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ES TU FUNERAL
QUESOS CASEROS GRAN INAUGURACIÓN
ABRIMOS DE NUEVO
ALG-HUMOS FAVORITOS ABRIMOS UNA VEZ MÁS
VAMOS POR LA CUARTA INAUGURACIÓN
HAMBURGUESERÍA BOB
¿Te lo han dado? Linda, ¿te lo han dado?
- ¡Sí! - ¡Qué bien!
¿De qué habláis?
De la venta de pasteles de Wagstaff.
- De qué hablamos, dice. - Ah, claro.
¿Sabes qué es?
Sí, me lo contó Linda.
Linda la organizó hace tres años y Colleen Caviello lo arruinó
para dejarla mal.
Les dijo a todos a mis espaldas que trajeran bizcocho de plátano.
- Solo había bizcocho de plátano. - Es verdad.
- Me dejó en ridículo. - Ya.
Desde entonces Colleen se puso al cargo
y dirige la venta como si fuera un club exclusivo.
Pero ahora le toca a Linda.
Anoche me llamó el señor Frond.
Se va a enterar la mala de Colleen Caviello.
Espera, para el carro.
¿Te llamó anoche?
- Sí. - ¿Y no me avisas?
Está bien, aunque no dormí pensando en eso.
Ya.
Hamburguesería Bob. Aquí Linda.
¡Señor Frond! Si llama por la venta de pasteles
podríamos hacer algo temático, como Carnaval, o Las Vegas, baby.
Ah, no. Vale. Ya mismo vamos.
Louise está en apuros,
alguno tiene que ir al colegio.
Vale. ¿Tú?
Claro que yo. Voy a dirigir la venta.
No pienso perderla
- por haber parido a una delincuente. - Ya.
¡Has trabajado duro y has llegado lejos!
- ¡No pierdas la oportunidad! - Ya.
- ¡No! - ¡No la pierdas!
¿Llevas llaves?
- ¿Y tu bolso? - Las llaves, Dios, el bolso.
- Te peino un poco. - ¡Me voy!
Vale, vale. ¡Ve!
¿Conoce la expulsión intraescolar, Linda?
¿Cuando te expulsan pero te quedas en el colegio?
No exactamente.
Es...
Sí, básicamente.
La expulsión al uso son unas vacaciones para los niños,
mientras que la expulsión intraescolar es más punitiva y educativa.
Yo superviso mientras están sentados
y escriben sobre qué han hecho mal.
¿Qué ha hecho mal Louise?
Le bajó los pantalones a un niño y lo dejó en calzones.
Solo lo hice porque Timmy y Scott O'Brien
le robaron el almuerzo a mini Rudy y no se lo daban.
Es muy pequeño, tiene que comer.
Y nadie le ayudaba.
Conociendo a los O'Brien,
- seguramente sea verdad... - ¡Menos mal!
¿Soy una heroína? No sé.
Pero tenemos tolerancia cero con las bajadas de pantalones.
Somos parte del programa Ningún pantalón bajado por detrás.
Has hecho algo inapropiado.
Pero estaba ayudando a otro niño.
¡Sí, eso es!
Linda, tolerancia cero es tolerancia cero.
No algo de tolerancia. ¿No crees?
¡Sí, sí, eso creo! Totalmente.
Vamos a trabajar juntos en la venta
y de repente pasa esto, ¿eh?
Qué cosas.
Sí, la venta.
Ayudar a los demás está bien, Louise,
pero hiciste algo mal, muy mal.
Genial. Gracias, mamá.
Has de firmar la autorización
para que Louise pase el resto del día
en expulsión intraescolar. Puedes venir
- a buscarla luego. - Eso te pasa
por jugarte el cuello y hacer lo correcto.
Pues me limitaré a ir a lo mío.
Vaya, se me había olvidado.
Mi madre ha de ir al podólogo.
Tiene seis uñas encarnadas.
En un solo pie.
Qué agradable.
Le diré a la señora Schnur que vigile a Louise.
- No le importará. - Imposible.
Por favor, no se lo pediría si no fuera una emergencia.
Estoy ocupada viendo fotos de famosos sin maquillaje.
Por favor. Ve la puerta desde aquí.
Solo asegúrese de que no entra ni sale nadie.
- De acuerdo. - Gracias.
No hay nadie mejor para esto.
Lo sé. Soy como el guarda de Cadena perpetua.
No se me pasa nada.
¿Ha visto Cadena perpetua?
