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El ladrón entró al parecer...
-Hay que darle donde es debido. -Linda, por favor, usa la escalera.
-Al menos, déjame hacerlo. -Estoy bien, Bob.
Solo tengo que encontrar el punto débil.
Me voy a acercar a sujetarte las piernas, ¿de acuerdo?
Ya está, ¿lo ves? Ten un poco de fe, vamos.
No soy una torpe idiota que no puede...
Linda, ¿estás bien?
Estoy bien, Bob. Solo resbalé.
¡Maldita sea!
Eso parece que ha dolido.
-No tiene gracia, Bob. -La cuenta, por favor.
Parece que estoy diciendo: "La cuenta, por favor", pero debo irme.
La cuenta, por favor. Mi cartera ha desaparecido.
Pues empieza a fregar platos.
Espero no haberla perdido. Odiaría que me robaran la identidad.
Te la devolverían enseguida.
-¿Y si miras en el baño? -Vale la pena.
Me sentaré en su banqueta para sentir la experiencia de Mort.
Tenías razón. Estaba detrás del inodoro.
¡Bien!
Además, había una goma, una canica y un cepillo de dientes.
¡Esos son míos!
-Seguro que venden algo. -Hamburguesería de Bob.
No, no tengo nada para refinanciar. Ojalá lo tuviese.
Por desgracia, mi único patrimonio es mi coche y...
¿Hola? Han colgado.
-Superraro, ¿eh? -¿Qué?
Linda tenía razón en quién llamaba y dónde estaba la cartera de Mort.
-Dos predicciones seguidas. -Prueba con una tercera, mamá.
Vale. La siguiente persona que entre será alto, moreno y guapo.
-Yo ya estoy aquí. -Muy buena, papá.
-Gracias, hijo. -No hay de qué.
Lo he oído. Alguien se golpea la cabeza o le alcanza un rayo
y eso libera su habilidad psíquica.
Eso, eso, sí.
Lo vi todo borroso un segundo. Entonces fue cuando se liberó,
como un perro cuando le quitas la correa.
-Creo que estáis exagerando un poco. -No. Yo siempre he creído en eso.
Quizá me esté ocurriendo porque estoy abierta a ello.
No te está pasando nada, Lin, porque este tipo de cosas no son reales.
Fueron dos pequeñas coincidencias.
-Así llamo yo a mis testículos. -Gene...
Malvavisco está en la casa. Dadme una hamburguesa a la brasa.
-Hola, Malvavisco. -Alto, moreno y guapo.
Está decidido, mamá es médium.
No, no lo es. Malvavisco no es guapo.
-Es precioso. -Me ruborizas.
Tanto monta, papá. Asúmelo, mamá tiene poderes.
Prométeme que usarás tus poderes para hacer el bien.
Lo prometo.
Linda es médium. ¿Cuál es tu poder especial?
Puedo hacer crujir las vértebras a cualquiera. Bob, ven aquí.
Vale, solo esta vez.
Justo ahí.
Ya está, sí.
Eso es, eso es.
-Ahora, te tumbaré en el suelo. -¡Malvavisco, bájate!
Eso no me ayuda. ¡Oh, Dios mío!
-Es un nudo. No es nada más. -No puedo respirar.
Si mamá es de verdad médium, vamos a ir viento en popa.
Podría decirnos las nuevas tendencias en la moda.
Será "culisombreros", sombreros para el culo.
No, chicos, por fin podremos sacar partido.
Pero tenemos que averiguar si es auténtica.
-Mamá, ¿qué número estoy pensando? -Esto otra vez no.
Cuatro. No, nueve.
No, cuatro. No, no, nueve.
-¿Ha acertado? -No sé. Ahora solo pienso en esos.
-Eso era, eso. -No, Tina.
¿Qué número pensaste al principio?
-Cuatro o nueve. -¡No!
-¡Lo vi ardiendo en mi mente! -Eso no demuestra nada.
¿Y cómo predices las cosas, mamá, cómo lo haces?
Pues cierro los ojos y una imagen aparece en mi cerebro.
