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Y ahora, jugando para la Liga Deportiva Los Demonios,
mi ángel de la liga deportiva, Gene Belcher.
Bateando hasta el home-run.
-Esa es la entrada eléctrica. -Lo sé.
-No quería ensuciarme mis capri. -Son pantalones de béisbol.
Pues pegan genial con este camiseta.
-Eso se llama un jersey, Gene. -No.
Tranquilos todos, dejadle. Es su primer partido.
Esto es tan emocionante.
Yo te enseñaré algo emocionante.
-Llevo una armadura para mi pilila. -Vamos.
No es así como se golpea una entrepierna con un bate.
Así es como se golpea una entrepierna con un bate de béisbol.
Lo que no me rompe los testículos, los hace más fuertes.
Vaya, Gene es muy atlético.
Me encanta el béisbol: las fiestas con pizza,
los zapatos con púas, el desfile al final de la temporada
cuando nos llevan en carroza. ¿Qué tal saludo?
Hola. Hola.
Teddy, ¿quieres un expresso antes de que cierre?
-¿Un qué? -Un expresso.
Vaya, mira eso.
Sí, fue un poco cara, pero es una inversión, ¿no?
Alguien entra a por una hamburguesa y dirá:
"Oh, Bob, por fin, vendes expresso".
Bobby, es como el hornillo que compraste.
Tenías grandes sueños para ello.
-¿Dónde está ahora? -Está ahí.
Quema.
Teddy, ¿por qué no pruebas uno? Invita la casa.
-No. -Vamos, sólo para ver si te gusta.
No quiero, Bob, me niego educadamente.
-Toma un sorbito, Teddy. -No me gustan esas tazas diminutas.
Bébete una.
Parece que tengo manos gigantescas.
-Vamos. -Déjame en paz.
-Oh, vale. -¿En serio?
¿Te vas a rendir así de fácil?
Vale, si nadie se bebe esto, lo haré yo.
Está horrible.
Es... es...
Eh, Tina.
-Hola, Teddy. -Hola.
Horrible, ¿no?
Sí, es un gusto adquirido que acabo de adquirir.
Eh, batea, batea, batea. Eh, batea, batea, batea.
Eh, batea, batea, batea, batea, batea, batea, eh, eh.
Strike tres. Eliminado.
Hice que eliminaran a ese niño. Lo hice yo, soy parte de esto.
¿Cuál es el suyo?
Está ahí abajo en el banquillo, entreteniendo a las tropas.
Gene normal. Gene malvado. Gene normal. Gene malvado.
Creo que me oigo crecer el pelo, sobre todo el flequillo.
Quizá por eso lo llaman flequillo. Eh, baja la voz.
-¿Cuántos expressos te has tomado? -Sólo uno.
Estoy muy interesante ahora mismo, lo noto.
Normalmente, mi personalidad es un poco sosa.
-¿Lo has notado alguna vez? -¿Qué tienes personalidad? No.
¿Cómo vamos, entrenador? ¿Ha sacado a todos los niños?
Ah, sí, los he sacado a todos. Eso creo. Sí, los saqué a todos.
-Sí, creo, eso creo, sí. -¿Qué pasa con Bongo Panza?
-Vamos, contra mi chica. -Soy un chico.
Tiene que sacar a Bongo Panza, entrenador.
Está bien, Gene, te toca.
-¿Qué pasa con la boca? -Coge un bate.
Hecho. ¿Ahora qué?
A veces, con Jimmy Junior, no sé que decir.
Pero ahora no sé qué no decir.
Tengo un montón de ideas y es como, "Vale, chicas,
¿quién llega a mi boca la primera?"
-Me encanta el expresso Tina. -Gracias.
Creo que a Jimmy Junior también le encantará.
Gene va a batear. ¡Yupi! Vamos, Gene, adelante.
¿Por qué tiene que salir ahora? El partido está empatado.
Gene ni siquiera se crece sin presión.
De acuerdo, lánzamela tan despacio como quieras.
Oh, Dios.
Strike uno, strike dos, strike tres. ¡Me rindo!
Es un poco vacilante ahí fuera.
-Pero le ha dado de refilón, ¿no? -En realidad, no.
No, no, no le dio.
No es culpa tuya que perdierais, cariño, es de él.
Chitón, tú, séptimo tramo de...
