estúpida insignia. -Tina, ¿con quién estás hablando?

Que Tammy se quede con nosotros.

-No, gracias. -No.

No hay otra solución. Papá, díselo a su padre.

Tammy, bienvenida a casa.

No es un crucero, pero puedes pillar un virus estomacal.

Tammy, un plato un poco especial para ti, nuestra invitada.

-No. -¿Qué le pasa a esta comida?

Yo diría que “de todo”.

No se ofendan, pero yo no como comida casera.

-¿Podemos traerte otra cosa, cariño? -No. Ya lo pido yo.

¿Aquí llegan los pedidos o el barrio es muy peligroso?

Es súper seguro, salvo por ese asesinato que va a ocurrir.

-¡Tammy! -¿Qué?

Vaya, todas las toallas están en el suelo.

Tranquila. No queda agua caliente. ¿Quién va a querer usarlas?

-¿Y el secador del pelo? -Está ahí.

Me refiero a la persona que lo seca.

-¿Tu mamá te seca el pelo? -Sólo cuando papá está fuera.

No lo voy a hacer.

-Tienes demasiados nudos. -¡Use el desenredador!

¿Qué es un desenredador?

Estos cojines de sofá serán cómodos.

-Oh, no tienes por qué hacer eso. -Soy generosa y Estruendosa.

-Eh, ¿qué estás haciendo? -Ah, imagino que yo duermo aquí

-y tú duermes ahí abajo. -Y ¿por qué has dicho:

"No hace falta que pongas cojines"?

Creí que podrías dormir en el suelo.

Vale. ¿Te tiras pedos por la noche?

No me tiro pedos.

-Papá. -¿Qué pasa, Gene?

-He perdido mi muela. -Qué buena noticia. Lin.

-No, no. La he perdido, perdido. -Vale, tranquilo.

La tantearemos. Quizá se lo tome bien.

-¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué queréis? -La colección de dientes de leche...

¿Te refieres a la boca perfecta de Gene en un frasco?

Hasta hablo con ella.

Y si la entierro, seguro que saldría un niñito. ¿Qué pasa con ella?

-Nada. -Lo he olvidado.

Me estoy tomando un respiro de los pedos. Vengo a respirar.

¿Cómo vamos a aguantar esta semana con Tammy?

¿Bebiendo?

El alcohol no soluciona los problemas.

-Sólo los hace desaparecer. -Vamos.

Podemos con ello. Sólo quedan cuatro días.

¿Esto es vómito? ¡Vomito!

Mi programa.

-¿Por qué esto le se da tan mal? -Creí que estaba mejorando.

-Son sólo tres días y medio. -No, basta.

No hay más remedio que intervenir. Tammy, ¿quieres venir, por favor?

Vale, todos me están mirando.

-¿Llevas gafas? -No, uso lentes de contacto

y se me han acabado. Por eso las llevo.

-Y ahora tengo la cara a-Tina-ada. -Insignia, insignia, insignia...

-Tammy, tenemos que hablar. -No hace falta. Sé de qué se trata.

-Oh, bien. -Ser más educado, más agradecido

y útil. Creen que están haciendo lo máximo,

-pero deben trabajar esos aspectos. -Oh, Dios mío.

-Tammy, no somos un hotel. -Sí. Ni un restaurante.

-¡Eso! -De hecho, somos un restaurante.

-Pero no uno bueno. -Eso. Digo, la cosa es, Tammy,

que en esta casa los niños ayudan. Y creemos que podrías apreciar

a otras personas y cosas si colaboraras un poco.

-Ya sabes, trabajar. -¿Trabajar? ¿En qué?

Te gustará. Los compañeros son muy majos.

-Mamá es muy ligona. -Se pone un poco sobona

-en la fiesta de Navidad. -Eso es verdad.

Me parece mentira vivir esto.

Siento hacerte la novatada en tu primer día,

-pero, ¿quieres pasarme el ketchup? -¿Qué?

-Es el bote rojo de ahí. -Lo siento, es que no...

