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CREMATORIO "ES TU FUNERAL" "NO TE VAYAS"
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN REINAUGURACIÓN
CONTROL DE PESTES
GRAN RE-REINAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-REINAUGURACIÓN
Jimmy Junior, gracias por acompañarme a casa.
Es que vivo al lado de tu casa, no te estoy acompañando.
-¡Eh, mira esa nube! ¿Qué te dice? -Eh... ¿Qué va a llover?
¿No ves a dos personas de la mano?
Una de ellas podría tener gafas.
El tiempo invita a ir de la mano.
Yo no lo veo, Tina. Me voy antes de que se me moje el pelo.
-Chao. -Adiós.
¡Espéranos, tienes que ayudarnos a cruzar la calle!
-¡Una calle! -¡Bien!
Lo siento, Tina, he visto lo que intentabas.
Te he entendido perfectamente.
No lo entiendo, pensaba que entre Jimmy Junior y yo había algo.
A veces, ves las coas de forma romántica cuando no lo son.
-Ah, ¿sí? -Como cuando viste
a aquel perro atacando a una ardilla y pensabas que estaban jugando.
Se estaban entendiendo bien.
-Bueno, a pasar tiempo con los viejos. -¿Te refieres a mamá y papá?
No, las Thundergirls vamos de voluntarias a la residencia de acianos, chao.
Aprende de su sabiduría y cómete sus flanes.
RESIDENCIA DE ANCIANOS TAPETE ELEGANTE
-¿Tina? -Soy yo.
Te toca con Meryl, es la habitación del fondo del pasillo.
Le gustará que le leas porque no ve muy bien.
Ni yo, por eso llevo gafas. Podría romper el hielo así.
-¡Hola! -Hola...
Meryl, soy Tina. Me esperaba a una anciana.
-Meryl es mi tía abuela. -Ah...
-Joel, ¿quién es esa? -Soy Tina, de las Thundergirls.
Vengo a pasar como mínimo 45 minutos con usted.
-Podría leerle algo. -Podrías leerme el correo.
Claro, me llaman Tina "La Que Lee El Correo" Belcher.
¿Me pueden mandar a otra? Es una broma, lo harás bien.
Yo me voy ya, gracias por el cheque del cumpleaños, tía.
No te lo gastes todo de una vez.
Probablemente lo haga porque son solo 25 dólares.
Joel me visita siempre en su cumpleaños y yo le doy un cheque como regalo.
Mi tía Gayle me mandó un cheque
pero no puedo ingresarlo hasta que gane la lotería.
-Qué bien. -¿Empezamos a leer?
"Enhorabuena", empieza bien.
-Bueno... -Espere.
"Ha sido elegida para ser socia de nuestro gimnasio de forma gratuita".
-¿De quién es? -Creo que de un gimnasio.
No conozco a ningún Gervasio, Pero conozco a un Pablo, ¿es suya?
Esta mejor la tiro.
-Eh, tío. -¿Quién? ¿Yo?
-No, él. -Entonces, ¿yo no?
Esta hamburguesa está buenísima.
-Gracias. -¿Te gusta el café? Lo he hecho yo.
Está bueno.
¿Mantequilla de cacahuete en una hamburguesa? La odiaba.
Ah, eh, vale...
-Pero la tuya está muy buena. -Sí, es un buen plato.
Gracias, me alegro de que os guste.
-Soy Lionel, chef del Fennel and Fog. -Y yo, Donny, chef del Succulent.
Vaya, conozco esos restaurantes.
Tengo una reserva en el Succulent para dentro de cuatro semanas, a las 5.
No tengo con quién ir aún, pero pueden pasar muchas cosas en cuatro semanas.
¿Hay alguna reserva para una mujer sola ese día sobre las 5?
-Te lo miro. -Háblale bien de mí.
-¿Los traemos a todos aquí esta noche? -¡Sí!
¿Podemos traerlos a todos esta noche?
¿Quiénes son "todos?
