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BIENVENIDO A SU FUNERARIA Y CREMATORIO
LOS PROBLEMAS CRECEN FISIOTERAPIA
GRAN INAUGURACIÓN
GRAN RE-INAUGURACIÓN
MATA PULGAS SUAVEMENTE (CON NUESTRO SPRAY) CONTROL DE PLAGAS
GRAN RE-RE-INAUGURACIÓN
GRAN RE-RE-RE-INAUGURACIÓN
Tengo que leer, tengo que leer,
tengo que leer, tengo que leer, tengo que leer.
Pues yo siento todo lo contrario.
-¿Por qué dices eso? -Resumen de un libro.
Me escribí la fecha de entrega en el brazo
y luego va y me ducho todos los días como una idiota.
-¿Para cuándo es? -Para mañana.
-¿Por qué página vas? -Por la portada.
¿La llamada de lo salvaje? ¿Va sobre una teleoperadora chiflada?
-¿O de cuando Gene va al baño? -Todavía no lo sé.
Hola, niños.
Bob, te ha llegado esa caja cuando estabas apagando el incendio en la cocina.
¿Ves? Por eso odio el colegio. Nos perdemos todos los incendios.
Pues no estaba esperando nada.
Ah, bueno, sí. Ya me acuerdo de lo que había pedido.
-¿Qué demonios es eso? -Me compré un helicóptero teledirigido
como el de la película Mentiras arriesgadas.
Lleva a Arnold Schwarzenegger colgando
y sujetando a Jamie Lee Curtis en el aire.
¡Qué maravilla!
-¿Ibas borracho cuando lo compraste? -No.
Más bien diría que fue una compra nocturna acompañada de vino.
Pujé en una subasta por, bueno, un helicóptero.
¡Vuela, desgraciado, vuela!
Aguanta, Jamie Lee, te tengo.
Te salvaré de Tia Carrera, creo que era ella. No me acuerdo de esa escena.
Oye, ¿cuándo me toca? Quiero salvar a Jamie Lee.
Lin, acabo de empezar. Y creo que soy muy bueno.
-Este podría ser mi nuevo talento. -No pretendas tan guay, papá.
Hola, botas. ¿Qué tal? ¿Ahí colgadas como cada día?
-Déjame. -Vale ya, Lin.
Bueno va, pero primero déjame que aterrice.
Creo que no son de tu estilo, colega.
No te van.
Suave, suave y...
Acariciando el suelo.
¡Mierda! ¿Qué ha pasado? Ha sido un aterrizaje perfecto.
Ti...
Bueno, ha sido un buen vuelo. Un único vuelo.
Menuda basura. Quiero que me devuelvan el dinero.
Tina...
A ver, igual se puede arreglar. ¿Ves? Ah, no, está muerto.
-La ardi... La ardilla. -Estoy leyendo
-Estoy leyendo -¡Tina! ¡Tina!
Gracias, papá. Odio que me golpeen en la cabeza con unas botas.
De nada, Tina. ¿Deberíamos tirarlas y volver a engancharlas?
Me sabe un poco mal.
Llevaban ahí tanto tiempo...
¡Cuidado, Tina!
Me he quedado como congelado.
"Y tras un aterrizaje muy habilidoso,
se rompió en mil pedazos.
Solicito que me devuelva los 45 dólares más los gastos de envío".
-Enviar. -¿Esa cosa te costó 45 pavos?
-Y los gastos de envío... otros 45 pavos. -¡Demonios!
Pero ¿qué me pasa?
Sabía lo que iba a pasar. Lo he visto. ¡La ardilla, las botas! ¡Y no he hecho nada!
¿Podéis estar todos callados para que Tina pueda leer?
-¿Quién ha dicho eso? -He de asumirlo.
¡No soy un héroe como Arnold Schwarzenegger en Mentiras arriesgadas!
¡Ni siquiera soy Tom Arnold en Mentiras arriesgadas!
¡No soy Tom Arnold ni en Roseanne!
Tranquilo, Gene. No te preocupes. Es lo que ocurre cuando eres padre.
Algún día tendrás ese instinto.
¿Y si nunca lo tengo?
