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¡Tina, bien! Louise.
Gene, date por atrás. Atrás, arriba, abajo, los lados, vamos,
¡Y tiempo! Cepillos abajo.
¿Qué era esa cosa?
-Pasta de dientes. -Así que eso es pasta de dientes.
Ahora pasaos el hilo como lo habéis hecho en los últimos seis meses.
No tenemos hilo dental. Acordamos no tener comida entre los dientes.
El doctor Yap no lo notará.
Oh, lo notará. El doctor Yap lo nota todo.
Es como un águila planeando por tu boca.
Creo que esta me la voy a saltar.
De eso nada, señorita. Te limpiarán esos dientes dos veces al año
mientras el doctor Yap acepte nuestro seguro.
¿Por qué tenemos que limpiarnos los dientes, qué clase de fraude es ese?
Sé que detestas ir al dentista, pero ¿esta vez podemos ir sin problemas?
Claro, claro. Voy a coger mi abrigo.
-¡Se va a encerrar en su habitación! -No me hagas ir a por ti.
-Tengo su pie. -¡Maldita sea!
Impecables, como siempre, Tina.
Esto no siempre tiene que ser una consulta.
Soy algo más que una boca con dientes perfectos.
Ya puedes irte.
Ya he terminado.
Me siento violado. Un juguete ayudaría.
¿Te gusta ese cesto de juguetes?
Un cesto de juguetes es esencial. Gorra y pelota o tatuaje pirata.
El viejo juego de meter las bolas en los agujeros. Un clásico.
Jugaré a esto en vez de lavarme los dientes.
-Esa no es precisamente la idea. -Tengo el juguete y me voy.
Vaya, vaya. Aún no le han roto su licencia, ¿eh, doctor Yap?
¿De qué está hecha, es irrompible?
Ah, hola, Louise. ¿Sigues con miedo al dentista?
¿Miedo? No tengo miedo. Usted tiene miedo. Hiede a miedo.
Lo que tú digas. Miedica.
Mire, ¿qué tal si me siento en esa silla el tiempo previsto,
ojeo una revista y usted gana un dinero fácil?
-No. -Vale.
Pero entra y sale en dos minutos o empezaré a morderle.
Como me arañe una encía, le abofeteo, ¿entendido?
Conozco las reglas, Louise. Tú eres la jefa.
-Por si lo había olvidado. -De acuerdo.
Tienes que abrir la boca.
Lo estás haciendo genial.
Justo lo contrario de lo que te pido que hagas. Ábrela.
-¿Ha terminado? -Casi, solo...
Está bien.
Genial, genial.
Una abertura diminuta por la que puedo ver.
-Ha sido justo. Culpa mía, no... -Tiene que hablar conmigo.
Tienes razón. Ha sido culpa mía.
-Se ha callado. -Sí, lo sé.
-Bob, tenemos un problemilla. -¿Louise te ha pegado?
Sí, pero ese no es eso. Tiene una caries.
Vaya. Louise tiene su primera caries.
Sí, y es profunda. Oh, pinta mal.
Mira, puedo hacerle el empaste ahora mismo. Pim pam.
Sí, será mejor un ataque sorpresa.
Esto no va a ser fácil. No quiero volver a entrar.
-En serio, no quiero volver ahí. -Escucha.
-Puedes hacerlo. -Sí. Sí.
-¿De acuerdo? -Bien.
-¿Nos vemos luego? -Sí, sí.
Necesito estirarme un poco. Sí.
Te voy a hacer un pequeño retoque en ese segundo molar.
¿Para qué puñetas es todo eso?
Tienes una caries.
¿Una caries? ¡No, no me pondrá un empaste, empaste esto!
¡Aléjese!
-¡Lo siento, lo siento, perdona! -Cómo se divierten ahí dentro.
Esto es lo que va a pasar. Voy a salir por la ventana
y será la última vez que va a ver mis dientes.
Tus padres volverán a traerte, Louise. Tienes una caries.