A nuestros amigos chefs, a los pinches, ayudantes de cocina...
Para relajar tensiones después del trabajo.
Claro, un baño de espuma, una copa de vino, galletitas...
-Me he pintado una uña, ¿queréis verla? -¿Podemos venir sobre medianoche?
-Cerramos a las 7. -No pasa nada, abre a las 12 otra vez.
Tendrás a un montón de gente que se volverá loca con tu comida.
Las 12 no es tan tarde y suelo estar despierto hasta esas horas.
-Sí, para hacer pis. -Sí, y para ir de fiesta.
-Ese es mi colega. -Claro, os abro a las 12 esta noche.
Bueno, yo paso, tengo una cita con la almohada y el colchón
y un sueño recurrente con conocer a Tyra Banks.
Nunca se acuerda de mí, pero es muy maja.
Maki de atún picante, 16 dólares. Maki oruga, 14 dólares.
Es más barato que el menú anterior.
Me he quedado dormida.
-Vuelve a empezar, cielo. -Eh... Mejor leo este último.
Eh, está escrita a mano.
"Querida Meryl, te sorprenderá mi carta, y puede que no te acuerdes de mí,
pero yo no te he olvidado.
Te vi en el baile del USO del Morris Hall hace unos 60 años".
Recuerdo ese baile, había muchos marineros guapos esa noche.
-¿Marineros guapos? -Sí.
Qué bien. "Llevabas un vestido azul y un collar de perlas,
parecías un ángel". ¡Oh!
"Quería invitarte a bailar pero me daba vergüenza.
Entonces, el baile acabó y nunca te volví a ver".
-¡Oh, no! -Madre mía...
"Ahora, soy un almirante jubilado. He vivido una vida plena,
pero me arrepiento de no haberte invitado a bailar aquella noche.
-Guau... -Guau.
"He estado pensando en cómo podría haber sido mi vida
así que decidí buscarte y te he encontrado.
Espero que te haya gustado mi carta. Cuídate. Almirante Peter Wilcox".
-Guau, Meryl... -¿Es del restaurante de sushi?
No, es el almirante jubilado Peter Wilcox. ¿La ayudo a escribirle una carta?
No creo que deba escribirle, soy demasiado vieja para amoríos.
No es cierto, nunca se es demasiado mayor para el amor.
No, no, yo estoy bien así.
-Los martes, nos ponen películas. -¿Puede llevar acompañante?
No, las cosas no funcionan así. ¿Nunca has ido a los Martes de Cine?
-No... -Qué pena.
¿Y si es el destino? ¿Y si Peter Wilcox es su verdadero amor?
¿No quiere descubrirlo?
Léeme la carta de nuevo, ¡no, no! Mejor el menú del restaurante chino.
-Vale, pero creo que... -Bla, bla, bla.
Vale.
"Ternera con brócoli, 4,95 dólares".
Bob, deja de ver la tele y vete a la cama.
Tienes que levantarte a cocinar a las 12, vas a estar agotado si no duermes.
-Sí, papá, a tu cuarto. -Tranquila, Linda, me quedaré despierto.
-Además, ellos también madrugan mañana. -Vale...
Gene, Louise, en dos minutos, a la cama los dos.
Es papá el que tiene que dormir, no nosotros.
Papá a la cama y nosotros, a ver la tele, ¡el mundo del revés!
-No lo es. -Así que lo confirmas, lo es.
No... ¡Sí! No, espera.
Vale, si es el mundo del revés, no tenéis que ir a la cama.
Has dicho si es el mundo del revés, así que no es el mundo del revés,
así que no tenemos que ir a la cama.
-¿No es así? -A ver, esperad...
-Lin, te están tomando el pelo otra vez. -¡No, Bob! Puedo salir de esto sola.
-Necesito papel y lápiz, ¡y silencio! -O sea, que hagamos ruido.
-¡Bla, bla, bla, bla! -¡Bla, bla, bla, bla, bla!
