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¡Ahí está! ¡El Reyecito Basura!
¿Qué está comiendo?
¿Un filtro de café relleno con carne de tacos?
Para él no hay carbohidratos, ¿eh?
Ese es al que yo llamo El Diablo.
Como el demonio, sí.
Uno de estos días va a haber una pelea entre esos dos.
-Lin... -Estoy hablando por teléfono, Bob.
Ginger, ojalá pudieses verlo.
El grande tiene sarna y ojos de loco.
Se parece a tu prima Cheryl.
¡Oh, pobre Cheryl. ¿Qué tal su soriasis?
¡Oh, Dios mío! Lin.
Solía dejar un rastro de escamas...
Lin, estamos intentando comer.
Bueno, Ginger. Sí, hablamos luego.
-Adiós. -Vaya charla de mapaches.
Calla. Ella preguntó. Le encantan esas cosas.
¿Sabes? Ginger podría haberme escuchado eternamente,
pero tenía que llevar a su hija a una fiesta de pijamas.
Una fiesta de pijamas, ¿eh?
Mis condolencias para la hija de Ginger.
¿Qué? ¿Qué les pasa a las fiestas de pijamas?
Ya. Y ya que estamos, ¿qué le pasa a la diarrea?
Las fiestas de pijamas son pijamas de gatos.
Sobre todo, cuando llevo puesto mi pijama de gatos.
Espera. ¿En cuántas fiestas de pijamas has estado?
En una y media. Me dormí en un cumpleaños normal. Esa lo cuento.
¿Sabes? Si quieres, podrías hacer una fiesta de pijamas aquí, Louise.
Puedes invitar a las niñas de tu clase.
¿Conoces a las niñas de mi clase, mamá?
Estoy segura de que es esto lo que pasa por sus cabezas a todas horas:
pegatinas, pegatinas, pegatinas, pegatinas,
pegatinas pegatinas, pegatinas, pegatinas.
¿Qué clase de pegatinas?
A mí me encantan las pegatinas.
En fin.
Pero, cariño, necesitas una mejor amiga como Ginger.
Déjame decirte que no es fácil encontrarlas.
Tuve que llevar pijama en muchas fiestas para conocer a Ginger.
Sí. Yo tuve muchos comienzos falsos antes de conocer a Ken.
¿Quién es Ken?
Su amigo adulto albino que improvisa hip-hop.
Sí, pero Ken no es real.
Yo tenía una amiga imaginaria.
Solía robarme, mi maquillaje y mis pintalabios.
Bueno, gracias por el consejo vital a todos.
Alimento para el cerebro. ¡Qué rico!
¡Cuántas ideas!
Estoy preocupada por Louise.
¿Qué niña pequeña no quiere ir a una fiesta de pijamas?
¿De verdad te sorprende, Lin? No es una niña muy social.
Aún no ha aceptado mi solicitud de amistad y me consta que la ha visto.
¡Me saca de quicio!
Si Louise hiciera todas las cosas que odia, sé que le encantarían.
Eso son sandeces.
¿Sandeces o mamadeces?
Creo que le das mucha importancia a lo de la fiesta de pijamas, Lin.
Es que es importante. Es parte del proceso de crecer.
Como llevar aparato o lanzar piedras a los coches.
¿Lanzabas piedras a los coches?
Sí, los coches dejaron de pasar por mi calle después de un tiempo
porque sabían que Linda les alcanzaría.
Bueno, que alguien me ayude con la mesita de café.
Tenemos que moverla.
Por fin le vamos a dar un buen retoque a esta porquería.
Llevo años con estas muestras encima.
No, piensa otra vez.
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasa, Lin?
¡Oh! ¿Quién podrá ser?
Quizá es para ti, Louise. Vete a ver.
Claro. ¿Un visitante desconocido a horas extrañas?
-Manda a la niña a abrir la puerta. -Ve.
Espero que sea Matt Damon. Le escribí hace más de un año.
Hola, Louise. ¡Fiesta de pijamas!
