Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¡Entrad, entrad todos!
Vamos, tú, mírame cuando te hablo. No te marches, cobarde.
Hola, niños.
¿No estáis gastando el poco dinero que tenéis en el Muelle Maravillas?
Tenemos que entregar estos folletos, pero no pica nadie,
así que vamos a dárselos a Gary Cubo de Basura.
Chicos, démosle un folleto al señor Fischoeder.
Tiene las manos llenas con los folletos
de su propio negocio en apuros, ¿no, colega?
¿Qué, en apuros? El muelle no está en apuros.
Va genial. De hecho, vamos a remodelar el parque entero.
Y no como se hace con los negocios decrépitos,
sino como se hace con los negocios de moda y con éxito.
-Así se hace. -Tomad tres entradas
para una vuelta cada uno. Hemos reabierto el Bastón Gritador,
la misma atracción, sin faltarle ninguna tuerca. Eso espero.
¡El Bastón Gritador!
Esa es la idea. ¡Sí!
Aceptamos.
He hecho una flor con una servilleta.
-Oh, sí. Es genial, cariño. -Sé que lo es.
Hoy no hay mucho que hacer, ¿eh, Bob?
Hola a todos.
Hola, señor Fischoeder número 2.
Puedes llamarme Felix.
Te llamaré Pequeño Pez.
Tú eres un pequeño pez, Calvin un pez gordo.
Algo huele a gato encerrado.
¡No me gusta que se degraden los apodos!
Ahora, si me permiten presentarles a mi sexi y coqueta amante, Fanny,
mi novia de 29 años.
Me he comprado siete sujetadores.
-Vaya. -Sí.
Bob, tengo una proposición que hacerte.
-No. -No la has oído. ¿Te gustaría...?
-No quiero. -...ver esta vieja ciudad en ruinas
convertirse en una ciudad nueva y próspera?
-No, gracias. -Espera. Felix, ¿de qué hablas?
Estoy en negociaciones para vender el Muelle Maravillas
y construir pisos de alta gama.
-Os suena de algo, ¿no? -¿Pisos?
-Pisos. -¿Pisos?
-Pisos. -¿Estás hablando de pisos?
¿Vender el Muelle Maravillas? ¿Qué dice el señor Fischoeder?
Dice que no, porque es un grandísimo tonto.
Cree que puede arreglar el muelle con unas cuantas renovaciones.
¿Ponerle una tirita a un pedo hace que desaparezca?
-Eso no tiene sentido. -Sí lo tiene.
No sé. Tengo muchos recuerdos de ese muelle.
Le dije a Bobby que estaba embarazada de Louise en la noria.
-Él siguió gritando. -Cierto.
Allí gané mi póster de luz ultravioleta.
Fue el inicio de una historia de amor.
Mi primer cadáver apareció bajo el muelle.
Era un italiano bajito, estrangulado.
¡Oh, qué tierno!
-No lo entiendes. -¿Qué?
¡No lo entienden!
Los pisos de lujo atraen a gente rica,
con dinero que gastarán en vuestros negocios y podéis haceros ricos.
Bueno, si lo dices así, de acuerdo. Me encantan los pisos.
Sí. Dinero, dinero. ¡Sí!
-¡Ricos, ricos, ricos! -¡Hurra por el dinero!
Pero no veo cómo puedo ayudar y no quiero ayudar, así que...
Creo que no me he expresado bien. Observa tu menú especial.
¿Crees que estas personas aprecian el azafrán, aprecian lo que haces?
¿Qué es azafrán, Bobby? Mort lo preguntaba, yo ya lo sé.
¿Es algo para comer o es más una actitud?
¿Y si en la planta baja de esos edificios
hubiera una hamburguesería exclusiva?
Podrías llamarla El bistró en la playa con Bob's Burgers.
-Oh, là là! Mamma mia! -Yo lo haré realidad.
Has descrito una fantasía secreta mía.
Un buen restaurante en un lugar exclusivo.
-No lo llamaría así, pero... -Bob, Bob...