Oh, Gene, oh, has jugado. ¿Fue divertido?
Odio el béisbol. Lo odio.
Gene, espera.
Oh, buena carrera, cariño.
No es tan malo, Gene.
Cometiste algunos errores, te eliminaron,
uno o dos te abuchearon. Louise.
Para ser justa, también me reí.
Se acabó. Jamás volveré a poner un pie en un campo de béisbol,
salvo para correr desnudo. Lo dejo.
Si lo dejas serás un rajao, que es peor que ser un perdedor.
No rechacemos la idea de dejarlo.
-¡Bob! -¿Qué?
-Hay una dignidad en ello. -¿Dignidad tranquila?
¿Nos conoces?
Bob, ¿cuál es la hamburguesa del día? Estoy viendo la pizarra vacía.
Pues es algo con queso gouda.
Aún estoy pensando qué nombre ponerle.
Podría ser gouda. Tú gouda tomarme el pelo.
Tan gouda como el mejor. Gominolas gouda gouda.
Unos pocos hombres gouda.
Dos zapatos gouda gouda, viene con zapatos.
-Gouda días, señor. -Tina, se acabó el expresso para ti.
Ahí va Jimmy Junior.
Hola, Jimmy Junior, veo que vas en bici.
¿Sabes que la llaman bicicleta por que "bi" significa dos?
Hablando de dos, nosotros somos dos.
-¿Quieres salir conmigo, por cierto? -Ah, vale, ah...
¿Qué hora te viene bien? ¿Mañana a las 5:00 am?
Sé que estaré despierta. Genial.
Pues quedamos. Nos vemos entonces. Tomaremos café.
Oh, no es por aquí.
Hay que enderezar el barco que se hunde.
Sólo necesitas entrenar un poco más, ¿verdad, Bob?
-¿Bob? -¿Eh?
-Entrenar un poco más. -¿En?
-¡Béisbol! -¿Quién?
-Tú. -Oh, claro. A Gene, claro.
-Sí, tú. -Sí, de acuerdo. Sí, sí.
Debería haber jugado a la pelota contigo hace años.
Ahora se te daría bien.
Esto es precioso. Papá, ¿es el cielo?
No es el cielo, pero la luz es bonita, ¿no?
Es una buena hora del día.
Sabes, cuando te vi jugando el partido, me pareció
que tenías un poco de miedo a la pelota.
Las puntadas me recuerdan a Frankenstein.
Está bien, te la voy a lanzar suave, Gene, ¿de acuerdo?
Cada vez veo menos, así que avísame cuando la lances.
-Me has dado en la nariz. -Lo siento.
Te dije que iba a lanzarla.
Toma, lánzamela tú a mí.
Creí que sabías lanzar.
Apuntaba a tus pies.
-Basta, Gene. -Esta vez te apunté a la cara.
Está bien, ¿qué te parece esto?
No lances eso. No lances eso.
Mirad esto.
Busqué: "chico necesita ayuda con béisbol,
fracaso padre-hijo inútil atlético joyas turquesas".
-¿Por qué joyas turquesas? -Porque he estado buscando alguna.
Ya sale. Es igual, mira lo que ha salido.
"El Diablo de Diamantes, Diamantes en Bruto
en el Campamento de Béisbol Diamante".
Está valorado en cuatro diamantes.
Hola, jugadores. Soy el Diablo de Diamantes.
Le conozco. Antes era el Príncipe de Persuasia.
¿El Príncipe de qué-asia?
Un maestro del antiguo ante de la seducción.
El Doctor Yap tenía su vídeo. Aprendí mucho.
Pero ahora tengo algo mejor, un grano de magia negra.
-¿Un qué? -Nada.
¿Qué te impide llegar a la máxima excelencia en béisbol?
Adivina qué se interponía en mi camino, Yo.
-Vaya, qué profundo. -Profundamente tonto.
Yo mismo me estaba eliminando.
Entonces abrí
la maravilla beisbolística dentro de mi cuerpo.
Y miradme ahora.
Él no hizo eso.
Comprobad estos increíbles resultados sólo con un día de Diamantes en Bruto
en el Campamento de Béisbol Diamante.
Ahora la está diableando.
Ahora todos la están diableando.
Oh, mirad.
El Diablo dará clases en la ciudad mañana.
