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Gene, ¿estás terminando de raspar el chicle de debajo del mostrador?
Sí. Y casi he terminado la Cabeza-Chicle.
Aquí tienes, Cabeza-Chicle.
-Más chicle. -Gene, déjalo ya.
Sé que crees que estás ayudando, pero no lo haces.
No creo que esté ayudando.
De acuerdo, acércate.
¿Debajo de qué taza está la nata, Tina?
No pierdas de vista la nata, jovencita. ¿Dónde está? ¿Dónde está?
-Louise. -¿Sí, papá?
-¿Tú sabes dónde está la nata? -No.
De acuerdo, entonces no te metas. ¿Está aquí? ¿En ésta? ¿En ésta?
-En ésta. -Mal.
-Ahora tienes que bebértela. -Vale.
Tina, Louise, basta ya y volved al trabajo.
Este es un gran fin de semana para nosotros.
-Es la Semana de la Flota. -¡Yupi! La Semana de los Pies.
No. La Semana de la Flota.
¿Por qué iba a haber una Semana de los Pies?
No lo sé. Hay un Día del Árbol. ¿Quién necesita eso?
En cualquier momento, los marineros entrarán por esa puerta
pidiendo hamburguesas y cerveza.
Sobre todo cerveza, pero aun así...
Perdone, señor, pero necesito inspeccionar
su mesa por si hay chicle.
-Gene, sal de aquí. -No. Cabeza-Chicle necesita labios.
-Dame la Cabeza-Chicle. -¡No!
Lo siento, señor. ¡Gene!
Devuélveme a mi hijo. Necesito infundirle vida.
Vale, Tina, otra vez, otra vez.
No pierdas de vista la nata. Intenta no parpadear.
Gene, no pegues a tu madre. Linda, no le des patadas.
Has fallado. ¡Mal! ¡Bébela! ¡Bébela!
-Louise... -La cuenta, por favor.
Maldita sea, me he cortado la mano.
Que alguien haga pis en ella.
Acabo de hacer pis. Esto es un desastre.
No importa. Estoy bien, no me sangra. Falsa alarma.
¡Fiu! Me habías preocupado. Te pones todo grogui cuando sangras.
¿Te acuerdas cuando se pasó el hilo dental?
Se desmayó y se cayó al inodoro.
-Esperad. -Por eso nunca me paso el hilo.
La sangre es la forma en que los dientes te dicen:
"Ocúpate de tus asuntos".
-Yo sólo lo uso en mi cumpleaños -Niños.
para poder rememorar el año y acordarme de lo que comí.
Además, no coagula para salvar su vida.
-Sangra eternamente. Es horrible. -Estoy sangrando.
¿Bobby? ¿Estás bien?
Estoy bien. Es sólo un poco de sangre.
-¿Qué estoy haciendo aquí abajo? -Te desmayaste, papá.
-No, no lo hice. -Desde luego que sí.
Tal vez echaste una siestecita.
No me desmayé, Tina.
Mi pequeña Bolita Tambaleante.
Mierda. Está bien.
Tenemos que terminar de prepararnos para la avalancha del almuerzo.
-No, estaré bien, Lin. -No lo sé.
Te has cortado justo en el dedo de la entrepierna.
¡Oh, no! El dedo de la entrepierna es la joya de la familia.
Niños, he dicho que estoy bien. Ni siquiera... No.
-Oh, Dios. -Vale, vale, vámonos.
No vas a dejar de sangrar.
De acuerdo, quizá necesite un par de puntos.
Linda, tienes que quedarte para la avalancha del almuerzo.
Conduciré yo mismo. No va a ser un probl...
Oh, no vas a conducir. Vamos, dame las llaves.
Tendremos que cerrar para el almuerzo.
Volveremos dentro de unas horas.
Nosotros podemos dirigir el restaurante.
-No, no. -Sí, podemos hacerlo.
Diremos que papá está en la ducha y mamá en el inodoro.
¿Por qué tengo que estar en el inodoro?
Vale, los dos podéis estar en el inodoro.
