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El desayuno está listo.
Tostadas francesas con huevo, beicon y croquetas de patata.
¿Nada más? No te has esmerado mucho.
¿Qué puedo decir? Me gusta hacer el desayuno.
Tiene huevos y sabe cómo usarlos.
-¡Huy! Se me ha caído huevo. -Oh, no.
Si tuviéramos un perro, seguro que ya lo habría limpiado.
Ya lo hemos hablado. Ya sé que el cachorro que visteis era muy mono,
-pero... -¡Discúlpame!
"Mono" no describe ni por asomo a como era.
Era Shirley Temple dentro de un osito
de peluche metido en un niño de Jerry Maguire.
No podemos tener un perro. Los perros son caros,
la comida, el veterinario, los disfraces de Halloween.
Además, dan mucho trabajo y vosotros detestáis el trabajo.
Nunca hacéis ninguna de vuestras tareas.
-No os pasáis el hilo dental... -Sí.
¿No íbamos a hacer una rueda de tareas?
Es verdad. ¿De quién era la tarea de hacerla?
-Ni mía. -Ni mía.
-Ni mía. -Por favor, dejadnos tener un perro.
-Por favor. -¿Por favor?
Vaya, qué buena armonía, pero no.
Vale, no queríamos tener que hacerlo,
pero hemos hecho unos dibujos de la familia. ¿Gene?
-Aquí estamos, sin perro. -Fijaos en lo grises que estamos.
¿Qué estoy sujetando?
Un cuchillo y vas a apuñalar a papá.
-Ah, sí. -Y aquí estamos con un perro.
-¡Oh! Estoy guapa. -Sí. El sol brilla.
Mirad la luz. Mirad el color.
-¿Quién es la otra mujer? -Mamá te deja tener otra esposa.
La conociste sacando al perro de paseo.
-Se llama Susan. Es homeópata. -Me gusta Susan.
¿Entonces podemos tener un perro?
-No. -No.
-Pobre Susan. -Temo que te vaya a apuñalar.
-Vaya, qué fila tan larga. -Sí. ¿Qué está pasando allí?
Mirad. "Ahora servimos brunch y barra libre de Bloody Mary-naras".
Hola. Veo que tienes una fila enorme fuera de tu restaurante.
Espera, es en el mío. ¡Toma!
-Solo nosotros lo servimos. -Eres muy gracioso, Jimmy.
Sí, se llama brunch, Bob. Lee sobre ello.
-¿Por qué no lo lees tú? -Espera, lee esto.
Está hablando de su culo como si fuera un libro.
-Oye, no se lo expliques. -Solo se lo aclaro.
-Me voy adentro. Que te diviertas. -No hay cola, te será fácil entrar.
Este imbécil de Jimmy Pesto. ¿Es que hay tanta gente que toma el brunch?
Sí. Familias, gente joven,
grupos de chicas que acaban de romper sus compromisos.
Podemos servir el brunch. Ya servimos comida.
-A mí me encanta cocinar huevos. -Podría ser divertido.
Y entonces dije: no tengo hambre, estoy hambrienta de diversión.
Cariño, si estás hambrienta de diversión, yo estoy famélica.
-Y yo de chicos. -La cuenta, por favor.
Hagámoslo. Pero yo seré Carrie.
Mamá, eres Stanford Blatch y lo sabes.
Linda, tú no irías al brunch, estarías trabajando.
-Oh, cierto. -Un asco para ti, mamá.
-Vosotros también trabajaríais. -Sí.
Oh, nos encantaría, pero tenemos que ir a la iglesia.
Mirad la cola que tiene Jimmy. Nos vendría muy bien ese dinero.
-Para un perro. -No.
Podríamos servir mimosas. Las llamaríamos "Mami-osas" en mi honor.
Sí. O "Gene-osas", por Gene Simmons.
Vale, vamos a hacerlo, sirvamos el brunch.
Sí, será estupendo. Brunch en las Hamburguesas de Bob.
Veremos quien tiene la cola más larga mañana, Jimmy.
-Hola, Belchers, ¿cómo estamos hoy? -Hola, señor Fischoeder.
¿Podemos ayudarle en algo?