No entera, no me la destripe.
Vale. Y Louise, no hagas nada raro
o te expulsamos intraescolarmente una semana.
No volveré a ayudar a nadie.
Voy a dejar a Louise allí
para regañarla por última vez antes de irme.
Muy bien.
Me voy a ver al doctor Juanete, el podólogo.
Era broma, irónicamente es el doctor José.
Bueno, me voy.
¡Te has portado fatal, Louise!
¡Tú pon todo eso en tu redacción!
¿Por qué gritas?
Las normas están para algo.
Y has de aprender a cumplirlas.
- ¿Qué haces? - Ya verás. Tú calla.
Me he tropezado con dos sillas y un pupitre.
¡Por eso ha habido ruido!
Saca papel y lápiz, ¡y a escribir, señorita!
Voy a sacarte por la ventana.
Deja todo aquí, nos vemos en el coche.
No pretendo disuadirte, pero ¿por qué lo haces?
Ayudaste a un niño.
Así que quiero ayudarte a ti.
¡Espera!
Perdón.
Ve al coche.
Qué locura.
Corre, corre.
Y después del cole hablaremos otra vez.
¿Lo ha oído?
Espero no haberme pasado.
Está ahí aprendiendo su lección
- y no le dirá ni mu. - Mejor, odio las vacas.
- ¿Hay moros en la costa? - ¡Qué susto!
¿Qué haces? Ah, sí, fue idea mía.
¿En qué consiste esa idea? ¿Qué haremos?
Pues mira, lo que hiciste estuvo mal.
Ya, me lo habéis dejado bien claro.
Pero no quiero que pienses
que no compensa ayudar a los demás
porque sí compensa.
Así que dame la mano.
- Oye, dame la mano. - Ya.
Mi ingenioso plan de madre
es compensarte por tu buena acción
yendo a comer helado.
Continúa.
Luego entras por la ventana
y haces la redacción, nadie se enterará.
O podemos pasar de la redacción,
seguir conduciendo y asentarnos en Boca.
¿En Boca con este pelo?
Será... ¿Con esa humedad?
Será broma.
HAMBURGUESERÍA BOB
Ya llegamos a Hamburguesería Bob.
Somos los primeros.
- Bienvenidos. ¿"Los primeros"? - Somos un pelotón.
- Quedamos aquí. - ¿Quedáis aquí?
¿Solo quedáis o comeréis algo?
Ambas. Perdimos a algunos
- de camino, pero vendrán. - En algún momento.
- En algún momento. - ¿Verdad?
"La gloriosa hamburguesa de jalapeños".
Suena de muerte.
- Dos hamburguesas del día. - Hecho.
- ¿Lleva queso? - Sí.
Pues otra, pero sin queso.
- Vale. - Dos para mí.
Tenéis hambre, ¿eh?
Es que en esta carrera quemamos 4000 calorías.
Empezamos con dos, e igual cae una tercera.
- Bendita juventud. - Tengo 49 años.
- Dios, he de empezar a hacer deporte. - Sí.
Ya llegan los rezagados.
Hola. Ahora os limpio esta mesa.
- Enseguida os tomo nota. - Estás liado.
- Deja, te ayudo. - No.
Gracias, Teddy no hace falta.
¿No sé limpiar una mesa?
¿Tan difícil es que solo puedes tú?
- Voy bien, Teddy. - Vale, vale.
- Genial. - Está bien, yo puedo.
¿Puedes ponerme otro café cuando puedas?
Disculpadle.
- Estoy bien, de verdad. - Madre mía.
COLEGIO WAGSTAFF
¿Estás ahí, Louise?
Mini Rudy le dijo al Rudy mediano, y él a nosotros,
que te habían expulsado intraescolarmente.
- Somos Tina y Gene. Aquí Tina. - No responde, voy a entrar.
Gene, si nos pillan, nos expulsarán.
Le pasó a Jimmy Jr. al hablar con Zeke.
- Es verdad. - Qué valiente.
Ahora cuando castigan a Zeke, le paso notas.
Me animan muchísimo. ¡Ven aquí! ¡Para que sepas!
- Zeke. - Gracias.
¡Te lo agradezco mucho!
- Zeke. - Muchas gracias.
Eres lo más.
¡Chicos! Fuera de aHí. No podéis hablar con la expulsada.
Ánimo ahí, Louise, chao.
- ¿Qué tal? - ¿Qué hay? ¿Pantalones nuevos?
- Sí. - Para clase, anda.