Y papá salió a comprar un paquete de cigarrillos y no volvió.
No, no, no.
Cerraremos el restaurante y nos vamos al hospital, ¿de acuerdo?
Niños, arriba. Tina, tú los cuidarás.
Cuenta atrás para cuidaros. La emoción empieza ahora.
100, 99, 98...
4, 3, 2, 1.
¿Quién quiere divertirse?
-No os oigo. -Yo estoy abierto a la diversión.
Vamos a ver.
Podemos jugar a Torpedo, Sam el Cirujano
o, si necesitamos descarga presión,
podemos hacerle una tarjeta de "que te mejores" a papá.
"Felices puntos, papá. Te los mereces."
O qué tal: "Sutura, por favor".
No quiero hacer tarjetas, quiero hacer dinero.
Yo digo que bajemos y abramos para el almuerzo.
Sí.
Pero mamá y papá estarán en casa en una hora.
¿Queréis que juguemos a trabajar en el restaurante?
Yo estoy rellenando el servilletero.
Gene, tú friega los suelos.
Si estamos jugando, haré mozzarella fresca.
No ganaremos dinero jugando a los restaurantes, Tina.
Aún no, pero mejorará nuestra fama de boca en boca.
Esta va a ser la hora más larga de mi vida.
Espera a parir, amiguita.
Entrar y salir. Dos puntos, cinco minutos.
-Ya está. Lo conseguimos.
Oh.
De acuerdo, mamá.
La mala noticia es que mamá y papá van a tardar más de lo que esperaban.
La buena noticia es que tenemos más tiempo para hacer actividades.
Para jugar más.
¿Queréis jugar a que tenemos un perro y le damos su medicina?
Yo tengo una actividad para ti.
Se llama... ABIERTO
-abrir el restaurante. -Ah.
Los niños dirigen la Hamburguesería de Bob y esta vez es personal.
Yo, personalmente, lo llevaré a la ruina.
Esperad. ¿Por qué es personal?
-Tina, calla. -De acuerdo.
Por fin vamos a dirigir el restaurante.
Y lo vamos a hacer bien.
Veamos, podemos eliminar esa pared
y poner ahí la ventanilla "para llevar".
No. Necesitamos 200 pollos.
-Desde ahora, sólo serviremos aves. -No, sólo serviremos berzas.
Y deberíamos reemplazar las sillas por cintas para correr.
Seremos el restaurante más saludable de la ciudad.
-La gente saldrá hambrienta. -No, no.
Queremos gente gorda que no pueda salir del restaurante.
-No, cintas para correr. -¡Pollos!
-Cintas para correr. -Pollos en cintas para correr.
Vale.
Bienvenida a McPollitos. ¿Qué puedo ponerle en el pico?
Ah, ¿quiero una hamburguesa con patatas fritas?
Genial y sólo por dos dólares más,
puede tener su hamburguesa "pollizada".
-¡Kikirikí! -No, creo que no quiero eso.
Puedo ofrecerle un berzo-rola o una berzo-saladilla.
¿Sabéis? Me olvidé de fichar el parquímetro.
¿No se ha bajado de un barco?
Es el parquímetro del barco. Tengo que irme.
Espere. Llevo un gorro de pollo. ¿No lo ha notado?
Vale, chicos, escuchadme.
¿Por qué pensamos que un restaurante sería una buena idea?
Hemos visto a mamá y a papá fracasar durante años.
Hacen que fracasar parezca tan fácil. ¿Cómo lo hacen?
Pero ¿y si hubiera un restaurante que no sirviera comida
y sólo sirviera juegos?
Creí que jugar era ilegal.
No si nadie te ve hacerlo.
-No, creo que aún lo es. -Pero no lo es si nadie lo sabe.
-Sigo creyendo que deberíamos... -Lo haremos, Tina.
URGENCIAS.
-Oiga. -Perdone.
-¿Cree que esto está roto? -Por favor, no.
-Mire lo que hago con ello. -Me siento mareado.
De acuerdo, cambiemos de asiento. Vamos, vamos.
-No hay a dónde ir. -Volvemos con el que tose.
