All language subtitles for Bobs.Burgers.S08E07.The.Bleakening.Part.2.1080p.DSNP.WEB-DL.DDP5.1.H.264-PHOENiX_track7_[spa]

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Original subtitles

Tina, ¿cómo vamos? ¿Ya estamos? ¿Estamos en el sitio?

Solo tenemos que ir ese almacén abandonado en esta oscura calle.

Todo está bien. ¿O prefieres llamar a mamá y a papá?

No. Nos hemos rebelado. No vamos a llamarles.

No os asustéis, pero se me están acabando las galletas para andar.

Vamos, estamos haciendo esto por mamá.

Por la Navidad, o sea, por nuestros regalos.

No debimos escaparnos. Ahora siento remordimientos.

Mamá y papá no querrían que deambuláramos solos por aquí,

por eso nos hemos escabullido, porque los queremos mucho.

-¿Hola? -No lo sé, creo que a mamá y a papá

les gustaría saber que estamos cerca de un extraño edificio abandonado

en la esquina de la calle Garfield con Jackson, creo.

-No puedo leerlo muy bien. -¿Tina? Tina, cariño, ¿me oyes?

Bob, creo que los niños se han escapado.

-¿Cómo? -Tina ha marcado sin querer

el número de emergencias y la oigo. ¡Tina!

Tina, soy mamá. ¿Me oyes?

¡Tina! -Louise, creo que deberíamos

irnos a casa. Aquí no hay nada más

-que callejones aterradores. -Chicos, Dios mío,

-es uno de los adornos de mamá. -Es el que hice yo.

Ya estás a salvo. Ya ha pasado. No pasa nada.

Dadle una manta a mi adorno.

-¿Qué? -¡Dios, no!

-Esto es real. Está pasando. -¿Deberíamos vigilar el perímetro

-y pedir refuerzos? -No, no hay tiempo.

Estamos en Nochebuena. Mirad, huellas.

Vamos a seguirlas. Mierda. La linterna ha muerto.

Vamos a tener que seguir a oscuras.

Guay, guay, guay.

Protégenos Lord Papá Noel.

Ahora le damos la vuelta al compresor de aire y...

Qué agradable. Vamos, ladrón o ladrones. Venid a por mí.

Nadie sospecharía que un hombre pasaría aquí la Nochebuena.

Vale, todo apunta a que la guarida del Bleaken está en este almacén.

Solo tenemos que descubrir cómo entrar y sacar los adornos de mamá.

Pero hemos mirado por todas partes y no hay puertas.

Quizá podríamos ir a casa, hacer bollos y luego volver.

¿A quién no le gusta recibir un cestito de bollos recién hechos?

Qué raro, hay huellas que marcan este camino, pero allí no hay nada.

No tiene sentido. No hay nada más que una zanja.

-Una zanja asquerosa. -¿Me tomáis el pelo?

¿Hemos venido hasta aquí y no podemos entrar?

Pero ¿qué...?

Chicos, esto es un muro.

Vaya, han pintado un mural súper realista a un lado de este almacén.

Solo Wile E. Coyote podría hacer esto. O Banksy.

Creo que he encontrado la puerta. Mirad, está abierta.

La única forma de entrar es bajando.

Mi pesadilla está volviendo al ver esta escalera.

Vale, antes que nada, hablemos de armas. ¿Qué habéis traído?

Espera, ¿qué? Ninguna. ¿Por qué hablamos ahora de las armas?

El momento hubiera sido cuando estábamos cerca de las armas.

Bien, yo tengo de sobra. De nada.

Vale, esto es lo que tengo. Una regla, para pegar o pinchar.

-O medir. -Paso.

-Un llavero para apuñalar. -O para llaves.

O cogerlo y metérserlo a alguien garganta abajo.

-Sí, podrías metérselo en la boca. -Sí.

-Oye, échate la llave en la boca. -¿Qué más tienes?

Gas pimienta, una navaja, pero eso me lo quedo.

Oh...

Cogeré la regla, pero esto no me parece bien.

¿Vamos?

Vale.

Qué raro. ¿Por qué habrá escaleras que llevan a un muro de ladrillos?

¿Quizá es otro mural? Como de un muro de ladrillos pintado

en una pared de papel muy fácil de atravesar.

No, son ladrillos.