No, no, no, no, no, no.
¡Tachán!
Louise, vas a tener tu propia fiesta de pijamas sorpresa.
¡No!
Juntaos, juntaos.
¡Vamos! No la dejéis pasar. No la dejéis pasar.
Cogedla, cogedla. Las mejores amigas para siempre.
Cerrad la puerta.
Pase de modelos de la fiesta de pijamas.
Muy bien.
Pase de modelos de la fiesta de pijamas.
¡Vamos! Participa cuando quieras, cariño.
Vale, aún se está calentado. Allá vamos.
¿Esto está pasando de verdad? En serio, papá.
-Yo... -Papá, ¿esto es real?
-Creo que puede ser divertido. -¡Oh, sí!
Voy a terminar algo que...
-¿Sabes? Yo lo haré por ti y tú... -No, no, quédate. Es tu fiesta.
-Tengo que irme. -Louise, vamos.
¡Venga ya!
Mira a Harley con una boa clásica de plumas rosa
y uno de mis viejos camisones.
Bien, siguiente modelo. Adelante.
-Me toca. -Gene, acabas de salir.
Deja salir a otros.
Saldré yo.
Poncho para la lluvia y gafas de sol.
El pronóstico del tiempo dice fabuloso.
Se acabó. Me voy. Gracias.
¡Oh, no! No te vas.
Para. Estás siendo muy grosera con tus invitadas, Louise.
¿Ah, sí, mamá? Porque deja que te hable de mis invitadas.
-Desfile de modas. -Esa es Harley.
Mira esta boa tan mullidita. Menos mal que no es una serpiente.
¿Os lo imagináis? Es falsa. Es una boa.
Harley, la que nunca cierra la boca.
Louise, ¿cuáles son tus diez colores de perro preferidos?
Los míos son rojos, manchas marrones, negros, blancos,
manchas naranja, como marrones, como negros, manchas marrones,
manchas negras, manchas rojas, rayas rojas...
¿Y ves a Jodi?
Le dan miedo los gérmenes.
Nunca se ha sentado en un inodoro, ni en ningún otro asiento.
Y luego está Abby.
Le gusta hacer trenzas.
¡Basta ya! Deja de hacerle trenzas a mis fregonas, Abby.
Pero está más guapa.
Y, finalmente, Jessica.
La sosa y aburrida Jessica.
Si fuese una especia, sería la harina.
Si fuese un libro, sería dos libros.
¡Oh, sí! Es aburrida.
Pero, ¿sabes?, cuando acabe la noche, todas seréis buenas amigas.
Ella es Abby. Lleva tacones.
-Mis tobillos. -Demándala.
Vale, vale, no pasa nada.
Ven aquí, cariño. Levanta. ¡Vamos!
Ahí está.
Está bailando.
Perdone, señora Belcher. Quiero irme a la cama.
¿Qué? ¿Ya quieres marcharte?
Son las ocho y cuarto, Jessica. ¿Qué vas a...?
-¿Lo ves? -Es que es mi hora de dormir.
¿Es que tus padres son granjeros?
No, osteópatas.
¿Osteópatas? ¿Qué es eso?
-Osteopatía es el estudio del... -Vale, qué bien.
Vale, Tina, llévala a tu cuarto.
-Buenas noches. -Bueno...
Pues creo que yo también me voy a la cama.
No.
Tú te quedas aquí, jovencita.
Y te alegrarás de quedarte cuando sepas lo que vamos a hacer ahora.
¡Atar y teñir!
-¡No! -¡Sí!
-¡No! -¡Sí!
Eso es una forma aún peor de morir que morirse de verdad.
Prefiero morirme de verdad ahora mismo.
¡Oh, qué dramática!
¡No! ¡Mi mano!
Vale, genial. Atar y teñir.
¡Qué bien! El Reyecito Basura ha encontrado un trozo de pizza.
Ojalá pudiese venir a la fiesta.
Podría ocupar mi puesto.
