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CREMATORIO "ES TU FUNERAL" REPRESENTANTE "FELIZ PARA SIEMPRE"
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN REINAUGURACIÓN
CONTROL DE PESTES
GRAN RE-REINAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-REINAUGURACIÓN
Querido diario: ¿cómo estás? Yo estoy bien.
Bueno, vale, no estoy bien, me has pillado, qué bueno eres.
Es que tengo 13 años y nunca he montado a caballo.
Bueno, mi caballo imaginario Jericó es genial, pero bueno,
quiero montar en uno de verdad y he encontrado el sitio adecuado.
Es el campamento equino de fin de semana Sueños de Pezuña, en Montana.
Puedes asistir al parto de una yegua,
Cabalgar por las montañas al amanecer
y que un nativo americano te ponga un nombre indio.
Y al final, te quedas con el caballo.
Es un sitio bestial, porque los caballos son bestias...
Era una broma.
Ojalá pudiera hacérselo entender a papá y a mamá.
Fin.
¿La gente suele leer su diario en voz alta?
Vaya, ¿lo habéis oído?
¿Cómo le va a tu caballo imaginario Jericó?
Muy bien, le he cortado la crin imaginaria y ahora está muy contento.
Sabemos que quieres ir a ese campamento equino,
Vas dejando panfletos por todas partes, como este, lo estaba pisando.
Aún estoy a tiempo de apuntarme este verano.
Y yo estoy a tiempo de apuntarme a la Ham Slam,
la convención del jamón en Orlando.
No podemos permitírnoslo, cielo, cuesta dos mil dólares.
Papá tendría que trabajar hasta los 90 años,
-diez años más, Tina. -No tengo 80 años.
No tenemos ni para arreglar la freidora, lleva dos días rota.
Así que no podemos.
Tina, lo siento...
Vaya, pesaba que habías acabado.
Tómate tu tiempo, eso es, muy bien.
Tina, ¿qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara de acelga?
Hola, Jericó, es que no puedo ir al campamento equino Sueños de Pezuña.
Así que estaré triste toda mi vida. Pero aparte de eso, estoy bien.
Tina, pasas por un momento complicado pero te mantienes fuerte.
-Lo sé. -Eh, ¿para qué quieres caballos de verdad?
¿Puede un caballo de verdad hacer esto?
-Probablemente no. -Venga, hazme sitio.
Un poco más.
-Un poco más. -No puedo, estoy al borde.
Ya sé cómo alegrarte, cuéntame cómo nos conocimos.
No estoy de humor... Es broma, claro que lo estoy.
Tina...
Ahí estábamos, éramos náufragos en una isla desierta.
¿Cómo era?
Tú eras salvaje.
Nadie podía domarte, excepto una chica llamada Yo.
-Venga, toma. -No.
-Toma, toma. -No.
-Están ricas. -Soy salvaje.
-Lo sé, pero toma. -Soy salvaje.
-Están muy ricas. -Nunca comería de tu mano.
¡Dios mío! ¡Lo he hecho!
Galope, galope, galope...
Galope, galope, galope, galope, galope, galope, galope...
-¡Bien! -¡Me has domado!
Estoy bien.
-Dios... -Ya...
-Tenemos que mandarla al campamento. -Pronto.
Sí, vendemos estos trastos y así, le pagamos a Tina el campamento
y nos quedamos lo que sobre. De nada.
Niños, es un gesto precioso, pero no vamos a vender nada.
Y además, no creo que consiguiésemos lo suficiente.
-Es que esto es una piña. -¡La señora Piña!
Tenemos que hacer algo, gente.
Podríamos aplazar lo de la freidora un par de meses y usar ese dinero
a un campamento equino más barato.
Pero necesitamos la freidora, necesitamos patatas fritas.
Bueno, papá, el restaurante se llama "Bob's Burguers", no necesitas patatas.
Sí, las patatas son saladitas y deliciosas,
y que nadie nunca se haya comido una hamburguesa sin patatas
no significa que tengamos que servirlas. -Venga, Bobby, por favor, por Tina.
Qué demonios, está bien. No necesitamos patatas de momento.
-¡Bien! -¡Eso es!
¡Vamos a retrasar lo de la freidora!
¡Nuestras vidas son emocionantes!
¡Tina! Baja, cielo, tenemos buenas noticias.
Lo sé, el desayuno está listo, gracias por avisar.
No, no es eso, ¡es esto!
Ah, genial, se me ha olvidado la cuchara. Nada me sale bien.
