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Vale, lo tengo todo calculado.
Si empiezo con las zanahorias mañana a las 11:30,
estarán para cuando al pavo le falte el toque final.
Y todo estará listo para el mediodía.
¿Os he dicho que voy a usar otra salmuera?
A lo mejor lo has mencionado.
Los blogs de salmuera están entusiasmados.
No estaba escuchando. ¿Me lo repites?
-Gene, no. -A ver, añades cáscara de naranja...
-Cáscara de naranja para dar sabor. -Ya.
-Ya lo sabemos. -Ya lo sabemos. No lo pienses tanto.
Te estresas y todo se vuelve un desastre.
Si lo digo en voz alta, no me equivoco.
Y a mucha gente le gustaría una salmuera nueva.
-Bob. Bob, Bob. -Eh, ¿qué?
Iba a ir a casa de mi hermana por Acción de Gracias,
como todos los años, pero ahora viene mi madre
y mi hermana prefiere recogerla en el aeropuerto
y venir todos a cenar a mi casa.
Oh, qué divertido. ¿Cuántas personas van a ir?
No lo sé. Mi hermana, su marido, mi madre
y su nuevo novio de edad ligeramente inapropiada.
No tiene gracia. Tengo que cocinar y ¿qué más?
Eh, colocar platos, ¿no? ¿Eso hacéis?
-No sé hacer nada de todo eso. -Vale.
-Tenéis que venir a ayudarme. -Teddy, cerramos pronto
y aun así apenas tengo tiempo para preparar
todo lo de nuestra Acción de Gracias. Voy a probar una salmuera nueva
y es posible que lo haga a la parrilla.
¿A la parrilla? ¿Con esas caderas? No, cariño.
Gene, se saca el espinazo del pavo y se aplana.
Así se cocina de manera más uniforme.
Eso es peor que lo que les espera al cuerpo de las mujeres.
Bob, estoy desesperado. Te lo suplico, ayúdame.
De acuerdo. Te puedo escribir algunas instrucciones básicas.
-Escríbelas. -Bob, no. Vamos.
¿Y tu espíritu del Día del Pavo? No te llevará mucho.
-Iremos a ayudarte, Teddy, ¿vale? -Bien.
-Louise. -Tú también vienes, señorita.
Cuantas más manos, antes acabaremos el trabajo.
-Te la devuelvo, Louise. -No es así. Suena ridículo.
Te hemos traído un pavo, Teddy. Casi tan bueno
como el que he dejado en casa con el que ojalá, estuviera ahora mismo.
Le extraño, pero no importa.
Antes que nada te enseñaré a frotarlo.
Yo quiero que me froten.
Tengo la espalda fatal por el examen de ortografía.
Estoy hablando del pavo, Gene. Hay que frotarlo.
-Vale, yo segundo. -De acuerdo.
¿Dónde vas a colocar la mesa? ¿Aquí, en medio del salón?
Dinos dónde quieres que tus invitados no se queden impresionados.
-Louise. -Oh, he pensado que podíamos ponerlo
-en la mesa de café. -Perfecto.
-Y nos sentamos en el sofá, ¿no? -Muy triste.
-Y ponemos las sillas alrededor. -No.
-¿No? Es cómodo y acogedor, ¿no? -Ah, qué os parece...
si Bob y tú empezáis con la comida
y los niños y yo organizamos esto. ¿Vale?
-Sí, estupendo. -Vale, tengo velas en este armario
pero no entréis ahí. No es que haya nada especial, son cosas personales.
Está bien, nos apañaremos. Ve a aprender a cocinar.
"Bam". Eso dicen los cocineros. ¡Bam!
-Teddy, ve, ve. -¿No? Vale, sí. Sí, ya voy.
-Cuántas cosas. -Cintas de vídeo vírgenes sin abrir.
-Y termómetros viejos. -Si pudieran hablar...
No toquéis nada. Dejadlo. Buscamos las velas.
No toquéis nada repugnante.
Mira, Teddy, Acción de Gracias es la comida más importante del año,
lo que convierte al pavo en el rey de las comidas.
-Aquí viene, ¿no? -Sí, el rey.
-Vale. Lo pillo. -Bien. Y el truco es,
que el adobo tienes que frotarlo bajo la piel.
-Sí. -¿De acuerdo? Empiezas por abajo.
-Sí. -Y vas restregando el adobo
-poco a poco hasta llegar al cuello. -Vaya.
-Sí. -Oh...