¡Qué dulce! Pero no.
Dame una camiseta.
Voy a hacer la camiseta psicodélica de mis sueños.
Gene, solo tengo camisetas para Louise y las niñas, cariño.
Hay algo que puedes hacer:
ser el hermano travieso.
Corres por ahí tirando de las coletas a las niñas...
-Vale. -No te atrevas.
-Lo siento. -Ni siquiera quiero hacerlo.
Es mi trabajo.
Es para hacerlo divertido.
¿Y yo, mamá? ¿Cuál es mi papel?
Verás, Tina, eres la hermana mayor.
Tú ya pasas de todo esto.
Tú quieres ir al centro comercial con tus amigas
y mandaros mensajes con el busca.
-¡Bip, bip! -Mola.
Una rata sarcástica de centro comercial. ¡Cómo no!
Eso es. Lo vas entendiendo.
¡Venga! No pasa nada.
Nadie lo sabe. Ya te ocuparás mañana.
Duérmete.
De acuerdo. Harley, ¿qué tienes?
La he teñido de naranja y amarillo
porque mi gato es naranja y amarillo.
Y mi gato se llama Popover. ¿Cómo se llama tu gato?
Mi gato se llama: "No tengo gato. Deja de hablar ahora mismo, Harley".
¡Oh, qué mono! ¿Dónde está?
Bien, niñas, quedaos aquí.
Voy a quitar estas camisetas del medio.
Louise, para. Quédate ahí.
Bien. Voy a ver qué tal está Jessica.
¿Jessica? ¿Estás dormida?
¡Oh, mírala! Soñando con los angelitos.
Dulce y aburrido fardito.
Las camisetas.
Tengo que meter esto en la bañera.
Voy a hacer como los árboles y me iré a mi cuarto.
¿Puedo hacerte una trenza ahora? Di que sí.
Si tienes pegatinas, te las cambio,
pero las mías son raras, así que una de las mías equivale a seis tuyas.
Necesito jabón antibacteriano
y tu mamá solo tiene jabón con forma de concha.
-Estas son muy raras. -Por favor, déjame hacerte trenzas.
Podría hacértelas a un lado o en la parte de arriba de la cabeza.
Pegatinas, pegatinas, pegatinas.
¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!
Es hora de convertir esta fiesta de pijamas en la fiesta de largarse.
¿La fiesta de largarse? Eso es estupendo.
Sí, va a ser muy divertido.
¿Por qué me pellizcas el brazo?
Bob, ¿estás en un lugar adecuado? ¿Puedo entrar?
Lo sé.
No le digas a la pequeña aprensiva
que has hecho eso tan cerca de su camiseta.
No sacaré el tema, pero, si pregunta, no voy a mentirle.
Siguiente actividad.
Decorad vuestros pastelitos, niñas, y luego nos los comeremos.
Señora Belcher, ¿podemos girar la cabeza a un lado
para no respirar en los pastelitos de las demás?
Claro, lo que necesites, Jodi.
Niñas, girad la cabeza a un lado.
Muy bien, esto es divertido.
No podemos ver bien lo que estamos haciendo, ¿no?
¡Pastelitos misteriosos!
-Germofóbica. -Los gérmenes están en todas partes.
En el cuero cabelludo, en las cejas, en las membranas mucosas.
Un día caerá una lluvia purificadora.
Eso es lo que me repito a mí misma. Eso es lo que me repito a mí misma.
Sí, espero impaciente ese día, Jodi.
-Lo digo de verdad. -Sí.
Entonces, ¿qué estás haciendo aquí?
A ver. ¡Dios! ¿No te lo dijeron, Jodi?
-¿Decirme qué? -Lo de la infección de mi madre.
Tiene palma bacteriana y dedo estreptococo.
Por suerte, su culo ululato está remitiendo.
La, la, la, la, la, la. ¡Me encantan las virutas!
Dejad que se esparzan entre los dedos.
¡Oh, no! ¡Gérmenes! ¡Gérmenes por todas partes!