A lo mejor crezco y me convierto en un cobarde atractivo.
Tú has salvado a Tina, papá.
Tú eres un héroe de acción. Quiero ser como tú.
Gene, creo que te estás pasando un poco.
Aunque he reaccionado con bastante gracia en una situación...
...de presión. ¿Qué demonios es esto?
¿"No puedo devolverle el dinero tras un aterrizaje forzoso"?
¿"Heliaccidencóptero"? Vale, plan B.
El número está en la página web. Voy a llamar a este tío.
¡Está haciéndolo otra vez! ¡Está "hombreaccionando"!
Voy a llamarle el "hombraccionador".
¿Hola? ¿Eres Sheldon Felds? Soy Bob.
Muy bien, papá. Dale fuerte.
No, nada de Bob el del aterrizaje forzoso. Acarició el suelo, Sheldon.
Tendría que haberlo comprado en El agujero de la diversión,
una tienda de verdad.
¡Agujero de la diversión!
¿Qué tal si me planto ahí para que me devuelvas el dinero?
Lo haré, tu dirección está en la caja,
¡así que nos vemos pronto, Sheldon!
Ah, por cierto, tu letra es...
-...muy fea. -Bien dicho, papá.
Bob, ¿no crees que deberías dejarlo correr?
Ya sabes cómo te pones. Empiezas diciendo:
-"Es cuestión de principios". -Es cuestión de principios,
-Principios. -Lo ves.
¿Cómo sabías que iba a decir eso?
-Yo nunca he dicho eso. -Ya. Sí. Ya.
Es cuestión de principios, tío.
¡Es por principios!
¡Principios!
Bueno, vale, pero es por principios.
¡Y alguien tendrá que poner las cosas en su sitio!
Os estáis poniendo un poco gritones, así que voy a taparme los oídos.
¡Es como llevar tapones de cera! ¿Estoy gritando?
Voy a ir.
-¡Yo también voy! -No, Gene, tú no vas.
Mañana hay colegio.
Mamá, ahora esta es mi escuela,
¡la Escuela de los padres duros!
-¡Desde ahora soy un pequeño padre duro! -¡Sí!
Bueno, no. Bueno, sí, ¡debería venir conmigo!
Si Gene quiere aprender a ser un hombre de acción,
¡este es el momento!
-Vale. -Adiós.
Vamos, Gene. ¡Recuperemos ese dinero!
¡A por el dinero!
-¡Me he olvidado de las llaves! -¡Se te han olvidado! ¡Pues afróntalo!
-¡Afróntalo! -¡Sí!
Míranos, un niño y su padre yendo a que les devuelvan el dinero.
-Solo por decirlo siento escalofríos. -Bueno, Gene, no es...
¡Espera! Aún no digas nada.
Quiero grabar lo que digas y ponérmelo una y otra vez
hasta que el instinto heroico se me salga por cada poro del cuerpo.
Vale, pero no se trata de ser un héroe, Gene.
-Se trata de hacer lo que es correcto. -¡Oh, papá, sigue!
Y es nuestra misión,
la de toda la humanidad,
luchar por hacer justicia.
Hay gente que te dirá que tienes que aprender a olvidar.
Pero ¿sabes qué ocurre cuando dejas pasar las cosas?
¿Qué? ¿Qué ocurre?
Que sueltas aquello que estás sujetando, Gene.
Y lo que yo estoy sujetando en esta ocasión
-es esta bolsa llena de piezas rotas. -¡Bien! Escucha esto.
Se trata de hacer lo que es correcto.
¡Guau! Parezco alguien importante.
-Poderoso. -¿Y si quitaras el ruido del pedo?
No. Es como... rematar un buen argumento con un buen pedo.
Mamá, mira lo que he dibujado.
Soy yo de mayor comiendo tacos con mi mona Sheila.
-Fantástico, cariño. -Sí.
-¿Cómo va el libro, Tina? -Bien.
-Muy, muy, muy bien. -Bien.
¡De acuerdo! ¡Va fatal! ¡Soy muy lenta leyendo!
Encuentro una coma y pienso: "Quieren que haga una pausa, pero ¿muy larga?"
