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ES TU FUNERAL
ELLAS TAMBIÉN SIERRAN HERRAMIENTAS
GRAN INAUGURACIÓN
ABRIMOS DE NUEVO
FUMIGAMOS CON AMOR
ABRIMOS UNA VEZ MÁS
VAMOS POR LA CUARTA INAUGURACIÓN
Hola, gente. ¿Quién tiene dos pulgares y la gripe?
¡La menda! Tócame la frente.
¡Toca! ¡Tócamela!
Pues sí, estás ardiendo.
Mitad niña, mitad parrilla. Toda poli.
Una poli enferma.
No fastidies, Louise, ¿has pillado la gripe? Qué mal.
Ya. Qué mala suerte.
Estás bastante espabilada.
¿Será que no quieres ir al cole?
¡Qué atrevido, padre!
Pero ahora que lo dices, igual tengo que faltar al cole.
Qué pena, con lo que me encanta.
Louise, no te conviene coger la gripe.
A mí me produjo delirios febriles.
Soñé que iba a un club de lectura con mi prima Vanessa
- y era una mujer lobo. - Mítico.
Pues tendré la gripe, pero me siento de lujo.
- Gene, abrazo de celebración. - ¡No!
- Tina... - Yo sí acepto uno.
- Eso es. - ¡No, Tina!
¿Cómo está mi enfermita?
Menudo montaje tienes aquí preparado.
Ah, sí, tengo a mis amigos Bakeneko,
Akkorokamui,
Dodomeki y Mizuchi.
Yo los llamo a todos Hello Kitty.
Y ahora, vas a tomar el jarabe.
Venga, hasta la última gota.
En un rato vuelvo a verte.
No quiero ponerme buena.
Espera, ¿quién falta aquí?
Kuchi Kopi. ¡Kuch!
Mi juguete favorito del mundo.
Si tuviera un favorito.
Que no es el caso.
Pensé que le habíamos quitado la bocina.
- ¿Estaba en tu cajón de la ropa interior? - Sí.
- Conocemos el cajón. - Y tu ropa interior.
Estirada y no tan blanca como debiera.
¡Voy!
Vale ya.
- Bien, me has oído. - Sí.
¿Me harías el gran favor de traerme a Kuchi Kopi?
Iría yo, pero estoy débil y enfermísima.
- Sí, ¿dónde está? - En el baño, junto al váter.
¿Y qué hace ahí?
Ya que preguntas, es mi amigo de cacas.
Vale. Venga, ahora te lo traigo.
Aquí está.
No, por favor.
Me cayó Kuchi Kopi al váter,
intenté secarlo y se me volvió a caer.
Y ahora está lleno de agua por dentro.
A Louise no le hará gracia.
Es su juguete favorito.
¿Crees que no lo sé?
¿Y ahora qué hacemos?
Meterlo en el horno con arroz.
Para secarlo. Se hace con los móviles.
Y ya de paso, metemos unas costillas. Por si las moscas.
¿Alguien más se está congelando
y se siente flotar?
¿Solo yo?
¿Dónde anda Kuchi Kopi?
¡Un segundo!
Está a 35 grados. ¿Cuánto suele tardar?
- Treinta minutos. - ¿Qué? ¡Eso es media hora!
Louise nos pillará mucho antes.
A ver, conozco muy bien el horno.
Qué chulería.
Si lo ponemos a 90 grados unos minutos, servirá.
No puedo entrar sola. Os venís conmigo.
- ¿Qué decimos? - Entretenedla.
Puedo distraerla con un baile intrigante.
- Hola, cariño. - Hola.
Hola. ¿Dónde está Kuchi Kopi?
- Sí. Kuchi Kopi. - Sí.
Mira cómo baila.
Menudo fiera.
Espera, ¿ese es tu jarabe?
No.
¿Lo escupiste?
- Tienes que tomártelo, señorita. - No quiero.
No me obligues a hacerte un placaje familiar.
No te atreverías.
¿Cómo aguanta el tipo estando tan enferma?
¡Como la economía!
Vale, tenemos un problema.
¡Dios, el horno!
¡Que le den al horno y a vosotros!
Vaya, nos hemos pasado de tiempo.
Pero igual está bien.
No está bien.
¡Yo lo arreglo!
- ¡Quema! - Estamos muertos.
