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ES TU FUNERAL
GRAN INAUGURACIÓN
ABRIMOS DE NUEVO
EXTERMINIOS ÉTICOS
ABRIMOS UNA VEZ MÁS
VAMOS POR LA CUARTA INAUGURACIÓN
¡Linda, ya han llegado!
Ah, déjame verlas.
¿Qué es eso, qué pasa?
Gayle encargó unas fotos profesionales para Negociador.
Vale. Genial. ¿Y eso?
Ian dijo que las necesitamos para participar
en las audiciones de comida para el gato de Chef Gato.
¿Qué? ¿Quién es Ian?
El representante de gatos, Bob.
Ah. No sabía que tuvieras representante de gato, Gayle.
Sí, Gayle y yo lo conocimos la semana pasada
al salir de la peluquería gatuna.
Cree que Negociador podría ser
el próximo actor de comida de gato Chef Gato.
- Ya sabes, Chef Gato. - No, no tengo ni idea.
Si los gatos cocinaran, cocinarían Chef Gato.
Sí, ahí está.
- La canción mola. - No mucho.
Cuando murió el gato original,
buscaron otro gato igual que él.
Y luego otro y así sucesivamente. Lo sustituyen por otro.
Como al presidente.
El Chef Gato actual están en las últimas y buscan uno nuevo.
Van a hacer un casting.
Por cierto, Lin, tienes que prestarme un poquito más de dinero
para enviar las fotos.
Hay que mandarlas por "correo nocturno".
Correo nocturno.
Cuando pensaba que el correo no podía ser más sexy.
Papá tiene la piel correosa. ¿Eso no vale?
¿Gayle necesita más dinero?
Linda ya me pagó las fotos.
- ¿Sí? - Ah, no fue nada.
- Casi nada, fueron... - Fueron 222 dólares.
- ¿Qué? - Bueno... No, no fue tanto.
Tengo el recibo.
- Linda, ¿podemos hablar en la cocina? - No...
Dijimos que no le prestaríamos más dinero a Gayle.
- ¿Ah, sí? - ¡Sí!
- Casi nunca nos pide dinero. - ¿Qué?
Necesito... 16... 41... 105... 22 dólares... para limpiar la moqueta.
...unas medias con faja. ...mi licuadora.
Debo tres meses. ¡Regalos de Navidad! ...lubricante.
Vale. Le diré que se pague ella el envío.
Perdón, he roto una pila de platos.
Pero tranquilos, os los pagaré.
¿Tenéis algo de dinero? Para los platos.
Madre de Dios.
- Tina, ¿me pasas una bolsa de basura? - Sí.
Anda, mira.
Una caja. Madre mía.
Quiero una. ¿Por qué Tina tiene una caja?
Sí.
Se la dejaría Gayle la última vez que trajo los gatos.
Sí que se parece a Negociador.
- Pues sí. - Te dije que el representante no mentía.
Se parecen, pero eso no significa que Gayle...
...que tengamos que pagarle a ese tipo.
- No sabemos si es representante. - Parece formal.
Tenía tarjeta y todo.
Cualquiera tiene tarjeta. Hasta Teddy.
- Y Ken. - Gene.
Es verdad. Con su número de busca. ¿Quieres una?
- No. - Sí.
Ese tío pretende estafar a Gayle.
Iré a verlo mañana a ver si nos devuelve el dinero.
Le romperás el corazón a Gayle. Estaba ilusionada.
Vaya. Ya la cojo.
Pues huele bastante bien.
¿Qué hago? No como comida de gato.
- ¿Qué dices, cielo? - Nada.
Dios, está de muerte.
- Hola. Capriche, saluda. - Ah, hola.
Capriche, abraza.
Ah, vale. Pues...
Capriche, échate. ¿Qué necesitas?
- ¿Es Ian Amberson? - Culpable, me temo.
Me llamo Bob Belcher
y creo que se está aprovechando de mi cuñada.
¡Es adulta y es su cuerpo!
¿Ha hecho cosas con su cuerpo?
No sé. ¿Tu cuñada se llama Karen?
- No, Gayle. - Ah, Gayle.
Ah, qué bien, estupendo.
Que conste que Karen dio el primer paso.