-¡Tina, aquí! -Por Dios, míranos.
-¡Bien! -¡Bien!
-Tengo las gafas sucias, voy a limpiarlas. -Dios mío...
Vale... "Vas a ir al..."
No es el de Montana, cielo,
es uno más económico que está cerca de casa, ¡yuju!
¿Has oído, Tina?
-¿Respira? -¿La hemos matado?
Estoy muy contenta.
-¿Qué? -¿Qué ha dicho?
¡Estoy muy contenta!
-¡Bien! -¡Sí!
-¡Campamento equino! -No apretéis tanto.
Bueno, Jericó, ha llegado el momento, mi primer día en el campamento equino.
-Por fin montaré un caballo de verdad. -Guau, me alegro mucho por ti.
Guardo en mi corazón los momentos que compartimos.
-Y yo. -Nunca te olvidaré.
Eh, eh, eh, ¿qué está pasando aquí?
Bueno, supongo que cuando vuelva, habrás desaparecido.
¿Qué? ¿Por qué dices eso?
Porque eres un caballo imaginario y voy a montar uno de verdad.
¿Qué? ¡No soy imaginario! Tú eres la imaginaria, no yo.
-¡Tú eres la...! -¡Jericó, por favor!
No empieces, me haces daño.
¡Pero soy real, soy real, soy real!
-¡Soy real! -Eh, eh...
Ven aquí...
-No quiero que sea nuestro último día. -Haremos que sea especial.
¿Y qué llevo puesto? ¿Unos pantalones cortos?
-No me he puesto nada elegante. -Estás muy guapo.
-Oh, Dios, ¡Tina! -Venga, venga, venga, vale.
Bueno, venga, me tengo que ir.
-¿Qué? -Me tengo que ir.
-¡Espera, no te vayas! -Bueno, adiós.
-No, no, no te vayas. -Me voy, ya está.
Te recordaré siempre.
Te recojo a las cuatro, cielo.
-Pásatelo bien. -Gracias, mamá.
Estoy en casa...
Oh, no...
-Hola, Tina. -Tammy, Jocelyn...
Qué sorpresa, estáis aquí...
Era venir aquí o visitar a mi abuela.
-Es más vieja que mis padres. -Qué asco...
Mi niñita por fin se va de campamento.
¿Pero y Gene y Louise? Pobres, ellos no van de campamento.
Es muy injusto, a menos que...
¡Linda, cuidado!
-Aquí tienes, Teddy. -Gracias, ¿y las patatas?
Teddy, ¿no te acuerdas? Usamos ese dinero para el campamento de Tina.
Sí, sí, el campamento de Tina. Lo sé, todos debemos sacrificarnos.
Yo renuncio a esas patatas crujientes que me quitan todos los males.
-Teddy... -No, Tina debe ir al campamento.
Es lo correcto, es una buena niña.
-¡Espero que se lo pase bien! -Tranquilo, cálmate.
Linda, ¿de qué vas vestida?
No te preocupes, Bob, está todo controlado.
Controlado, ¿el qué?
Gene, Louise, escuchad, Tina no es la única que se va de campamento.
Os vamos a mandar a vosotros de campamento también.
-¿En serio? -¿En serio?
¡Sí! Vais al campamento...
¡Restaurante!
¿Campamento Restaurante?
-Gene, reunión privada. -¿Dónde?
-Detrás de la carta. -Vale, ahora voy.
Sea lo que sea lo que propone mamá, deberíamos hacerlo,
porque quizás así no tengamos que trabajar.
No es trabajo si amas tu trabajo. No es nuestro caso, así que vale.
-Reunión privada. -¿Qué pasa?
¿Cuál es el punto del día? Porque lo de las patatas es urgente.
No vamos a hablar de eso ahora. Linda, ¿qué es el Campamento Restaurante?
Como un campamento, pero en el restaurante.
-Pero el restaurante es un restaurante. -Pero lo mío es un campamento.
¿Por qué no me entiendes? Es que no es justo para ellos.
-Bueno, ¿dónde estáis? -Aquí, detrás de la carta.
Bueno, que nos apuntamos.
Lo siento, papá, dejamos el trabajo, ¡nos vamos de campamento!
¡Hola!
Soy Doris, vuestra monitora.
Bienvenidos al Centro "Corre, Caballito", donde los caballos son caballos reales.
Por supuesto.
Me obligan a decirlo por contrato, si es una referencia, no tengo idea.
¡Vamos a empezar!
Primer paseo a caballo, genial.