Le pagamos el alquiler, era muy tarde, pero...
Ya. Sí. Gracias.
-¿Quiere usted ver la carta? -Oh, no.
No. No quiero comer tu comida, Bob. Estoy buscando a mi hermano, Félix.
-No le habréis visto, ¿verdad? -No. ¿Cuánto tiempo lleva fuera?
-¿Estará bien? -Ah, seguro que sí.
Es que "Cocodrile Rock" está en la radio y no quiero
-que se la pierda. -Me encanta esa canción.
Habla de cuando "La Roca" era joven.
Louise, te pedí que sacaras esto al contenedor anoche.
Al contenedor contenedor. Pensé que te referías a otra cosa.
-Ve. Ahora. -Vale. ¿Ves?
-¿Ves cuánto me gusta trabajar? -Ya veo.
Pero no vamos a tener otro perro.
Romperé tus defensas, Robert Belcher.
-¿Félix? -Me estoy escondiendo.
Pero el señor Fischoeder está dentro buscándote.
¿Qué? Oh, no, no, no, no, no. Me estoy escondiendo de él.
-¿Por qué? -No puedo decírtelo,
pero correré un enorme peligro si me encuentra.
-¿Ya ha mirado por ahí? -Sí.
Entonces me esconderé ahí.
Ahora que ya ha mirado allí, será un lugar seguro.
Si vuelvo luego, ¿me dejarás entrar?
-¿Y yo qué gano? -¿Qué quieres?
Quiero muchas cosas. Pero ahora mismo, quiero dinero para un perro.
-¿Le debes dinero a un perro? -No. ¿Qué te parecen 250 dólares?
-Los acepto. -No, tú me los pagas.
-También me vale. -Bien, te esconderemos.
Genial. Volveré más tarde. Otra cosa:
no digas que me has visto. No sabes lo que está en juego.
Yo voy a seguir comiéndome las patatas de la basura.
¿Dónde he puesto el kétchup que había aquí?
Estaba seguro de que le encontraría en esta zona.
Siempre acaba en los sitios más sucios.
-Espere, ¿qué? -No. Quería decir deslucidos.
-Louise, aún llevas la basura. -Es verdad. ¡Qué olvidadiza soy!
Has estado fuera mucho tiempo y, sin embargo,
no te has deshecho de la basura. ¿Hablabas con alguien, quizá?
¿Qué? No.
Bob, ¿te importa si saco la cabeza a tu callejón, por decirlo así?
-Ha estado aquí. -¿Ah, sí?
Sí. Si no ha estado aquí, ¿a quién pertenece esto?
¿Qué? No veo nada. ¿De qué está hablando?
Es un pelo. Un solo pelo blando y rubio
-que reconocería en cualquier parte. -Qué absurdo.
Pasan muchos rubios por este callejón.
Tenemos que ahuyentarlos con una escoba.
Bueno, esto ha sido muy divertido y nada raro en absoluto,
pero tenemos que volver a nuestras deslucidas vidas.
Está bien. Saludos, orejas rosas.
¿De qué iba todo eso? ¿Es que estáis saliendo?
No, pero vamos a esconder a su hermano en nuestro sótano.
Bien. Sabía que era una cosa o la otra.
¡Caramba! ¡Cómo me duelen los deditos!
Vuestro padre y yo tenemos que preparar el brunch de mañana.
Haré una hamburguesa sin parte de arriba
con un huevo frito y salsa holandesa. Es complicada, pero...
¿Tú sin parte de arriba o la hamburguesa?
-Ya veremos. -Bueno, adiós, adiós, adiós.
-No entréis en mi cuarto. -También es mío.
En nuestro cuarto.
-Venga, hermana, suéltalo. -¿Soltar qué?
Al parecer, vamos a ocultar a un hombre en nuestro sótano.
-Sigue. -Sí.
-A Félix. -Oh.
Te hemos traído una manta, una almohada...
Unas patatas fritas. No, pero no importa.
Y el "Hechizo de un beso", por Meg Ryan.
No hay reproductor de DVD aquí y hemos perdido el DVD pero...