-Eso se llama "tener una idea", Lin. -No espero que lo entiendas, Bob.
Nunca entenderás el reino de lo psíquico. Siento pena por ti.
Decidamos esto de una vez por todas. Papá, hazle una prueba.
De acuerdo. Si eres médium, podrás decirme
qué estoy echando en este cuenco. Cierra los ojos.
-No tienes que hacer ese sonido. -Sí, tengo que hacerlo.
-Dame las manos, Bobby. -No.
-Dame las manos. Debo sentirlas. -Vale. Adelante.
-Es una naranja. Es una naranja. -No.
-Asombroso. -No, no, no.
-No es asombroso. -Es una naranja.
-¡Mamá es médium! -No, no lo es.
¡Sí, lo soy!
-Solo yo hago los sonidos. Tú no. -Lo siento.
Me viene una imagen.
Es una J. ¿Tienes a alguien en tu vida cuyo nombre empiece por J?
Sí. Mi contable, Geoffrey.
Pero se escribe con G.
¡Es judío!
Lo has clavado. Voy a verle hoy más tarde.
-Eso es. -Claro, acaba de decírtelo.
-Sí. -Hacienda me va a devolver dinero.
-Muy bien, buena lectura. -¡Me toca devolución este año!
-Yo soy el siguiente. Quita de ahí. -Vale, tranquilo.
Dame las manos, Teddy. Están pegajosas.
-¡Mort, cállate! -¡Deja que haga la lectura!
Veo un color. Veo un color, tu color favorito.
-De acuerdo. -Y es un color primario.
Es increíble.
Estoy viendo tonos de rojo.
-No. -Azul.
-No. -Azul.
-No. -Verde.
-No. -Amarillo.
¡Sí, amarillo, vaya!
-Sí, sí, sí. -Vaya, a la decimoséptima.
Pero acertó, acertó.
Vale, estoy recibiendo algo más. Amarillo algo...
¿Amarillo qué?
-¿Un taxi? -No.
-¿Es una casa? -No.
-¿Una camisa? -No.
-¿Un vestido? -Sí.
-Una mujer con un vestido amarillo. -Sí.
¿Qué más?
-El cambio. -¿Qué dices?
-La calderilla. -¿La calderilla?
Debes encontrar una moneda, de cinco centavos.
-¿Y quizá eso me cambie la vida? -Sí.
-No, no. -Ahora tengo una misión.
Encontrar a una mujer con vestido amarillo y una moneda.
-No es la búsqueda del tesoro. -Para mí, sí.
-Adiós a todos. -Tengo que descansar.
Chicos, ya he pensado cómo podemos usar los poderes de médium de mamá
-para subirnos al tren de la pasta. -¿Cuál es el plan?
Tiene que ver con caballos y dinero y recibirlo nosotros.
-¿Con caballos? -Y dinero.
Niños, ¿qué tal el colegio?
-Aburrido. -Divertido.
-Digo, pues eso. -¿Qué pasa aquí?
Vuestra madre se ha vuelto loca.
Veo algo...
-Tiene forma de campana. -¿Sí?
-¿Quizá una campana? -¿La Campana de la Libertad?
-La Campana de la Libertad. -Es la Campana de la Libertad.
Mi ex vive en Filadelfia. ¿Debería ir y tomarme un filete con queso?
Gretchen, ve a verle.
-¡Voy a hacerlo, voy a hacerlo! -Ve a verle.
Espera a que Filadelfia vea mi jeta.
-Hola, Bob. -Hola.
-Adiós. -No te acerques a los trenes.
-Voy a comprar un billete de tren. -Gretchen, vuelve.
Bueno, quizá los trenes estén bien.
Vaya, parece que ha funcionado, Lin.
-Sí, otra buena lectura más. -Has enviado a una mujer adulta
a otro estado porque afirmas ser médium.
-Sí, cierto. -Genial.
-Yo creo en ti, madre. -Gracias, Louise.
Tienes un don. Va a poner nerviosa a algunas personas.
Si estuviésemos en 1980, te quemarían por bruja.
Exacto.
Por el lado positivo, ¿qué nombre te gusta más?