Piensa en la carne como si fuera un lienzo y el adobo la pintura.
-Cuántas metáforas, Bobby. -Como ya lo estoy haciendo yo,
-lo acabo, ¿vale? -Sí, acábalo tú.
-Sí. -Porque yo
me estoy poniendo enfermo. ¿Es normal?
Empieza a pelar las zanahorias. Una cosa menos para hacer mañana.
-Sí, sí, ya voy. Hazme sitio. -Bien, Vale. Sí.
Coge ese pelador y pela las zanahorias.
-¿Este? -Eso es la espátula.
Lo sabía. ¿Esto?
Eso es un cazo. Es lo que está al lado de las zanahorias.
-¿Esto? -Esa es la espátula otra vez. Es...
-No, vale. Sí, vale. -Es lo que único que tiene pinta
-de poder pelar una zanahoria. -Claro.
-¿Por qué no lo has dicho así? -Oh, Dios mío.
-No soy idiota. -Lo coges por la cuchilla.
-No, lo tengo, vale. -Por el mango.
Teddy, cuidado, cuidado, cuidado.
Espera. Cuando acabe de frotar,
lo metemos en el frigo y te ayudo con eso.
-¿Ya está pelada? -Para nada. En absoluto.
-No hay velas. -Pero sí palillos chinos.
¿Los colocamos como velas?
Empapados de gasolina, arderán muy bien.
No se puede, está lleno de peniquitos.
Yo también. Y no me oyes alardear de ello.
-A ver aquí. -Pero dijo que no entráramos ahí.
Seguro que oculta algo, como un cadáver o un jacuzzi de interior.
Ah, echemos un vistazo.
Es un acumulador compulsivo.
-Le corto la parte de arriba, ¿no? -Eso es. Y con cuidado.
Fuera cabezas.
Eh, abre.
-Esa es la parte que no se come. -Ahora tú.
Están ricas. Dame otra.
Mañana solo tienes que sacarlo y meterlo en el horno durante...
No sigas. Lo apuntaré todo. Voy a por un papel.
¿Teddy?
-Pero ¿qué...? -Sorpresa.
Hemos encontrado tu comedor.
Lo limpiaremos para que celebres Acción de Gracias ahí.
-¿Qué? No, eso es un almacén. -Oh, vaya.
Pero estaba esta mesa debajo de todo.
Y es una maravilla. Mira qué patas.
-Dignas de sostener mi pavo. -¿Verdad?
A ver quién de nosotros encuentra el mejor objeto.
-¿Cómo decidís cuál es el mejor? -Lo sabrás cuando lo veas.
Yo voy ganando con un muñeco cabezón de Gerald Ford
-que no mueve la cabeza. -Toc, toc.
-¿Quién es? -Una caja de pomos.
-¿Una caja de pomos de quién? -Teddy tiene una caja de pomos.
-Nuevo primer puesto. -Ah, buen chiste.
Ahora devolved todas esas cosas. Vamos. Será divertido.
Poned esas cosas en su sitio y cerrad la puerta.
Creo que ese barco ya ha zarpado, Teddy.
Sí, tardaríamos tanto en volver a poner todo en su sitio
como en arreglar el comedor.
Donde celebrarás el mejor Acción de Gracias, de tu vida.
-Oh, Dios mío. -Oh, Dios mío.
No puedo creer que tuvieras todo esto.
-No tendríais que haberlo visto. -Estoy deseando ser adulto
y tener mi propio piso con un cuarto lleno de periódicos y ...
¿qué es esto, una cachimba?
-La bomba de un acuario. -¿Tienes acuario?
No, iba a arreglar la bomba y luego ya se vería.
¿Quieres hablar de las sillas con dos patas?
-No, no quiero. -Linda.
¿Puedo hablar contigo en la cocina?
¿Debemos seguir con esto? Es un acumulador.
Creía que tenía poca cosa, pero tiene demasiado.
Exacto, Bob. Y necesita nuestra ayuda.
¿No deberíamos llamar a un médico o a un programa de televisión?
Bob, es nuestro amigo. Tenemos que ayudarlo, ¿de acuerdo?
Hemos venido a ayudarle a cocinar la cena y ya lo hemos hecho.
No tenemos tiempo para "des-acumular" su comedor.
Pero el comedor es parte de Acción de Gracias.
Y cuando se siente a la mesa y diga por qué está agradecido, dirá:
"Linda y el resto de esos Belcher".
-Vale. -Oh, tu aliento.