Tranquilos. He estado escondido en sitios más aburridos que este
durante más tiempo. Sólo tengo que aguantar
-hasta las 12:30 de mañana y ganaré. -Espera. ¿Qué ganarás?
Dijiste que estabas en peligro y yo me aproveché de ello por dinero.
En peligro de no ganar al escondite.
Jugamos cada año en nuestro cumpleaños.
El cumpleañero se esconde y el otro le busca.
-¿Es tu cumpleaños? -Ah, no.
Mi cumpleaños fue hace 19 días.
-¿Llevas escondiéndote esos días? -Huéleme.
Yo diría que 15.
Si llego a 20, batiré el récord de mi hermano.
¿Por qué no te escondes en un lugar guay, como Europa?
O en el Mundo al Revés.
Las normas son que tienes que quedarte en la ciudad,
sin llevar dinero ni matar a nadie para que se calle.
¿Puedes matarlos para enviar un mensaje?
Cuando dices "sin dinero",
aún recibiremos los 250 dólares para nuestro perrito, ¿no?
Sí. Mantenedme escondido hasta mañana a las 12:30
-y subiré a 251 dólares. -Vaya.
Pero si Calvin me encuentra antes, no recibiréis nada.
¿Mamá y papá nos dejarán tener un perro si tenemos el dinero?
Claro, eso cubrirá los gastos de dos meses.
¿Y luego crees que querrán devolver una adorable bola de pelo?
Se quedaron con Tina y ni siquiera sabe dar la patita.
Estoy en ello.
Bien, hola, huevos.
"Hola". ¿Listos para formar parte de una increíble tortilla?
"Claro que sí". Parecéis muy "huevalegres".
¿Lo pilláis? "Eres muy gracioso". Gracias.
Oye, Bob, si has acabado de hablar con los huevos,
ven y echa un vistazo a esto.
Lo siento, tengo que hablar con mi mujer.
"Huye con nosotros, Bob". No puedo. Bueno, quizá, ya veremos.
¿A que es genial? Hasta he dibujado una pequeña copa de champán.
-Buenos días, dormilones. -Hola. ¿Qué tal? Buenos días.
Seguro que os habéis levantado y habéis salido sigilosos.
-¿Habéis estado en el sótano? -Sí, claro. ¿Por qué?
Estupendo. Muy bien. ¿Cómo estaba?
Es un sótano. ¿Qué puñetas está pasando?
-No mucho. ¿Qué tal vais? -Os comportáis de un modo muy raro.
-Tú te estás portando muy raro. -Bueno, ¿alguien me trae
-unos tomates de la despensa? -¡Yo!
-¡Ya voy! -Sí.
-¿Qué les pasa? -Seguro que es por lo del perro.
Ah, ya. Nunca tendremos un perro, ¿no?
-Ni hablar. -Vale, bien.
-Si acaso, un mono. -Sí.
-Espera, ¿qué? -Un mono.
Félix, somos Tina, Louise y Gene Belcher.
¡Estoy aquí atrás!
Es como un "Karma Chameleon" humano.
Tuve que meterme aquí esta mañana cuando bajaron vuestros padres.
Pero me tomé una lechuga para desayunar y estoy bien.
-¿No tienes frío? -¡Sí!
Creo que he perdido un dedo del pie.
Pero habrá valido la pena por ver la cara de tonto de Calvin
-cuando bata su récord. -Necesitas ropa más cálida.
Te traeremos algo, pero hay que distraer a mamá y a papá
-para que no hagan preguntas. -Podríamos decir algo como:
"no miréis en el sótano. No hay ningún hombre ahí abajo". ¿Eh?
Los tomates que pediste, padre.
Y ahora os vamos a llevar arriba un segundo
porque tenemos una sorpresita para vosotros.
¿Una sorpresa buena o mala? Sorpréndeme.
¿Estáis preparados? Os presento a...
¡Brunch-Yeti!
Oh, Dios mío. Me encanta.
¡Brunch-Yeti! Bonita composición con beicon y huevos de papel.
-Bob, ¿no te encanta? -Sí, es una buena idea.
Que se quede fuera para que atraiga clientes.
De acuerdo, la distracción Brunch-Yeti ha sido un éxito.