¿Rosca Marina, Orgullo de Detroit, Culo de Lodo o Gelding el Lirio?
Lirio. Elige el Lirio. ¿Para qué es esto?
-Vamos a cambiar el nombre a Tina. -Suerte que no elegí Culo de Lodo.
Mamá eligió un caballo para la carrera de mañana.
Ahora necesitamos dinero para la apuesta. ¿Tenéis dinero?
Si me vas a pedir que venda mi pelo, la respuesta es no.
Tina, ¿cuántos ahorros tienes?
82,40 dólares. Con los intereses, podría ser un poco más.
No lo he mirado hace un tiempo. Quiero sorprenderme cuando lo mire.
Genial. Apostaremos 82 dólares por Gelding el Lirio
y repartimos las ganancias en tres partes.
¿Tres partes? Pero yo pongo todo el dinero.
Pero la idea fue mía y Gene es tu hermano.
Probablemente.
-Y pasaremos el día viendo caballos. -Hagámoslo.
Un pedido, Lin, ¿puedes llevarlo?
-Ahora no, estoy recibiendo algo. -Oh, Dios mío.
-Estoy sintiendo algo. -No es cierto.
Perrito Atolondrado, la querida estatua que da la bienvenida
a los visitantes al muelle Maravilla ha sido secuestrado
de su lugar en el embarcadero, dejando perpleja a la policía.
Si tienen información, llamen a nuestra línea de chivatazos.
-Perrito... ¿Línea de chivatazos? -¿En serio, Lin?
Hola, ¿línea de chivatazos? Espere.
-Tengo un chivatazo. -No saben por qué llama Jerry Lewis.
-Verá, veo agua. -Lin, para. Cuelga el teléfono.
Está rodeado de agua.
-Y veo una sustancia espumosa. -No hagas esto. Para.
Bob, estoy al teléfono. Y el Perrito Atolondrado está gritando:
-"Ayudadme, ayudadme". -Lin, cuelga.
Una cosa era cuando jugabas con Mort, Teddy y Gretchen,
pero llamar a las noticias es llevar las cosas a otro nivel, Lin.
¿Por qué es tan difícil para ti creerlo, Bob?
Porque no es posible, Lin.
Eso dijo el entrenador Blevins sobre mis flexiones. Y ahora mirad.
Sí, papá. ¿Por qué no puedes apoyarla, estar de su lado?
-Sí. -¡Olvidadlo!
Tina, no la apoyo porque esto es irresponsable y no es real.
Ah, ¿no? Pues predigo que te vas a caer por unas escaleras.
-¿Es eso una amenaza? -No, una advertencia.
-Ten mucho cuidado, nada más. -Vale, me parece bien.
Traspiés, traspiés, dubidú du.
-¿Qué? -Mirad.
El Perrito Atolondrado está a salvo después de ser tirado al océano.
¡Perrito Atolondrado está a salvo!
El descubrimiento se hizo gracias a Linda Belcher, una médium local.
-¿Qué? -¡Le encontraron en el agua!
-Muy bien, mamá. -Siempre creímos en ti, recuérdalo.
Tengo poderes.
¿Me pasas ese trapo, Linda Belcher, médium local?
-Yo predigo que sí. -Oh, Dios mío.
Papá, ¿por qué no dejas que mamá disfrute de esto?
Yo dejo que Gene sea el bromista de la familia. Podría ser yo.
Oye, Lin, tengo curiosidad, ¿cuándo me voy a caer por las escaleras?
Todavía no me he caído por ninguna.
Le robas protagonismo otra vez.
¿Así que ahora crees?
No, pero si creyera, ¿cuándo pasaría?
-A la caída y media. -¿Qué?
-¿Ves? -¿Qué?
-Lo siento. Gene, dilo tú. -A la caída y media.
-Es más gracioso si lo dice Gene. -Sí.
Hola, Linda Belcher.
Hola, sargento Bosco.
Al parecer, tiene poderes psíquicos
Sí, bueno, algunas personas lo creen.
Oh, Dios mío.
Pero averiguó donde estaba Perrito Atolondrado, de algún modo.