Tina dijo la esquina de Garfield con Jackson,

-pero esas calles no se cruzan. -No se le da bien orientarse.

A nadie de nuestra familia. Llegamos a los sitios por suerte.

Somos idiotas. Oh, mis niños.

-Mis niños están en peligro. No. -Lin, Lin, Lin. Intenta calmarte.

Esta zona es totalmente segura para que paseen los niños.

¿Ves? Esos perros están jugando a matarse.

Todo es culpa mía. Si no me hubiera obsesionado tanto

con la investigación de mis adornos,

los niños ahora no estarían en peligro.

-Es verdad. -¡Bob!

No tienes que estar de acuerdo conmigo cuando me culpo de algo.

Oh, sí. Entonces, no, no es culpa tuya.

Gracias, ahora di que la culpa es tuya.

-¿Qué? ¿Por qué? -Dilo.

-No. -Vale, es culpa de los dos.

Vale.

Esto es Garfield con Johnson. ¿Podría no haberlo leído muy bien?

Tal vez. Lleva las mismas gafas desde los seis años.

Aquí hay huellas y podrían ser infantiles

-y hay muchas migas de galletas. -Oh, Dios, no.

Mis niños están ahí. No. ¿Por qué?

Aún no ha venido el ladrón de adornos. No importa.

Es un juego de espera, ¿no?

Aquí viene la amable señora Chang con su perrito.

Hola, perrito.

Eh, no lo recoge. Así que es ella quien no lo limpia.

Lo que menos sospechaba. Todos estos años.

Cómo huele.

Qué mal. Oh, qué mal.

Se me mete en el traje. Y se queda aquí. No, no...

No vomites. No en Papá Noel.

Hemos empujado todos los ladrillos y nada funciona.

-¿Habéis oído eso? Viene alguien. -Callaos todos.

Seguro que es el Bleaken o uno de sus secuaces.

-¿Se llamarán Blecuaces a sí mismos? -Si no lo hacen,

están cometiendo un error terrible.

Chicos, me acabo de dar cuenta de por qué hay una escalera

-que no lleva a ninguna parte. -¿Por qué?

Para atrapar a alguien.

Este es el plan. Nos escondemos aquí,

-y en cuanto bajen, saltamos encima. -Me encanta lo de esconderse.

-Venga, sacad las armas. -¿Es tarde para cambiar?

Es una regla muy buena, si alguien la quiere.

Ahí están. ¡A por ellos!

-Oh, Dios mío. -Esperad. Parad, parad.

-¿Mamá? ¿Papá? -¿Niños?

Mis niños, mis niños, mis niños. Oh, qué alegría, estáis bien.

¿Alguien me ha dado en la cara con una regla?

-Ha sido Gene. -Me ha dolido.

Oh, ¿de verdad? Guay. Digo, qué vergüenza, Gene. Es papá.

¿Qué estáis haciendo aquí abajo? ¿Y atacándonos?

Os tomamos por Blecuaces. ¿Cómo nos habéis encontrados?

Nos llamasteis sin querer. Y entonces os oímos hablar.

Qué curioso. Me gustaría saber quién ha sido.

¿Quién tiene los deditos más miedicas?

-Mamá tiene los deditos más feroces. -Gracias, Gene.

-Pero papá tiene los más acogedores. -Gracias, Gene.

He sido yo. ¿Vale? Yo les he llamado y les he dicho dónde estábamos.

-Ah, ya, lo imaginaba. -Oh.

Da igual. Ya estamos aquí.

Quizá podáis ayudarnos a atravesar este muro.

¿Cuánto habéis tardado en descubrir que la puerta estaba en el mural?

Demasiado. Vuestra madre aún no lo ha entendido.

Lo entiendo, más o menos. Es un espejo, ¿no?

-No. -No.

Lo es.

Santo Dios. ¿Qué ha sido eso?

Chicos, mirad. Este escalón se mueve. Como si estuviera hueco.

-Vaya. Qué raro. -Papá, ayúdame a levantarlo.

Cuidado, Bob, cuidado. Tu espalda. Levanta con las piernas, eres frágil.

Santo Dios, ¿por qué haremos esto?

Vaya, una escalera dentro de una escalera.

-Es todo un relleno arquitectónico. -Sí, es genial.

-Ahora vámonos a casa. -¿Qué? Ni hablar.