Vamos, Teddy, lo único que hay que hacer es
-librarse de algunas de estas cosas. -¿Qué?
Lo que quiero decir es que vamos a cambiar de sitio algunas cosas,
de dentro de tu casa a fuera de tu casa.
Oh, cielos. Oh, cielos. Oh, cielos.
Y podrás celebrar un bonito Acción de Gracias en la mesa del comedor.
El salón ya es agradable. Además, la mesa tiene una mancha enorme.
-Sí, y, ¿cómo se la hiciste? -La lijé para restaurarla,
pero me puse con un reloj de cuco para arreglarlo.
Y el cuco me asustó y derramé zumo de uva en la mesa.
Si encontramos el cuco, me lo pido como el mejor objeto.
Oh, para eso están los manteles.
-¿Manteles? ¿Qué es un mantel? -¿Qué tal una sábana?
Solo tengo la que está en mi cama.
Y seguro que tiene un montón de manchas de comida.
Bueno, niños, tiempo muerto en vuestro juego.
Encontrad algo que podamos usar para cubrir la mancha de la mesa, ¿vale?
Teddy, aunque me arrepentiré de preguntarte esto,
¿por qué tienes todos estos trastos?
No son trastos, Bob. Son cosas.
Cosas que arreglo. Soy un manitas, ya lo sabes.
Ya. Yo soy cocinero y no guardo 300 kilos de comida en mi comedor.
No importa, todo irá bien.
Te escribo las instrucciones para la cena.
Mira, Teddy, he oído que hay una técnica
para despejar espacio en la que sujetas algo y preguntas:
¿Esto me quiere? Vamos.
-¿Me quiere este taburete? Sí. -Pero ¿está enamorado de ti?
Teddy y su taburete, sentados en un árbol.
A-R-B-O-O-L.
Niños. ¿Qué tal esto?
-Un teléfono antiguo, sin auricular. -Ese me quiere. De verdad que sí.
-Casi demasiado, es embarazoso. -De acuerdo, haremos esto:
pondré todo esto en montones que te ayudarán a decidir
si te quieren o no, ¿vale?
¿Qué vas a hacer con todas las cosas que no le quieran? ¿Quemarlas?
-¿En el callejón? -Tal vez. No.
Teddy, ¿puedes traer aquí un contenedor?
No. No. No. ¿Un contenedor?
Estaba pensando quizá en un par de montones solo.
Quizá una bolsa pequeña. A ver lo que cabe.
Teddy, mira todo esto. Es mucho.
Lo sé. Pero ¿un contenedor con tan poco tiempo?
Los permisos, el papeleo...
¿Qué quieres? ¿Que llame al Hada de los Contenedores?
-Conoces a gente de la construcción. -Podría llamar a Dennis.
¿Es el Hada de los Contenedores?
¿El Hada Madrina de los contenedores?
Vale, le llamaré desde la habitación
para que no me oigáis decir palabrotas.
-¿Usamos esto como mantel? -No es muy de Acción de Gracias.
-La parte de atrás es beige festivo. -Sí, eso puede valer.
Id a por los platos y los cubiertos de la cocina y poned la mesa.
Vale, Dennis traerá un contenedor dentro de un rato.
-Oh. Bien. -Dice que lo va a coger del trabajo,
pero que ya tiene cosas dentro.
Y si alguien viene a preguntar por ello, tenemos que decir:
-"A Vinny le parece bien". -Genial.
Y si preguntan: "¿Le va bien a Vinny?"
Decimos: "Sí, estupendo y tiene grandes planes".
De acuerdo.
Pues no hay muchos platos y solo hay un tenedor.
Hay cubiertos de plástico y platos de papel
en el cajón junto al fregadero. Sabía que los guardaba para algo.
Haced eso, niños. Yo sigo con Teddy. De acuerdo, Teddy, ¿esto te quiere?
-Sí. -Mal.
Confundes lujuria con amor.
-Oh, el contenedor está aquí. -No puedo mirar.
Me voy a la cocina a ver qué está haciendo Bob.
Vale, yo me encargo. ¿Tengo que darle propina o...?
Tócate el sombrero invisible y di: "gracias".
Vale, Teddy, he hecho todo el trabajo.
Todo ello, y he escrito exactamente
cuándo tienes que meterlo en el horno. No tiene pérdida.
"Meter en el horno a las 2, 45 minutos a 175 grados."
-¿Es un "5" o una "S"? -Es un cinco. Tú lo has dicho.