En todo caso, se aprovecha ella de mí.
Mi mujer le pagó a Gayle unas fotos para su gato.
Sí, muy buena inversión, claro.
Su gato es clavado al de Chef Gato.
Al final no va a usar las fotos, y quiero que me devuelva el dinero.
¿Que no las va a usar?
Estaría loca de no enviarlas.
- ¿Ah, sí? - Claro que sí.
Hazme caso. Representé a Chef Gato de 1993 a 1998.
Se llamaba Bootsy, claro. Fueron los mejores años de mi vida.
Hasta hoy. Siempre puede mejorar. Cruzo los dedos.
Oiga, sé lo que hace.
Se aprovecha de señoras vulnerables
y les cobra dinero por fotos...
Bootsy ganó 40 000 dólares anuales en pagos residuales como Chef Gato.
Y llegamos a conocer a Dean Cain.
Es majísimo. Así que suaviza el tono.
Entonces, ¿en serio piensa
que Negociador podría hacer de Chef Gato?
Sí, por supuesto, eso creo. Con mi ayuda.
Pregúntale a cualquier representante de mascotas.
Soy un tipo serio.
Ese concurso será su gran momento, Bob.
Vendrá gente de todo el mundo
con gatos persas grises y blancos.
Pero Gayle y Negociador
llegarán de la mano de Ian Amberson.
Y eso todavía significa algo.
- No sé. - ¿Sabes qué? Muy bien.
Si quieres seguir viviendo en la sombra,
temes coger un toro estrella por los cuernos y viajar al espacio,
tú mismo, no diré nada.
Te devolveré el dinero de las fotos. Sin problema.
Y ahora tengo que buscar a un hámster
que se sorprenda al recibir una pizza.
Nada fácil, por cierto.
Porras. Gayle dijo que necesita dinero para el envío, ¿no?
- Treinta y cinco dólares. - ¿Acepta cheques?
Dáselo a Capriche. Sabe cobrar cheques.
- ¿Capriche? - Vale.
HAMBURGUESERÍA BOB
Voy al representante de gatos con Gayle para adiestrar a Negociador.
Ya tiene fecha de audición.
El sábado a las 16:25 horas. ¿Te lo crees?
Genial. Si sale bien,
Gayle ganará su propio dinero
y no necesitará tanto del nuestro.
Espera. ¿De cuánto dinero hablamos?
Ian dijo que Chef Gato ganó 40 000 al año en 1998.
Eso es lo que gana Chumbawumba.
Es un placer anunciaros mi nuevo puesto como gerente de Negociador.
- Enhorabuena. - Me llevo el 30 por ciento.
- No, Louise. - Insisto.
Viviremos en la casa de invitados de Negociador,
llevaremos su estilo de vida y lo ayudaremos a asearse.
Si los gatos cocinaran, cocinarían Chef Gato.
Capriche, la tele.
Capriche, luces.
Y eso, amigas, es lo que tiene que hacer Negociador.
¿Apagar la tele con la cara y encender las luces con la pata?
No, Gayle.
Lo del anuncio, Gayle. Por favor.
Polly quiere un colchón de calidad con descuento.
Bien, Petey.
¿Petey tiene una audición?
No, Petey hizo el anuncio en 2002.
Si enseñas a un animal a hacer algo, mantiene dicho comportamiento.
Lo repite una y otra vez
hasta que su dueño lo abandona en tu puerta, ¿a que sí?
Polly quiere un colchón de calidad con descuento.
Vale, he colocado premios aquí, aquí y aquí.
Así se colocará donde debe.
Saca a Negociador del transportín y a ver qué tal se porta. A la de tres.
Un, deux...
¡Ay, mi madre! ¡Quitádmelo de encima! ¡Matadlo!
¡Que alguien le pegue un tiro!
¡Lo tenéis a tiro, disparad!
Tina, papá te necesita.
- Nada. - Dios, ¿estás comiendo comida de gato?
- No. - Estás toda manchada.
Déjame probar.
Madre mía. ¡Está buena!
- Tiene que ser nuestro secreto. - Uno de muchos.
¿Qué tal?
- No muy bien. - Sí.
- ¿Qué pasó? - Negociador atacó a Ian.