¡Callad, basta ya!
Venga, Tina, hora de dormir.
No es el mundo del revés, digan lo que digan.
-Vale, acabo esta carta, la envío y listo. -¿Qué carta?
Es para las Thundergirls, para conseguir la placa de envío de correspondencia.
¡Qué pesadilla! Venga, date prisa.
"Almirante Peter: me alegra mucho saber de ti.
Recuerdo esa noche como si fuese ayer. Estabas muy guapo de uniforme.
¿Cómo es la Marina? ¿Has comido muchas judías?
LOL... Bueno, quería hacerte saber que no soy demasiado vieja para el amor.
Pero, de momento, seamos amigos. Y quizás, algo más, en plan pareja.
Bueno, cuídate. Besitos. Meryl".
¡Ay! ¡Qué daño!
-¿Qué pasa? -Estoy bien.
-¡Guau! -¡Bobby! ¿Dónde narices está?
Mirad en la cocina.
-¡Han cocinado a papá! -¡Oh, no!
-¿Lo habéis oído? -Está aquí.
-¡Bob! ¿Estás bien? -¿Quién te ha hecho esto? ¿Quién?
-¿Qué hora es? -Las ocho.
Debí de dormirme después de que Taj y yo hiciésemos curry de cabra.
-¿Quién es Taj? -Un amigo de Lionel.
¿Qué narices ha pasado?
La cosa empezó con que hice hamburguesas para unos 15 cocineros
y bebimos mucho vino.
Luego, Taj se trajo una cabra y bebimos cerveza de Islandia.
-¿La limonada de Björk? -Pobre Bob, descansa esta noche.
No puedo, esta noche voy al restaurante de Lionel a medianoche.
-¿Qué? -Me lo pasé bien, Lin.
Anoche, hice buenos amigos.
-Ahora vengo, voy a vomitar un poco. -Venga, niños, vamos a limpiar.
-¿Qué? No hemos sido nosotros. -Sí, fue el alma de la fiesta.
Sí, pero es el mundo del revés, así que os toca limpiar, venga.
Oye, si escribes una carta haciéndote pasar por otra persona,
¿es un delito federal? Es para un amigo.
-Te caería bien. -¿Has falsificado una carta, Tina?
¡No! ¿Por qué dices eso? ¡Sí, vale! Lo he hecho.
-No le digas nada a Meryl. -¿Quién es Meryl?
Es una frase hecha, en plan: "me he tirado un pedo, no se lo digas a Meryl".
Meryl es la anciana a la que cuido.
Un almirante de la marina retirado le envió una carta de amor preciosa.
Ella no quería contestarle así que le he contestado por ella.
Tina, Tina, repartiendo amor, ¿eh? Pero la señora no quiere ese amor.
-Esa señora quiere estar sola. -Sé lo que hago.
-Eso creo... -¡Aquí hay otra cabra!
¡No, es un gato! ¡Ah, no, es una chaqueta!
Tina, me alegro de que me visites tanto, pero si te sientes sola, adopta un perro.
Ya... ¡Por fin, el correo! Gracias. ¡Ha contestado!
Meryl, tengo que confesarle algo.
La semana pasada, cuando no le quiso contestar al almirante,
-Sí... -Yo le contesté por usted.
Y firmé con su nombre.
-Tina... -Le lo lo que pone.
"Me alegro de que hayas contestado, volvamos atrás y reconstruyamos la noche".
-Oh... -¡Qué romántico!
"Tú lleva tu vestido y tu collar y yo, el traje de la Marina.
Volvamos 60 años atrás.
Esta vez, cuando suene la música, no tendré miedo".
Se me pone la piel de gallina. Porque esto es piel de gallina, ¿no?
No sé, podrían ser sabañones.
-¿Qué hago? -¿Con los sabañones o con la cita?
-La cita, la cita. -¿Tiene un vestido azul?
Sí, y sigo teniendo las perlas.
Están en el almacén, pensaba que nunca me las volvería a poner.