-Justo al lado de tu mano. -Perdone, ¿podría empezar otra vez?

Casi lo estás tocando. Tienes los dedos justo detrás.

-Estás, justo al lado. -Es que...

Mira, aquí tengo la mostaza. Voy a echarme esto.

-Me voy a tomar el descanso. -¿Qué? Si todavía no has hecho nada.

Esto no son las vacaciones que iba a pasar.

Tendría que estar besando a un CDOC en un barco.

Ahora tengo un pelo horrible y gafas.

Tammy, tranquilízate. Has durado dos minutos. Esta es mi vida.

¡No!

Eh, eh, eh, niña, deja de llorar. ¿Qué te pasa?

-Sólo quería hacer un descanso. -Pero...

Pobrecita. Toma un pañuelo. Siempre llevo uno

por si me encuentro con seres tristes. O mocos.

-¿Quién eres tú? -¿Quién eres tú?

-Soy Brett. Vengo a por un pedido. -Enseguida está.

¿Has pedido una "estilo abuelo"? No sé qué es eso.

Sí, es como mi abuelo pide las hamburguesas. Creo que en puré.

He venido a visitar a mi abuelo esta semana.

-Toma. -Vaya, lo has puesto perdido.

Me encanta. En mi colegio privado en Bethesda

no hay chicas que trabajen en restaurantes y se suenen la nariz.

Caray, Tina, un chico entra aquí buscando una chica

que trabaje en un restaurante y que tenga mocos y no te conoce a ti.

¿Bethesda? ¿No es donde nació Jesús?

Eres diferente. Yo también. Así que somos iguales.

¿Es el restaurante de tu familia?

No, mi familia me dejó con estas personas. Y ahora trabajo aquí.

Es cierto. Tengo que admitirlo.

Aquí está tu pedido. Tratamos muy bien a Tammy.

Tengo que irme. He pedido esto para llevar.

-Aquí va mi número, toma. -¿Intercambiando teléfonos?

Yo tengo uno, es para emergencias, pero si... Ah, te has ido.

Eh, si es mi amigo, Peter Pescadaro. Voy a chocarme esos cinco con él.

Oye, ¿tienes una muela reciente para mí?

La tenía, Gene, pero recibí una oferta mejor.

Hogarth Haber la necesitaba para un experimento

en el que lo metes en refresco y ves si se disuelve.

Te pago el doble. Sea lo que sea el doble de un dólar.

Demasiado tarde, ha desaparecido.

Se disolvió muy rápido. Los refrescos no son buenos, tío.

-Vale, Brett es un poquito raro. -Perfecto, ya lo sé.

Pero es súper mono y voy a salvar esta mierda de vacaciones

besuqueándome con él. Ah, justo a tiempo.

"Estoy oliendo el envoltorio de mi hamburguesa y pensando en ti."

Bla, bla, bla... "Además, ¿cómo puede ser un día soleado,

pero una noche no puede ser luneada?" ¿Eh?

- Qué mensaje tan genial. -Y yo le pondré esto.

¿Emoticono de un zapato de tacón alto?

Tienes que escribir tus sentimientos.

¿Como la palabra "zapato"?

Dile: "Alguna vez has pensado que los hombros

son el culo de los brazos?" Cosas normales como esa.

"Hola..."

-Escríbelo tú, Tina. -¿Yo? De acuerdo.

Será un poco más de generosidad Thundergirl.

-Ponlo en palabras. -Ha contestado.

"¿Crees que si las serpientes llevaran pantalones,

serían calcetines?"

Quizá deba ocuparme de esto.

Oh, Brett.

-Tina, ¿qué estás haciendo? -Ah, te has despertado.

Vale, tengo noticias. Tienes una cita con Brett.

¡Yupi! Y deberías leerte algún mensaje.

-Madre mía, hay cientos. -Sí, te dejaste llevar un poquito.

"Si pudieras ser algún mueble, ¿cuál serías?"