-¿Me ayudas con algo en el baño? -¿Qué? No.
-Felix, no quiero ir... -Te estoy empujando.
-Sí, lo haces. ¿Linda? -Adiós, Bobby.
El Bastón Gritador. Vamos a montar.
Escúchame, no vamos a montar. Oh, qué interesante.
Yo sí monto, pero solo si después montáis en el tiovivo.
Quiero visitar al Señor Bocio. Fue mi primer amor caballo.
Vale, primero el Bastón Gritador y luego en el tiovivo
-con el caballo con una joroba. -¡Sí!
Hola, niños hamburguesa.
-Hola, Mickey. -Tres de tus mejores asientos.
Lo siento, Louise. Eres demasiado bajita. No puedes montar.
Mala suerte.
Mickey, ¿qué son un par de centímetros entre amigos?
No sería seguro. Además, soy el empleado del mes.
Podemos elegir un peluche. He echado el ojo a una banana con bermudas.
-¿Qué? -Louise, vámonos, venga.
¡Espero que seas muy feliz con tu banana con bermudas!
¡Ahora es tu única amiga, Mickey!
-Disfrutad del parque. -¡No me hables!
Oh, Felix también me compró esto.
-¿Qué? -Esto.
-¿Los ojos? -Las pestañas.
Oh, son preciosas.
-Son de piel de comadreja. -Lo sabía.
Y cuando los pisos se construyan,
Felix me construirá un estudio de grabación.
-¿Qué? -Y un bar karaoke.
Tengo muy buena voz y voy a cantar en un bar.
Me encantan los karaokes. Canta algo.
-Vale. -Va a cantar.
¿Quién está llamando a mi puerta? Oh, es el señor "pista de baile".
Todos se han puesto muy guapos. Están a punto de empezar a bailar.
-Dios mío, casi empiezo a bailar. -Gracias.
Sí, un Bob's Burgers en la playa suena bien,
pero no sé para qué me necesitas a mí.
Además, ojalá no estuvieras haciendo pis ahora
Mira, Bob. Dios, me encanta este baño que hice para ti.
-¡Felix! -Vale.
Te necesito para una operación encubierta.
Primera fase: llamas a Calvin con alguna razón para que se aleje
del muelle a las 13:00 para que yo lleve a los promotores.
No me gusta la primera fase.
Fase 2: te lo trabajas para que venda.
-¿Que me lo trabaje, por qué yo? -A ti te escucha.
Le recuerdas a nuestro padre. Quizá sea por los brazos velludos.
-Siempre los está mirando. -Sí, sé por qué.
Es exacto al vello de los brazos de nuestro padre.
-Eso es una locura, yo... -Hola, papá.
¿Muy bajita? No soy muy bajita. Soy perfecta.
Ya sé lo que necesitamos. Una vuelta en el tiovivo
¿Qué?
¿"El tiovivo fuera de servicio"?
¿"Pronto una atracción mejor y menos aburrida"?
Vamos a bajarlo, amigos.
¡Señor Bocio!
-El tiovivo ya no está vivo, ¿no? -Demasiado pronto.
Por favor, Bob, mantén a mi hermano lejos del muelle un par de horas.
Usa la magia de tu brazo velludo
y tendrás el restaurante a pie de playa que siempre has querido.
Oh, no lo sé. Todo esto no termina de convencerme.
Bistró en la playa con Bob's Burgers.
No quiero llamarlo así.
-¿Tenemos un trato? -Vale, trato hecho.
¿Por qué te ríes así?
Estaba pensando en algo que ha pasado antes.
Ahora me siento incómodo
-por tu forma de reírte. -No, no pasa nada.
-¿Otra vez esa risa? -De acuerdo, chócala.
Ah, señor "pista de baile".
Uh, señor "pista de baile".
El Muelle Maravillas está abierto. Tú, no pareces tener trabajo. Pasa.
¡No, cabrones!
Tengo una sensación extraña.
No me he lavado las manos, podría ser mi pis.