-Lo hice. -Oh, Dios mío.
Necesito ayuda con otro caso. Uno de verdad.
-Es la hora de la verdad. -Cuéntemelo.
Va a ayudarme a atrapar al Niño Bandido.
-¡El Niño Bandido de las noticias! -Tiene que ser una broma.
¡Mamá es la médium de la Policía!
-Los narcos. -Tengo que ir a tumbarme.
¿Quiere que le ayude a atrapar al Niño Bandido? Es un caso grande.
Enorme. Y no quiero su ayuda, la necesito. Estoy desesperado.
El Niño Bandido robó ocho negocios el mes pasado. Me hace quedar fatal.
¿Usar mis poderes para atrapar a un niño? Como la bruja de un cuento.
No, creemos que es un hombre muy bajito, con ropa de niño, una peluca
grapada a su gorra y patines para escapar. Se mezcla con la multitud.
Parece Sandy Duncan.
A ti todo el mundo te parece Sandy Duncan, mamá.
-Sandy Duncan esto, aquello... -Me presionan para que lo atrape.
¿Está abierto a la idea de las habilidades psíquicas?
En otra situación, diría que no y me reiría de su cara de loca.
Pero no tengo pistas. Es mi última esperanza.
-Está condenado. -Le ayudaré como pueda, sargento.
-Genial. Vamos allá. -Adiós, niños.
-Mantened a papá lejos de escaleras. -Que suba y baje escaleras. Oído.
¿Tu trabajo está en peligro y traes a una médium?
Sí, descubrió lo del Perrito Atolondrado.
Si esto no funciona, el capitán volverá a ponerte a patrullar.
-Te echaré de menos. -No te preocupes.
Estas son todas las tiendas que ha atracado el Niño Bandido.
No parece haber patrones, pero quizá usted tenga una sensación.
Parece ir tras las tiendas que tienen pequeñas banderitas.
Vamos a que toque cosas en la sala de pruebas.
Todos estos objetos los tocó el Niño Bandido durante sus atracos.
Coja algo y a ver si puede recibir una lectura o lo que sea.
¿Para qué usó esto?
Deje eso. Es de un caso diferente.
De acuerdo, pero tiene al hombre equivocado.
-¿En serio? -Eso creo.
Es broma. Sabemos que es el hombre equivocado.
-Pruebe con esto. -Bien, veamos.
No me viene nada.
Venga, haga eso que hizo con el cuchillo.
Aún estoy averiguando cómo funciona. No sé cuándo viene y se va.
Me golpeé la cabeza la primera vez. Quizá deba golpeármela otra vez.
-Vale. -No, no.
-Quizá tenga hambre o algo así. -Bien, vamos a comer
¿Nos darán perritos gratis de los puestos?
A mí sí, a usted no.
-Hola, niños. -Hola, Teddy.
Hola, Teddy. Teddy, chicos.
Esta búsqueda es agotadora.
No he encontrado monedas de cinco peniques ni una mujer de amarillo.
Pero encontré este penique en un orinal.
¡No, mi penique pipí!
-¿Para qué queríais verme aquí? -Mamá nos ha enviado de búsqueda.
-Debemos apostar por un caballo. -Es mejor que encontrar una moneda.
Y necesitamos a nuestro Teddy favorito para que haga la apuesta.
Igual ves a una chica vestida de amarillo en el hipódromo.
O un caballo con un vestido amarillo.
A estas alturas, aceptaría a ambos. Pues vamos a apostar.
Ah, necesito más panes.
Traspiés, traspiés, dubidú du.
¿Por qué no tenemos una barandilla?
Vale.
Despacito. Todo va bien. Ya voy por la mitad.
Linda, este es tu cuarto perrito. ¿Te ha venido algo?
No, aún no.
Espere, algo viene, algo viene.
Era un eructo. Tengo gases.
-Concéntrese. -Lo siento.
Si no atrapo a este tío, mi capitán me va a hacer trizas.
Eche un vistazo a ese cerebro y dígame dónde será el próximo golpe.