-Esta es duquesa y es... -Un palomino de metro treinta o cuarenta.
Correcto.
Bueno, vamos con un poco de vocabulario, ¿sabéis qué es esto?
-¡La cruz! -Eso es.
-¿Alguien sabe...? -¡La crin!
-¿Pero sabéis...? -¡El corvejón! Detrás de la rodilla.
La babilla, entre el muslo y la rótula.
¿Y si le dejamos responder a otra niña? Tú, ¿qué es esto?
-Eh... ¿un caballo? -¡La grupa! ¡Es la grupa!
Bueno, vamos a sacar una montura y a echarle un vistazo...
Por Dios, Tina, eres la niña que vociferaba a los caballos.
Bueno, Tammy, me he pasado horas investigando en internet
y estudiando a mi caballo imaginario, Jericó.
-¿Qué? ¿Qué dices? -¿Tu qué?
Mi caballo imaginario. ¿No tenéis todas uno?
Ya veo que no, y yo, tampoco.
Pues nada, no hay caballo imaginario. ¡Oh, mirad, una nube!
¡Es verdad!
Para que quede claro, nunca he ido de campamento.
-Esto promete. -Pero los he visto en las pelis.
Así que todo irá bien. La primera actividad será manualidades.
Vamos a hacer amuletos con pajitas.
Yo quiero hacerlo guiñándome el ojo para que parezca que liga conmigo.
Es muy fácil, supongo...
-Solo hay que unirlas y... -Bien.
Me está dando pena...
-Eh, ¡eh! -¿Qué, Teddy?
-¿Has arreglado la freidora? -No, Teddy, han pasado dos horas.
¡Maldición!
No se preocupe, no hacen falta patatas, créame.
No me mire así, lo estamos arreglando.
Bueno, os asignaré un caballo a cada una.
Jocelyn, tú vas con el más manso, Blackjack.
¿Y la cabeza? Ah, es que está del revés.
Tammy, tú te pondrás con Libélula.
¿Puede darme otro? Este no me pega con la ropa.
No. Tina, como has demostrado saber tanto de caballos,
creo que serás capaz de enfrentarte a uno de nuestros caballos rebeldes.
Vamos a unir nuestras almas.
Este es Zurullo.
Ah, Zurullo qué nombre tan... Bonito.
¿Por qué se llama...?
-Vale, tiene sentido. -Alison, tú con Terrón.
Bueno, vamos a confraternizar. Un chiste romperá el hielo.
¡Pum, pum! Ahora, tú dices: "¿quién es?" Y yo digo: "Naranja".
Y tú dices: "¿Qué Naranja?" Te alejas de mí...
Vale, voy a seguirte.
¿No quieres estarte quieto y escuchar el resto del chiste?
Bueno, típico de ti.
¿No es genial remar en canoa, campistas? Mas que canoa, es una "cajanoa".
Me duelen los remos.
Lo siento, voy al baño.
-Linda, ¿podemos hablar? -¡Claro!
Seguid remando, niños. No te preocupes, voy nadando.
-El Restaurante Campamento es genial. -Campamento Restaurante, y sí, es genial.
-¿Pero no crees que estorba un poco? -¿Qué? No, no, no, no.
Y mira lo bien que se lo pasan.
Vale, ¿y cuánto va a durar? ¿Cinco minutos más?
-Hola, ¿es aquí el campamento gratis? -Pues claro que sí.
-Pasad, niños. -Jimmy, espera...
-¡Bien! -¡Bien!
Oh, no...
Bueno, vamos a empezar la clase de equitación.
El último día, haremos una exhibición de lo aprendido
para que vuestros padres os saquen fotos.
Venga, ahora, arriba. Solo hay que subirse al caballo.
Lo siento, no sé cómo explicarlo.
Es el momento de la verdad.
Vamos a ponerlos a caminar. Dadles un toque con los talones.
Un toque... Venga, Zurullo.
Tina, no te has movido ni un centímetro.
-¿Es eso lo que quieres? -No, no exactamente.
Bien, ya estamos andando. Espera, ¿adónde vas?
Parece que vas directo a la... Valla. ¡Vaya, valla, vaya, valla!
Enséñale quién manda, Tina. Está intentando tirarte.
No, nos llevamos bien...
¡Se me ha dado la vuelta la rodilla! No, solo el pantalón, no pasa nada.
Tina, ¿pensabas que era el campamento de salto de vallas?
No lo pillo.
¡Au! Estoy bien. ¡Au! No lo estoy. ¡Au! Estoy bien.
