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ES TU FUNERAL PELOTAS CONTRA LA PARED
GRAN INAUGURACIÓN
ABRIMOS DE NUEVO
EXTERMINADORES PEPITO AL HOYO ABRIMOS UNA VEZ MÁS
VAMOS POR LA CUARTA INAUGURACIÓN
Feliz cumpleaños.
Tu desayuno especial de cumpleaños.
- ¿Gachas? - Es una magdalena.
No se hizo del todo.
Pero está buena. La hice con amor.
Y sin harina, sin querer.
Mamá no es repostera, papá.
Es una mujer moderna.
No asumas que todo va a estar cocinado, machirulo.
Feliz cumple para mí.
¿Te apetece hacer algo especial en tu día?
No tenemos que hacer nada especial.
Me vale con tomarme mi caldo de magdalena y leer el periódico.
¿No puede haber en esta casa un sitio donde no se lea?
- Madre mía. - ¿Qué? ¿Qué pasa?
El planetario celebra su último espectáculo láser de rock.
Esta noche.
Chicos, finjamos que sabemos de qué habla.
Un espectáculo láser, Tina,
es cuando cogen un álbum de rock clásico
y le dan vida con láseres.
Y van a hacer el mejor.
General Inzanity de Zentipede.
Fui a verlo de pequeño.
Tenía su punto.
¡Sí!
¡Qué pasada!
Y qué fuerte que sea el último.
- ¿Por qué lo dejan? - No sé.
Es música vieja.
Los láseres son viejos.
- Y gusta sobre todo a... - ¿Viejos?
Iba a decir gente guay.
Podríamos ir, por mi cumpleaños.
Sí.
Gran idea.
¿Verdad, niños?
- Claro. - Sí.
No parece que os interese mucho.
- No. - Qué va.
A mi me apetece ir a ver los láseres.
Creo que a mi yo futuro le gustaría.
Podéis ir juntos.
Sí, es el típico plan de papá y Gene.
Sería divertido. ¿Gene?
Vamos.
Y mientras estáis por ahí,
nosotras podemos cenar con Gretchen.
- Lleva tiempo queriendo quedar. - Me gusta Gretchen.
La de las palabrotas.
Esa "Z" no le aguanta la "M" de nadie.
Madre mía. Esta magdalena está asquerosa.
Aún no me había tomado el café.
Espectáculo láser de Zentipede.
Qué fuerte.
Lo pasaremos en grande.
Dices "Zentipede" como si fuera de verdad.
Es el nombre del grupo.
He traído General Inzanity en CD.
- Puedo ponértelo. - Vale.
Espera.
Mejor llegar sin saber nada.
Así será mejor.
- Como la guerra de Irak. - Algo así.
CC DIOS MÍO
¿Gretchen trabaja aquí? ¿No era peluquera?
Sí.
Trabaja en la peluquería Chica Especial.
TIENDA DE MUÑECAS
No parece una peluquería.
Cuántas muñecas.
Qué intensidad.
¿Hay suficientes niñitas para abrir un sitio así?
¿Qué pasa, Tina?
Qué mal rollo. Digo...
Qué mal rollo.
A mí me gustan.
Mira esta.
Qué ojazos, parece Donna Mills.
- No me gustan sus ojos. - ¿Y los míos?
- ¡No le gustan mis ojos! - Para.
- Sé que eres tú. - Ahí está Gretchen.
¿Veis? Está peinando.
Hola, Gretch.
Hola, Linda.
Un segundo.
Si no finjo que son reales,
se cabrea el jefe.
¿Quieres una revista?
En fin.
Me encanta este sitio.
Gretchen, ¿no prefieres trabajar con personas?
Que le den a las personas.
Dan peores propinas que las muñecas.
Ya me entendéis.
Pues eso, podemos usar mi descuento de empleada
en el restaurante Chica Especial.
¿Tiene restaurante?
Cuando diga que el nuestro es cutre,
recordadme este.
Dejad que acabe de peinar a esta señorita.
Este finde tiene una fiesta del pijama muy importante, ¿no?
- Importantísima. - Bueno, tranquila.
Ahí está, Gene.
El planetario.
¿Y este era tu único amigo?