No, no volvamos aquí.
Bienvenidos de nuevo.
No puedo soportarlo más. Tengo que salir de aquí.
-¿Bob Belcher? -Somos nosotros.
Somos dos, que pasamos.
Miradlo, chicos. Nuestro propio casino clandestino.
La Picadora de Carne. Piedra, PAPEL, TIJERAS.
¿Ese nombre es por nuestra picadora de carne?
Andy y Ollie extenderán el rumor discretamente por la ciudad.
-¡Casino secreto! -¡Casino secreto!
Pero no lo grites, porque es un secreto.
Haremos que Zeke se ocupe de la puerta.
¿Juegas a ganar? Tira pa dentro.
¿Eres un bobo? Únete al rebaño.
Y he contratado a los sabihondos de matemáticas de quinto
para que sean los croupieres.
Tina, tú te encargas de la hospitalidad.
Refrescos, tentempiés, palmaditas en la espalda.
De acuerdo.
Gene, tú te encargas del entretenimiento.
Tengo un gran grupo. Serán perfectas.
-Las Culitos Bonitos. -¿Las qué?
Es un grupo de chicas que he estado formando.
Encontré estas pelucas en la basura.
Yo digo que formemos un grupo de chicas.
Lo llamaremos "Las culitos Bonitos". ¿Quién se apunta?
-Ya tenemos una. -Oh, no, no, no me interesa.
-Sólo iba al baño. -Qué asco.
-Yo lo haré. -Genial.
Pero necesitarás un nombre artístico. ¿Cómo te llamas de verdad?
Dottie Minerva.
Vale, ahora eres... Misty Gish.
Yo también me apunto.
Genial, te llamaremos... Dottie Minerva.
-Yo también quiero. -Se acabaron los nombres.
Así que tendrás que ser... "Niña Número Tres."
¿Eh? Sí.
Y yo seré el ojo que vigila, supervisándolo todo.
Sobre todo el dinero.
-Pero aún os estoy cuidando. -Sí, sí, sí.
No preocupes esa cabecita vacía. Tú sirve refrescos, ¿eh?
Hola, ¿qué tal? Soy el Doctor Eigerman.
Mira qué cara. Tan joven.
-Quiero darle el pecho a esa cara. -Gracias.
Creo que necesito unos puntos.
Puntos. Genial. Eso no es problema para un médico.
-El dedo de la entrepierna. -¿Por qué la gente lo llama así?
Porque los dedos son como las piernas y entonces, en el medio...
-No haga eso, pare. -Está bien.
Vamos a suturarle ahora mismo.
-Oh, cielos. -Mírame a mí. Mírame a mí.
-Me voy a desmayar. -Mírame a mí. Todo irá bien.
Es médico. Recuerdas aquella vez
que estábamos de vacaciones y estabas en el agua nadando, ¿no?
¡Concéntrate! ¡Concéntrate! Y te estás divirtiendo.
-Te estás divirtiendo, ¿no? ¿Ves? -No me acuerdo de eso.
-Espere, ¿está viendo un vídeo? -Sí.
-¿Sobre qué? -Cómo poner puntos.
-¿De cómo poner puntos? -Sí.
Mi... Oh, un mensaje. Entrando.
-¿Quién es? -Mi madre.
Mami debe estar orgullosa de su doctorcito.
Sí. Vamos a celebrarlo esta noche.
Es mi primer día sin el médico adjunto supervisándome.
-Espere. ¿El primer día? -El primer paciente.
¿Quiere que le saque una foto para su mamá?
-Ah... -Bobby, tómanos una foto.
-Verás, Lin, estoy como... -Bob, tómala, tómala.
-Está bien, vale. -Puntos.
Puntos.
¿Cuál es la contraseña?
Te doy una pista: rima con "narcos rape".
-Marcas de derrape. -De acuerdo, podéis pasar.
Un agua, una con gas.
¿Toalla caliente? ¿Toalla caliente? ¿Alguien?
De acuerdo, Culitos, maquillaos las caras Bonitas.
Misty, tú eres la cantante. Y es hora de que brilles.