- Vale, ¡adiós! - Adiós.
Yo también me metí en líos por defender a mis amigos.
- ¿Ah, sí? - Le bajé los pantalones a uno.
Sí, a Kenny Kotarski.
Se reía de la frente de Vicki Tufo.
Tenía una frente gigante. Daba miedo.
Le bajé hasta los calzoncillos. Se le vio todo.
¿Qué dices? Mamá. ¿Y qué más hiciste?
Una vez, tu tía Gayle y yo llenamos globos de agua
y se los tiramos
a unas que hacían caca en el baño.
¿Y ahí a quién defendías?
Bueno, es que eran chicas malas.
Las chicas malas hacían caca.
¿No deberías estar en el restaurante? ¿No trabajas ahí?
Ni que vaya a llenarse de repente.
- ¡Hola! - ¡Hola!
- Me gustan tus mallas. - Gracias.
Una vez me puse una faja.
Tardé una semana en quitármela.
Fui a Urgencias.
Según el médico, cinco minutos más
y pierdo un pie.
Qué buena Pascua.
Toma. Perdón por la espera.
¿Nos traes otra ronda?
- Y muchas patatas. - Vale.
Tardaré un poquito, ahora mismo estoy solo.
En nada llega mi mujer.
- Estoy casado, pero no está. - Pero es real.
Parece que me lo estoy inventando.
- Pero es verdad. - Sí, sí.
- Y yo también. - Para.
- Se llama Karen McGillicuddy. - Dios.
CERRADO
Tomad asiento, ahora os tomo nota.
¿Dónde andará Linda?
Dios mío, ayúdame.
Teddy, necesito ayuda.
¡Sí! No te arrepentirás.
¡De verdad! ¡Qué ilusión!
Listo, estoy dentro. Dame algo para ponerme.
- El delantal de Linda. - Ya me arrepiento.
Tú toma las comandas y yo voy cocinando.
No te arrepentirás.
Hola, bienvenidos a Hamburguesería Bob.
Soy Teddy, su camarero de hoy. ¿Quieren algo para picar?
¿Alguna restricción dietética que deba saber?
- Teddy. - ¿Me he pasado?
- Rebaja. - Lo intentaré.
¿Cumpleaños? ¿Alguien cumple años hoy?
COLEGIO WAGSTAFF
¿Le has escrito?
- Sí. - ¿Qué has puesto?
"¿Qué tal, chica?". Pero quité lo de chica, me pareció forzado.
Yo dibujé un perrito caliente enfadado.
Chicos, ¿cómo pasamos las notas por debajo de la puerta?
Déjame a mí.
Este hace que lleguen hasta la mesa.
Es que tengo práctica.
Yo no controlo mis impulsos.
Así que la leía, respondía y se la devolvía.
Y se la devolvía.
¡Venga!
Zeke ya habría respondido.
Quizá no las ha visto.
O quizá nos odia.
Nos resiente por nuestra libertad.
¡Que os alejéis de esa puerta!
¿Esta puerta? Ah, vale.
Estábamos de paso. Seguimos. ¡Adiós!
Pobre Louise.
Estará teniendo un día de perros.
Cómo eres, Louise.
Me da igual lo que digan.
Lo mismo digo. Qué divertido.
Hay que repetirlo. ¿Puedo llamarte?
Cogí una revista de la sala de espera.
- ¿Y tú? - ¿Qué?
- Vale, la devuelvo. - No es eso.
- Te están pitando. - Ya lo sé, madre.
- ¡El señor Frond! - ¿Dónde?
Ahí, en ese coche.
- ¿Nos ha visto? - No lo sé.
¡Venga, hombre!
Adiós. Tengo una reunión en el Ayuntamiento.
- Entremos. - Sí.
Algodón de azúcar.
- Hay que esconderse - Cierto.
EL MUELLE DE LAS MARAVILLAS
Que no entre, que no entre.
Mecachis, ha entrado.
¿Adónde vamos?
Hay una alumna haciendo pellas, no pienso permitirlo.
Una persecución, qué guay.
Pongo la sirena.
- Madre. - ¿Qué?
¿Quieren ganar un pez? Tres tiros, un dólar.
No. Bueno, igual sí. No, gracias.
Vaya. Qué mal.
Me expulsarán al menos una semana.
Como me vea, puedo despedirme de la venta de pasteles.
Ya, tienes razón.
- Sí. - ¿No quieren mirar
los peces? Algunos están vivos.