Hemos llegado hasta aquí, no podemos volver ahora.

Estamos muy cerca de encontrar al Bleaken.

Louise, el Bleaken no es real y no robó los adornos de mamá.

Vale, bien. Entonces ¿cómo explicas esto?

-Uno de mis adornos. -Pero ¿qué...?

-¿Dónde lo habéis encontrado? -Aquí. Eso intentamos explicaros.

Un mapa de los robos nos ha traído a esta zona

y luego seguimos un rastro de plumas negras y huellas

hasta este edificio. Está muy claro que está pasando algo.

-Donde hay humo, hay plumas. -Me alegro de que hayáis encontrado

uno de los adornos y me alegro mucho de que estéis bien,

pero de ninguna manera pasaremos la Nochebuena en un almacén aterrador,

-¿verdad, Lin? -La cosa es esta.

-Oh, no. -No digo que haya sido el Bleaken,

-puede haber sido cualquiera. -Sí, claro.

Pero alguien lo hizo. Y parece claro que los niños tienen razón

en que quien los robó está en este edificio,

en el que estamos ahora.

Así que me quedo hasta que encuentre mis adornos.

-¡Sí! -Tú llévate a los niños.

-¿Qué? Espera, ¿qué? -No voy a dejarte aquí.

-Yo tampoco. -No le pasará nada.

-Espera, me quedo con mamá. -Yo también.

¿Quién ha dicho que no le pasará nada? Menuda cobardía.

De acuerdo, buscaremos a quien te robó los adornos.

-El Bleaken. -No es el Bleaken.

Id todos detrás de mí y dentro de 20 minutos nos vamos.

-Tina, dame esa regla. -No.

-Tina. -Vale. Te diré cómo se usa.

No puedo creer que estemos haciendo esto. Qué mala idea.

Qué mala idea. Qué mala idea.

Eres genial para dar moral. Sigue así.

¿Quieres seguir, Lin? Porque podemos volver.

-Algún imbécil tiene mi árbol. -Sí, papá, y resulta que ese imbécil

es una bestia feroz y mística que quiere arruinar las navidades,

-para que lo sepas. -Todos estáis siendo muy racionales.

Eso es genial. Muy, muy, muy, muy genial.

-Esto no es bueno. -No temáis.

Esperaremos a que vuelvan las luces. O hasta que nos maten.

-¿Qué puñetas ha sido eso? -Ha sido... Ha sido... Ha sido...

¿Qué creéis que ha sido? Ha sido el maldito Bleaken.

-Definitivamente debemos volver. -Seguro que eso puede explicarse.

No sé cómo, pero se puede. Hay que salir. Como en Ikea.

No queda otra que salir adelante.

Mucho cuidado con las albóndigas suecas.

Oh. Vale, bien, iremos hacia esa cosa con plumas y cabeza de ciervo.

Voy a abrir una rendija, aunque cada parte de mí me diga que no lo haga.

Quedaos atrás.

Oh, ya estáis atrás. Eso está bien.

-¿Qué es? ¿Qué ves? -Esto no es lo que esperaba.

¿No es un foso de muerte?

No sé, depende de lo que opines de la música "trance".

-¿Es la casa de Moby? -Oh, es una...

-rave. -Sí, solo una rave.

Sea quien sea esta gente, tienen muchas ideas creativas.

Como la ilusión del muro y las escaleras secretas.

¿Así que en lugar de la guarida del Bleaken, hay un montón de gente

bailando como si nada? Vaya timo.

-¡Mirad! -Vaya, el árbol de mamá.

Niños, nos vamos enseguida.

Nada más recuperar la maldita copa de mi árbol.

Madre mía, mamá está loca de atar.

Seguro que todo esto es robado.

Sí. Ese tío me ha robado mis pasos de baile.

Ese es el reno lector que está en la biblioteca. Reconozco sus gafas.

Gente joven idiota. Creen que pueden coger cosas para su rave.

Tranquila, vamos a recuperar tu árbol. Está muy alto, pero...

Hola a todos. Soy DJ Elev-8. Se escribe con el número 8.

Y esto es un deshueve con el número nueve.

Solo faltan unos minutos para que el reloj marque la medianoche

y sea la mañana de Navidad.

Y eso significa que es la hora de Elev-Ar.