Ay, Dios. Deberíamos irnos
de la ciudad. Subir al coche y largarnos.
Yo quiero ver Ann Arbor.
Bueno, anda un poco atontada, ¿no? Igual no se da cuenta.
- Hola. - Buenas.
¿Tienes a Kuchi Kopi?
Aquí está. Kuchi.
- ¡Hasta mañana! - Hasta mañana.
Hasta mañana, Kuchi.
- Mi madre. - ¡Fue un accidente!
Se me cayó al váter y Tina dijo que lo metiéramos en el horno.
Bob lo puso mal
y Gene le aplastó la cara, así que es culpa de todos. ¿Verdad?
Louise, mil perdones.
Di algo, cariño.
Fuera.
Louise, sé que estás muy enfadada
y que es pronto para verlo con perspectiva y perdonarnos...
Jamás os lo perdonaré. ¡Jamás de los jamases!
¿Y qué tal si...?
- ¡Largo! - ¡Vale!
Pues ha ido... bien.
No me lo puedo creer.
Antes confiaba en mi familia.
Lo sentimos, perdónanos.
Ahora son una pesadilla.
¿Sabes que te hemos perdido perdón?
Me destrozaron mi juguete favorito.
No estuvimos inspirados.
Me rompieron el corazón en pedacitos.
Si ayuda, te dejamos partirnos la cara.
Tendría que mataros a bofetadas.
Pues sí que estamos mal.
Se ve que lo mío no es perdonar.
Estoy mareada. La habitación da vueltas, estoy atontada.
¿Una alfombra de espiral? Se ve que mi cabeza está muy mal.
Hola.
Espera, ¿por qué gritas tú?
Pensé que era lo que hacíamos.
- Mejor no. - Por mí bien.
Me la voy a jugar y a decir
que igual esto es un delirio febril.
Vaya día más gris.
¿Será, no sé, porque estoy enfadada con mi familia?
¿Así funcionan los delirios?
Deberías pasártelo bien.
La verdad es que estás hecho un cuadro.
- ¿Es grave? - Bastante.
Pero no es la cara, ¿no?
Mi familia te dejó hecho un eccehomo.
- Habría que matarlos. - ¿Qué?
¿Me he pasado? Oye, por cierto.
Tengo una multipropiedad por aquí.
¿Una multipropiedad en mi delirio?
Sí, una fortaleza preciosa. ¡Mira!
- Ahí se ve. - Ah, sí.
¿Estás mirando donde te señalo?
Sí, es la única fortaleza que hay.
Ya, pero no reaccionaste diciendo:
"¡Anda, es una fortaleza increíble!".
Es muy bonita.
En fin,
que deberíamos ir. Allí estaremos solos
y a salvo.
- ¿De qué? - De la gente.
¡Nadie nos hará daño!
- Perdona. - Ya.
Vale, bueno... sí, vamos para allá.
Por mí bien.
¡Qué horror!
¡Sí, Louise nos odia!
A mí el que menos, pero sí.
- ¿Sí? - Bob, soy Teddy. Del restaurante.
- ¿Estás viendo el hockey? - No.
Qué pena, porque no tengo tele. Quiero ir a ver el partido.
No es buen momento. Estamos en medio de una crisis.
Derretimos el Kuchi Kopi de Louise.
- ¡Es su juguete preferido! - Ya.
Espera, Kuchi Kopi es de vinilo, ¿no?
No lo sé. Supongo.
¿Y si llevo mi pistola de calor y lo arreglo?
¿Tienes una?
Sí, la uso para soldar tuberías de PVC.
Te lo había contado. No me escuchas, Bob.
Con ella podremos devolverle la forma a Kuchi Kopi.
Y así, si me ves usarla,
la próxima vez que hable de ella te acordarás.
Estamos desesperados, pásate.
- Y ponemos el partido de fondo. - Adiós.
Viene Teddy con su pistola de calor.
¿Es un eufemismo de su pilila?
Es un espacio diáfano, con electrodomésticos de acero inoxidable.
Es una fortaleza genial para escaparme de todo.
- He oído algo. - No me mandes callar.
¡Alto ahí! No podéis...
No podéis pasar.
¿Bakeneko? ¿Qué pasa?
Louise, no puedo dejar que vayas a la fortaleza.