Que lo hagan. Me escaparé. Nunca me encontrarán.
Va a esperar diez minutos para decirle que me he ido.
-Esto es una tonte... -¿Qué ha dicho?
Vale, diez minutos. Lo siento.
Adiós, Yap.
-¡Se ha ido, se ha escapado! -¿Qué?
Dijo que esperara diez minutos, pero soy un adulto, he esperado ocho.
¿Has esperado ocho minutos para decirme que se ha escapado?
No le digas que no esperé diez minutos.
Tal vez se haya escapado al coche.
Oh, no. No está.
-Oh, Dios mío. ¡Louise! -Papá, asustas a la gente.
-Perdón. -Ya.
¡Louise!
No puedo creer que mi niña se escapara.
Aún no la hemos encontrado, pero lo haremos.
No sé yo. Es muy pequeña cuando se agacha.
Podría estar en cualquier parte y necesitando cuidados dentales.
Podría caerse a un precipicio. ¿Tenemos de eso, son muy profundos?
Seguro que viene a casa. Tiene nueve años. No lo ha planeado.
Exactamente donde lo dejé.
Oh, bien...
Un móvil de caramelo. Tenía siete años cuando escondí esta bolsa.
Supongo que era una niña por entonces.
¿Diga? Louise, ¿eres tú, estás muerta?
Oh, estoy sana y salva y pienso seguir así.
Y no te molestes en rastrear esta llamada, cortaré antes la conexión.
Cariño, vuelve a casa.
Solo si cancelas la visita al doctor Yap.
Louise, soy tu padre. Ven a casa y hazte ese empaste.
Lo siento, papá, de eso nada, así que...
Caray, esto es una despedida y no como lo imaginaba.
¿Qué, despedida, qué dices? ¡Somos tu familia!
Verás, mamá, a veces, estas cosas no salen bien.
-Louise, no... -No cuelgues.
Señorita Black, quiere reservar la suite Duquesa
para una estancia indefinida y tiene la tarjeta de un tal Bob Belcher.
Solo necesito que un adulto firme el registro.
Creo que la foto de este carné dice que soy un adulto.
Sí. Dice que tiene 43 años.
Pero está escrito a lápiz.
Y en el fondo pone "Día de la Foto en la Escuela Wagstaff".
Wagstaff era mi pelotón en Vietnam.
Tío, me dijeron que habría personas como tú cuando volviera.
-Serví a mi país, protegí tu culo. -Tendré que llamar a la policía.
-¿Qué? -Para que te lleven a casa.
Adiós.
Louise, qué sorpresa. Me alegro de que seas tú y no un asesino.
No, solo yo, como estaba previsto, ¿te acuerdas?
No.
Tía Gayle, te escribí hace semanas que vendría a visitarte.
¡Ese maldito cartero estará cogiendo mis cartas!
Si lo que quiere con eso es hacerse notar, le está funcionando.
¿Te acuerdas de mis gatos?
Ah, sí. Está, este y ese... ¡Oh, y el otro!
Les gustas. Cuanto más se alejen de ti, más les gustas.
¿Qué, ah, qué pasa con todo este plástico que hay aquí?
¿Es que estás renovando la cama?
Como no duermo muy bien, me he inventado un pequeño juego
en el que soy la última persona viva en el mundo.
¿Eso te ayuda o...?
Sí. Esto deja fuera la radiación y a los mutantes carnívoros
que merodean por la noche y duermo como un bebé.
De acuerdo. Bien, es genial. Pues me voy al baño.
Bien, y yo voy a llamar a tu mamá y le diré que has llegado bien.
No, no, no hagas eso.
Mi mamá me dijo que solo la llamaras si yo no llegaba aquí bien.
Tiene sentido.
Por si tengo que seguir corriendo, Cuba está aquí.
Puedo dar un...
¡Aguanta!
-¿Diga? -Gayle, soy Linda.
Hola, Lin, soy yo, Gayle.
Sí, lo sé, cariño. Te he llamado yo.