Prácticamente, sí. Lo están renovando.
¿A qué huele?
Huele a humo de mofeta.
Algo así, sí.
Hermano, no quedan entradas. ¿Tenéis?
¿El qué?
Yo traigo un espray y un collar
y con eso me vale.
Gene, está revendiendo entradas. Es un reventa.
Tenemos, gracias.
Tengo calcetines.
Y bandas de pulsera. Ay.
No, gracias. Vamos, Gene.
Podéis llevarlas de collar. Ay.
Te estás haciendo daño.
Pasamos. Gracias.
¿Alguna mochila?
Solo este viejo saco.
- Gene. - No se sale.
Hasta el final. ¿Vale?
Entendido. Vamos allá, hijo.
¡Qué ganas de ver a Zentipede!
Adorable.
Madre mía.
Sirven alcohol, Linda, sé que querías saberlo.
- Sí. - Ya, ya.
Bienvenidas. ¿Lleváis muñeca para cenar?
¿O queréis una de nuestras muñecas para cenar?
- ¿Muñecas para cenar? - Necesitas una para cenar.
Igual que hay restaurantes que piden chaquetas,
o la parte de abajo del bikini.
Entonces comemos cada una con una muñeca.
¿En serio?
Será broma.
Para nada. ¿Sabes a quién le gusta bromear?
A Jillian. Su padre es un payaso de circo en 1903.
- Y ella quiere ser como él. - Aparta.
Payasos, no.
¿Y tú? Vale.
Cada muñeca tiene una historia.
Dame, que desfallezco. ¿Podéis sacar pan?
¿Esto lleva a la cocina?
Buenos asientos.
Comida, bebida y reclina.
Allá vamos, Gene.
¿Máquinas de humo?
Esto promete.
Nos vemos al otro lado.
¡Zentipede!
- Qué alto. - ¿Qué dices?
Vaya.
Dios, no.
Ya viene, tío.
Ya viene.
¿Quién viene, hippie del Chupachups?
Gene, ¿estás bien?
Quiero irme, ¡quiero irme ya!
¿Seguro? Porque...
Pareces seguro.
No me hagas volver.
Gene, tranquilo. Respira.
No tan rápido.
Mira, mira, Gene, Gene.
¿Quieres volver a entrar o nos vamos a casa?
A casa. O no sé.
- Es tu cumpleaños... - No te preocupes por eso.
Solo lo paso bien si disfrutamos los dos.
Vámonos a casa.
O podemos volver a entrar.
Yo te ayudo a navegarlo. Acaba de empezar y...
Vale, vale.
Nos vamos.
- A casa. - Buen plan.
Es tu cumple, pero no me dijiste
¡que iba a estar tan alto y a dar tanto miedo!
Perdona, Gene.
Ahora que lo pienso, lo vi con 16 años.
Quizá eres demasiado joven.
Es como cuando me dejaste ver Eternamente amigas.
- Ya. - O La fuerza del cariño,
y Kramer contra Kramer.
- ¿Qué te pasa? - Estaba enganchado.
Vámonos a casa.
Pero la música te gustó, ¿no?
Cómo saberlo con lo alta que estaba.
Si quieres puedo ponerte una o dos canciones
a volumen normal y oírla de camino.
Vale.
Atención, humanos de América
Soy el General Inzanity y he tomado el control.
- Control. - ¿Quién es el General Inzanity?
Un malvado militar robot
que toma control del gobierno en 2007,
que por aquel entonces era el futuro.
¿Un robot malvado del ejército?
Las canciones cuentan una historia, una ópera rock.
La llaman "rocksperiencia",
- pero es una estupidez. - Para nada.
El General Inzanity reprime a los roqueros,
que solo quieren divertirse.
Pero uno se rebela.
Lo llaman "El Rebelde".
De adolescente me veía reflejado.
- Cómo no. - Sí.
El Rebelde compone una canción inspiradora
para alzarse contra el General.
Se titula "Deja que mi gente flipe. Primera parte".
Te pongo esa.
- No queremos robots. - No queremos robots.
- Deja que mi gente flipe. - Deja que mi gente flipe.
- No somos máquinas. - No somos máquinas.
Queremos llevar pantalones pitillo.