Yo se las busco. Bueno... ¿Le contestamos al almirante?
¡Sí! No me lo puedo creer, me siento como una adolescente.
-Y yo, bueno soy adolescente, pero... ¡sí! -¡Sí!
Qué bonito, ojalá fuese una anciana que va a un baile.
Venga, mamá, que no son tuyas, devuélvemelas.
-¡Sí, me toca! -¿Otra vez?
-Yo la ayudé a buscarlas, me las merezco. -Pero yo os llevé en coche.
Una cosa, ¿por qué os lo tenéis que probar aquí mientras echo la siesta?
¿Por qué te echas una siesta mientras nos lo probamos?
-¡Eso! -No, venga, vámonos, niños.
Vuestro padre necesita dormir para irse de fiesta con los cocineros.
No solo vamos de fiesta, también hablamos, en plan mesa redonda de cocineros
en la mesa de un restaurante donde venden alcohol...
Un restaurante de alcohol.
-Menudo modelo de conducta, papá. -Gracias, Louise.
Meryl, me he traído refuerzos. Louise, prepara los rulos.
-Será un placer. -Gene, pon música.
Espero que le guste el reggae.
Ahora, vamos a convertirla en todo un bombón.
Un poco más de colorete...
Un poco más... Uy, me he pasado.
Hola, tía Meryl, ¿qué está pasando aquí?
-¡Joel! ¿Tocaba visita hoy? -¡Claro! ¡Es mi cumpleaños!
Ah, claro, voy a por el talonario.
-Pero tu cumpleaños fue la semana pasada. -Te equivocas, mi cumpleaños es hoy.
-¿Verdad, tía Meryl? -Joel me visita cada año en su cumpleaños.
Si sigues cumpliendo años tan rápido, pronto será más viejo que Meryl.
¿Puedo hablar con mi tía en privado? Son cosas de sobrinos...
-Menudo "sobrino" está hecho... -Sí, y que lo digas.
-Hola, Joel, no hablábamos de ti. -Ni yo de vosotros.
¡Feliz cumpleaños! Pero no para hoy, porque hoy no es tu cumpleaños.
-Y la semana pasada, tampoco. -¡Te hemos pillado!
-¿Qué le hacemos en el pelo? -En plan ochentero.
-Llevaba un moño. -¡Bú!
-Tina, ¿y las perlas? -En el tocador.
-No, no están. -¡Las perlas! ¡No están!
-¡Joel! -¡Joel no se saldrá con la suya!
RESIDENCIA DE ANCIANOS TAPETE ELEGANTE
Me ha llamado una tal Meryl Winters por el robo de unas perlas.
Un momento, sargento Bosco.
Meryl, solo será un momento, no pasa nada, no pasa nada.
No pasa nada, me alegro de poder estar sola un ratito.
Sargento Bosco, nosotros le llamamos, ella no sabe que le han robado las perlas.
-¿Las habéis robado vosotros? -¡No! Ha sido su sobrino Joel.
Pero ella tampoco lo sabe, no puede enterarse hasta esta noche.
Tiene una cita con un almirante jubilado.
Vale, entonces, su sobrino Joel robó el collar de perlas
el día de su cita con un almirante jubilado.
Voy a cerrar la libreta.
No me hagáis perder el tiempo, la policía está muy ocupada.
Es cierto, le han robado el collar pero tiene que ser un secreto.
-Os contaré un secreto: me voy. -¡Los secretos no funcionan así!
Os aviso si descubro algo en mi investigación exhaustiva del caso.
-Hola, Mamá. -Joder, joder, joder.
-Tina, ¿todo bien? -Sí, Meryl.
Solo decía "joder, qué pasada de baile, joder".
Aquí tienes, deconstrucción de hamburguesa, Teddy.
Eh... ¿qué es esto?
Hamburguesa abierta con espuma de kétchup y queso emulsionado.
-¿Y el pan? -Debajo.