Y sólo son 495 dólares.
¿495 dólares por eso? Qué locura.
Por esa cantidad de dinero, él debería incluir 495 dólares.
No seas tan agarrado, Bob. ¿Quieres a Gene o no?
Claro que quiero a Gene.
-Entonces nos gastaremos 495 dólares. -No los tenemos.
Tírate un pedo en una galleta de la fortuna.
No es justo.
¿No hay 495 dólares para mí, pero Tina puede tener
todas las gafas que quiera?
Discutamos esto tomando un expresso espumoso. Yo lo haré.
Se acabó el expresso, Tina.
-La voy a encerrar en su habitación. -No.
Tal vez yo podría vender algo de valor.
Tengo una edición española de "Fifty Shades of Grey"
que encontré en un autobús. "Cincuenta Sombras de Grey".
-No se lo digas a tu padre. -Podrías vender el alma.
Yo lo hice y mírame. Estoy bien.
Tengo algo más valioso que mi alma.
Y éste y éste. Adiós.
-De acuerdo. -Oh, y éste. Adiós.
-Oh, lo siento. Y éste. -Sí.
-Vale. -No. Éste no. No sé cómo estaba aquí.
-De acuerdo. -Espere, espere. Un par más.
Adiós. Marchaos. De acuerdo.
-Mire, necesito 495 dólares. -Más ese revólver.
Mire, la moda "kitsch" ya no es lo que era.
-A nadie le gustan los bebés. -¿Qué? ¿A quién no? ¿Qué?
-Tengo un cajón lleno. -Oh, mira ese. Déjeme ver ese.
-Ah, mamá. -¿Qué?
Voy en la dirección contraria. Lo siento.
Tal vez si tuviera algo de arte, o monedas antiguas o armas de fuego.
¿O equipo de restaurante de calidad superior?
Cuénteme.
¿Qué tal la ?
Robando y empeñando. Me siento tan sucia.
Te dije que te gustaría el delito, mamá.
Eh... Sí, me gusta.
¿Por qué será que papá cambió de opinión
respecto a que viniera al Campamento de Béisbol del Diablo de Diamantes?
Pues porque te quiere.
Pero no le digas que lo sabes, ¿de acuerdo?
No le gusta hablar de sus sentimientos.
Está atrofiado por dentro como un hombretón tonto, ¿vale?
Es nuestro secretillo, ¿de acuerdo?
Como nuestras manicuras de los domingos.
Mira, ahí está.
Hola, El Diablo. Este es Gene.
Tengo el corazón de un jugador de béisbol
pero el cuerpo de un gerente. Gerente de oficina.
No hay problema, para eso estamos aquí.
Béisbol es lo único que hago.
-El Mago de la Magia de Cerca. -No se preocupe por eso.
¿El Hombre de Hielo de las Reparaciones de Impresoras?
Esto está... en mi maletero.
Respecto al coste de la clase...
No ha sido fácil, pero lo tengo todo.
-Genial, en metálico. -Los cheques son tan formales.
Es mucho dinero.
Pero garantiza los resultados, ¿no, Diablo?
Será mejor que escriba su nombre en este pequeño,
porque no le va a reconocer cuando venga a recogerle.
Voy a tener una bola rápida asesina y una magnífica permanente.
Yo voy a tomar un perrito caliente.
-Hola, hola, Jimmy Pesto. -Hola, Linda.
Gracias por el aviso sobre las clases de béisbol.
¿No es genial?
Es la última oportunidad de ganaros mi amor, chicos.
Me encanta esa broma.
Vale, niños, empecemos.
Yo contaré estos cheques y vosotros os vais a inyectar
un poco de entusiasmo para mejorar el rendimiento.
¡Sí!
Voy a ser atlético.
¿Cómo estás, Tina? Pareces un poco aletargada.
-Pues tú pareces un poco bocazas. -¡Tina!
Es el primer día desde que le quité el expresso, así que...
Sí, cuando bailas con el oso,
no puedes parar hasta que el oso quiera.
-El expresso es el oso. -Vamos, papá.
-Déjame mordisquear un grano. -No. Nada de expresso.
Tú no puedes tomarlo y tu padre no puede venderlo.
Y digo que lo tiene permitido, pero nunca lo hará. Se acabó el tema.