¡Sucio! ¡Sucio!
Jodi, Jodi, para, Jodi.
Jodi, cálmate.
-No me toque. ¡Palma bacteriana! -De acuerdo. Lo siento.
-Palma bacteriana. -De acuerdo. Lo siento. Lo siento.
Bobby, el señor Belcher te llevará a casa.
-Sácala de aquí. -¿En serio? Está bien.
Vámonos, Jodi.
¡Oh, Dios! Está bien.
Una menos.
Que Jodi haya tenido un ataque de pánico
no significa que la fiesta haya acabado.
¿Quién quiere ver una peli?
-Yo. -Yo quiero.
Se llama "Gemecinnati. Dos gemelas que viven en Cincinnati".
Van a comer espaguetis con chile.
Parece geminteresante.
Preparaos para la segunda ronda.
Sé lo que todos estáis pensando. Una niña se ha ido a casa.
¿No sería perfecto que Tina ocupase su lugar en la fiesta de pijamas?
Gracias, pero no. Gracias.
Tina, puedes ver la peli si quieres.
¡Oh, bien!
¿Qué tal va el colegio este año?
Va bien.
¿Las clases bien?
Tengo problema con las mates.
Sí, a mí nunca me gustaron las mates.
Y estoy empezando hockey sobre hierba.
Repítelo. Empiezo hockey sobre hierba.
-No entiendo lo que dices, Jodi. -No importa.
Y es la misma actriz haciendo los dos personajes.
Lo hacen con un espejo.
Es polémico porque quita trabajo a actrices que se parecen a ella.
Deja de hablar, por favor. Estás fastidiando el montaje de la compra.
Perdón por mi hermano.
Se pone un poco sensible con temas de gemelos.
¿Por qué? Gene tiene un gemelo, George.
Vive en el sótano.
-¿En el sótano? -Probablemente veas a George luego.
Mamá le deja salir por la noche para que se airee su joroba y su muñón.
No sé si quiero conocerle.
Claro que quieres, pero, mientras esté aquí, no pestañees.
Si pestañeas, se vuelve loco.
-Además habla con pedos. -¿Qué?
Y aunque creas que los pedos son graciosos, porque lo son,
por favor, no te rías.
-Porque yo me reí una vez... -¿Sí?
...y me arrancó un trozo de culo de un mordisco.
-¿Qué? -Por eso ahora me siento así.
Porque no tengo dos nalgas sobre las que sentarme.
¿Por eso bailas tan raro en clase de baile?
Cállate, Harley.
¿Qué es ese ruido?
¡Oh, no!
¿Qué estás tramando, El Diablo?
Apártate de ahí.
¡Oh, Dios mío! Va a atacar al Reyecito.
Es un golpe de estado mapache.
Niñas, os estáis divirtiendo, ¿no?
Ahora mismo vuelvo. Tengo que ocuparme de algo.
No es un animal salvaje, así que no hay problema.
Parece que mamá va a bajar a soltar a George.
No, no quiero conocer a George.
Tú no le mires a los ojos y no pestañees ni te rías.
Pero no quiero que me muerda el culo.
Has pestañeado.
Tienes que practicar lo de no pestañear.
-Lo siento, lo siento. -¿Qué...? ¿Qué está pasando aquí?
Quiero irme a casa. Lléveme a casa.
Espera. ¿Por qué?
De acuerdo. ¿Estás segura?
Acabo de volver de llevar a Jodi a casa, así que...
Estoy segura, estoy segura.
Pues parece estar muy segura, papá.
¿Quiere alguien más irse a casa? Decídmelo ahora.
-¿Me vas a dejar hacerte trenzas? -Ni de coña.
-Yo también me voy. -Y... hemos acabado.
Vale, si alguien me necesita para algo,
estaré en mi cuarto olvidando que esta noche ha sucedido.
Adiós para siempre.
Gracias, familia.
Ha sido un buen intento.
Espera. ¿Y la niña que se fue a la cama pronto?