¿Ven? Ese se mueve un poco.
Todavía le queda vida.
Me encanta. El meneítos.
Frond viene para aquí, a moverse.
3 TIROS 1 DÓLAR
HAMBURGUESERÍA BOB
- Con extra de jalapeños. - Vale.
¡Dos hamburguesas del día, extra de jalapeños, amigo!
Ay, se me olvidó para quién eran.
¿No escribiste el número de la mesa?
Tengo un sistema propio.
Hago una asociación entre persona y pedido y hago una rima.
- ¿Qué? - "El del pelo marrón
la quiere negro carbón".
"El de las gafas con extra de queso".
- Esa no rima. - ¡No puedo con todo!
Estoy con esto
mientras intento rimar, es difícil.
Basta con anotar el número de mesa, Teddy.
No, demasiado tarde. Estamos embarrados.
¿Quién la quería sin nada? Ya sé.
"La de la sin nada es una pesada".
¿Es usted?
No, la quería la que se parece a Obama.
¿Dónde está?
He hecho otro perrito.
Está en la playa, enfadado con una ballena.
Yo un haiku para animarla.
"Aguanta, Louise. Sé que es duro
pero las cosas...". Vale no es un haiku.
Están custodiando la puerta.
Yo lo distraigo y tú pásale las notas.
- Hola, señor Branca... - No, no, andando.
- Jo. - Schnur está en el baño,
ha dicho que vigile.
Que no entre ni salga nadie.
Maldita sea.
Pero si dos niños molones quieren pasar una nota o un dibujo de comida,
puedo mirar para otro lado
para que pueda pasar la nota sin que nadie se entere.
- Miro para arriba. - ¿Cómo sabremos
- Así. - si es por nosotros?
Gene, yo creo que sí.
¿He dicho "niños molones"?
- Digamos niños lentos. - ¡Nosotros!
- Mire hacia arriba. - Arriba...
- Gracias. - ¿Quiénes sois?
HAMBURGUESERÍA BOB
Se me han salido algunos pimientos. Voy a meterlos.
No, Teddy, no toques la comida.
Solo los estoy metiendo. Entra.
- ¿Qué haces? A trabajar. - ¿Te has lavado
las manos?
Ni que fuera cirujano, Bobby.
Quedan pocos pedidos.
Aguanta un poco más.
Estás sudando como un cerdo.
Sí, un poco.
Pero no cae en la comida.
- ¡Los ojos! - ¿Qué pasa?
¡Me ha entrado jalapeño! ¿Y el cubo para los ojos?
¿Qué cubo para los ojos? No tengo.
¿Quieres que me lave las manos y no tienes cubo para ojos?
¡No veo nada, Bob! ¿Qué hago?
Deja, yo las sirvo.
No, espera.
Se me agudizan los sentidos.
Sigue cocinando. Yo puedo.
Nunca me he sentido tan vivo.
- Dios. - ¿Quién quería extra jalapeños?
No os veo, usad la voz.
Recuerdo vuestras voces. ¡Decid algo!
Dios mío.
Qué locura. Se está acercando.
- ¿Nos olerá? - Yo sí.
Obstaculiza la salida, estamos atrapadas.
- ¿Nos tiramos al mar? - ¿Para acabar con todo?
No, para nadar a la costa.
No, qué asco.
¿Y qué hacemos?
Ay, en qué lío nos he metido.
Pues eso llevo diciendo todo este tiempo.
Quisiste tener un detalle conmigo
y te salió mal. Y ahora vas a perder la venta.
¡Por eso no hay que ayudar a nadie!
¡No! Escúchame bien. Tanto tú como yo somos buenas personas.
Una buena persona hace lo correcto aunque le salga como el culo.
Digo aunque le salga mal, no digas "culo".
¿Sabes qué haremos? Vamos a confesar,
le diré al director que sacarte fue idea mía
y quizás así no te expulsen una semana.
¿Y la venta?
Tengo otras pasiones además de organizar una venta
y reírme en la cara convencionalmente bella de Colleen.
Tengo otra idea.
Nos separamos y corro hacia él.
Me esconderé donde pueda, y si tengo suerte,
no me verá y llegaré al colegio antes que él.
¿Qué dices? Te va a pillar.
No, quizá me pille, pero así seguro que no pierdes la venta.
No. Ni de broma harás eso.
Vale, bueno, ya. Era solo una sugerencia.
Voy soltando ideas a ver si resolvemos este aprieto.