¿Cómo voy a saber cómo de larga? ¡No voy a acabarlo nunca!
Me veo ahí plantada delante de toda la clase, todos mirándome,
las axilas sudándome, las tetas sudándome, todo el sudor concentrándose.
¡Y todos sabrán que no me lo he leído!
-Gracias. -Tina, Tina, cariño, escucha.
Voy a contarte un secreto, ¿vale?
Yo nunca me leía los libros cuando tenía que hacer un resumen.
-¿Qué? -Ya, yo nunca me leo los libros.
-¡Louise! -¿Qué? Tú nunca te los leías.
Bueno, pero tienes que leértelos.
Es mejor si te lees el libro, pero nosotras nunca nos lo leemos.
¿Y cómo hacías el resumen si no te leías el libro?
Tienes que convertirlo en un espectáculo.
Sorpréndeles para que no sepan ya sabes qué.
¿Sorprender? Esa es mi especialidad.
Una vez hice una presentación de "El guardián entre el centeno"
con una máscara y una barra de pan de centeno.
Aunque no funcionó. Olvidé la contraportada.
-¿La contraportada? -Dios, mamá, ¿puedo darle otra bofetada?
No, tranquila. No le pegues otra vez.
Tina está aprendiendo. Tina, no puedes juzgar un libro por la portada,
pero sí por la contraportada.
-Ya... Espera, no lo pillo. -Vale, a ver. A ver este.
"Un perro llamado Buck, robado de su propia casa,
forzado a vivir como un perro de trineo en la fría y olvidada región de Klondike".
¡Dios mío, ya tengo un montón de ideas!
-Espectáculo musical, coreografía... -¿Espectáculo musical?
¡Louise, encárgate del vestuario!
¡Yo me encargo de la letra y del baile!
Tú lávate la cara. ¡Hemos de montar un espectáculo!
S. Felds. Es aquí.
-¡Vamos a darle duro! -¿Hola?
-¿Sheldon? Soy Bob. -Largo.
-Vale, adiós. -No, Gene, vuelve aquí.
Vale, vale. Pequeño padre duro.
No nos vamos, Sheldon. ¡No hasta que nos devuelvas el dinero
de este helicóptero defectuoso!
Así que haz lo correcto y devuélvenos el importe.
-Bien dicho. -Sí.
No lo pillas, ¿verdad, Bob?
Sheldon Felds no devuelve el dinero a "heliaccidencópteros"
que se la pegan en su primer vuelo.
¡No vuelvas a llamarme "heliaccidencóptero"!
¡Nos da igual lo divertido que suene!
Mirad, solo vendo esos juguetes nuevos para llegar a fin de mes.
Pero mi verdadera pasión es customizar helicópteros teledirigidos de los serios.
-Bueno, ¿y qué es eso? -Es mi "quadrotor".
Le he hecho algunos cambios con fines un poco molestos.
-Qué tontería. -¡A incordiar!
-¡Oye! -Pincha, pincha.
-Dale, dale. -Para esa cosa.
¡Olvídame!
-Eh, tienes algo en la camiseta. -¿Qué?
-¡Cuidado con la nariz! -¡Páralo!
¿Qué dices? ¿Sigo dándote una clase magistral de incordio
o prefieres salir corriendo?
¡Lo segundo! ¡Que tenga un buen día, señor!
-No, no nos vamos a ninguna parte. -¡Eso!
¡Como quieras, Bob!
¡Haz que se mee encima!
¿Cómo?
Está fantástica.
-Estás fantástica, cariño. -Mejor que nunca.
Date la vuelta. ¿Ves la cola?
Es una réplica exacta.
-Increíble. -Gracias.
Muévela un poco, cariño. Muévela, muévela. Sacúdela, sacúdela.
Buena chica. Bueno,
¡que empiece el espectáculo sobre La llamada de lo salvaje!
Tina, esta es la letra para la apertura. ¡Tienes que cantarla! Vamos, pequeña.
Vale. Ring, ring
¿Quién me llama por teléfono a mí?
Soy lo salvaje ¿Hay alguien ahí?
-La letra es genial, mamá. -Lo sé. Tienes que cantar alto, cariño.
Haz que tu voz lea lo que tus ojos no han leído.