175 grados. ¿Por qué iba a ser una "S"?
No lo sé. Estoy nervioso. Me estoy asustando.
¿Por qué estás nervioso? Es tu familia.
Lo sé. Pero nunca he hecho de anfitrión.
Todo estaba ordenado y ahora está revuelto.
Estoy nervioso. Voy a por mi cámara.
-¿Tu cámara? ¿Por qué? -Vale, ya he vuelto.
Haz como que metes un plato en el horno.
-Esto es una locura. -Aprendo de manera visual.
-Eso no tiene sentido. -Bobby, ayúdame.
Finge que metes las zanahorias en el horno.
-¡Vale! ¿Cómo tengo el pelo? -Está un poco revuelto. Péinatelo.
-Ponlo del otro lado. -Saca ya la foto.
-Péinatelo al otro lado. -No.
¿Así es como quieres salir cocinando?
-Tienes razón. Espera. -Bob, Teddy, venid, por favor.
Este es el montón que quiere a Teddy.
Este es el montón que quiere a Teddy, pero está listo para irse,
-y este montón le odia. -Le odia.
-¿Y el cuarto montón? -Ese montón me quiere a mí.
-La quiere a ella. -Me lo quedo.
Coged todo lo que podáis de esos dos montones y llevadlo al contenedor.
Yo cojo las bombillas. Prometo ser superdelicado
cuando las tire al contenedor lo más fuerte que pueda.
Y yo me pido esta bola número ocho mágica. ¡Nuevo mejor objeto!
-¡Superadme! -Imposible.
Mis perspectivas de ganarle no existen.
¿No es estupendo? ¿Tan bonito y limpio?
Y mira tu comedor, ¿a que está precioso?
Sí. Precioso. No necesito lo que hemos echado al contenedor.
-Así está mejor. -Así es.
-Así está mucho mejor. -Eso es.
Ha sido un trabajo estupendo. Buen trabajo, chicos.
-Muy bien. Muy bien. -Sí. Sí.
-Buen trabajo. -Me alegro de haber podido ayudarte.
-Nos vamos. -Vale.
-Buena suerte mañana. -¿Quién la necesita
con las fotos que tengo?
Estaba muy rico, papá.
Soy una "tripto-fan" de lo que has hecho con ese pavo, ¿lo pillas?
Estaba tan rico y he comido tanto que no puedo ni acabar esta...
-¿Tarta? -Bueno, iba a decir "frase".
-No estaba mal. -¿Qué?
-El pavo estaba un poco seco. -Por eso Dios inventó la salsa.
O como yo lo llamo, el lubricante de pavo.
-Estás loco. Bob. Estaba rico. -Y se me han pasado los boniatos.
Se han quedado fríos mientras lo demás estaba haciéndose.
¿Qué más da? Todo está a la misma temperatura aquí.
36 grados "centí-pedos".
Ojalá hubiera hecho el pavo a la parrilla.
Perdimos tanto tiempo en casa de Teddy. No pude hacerlo bien.
Tiene suerte de tenernos como amigos. ¿Cómo le estará yendo?
Si sigue mis clarísimas instrucciones,
seguro que le estará yendo bien. Es probable que mejor que a mí.
-Diga. -Bob, estoy mirando tus notas,
pero las fotos no encajan y las judías verdes se están quemando.
O ya están quemadas.
Y no sabía si ya tenía que empezar con el pavo.
Es Teddy. No le está yendo nada bien.
Un momento. He estropeado nuestra cena.
Teddy está hecho un desastre. ¿Sabéis lo que significa?
-No digas que nos vamos... -Nos vamos...
-...a casa de Teddy a ayudarle -...a casa de Teddy a ayudarle
-con su Acción de Gracias -con su Acción de Gracias
-para redimirme. -para redimirte. Oh, Dios.
¡Quema! ¡Quema!
Feliz Día de Acción de Gracias. ¿Por qué habéis tardado tanto?
-Teddy, ¿qué te ha pasado? -¿Qué? ¿Cuándo? ¿Qué? Sí.
Parece que Eduardo Manostijeras te ha dado una paliza.
Iba con prisas preparándolo todo
y me pillé la camisa con el tirador de la cómoda,
me giré para ver qué había pasado y me di contra la puerta.
¿Qué te ha pasado en la mejilla?
Me estaba afeitando con una cuchilla vieja. Intenté aguantar,
pero me dolía mucho y dejé de afeitarme. ¿Se nota mucho?