Mirad el cielo.
¿Sabes? Lo he estado pensando.
Quizá deba probarlo, para ampliar mis horizontes.
No, no. Vi un informe, y encoge el pene. Sí, lo encoge.
Un estudio dice que lo encoge, otro dice que lo agranda.
Hay que vivir la vida. Pónmelo, Bob.
Mi primera venta.
Nunca pensamos que vendería uno.
-Sólo tengo que quitar la funda. -Quita la funda.
-¿Dónde está? -Oh, Dios mío. Ha desaparecido.
Oh, qué extraño.
Vale, chicos, escuchadme. El guante es vuestro mejor amigo.
Pero vosotros no lo sois suyo.
Sois su jefe y estáis cabreados. Ahora castigad al guante.
Machacarlo, que tenga miedo de perder una pelota.
Tienes que empezar a cumplir tus objetivos de rendimiento.
Cuando cambiéis de actitud, cambiaréis el bateo. A batear.
Señor El Diablo, no tenemos pelota.
Si jugáramos con una pelota de verdad,
nos pasaríamos el día corriendo tras ella.
Todo está en la mente.
Eso es doble puntuación.
¡Home run!
Bate roto, uno solo.
Necesito un corredor emergente.
¿Qué dices, chaval?
He dicho que necesito un corredor emergente.
Habla claro, por favor.
Es un batazo. Esto podría ser.
Oh, no, paradón en el muro.
¡No!
Por ti. Tú la lanzaste, tú la cogiste.
Increíble parada sobre el hombro.
Me la he robado. Yo mismo.
Una cafetera express no sale andando.
¿Dónde estás, desgraciada preciosidad plateada?
¿Quién haría esto?
-Hola, Tina. -¿Qué, qué, qué?
Yo... te decía hola.
Porque he entrado y... ¿por qué dices "qué"?
Oh, Dios mío, no había notado lo irritante que eres.
Ni siquiera entiendo lo que estás diciendo.
Tengo un trastorno del lenguaje, Tina.
Pues arréglalo.
-¿Dónde está Gene? -Ah, Gene, Gene, Gene.
Es de lo único que hablas. ¿Y yo qué? Mírame.
Gene está en eso del béisbol. Mis hermanos también están.
-¿Qué? -Oh, es cierto.
Ah, Gene está en...
el Campamento de Béisbol de El Diablo de Diamantes.
Jugando al béisbol.
De acuerdo, cruzamos el campo, tocaos la gorra,
chocad el pecho con el tío próximo al bate y eso es un trote home-run.
De acuerdo, ¿alguna pregunta? Sobre cualquier cosa.
Chicas, chicos, vida, dinero, reparación de impresoras.
¿Puedo ser un buen jugador de béisbol... con asma?
Rudy, te voy a contar una historia.
Un famoso jugador de béisbol, cuyo nombre no recuerdo ahora mismo,
tenía esclerosis lateral amiotrófica y no permitió que eso le frenara.
Eso es estimulante.
-¿Ollie y yo podemos ser árbitros? -Sí, podéis.
-¡Tú fuera de aquí! -¡Tú fuera de aquí!
-¡Tú fuera de aquí! -¡Tú fuera de aquí!
El Diablo, ¿se me pasará alguna vez el miedo a la pelota?
Gene, escúchame.
Tú eres mucho más grande y redondo que esa pelota,
ella debería temerte a ti.
-"Oh, no, es Gene." -No te haré daño, pelota.
"Está bien, es tu tarea golpearme y sacarme de la valla.
-Te quiero mucho, Gene." -Oh.
Esperad, tengo una llamada.
El Señor Manoogian Me Debes 1.100 dólares.
Es un nombre largo y un apellido largo.
Hola, Sr. Manoogian.
Yo también he intentado hablar con usted.
Ajá, entiendo. Sí, señor.
De acuerdo.
Pero ahora puedo pagar la factura
así que no puede poner mis cosas en la calle.
Lo siento, ¿cuánto es?
-¿El minibar? -Ahí es donde te clavan.
Está bien, vale. ¿Sabe? Voy para allá.
Y llevaré a alguna de mi gente. Vale, niños, escuchad.
A veces, en el béisbol, tienes que ir de viaje.
Vamos a practicar meternos en ese autobús del equipo.
Coged todos un bate.