¿Me estás diciendo que Felix te dio la misión encubierta
de mantener al señor Fischoeder lejos del muelle durante dos horas
para que Felix pueda enseñárselo a los promotores e interesarlos,
mientras convences a Fischoeder de que venda el Muelle Maravillas?
-Sí. -Tendrás un restaurante en la playa.
-Sí. -Genial. Está chupado.
-¿Tú crees? -Sí.
Un pequeño vendedor de hamburguesas decidiendo el destino de la ciudad.
-No soy pequeño. -Vendedor de hamburguesas maravilla.
Te voy a hacer una camiseta que ponga eso.
-No me la pondré. -Lo harás.
Así que una mentira que mantenga ocupado al señor Fischoeder...
Tengo una idea.
Le diremos que vamos a hacer cambio de parejas, quizá le interese.
-No. -¿Qué? Somos monos.
-¿Qué tal si lo llevas a comer? -¿Le decimos que es el día
-de comer con el casero? -Sí.
-A él le gusta comer -Le encanta.
-Tengo hambre. -Y yo. Comamos primero.
¡Lady Narizotas, no!
¡Señor Vello!
¡Henry Pies Humanos!
Sus pies eran más humanos que los míos.
Jefe, no sé qué hacer.
Mira, el señor Fischoeder quiere que desmantelemos el tiovivo.
Ya no monta nadie. Seguro que les desalientan los caballos deformes.
-Y este me da asco. -Me da igual que le dé asco.
-¡Nadie toca al Señor Bocio! -Es una delicia horripilante.
Oh, tío. Tina, tengo una idea. Ahora mismo vuelvo.
Vale. ¡Oh, no, Doctor Culogordo!
¿El día de llevar a comer con tu casero?
-Sí. -¿Y vamos a la isla Cabeza del Rey?
Es su día especial.
Fanny, ¿vienes a comer?
-Vale. -Sube.
-Hola, ¿cómo estás? -¿Qué llevas puesto?
Es una falda, pero la llevaré como vestido para enseñar el trasero.
¡Vestido trasero! Me gusta.
Vestido trasero, vestido trasero.
Fanny, ¿quieres oír un secreto? Llevamos a cabo el plan.
-Felix planea alejar a Fischoeder. -¿Lin? Lin...
-No tiene ni idea, ni una pista. -Lin, te estamos oyendo.
¿Qué? No, es cosa de chicas.
-No pueden entendernos. -Oh, Dios mío.
-¿Bob? -¿Sí?
No existe el día de comer con el casero, ¿verdad?
Oh, tal vez nos entiendan. Un poquito.
Mierda, me hacía mucha ilusión. Los caseros no se divierten nunca.
Me he comprado otra. ¿Qué me he perdido?
Los obreros están descansando, así que me han dado un pequeño respiro.
-No están descansando. Están ahí. -¿Qué?
Han dicho que iban a sentarse con las tarteras a charlar.
Se nos han acabado todos los temas.
Pues, yo... ¿Qué le parece lo que han hecho este fin de semana?
Lo siento, niña, tenemos que hacerlo.
-Vale, pero déjeme despedirme. -Está bien.
Adiós, Señor Bocio.
Te quiero mucho.
-Bonito candado de moto. -Es de Teddy.
Teniéndolo, igual se compraba una moto.
-Tina. -¿Qué?
-Pon la cabeza ahí. -Vale.
-Debí coger una posición más cómoda. -Trágate la llave.
¿Qué pasa aquí?
Y así es como enganchas a tu hermana a un caballo de madera.
¡Sí! Cambiando de tema, ¿alguien tiene agua o tarta?
Como ven, tiene unas vistas increíbles al océano
y una niña enganchada al tiovivo.
No, eso no. Bien, los helados, de mi cuenta.
Elijan sabores, vuélvanse locos. Enseguida vuelvo.
¿Qué tal? Saludos. ¿Qué estás haciendo?
Me he encadenado al Señor Bocio para salvarle.
-Sí. -Marchaos ahora u os obligaré.
¿Tiene la habilidad de hacer que niñas de 13 años caguen llaves?