-Eso tiene muchísimo sentido. -Así es.
¿Puedes darle un poco de entonación?
Así: ¡Salvaje, salvaje!
Salvaje...
No, así no... Vale.
Mira, inténtalo así: cógete la garganta y la mueves en círculos
mientras cantas. Así: Na...
¿Así? Ah...
-No. -Déjame a mí.
-¡Despacio, despacio! -Perdona. Perdona. Perdona.
Debería pasarme al St. Mathews y ya está.
¿Y crees que esas monjas no te harán hacer resúmenes de libros?
La gente nunca dejará de obligarte a leer, Tina.
¡El mundo está loco!
Tienes que aprender a deslumbrar con el engaño. Confía en mí.
Después de esta noche, no tendrás que volver a leerte un libro.
Te quiero, mamá.
Gene, sé que parece que nos estamos escondiendo
del helicóptero de Sheldon en un contenedor.
-Lo parece, sí. -Pero en realidad nos estamos reagrupando.
Ahora, voy a mirar con mucho cuidado lo que está pasando ahí fuera.
Gracias a Dios. Se ha ido.
Es decir, se acabó lo de reagruparse. Ya podemos salir.
Por mí no hace falta que salgamos. Estoy en mi salsa.
No, tenemos que ir a demostrarle a Sheldon que seguimos aquí
y que no nos rendiremos jamás. ¡Ay, madre! ¿Qué es eso?
¡Peces en el cielo! ¡Eso salía en el Apocalipsis!
¡Kirk Cameron tenía razón!
¿No te escondes, Bob?
¡No nos estábamos escondiendo, Sheldon! ¡Estábamos reagrupándonos!
-¡Y aún queremos nuestro dinero! -Ya. Nadad, mis pequeños. ¡Nadad!
¡Tus peces flotantes no me asustan, Sheldon!
¡En realidad son hasta bonitos! Es como estar buceando,
cosa que nunca he hecho, pero me imagino que me encantaría!
¡Papá!
¿Estás disparándome balines? ¡Ay! ¡Esa me ha dado en el pezón!
-¡Y ese es su pezón bueno! -¡Me sangra el pezón bueno!
¿Lo dejamos aquí, Bob? Tú pierdes y yo gano.
Además, tengo un par de pizzas congeladas en el horno,
así que voy a acabar con esto.
-¡No! ¡No hemos acabado! -Ah, ¿no?
¡No! ¡Donde las dan disparando cosas con un helicóptero, las toman, Gene!
-¡Venganza! -¡Guau! Pareces un tío duro
aunque te estés tocando los pezones.
¡Esto es la guerra, Sheldon!
Bienvenidos a El Agujero de la diversión. Soy Terry, ¿en qué puedo ayudaros?
Esa es una pregunta rara.
¿Por casualidad tiene helicópteros teledirigidos
que puedan luchar en una guerra real?
No tenemos nada de eso, señor.
Sígame.
Bienvenidos al planeta de los helicópteros teledirigidos de guerra.
-¡Guau! -Esperaba oír un "guau".
Tenemos que ser muy discretos con nuestra sala de artículos de guerra,
como podrán imaginar, pero mola, ¿eh?
¿El asesino del cielo?
Es brutal.
La guerra es brutal.
Obviamente, aconsejamos que nunca utilicen todo esto con personas.
A no ser que las odien.
Necesito saber a qué nos estamos enfrentando.
Bueno, es un tío que me vendió un helicóptero por Internet,
Sheldon Felds...
-Oh, oh. -¿Qué?
-Dios mío. -¿Qué pasa, Terry?
Alejaos de Sheldon Felds.
-Espere, ¿le conoce? -Trabajaba aquí.
-Le echaron. -¿Por qué?
Bueno, Sheldon cogía mucha comida que no era suya
de la nevera que había en el cuarto de empleados,
aunque llevara nombre.
Y cuando yo y el resto de empleados de El agujero decidimos
decírselo amablemente, nos atacó con helicópteros.
-Mm. -¿Ven esto?
Se me metió ahí uno de los balines de Sheldon
y desde entonces no he vuelto a llevar pantalón corto.