-"Yo un sofá para dos." -Sí, es bueno.

Yo no sé hablar así. ¿Cómo voy a salir con él?

Brett cree que soy una rarita pazguata.

No, no lo cree. Cree que eres yo. Oh.

Es casi como que necesito que me prestes tu rara personalidad.

-¿Cómo haríamos eso? -Soy la persona adecuada.

-No hemos pensado en ti. -Has entrado aquí sin llamar.

No había tiempo para que cayerais en que me necesitáis.

Afortunadamente, las paredes son finas.

Creo que algunas son sólo papel pintado.

Podemos hacer esto. Solo necesitaremos un par de móviles,

auriculares, algo de suerte, gorras grandes, tiestos, más suerte,

precisión horaria, algún tipo de distracción y un poco de suerte.

-Factible. -Yo no diría tanto.

Pero si no funciona, al menos fracasará de forma divertida.

Si necesitáis una distracción, ¿qué os parecen estas tetorras?

Os llamáis la una a la otra, dejáis la línea abierta.

Él dice algo.

El móvil de Tammy lo capta,

lo transmite al de Tina, puenteando el cerebro de Tammy.

Tina contesta por su móvil. Tammy repite las palabras exactas,

de nuevo, puenteando el cerebro de Tammy.

En ningún momento se usa el cerebro de Tammy. ¿Entendido?

-Sí. -En absoluto.

Listo.

Esa es mi película favorita de caballos o que trata de caballos.

¿Cuál es la tuya?

Mi favorita de las que he oído hablar mucho antes de ahora es...

-"Ancas de Gloria". -"Ancas de Gloria".

Me encanta el anuncio. "Prepara uñas para esas pezuñas".

¿Es la hija de tu jefe la que está ahí?

Sí. Me está espiando. Qué retorcida.

-Seguro que me arrastra al trabajo. -Eh, no es tu esclava.

Y esa nube se parece a Gandhi. En una góndola.

-¿Estoy loco? -Yo veo una nube con forma de culo.

-Anda. Otra nube como un culo. -Me quedo sin batería.

Se corta. Qué corte. O, al menos, yo.

Oh, cielos. Se ha quedado sola.

Qué...

guay. Sí.

-Guay. -Se nota que tienes mucho que decir.

-Dilo. -Gente fea.

-¿Es mala? -Yo no...

El yogur me ha dado diarrea. Adiós.

Ha salido mucho mejor de lo que yo creía.

Doctor Yap. Le llamamos por lo de la muela.

Aquí no, Bob. En la cafetería de la calle. Será más privado.

-Pero... -¡He dicho en la cafetería!

Tienen reservados y jazz ligero. Está muy bien.

Ese jazz mejor que sea muy ligero, colega.

Este es mi inventario.

¿Dónde está el resto de Michael Caine, so monstruo?

Oh, Dios mío. Queremos un diente de leche.

Yo no extraigo dientes de leche.

Arranco dientes repugnantes de adultos.

-Pues éste, entonces. -Tienes buen ojo.

Huele a humo de cigarrillos y a crema de afeitar.

-De acuerdo, ¿cuánto? -Lo que tú creas que es justo.

-¿Gratis? -50 dólares.

-Te doy diez. -Hecho.

Entré en pánico. No sabía que decir. No estaba siguiendo la conversación.

Es súper fácil hablar con Brett.

Para ser alguien con quien yo no estaba hablando.

Por eso somos un buen equipo. Yo soy la cara,

-tú la mugre detrás de la cara. -Pero ¿y si la mugre

-también siente algo por Brett? -Me estás liando.

-Me gusta Brett. Mucho. -Ni siquiera le conoces, Tina.

-Creo que sí le conozco. -¿Sabes qué?

Usa esos tontos sentimientos. Trae a ese CDOC a mis besos.

¡Hermosa dama! Es ese tu dormitorio, ¿no?

Es Brett.

-¿Por qué te fuiste? -Eh...

Por favor.

Este es el momento de la Estruendosa Verdad.