-¿Y la tapa de arriba? -Es mi nuevo emplatado, Teddy.
-¿Y la lechuga? -Debajo de la espuma.
¿Le has puesto jabón a la hamburguesa? ¡Qué asco!
Se nos ocurrió a Taj y a mí anoche, sonaba bien, pero me he dado cuenta
de que tardo una hora en hacerla.
Pues no es para tanto. Y ya que hablamos de tonterías...
-¿qué llevas puesto? -Su amigo Lionel se la regaló.
La chaquetilla te queda bien, pero estás un poco...
Sí, no me encuentro muy bien, anoche me corrí una buena juerga.
Lionel nos llevó a la lonja para comprar el mejor pez espada
pero nunca llegamos a ir porque nos paramos a beber de camino.
Por Dios, Bob, estás desmadrado.
No puedes seguir así, Bob, sé que piensas que son tus amigos,
pero tienes edad para ser su tío el aguafiestas.
Creo que hoy no vamos a salir.
Tendremos que descansar un poco.
Lionel dice que quedamos esta noche en el restaurante rumano.
No voy a ir.
Dice que sí que voy. Vale, voy pero no voy a beber.
"Vamos a beber tsuica". Es una bebida rumana, supongo.
-Madre mía... -Me alegro de haberte conocido, Bob.
Cuidaré de Linda y de los niños. Gracias, Teddy.
-¿Necesita ayuda con el vestido, Meryl? -No, gracias.
-No recordaba que fuese tan difícil. -Tiene que meter la cabeza en el agujero.
-Pero está muy guapa. -¿Qué hacemos con el collar?
¡Mirad! ¡Caramelos de menta!
No saben bien, no te los comas.
No, si conseguimos hilo y pegamento, ya tenemos collar de perlas.
Perlas con olor a menta.
¿No le contaremos que su sobrino le robó el collar de perlas?
Después del baile.
Se lo contamos luego pero ya estará enamorada del almirante
que no le importará que su sobrino sea un ladrón, seguro.
¡El almirante! ¡Dios mío, Dios mío!
-¡No hay ningún almirante! -¿Qué?
Joel viene cada semana a por el cheque de 25 dólares.
Sabe que su tía Meryl tiene perlas pero no sabe dónde las guarda.
Ajá, ajá, te entiendo, pero estoy confundido.
Joel se ha inventado lo del almirante, el baile y el romance
para que ella busque sus perlas donde las tiene escondidas
y cuando las traiga, robárselas. ¡Joel le envió la carta! ¿No lo ves?
No, no puede ser.
Venga, Tina, Joel ha venido el mismo día que el almirante iba a venir,
¿no es mucha casualidad?
Tú ponte tu vestido y tus perlas, yo me pondré el traje de la Marina.
Marina... Marina...
Sigo teniendo el collar, está en el almacén... Almacén...
¿Puedo hablar con mi tía a solas? A solas... A solas...
¡Dios mío!
Cuando le contestaste al "almirante", pusiste el plan en marcha.
Lo siento, Tina, este romance es un "fraudemance".
-Tina, ¿estás bien? -Meryl, tenemos algo que contarle.
Yo también a vosotros.
Hace mucho tiempo que nada me ilusiona.
Aquí no hay emociones fuertes, que digamos...
Pero esta noche me hace mucha ilusión gracias a ti, Tina...
-Soy Gene. -¿Dónde está Tina?
-Estoy aquí. -Mueve los brazos para que pueda verte.
Aquí estás, mi Cupido bonito.
-Meryl, ¿nos disculpas un momento? -Vale...
Chicos, el almirante puede que no exista, pero el baile puede ser real.
Podría funcionar, solo necesitamos un almirante.
Entonces, su sobrino la engaña y ahora, ¿nosotros también?
Lo hacemos por amor, no por dinero. Le contaré la verdad después del baile.
Será un poco raro, ¿no?
Meryl, prepárate porque el almirante está de camino.
-Hay que buscar un almirante. -Y más caramelos.