-Sí, pero no te queda mal. -Me huele a algo raro.
-¿Qué es eso? -Ah, puede que sea yo.
-Huelo a pánico. -No creo que eso exista.
-Sí existe. -Oh, es real.
¿Qué? Huele como mi taquilla. Oh, no.
-Ahora ya lo sabes. -Bueno, podrías darte una ducha.
Ya me he dado dos. Es que el olor se extiende.
Pero cuando esté la comida lo único que olerán todos
será el delicioso pavo. ¡Es hora de recuperar Acción de Gracias!
Preparaos para Pavo 2: El Juicio Final.
Te traeré una camisa nueva y límpiate la sangre de la cara.
¿Y si coloco las tarjetas sobre la mesa?
Eso arreglaría un poco este desastre.
Buena idea, Tina. Teddy, voy a traerte una camisa.
¿Sabes escribir en cursiva?
Sí, pero esta situación es para letras redondas.
-Una S.L.R. -¿Los nombres de tus familiares?
Mi hermana y su marido son Dana y Dan.
Pon "mamá" para mi madre, ella lo entenderá.
Y su novio... ¿os dije como se llama?
Lo llamamos "yogurín", pero no podemos escribir eso. ¿Verdad?
-Sí. -No, no. Probaré suerte y dire...
-Terry. -Vale, aquí tienes. Ponte esta.
-Gracias, Linda. -Oh, qué olor.
Toma, es para después del afeitado.
-Te pondré en las axilas. Eso es. -Vale. Sí, echa.
De acuerdo, ya está. Y un poco en las mejillas.
- ¡Quema! ¡Quema! -Lo siento. Lo siento.
-Oh. Ya no quema. -¿Dónde ponemos estas?
A mi hermana al lado de su marido y a mi madre al lado de Terry,
-pero ¿dónde me siento yo? -¿Dónde te sueles sentar?
Cuando era pequeño, me sentaba entre mis padres, para que no discutieran.
-¿Funcionaba? -A veces. Pero gritaban tanto...
Gritaban hasta que los vecinos les gritaban a ellos: ¡Callaos!
Y mi madre a ellos: "Meteos en vuestros asuntos.
Bastante tuvisteis la semana pasada".
Linda, ¿me echas una mano?
Luego sigues con esa triste historia. Ahora vuelvo.
¿Remueves las patatas? Estoy pringado de carne de ave.
Vale. Oh, ¿qué estás haciendo?
Sacar el espinazo. Así se prepara el pavo para hacerlo a la parrilla.
¿Qué?
Pensé que querrías ver cómo lo hacía.
¿Por qué a todos os da tanto asco ver cómo se prepara?
-Es una maravilla. -No.
Pero mira esto, Lin, voy a partirle el pecho.
Hay que ser fuerte para hacer esto.
-Mira cómo lo abro en canal. -Oh, mi cara.
-¿Te ha salpicado? -¿Que si...? Sí.
-Oh, justo en la boca. -Oh, lávatela, rápido.
-Quiero vino. Quiero vino. -Oh. Sí.
Dame el vino.
Qué rico.
Bueno, Teddy. La cena estará lista antes de que llegue tu familia
-y va a ser perfecta. -¿Teddy?
-Niños, ¿habéis visto a Teddy? -Últimamente, no.
Le habíamos invitado a que se tumbara en el suelo con nosotros,
-pero se ha ido. -Estamos descansando un poco.
Nos hemos zampado una cena de Acción de Gracias
y ahora pretendéis que hagamos cosas, ¿no?
-¡Teddy! -Teddy, ¿dónde estás?
¿Está en el baño? Toc, toc. No.
-¡Usa cinco desatascadores! -Según su estado de ánimo.
Madre mía. Su familia está de camino y él ha desaparecido.
¡Es horrible!
Está rico.
Hemos mirado en cada habitación. ¿Dónde puede haber ido?
¿Has probado a golpear su cuenco de comida?
Esto es grave. Viene su familia y hay un pavo en el horno.
No puede estar lejos, busquemos fuera.
-¡Teddy! ¡Teddy! -¡Teddy!
Aquí, Teddy, Teddy, Teddy.
-¿Teddy? ¿Eres tú? -No.
Perdona que te molestemos. ¿Dónde está?
-Eh, Teddy. ¿Qué estás haciendo? -Arreglando la silla, ¿no lo ves?
No sé por qué está aquí, está perfectamente.
Ah, vale, pero ¿tienes que hacerlo, ahora?