Linda, mírame.
¿Cómo pagaste el campamento de béisbol?
Vendí mis bebés de porcelana.
Espera, yo los vi cuando estaba registrando esto.
No los vendiste.
Esos son mis bebés de repuesto.
Sí, son el equipo B. Mirad qué feos son.
Puedes hacerlo fácil o difícil.
-¡Tina! -¿Te crees que estoy jugando?
Necesito esa cafetera express. Oh, mi cabeza.
Hola, Tina.
Creo que te gusta más el expresso de lo que te gusto yo.
Es verdad.
Adoro el expresso, el café, el té cafeinado
y a Jimmy Junior en ese orden.
Está bien, lo hice. Vendí la cafetera express.
Esa máquina era la joya de la corona de este restaurante, Linda.
Estaba hecha en Turín, Italia.
Allí es donde fabrican los Fiats.
Vaya cosa. Fue un desperdicio de dinero.
Prefiero desperdiciar el dinero en Gene.
Ni siquiera sabes si este Diablo es legal.
Tiene una página web.
Sí, esas no las reparten.
Vamos a ir allí y vamos a volver con nuestro dinero.
O con un muy buen jugador de béisbol.
Espero que ninguno de los dos tenga muchas esperanzas.
-Tina, rompe otro. -Ese.
Oh, no.
De acuerdo, ya hemos llegado, salid todos.
Aquí es donde viene nuestro padre a echarse sus siestas.
Hola, señor Manoogian.
Oh, mierda.
-Eh, eh, eh. -No, no, demasiado tarde.
-Llega demasiado tarde. No mola. -Vamos, tío.
Usted no mola.
Escuche, no tengo los 1.100 dólares en efectivo.
Pero puedo firmarle unos cheques.
Mire, éste tiene una bandera y los cheques patrióticos
-nunca son devueltos. -No, no, no, no quiero
sus estúpidos cheques con bandera, ¿vale?
Págueme o me quedo con su reproductor de DVDs.
No es un reproductor de DVDs,
es un reproductor Blu-ray que también reproduce DVDs.
Pues eso lo convierte en un reproductor de DVDs.
-No, no lo es. -¿Cuánto por esta olla?
-Esto no es un mercadillo. -Tres dólares.
Vale, es un mercadillo.
Pues estaban aquí.
Es genial, ¿este tío, El Diablo,
se ha ido a alguna parte con todos los niños?
Mirad, se dejó la bolsa de gimnasia.
Veis, tenemos toallas de baño del motel Pulgas de Mar
y un desodorante espachurrado en una bolsita.
Ves, eso es valioso. Tiene que volver a por ello.
Oh, Dios mío, Lin, no quiero sentarme aquí a esperarle.
Vamos al Pulgas de Mar.
Sí, no deberíamos ni parar a tomar café.
Pero paremos a tomar café.
Vale, esto no es suficiente. Todavía le falta mucho.
Lo siento, no pude mover los calcetines hasta la rodilla.
De acuerdo, si así es como lo quiere hacer,
vamos a dar unos batazos a su máquina de refrescos.
A por ella, niños.
Pero ¿eso no es vandalismo?
Babe Ruth solía hinchar a golpes a una máquina de zarzaparrilla
-y mírale. -Vale.
Sí, eso es.
Cuatro Strikes. Gran Salami.
Esa "bola mala" tiene una pinta estupenda.
Refresco, tú me engordaste, pero también me hiciste fuerte.
El carrito de la doncella, dadle.
Ya volveré luego.
Esos chicos son muy débiles. No veo daños.
-Están dañando su orgullo. -No demasiado.
Dios mío, ahí está Gene.
-Gene, ¿qué estás haciendo? -Jugando al béisbol y soy genial.
Mira como batea, Bobby. Poesía en movimiento.
-Sí, a cámara lenta. -Hay refresco goteando.
-Podría tener cafeína. -Tina, no lamas eso.
¿Les importa?
En estas prácticas no se permite a los padres.
Devuélvanos nuestro dinero y nos iremos.
Reembolso, no. Eso no va a pasar.
Sí, eso no va a pasar.
Chicos, hice todo lo que El Diablo me dijo
y ahora soy excelente en béisbol.
Gene, esto es un timo.
Disculpe, El Diablo tiene oídos y sentimientos.