^BEsto era del disfraz de Tom Skerritt^B en Top Gun , y mirad qué bien queda.
Creo que funcionará, se empieza a parecer a un almirante.
Y le hemos dado uso a tu chaquetilla de super chef.
Es una muy mala idea.
¡Es un sueño! Vuélvete a dormir.
-Está débil, no puede protestar, sigue. -Me quiero sentar.
-Ya estás sentado, papá. -Madre mía...
¿Meryl no se dará cuenta de que esto son lonchas de queso?
No ve tres en un burro.
Entonces no se dará cuenta si le falta un cachito.
¡Mamá! ¡No te comas las hombreras!
Necesito una siesta.
¡Marinero! Podrá dormir después de darle una noche de ensueño a Meryl.
-Eso incluye besuquearse, si ella quiere. -Gene...
RESIDENCIA DE ANCIANOS TAPETE ELEGANTE
-Bueno, Meryl, ¿estás lista? -Eso creo.
Estás preciosa y tus perlas brillan más que nunca.
-Gracias. -Dale, Gene.
Eh... Hola, Meryl, soy Peter, el almirante jubilado.
El de la Marina, Peter, hola...
-Buenas noches, almirante. -Estás igual de guapa que siempre.
-Y tú estás muy elegante. -¿Me concedes este baile?
Será un placer.
-¡Está funcionando! -Qué buena pareja hacen.
-Tendrían bebes viejos. -Oh, bebés viejos...
¿Es queso?
Ah, sí, me concedieron la medalla al queso en Suiza...
-¿Qué le pasa a tu uniforme? -Es que... Es antiguo...
-Oh, no... -Lo has intentado, Tina.
-Tengo que contárselo... -¿Meryl?
-¿Pero quién es ese? -Los enfermeros van muy elegantes.
¿Quién eres?
Soy yo, el almirante Peter Wilcox.
-¿Qué? -¡Dios mío! ¡El almirante existe!
-Entonces, ¿quién eres tú? -Supongo que no soy Peter Wilcox.
Soy el almirante William Peacocks. Menuda confusión más tonta.
-Aborta, aborta. -Es, sí, disculpen... Almirante.
Almirante.
Meryl, ¿me concedes por fin este baile?
Sí, el otro era demasiado viejo para mí.
Y blandurrio, me gusta la gelatina, pero no para bailar.
No lo entiendo, ¿el almirante existe?
Supongo que yo tenía razón con lo del romance.
¡Lo sabía! Lo dudé, pero lo sabía.
Vale, el almirante es real, pero Joel se llevó el collar,
eso no es romántico, es un delito.
¡Dios mío, las perlas!
¡Vaya! Las tenía Meryl en el bolso. No se las habían robado.
-No has dado ni una, Louise. -Bueno, yo no lo diría así...
¡Un hurra por el romance! El amor existe.
Recuérdame que le diga a Jimmy Junior que el amor existe.
Le vas a alegrar el día...
¿Llamamos al sargento Bosco para decirle que lo hemos encontrado?
Creo que ya se habrá olvidado del caso...
-¿Joel Glassman? -Sí...
Sargento Bosco, de la policía.
Dios mío, ¿es por los cheques de cumpleaños?
¡Le juro que no lo haré más! ¡Le devolveré todo el dinero!
¡Dios mío!
No llores, no llores.
-No estoy llorando. -¡No llores!
¡No estoy llorando!
-¡Eh, Bob! ¡Bob! -¿Qué narices es eso?
-¡Es él! ¡Apaga la tele! -Vale, vale, al suelo, agáchate.
-Sabemos que estás ahí. -Te hemos visto apagar la tele.
-¡Haznos una hamburguesa. -No van a parar nunca...
-Tengo miedo... -Tranquilo, cálmate.
-Les diré que has muerto. -Buena idea, gracias, te quiero.
¡Esta muerto! ¡Largo! ¡Está muerto!
Traducido por: Nadia García
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