Sí, Jessica.
De acuerdo, dormilona, a levantarse.
¿Un walkie-talkie?
¿Hola? ¿Jessica?
Sí, ¿qué pasa?
Vale, lo diré al estilo walkie-talkie.
La fiesta de pijamas se acabó. Corto y cambio.
¡Oh, no! No, yo no me voy.
¿Perdona?
Sí, no te vas a librar de mí como de las otras niñas.
Eh... 10-40. Te quiero, besos.
¿Qué? No, nada de besos.
¡Jessica! Te irás como el flan.
¿Tú comes flan, Jessica? Porque yo nunca lo he comido.
¿Louise? ¿Voy a llevar a Jessica a casa?
Lleva a las demás, papá.
Creo que Jessica quiere quedarse a jugar un rato.
¿Eso significa que tendré que llevarla luego?
Sí, padre.
-¡Oh, sí! -Genial.
Vale, Jessica. ¿Cuál es tu problema?
¿A qué viene el drama con el walkie-talkie?
-¿Dónde está? -¿Dónde está qué?
Ya lo sabes. Me estás liando porque es lo que has hecho con las otras.
Me encantaría liarte, Jessica.
Por desgracia, no sé de qué estás hablando.
Espera. ¿En serio no sabes de qué estoy hablando?
No, pero ahora quiero saberlo.
Pues no me puedo ir hasta que no encuentre lo que estoy buscando,
así que vamos a calmarnos y a respetar la situación de cada una.
De acuerdo. Respetaré tu situación.
Justo aquí en... el armario.
Espera un momento.
Estos walkie-talkies estaban en mi cuarto.
Sí, tu cuarto. Se está bien allí.
¿Abriste mi candado?
Prácticamente, se abrió solo.
¡Ábrete tú! ¡Ábrete tu nariz!
¡Ábrete tú tu culo!
Te hurgas la nariz porque crees que tu cara es un culo.
Gene, Tina, ¿dónde estáis todos?
Bob, te necesito en la habitación.
¿Qué le pasa a tu pelo?
¿A que está bonito? Abby me hizo una trenza.
Niños, ¿qué tal la fiesta? ¿Os estáis divirtiendo?
Ya van a llegar a cuando el alcalde llama a la ciudad Gemecinnati.
La trama tiene algunos agujeros, pero también tiene mucho corazón.
Muy bien. Seguid con la fiesta de pijamas.
-Buen chiste, Tina. Gracias. -¡Vamos!
-Cierra la puerta. -¿Qué pasa?
Ginger, lo sé, se lo voy a decir.
Sí, no, tiene el pelo trenzado.
-Muy bien. Le queda muy bien. -¡Lin!
-Tengo que colgar. -Bobby, mantén la calma.
Estamos refugiando a un fugitivo real.
¿Qué?
¡Oh, Dios mío, Lin! Es un mapache.
Es el Reyecito Basura.
Está masticando mi calcetín bueno.
Sí, se lo encontró ahí debajo
y frotó sus glándulas odoríferas en ello y ahora es su bebé.
Lin, ¿por qué está aquí?
Porque El Diablo le ha atacado esta noche,
así que le he atraído hasta aquí con un poco de fiambre.
Necesita nuestra ayuda.
Esto es una locura, Lin.
Parece inquieto. Tráele un poco de vino.
-¿Qué le traiga vino? -Le gusta el tinto.
Un poco demasiado.
Escuchad. Tenemos una intrusa suelta en el apartamento.
-Espera. ¿La intrusa es Jessica? -Sí.
Esto es lo que sabemos: por el día, Jessica es una pelirroja inadaptada;
por la noche, al parecer es una maestra en corretear
por nuestra casa en busca de Dios sabe qué.
Yo digo que la ayudemos a encontrar su propósito en la vida.
Ser asesora de marca.
-Puedo verla en ello. -No.
Largarse de aquí.
Lin, no quiero un mapache en nuestra habitación.