¿Qué vas a hacer, sabelo-sosa?

-Me asustaba tener tanto en común. -¿Me asustaba untar tanto betún?

-¡Más alto! -Quédate ahí y mueve la boca.

Lo que quiero decir, Brett, es que es una noche luneada.

-¿Suenas diferente? -No. Debes saber que me gustas.

Y estamos solos tú y yo. Dos corazones.

-Dos bocas, cuatro labios. -Barcos hundidos.

En las matemáticas del corazón, esto equivale a besarse.

-¿Cómo puedo subir? -Tengo una escalera. Yo bajo.

Buen trabajo, Tina.

Vaya.

¿Te vas a quedar mirando o...?

-Seguiré mirando. -Traeré una silla.

Tráeme otra a mí.

Lo siento, Tina. Creí que esto iba desastrosamente mal,

-no asquerosamente bien. -¿Cuándo termina esto?

-Sí... -Quiero. Sí quiero.

-...quiero. -Qué gran luna de miel.

Qué gran luna de miel.

Vamos, empuja.

-No me gusta. No me gusta. -¿Todavía tengo labios?

Traigo noticias. Brett me invita a cenar mañana

y creo que está a punto de pedirme que sea su novia de otra ciudad.

-¿Novia de otra ciudad? -Voy a ser una NDOC.

Sabía que terminarías siendo una astronauta o eso.

Necesito una charla súper lista que le ponga como una moto.

Como: "Hola, Brett, bla, bla, bla". Soy su NDOC. Que te diviertas.

Tammy, renuncio. No puedo seguir haciéndolo.

-Eh... ¿perdona? -No es justo.

Creo que a Brett le gusto yo. Tú eres Milli Vanilli

y yo el músico con talento que tiene que dormir en el cuarto

de Milli Vanilli mientras esta lo llena de pedos.

Oye, para el carro. Es mío.

Así que no te acerques a él y dime lo que tengo que decirle.

-No lo haré. -Lo harás.

-No lo haré. -Lo...

¡Lo hará! No puedes abandonar a Tammy a estas alturas del partido.

-Eso no es Estruen-cortés. -Pero...

Tammy sólo quiere que pongas más palabras en su boca.

Puedes pensar en palabras interesantes, ¿verdad?

Ah, está bien. Lo haré.

Bien. Que sea alegre y ágil.

Este sarro está carbonizado.

Sólo queremos que lo reduzcas de tamaño.

Y luego vamos a por el lunar del culo de papá.

-Gene. -Perdona.

-Esa bonita marca en su culo. -¿Qué es ese estrépito?

Estamos haciendo... una joya para tu cumpleaños.

¡Oh, oh! No quiero verla. No quiero verla.

Pero cuando la veas, va a parecer comprada, y “bastante cara”.

-Milady. ¿Lista para marcharnos? -Sí. Vamos. Ya estamos aquí.

Bienvenidos. Os conduciré a vuestra mesa.

Me sorprende que quieras cenar aquí, Tammy.

Ahora no es una sucia empleada, es una sucia cliente.

Podemos ir a otro sitio.

Pero estáis aquí, así que, disfrutad.

Yo os serviré esta noche. Si necesitáis algo,

sobre todo servilletas, Tammy, me lo dices.

-Esto es para empezar. -¿Eh? Ah.

Olvida las patatas fritas,

de acompañamiento solo quiero que me acompañe este chico.

Y también patatas fritas.

¡Aún está muy amarillo! Deberíamos pintarlo de blanco o algo.

¿Qué blanco? Hay muchos blancos.

No le digas a un manitas que lo quieres "blanco".

-No lo sé. ¿Blanco diente? -¿Blanco diente?

Deja que te saque las muestras.

Hay Blanco Lirio, Blanco Invierno, Susurro de Ostra. Este es precioso.

El color que tengan los dientes de Gene.

O elegimos un blanco que nos guste y le pintamos los dientes.

-Quiero un blanco blanquísimo. -No vamos a pintarle los dientes.