Puede ser. No le mires a los ojos.
¡Este hombre quiere hacer cagar a mi hermana!
No, no es cierto.
-¡Cacaniñas, cacaniñas! -¡Cacaniñas!
¡Callaos, es como el colegio interno de nuevo!
Colegio interno. Qué divertido.
Así que Felix os metió en esto.
¿Raptarme para que pueda enseñar a sus promotores mi muelle?
No... Sí.
Me voy de compras. Quiero cosas nuevas.
No puedes abandonar un secuestro para ir de compras. No es Florida.
¡Adiós!
-¡Tiendas -¡Sí!
-Seguramente estará enfadado. -Pues no. No importa.
No pienso vender, jamás. Vámonos a comer, ¿vale?
Ah, sí. Dios mío, he olvidado mi cartera.
Ah. ¡Imagina!
Podría pagar usted, se lo devolveré. ¿Quiere hacerlo?
Por supuesto. ¿Por qué no pagar mi propia comida de secuestro?
El bistró de Bob en la playa. El bistró de Bob. Allá vamos.
Señor Fischoeder, sé que ha dicho que no vendería jamás,
-pero si vendiera el muelle... -No hay ninguna posibilidad.
¿De qué hablamos ahora?
¿Qué piensas de las mujeres fáciles?
-Me gustan. -Señor Fischoeder...
Sé que usted ya es un hombre rico.
Pero piense lo que podría comprar con el dinero de los pisos.
Y yo abriría el Bob's Burgers en la playa.
Oh, las cosas buenas son buenas.
No me interesa.
Su propia isla privada.
-Un millón de parches de ojo. -No, creo que no.
Una piscina de oro
-que guarde todos sus dineros. -No, lo siento, Bob.
-Contrataré camareros con mostacho. -No, no, no, no.
Oh, las cosas buenas son buenas.
Pronto verás lo agradable que puede ser la vida,
cuando empieces a amontonar el dinero de la gente de los pisos.
Oh, me encanta este vestido. ¿Lo tienen de la talla tres?
¿La seis? ¿La diez?
Oh, las cosas buenas son buenas.
Estoy encadenada al Señor Bocio,
con la esperanza de que no la destruyan.
Vale, no es una yegua,
pero es que quería que todo rimara.
Una legión de sirvientes, todos a tus órdenes.
Un ejército de tigres, como siempre planeaste.
Podría comprar mis propios misiles para lanzarlos a Ingla...
No importa, no lo diré.
Ellos entenderían mis sofisticadas hamburguesas.
Oh, las cosas buenas
son buenas.
Señores, perdonen, pero aquí no se canta.
-Lo siento. -Gracias.
-Gracias. -Perdón.
-Gracias. -Nos emocionamos.
¿Qué, os habéis divertido?
Sí. Compartimos un momento. Creo.
O quizá no, no lo sé. Esto es un desastre.
-¿Bob? -¿Sí?
No sé qué tienes, cabrón de brazos velludos.
Pero me has convencido, venderé el Muelle Maravillas.
¿De verdad? Eso es genial.
-¡Hurra! -¡Hurra! Muy bien.
¿Has intentado cepillártelo en este sentido?
-No, pero lo haré. -Te quedaría bien.
Calvin, ¿dónde has estado?
¿Qué he estado haciendo? Pues me he tomado el día libre.
He hecho un collage , he lanzado piedras al agua...
Felix, escucha. Puedes decirle a tus promotores que venderé.
¡Dios me ha escuchado!
Empecemos a llamar a los abogados.
-¿Qué está pasando en el muelle? -Nada, nada.
-Hay mucha gente. -¿Esos camiones son nuevos?
No te preocupes por eso.
Mírame. Hacia abajo y mis brazos hacia delante y hacia atrás,
levanto la pierna...
¿Por qué te has encadenado a este caballo, jovencita?
Verá, tiene nombre, es el Señor Bocio.
Oh, mi padre. ¡Papá!
Quieren destruir el tiovivo. Ayúdame a detenerlos.