-¡No! -Háganme caso.
No quieran enfrentarse a Sheldon.
Pues yo voy a enfrentarme a Sheldon.
Pero ¡él está a otro nivel!
Pero yo tengo la justicia de mi parte.
¡Hala! Usted tiene la justicia de su parte.
-Vale, entonces bien. -¿En serio? ¿Eso cree?
No, pero he pensado: "No voy a pararle".
Cobro a comisión, así que voy a darle un equipo completo.
Contemplen El Aniquilador.
-Guau. -Bueno, es caro.
-¿Cómo de caro? -300 dólares.
No es mucho.
Pero con el alcance que tiene, vale la pena.
¿300 dólares? ¿De dinero?
Esto no es por el dinero, Gene, es cuestión de principios.
-Sí, es cuestión de principios. -Terry, por favor.
Enséñame cómo funciona.
En realidad es muy intuitivo.
Sí, no hace falta que te sujete así.
No, eso ayuda.
Bueno, antes de que te vayas, suerte ahí fuera, compañero.
-Gracias. -Bueno, gracias por venir.
Ya estás lista.
¿Cómo te sientes con mis viejos zapatos de claqué?
Están un poco sueltos. ¿Por qué tengo que llevar esto?
Porque no hay nada como el claqué para causar distracción.
Cuando bailes, ellos solo pensarán en que sí que te has leído el libro.
¡Haz lo mismo que yo!
Y... golpe, golpe y golpe, golpe, golpe.
-Y golpe y golpe y... -Golpeamos y rodamos.
Y rodamos y golpeamos.
-Espera. A ver... -Y golpecitos.
Espera, despacio...
-Golpe largo. -Golpe largo.
-Con meneo y con esmero. -Espera. ¿Qué?
Y un daba-daba, daba-daba,
daba-daba-du, y nadie te mira
nadie sabe lo que has hecho tú. Y un daba-daba, daba-daba,
daba-daba-hey,
y el resumen está listo, ¡has conseguido un diez!
Bueno, según mi experiencia, más bien será un 7.
Hola, ¿cómo va el claqué?
¡Genial! ¡Está hecha un hacha!
-¡Que el suelo tiemble! -Bien.
Le he cogido prestada la carretilla a Teddy
y la he maqueado para que parezca un trineo de perros. Lo único es
que dijo que quería ir a la presentación
así que le dije que le daría un pequeño papel.
Y, bueno, irá mañana al colegio. Te las apañarás, ¿verdad?
-Mola, ¿no? ¿Mola? -¡Mola mucho!
Puedes bailar claqué con eso atado a la cintura, ¿verdad?
Hemos de colocarnos en algún lugar alto para que pueda ver su estúpido balcón.
¡Vamos a subir a ese tejado!
Sí, eso me parece una buena idea si lo que quieres es hacer algo peligroso.
-Gene, quédate ahí abajo. -Vale, lo que tú digas.
¡Has vuelto!
Sí, he vuelto y voy armado.
Tengo de mi parte a la justicia. ¡Y esto!
El Aniquilador. Ya veo.
Sí, métete dentro, Sheldon... ¡Ve a por tu libreta de cheques!
¿Esta? Lo llamo El Aniquilaaniquiladores.
Lo compré en El Agujero.
Y luego le puse el doble aniquilador y costumicé todas las piezas que lleva.
¿Aniquilaaniquiladores? Cuesta de decir.
¡Que va! Solo tienes que repetir el "aniquila".
¿Aniquilaaniquiladores?
¡Da igual, lo que importa es que aniquila Aniquiladores!
¡No si yo lo aniquilo primero!
-¿Estás proponiéndome una batalla aérea? -¡Perfecto! ¡Una batalla aérea!
¡Voy a hacer que tu precioso helicóptero
se parezca al montón de basura que me vendiste de Mentiras arriesgadas!
Pero antes, ¿me dejas que te dispare un misil en el pezón?
Me hace mucha ilusión.
Deja que me lo piense. ¡No! Batalla aérea.
-¡Vale, bien! -A la de tres. Una...
No quiero interrumpir, pero ¿es este el mejor modo de solucionar esto?
-Solo pregunto. -¡Sí!