-Pues lo siento. -Bueno, le perdono.
-Pero ahora queremos nuestro dinero. -Colega, tranqui.
El siguiente partido que Gene juegue, notará mucha diferencia.
Para entonces, estaré levantando
el campamento de invierno en Arizona.
El Diablo en el desierto.
Se va a perder a Gene haciendo todos esos "home-runs".
-Y se perderá la caída de las hojas. -No ha mejorado, Lin.
Esto no es un verdadero campamento de béisbol.
Ha mejorado mucho. Ojalá hubiera un partido ahora mismo.
-Te lo demostraría, colega. -¿Sabes? Un partido ahora mismo.
-Hagamos eso. -Sí, hagámoslo.
Pero no se apresuren tanto.
Parte de mi entrenamiento necesita un tiempo para digerirse.
No sea modesto, El Diablo. Sabe lo que está haciendo.
-Tiene talento, lo dijo él. -Va a dar una charla TED.
-Bueno, miren, tengo que irme. -No, no, no, no va a ninguna parte.
Tenemos gente suficiente aquí para un partido
en ese solar vacío de allí.
Si Gene da a una bola, que no lo hará,
porque es usted un fraude, se queda con el dinero.
Si no, nos lo devuelve todo.
-Eso parece muy complicado. -Yo tampoco lo entiendo.
-Juguemos. -Juguemos.
"En la tierra de los libres y el hogar de los valientes."
La primera base es la bolsita de desodorante de El Diablo,
segunda y tercera son sus patines
y "home" es su almohada para las hemorroides. Juguemos.
Puedes hacerlo, Gene.
Dale a la pelota y decepciona a tu padre.
De acuerdo.
No la des. No la des. No la des. No la des.
Vamos, Gene. Espera a una grande y gorda
que pase sobre la almohadilla del trasero.
Allá va, Gene. No hay nada que temer.
Oh, Dios mío. Le diste. Digo, claro que le diste,
-soy un gran entrenador. -Gene la dio. Es una imparable.
No es una imparable si alguien la coge.
Cogedla, alguien.
-Para mí. -Para mí.
-Espera, ¿la quieres tú? -No, si tú la quieres, no.
-Quédatela. -Pero me pareció que la querías.
¡Decidíos de una vez!
-Compartámosla. -Compartámosla.
No, no, no la compartáis.
¡No!
Ahora es una imparable.
Aún está corriendo.
Tírala a la primera. Tírala a la primera base.
Eres un idiota, Bob.
Eso tenía mostaza, de verdad.
¡No!
Es un "hit".
Es un error, no un "hit".
Gene ha hecho un "hit", idiota.
-Estás ciega. Ponte gafas. -Ciega por haberme casado contigo.
¿Por qué no nos robas la casa? Ya nos has robado todo lo demás.
Quieres a tu cafetera más de lo que quieres a tu hijo.
-Vete de aquí, amigo. -Quítame ese dedo de la cara.
-Métetelo por el cacahuete. -Eh, allá va El Diablo.
-Oh, mierda. -Oh, no, no, no, no.
Voy a echar de menos a ese tío.
Nos ha dado su magia y luego ha desaparecido.
Igual que "Toad, the Wet Sprocket."
-¿Vamos a la fiesta de la pizza? -No.
Señor Belcher, espere al año que viene.
No, no hagas eso.
¿Qué estás haciendo? No hagas eso.
Ves, Bob, valió la pena. Gene ganó confianza.
De un hombre con confianza.
Me timó bien y eso no es malo.
Creo que me alegro de que Gene esté contento.
Pero esa cafetera express me ponía muy orgulloso, nada más.
¿Ese sucio cachivache?
Me alegro que no esté, no era bueno para Tina.
¿Dónde está Tina?
Ese café lleva hecho una semana.
Apago los cigarrillos ahí.
¿Quieres crema o azúcar?
-"No puedes verlo." -"Es eléctrico."
"Bugi-bugi-bugi."
-"Tienes que sentirlo." -"Es eléctrico."
"Bugi-bugi-bugi."
-"Oh, se mueve." -"Es eléctrico."
"Bugi-bugi-bugi."
"Ella se sabe el bugi."
-"Ahora no puedes refrenarte." -"Es eléctrico."
"Bugi-bugi-bugi."
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