Qué pegadiza. ¿Y entonces?
Espera. Hagámoslo bien.
Guay.
Imagina que esto es un láser.
- Vale. - El General Inzanity detiene al héroe.
Y lo obliga a trabajar en una cantera.
- Podría pasar. - Y él
se pasa el día llevando rocas montaña arriba
para construir la nueva guarida del General Inzanity.
Luego llegan los rebeldes para ayudar a escapar al héroe,
pero acaban atrapados en la montaña,
rodeados por el ejército robot.
Y es cuando El Rebelde suelta las piedras para que rueden hasta los robots.
- Las rocas ruedan... - Para salvar el rock-and-roll.
Dios mío.
La trama no es muy sutil.
Me gusta.
Y no te he contado la mejor parte.
El clímax de la historia.
Es difícil de explicar.
No quiero exagerar, pero te cambia la vida para siempre.
Quiero verlo. ¿Nos lo perdimos?
¿El clímax?
¿En serio quieres volver?
Sí, eso creo.
Quizá compense quedarse sordo y mearse en los pantalones.
Además, es tu cumple.
Gene, no vuelvas por mí.
No lo hago por ti.
Lo hago por mí.
Y por ti.
Vamos allá.
Hola, señoritas.
Soy Andrew, vuestro camarero.
Empecemos con los bollos de canela.
No hemos pedido bollos de canela.
¿Ah, no?
Habrá sido alguna muñeca.
Habrá sido Becky,
le encantan los bollos de canela.
Lo pone en su tarjeta.
Becky es así.
Que la muñeca ha pedido bollos, dice, me encanta.
Pero no nos los cobréis, que os conozco.
Son gratuitos.
Deberían ser gratis.
- Camarero. - Diga.
¿Me avisa si mi muñeca pide algo?
- Claro. - ¿Me está mirando?
- ¿Ahora? No. - Bien, genial.
Ahora, sí.
Les daré un momento para que consulten la carta.
Las muñecas de la cena se quedan aquí.
No son para comprar, son muñecas para cenar.
Avisadas quedan.
Veamos cómo es Becky.
Conozcámosla.
Aquí pone que es hija de un mercante rico de finales del siglo XIX.
Cuando fuese eso.
Juguemos pues.
Mi muñeca se llama Suzie.
Fue la primera chica en llevar gafas en público.
Bastante guay.
Mi muñeca no para de subirse el vestido.
¿Y la tuya, Tina?
Háblanos de Pestañitas.
¿Qué le pasa?
Se llama Francine.
Es bailarina.
¿Bailarina?
¿Cómo se inventan estas cosas?
"Se unió a una compañía de ballet estadounidense
que viajó por el mundo durante la Guerra Fría.
En Europa la reclutaron para espiar a los rusos".
Qué muñeca más rara y seria.
¿Es espía?
Me gusta.
¿Sí? Pues que se siente con Suzie y contigo.
Ayuda.
- Vale. - Gracias.
Se te ha caído la muñeca.
Pero ¿qué haces ahí? Estás asquerosa.
Ni salir ni entrar.
- Compramos entradas. - Está todo vendido.
Podríamos guardarle el sitio
a los famosos que quieran ir al baño.
- No. - Así no se puede negociar.
Mira, Gene, el de la reventa.
- Disculpe. Oiga. - ¿Qué te ocupa?
¿Entradas, calcetines, maría?
No, no. ¿Eh?
Quería saber si le quedaban entradas.
¿Aunque no tengan vistas?
- Da igual. - Véanlo desde aquí.
Perdón, una broma de las mías.
- Ya, ya. - En fin.
- No quedan. - Vaya.
Lo hemos intentado, Gene.
No ha podido ser.
Pueden colarse,
pero no es cosa de niños que no compran pulseras.
Porfa. Es su cumple.
- No le quedan muchos. - Gene.
A ver, es arriesgado,
pero por 20 pavos, les hago entrar.
Pero ¿cómo? Queremos ver el final.
- Se acaba en breve. - Todo llegará
cuando me den 25 pavos.
Había dicho 20.
Por su pulsera más molona, eso está hecho.
Tome, 25 pavos.
¿Qué hacemos?
Antes, si me permite.