Ian dijo que o Negociador
tira el tarro de especias sobre la olla
o ya podemos olvidarnos de todo.
- ¿Qué? - Desgraciado.
En fin. Lo intentamos.
Pero sigues siendo mi gato con botas.
Espera, ¿te vas a rendir?
- Sí. - ¡Así se hace!
¿Puedes ganar 40 000 dólares al año
por hacer literalmente nada y te rindes a la primera?
Eso parece.
Saca a mi cliente, quiero hablar con él.
- No puede andar por la barra. - Sácalo.
Negociador, vuelve al transportín.
Anda, papá.
- ¿Qué? - Te ha obedecido.
Eres un encantador de gatos.
Sí, eres muy bueno. Casi me meto yo.
¡Eso es! Papá, tienes que enseñar a Negociador a tirar el tarro.
- Tú serás su adiestrador. - Sí, puede ser.
Si lo enseñas a tirar el tarro,
Ian nos representará.
Tomaré las pastillas de la alergia.
Y me pone nervioso, porque no se mezclan con alcohol
y siempre las mezclo con alcohol.
No sé.
Puede que Negociador no esté hecho para triunfar.
¿Qué, con esa cara y ese culo?
Venga ya, Gayle. ¿No te vendría bien el dinero?
Sí. Así podría comprarme más gatos.
Vale. Pues parece que soy el nuevo adiestrador.
¿Qué dices? ¿Quieres ser el nuevo gato de Chef Gato?
Aquí nadie come comida de gato. ¿Por qué lo dices?
- Nadie lo ha dicho, Tina. - Ya lo sé.
Así se adiestra a un gato.
Así se adiestra a un gato.
Así se adiestra a un gato.
Esfuérzate, que no parezca un pato.
Tragar, comer, comer, tragar, todo es empezar.
Ah, hola.
Eso que haces es un poco raro.
Me clavas la pata.
Me duele, estás apretando mucho.
Aunque es agradable.
Negociador, sé que estarás harto
de que te mande tirar el tarro dichoso. Lo entiendo.
A mí tampoco me gusta que me den órdenes.
Por eso tengo mi restaurante.
Así que no lo hagas porque yo quiero. Hazlo por ti.
Te beneficiará. Ganarás tu propio dinero,
verás mundo, podrás dejar a Gayle.
Es broma. Sé que te cae bien, es maja.
¿Qué me dices? ¿Quieres tirar el tarro?
¿Quién quiere tirar el tarro? ¡Tú!
¡Sí! ¡Lo has hecho, Negociador!
¡Ay, mi madre!
Ah, Bob, Linda, Gayle. ¿Qué hacéis aquí?
Hola, Ian, Capriche.
Sé que hubo un incidente con Negociador,
pero hemos ensayado y no se lo creerá,
pero ya tira el tarro de especias.
Bien...
- ¿Quién es ese? - Sí, ¿quién es?
Ellas son Mimosina y su gata Jessica.
Jessica se parece mucho a Negociador.
No, Bob. Se parece a Chef Gato.
¿Nos representará a los dos en las audiciones?
Me temo que no, Bob.
¿Qué? Pero si ahora ya hace el truco. Ya le sale. Enséñaselo.
Ese gato es un peligro. Ya visteis lo que hizo.
Ya no. Lo he adiestrado.
Por favor, Bob. No eres un profesional.
¿Va a ayudar a cualquier gato que se parezca a Chef Gato, es eso?
No, Bob. Voy a ayudar a Jessica.
Y ahora tengo una relación seria con Mimosina.
¿O sea que nos da esperanzas, nos hace creer en algo
y luego nos deja tirados por una gata más joven y guapa?
Tranquilízate.
Vamos a ir a la audición sin usted, Ian.
- ¿Sí? - Sí.
Haré que Negociador
tire el tarro de especias ante los jueces.
- ¡Productores! - ¡Eso!
- No se le da muy allá. - Se le da genial. A veces. Una vez.
No tenéis nada que hacer.
No avergoncéis así al gato.
- No vamos a aguantar esto. - No.
- Vamos, Lin. - Sí.
Bob, ¿yo también voy?
- Sí, Gayle, vente. - Bien. ¿Y me llevo al gato?