-Increíble. -Creo que si de forma silenciosa

-y discretamente vamos hacia... -Voy a coger ese micrófono

-y les voy a cantar las cuarenta. -Por favor, no hagas eso, Lin.

-Por favor, hazlo, mamá. -Bob, tú coge mi arbolito.

Quedaos debajo de vuestro padre por si se cae.

-Tengo una fiesta que arruinar. -Madre mía, qué alto está.

No puedo aguantar más este olor. Tengo que alejarme de esa caca.

Maldita sea.

Tengo que ponerme los brazos debajo como en una flexión.

Tengo que hacer una flexión.

¿Qué me pasa? ¿No puedo hacer una flexión?

Oh, Dios, esta es la manera más ridícula de morir.

No te preocupes. No vas a morir.

Si te caes, te darás un golpe tremendo, pero no morirás.

Papá Noel se cae de los tejados constantemente

y solo está un poco más en forma que tú.

Que sepas que tu raja del culo no está del todo fuera.

Lo sé, lo noto. Siento la brisa.

Hola. Hola a todos. ¿Podéis prestarme atención?

-Eh. ¿Qué haces? Baja de ahí. -Quita quita. Dame el micro.

Voy a apagarlo. ¿Dónde está el interruptor?

Sé que lo estáis pasando bien en vuestra cuevecilla rave,

pero tengo que decir algo.

Normalmente, me encantaría hacer una rave con vosotros,

pero esto es una chorrada. La Navidad no va de esto.

No se trata de robar cosas, ni de túneles secretos.

No tenemos permisos para esto. Por eso tenemos todas estas cosas

que la gente trae. ¿Cómo ha entrado?

¡Y nadie ha robado nada!

Vete a jugar a Manila con tu pilila.

Sabéis bien lo que habéis hecho, ladrones navideños.

-Mirad, me robasteis mi arbolito. -Ah, hola.

Así que nos lo llevamos. Y mis adornos.

¿Sabéis lo que no puedo recuperar? ¡Mi espíritu navideño!

¿Qué está pasando? ¿Qué es esto?

¿Qué?

Hola.

Siempre me conocéis como Cleavage to Beaver.

Pero es Navidad, y esta noche soy Miss Triple X-Mas.

Bienvenidos todos. No sé por qué grita esa señora gruñona,

pero es medianoche. Voy a cantar mi canción de Navidad.

Por fin, una canción sobre bombillas.

¿Marbles? ¿Malvavisco? ¿Dalton?

Oh, Dios mío.

Hola. Perdona. Hola.

Tú no eres el Bleaken, ¿verdad?

No, soy una persona con un disfraz.

Pues podríamos haberlo atrapado. ¿Verdad?

¡Sí! Le habríamos mandado de vuelta a Villa Bleaken.

Yo tenía una regla. En realidad, no sé cómo habría ido.

-Oh, otra vez, no. -Espera, espera. No me apagues.

Quiero disculparme. Lo siento. Lo siento. Lo siento.

Lamento haberos gritado. No me había dado cuenta...

de lo fantástica que es esta fiesta. No podía veros.

-Os creía unos niños tontos. -Tengo 23 años.

Creía que la Navidad me había abandonado,

pero yo había abandonado la Navidad.

-¿Puedes contarnos eso luego? -Un momento, escuchad.

Tengo algo que confesar. Algo que he hecho

y por lo que me siento muy mal y ahora desearía deshacerlo.

Le he dicho a la policía que los ladrones navideños están aquí.

-Lo siento. -Oh, no.

¿Has llamado a la policía? Cerrarán la fiesta.

¡Lo sé! Lo siento. Lo siento mucho, mucho.

Hola, Malvavisco.

Siento haber llamado a la policía. Me siento fatal.

Estaba oscuro y no podía ver vuestras preciosas caras.

Nos has fastidiado nuestra fiesta de Navidad.

Esta fiesta es lo único que tenemos.

Vale. Seré sincero. Yo tengo planes distintos para esta noche,

y me iba a ir pronto, pero eso no está bien, Linda.

Vale, lo admito. Os he fastidiado. Me enfadé mucho,

estaba furiosa porque me robasteis los adornos.

-Señora, nosotros no se los robamos. -Pues alguien lo hizo.

Fui yo.

-Art, ¿el artista nudista? -Lo confieso.