Feliz cumple, papá.
Este número de teléfono
es la línea directa al puesto de comida.
Llame y cuando cojan diga la contraseña.
¿Que es cuál?
La contraseña es...
Madre mía.
Una cosita, en el puesto trabajan dos tipos.
Uno es majo, el otro no.
Vale. ¿Cómo se llaman?
Nick los dos.
Qué guay.
Si coge el que tiene mala leche, cuelgue de inmediato.
¿Cómo sabremos qué Nick ha cogido el teléfono?
El Nick majo suena a persona maja.
Vale.
Otra cosita.
El que tiene mala leche conoce nuestros líos
e intenta hacerse pasar por el majo, se le da fetén.
Casi imposible diferenciarlos.
Madre mía.
Iremos viendo. Gracias.
Si les pillan, no me conocen. Me piro.
Mira qué pintas.
La coleta parece un propulsor.
Va a despegar.
Aquí tiene sus alitas de pollo
y para las muñecas, jugosos espaguetis de plástico.
Adoro a esta niña.
Controla a los rusos, pero no lo que come.
Pues a Francine no le queda mucho
así que aprovéchala ahora.
¿Cómo? ¿Van a dejarla de hacer?
Algunas muñecas dejan de fabricarlas, se deshacen de ellas.
Las donan a los pobres.
Qué detalle.
Eso es para las muñecas nuevas. Las de la cena, no.
Como se abollan, cuando dejan de fabricarlas
las meten en una...
- Una especie de... - ¿De qué?
Es como una...
- ...trituradora de muñecas. - ¿Qué?
Sí, las hacen picadillo.
Que a su vez usan para la esterilla de la zona de juegos.
A veces se les queda un ojo
y parece que te están mirando desde abajo.
Si lo piensas, es chungo.
Sigo bebiendo.
Tú puedes.
Recuerda, has de colgar si coge el que tiene mala leche.
- ¿Sí? - Hola.
- ¿El puesto de comida? - Sí.
¿Podría...
...decirme qué cosas tienen?
- Pues dulces, saladitos. - Guay.
Algunas cosas son mitad y mitad.
Ya, ya.
¿Majo o mala leche?
No lo sé.
Déjame a mí.
Felicidades. Ha sido seleccionado para una encuesta.
¿Alguna vez dice cosas como: "Vaya, qué guay soy
- en comparación con Nick"? - Nick soy yo.
Ya, pero ¿cuál?
Dame el móvil.
Hola. Yo otra vez.
¿Qué haría si le dijera: "Bota, rebota y en su culo explota"?
El de la reventa les ha dicho que hay un Nick majo y otro que tiene mala leche,
y les ha dado la contraseña.
- Sí. - Me había olvidado.
A veces finjo que hay dos Nick
para vacilarle, me aburro mucho.
- ¿Queréis entrar? - Sí.
Nos vemos atrás en tres minutos.
Son 20 pavos.
Ya he pagado.
Pero a mí no, ¿a que no?
- Yo soy dos Nick. - Vale.
Puerta trasera en tres minutos. Si no estáis, me piro.
Pues resulta que solo hay un Nick.
- ¿Cómo? - Ahora no puedo explicártelo.
Nos vemos atrás en tres minutos.
¿En tres minutos?
Qué lejos.
Creo que habrá que correr.
No, Gene.
No hay escapatoria.
Pero no puedo.
No queda otra.
¿Empezamos andando y luego aceleramos o corremos sin más?
Sin más. ¡A correr!
Ay, Dios mío.
Mira. Creo que se hace así.
Es solo una muñeca, pero es la única guay que tienen.
¿Cómo van a hacerla picadillo?
- Lo siento. - No debería habértelo dicho.
Podemos comprar a Francine y acogerla en casa.
Ni de broma. Digo, por mí bien.
- No creo que vendan... - Camarero.
¿Todo bien? ¿Qué tal la combinación de bollos
- palitos de pollo? - Mejorable.
Oiga, ¿cuánto cuestan estas muñecas?
Esta, por ejemplo.
- ¿Las de cena? - Sí.
- No se venden. - ¿Por?
La Sociedad Chica Especial no vende muñecas usadas.
- ¿Cómo? - Qué mal.