Oh, vale.
Escucha, ¿has visto a Louise?
Sí, está aquí, en mi casa.
Gracias a Dios. Bob, está con Gayle.
Sí, no recordaba que iba a venir a visitarme.
Se ha escapado, Gayle.
Oh, madre mía. ¿Adónde ha ido?
-Está en tu casa, cariño. -Oh, sí, sí.
Tiene miedo al dentista. Necesita un empaste y no quiere volver.
Claro, ¿quién quiere?
Vale, iremos a recogerla, pero no se lo digas o se escapará.
Oh, bien pensado, Lin. Tú eres la lista y yo la que está buena.
No. ¡Esa evasora del dentista!
¿Cómo es que Louise puede escaparse?
-No puede escaparse. -Yo quiero escaparme.
Me vendría bien escaparme. Sería el capítulo cuarto de mis memorias,
después del capítulo tres: "Ir al dentista".
Nadie más se va a escapar. Solo hace falta que Louise se haga el empaste.
Suerte con eso.
Quizá sea el momento de un poco de educación creativa.
¿La sobornamos para que se ponga el empaste?
No tenemos tanto dinero. Pero si perdiera una apuesta...
-No lo sé. ¿Qué apuesta? -Haced las maletas, niños.
-También os escapáis. -¡Sí!
Pero ¿qué hacéis...?
-Adivina quién más se ha escapado. -Nosotros. Gene y yo.
-¿Y mamá y papá? -Nos han dejado aquí.
-¡No volveré a casa! -Lo sé. Quédate con la tía Gayle.
Lo haré, para siempre. Gracias.
Apuesto a que no duras el fin de semana sin que te vuelva loca.
Claro que sí. Me encanta estar aquí.
-Ya, ¿quieres apostarlo? -¡Sí!
Si duras todo el fin de semana, no te pones el empaste.
Si te rindes, si no lo soportas,
te sometes al torno y al empaste, ¿trato hecho?
¡Por supuesto, trato hecho, puedo quedarme aquí hasta los 30 años!
¡Es el apartamento más divertido del mundo!
-Espero que funcione. -Va a funcionar,
porque vamos a hacer trampas. Tenemos un hombre dentro.
"Hola, mamá. Preparada.
Soy Tina. Tina, tu hija".
Bueno, vamos a darle a Tina sus primeras instrucciones.
Elevaremos el "locurómetro" de Gayle a niveles insoportables.
Al estilo supersecreto, como un ninja.
Oye, toda esta situación es absurda.
Hay que pelear la locura con locura.
Bueno, Louise ha salido a tu parte de la familia.
No creerás que no lo sé.
¿Qué estás haciendo? Para ya.
¡Al agujero, bolitas!
Estaba tan cerca...
¿Qué tienes contra los entretenimientos nuevos, gato?
Tía Gayle, verás, queríamos saber si nos leerías tus poemas.
-¿Qué? -¿En serio?
-¿Queréis oír mis poemas, niños? -¡Tina!
-Oh, maravilloso, maravilloso. -¿Qué está pasando?
"Cosas felices que deberíamos lanzar al espacio:
un bote de mayonesa, recortes de revistas de Scott Baio,
esa canción que empieza con 'Día O'.
Gatito, eres como yo.
Sales fuera y te agachas para hacer pis.
¡Te agachas, te agachas, te agachas, te agachas!".
¡Sí! Vale, eso es.
Oh, tenemos que parar.
No he terminado. "¡Te agachas!". Fin.
-Magníficos poemas. -Vale, déjame eso. Gracias.
Esperad, tengo muchos más.
Y yo quiero leerlos. Más tarde, a solas, para no molestar a nadie
cuando diga: "Ajá. Bien dicho. Devastador".
¡Maldita sea!
Louise nos ha engañado. Creo que hay que aumentar la presión.
No he leído ningún libro de educación infantil,
pero seguro que esto no viene en ellos.
¿Libros de educación infantil?
Creí que era una broma.