¿Por qué no?
Está celoso porque a él no lo he invitado. Es patético.
La fortaleza es un lugar horrible.
¿Quién construye una fortaleza que tapa el sol
y lo hace todo oscuro y gris? ¿Quién?
Pues un tío genial.
Esa fortaleza es lo peor,
es una maldición que nos ha sumergido
en esta oscuridad atroz.
Yo tomaba el sol en mi terraza,
en las copas de los árboles.
Disfrutaba de buena lectura,
la brisa soplaba con ternura.
Tenía unas vistas de rechupete,
hasta que construyó su fortaleza y lo mandó todo al garete.
- Mátalo. - ¿Perdón?
Un momento. Escucha, Bakeneko.
No me digas dónde ir o no en mi propio delirio febril.
- ¿Por qué quieres ir? - Pues para estar sola.
- Qué tontería. - Eres tonto.
Tu cara es un cuadro.
Mi cara no es un cuadro.
Zúmbale.
- No quiero pelear. - Pues déjanos pasar.
Vale, peleamos. Pero sin pasarme, porque soy enorme...
Vale, no está mal.
¡Solo... tienes... que... dejarnos pasar!
No me... estoy esforzando mucho... que lo sepas.
Vale, un descanso. O podéis seguir andando. Da igual.
Menudo desastre, la verdad.
¿Y si lo cambiamos? Conozco a un tío con juguetes.
Él es de verdad, no de juguete.
No, Teddy, quiere a ese juguete más que a nosotros.
Intenta arreglarlo ahora que duerme.
- ¿Tienes la mostaza para el cambio? - Mostaza, aquí.
Está llena. ¿Pesa lo mismo que Kuchi Kopi?
Déjame ver.
Ahora sí.
- Gracias. - De nada.
¿Qué tal si ponemos el partido de hockey? Bajito.
Eres la bomba, Louise.
Dijiste: "Ah, ¿que no puedo pasar?
¿Y por qué estoy pasando?".
¿Me oís, posibles habitantes de este pantano?
No os metáis con esta niña.
¡Qué va!
Hola, monstruo del pantano.
¿No me habrás oído rajando justo ahora, no?
¡Vale, parece que sí!
¿Akkorokamui? ¿Eres tú?
Sí.
- Sí, soy yo. Hola. - Hola.
A ver, no puedes pasar...
Pedorreta.
Es broma. Eso, que nadie puede pasar.
No te puedo dejar ir a la fortaleza.
Es un lugar terrible.
- Te lo explicaré. - Ya estamos.
Esa fortaleza es lo peor, es una maldición
que nos ha sumergido en esta oscuridad atroz.
Yo organizaba fiestas con vino y calamares
y bebíamos y bebíamos...
Sí, entendido.
No he acabado.
Y bebíamos y bebíamos... ¡Venga, cantad!
¿Se repite mucho?
¡Y bebíamos todo el día!
¡Hasta que la fortaleza trajo el frío y eso no está bien! ¡Sí!
- ¿Kuch? ¿Hablamos? - Sí.
¿Qué pasa?
Están todos empeñados en que no vaya a la fortaleza esa.
¿Qué? No, qué va.
Igual hay algo de lo que no me estoy percatando,
o es una metáfora o algo.
Pues vamos a la fortaleza y lo averiguamos
sentados en el jacuzzi con sus ocho chorros, ¿que tal?
Sí, por mí bien.
¿Por qué susurramos?
Ah, hola. Quiero decirte una cosa.
Dime.
- Acércate más. - Vale.
¡Mi cara!
¿Dónde estás?
¿Qué haces, qué?
Hasta otra, Akkorokamui. Pringado.
- Choca. - Qué fuerte.
Anda, tengo cola de caballo.
Vale, ya está.
Ahora tiene tetas.
¿Tetas? Son los brazos.
Funciona mejor con las tuberías de PVC.
¿Louise no querrá dos tuberías de PVC fundidas?
No pasa nada, Teddy. Lo has intentado.
¿Y por qué no vamos al sitio donde nos darían otro?
La juguetería de Hillcrest.
Está donde la farmacia de guardia. Y hay que comprar jarabe,
porque la enana malvada lo lanzó volando.
¿No estará cerrada?
- Abre para emergencias. - ¿Cómo lo sabes?