-Como hemos ensayado. -No hemos ensayado.
Oh, Dios mío. No ensayamos. Vale, aún mejor. Será más fresco.
Salid ahí. Vamos, vamos, vamos, vamos.
¿Qué hago?
Las chicas son chicas son chicas son chicas.
Un grupo de chicas.
Las chicas son chicas son chicas son chicas...
No, no, no. Yo susurro, tú no susurras.
Tú cantas.
Las chicas son chicas son chicas son chicas...
Vuelve, vuelve, vuelve. No es tu noche. No es tu noche.
Un grupo de chicas.
Vamos a hacer un pequeño descanso. Dificultades técnicas.
Mientras tanto, Sammy Hagar, chicos.
Vamos, que sigan llegando esas apuestas, chicos.
Ganador, ganador, cenará el mejor.
Louise, ¿por qué vamos en ropa interior?
Para que no robéis nada del dinero que estáis contando.
Yo robé un tomate. Lo siento.
No importa, no era tu intención. Es que tenías hambre, ¿eh, amigo?
-Sí. -Viste un tomate y pensaste:
"Ya sé donde ponerlo, en mi ropa interior".
-Sí. -¡Contad el dinero!
-F-9. -Torpedeaste mi fragata.
-Tenemos un ganador. -De acuerdo, enhorabuena.
Verás, he notado que es tu cuarta victoria seguida.
-Tienes suerte, un poco demasiada. -Gracias.
Voy a pasar por caja.
No tan deprisa, sudor en la frente.
También noté que tu amigo de allí te hacía señales con las manos.
Me gustaría presentarte a mi amigo, Zeke.
-¿Sabes lo que es un pellizco morado? -Sí.
Puedes quedarte el dinero, amigo,
o puedes salvar tus pezones, pero no las dos cosas.
-Mis pezones, no. -Ahora fuera de aquí. ¡Largo!
Aquí no hay nada que ver, amigos. Tina, sirve refrescos.
Invita la casa, dales lo que quieran. ¿Qué quieres? ¿Por qué lloras?
He perdido mi paga.
Nada de lágrimas en la Picadora de Carne, sólo diversión.
Vaya, vaya, vaya.
He entrado a usar el baño y ¿qué me encuentro?
Un casino clandestino. Qué está bajo tierra.
¿Quién es el dueño del edificio? Oh, sí, es cierto, soy yo.
¿Quién está al mando aquí?
Somos un grupo de emprendedores, pero la idea fue mía.
Tienes un gran problema, jovencita.
Porque yo soy un jugador.
100 dólares a Sam el Cirujano. Juguemos.
¡Sí!
La Picadora de Carne está a punto de picar una ballena.
Quietos, tengo que pasaros el detector de metales.
De acuerdo, no hay nada. Podéis entrar.
Mira, me encanta Misty Gish pero no está preparada
para ser la cantante.
Dottie Minerva es una estrella y ya es hora de que brille.
Las chicas son chicas son chicas son chicas...
Oh, Dios mío, oh, Dios mío. Eres aún peor que Misty Gish.
Gene, podría probar yo.
Chica Número Tres, eres una cantante de acompañamiento.
Ni siquiera tienes nombre.
Pero creo que tendrás que servir por ahora. Te toca.
Que comience la música.
Las chicas son chicas son chicas son chicas...
Vaya, es increíble.
Voy a hacer a esa chica una estrella. Y mi mujer.
Chica Número Tres Belcher.
SAM EL CIRUJANO. Maldita sea, Sam,
¿por qué te comes un coche?
Bueno, otros 100 dólares para la banca.
Buen intento, Sr. Fischoeder. Ganará la próxima vez.
-¿Tú crees? -Sí, oh, sí.
Eh, de acuerdo.
Su suerte tiene que cambiar alguna vez, colega.
Piedra, Papel, Tijeras.
O como era conocido en la antigua China: "Huo zhi tou".
Sí, ¿le gusta Piedra Papel Tijeras? ¿Quiere jugar a eso?
-Apuesto 100 dólares. -Adelante.