Yo robé tu árbol y estas luces y lo hice todo yo solo.

No culpes a nadie más, lo hice todo yo.

-Y pensar que te di drogas. -Pero... ¿por qué?

Era el encargado de los adornos, no tenía dinero.

Y creía que no haría daño a nadie si cogía prestadas unas cosillas.

Las cogí prestadas, más o menos. Y decoré todo esto.

-Oh, es precioso. -Sí, lo sé.

¿Cómo cogiste nuestro abeto?

Lo escondí en el contenedor del callejón cuando me fui de la fiesta.

-¿Tiraste mi árbol a un contenedor? -Lo coloqué, lo coloqué

en el contenedor, con mucho cuidado. Justo al lado de La carne podrida.

Y luego, después de posar desnudo, volví a por él.

Normalmente esta fiesta es en el Wiggle Room

y siempre es impresionante.

Y sé que es importante para muchas personas

y tenía el sueño de hacer que esto estuviera precioso

y poder llevar a la gente un poco de luz.

Yo tuve el mismo sueño. Por eso celebré mi fiesta de Navidad.

-Aunque esta es mucho mejor. -Las dos son bonitas.

-¿Quién dijo eso? -En fin...

-Pues yo. -Ya están aquí. ¡La poli está fuera!

Se acabó. La fiesta ha terminado.

Llego tardísimo a la siguiente fiesta.

Os llevaría a todos, pero no puedo llevar ni a uno,

no sería guay aparecer con 500 personas.

Esperad, esperad, un momento, un momento.

-Esta fiesta no ha terminado. -¿Qué? ¿Qué quieres decir?

Llamamos a la policía. Es decir, tú llamaste, yo nunca lo habría hecho.

Lo menos que podemos hacer es salvar la fiesta.

Tengo un plan, pero necesito ese disfraz.

Papá se va a poner cachondo.

-¿Dónde está la maldita puerta? -¡Eh!

-Pero ¿qué? -¡Aquí! ¡Soy el ladrón navideño!

El Bleaken es real. Venid a cogerme.

Oh, atropéllalo. Será divertido. Corre.

Ha funcionado. Van a por él.

La policía se ha ido. Qué vuelva la fiesta.

¡Muy bien!

De pie. Más fuerte que nunca.

Creo que los he perdido.

El Bleaken es real.

-¿El Bleaken? -¿Papá Noel?

-¿Bob? -¿Teddy?

Oh, gracias a Dios, creí que eras... ¿Qué estás haciendo?

-Es una larga historia. -Lo mismo digo.

Todo empezó cuando le oí a Bosco decir...

-Oh, oh. Ahí vienen. -¿Estás huyendo de la policía?

Sí, sí. Mucho. Tengo que esconderme. Y eso se me da mal.

Tengo el sitio perfecto.

Le hemos perdido.

Bueno, ¿qué tal si nos perdemos con un pollo Kung Pao?

Gran idea, ¿eh? Sabía que los dos cabríamos aquí.

-Pero no cabemos bien. -Sí.

En fin, es un poco estrecho.

Pero, ¿no estamos delante de tu casa?

Podríamos haber entrado.

Teddy, ¿no estamos en...?

¿Por qué sigues?

-Teddy, ¿por qué me mandas callar? -¿Qué?

Creí haber oído algo. Lo siento, sí.

-Sí, deja de hacer eso. -Intento que dejes de hablar.

-¿Por qué? Tengo algo que decir. -¿Sí? ¿Qué? Sí, sí.

He dicho que no necesitamos escondernos aquí.

-¿Qué? -Me voy.

-No, no te vayas. -Adiós.

-No, no te vayas. -Teddy, suéltame.

Esta es la mejor Nochebuena de todas. No la estropees.

Vale, no existe el Bleaken. Me habría peleado con él.

Quizá sí exista un Bleaken.

Y le hemos asustado con nuestra dureza, agresividad y actitud.

-Puede que sí. Mirad a mamá. -¡Me encanta la Navidad!

-¡Me encanta la Navidad! -Mamá, ¿has dormido?

-Ni siquiera se ha sentado. -Alguien me dio algo en la fiesta.

Me siento increíble. Me tumbo un momento.

-¿No es un ángel cuando duerme? -Feliz Navidad a todos.

Voy a comprobarle el pulso. Sí, está bien. Está bien.

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