¡Tina, qué guapa estás para las noticias!
Tina, sé que te encanta el tiovivo, pero tengo que decirte algo.
Van a destruir el Muelle Maravillas para construir pisos.
¡No!
Ah, no han oído nada, ¿vale?
Es lo mejor. Lo entiendes, ¿verdad, cariño?
¡Malditos seáis todos!
Sí, pues genial.
¿Van a destruir el Muelle Maravillas?
Y si crezco, ¿en qué atracciones voy a montar, para qué crecer?
¿Y qué hago yo con 10 000 fichas para la maquinita?
Las he guardado para el Solsticio de Pontiac.
Señor Fischoeder, ¿es verdad? ¿Va a vender el muelle?
-Ah, sí, es... -Calvin, ¿puedo contestar yo?
Soy Felix Fischoeder. El otro Fischoeder.
Cuando los ricos dueños de los pisos empiecen a patrocinar sus negocios,
sus decepcionantes e infructuosas vidas estarán llenas de frutos,
porque serán lo bastante ricos como para comprar frutas.
El dulce dinero de la gente de los pisos.
-Así es. -Así es.
-¡Así es! -¡Así es!
-¡Que nos den su dinero! -¡Eso es!
Sé que esto es importante para ti, pero haremos lo siguiente.
Cortaremos el poste, te levantaremos con una carretilla elevadora
-y, con suerte, será seguro. -¿Qué?
¿Qué está pasando, qué ocurre?
-¿Qué pasa? -¡Tina!
Al menos el Señor Bocio está bien.
¡Tina, mi angelito!
-¿Te encuentras bien? -¡No, no lo estoy!
Primero, el señor Fischoeder quiere desmontar el tiovivo.
¿Y tú quieres desmontar el muelle?
Este lugar significa mucho para mucha gente. ¿Pero qué os pasa?
Cariño, estás histérica. Tranquila, ven aquí.
Te abrazaré y se te pasará. Vamos.
El parque es como el corazón de la ciudad.
Ya, ya, ya pasó, ya pasó...
Dios mío. Tienes razón. Tina tiene razón.
-¡Yo iba a decir todo eso! -Ah, ¿sí?
No, pero os estáis poniendo tan gregarios.
¿Convenciste al señor Fischoeder para que vendiera?
-Sí. -¿Para construir pisos?
-¿Edificios de pisos? -Sí.
Papá, te quiero, pero ¿en qué pensabas, idiota?
-Lo siento, te quiero. -Oh, tengo que ir a hablar con él.
¡No, los pisos, el dinero! Ya sé, vamos a comprar galletas.
Lin, sabía que Felix se equivocaba, pero dejé que me convenciera.
-Tengo que arreglar esto. -¡Sé racional!
Linda, Linda, suéltame.
Linda, basta. ¡Me haces daño!
-Mamá, suéltale. -¡Suéltale, mamá!
-Quitádmela de encima. -¡No lo hagas!
-¡No lo hagas! -¡Quitádmela!
Locos.
La gente de los pisos ¿qué parte de sus ingresos se gastará en ovillos?
Esa es una buena pregunta. Más o menos, un 45%.
¡Eso no es mucho!
Señor Fischoeder, ¿puedo hablar con usted, en privado?
Sí. Por favor. Aquí no me hacen más que preguntas.
¿Montamos en una atracción?
He oído hablar bien del Bastón Gritador.
-De acuerdo, qué puñetas. -Nosotros también.
Te dije que nada de montañas rusas. La tecnología aún no es buena.
Respóndanme a una pregunta.
¿A quién le gustan los karaokes con temas caribeños
y una cantante de 29 años que es mi novia?
Soy yo.
Señor Fischoeder, hoy tiene aspecto de rico, señor.
Venimos con el jefe, Mickey, así que no molestes.
Sí, la seguridad en segundo lugar.
¡Páranos, páranos, eres terrible en tu trabajo!
Agradecemos tus comentarios.
¡Voy a morir sin haber visto a Hall y Oates en directo!