Bien, deme un minuto. Los médiums no predijeron Roma en un día.
-Veo un edificio. -Bien, continúe.
-Veo paredes. -Sí.
-Y ventanas. -Muy bien.
-Se puede ver a través de ellas. -Entiendo.
Hay algo en la pared. Quizá cuadros.
¿De qué habla, de arte? ¿Construido con arte?
Aún tengo gases.
¿Es el Centro Artístico del Muelle?
-¿El Centro Tísico? -El Centro Artístico.
Tienen un baile de beneficencia programado para hoy.
Muchas carteras, monederos y joyas. ¡En marcha, vamos allí!
-Me estoy comiendo el perrito. -Tienen comida en el baile.
Decidle a mamá y a papá que los extrañaré, pero ahora estoy en casa.
Oh, mierda, necesito tomates.
Allá voy.
Espera. Ya sé cómo hacer esto.
¿Aún tiene una buena sensación aquí? Espero que la tenga.
Sí, es precioso.
No esa mierda, su visión. Deje de comer.
Mi carrera está en juego. Tengo a muchos policías de incógnito aquí.
Le he dicho muchas veces que deje la Policía y toque.
Salga de aquí, va a exponer nuestra tapadera.
Vale, vale.
Cállese, basta.
-He vuelto. -Oh, bien.
Nada de lo que le dijiste era cierto y todos están enfadados contigo.
-¿Qué? -Es cierto.
Fui a Filadelfia anoche y descubrí que mi ex novio está casado
-y es fiel. Muchas gracias. -Bueno...
Sí y mi reunión con mi contable fue porque me van a investigar.
Yo limpié en seco mi bañador, como me dijiste, y ahora estoy ridículo.
No solo no gané el concurso de comer gambas, no había ningún concurso.
Y le debo a la marisquería 200 dólares. Sí.
Y yo aún no me he caído por las escaleras.
De hecho, he subido y bajado muchos escalones. Una vez, para divertirme.
-¡No eres médium! -Pero no lo entiendo.
Otras predicciones las hice bien. ¿O es que usé el sentido común?
Creo que vi caerse la cartera de Mort.
Y los vendedores llaman alrededor de las tres todos los días.
Y supongo que tu mano olía a naranjas.
¡Dios, me he engañado a mí misma!
Así que estás diciendo que no eres...
No soy médium.
Vaya, ¿quién lo habría visto venir? Pues yo, supongo.
Oh, lo siento, chicos. Lo siento, dejad de tirarme cosas.
Creo que me dejé llevar, os he decepcionado a todos.
-Desde luego que sí. -Al menos, nadie se ha hecho daño.
-¿Qué? -Bosco está en problemas.
Por mí, ha apostado su carrera a que el Niño Bandido robará en el baile.
-Hamburguesería de Bob. -Soy yo. Estoy en el hipódromo.
¿Está segura Linda de que el vestido es amarillo?
¿Podría ser un diseño floral, y no vestido, sino chaleco?
-Teddy... -Creo que tendríamos que conocernos,
pero no siento nada de química.
-Teddy. Teddy. -Nada, cero.
-Teddy. -¿Qué pasa?
Escucha, resulta que Linda no es médium.
-Sí. -Pues es un alivio.
A mí me fueron mal sus predicciones, pero los niños quedarán machacados.
-¿Por qué? -Apostaron al caballo que eligió.
-¿Dónde están? -Conmigo, en el hipódromo.
-¿Qué? -¿No lo sabías?
-No. -Deberías vigilar mejor a tus hijos.
Podrían acabar en cualquier parte. En este caso, están a salvo conmigo.
Nada de qué preocuparse. Tina, no toques eso.
Louise, sal de la pista, los caballos están corriendo.
-Tengo que colgar, adiós, Bob. -¿Teddy?
Tienes que decirle a Bosco que no eres médium.
Tengo que recoger a los niños del hipódromo, donde los enviaste.
¡Qué locura!
Bosco, Bosco.
¿Qué está haciendo aquí?
Tengo malas noticias.
Creo que no soy médium, después de todo.
-Soy una aficionada. -¿Qué?