Lo sé. Es decir, no lo comparto, pero lo entiendo.
Y más importante, tenemos que ocuparnos de esto rápido
para que pueda enderezar la fiesta de pijamas.
No hay fiesta de pijamas. Llevé la fiesta de pijamas a casa.
Aún queda una niña aquí, creo.
-Ya sé qué podemos hacer. -¿Qué?
Podemos atrapar a El Diablo.
Sin él allí, el Reyecito puede volver.
Eso es ridí... Me acaba de mirar a los ojos.
¿Ves?
¡Dios mío! Ha levantado la pata.
Creo que me ha saludado.
Podemos llamar a Teddy para que nos ayude.
Tiene una trampa para animales vivos
desde que pensó que una ardilla estaba robándole el correo.
Claro, eso. Colega, ¿qué tal estás?
-Pongámosle un sombrero. -De acuerdo.
¿Has oído eso, El Diablo? Vamos a por ti.
Está bien. Mantengamos el secreto con los niños, ¿vale?
No queremos que entren aquí y que les muerda.
¡Oh! Los niños poniéndose rabiosos.
¿Por qué no les decimos a mamá y a papá lo de Jessica?
Ellos pueden hacer que se vaya.
¡Oh, no! Es mía.
Mamá no tendrá nada más que ver con esta fiesta de pijamas.
¿Lo has oído, Jessica?
¿O debería decir: "Jessi no puede encontrar lo que está buscando"?
Sí, te oigo. Pero todo me suena a esto.
¿Sabes, Jessica?
¿Por qué quieres siquiera estar aquí, encanto?
Esta fiesta de pijamas no es lo bastante buena para ti.
Sí, los aperitivos han sido maluchos
y la familia de Louise como que huele.
Dime qué estás buscando y te ayudaré a encontrarlo
para que puedas salir de mi casa.
No puedo. Y no puedo decirte por qué no puedo.
Y tampoco quiero.
No seas aburrida y misteriosa, Jessica.
No puedes ser las dos cosas.
Me tengo que ir. Clic.
-Ha colgado. -No ha colgado.
Louise, mira.
Louise, deberías decir: "Me pido lo de detrás de la cortina número 1".
Porque está ahí, detrás de la cortina.
Jessica, el telón ha caído para ti.
¡Oh! Eso está mejor.
¿Quién podría estar oculto detrás de la cortina del salón?,
me pregunto.
Podría ser papá. Tiene los pies delicados.
Y a papá le gusta ocultarse de nosotros a veces.
Vale, soy yo. ¿Ya estáis contentos?
Estaré contenta cuando te vayas.
Me iré cuando encuentre lo que busco.
Hasta entonces, la fiesta de pijamas sigue.
Muy bien. ¿Quieres una fiesta de pijamas?
Entonces, dile "almohada" a mi amiguita.
Pelea de almohadas.
¡Vas a morir, plumón de ganso!
Sé que estás cerca, Jessica.
Puedo oír tu aburrida respiración.
-¿Tina? -¿Sí?
Gene, ¿es la primera vez que haces de escudo humano?
-Sí. -Es mi tercera vez. Lo haces genial.
Gracias.
Te voy a echar a almohadazos.
Gene, tráeme las almohadas de espuma del cuarto de mamá y papá.
¿Al Hombre Gordo y a Pequeñito? Allá voy.
He venido lo más rápido que he podido. ¿Es verdad?
-¿El Reyecito ha sido depuesto? -Sí, ahora está el bastardo.
Sí, mírale. El Diablo.
¿Cuándo os volvisteis locos por los mapaches?
Linda me ha estado contando historias sobre estos pequeñines.
Es como si ahora formara parte de su mundo mágico.
Bueno, vamos a poner la trampa para acabar con esto.
¿Qué cebo vamos a ponerle?
-¿Eh? -El cebo.
-Bobby, hazle una hamburguesa. -Una hamburguesa, sí.
-No podrá resistirse. -Claro.
Chicos, no quiero prepararle una hamburguesa a un mapache.