No te asustes, pero tienes una abeja en las tetas.
¡Una abeja!
¡En mis tetas! ¡Dios mío!
¡Dios mío! ¿Qué...?
Esa canalla desinteresada.
Vamos, Louise.
No son águilas, son gaviotas.
¿Y qué he dicho yo?
Quiero pintarme la cara.
No hemos venido a divertirnos.
¡Ha estado cerca!
- ¿Eres un amargado, Phillip? - No diga eso, madre.
- ¡Perdón, disculpen! - Ay, Dios.
- Nunca me dejas pintarme la cara. - No es verdad.
¡Sí! Hola, señor Frond.
Y usted será su madre, ¿cómo está? Soy Linda.
Hola, Linda.
Tenía seis uñas encarnadas.
Eso he oído. Fascinante.
Linda, qué curioso que estés aquí.
Creo haber visto a Louise.
¿A Louise?
Está castigada en el colegio, ahí la dejé.
¿Qué haces aquí?
¿Yo? Vengo a pintarme la cara.
Es como un tratamiento facial barato.
¿Ves? Ella sí que sabe divertirse.
Sí.
Madre, pasaré por el colegio antes de dejarte.
- Lo siento. - Nada.
Me vale con estar fuera.
Espere, quería preguntarle por la venta.
- Tengo muchas ideas. - No, Linda, ¡suéltame!
No me tires de la manga.
- Ya lo hablamos. - ¿Qué hace?
Vale, vale.
Pues nada, ¡ya voy!
Me voy a pintar la cara, como había dicho.
Gracias por venir.
¿Siguen ahí o ya se han ido?
Ya se han ido, Teddy.
- ¿Sigues sin ver nada? - Nada, solo sombras.
Indícame cómo llegar a una mesa
y recojo.
No hace falta, yo me encargo.
- ¿Me quedo las propinas? - Sí.
- ¿De verdad? - Sí.
Es menos de lo que crees.
Cuando empezaste a correr
como pollo sin cabeza chocándote contra todos,
- creo que todos... - Encajamos
- bien, ¿eh? - No.
- ¿No? - No.
¿Nos fue bien?
- No mucho. - Bien.
- No, mal. - Ya.
Hicimos un buen equipo, Bobby.
- No. - Puro éxito.
- No. - Después.
- No había manera. - Ya. ¿Sabes qué?
Aunque parezca de locos,
tengo antojo de hamburguesa de jalapeños.
- Para ti, cómo no. - Sí.
Espera aquí, ya vuelvo.
Me pondré a contar nubes.
Una, dos...
Dos y media.
- ¿Louise sigue ahí? - No se ha movido.
Voy a mirar.
Vale, le espero aquí mientras tanto.
Buena suerte a ambos.
Señor Frond. Venimos a por Louise.
Ha cumplido condena. Ahora ha de reinsertarse,
- aprender a vivir fuera. - Yo también vengo a verla.
¡Pero no estará ahí cuando abra esta puerta!
¿Qué? Louise, estás aquí.
Claro. ¿Dónde iba a estar si no?
¿Por qué estás sudando y sin aliento?
Porque hace calor.
- ¿Y el aire acondicionado? - Eso quiero saber yo.
A ver, déjame ver tu redacción.
Sí, la tengo aquí mismo.
- Esas son las notas... - Gene.
Estoy gritando.
Son varios dibujos de un perrito caliente enfadado y un haiku mal hecho.
- Qué duro. Digo. - No lo entiendo.
El perrito enfadado representa quién soy aquí dentro
y el haiku quién quiero ser ahí fuera.
- Pero si no lo pilla. - Lo pillo.
Solo que creí que tendría un significado menos evidente.
¡Louise!
Has llegado. Al final del día, digo.
Y mi Tinita y Genito han venido a visitar a su hermana la reclusa.
Haga lo que haga, la querremos.
¿Y esa cara?
¿Qué le pasa? Soy un gato. Miau.
¡Adoro a esta mujer!
Hola, señor Frond. ¿Puede irse Louise?
Parece hacer cumplido con los requisitos, así que sí.
Louise, ¿hemos aprendido la lección?
- Sí, mamá. - ¿Qué ha sido eso?
- ¿Os habéis guiñado el ojo? - Como los gatos.
Y como los hijos de madres gato.
Otros dejan a sus madres en el coche
en días de calor con las ventanillas bajadas.
¡Ay, Dios! ¡Madre!
Traducción: Monica Diaz Casariego
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