¿Me ayudas?
Dentro.
-Mira qué cola. ¡Como una discoteca! -O una tienda falta de personal.
¡Es genial! ¡En los morros, Jimmy!
Venga, reunión rápida. Acercaos. ¿Dónde está Louise?
-En el baño. -En México.
Cuando vuelva, se encargará de la comida. Linda, tú los sientas.
Tina, tú te ocupas del agua y de recoger cosas raras del suelo.
¿Cómo sabré si es raro? Algo como esa tirita, ¿es raro o no?
Gene, tu haz eso que sabes y que entren.
Menearé mis benedictinos. ¡Bum, bum, bum!
No hagas eso.
-No, no, no. -¡Soy un tigrecito!
-Gene, no hagas eso. No, no. -Soy un tigre sexy.
-No hagas eso. -¡Sí!
-Por favor, no. Atrae clientes. -Menea, menea.
Yo estaré en la cocina haciendo un brunch de primera.
A la de tres, una, dos... Vale, ya has abierto la puerta.
Hola, soy Linda. Bienvenidos a Bob's...
¡Aquí estoy! Dama Judi Brunch, como lo oyes.
Sí, el mismo. Sí, aquí me tenéis. Vamos a tomar un brunch de verdad.
Perdone, ¿Dama qué? ¿Cómo? ¿Qué dice?
Espere. Dios mío. Es adorable. No sabe quién soy.
No lo sé.
No tiene ni idea. Vale, te quiero.
Por supuesto, éste es tu primer día de brunch. Se comprende.
Mi nombre es Dalton, Brunch en mi blog, Borracho de Amor,
con el seudónimo de Dama Judi Brunch.
¡Vaya!
Y ellos son Jennifer, otra Jennifer y Greg.
-Hola. -Hola.
Hola.
Y escribes un blog sobre el brunch. Me encantaría verlo.
¿Cómo lo encuentro? ¿Pongo "blog.net"?
-¿O sólo lo imprimo? ¿O qué hago? -Madre mía, qué graciosa.
-¿Qué es eso? ¿Qué estoy viendo? -Ese es mi hijo. Es Brunch-Yeti.
-Para. Me muero. -No, para. No te mueras.
No, me muero, no voy a parar.
A ver tráenos dos mimosas a cada uno.
Y luego vemos la carta. No dejes de ser tú.
Oh, me parece mentira, acabo de conocer a un bloguero.
Vaya, está todo lleno. Tenemos un montón de brunchs.
-Este zumo de naranja sabe raro. -Es que lleva champán, Teddy.
¿Qué? Me he bebido cuatro.
¿Y por qué te has bebido tantos si sabían raro?
-Quería encajar. -¿Quieres un poco más?
-Quizá. Quizá media copa. -Linda, ¿dónde están las comandas?
Nadie ha pedido comida aún. Aunque les encantan las Mami-osas.
-Louise, ¿qué haces? -¿Qué? Nada.
De acuerdo, ve a tomar algún pedido.
Esta gente necesita comida con el alcohol.
Entendido.
Hola, pequeña Belcher. Vengo a tomar el brunch.
Me dejé algo aquí ayer y he vuelto a por él.
Señor Fischoeder, hola. ¿Quiere un brunch?
Sí, un brunch, por favor, Linda.
He estado buscando un brunch
y he llegado a la conclusión de que está aquí.
Está... aquí.
Bien. Voy a servirle una Mami-osa. ¿Lo pilla?
-Tú lo pillas. -Lo haré. Lo haré.
Dime, hija de Bob,
¿dónde crees que podría estar escondido ese escurridizo brunch?
Verá usted, casero de Bob, no sé de qué me está hablando.
¿Estoy borracho o tenéis una conversación rara?
-Las dos cosas. -Las dos cosas.
Traigo noticias. Tienes que seguir encajado,
-porque tu hermano está ahí arriba. -¿Qué?
Tranquilo. Él está allí arriba y tú estás aquí abajo.
¡No lo entiendes! Es como un sabueso y ahora estoy atrapado.
Dios, cálmate. Me ocuparé de esto.