Pues sí, lo siento.
Escuche, me lo he jugado todo aquí porque me dijo que era médium.
Así que ya puede volverse médium y rápido.
Arrestaré a alguien esta noche.
-¿A quién arrestará? -A usted.
-¿A mí? -Sí.
-¿Por comer demasiados perritos? -Por hacerse pasar por médium.
Mirad. Es Gelding el Lirio. Ahora es nuestra carrera.
-Quiero que me dé su autógrafo. -Niños, estáis aquí.
-Y Teddy también está aquí. -Hola, Teddy. Vámonos todos.
No, nuestra carrera es la siguiente. Ya hemos hecho una apuesta.
Y Tina va a pedirle un autógrafo a un caballo.
-No se le da bien sujetar el boli. -¿Puede firmar usted por él?
Vale.
Póngase el boli en la boca.
-No tengo todo el día. -Así, como si fuese un caballo.
Como un caballo firmaría un autógrafo.
-Se le cayó la peluca. -Ah, gracias.
-¿Para qué es? -Soy payaso de cumpleaños.
Tengo una fiesta tras la carrera.
Se le cayó su patín. ¿Para qué es?
Es para mi espectáculo.
Soy jinete y payaso patinador.
Una triple amenaza.
-Dios mío, es el Niño Bandido. -¿Qué ha dicho?
¿Yo? Nada. Que haga una buena carrera.
Gracias.
-¿Qué, ha dicho "gracias"? -He dicho "gracias".
-Lo siento, repítalo. -Gracias.
De nada.
Predigo que es mi marido.
Es broma, sabía que lo era. Lo pone en la pantalla.
-¿Hola? -Linda, está aquí.
El Niño Bandido está en el hipódromo. Es un jockey .
-¿Qué? -Su carrera va a empezar.
Díselo a Bosco, que venga lo más rápido que pueda.
Bosco, buenas noticias. Bobby me ha llamado y ha dicho...
Vamos, Gelding el Lirio.
Correría mucho más rápido sin las herraduras de metal.
Y están en la línea de meta. Gelding el Lirio va a la cabeza.
¡Vamos, vamos!
Va a ganar.
¡Corre!
¡No, no, no, no, no!
Habría ganado.
Celebraré mi próxima fiesta de cumpleaños en el hipódromo.
El Niño Bandido cabalgará hacia el ocaso, a la cárcel.
Tengo aquí a quien lo arrestó, el sargento Bosco.
Una advertencia: si cometes un delito y mides menos de 1,50,
Bosco te atrapará.
Aunque tuve algo de ayuda, de una amiga.
Mi arma. Y su amiga, mi otra arma.
-¿Cuándo se emite esto? -Es en directo.
Me alegro de que todos estemos de acuerdo en que, definitivamente,
no existen los poderes psíquicos.
-Yo aún creo, Bob. -¿Qué?
Puede que no tenga poderes psíquicos yo misma, pero sé que existen.
¿Después de todo lo que ha pasado?
Sí, Bob, tengo fe en lo desconocido y tú no.
Si tuviera que hacerlo todo otra vez, lo haría. ¿Quién sabe?
Tienes que estar abierto ante estas cosas.
Lin, casi le cuestas el trabajo a un hombre.
Pero en cierto modo, mamá ayudó a Bosco a atrapar al Niño Bandido.
No, no lo hizo. Nosotros le vimos y la llamamos.
Pero si mamá no hubiera creído ser médium,
-no habríamos ido al hipódromo. -Sí, papá.
¿Lo ves, Bob?
Estáis todos locos. No existe...
-¿Bob? -¿Sí?
-¿Estás bien? -Sí.
-¿Te has caído? -No, no me he caído.
-Vale. -He bajado las escaleras.
He bajado las escaleras muy rápido.
Creí haber oído una caída.
-Gene. -¿Sí?
-¿Quieres bajar un momento? -Claro, me encantaría.
Es médium. Es una bruja. ¡Quemadla!
No aparece nada.
Veo una forma, veo una forma.
Veo una imagen.
No aparece nada.
Veo una forma, veo una forma.
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