Pues hay libros de educación infantil.
Yo escribiría un libro llamado: "Tú, lo he visto. Ponlo en su sitio".
Eso es. Sí, deberías hacerlo.
Lo sé, ¿verdad? Me forraría.
Las fundas de las zarpas de tus gatos, ¿las hay de otros colores?
¿Qué, sus zarpas? Por supuesto, tengo muchos colores.
Quizá Jean Zarpa Van Damme estaría más contento con colores pastel.
Es primavera.
¡Cuánta razón tienes!
Rosita y Míster Rico,
estaréis avergonzados por llevar aún los colores de invierno.
-¡Cambiémoselos! -Te ayudaremos.
Sí. Si todos colaboramos, solo tardaremos unas horas.
-Vosotros podéis. Yo voy a salir. -¡Manicura gatuna!
-Louise, sujeta al Míster Rico -¿Por qué sujeto yo a Míster Rico?
Es el peor. Gene, cámbiamelo.
¡Dios, no!
Envolvedlos en estas toallas.
Cuando les quito las viejas zarpas, tienden a tirarse a los ojos.
Rodeadlos. Cerrad los ojos y tiraos a ellos.
Muchísimas gracias por ayudar, niños.
Ahora, con lo guapos que están, la perrera me concederá el cuarto gato.
Es hora de cerrar los ojos.
¡El apocalipsis se nos viene encima!
¿Por qué, por qué debe terminar el mundo
justo cuando empiezo a tener sueño?
-¿Qué está pasando? -Así duerme. No te preocupes.
Pero hay un apocalipsis.
¡Todos los humanos han muerto excepto yo!
Sobre todo los hombres. Así que no hay hombres.
Así que está bien dormir sola. Buenas noches.
Buenas noches.
Han estado de manicura gatuna durante horas.
Pues Louise tiene que estar dudando, ¿no?
-Pero hay que llevarla al extremo. -Espera.
¿Recuerdas cuando Gayle nos invitó a jugar al juego de mesa que inventó?
-¿Vendaval Gayle? -¡Sí, Vendaval Gayle!
Deberían jugar a eso. Es horrible.
Con reglas sin sentido, te lleva todo el día jugar.
Sí. Vendaval Gayle volverá loca a Louise.
-Bien, la hora del sexo. -Podemos hacerlo, ellos no están.
-Sí. -Hagámoslo.
-Sí. -¡Vamos allá!
QUEDAN 26 HORAS
Quieres que gane... ¡Sí, gané!
Niños, ¿qué queréis que hagamos hoy?
-Lo que estamos haciendo. -Vale, genial.
¿Qué os parece mantequilla para comer?
¿Voy a decir que no a una comida de mantequilla?
Si tuvieras un juego de mesa que estimulara la imaginación...
Pero eso es demasiado bueno para las grandes empresas de juegos de mesa.
Yo inventé un juego de mesa que estimula la imaginación,
pero era demasiado bueno para las grandes empresas de juegos.
Hagamos sitio.
¿Qué pasa ahora?
¿Por qué me miras a mí? Estoy en el mismo sofá que se mueve que tú.
Si Louise se queda hasta mañana,
-¿no tiene que hacerse el empaste? -Justo.
Y si la locura de Gayle la echa de allí, pierde.
-Pero gana, le empastarán la caries. -Eso es.
-Una educación de gran nivel. -Sí.
-Sabemos lo que hacemos. -Somos geniales.
Pero ¿y si Louise se escapa y se va a otra parte?
-Vaya, ¿no se te ocurrió eso? -Verás, es que ha sido...
¿No tenéis ningún plan de contingencia?
Teddy, todo esto es cosa de Linda.
Entonces, vigilaremos el apartamento de Gayle.
Una vigilancia. Parece divertido. Eh, pedid comida para la vigilancia.
¿Eh? Pedid filetes para tomar en la vigilancia.
Llevaré los menús.
Se llama Vendaval Gayle. Es más que un juego de mesa.