Dos.
¡Tres!
¡Te voy a derribar, Sheldon! Te arrepentirás
del día que... Dios mío, me has dado. Qué rápido ha sido.
¡Es la hora del golpe mortal!
¡No, el golpe mortal, no!
-¡Ah! -¿Qué? ¿Terry?
Los chicos de El Agujero y yo pensamos que ibas a necesitar ayuda.
Hemos hecho inventario y hemos venido directos.
¡Uníos a la batalla, hermanos!
Mis cosas preferidas eran comer a mediodía y llevar pantalón corto, Sheldon.
¡Y tú te lo llevaste todo!
¡Es hora de que pagues un precio por ello!
¡Yo no me comí tu carne asada y tu bocadillo de queso, Terry!
Pero ¡tus helicópteros van a comerse esta!
¡Red de ataque!
Esta es por Jamie Lee.
¡No! ¡No!
-¡No! ¡Ay, Dios! -¡No!
¡No!
¡Papá, estás en la repisa!
-Sí, pero ¡hemos ganado la batalla aérea! -¡Sí!
¿Qué cara pone Sheldon, Gene? ¿Está triste? ¿Está llorando?
No, se está comiendo algo, ha cogido otro helicóptero y te está apuntando.
Y hay un dado en tu culo.
¡Padre!
Estoy bien, Gene.
Lo tengo todo controlado.
-¡Te he dado! -¿Estás seguro?
Sí. ¡Ay, mi culo!
Bob, ¿quieres que te acerquemos una escalera o algo?
¡No, Terry! ¡Derribad a Sheldon!
Chicos de El Agujero, ¡enseñadle todo lo que sabéis!
¿Qué? ¡Espera, papá! ¿Qué pasa con la escalera?
Eso parecía una buena idea.
¡Estás en una repisa y tienes el culo lleno de dardos!
¡Sí, pero también tengo un culo lleno de principios!
Así que, chicos, derribad a Sheldon
y yo ya me ocuparé de recuperar mi culo en el gimnasio.
Voy a impulsarme y saldré de esta rápidamente.
¡No puedo levantarme ni un poco!
Eres increíble, Bob.
Ha llegado el momento de usar El asesino del cielo.
¡Me alegro de tener El asesino del asesino del cielo!
-Voy a por él. -Vale, te esperamos.
Pero ¿qué clase de hobbies tenéis?
Aquí arriba en Klondike hace un frío terrible
Los otros perros son muy fieros
Tengo que ser temible
Si la vida es dura, sonríe, empieza tu viaje
Coge el teléfono
¡Es la llamada de lo salvaje!
¡Sí! Me has emocionado.
Así es como tienes que hacerlo.
Y nadie sabrá que no te lo has leído.
O podría hacerlo yo.
No, no. Tienes que hacerlo tú.
-Es cosa tuya. -Vale, vale.
-¡No puedo! ¡No puedo hacerlo! -No, no, no. Lo harás bien.
-Sí. -Solo has de recordar los pasos.
-Lo tienes. -Memorizar la letra.
-Hecho. -Y no cagarla.
-Boom. -¡Ay, vale!
Me voy a la cama.
-Todo va a salir bien. -Vale.
-¡Buenas noches! -Sueña con algo salvaje.
Cariño, la carretilla. Deberías qui...
Bueno, está bien. Lo hará bien.
Lo hemos hecho bien, mamá.
-Claro que sí. -Ya.
¿Te enseño a librarte de una multa por exceso de velocidad?
¡Sí!
¡Asesino del aire!
¡Acaba con él, Terry! Y no me acuerdo del resto de nombres.
-Pero ¡acabad con él, chicos! -Este es Vance y este es Will.
-Hola. -Hola.
Oye, papá, ¿te acuerdas de esto?
Hay gente que te dirá que tienes que aprender a olvidar.
Sé que no estás de acuerdo con ellos,
pero estoy empezando a pensar que esa gente tiene razón.
Escucha, te voy a poner el tono de una niña pequeña.
Hay gente que te dirá que tienes que aprender a olvidar.
Ahora uno muy grave, como un monstruo.
Tienes que aprender a olvidar.