Disculpen, me llama una muñeca.
Plan B.
Pillamos a Francine y salimos por patas.
No podrán pillarnos a todas.
No puedo perder este curro.
Aún tengo que pagar la moto de agua que choqué hace siete años.
Aunque sí puedo ayudaros.
- Es una espía, ¿no? - Sí.
O sea que se le da bien disfrazarse.
Dios.
Me duele el alma.
Imagínate sentado en el planetario
disfrutando del clímax.
Pero Gene... Da igual.
Es esa puerta. ¿Conseguido?
¿Hemos llegado pronto?
¿Estamos en forma?
- ¿Nos ponemos camisetas de tirantes? - Puede.
¿Qué es eso?
Plutón, el explaneta caído en desgracia.
Lo van a tirar.
En clase quitamos los Plutones de los modelos.
Y los pisoteamos bien fuerte.
Es él. Vamos.
No, espera.
Hay que llegar a esa puerta.
Qué estresante el planetario.
¿Por qué no nos avisaste, Neil deGrasse Tyson?
¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
Nick no va a esperar.
Si vamos, nos verá el de seguridad.
No pasaremos.
Voy a cerrar la puerta.
Lentamente.
No. Dejad que mi gente flipe.
Primera parte.
¿Qué haces?
Ayúdame, papá.
¿Pero qué?
Directo al aparcamiento de empleados.
Eres insoportable, Plutón.
Vamos, vamos.
No cierres.
- Estamos aquí. - Hola.
Gene, qué pasada.
La roca rodó para salvar el rock.
Y para celebrarlo, me debes 20 pavos.
Cierto. Aquí tienes.
Rápido, Gene. A nuestro sitio.
Gracias, Nick majo.
Os echaré de menos.
Creo que ya llega el clímax.
¿Estás bien?
Eso creo.
Gene, tú puedes, y merecerá la pena, espero.
- ¿Zentipede? - Zentipede.
¿Me deja una servilleta?
Voy a hacerte unos tapones.
Puaj. Y gracias.
Tenemos que vestir a esta muñeca como otra
de las que siguen fabricando,
para eso tráela a mi peluquería.
No nos dejan sacar las muñecas del restaurante.
- El camarero no nos quita ojo. - Yo me encargo.
Camarero.
¿Qué puedo hacer por usted a estas horas
cuando normalmente ya dejan de pedir cosas?
- ¿Puede ponernos esto para llevar? - Es la comida de las muñecas.
- Se queda. - ¿Podría fingir que lo pone para llevar?
Luego sacarlas y decir: "Tomen, sus sobras".
Por supuesto, señora.
Vamos, vamos.
Coge una Sabrina de la entrada.
- Vale. - Ve a accesorios.
Coge un vestido, una diadema y zapatos de Sabrina.
- Vale. - Y ven a peluquería.
Pasa desapercibida, finge que eres una niña.
Lo intentaré.
SABRINA CHICA ESPECIAL
¡Sí!
- ¡Qué pasada! - ¡Zentipede!
Increíble que sea ella.
Eres buena, tía.
Gracias. Ven algún día a peinarte.
No te pases. Oye.
¿Y si dejan de hacer Sabrinas?
Triturarán a la que dejamos en el restaurante.
Eso no va a pasar.
Sabrina mantiene este sitio. ¿Qué me dices?
¿Ponemos a Pestañitas en su sitio?
¿Y si la compramos?
¿Y así la refugiamos del frío?
Con el descuento de Gretchen, no saldrá tan cara.
No hace falta.
Tina ya tiene suficiente con lo suyo.
Mejor dejamos aquí a Francine, sabiendo
que la ayudamos cuando las pasaba canutas.
¿Sabes qué?
Comprémosla.
Me siento cómoda con ella.
- No me da fobia. - ¿En serio?
Sí. Parezco normal.
Vale.
Gracias, T.
No hay de qué.
¿A que el espectáculo envejece bien?
No lo habías visto, pero ¿no te parece?
- Me ha encantado. - ¿En serio?
Más alto.
Tengo el oído tocado.
¡Que me ha encantado, papá!
Yo también te quiero, Gene.
Traducción: Monica Diaz Casariego
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