¿Sabes cuando te despiertas
y solo quieres ver tu muñeco Mumaluma que has recordado de tu infancia?
No.
¿Y lo llamas, porque quieres tirar del hilo
y oír al tipo decir: "Mumaluma"?
- ¿No, nadie? - No.
"Mumaluma".
- ¿Nadie lo conoce? - ¡Cállate ya!
- ¿Nada? - No me suena.
Al final, un ángel responde a tu llamada
y te abre la tienda aunque esté cerrada.
Ese ángel es Clyde.
¿Qué decía el juguete?
- "¡Mumaluma!". - No.
Estoy harta de que mis juguetes me impidan llegar adonde quiero.
Es así. La gente es lo peor.
Menos yo, que soy genial. ¡Mira!
- Estamos cerca. - ¡Por fin!
Quiero llegar, poner los pies en...
¡Venga ya!
- Hola. - Buenas.
¡Dodomeki, Mizuchi, no se os ocurra!
- ¿Qué? - No me impidáis el paso.
Pues te vamos a molestar.
- Porque no puedes pasar. - Sí.
¡No nos impediréis llegar a la fortaleza!
Hablando de la fortaleza...
La fortaleza es lo peor...
¡No! No quiero canciones sobre la fortaleza.
- Una rápida. - ¡No!
Porque me gusta tomar el sol.
- ¡Vale! - Pues es verdad.
Vamos a pelear.
Vale, guay.
Pon tu cara de pelea. Esta es la mía.
Vale, ahí va la mía.
- Qué buena. - La tuya también mola.
- Yo no me pelearía. - Ni yo. Somos aterradores.
Estamos listos. Venga, Louise. ¿Louise?
¡Hasta nunca, idiotas!
NO PUEDES PASAR
Oye, ¿conoces la expresión:
"Viene un ejército de juguetes enfadados"?
Vale, sí la conoces.
UN LIBRO GRANDE
Gracias por hacer esto.
Sentimos haberte levantado así. Estás en bata y todo...
¿Qué? Es una chaqueta.
Pero... vale.
Ay, Dios. Sí que es una bata.
Ya me lo parecía.
- Pues suelo usarla de chaqueta. - Te queda bien.
Muy bien.
Enséñame a Kuchi Kopi. Déjamelo.
¿Qué pasó? ¿Por qué tiene tetas?
- Fue un accidente. - Son brazos, hombre.
Es el juguete preferido de mi hija. Échanos un cable.
Asumo que conocéis los libros.
- ¿Qué libros? - "¿Qué libros?".
- ¿Podemos hablar a solas, Teddy? - Claro.
- ¿Qué me has traído? - No, es majo.
¡No conoce ni los libros!
¡Los libros! Sí los conoces.
- ¿No? - ¿Qué? Sí.
- Los libros de Kuchi Kopi. - Venga, sentaos.
- ¿Qué? - Os los voy a leer. Sentaos.
Ah, no hace falta... Además, puedo leerlos yo en casa.
No te sabes las voces.
- Sienta. - Vale.
Vale, empiezo.
Todo empezó una noche fría en la tierra encantada de...
¡Clyde! Déjame entrar. Es una emergencia.
Vaya.
Necesito ese Bebé Tanuki que te encargué.
- ¡Te dije que aún no ha llegado! - ¡Vamos!
Tengo el piso lleno de gente. Le dije que tenía uno.
Y dijeron: "No lo tienes". Y yo: "Sí". Y ellos: "Demuéstralo".
- Fui al baño y aquí estoy. - Tengo una Mamá Tanuki. Eso es todo.
- ¡Me la llevo! - Vale, está bien. Ya voy.
¿Nos quedamos sentados o...?
- ¡Quedaos! - Sí, entendido.
¡Juguetes malos!
No es momento, pero vaya puente levadizo, ¿eh?
Sí, muy bonito. ¡Hay que subirlo!
¡Sí!
¡Ya está! Estamos a salvo.
¡A salvo de esos sinvergüenzas!
- ¿Qué? - Pero si somos majos.
¿Y sabéis qué más? ¡Me encanta esta fortaleza!
¡Y voy a cantar!
Entre estos muros de piedra,
sola por fin voy a estar.
No acepto invitados,
a nadie dejaré entrar.