Quédate aquí, calentito y, por el amor de Dios,
deja de comerte la lechuga. Ni siquiera está lavada.
"¿Por qué la gente no nos pide, Bob?"
No tengo ni idea, huevos. Pero seguro que pronto os piden.
Un pedido. Díselo a tus huevos.
Vale, vamos allá, una tortilla para la mesa cinco.
Hay siete personas embutidas en esa mesa.
-¿Sólo quieren una tortilla? -No tendrán hambre.
La única persona que ha pedido es La Dama.
-Ha pedido una cosa de cada. -¿Por qué le llamas "La Dama"?
Es la Dama Judi Brunch y tiene un blog sobre el brunch.
-Ah, guay. -Esto es cosa mía.
Le preguntaré qué estamos haciendo mal.
Quizá sea el tipo de comida.
No la escuchéis, huevos. Vosotros sois perfectos.
"No nos cae bien".
Está celosa de nosotros. "Lo sabemos".
Tenemos que encontrar una manera de sacar a Félix del sótano
sin que el señor Fischoeder lo vea.
Parece que la frase: "Mira allí", nació para eso.
Tengo que hacer pis y no creo que deba hacerlo ahí, en la acera
otra vez. A la gente no le gustó.
Sí, Gene, eso es. Tienes que hacer pis.
Me encanta lo que te entusiasma eso.
No, no, no, escuchad. Acercaos.
¿Por qué has escondido a Felix, Louise? ¿Te ha ofrecido dinero?
¿Quién ha ofrecido dinero? ¿Usted quiere pagarme más?
No, no lo necesito.
Mi récord del escondite se ha mantenido durante 15 años.
Cuánto más cerca estemos de las 12:30,
más divertido será ver su cara.
-Y sé exactamente dónde está. -¿De verdad?
-Sí. Está en el sótano. -¿Qué? Qué locura... Es...
Y ahí estaré yo. Muy pronto. Pero por ahora,
voy a sentarme aquí a beberme esta horrible mimosa
y dejaré que crea que va a llegar a las 12:30.
Me iré antes de que me avergüence de mí mismo. ¿Sabes? Quizá...
Dama, ¿qué tal la comida? ¿Cómo estamos en el "brunchómetro"?
¿Que qué me ha parecido? ¿Qué me ha...?
-¿Cómo me preguntas eso? -Es que...
-No me gusta, me “encanta”. -¿De verdad?
¿"La Tortilla tiene Fe"? ¿"El Verdadero Gofre"?
Literalmente casi nunca digo esta palabra, pero este brunch
es alucinante.
-Eso lo dice siempre. -Nunca lo dice.
-Espera, ¿qué? -Y...
¿sabéis por qué nadie está pidiendo nada?
-Oh, no, Linda. -Oh, no, ¿qué?
Linda, por favor, dime que tenéis un pedido mínimo PP.
¿Un PP qué? ¿Un PP qué?
Vale, si leyeras mi blog, sabrías esto. Una comida mÍnimo por persona.
Echa un ojo. Tienes el restaurante lleno de oportunistas.
Oh, no. Oportunistas. ¿Qué buscan? ¿De qué van?
¡Uy! ¡Más copas!
Esa es una oportunista del brunch. Sólo han venido a beber mimosas.
No les has dicho que debían pedir comida, tienen el estómago vacío...
Dios mío. ¿Esto no está rebajado con agua?
Claro que no. ¿Quién rebaja una mimosa?
Primero, te entiendo. Y segundo, es brunch, ¿vale?
Fuimos al restaurante de enfrente ayer,
me tomé 16 Bloody Marys y ni me puse pedo.
-Yo me tomé 20. -Todos condujimos a casa.
-Se tomó 20. -Oh, Dios mío.
Y una vez que los oportunistas se sientan, es casi imposible echarlos.
Son como chinches. Les he visto vomitar en sus mesas
y seguir bebiendo. He visto a un oportunista del brunch
intentar salir de una ambulancia para volver a beber más.
Esto es malo, Linda, esto es “muy malo”.
-Oh, tengo que decírselo a Bob. -Sí, díselo.
Pero antes, ¿podrías traernos otra ronda de mimosas
y un poco más de alioli de jalapeños para las hamburguesas?