¡Au! Todo va bien. ¡Yuju! ¡Campamento equino!
Qué bien nos lo hemos pasado en el Campamento Restaurante, ¿eh?
-¿Queréis comentar algo? -El supervisor lleva pantalones cortos.
Vale...
Tina, no nos has contado nada del campamento equino, ¿qué tal ha ido?
-Bien, muy bien. -¡Genial!
Solo porque mi caballo Zurullo me odie y me haya pisoteado, mordido el pelo,
y meado la mochila no significa que no me lo haya pasado bien.
-Espera, ¿qué? -Tina, eso es horrible...
-Tina, quizás podrías... -¿Hacer lo que sea para ganarme a Zurullo?
Eh, yo iba a decir desapuntarte.
Papá, no puedes desapuntarte así como así.
Es que si te desapuntas hoy, nos devuelven el dinero
pero si te desapuntas mañana, no. Lo he leído en el contrato.
¡Vete a los juzgados, Matlock!
Bueno, ya he acabado de cenar así que me voy a mi cuarto
a meter los pies en agua y a prepararme para otro día genial.
Suena bien, eh, qué flow tienes.
Gracias.
Puedes hacerlo, eres puro carisma.
Oye, Zurullo, mira lo que te trae tu mejor amiga Tina.
Una manzana...
Oh, ¿y qué es esto?
Una foto mía enmarcada...
Podríamos colgarla en tu cubículo para que la mires cuando no estoy y...
Vaya, parece que la has aplastado...
Deja que la coj... ¡A ver, Zurullo! Me vas a querer sí o sí.
Y he traído una de repuesto por si...
¡Genial! Una noche de acampada. ¡Qué emocionante!
Pero debo deciros que estoy algo preocupada...
¿Porque esa luz no te favorece?
No, preocupada por Caradelantal.
Caradelantal era un niño que venía a este campamento
y sigue vagando por aquí...
¿Por qué se llama Caradelantal?
-Porque se pone un delantal por la cara. -Tiene que haber otra razón.
No la hay, pero el resto de niños se reían de él y un día, se quiso vengar
¡y los mató con una espumadera!
Bueno, tengo que salir un momentito...
El Campamento Restaurante es divertido, ¿no?
Lo preguntamos en serio, no lo sabemos.
-¿Divertido? -Sí.
-Ah, no, no. -No, no, no...
Solo venimos porque el campamento nos libra de currar.
-Ah... -Espera, ¿qué?
Si hiciéramos un ranking, todo lo que te imagines estaría aquí
y el Campamento Restaurante, aquí.
-Y más, abajo, el trabajo. -Y por debajo, el genocidio.
-Ah, ahora lo entiendo. -Buen ejemplo, gracias.
-Caradelantal da bastante miedo. -¡Sí!
Venga, a dormir ya.
-¿No asamos castañas? -Nada de castañas, a dormir.
-¡Vale! -Buenas noches.
Hasta luego, Tina, cielo. Nos vemos esta tarde en la exhibición.
Sí, qué ganas... Pasadlo bien en el Campamento Restaurante.
Mira qué bien, Zurullo, estamos paseando juntos tranquilamente.
Creo que a alguien le empieza a caer bien Tina...
Sigue habiendo algo de tensión, seguro que quieres otra manzanita...
Bueno, vamos a trotar.
Hay una bifurcación en el camino, controlad el caballo e id a la derecha.
¿Venís todos detrás?
-¡Sí! -¡Sí!
-Bobby, mira allí, no me mires. -¿Qué? ¿Por qué?
-¡No me mires! -¿Eh? ¿Has traído patatas?
-Sí, las he traído. -¿Dónde las has comprado?
-Eh... Prefiero no decírtelo. -Espera, están cortadas a gajos.
¿Las has comprado enfrente?
¿Has traído patatas de Jimmy Pesto a mi restaurante?
-¡Es culpa tuya! ¡Arregla la freidora! -Si quieres patatas, ¡arréglala tú!
-¿Eh? ¡Manitas! -Pues claro que la arreglo yo, voy.
-No tienes herramientas, Teddy. -Sé lo que me hago.
-Teddy, agitándola no se arregla. -Tengo mis trucos, Bob.
-Niños, ¿qué hacéis? -Un pantano de servilletas.
Solo hay que echar agua a un montón de servilletas.
Es como un pantano de verdad.
Estáis liando una tremenda. ¿Y mamá? ¿Qué pasa con el campamento?
Mamá dijo que el último día era libre. Está en el sótano picando carne.