Se trata de amor, guerra, fantasía, plagas y moda.
Mola. ¿Y cómo se juega?
La princesa Gayle debe salvar los cinco reinos de Palabralandia
de los malvados vientos enviados por la perversa hechicera Rebecca,
que se cree muy guapa. Vive arriba.
Louise, tú empiezas.
Has caído en el Calabozo Esponja.
Tienes que estar con esta esponja mojada en la cabeza 30 minutos.
Este juego es muy extraño. Deberíamos irnos a casa.
Prefiero estar con una esponja mojada en la cabeza todo el día
a que me hagan ese empaste.
QUEDAN 13 HORAS
-Bonita vigilancia romántica. -¿Qué es ese olor?
-Bobby, Linda, ¿qué hacéis aquí? -¿Teddy, qué haces tú aquí?
Iba a aparcar allí unas horas y os he visto aquí y he pensado que...
¿Estás invadiendo nuestra vigilancia?
-¿Qué? No, he traído pizza. -¡Oh, pizza! Entra.
¿Qué me he perdido, estáis tomando muchas notas?
¿Os importa moveros un poco hacia delante?
Un poco más.
¿Ya está, no vais a moveros más?
-¿Nos vamos a mi camioneta? -Teddy.
Estoy bien. Me pondré cómodo. ¿Os importa si abro la ventanilla?
Oh, tío. He caído en Dolorida.
Oh, qué duro.
Puedes pedirle a Tina un poco de su ungüento mágico.
He cacareado como una gallina durante 20 minutos
para conseguir el ungüento mágico, no sé si...
Tu indecisión ha enfadado mucho a Vendaval Gayle.
-Todos tenéis que empezar de cero. -¡No!
¡Llevamos jugando a este juego seis horas
y nadie ha pasado siquiera los Acantilados de Huxtable!
-Esa caries te está doliendo. -¿A ti qué te importa?
¿De qué lado estás, no quieres que gane?
Tranquila, estoy de tu parte. Equipo Louise hasta el final.
¿Por qué hablas así?
¿Cómo? Así hablo siempre.
Ahora no recuerdo cómo hablo. ¿Así es como hablo?
Da igual. Ayúdame a pasar el ejército de monos de Rebecca.
Oh, Tina dice que Louise está nerviosa.
Con suerte, nuestra chiquitina está a punto de estallar.
Esperemos que sea pronto. La apnea de Teddy me pone enfermo.
-Oh, gracias a Dios. -Esa ha durado seis segundos.
-Respira otra vez. -¿Cuánto hace falta para morir?
He superado el fin de semana. No tengo que hacerme el empaste.
¡He ganado, he ganado!
Vamos a celebrarlo durmiendo más y dejando de hablar.
Buenos días, dormilones.
Dios mío, ¿hemos dormido toda la noche?
Por supuesto. He dormido genial.
-Linda, Linda. -¿Qué?
¿Sabías que roncas?
¿Qué, hemos ganado, qué pasa?
-Es por la mañana. -¡Maldita sea!
-Esa mocosa ha conseguido ganarnos. -Esa no es una opción.
Debe hacerse ese empaste o se le caerán los dientes.
De acuerdo, esperaba no tener que llegar a esto.
Tendremos que infringir dolor a nuestra pequeña.
Oh, vaya...
Lo has conseguido, Louise. ¿Qué tal un helado como desayuno?
Gracias, Tina, es una gran idea.
-¡Mi niña! -Nuestra niña.
Teníamos que hacerlo. Era la única manera.
¿Te vas a acabar eso?
¡Haz que pare, haz que pare!
¡Toc, toc! Hora de recoger a unos fugados.
Oh, no. ¿Qué te pasa, Louise?
Ha tomado un poco de helado y creo que no le ha gustado a su caries.
No ha podido con su subidón.
-¿Por qué está Teddy aquí? -Sí.
¿Por qué estamos aquí cualquiera? Piénsalo.