- Sí, es tu gato. - Vamos.
Vale. Adiós, Ian. Adiós, Mimosina.
Vámonos ya.
- Coge el gato. - ¡Fuera de aquí!
¡Eso intentamos!
No puedo mirar esta comida.
Ya. No cruje, no sabe a atún. Es una basura.
Y no queda Chef Gato.
- ¿Qué hacemos? - Igual es una señal.
Para que dejemos de comer comida de gato.
He vomitado en la alfombra.
Vale. Pasaremos un día normal sin pensar en comida de gato.
¿Listos para ir a la audición de gatos?
- ¡Mierda! - Así me gusta.
Esa es Gayle. Nos vamos. Venga, niños.
Hoy asciendo de miau a ricachona.
¡A por todas, Negociador!
Madre mía, cuánta gente. Cuántos gatos.
- Todo se parecen a Negociador. - Menos ese.
- Lárgate, Garfield. - Sí.
Papá, ¿qué gatos son la competencia?
Dímelo y me ocupo de ellos.
No tenemos competencia. Va a ganar Negociador.
Hola, Nego. ¿Cómo lo llevas?
No lo alteres, que está concentrado.
Solo quiero verlo, Bob.
Has abierto el transportín.
Se está lamiendo la barriga, eso lo hace cuando está triste.
Mira. Madre mía, le ha salido una calva.
Supongo. Es pequeña, pero...
- ¿Lleva lamiéndose toda la semana? - No sé.
Pensé que si se lamía la barriga es porque estaba contentísimo.
Exacto.
No, es grave, Bob.
- Lo estás poniendo nervioso. - Conmigo se enfada, no se pone nervioso.
Estoy preocupada. Le pasa algo.
Louise, ¿no querías un refresco de la máquina?
¿Y querías que alguien te acompañara?
Ah, sí, es verdad.
Tía Gayle, ¿me acompañas a la máquina de refrescos?
Pulsas muy bien los botones.
- ¿Sí? - Sí.
Los pulso con el codo por los gérmenes.
- Vale. Venga. - Vamos.
Pasadlo bien en la máquina.
Qué emoción. No sabía que lo hiciera tan bien.
A ver, Negociador, vamos a hablar. Primero, siempre habrá gente que te odie.
Eso no tiene solución.
Menos mal que ya hemos superado lo de la comida de gato.
Dios, cuánta comida de gato.
- Y dan muestras gratis. - Es mamá.
Que nos ate como a hombres lobo
para protegernos.
¡Mamá!
- ¿Estás...? - ¡Comiendo Chef Gato!
¿Qué...? Ah, pues sí.
Qué locura. ¿Quién come comida de gato, quién?
- ¿Sabor? - Pollo y queso.
- Dame. - No.
- Sí. - Vale.
Dame.
Un momento. ¿La caja de Chef Gato de casa era tuya?
Sí. ¿Qué pasa?
Me gusta relajarme comiendo comida de gato.
¿Es un delito? Dame eso.
¡Nuestra adicción es genética!
Soy inocente. Nací adicto a la comida de gato. Era un caso perdido.
Y yo fui el niño que no entró en el equipo de baloncesto.
No seas como yo, sé como tú, porque tú sí lo vales,
tienes actitud y chispa, y he aprendido mucho de ti.
A veces siento que tú eres el maestro y yo el gato.
Fin.
Voy a por un poco de agua.
Te tengo alergia, y he hablado mucho.
- Ian. - Hola, Bob.
Te vi dándole una charla motivacional al gato.
Bien por los dos. Eso cambiará las cosas.
¿Usted cree?
Pues claro que no, Bob. Es un gato.
No intente manipularme.
No me hace falta, no vas a ganar.
Claro que sí. Y nos va a ganar usted.
Ah, vale. Buena respuesta, Bob. Adiós, Bob.
- No, adiós a usted, Ian. - Adiós a ti, Bob.
¡No, adiós a usted!
- ¡Pues adiós! - ¡Adiós!
¡Adiós con mi mano en su cara!
Vale, grandullón... Espera. ¿Dónde...?
¡Dios, Ian tiene a Negociador!
¡Mi bebé!