Mis puños son mi mejor defensa,
nadie se atreverá a hacerme daño
en mi fortaleza inmensa.
¡Batería!
Perdonad. ¿Hola?
¿Qué narices...? ¿Quién eres tú?
- Soy Kuchi Kopi Bueno. - ¿Qué?
Los de la multipropiedad ya la habían alquilado.
Si eres Kuchi Kopi Bueno, ¿él quién es?
Hombre, no quiero decirlo. Solo diré que yo soy Kuchi Kopi Bueno.
Se hace llamar "Kuchi Kopi Bueno", pero no tiene por qué serlo.
¡Yo puedo llamarme "Kuchi Kopi Cachas" y no por eso tengo músculos!
Te veo bien, por cierto.
Eres un capullo. Eres Kuchi Kopi Capullo.
- Tú. - ¡Tú!
- Tú más. - ¡Tú!
¿Qué coño pasa aquí?
- No sabía cuánto molaba Kuchi Kopi. - Genial.
Mola mucho, es un espíritu
que es distintas cosas para cada persona.
Como Tom Brady.
Clyde interpreta muy bien las lecturas.
Bordó al rey Sapo.
- El rey Sapo moló. - Moló mucho.
Vale, ¿y qué haces aquí, "Kuchi Kopi Bueno"?
Aparte de cortarnos el rollo.
No lo entiendes, ¿verdad, Louise?
Qué es este lugar.
Por qué intentamos evitar que entraras.
No, no lo entiendo.
Pero sigue con el misterio si quieres.
¿Por qué te encierras así, Louise?
¿Y levantas muros de ira a tu alrededor, Louise?
Debes perdonar a tu familia.
¿Qué? Ah, ¿de eso iba todo esto?
Pues la respuesta es no, ¿vale?
¡Mira lo que hicieron! Mira qué cara espantosa.
Oye, eso no es necesario.
Perdonar a tu familia te vendría bien, Louise.
No lo haré.
¿Crees que por vivir aquí encerrada...?
- Calla. - No me callo.
- Fin. Preciosa. - No ha acabado.
...nadie podrá hacerte daño?
Qué pesado, ¿eh? ¿No te parece?
Silencio.
Pero fuera solo hay oscuridad.
"Bla, bla, bla", no oigo otra cosa.
Y solo tú puedes dejar que entre la luz.
Vale, ¿cuánto va a durar esto?
Solo hay una cosa que puede cambiar esto.
DESTRUIR FORTALEZA Y PERDONAR
Aprieta ese botón,
aprende a perdonar.
Eso no estaba ahí.
¿Qué constructor pone un botón de "destruir fortaleza"?
Era un plan B.
Y a la fortaleza le faltaba un botón
como este justo aquí.
¿Louise? No.
No. No aprietes el botón, Louise.
¡Louise! ¡No lo aprietes!
Porras.
Vaya... he tenido un sueño rarísimo.
Un momento. ¿Por qué tiene esta cara?
¿Por qué tenemos estas caras? Mira papá.
No, pensé que habíais derretido a Kuchi Kopi.
¿Fue solo un sueño?
- Sí. Justo. - Eso es.
Mamá, ¿qué haces con la mostaza?
Es que me encanta.
Le sale bien.
Papá, ¿qué tienes ahí detrás?
¿Qué? Siempre me pongo así. ¿No me pongo siempre así?
Sí, como un torero.
Sí, ¡papá torero! ¿Eh, campeón?
Sí que pasó.
Lo sentimos, Louise.
Somos unos cabrones arrepentidos.
- Gene. - Perdón.
En fin, no hace falta que digas nada.
Os perdono.
Espera, ¿qué?
Que estáis perdonados.
Vaya tela, sigue muy mala.
No, en serio. Os perdono.
Menos mal.
¿Desde cuándo Kuchi Kopi tiene tetas?
Sabía que llegaría este día, pero es pronto.
- Fue Teddy. - Pues también lo perdono.
Eres una máquina de perdonar.
¡Sí! Dadme algo más que perdonar. ¡Gene, Tina! ¡Va!
Vale...
¡Gene! Eso es imperdonable.
No fue Gene.
¡Vaya, Tina! Impresionante.
Bob, dale el jarabe.
Mierda, el jarabe.
Traducción: Beatriz Egocheaga
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