¿Por qué no? Estoy arreglando un par de cosas.
-A lo mejor las subo si quiero. -O podría ser más fácil
bajar un par de cosas hasta aquí, y vivir en el contenedor.
-Un alquiler barato. -Luminoso.
Niños, no. No va a vivir en el contenedor.
Teddy, se va a quedar todo en el contenedor
-y tú tienes que volver a casa. -Esto no puede quedarse aquí.
No es basura. Todo esto puede arreglarse.
No abandonas las cosas, las arreglas.
Ah, podría ser el momento de abandonar esa mitad de gofrera.
La estoy guardando hasta que encuentre la otra mitad.
Soy un manitas. Arreglo cosas. Siempre he sido un manitas.
Pronto arreglaré esa gofrera también.
Oh, Dios mío. Ahora lo entiendo todo.
Teddy, te sentabas entre tus padres cuando discutían.
Eras el mediador. Intentabas arreglar las cosas.
Oh, sí. Tu madre y tu padre son las dos mitades de la gofrera.
Eso te convierte en un gofre.
Por eso te gusta tanto la mantequilla.
Oh, Teddy. Lo siento. Nos hemos precipitado.
-Te presionamos demasiado. -Sí, solo queríais ayudar,
-de una manera despreciativa. -Bueno, si almacenar cosas
para arreglarlas te ayuda a superar el día, ¿cuál es el problema?
-No haces daño a nadie, ¿no? -Todos tenemos manías.
-Papá está raro en Acción de Gracias. -No, no estoy raro.
Yo me preocupo demasiado. Tina va de compras.
-¿Qué? -Mamá tiene su vino.
Oh, dame, gracias, Gene. Pero no es mi manía.
Acción de Gracias se celebra una vez al año.
No es raro intentar que salga perfecto.
Lo vuestro sí es raro.
¿Diga? Oh, hola.
Nada. ¿Que parece que estoy en un contenedor?
Me estás escuchando con eco debido al sofá.
Oh. ¿Ah, sí? Suele pasar.
Vale, pues entonces os veré mañana.
Mi madre ha perdido el avión,
y mi hermana se queda cerca del aeropuerto para recogerla mañana.
-Oh, no. -Oh.
No. Es genial. Me he librado. Es mejor que vengan mañana.
-¿Mañana es mejor? -Mucho mejor mañana.
No tengo que preocuparme por la cena o un ambiente perfecto.
-Saldremos por ahí. -Ah, supongo que es genial.
Pero ha sido un montón de trabajo para nada.
Lo superaré.
Pero, Teddy, pasarás solo Acción de Gracias.
No importa. Volveré a subir algunas de mis cosas.
Esperad. El pavo enseguida estará listo y tienes preparada
la cena de Acción de Gracias, y estamos aquí, así que...
Oh. Eh, ¿por qué no cenáis conmigo?
-Ya hemos cenado. -Oh, nosotros...
Sí, es una buena idea, Teddy. Gracias.
Podríamos quedarnos con él, ¿no?
Ah, y te ayudaremos a subir las cosas que quieras.
-Oye, oye... -Estoy con ella.
Me duelen los brazos de escribir tarjetas.
-Vamos a ayudarle. Coged algo. -Mira, la otra mitad de la gofrera.
-La has encontrado. -Mejor objeto. He ganado.
-Gané yo con la bola número 8. -Sí, es verdad.
Sí.
Tenemos que salir de este contenedor.
Bien, ya hemos terminado.
Todo lo que querías quedarte está en su sitio. Y más cosas.
De acuerdo, mi cena de redención está servida.
Espera, ¿has traído un trozo de hormigón?
Es una barra de acero. Solo hay que romper el hormigón y "voilá".
-Barra gratis. -Barra libre.
Vale. Comamos antes de que se enfríe.
-Huele bien. Podría tomar un bocado. -Yo solo un pedacito.
Si tengo que comer, comeré.
Gracias por ayudarme con mis cosas. Y por colocarlas.
Y por el relleno. Es mucho.
-No te preocupes. -Vale, centrémonos en la comida.
A ver, estamos aquí por Teddy, claro, pero comed.
-Bobby, esto está muy rico. -Está buenísimo.
-Sí que lo está. -¿Estás llorando?
No. Es que estoy muy contento.
Está tan rico, que ojalá tuviera un segundo estómago.
-¿Y el hueso de los deseos? -Creo que la parrilla lo rompió.
¡Yo lo arreglo!
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