Ahora con música.
Tienes que aprender a olvidar.
Da igual cómo lo ponga.
¡Mi padre el del teclado parece mucho más listo que mi padre colgante!
Me gusta el que va con música.
He venido aquí hoy porque pensaba
que tenía que aprender a ser un hombre de acción.
Pero miraos. ¡Parecéis todos unos locos!
¿Vale la pena todo esto? Es decir, Terry,
siento que no puedas ponerte pantalones cortos,
a mí eso me destrozaría, pero, no sé, ¡ve a que te vea un médico!
A veces lo más heroico es dejar a un lado la locura.
Así que, ¿quién está dispuesto a ser el más hombre de todos y olvidarlo?
-No quiero el dinero. -Te daré el dinero.
-No, yo lo he dicho primero. -¡No, yo!
-¡Yo soy más hombre! -¡No, yo!
¡Siento habernos metido contigo por lo de la comida!
¡Y yo siento haberle metido mano a la comida!
-¡Te perdonamos! -Gracias. ¿Puedo volver al trabajo?
No, no puedes. No depende de mí.
¿Te acuerdas de Roger? Ahora es el jefe. ¿Te lo puedes creer?
¿Puede alguien traer ya una escalera?
Gene, a tu manera, has acabado solucionando el problema.
Menos mal que por fin lo has dicho. Llevo todo el viaje pensando:
"¿Se lo digo? No, es él el que debería decirlo. No voy a decir nada".
Bueno, ya lo estoy diciendo. Gracias.
Bueno, hoy he empezado el día queriendo aprender de ti,
pero has sido tú el que ha aprendido de mí.
-¿Eso me convierte en tu padre? -No.
¿Quieres que cambiemos solo un ratito? Yo podría los lunes.
Vamos a dejarlo así de momento.
-Bueno, todavía eres mi héroe, papá. -Y tú, el mío, Gene.
¿Te parece que entremos y me pones un poco de hielo en el culo?
¿Cuántos padres le estarán diciendo eso
a sus hijos ahora mismo? Seguro que muchos.
Y por eso es cierto que esta historia va sobre dos ciudades.
La próxima vez me apetece que la historia se centre en una sola ciudad.
Y que esa ciudad sea como una heladería
a la que van los adolescentes más guay.
-¡Ojalá trabajara allí! Gracias. -Vale, Jocelyn. Tina, te toca.
Hola, hola a todos.
-Buen trabajo, Jocelyn. -Gracias.
Ring, ring, ring.
¿Qué ha dicho?
¿Es la... llamada de... lo salvaje?
¡No puedo hacerlo! ¡No puedo hacerlo!
Guau. Tina.
Eso ha sido... ¿Lo habéis visto todos?
-Ha sido... -Yo... Perdonad.
-...increíble. -Ah.
Has plasmado todos los temas del libro.
Lo primitivo,
el regreso de Buck a su entorno salvaje,
el sudor. Ha sido un gran trabajo.
Ha estado muy bien. Ha estado muy, muy bien..
Bueno, me he leído el libro, así que gracias.
Ha cambiado algunas cosas, pero lo ha clavado.
-Lo ha clavado del todo. -Dilo, Bob.
-No. -Dilo.
Esta semana has ganado el premio al mejor padre.
¡Sí! ¡He ganado!
Creía que el mejor padre de la semana había sido yo.
-Espera. ¿Qué hacéis fuera de clase? -Oye, no te preocupes por eso.
¿Me lo he perdido?
¡Tina! ¿Me lo he perdido?
Y golpecito, golpecito
Golpe largo, golpe largo
Y un daba-daba, daba-daba, daba-daba-du
Nadie te mira Nadie sabe lo que has hecho tú
Y un daba-daba-daba-du
Golpe con meneo y golpe con esmero
Y un daba-daba, daba-daba, daba-daba-du
Nadie te mira, nadie sabe lo que has hecho tú
Y un daba-daba, daba-daba, daba-daba-hey
Y el resumen está listo ¡Has conseguido un diez!
Bueno, según mi experiencia, más bien será un 7.
Daba-daba, daba-daba, daba-daba, daba-daba...
Traducido por: Mariola Serna
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