-No puede vender el muelle. -¿En serio?
-Sí. -Genial.
Tengo ropa sucia aquí, quizá te la eche encima para que decidas
-qué hacer con ella. -¿Qué?
Eres un indeciso. Me acabas de convencer para que venda el muelle.
Señor Fischoeder, me equivocaba. Me ha podido la avaricia.
No me siento bien.
-¡Bien! -¡Sí!
Me he visto envuelto en tener un bonito restaurante en la playa,
vender hamburguesas a... ¡Oh, Dios! ...a la gente rica.
¿Por qué he pensado que este sería un buen sitio para hablar?
Porque eres idiota.
Siempre me quedo atrapado en la gran subida y se sueltan las tuercas.
-Oh, Dios. -¿Se ha acabado?
-¿Estoy en casa viendo "The Closer"? -Sí.
¡Este episodio es en el Bastón Gritador!
Vaya, es precioso.
-¿Vas a intentar besarme? -¿Qué?
Eras hetero, pero ¿quién sabe con el señor "giros de la vida"?
Señor Fischoeder, creí que quería cosas buenas,
pero ni me gustan las cosas buenas.
Mire esta camiseta. Es mi camiseta preferida.
Eso es muy triste.
Esos pisos harán que seamos como en todas partes.
El muelle es el corazón de la ciudad.
Es lo que hace especial este lugar. Claro que está deteriorado,
es bastante cutre, está sucio, no recogen la basura.
Pero, también es genial.
¿Nos van a sacar en helicóptero de aquí o...?
-Oh, Dios, vamos fuera. -Lo conseguimos.
¡He sobrevivido! Sabía que las reglas no funcionan conmigo.
Mis pantalones están húmedos, pero no mojados. Oh, esta parte sí.
Hacía mucho que no montaba en una atracción. Son fantásticas.
Papá siempre decía que a la gente le gusta lo que sube y baja.
Y mi madre bordó la frase en un almohadón.
-Qué bonito. -Nunca venderé el Muelle Maravillas.
-¿Qué? -¡Jamás!
¿Qué estás diciendo?
Que no venderé nunca jamás este muelle.
¿Qué?
-¡No, no, no! -¡Maldita sea!
-¡Linda! -¿Qué?
-Voy a montar otra vez. -Y yo.
Y allá voy yo también.
Felix, ¿qué pasa con mi karaoke?
-Fanny, Fanny... -¡No, no verás nada de esto!
-Ni esto, ni siquiera esto. -¿Qué?
Gracias por salvar la ciudad, papá.
De nada, Tina. Gracias por recordarme qué es lo importante.
Claro. ¿Alguna vez has cagado una llave?
No. Dados.
Bueno, ya lo resolveré.
-Así que lo hemos conseguido. -Yo lo hice, tú casi la fastidias.
Pero al final lo he resuelto, más o menos heroicamente.
-No es para darme palmadas, pero... -¡Felix, aquí estás!
Lo siento, yo comprendí que lo que intentabas hacer estaba mal y...
-¿Eso es un arma? -¡Sí, claro que lo es!
Aquí guardo mis balas.
De acuerdo, yo me marcho.
¡No, no!
Está riéndose raro.
-No me gusta nada. -No.
¿Estás pensando en algo divertido que pasó antes?
-No. Me río como un maníaco. -Vale.
Me alegro de que os guste tanto este podrido muelle,
porque es donde encontrarán vuestros podridos cuerpos.
No creo que tengas un cuerpo podrido.
Creo que está hablando de los dos, ¿no?
No, no. No puede ser.
-Tú eres más viejo. Mírate. -¿Qué?
¡Callaos Los dos vais a morir.
-Hablabas de los dos. -Sí.
¡Silencio, por favor!
Muelle Maravillas.
Maravilla de muelle.
Esto no acabará
hasta que Bob esté a dos metros bajo tierra.
Quería que las cosas fueran agradables,
pero pagará el precio definitivo.
Muelle Maravillas.
Muelle Maravillas.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.