Librarse del trabajo... Os enseñaré lo que vale un peine.
-Vaya, ha habido un asesinato. -Necesitamos al CSI de las servilletas.
¡Basta! ¿Sabéis qué? El Campamento Restaurante se cancela.
-Subid arriba. -¿A hacer qué?
Lo que queráis, pero fuera de aquí.
¿Ni Campamento Restaurante ni Restaurante?
-¿Me puedo quitar los pantalones? -No hasta que estés arriba.
¡El poder de Cristo te lo ordena! El poder de...
Menuda forma de galopar...
¡Rama, rama!
¡Zurullo!
Esto es vida, adiós al restaurante y adiós al Campamento Restaurante.
Adiós, manualidades.
Pues yo me he quedado contento con el sujetador que me hice.
Y además, funciona de amuleto. Pero sí, adiós y gracias.
Aunque me gustaba la historia de Caradelantal,
Quizás me disfrace de eso en Halloween, pero sí, ya no más tonterías.
-Sí. -Sí.
Echamos de menos el Campamento Restaurante.
-¿Qué? -Nos daba disciplina y estabilidad.
Nos sacaba de la ciudad para cambiar de aires.
¿Echáis de menos el Campamento Restaurante?
-¿Cómo que lo echáis de menos? -Lo clausuré y los mandé arriba.
¡Claro! ¡Todo tiene sentido! Es como en la película esa.
A los niños les cierra el campamento el viejo señor Belcher.
-¡Qué cabrón! -¡Que se pudra!
-Niños... -Seguro que hay forma de convencerlo
-para que no lo cierre. -¡Cabrón!
-Gene... -Ah, tenemos que hacer un espectáculo.
Un espectáculo campestre con humor y canciones satíricas, ¡es perfecto!
¿Qué te parece, viejo Belcher?
¡Espero que las canciones sean buenas!
-¡Bien! -¡Bien!
¡Zurullo!
¿Hay alguien?
¿Doris?
¿Hola?
¡Zurullo! ¡Has vuelto a por mí!
Mierda...
El Campamento Restaurante es el mejor campamento-restaurante.
El resto de campamentos no molan.
Por eso llevamos en el corazón al Campamento Restaurante
para toda la vida.
Bueno, viejo señor Belcher, ¿hemos salvado el campamento o no?
El campamento permanecerá abierto.
-¡Bien! -¡Bien!
Ha sido muy emocionante.
En otro orden de cosas, no puedo arreglar la freidora.
¿Pero quién necesita patatas fritas? ¿Sabéis qué es mejor? Las patatitas.
-¿Tienes, Bob? -No.
-¡Joder! ¿En serio? -Dios mío, ¿qué hora es?
¡Nos vamos a perder lo de Tina! ¡Tenemos que irnos!
¡Venga, Jocelyn, ahora, gira!
-Mírame, mami, estoy montando a caballo. -Ya te veo.
-Ah, bien, te hemos encontrado. -En realidad, he vuelto yo sola.
-Bueno, Zurullo está en la cuadra. -Ah, genial.
-Jocelyn, acaba con el trote. -¡Vale!
Tina, ve a buscar a Zurullo, eres la siguiente.
-Tina, ¿te llevo? -Jericó, has venido.
¿Y si pasas del Zurullo ese y te vienes conmigo?
Me lo has quitado de la lengua.
Doris, no montaré a Zurullo, me he traído mi propio caballo.
Se llama Jericó y por si no lo has notado, es imaginario.
Quiero montar en un caballo que me quiera porque me lo merezco.
-¿Nos lo hemos perdido? -No, parece que va a empezar ahora.
Un momento, ¿y Zurullo?
-Pues monta en... -Yo me ocupo, Doris.
Vale...
-Está montando a Jericó. -¿A quién?
¡Giro!
Ahora, a darle caña.
Su técnica es perfecta.
Salto de obstáculos.
¿Qué obstáculo? ¿Qué está haciendo?
Ahora, un obstáculo más grande.
Estoy bien, era demasiado alto.
Se ha vuelto a subir, qué valiente.
¿Hemos pagado todo ese dinero para que Tina monte un caballo imaginario?
Sí, pero mira qué contenta está.
-Parece una amazona. -Sí, es verdad...
-Papá, quiero un caballo imaginario. -Ahora mismo, cielo, voy a llamar.
-¡Sí! ¡Esa es mi hija! -¡Muy bien, Tina!
-Esa es la rara de mi hermana. -¡Trota, insensata, trota!
¡Yuju!
Traducido por: Nadia García
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