¡Oh, bu!

Jamás podré olvidar los últimos días...

¡Uy! He tirado el agua. ¡Más servilletas!

Aquí están.

Y pronto tendrás que volver a Bethesda.

Mira, he tirado tu agua. ¿Más de una servilleta?

Tammy está acabando con las servilletas de papel.

Hace lo mismo con el papel higiénico.

Se dedica a formar un nido.

Pronto, estaré fuera de la ciudad para ti.

Una forma rara de decirlo. Me encanta.

¿Ah, sí? ¿Y si tuviera una cara muy distinta?

Una hipótesis súper chula.

¿E incluso si fuera ligeramente más alta de lo que crees

y no llevara sombra de ojos como si fuera el glaseado

de un puñetero pastel de bodas? ¿Qué puñetas está pasando aquí?

Sí, no entiendo lo que dices.

Seguro que diré algo distinto enseguida.

En cuanto reciba otra servilleta.

Lo siento. Se han acabado las servilletas.

Pues ese es un gran problema porque yo necesito una.

-Qué desastre tan total. -De verdad que sí.

-Olvídalo. Renuncio. -Yo también.

Todo este tiempo has estado hablando conmigo, no con Tammy.

¿De qué hablas, chica de las servilletas?

He hablado contigo a través de ella y ahora estamos juntos. Soy Tina.

Todo este tiempo ha sido Cyrano De Hamburguesac.

Cyra-sí De Hamburguesac.

Estoy como mosqueado.

Demos un paseo por la playa y hablamos. Boca a boca.

Le hablé a mi abuelo de ti. Digo, de ella. Digo...

-Ábrete de mente. -Me habéis engañado.

Francamente, no deberías haber sido tan fácil de engañar.

¿Qué? Estas cosas no ocurren en Bethesda.

La gente habla con sus propias palabras.

¿Y cuando la voz de Tammy cambió por completo? ¡Tú seguiste la corriente!

-El “Señor Guapo Oye Lo Que Quiere”. -Chicos, chicos.

Tengo algo que decir y estas son mis palabras. Creo.

Parece que tenéis una química rara y los dos me cansáis.

Marchaos ya a pasear por la playa.

Supongo que no nos moriremos por eso.

Genial, vamos. Ya me he puesto la chaqueta.

Oh, tengo que trabajar esta noche.

Yo haré el asqueroso trabajo en el restaurante.

Gracias, Tammy. Quizá te merezcas la insignia de Algo Estruendoso.

-Eso es una estupidez. -Bien.

-Páseme eso para los platos. -Es una esponja.

-¿Cómo lo llama? ¿"Espunja"? -Esponja.

"Espunja".

-Gene. -Oh, ¿qué tenemos aquí?

Oh. ¡Dios mío! ¿Es la hora? ¿Es la hora?

Acabo de perder mi última...

-Creo que se la ha tragado. -¿Tragado?

-¡Madre mía, Gene! -Oh, cielos.

Me he tragado la muela de un muerto. Ahora voy a adoptar su personalidad.

-Dame cigarrillos. Quiero whisky. -Espera, ¿qué está pasando?

Compramos la muela de un muerto.

Puede que de un muerto no, pero casi.

-¿Por qué? -Porque Gene perdió su última muela

-y no sabíamos cómo decírtelo. -No me taches de tu testamento.

-¡Quiero esos suéteres! -No importa, Gene.

Me faltaban algunos dientes, de todos modos.

-¿Qué? -Es difícil guardarlos todos.

Los sacas y juegas con ellos y se pierden, como los Legos.

Creo que hemos desperdiciado mucho tiempo en esto.

-Bonita noche para ver el mar. -Eh, mira, te está haciendo la ola.

Vamos a besarnos.

Oh, ¿esa gaviota ha escupido un diente?

-Ah, lo cogeré para mi madre. -¿Qué?

Puede esperar.

Dale, Tammy.

Más contento y más ágil.

Menos pedorro.

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