Por favor, Bobby.
Hasta puedes ponerle nombre como te gusta hacer.
La llamas hamburguesa-trampa mediana.
-¿Vale? -No, espera.
La jaula hamburguesa. ¿Lo pillas?
Porque va a estar en una jaula.
Vale, lo haré. Pero no le pondré nombre.
Oh, bien, muy bien, sí. Bobby, gracias.
Hamburguesa-trampa mediana.
¿No, Bobby? No ha sido tan difícil.
Bobby lo hace parecer muy difícil.
¿Te diviertes, Jessica?
¡Oh, sí!
Un montón.
Gracias por invitarme.
¡Un mapache! ¡Un mapache en la bañera!
¿Qué nari...?
¡Dámelo! ¡Dámelo!
No soy guardia forestal,
pero, si un mapache está sujetando algo, deja que se lo quede.
¿Qué?
¡Un mapache! ¡Un mapache en la bañera!
Código naranja. Código naranja.
¡Dámelo! ¡Dámelo!
-¡Dámelo! -¿Qué es esto?
¿El pantalón del pijama?
¿Y está mojado con pis?
¿Te meas en la cama?
-¿Todo el rollo es por esto? -No es pis.
Si lo es, al mapache le gusta tu pis, Jessica.
¿Cuál es tu secreto?
No. No he sido yo.
Vuestra... madre entró aquí e hizo pis por todas partes. Lo vi.
Eso parece propio de mamá.
Lo que sea que tu pis venda, el mapache lo está comprando.
¡Genial! Ahora reíros todos a carcajadas.
-¿Creéis que esto funcionará? -Ten fe en tu hamburguesa, Bobby.
Mirad, va por ella.
He hablado demasiado pronto. ¿Y si no le gusta tu hamburguesa?
Eso sería muy embarazoso.
-Pues claro que le va a gustar. -No necesariamente, mírale.
Olisqueándola. No le gusta lo que huele, Bobby.
No voy a discutir esto contigo, Teddy.
No la cocinaste lo bastante bien. No la cocinaste lo bastante bien.
Debiste poner un poco de kétchup... No, se la está comiendo.
¿Te vas a casa, eh, Jessica?
Sí, estoy esperando a que tu padre vuelva para que me lleve.
Bien. Me has hecho perder el tiempo esta noche.
Supongo que les contarás esto a todo el colegio, ¿no?
No se lo voy a contar a nadie. No soy una chivata.
¿Reírme de ti por mojar la cama? ¿Qué estamos, en los noventa?
¡Venga ya! Además, tienes un buen sistema.
Traer bolsas de plástico, irte temprano a la cama,
luego levantarte la primera y deshacerte de las pruebas.
-Sí. -¿Por qué vas a fiestas de pijamas?
Mi madre me obliga. Está fuera de control.
Como si yo no supiera lo que es eso.
De locos. Mi madre también está loca.
Eres buena con la almohada, por cierto.
Gracias. Soy autodidacta.
¿Tenéis muchos mapaches aquí?
-¿Por qué? ¿Estás celosa? -Sí, un poco.
¿Qué hacéis las dos levantadas?
¿Quieres que te lleve ahora a casa, Jessica?
Vale, creo que ya es hora.
¿Qué? Es una fiesta de pijamas. ¿Por qué iba a irse a casa?
Un momento. Os estáis divirtiendo las dos.
¡Mamá, para!
¡Mis pequeñas mejores amigas!
Cállate.
¿Ves? Sabía que te gustaría. Todo ha salido como yo esperaba.
Mañana nos vamos de compras
-¡No! -Sí.
-¡No! -Sí.
Allá va. Casi está fuera.
¡Vamos, Bobby, vamos!
Lo siento, Reyecito. Buen trabajo con la escoba, papá.
Sí. Si yo fuera un mapache, me iría.
Está fuera. Ya podemos irnos todos a la cama.
¡Reyecito! Bebe con moderación.
Vale, buenas noches.
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