Habéis llegado más lejos en el Vendaval Gayle de lo que imaginaba.
¿Sabías que estábamos jugando al Vendaval Gayle?
No lo sabía, es que... ¿Qué es el Vendaval Gayle?
Oh, ya lo entiendo. Estabais detrás de todo esto.
¡Tramposos! ¿Cómo habéis podido?
-Tina nos ha ayudado. -¿Qué?
-¡Mamá! -Lo siento, es verdad.
-Hicimos trampas porque te queremos. -Sí.
¡Oh, es repugnante! Os odio a todos. No puedo creerlo.
Louise, tienes que hacerte ese empaste.
Estoy bien.
Cariño, tienes que escucharme. Sé que tienes miedo.
¡No tengo miedo!
Oh, mierda... ¡Tengo miedo, tengo miedo!
Yo sé un poquito sobre el miedo. Ya has visto mi vida.
Sí, es muy mala.
¿Por qué no dejas que la tía Gayle te ayude a pasar por esto?
Vamos a convertir tu miedo... en una fantasía.
Eso no funcionará.
-Hagámoslo. -Genial.
¿Qué personaje quieres interpretar?
GRUPO MÉDICO OFICINA DEL DOCTOR YAP
-Agente Yap. -Gayle, estás guapa.
-¿Te han informado de la situación? -Así es.
Este es el activo del que te hablé.
¿Está dispuesto el activo a hacer lo que sea para salvar el universo?
Lo está.
¿Y el activo promete no morderme durante el procedimiento?
El activo lo promete.
Entonces, ¿qué puñetas hacemos aquí, perdiendo el tiempo?
-¡Hagámoslo! -¡Vamos, hombres!
Sector 8, despejado.
Sectores 9 y 10, despejados.
Ese dolor es una toxina del sérum helado del enemigo.
El antídoto está en esta aguja.
Oh, no sé...
Oye, no. Debes hacerlo. El universo entero cuenta contigo, cariño.
Proceda.
Muy bien. Te sentirás totalmente insensible en unos segundos.
Esto puede parecer un empaste ordinario de la clínica
de un solitario y triste dentista, pero es un microchip de los planos
del sistema de armamento más increíble del mundo.
Oh, espere, un momento.
¡Los enemigos están aquí!
-Louise, la misión debe continuar. -¡Hágalo!
-¡Cogedlo! -Cúbreme, Bobby.
Vamos, vamos. ¡Granada!
¡Lanzallamas!
Vale, vale. Está bien, está bien.
-¡Me han dado, me han dado! -Me están disparando.
Tienes que pedir apoyo aéreo. Esto es una locura.
-¡Ya lo entendemos, Dios! -Te tenemos.
De acuerdo. Me habéis disparado demasiadas veces,
pero nuestra causa jamás morirá.
-Lo has logrado, Louise. -Ah, ¿sí?
Lo has conseguido. Y yo no he incomodado a nadie en absoluto.
Le reviviré.
-Vale. Ya. -Sí, Tina, está bien. No hagas eso.
-Casi está. -No.
-Casi está. -Tina, suéltale. Levanta.
¡Cuando llegues al cesto de juguetes coge el anillo rociador!
El futuro depende de ello.
-Has estado muy bien. -Tú también.
Iría a una misión contigo cuando quieras.
Detesto decirlo, pero Gayle nos ha superado.
Dejemos que cuide de los niños más a menudo.
Podría mudarse con nosotros. Niñera a tiempo completo.
Voy a verte ese farol. Sí.
-No, no, no. -Hecho. Nos vemos en casa, Gayle.
Te pillé.
Cosas felices que deberíamos lanzar al espacio:
un bote de mayonesa, recortes de revistas de Scott Baio,
esa canción que empieza con "Día O".
Gatito, eres como yo. Sales fuera y te agachas para hacer pis.
¡Te agachas, te agachas!
¡Te agachas, te agachas!
¡Te agachas, te agachas, te agachas! Pero no he terminado.
¡Te agachas!
Fin.
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