Negociador, ¿dónde estás?
Dios, todos los gatos sois iguales.
Perdona.
- Papá. - He perdido a Negociador.
- ¿Qué? - ¿Dónde está Gayle?
Se ha escapado.
Dijo que se iba a llorar al baño,
la dejé cinco minutos y cuando entré, ya no estaba.
Madre mía.
Ian no tiene al gato, lo cogió Gayle. ¿Dónde estará?
Va a ser ella.
- Vaya. ¿Cuántos pisos llevamos? - Uno.
- ¿En serio? - Sí.
- ¿Te vas a morir ahora? - Puede.
Aquí no hay nadie escondido. Soy yo, la triste conserje
y mi gato conserje, Escobitas.
Ah, vale. No queremos molestaros.
Vale, dame un segundo.
- Hola, Gayle. - Hola.
Gayle, ¿qué haces ahí?
Sentarme.
Se nos va a pasar la audición,
- ¿lo sabías? - Sí, ya lo sé.
Esto está genial, pero escucha.
Mi cliente tiene que hacer esa audición.
¿Nos cuentas por qué lloras?
Si Negociador se pone triste, yo también.
Ah, ¿está triste?
Sí, Bob. Se arrancó el pelo de la barriga.
Mira. Se le ven los pezones.
Gayle, sé que Negociador está un poquito estresado.
¿"Un poquito estresado", Bob?
Nunca he visto así sus pezones. ¡Jamás!
No está hecho para el mundo del espectáculo.
Vale, o sea que los gatos no quieren ser famosos.
Gayle, es una gran oportunidad para ti y para Negociador.
Aprovéchala,
porque siempre nos pides dinero prestado.
Y mucho.
- ¿Sí? - Sí. Y no pasa nada.
A mí no me importa, pero a Linda le fastidia.
Con esto, podrías ganar algo de dinero para ti.
Podrías buscar un piso mejor o...
¿Qué le pasa a mi piso?
- Nada. - Mola.
O podrías comer fuera alguna vez.
- ¿Dónde? - Gayle,
serías más independiente
y no tendríamos que darte tanto dinero.
Tantísimo dinero.
Yo solo quiero que Negociador sea feliz.
Te entiendo.
Te importa más tu gato que el dinero,
y eso es bueno.
Aunque es nuestro dinero el que no te importa.
Ya.
Venga, vámonos a casa.
Sí. Pero déjame al gato
quince minutos y vuelvo en un pispás.
No para la audición, para otra cosa.
- Vale. - No.
Vale.
Te cambio "San Gatobo" por "Gaté de pato".
¿Te has vuelto loca, mamá?
Me apetece echarme la siesta al sol.
- Sí. - Hola, chicos. Una cosa. No vamos a...
Madre mía. ¿Sigues con eso? Me dijiste que lo habías dejado.
Te mentí.
No me juzgues. Tú ves partidos.
- Sí. - Tina, tú también.
¡Y yo!
¿Por qué coméis comida de gato?
Uñas fuertes, pelaje sano, excrementos compactos.
- Estáis locos. - Sí, locos.
Hay que calentarla y comerla con avena.
Sigue.
Madre de Dios.
Me siento marginada. Dame, anda.
Señor, estáis comiendo... Qué asquerosidad, por favor.
¿Ah, sí, Ian? ¿Es asquerosa?
- Sí. - Dios, pues sí.
¿Cómo podéis comerla?
- Sigue y lo entenderás, papá. - Qué va.
Espera, ahora sí.
Sí, está muy buena.
- ¿Qué tal su gata? - Se atragantó.
No tiene gracia. Se atragantó con la comida.
¡Necesitó la maniobra de Heimlich!
Qué idiota. Mírenos. Atento.
Trago.
Nosotros comemos comida de gato sin atragantarnos. Aprenda, Ian.
Sí, tendré que aprender de vosotros, Bob, eso parece.
Adiós, Ian.
Vale. Sí, lo tengo
Lo he pillado.
Negociador, qué pesadez. Venga, otra vez.
Vaya tela. Y te faltan varios años para morir.
Sí, muy bien. Vaya, por los pelos.
¡No, eso no!
Traducción: Beatriz Egocheaga
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