Normas norteamericanas. Sacar a la de cuatro, ¿de acuerdo?
-Una, -Una.
-dos, tres... ¡Sacad! -Tres.
-Gané. Fantástico. -No pasa nada.
La banca puede perder un poco, ¿no? Aún llevamos mucha ventaja.
Vamos a seguir.
-Una, dos, tres, sacad. -Dos, tres... sacad.
Vale, voy a interrumpir.
-Nuevo croupier, nueva mano, largo. -¿Qué he hecho?
Bien, con esto bastará.
Dios mío, creo que me desmayé. ¿Qué ha pasado?
Le he suturado el dedo de la entrepierna.
-¿Por qué está vendado todo el brazo? -Decidí evitar el movimiento, ¿sabe?
-¿Me afeitó el brazo? -Ah, sí.
-¿Por qué me afeitó el brazo? -Te afeitó el brazo.
-¿Por qué me afeitó el brazo, Lin? -Porque es médico.
-¿Qué pasó cuando me desmayé? -Bob, nada. Está todo en el vídeo.
Espera, ¿qué está en el vídeo?
Lo filmamos, eres su primer paciente.
-De acuerdo, me voy de aquí. -Su madre quería verlo.
Ella, se lo agradece mucho.
Mi otro brazo está afeitado.
-¿Por qué me afeitó el cuerpo? -Buscaba otros cortes.
-Lin, nos vamos. -Está bien, adiós.
-Uno, dos, tres, sacad. -Vas a sacar... piedra.
¿Cómo lo sabía? Fuera de mi cabeza.
Venga, dame un poco más. ¿Cuánto tienes? Dámelo.
-¿No tenemos dinero? -Te lo quité yo.
-¿Juegas otra vez? -Sí.
De acuerdo, salimos en cinco minutos. Ya sabes qué hacer.
Chica Número Tres, ahora eres la número uno.
Hemos hablado, Gene, y hemos decidido
que las Culitos Bonitos se van a separar.
¿Separaros? Pero si esto es sólo el principio.
Iba a conseguiros un contrato para un MP3 y vuestro propio perfume.
Culón, huele a pedos de chica.
Sí, pues yo dejo el negocio para concentrarme
en mis pegatinas de purpurina.
Y yo quiero pasar más tiempo en casa con mis mascotas.
Y yo estoy aprendiendo a hacer trenzas francesas.
Cuando os conocí estabais almorzando en la escuela.
-¿Y qué? -Y nos vemos mañana
en el almuerzo en la escuela.
No las necesito. Puedo ser un grupo de chicas yo solo.
Desde luego, tengo la pasión.
-Dos, tres, saca. -Dos, tres, saca.
Otra victoria. Debería jugar contra niños más a menudo.
Louise, creo que estamos perdiendo mucho dinero.
Oh, ¿en serio?
Ya sé que estamos perdiendo mucho dinero. ¡Lo estoy sintiendo!
Con suerte, aún podremos llegar a casa
para la avalancha de la cena.
Me parece que la sangre no va a poder atravesar todo esto.
-Deja de toquetearlo, Bobby. -Esto no es...
-Sé que no lo hizo bien. -Déjalo en paz.
-Sólo voy a echar un vistacillo. -Bobby, he dicho...
Oh, Dios mío.
Oh, Dios mío.
-Oh, Dios mío, míralo. -Me ha entrado en la boca.
Me he tragado tu sangre.
-Me he tragado tu sangre. -Me voy a desmayar.
Yo voy a vomitar. Voy a vomitar.
Tenemos que volver al hospital.
-No. -Son ustedes.
-¿Es que no hay otros médicos aquí? -No puedo decírselo,
es la confidencialidad médico-médico.
-Eso no existe. -No puedo hablar. Pero existe.
No, no existe. Hablaré con una enfermera.
¿La quiere aquí o para llevar?
-No lo entiendo. -Lo siento, normalmente es un éxito.
Iré a por la enfermera. Pero no le digan que he dicho eso.
"Las chicas son chicas son chicas son chicas...
grupo de chicas, cerrad la boca." Gracias, Picadora de Carne.