-Te quiero. -Sí, sí. Vale, vale.
Creo que es hora de quebrar los sueños de alguien.
-¿Los míos? -No, no, buen hombre.
-Alguien se me ha adelantado. -Ah, bien.
Perdona, monstruo del desayuno.
Gene, te necesito. Quédate aquí.
Bob, voy a ver si tu sótano tiene fugas, y Félixes antes del invierno.
-Eso... vale. -¡Bob! ¡Bob! Tenemos oportunistas.
-¿Qué? -Oportunistas.
Esta gente sólo ha venido a beber. Son unos borrachines.
Señora, señora, queremos más bebidas aquí.
-¿Ese es un oportunista? -Sí, sin duda es un oportunista.
-¿De quién es este bolso? -Oh, mierda.
Aún tiene solución. Les diremos a toda esta gente que tienen que irse
y luego los ponemos a todos en fila y les decimos
-que tienen que pedir comida. -Vale.
Gene, limpia las mesas. Coge los vasos, aunque estén llenos.
-Ayudad a vuestro hermano. -Claro.
-Pero ¿Gene no debería volver fuera? -No. No. Os necesitamos aquí dentro.
Y, Linda. ¿Qué?
Tienes que empezar a dar las cuentas.
-Lo sé, lo sé. -Sé valiente.
Felix, voy a pillarte. Voy a por ti.
No te escaparás. Ya te tengo.
Puedo olerte el aliento, Felix.
Te pillé en el último segundo.
-Hola. -¡Maldita sea!
Bien. Esta es su cuenta. La dejo aquí.
-No recuerdo haber pedido la cuenta. -Quiero más bebidas.
Ya, pues lo siento. No podemos servirles más.
El cartel dice "bebidas sin fondo".
No pueden añadir un fondo, es ilegal.
Voy a llamar al 091.
Lo siento, pero tienen que irse de aquí.
De hecho, todos ustedes, todos tienen que irse.
Linda, no.
-Mi cara. -Voy a coger mi bebida.
-No, no, no. De eso nada, siéntese. -Me estás pisando las piernas.
-Te pillé. -¡Félix, corre!
-¡No! -¡Pelea de brunch!
Señor Fischoeder, ¿qué está haciendo? ¡Suelte a Gene!
-¿Me llamabas? -¿Gene? ¿Quién lleva el disfraz?
-Félix Fischoeder. -Claro, es muy lógico.
-¿Qué está haciendo? -Eh, eh, eh, eh, eh.
¡No! ¡No soy yo! ¡No soy yo! ¡No soy Félix!
¡12:29! ¡12:29!
-¡No! -¡No!
¡El 091 está aquí! Ahora sí van a tener problemas.
-Así que esto es un brunch. -Me encanta.
Gracias a Dios que se han ido todos.
-Y a los polis. -Y sabemos su código para el brunch:
-10-10 estrellados. -No has batido mi récord pero,
tienes un regalo de cumpleaños, como siempre.
-¿Vamos a escoger un coche? -Sí, sí, sí, sí. Sí, un coche.
Escondisteis a Félix en el restaurante sin que lo supiéramos.
-Y le alimentamos y cuidamos de él. -Eso está bien.
¿Eso significa que podemos tener un perro?
-No, no significa eso. -¿Aún servís comida?
Eh... Sí, claro.
-Almuerzo-Yeti. -¡Sí!
Y dije:
no quiero comer, es hambre de diversión.
Linda, es impresionante. Voy a ponerlo en una camiseta
y la llevaré a todas partes.
El brunch está servido.
Bob, gracias por prepararme un brunch privado.
De todos los brunch que tengo este fin de semana,
éste será el mejor.
Bueno, gracias por traer a tu perro, mis hijos te lo agradecen.
Esta es una foto de todos nosotros y tú y tu perro.
¿Me estáis amenazando con un puñal?
Sí. Para poder quedarnos con tu perro.
-Estoy usando una horca. -Me siento en peligro ahora mismo
y eso no tiene gracia. Es broma. ¿Pero llevo chanclas? Porque eso no.
Venga, empezad a apuñalar a la de tres.
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