Dad propina a la camarera, soy amigo de su padre.
-Uno, dos, tres, saca. -Uno, dos, tres, saca.
-¡Sí! -¡No!
Niños, ya hemos vuelto. Mirad los brazos de vuestro padre.
-Me han afeitado. -Tiene pinta de pavo.
Lin, lávate la cara, por favor. Me voy a desmayar otra vez.
Oh, vamos. Mírame.
-Oh, Dios mío. -Niños.
Venid a ver mi cara sangrienta.
¿Tina? ¿Gene? ¿Louise? ¿Hay alguien aquí?
¿Un casino clandestino?
Fuera abrigo. Empieza el juego.
Bien, creo que es hora de pasar por caja.
¿Dónde debo...? ¿A quién debo...?
-Una jugada más. -No.
Vamos.
Si hay algo que aprendí en la semana que estuve casado,
es cuando marcharse.
¿Qué puñetas está pasando aquí?
Sí, ¿qué está pasando aquí?
Louise, estos se han colado de algún modo.
-Como si fueran ninjas. -Hola, mamá y papá. Habéis vuelto.
-Bob. -¿Sr. Fischoeder?
Justo a tiempo. Estaba a punto de recoger mis ganancias.
-¿Sus ganancias? -Sí, la banca me debe algún dinero.
Y creo que tú eres la banca.
-Oh, Dios mío. -¿Cuánto dinero le debe la banca?
5.000 dólares.
-¿Qué? -Enhorabuena, señor.
Lo siento, papá, es mi trabajo.
Hola, Malvavisco.
¿Qué es esto? ¿Qué pasa aquí?
Pues es un casino clandestino.
Niños, tendríais que estar arriba.
Es que no hay sitio para un casino arriba.
¿Qué estás haciendo con las galletas de mamá?
Tengo que tener felices a los jugadores.
Flirtear un poco, guiñarlos el ojo.
Lamento interrumpirles, familia Belcher,
pero parece haber cierto asunto no resuelto
con mis 5.000 dólares.
Sr. Fischoeder, no puede esperar que le pague.
Son niños jugando a jugar en un casino.
¿Por qué no podéis jugar como los niños normales?
¿Por qué no puedes sangrar como un padre normal?
Una apuesta es una apuesta, Bob.
Una vez perdí 30.000 dólares en un caballo.
Ella se fugó con ello.
Escuche, no puedo permitírmelo, Sr. Fischoeder.
Bueno, le subiré el alquiler a 1.000 dólares al mes
durante cinco meses.
-Papá, ¿podemos hablar en privado? -No.
Reunión familiar. Mamá, ¿reunión familiar?
-No. -Oh, reunión familiar.
-Perdone un momento, Sr. Fischoeder. -Naturalmente.
Podrías apostar con él a doble o nada.
¿Qué? No. Ya estamos en la ruina.
No le quiero deber 10.000 dólares.
Papá, yo no puedo ganarle, pero tú sí. Con esto.
¿Esto, por qué iba a jugar con esto? Tengo puntos en la mano.
Además, ni siquiera soy zurdo.
Exacto, si usas esa mano, creerá que no puedes sacar tijeras.
Y por eso vas a sacar tijeras.
Pero es que no puedo. Mis dedos no se separan.
Sí, sigue diciendo eso. Necesitamos que crea que piensas eso.
No, Louise, de verdad no puedo hacerlo.
Genial, ya sabes lo que tienes que hacer.
-Oh, Dios mío. -Esa es mi niña.
Esta es mi pequeña jugadora maestra. Mi pequeña "Amarosa".
Pero ¿y si el Sr. Fischoeder sabe que creemos que él cree
que papá no puede sacar tijeras?
¿Y si él cree que sabemos que él cree eso? O, ¿y si cree...?
Cualquier resultado es posible, Tina. La vida es un caos.
Gene, ¿por qué vas vestido así?
Soy una chica con un sueño
que se hartó de escuchar la palabra no.
Hola, Belcher.
El tiempo es dinero y creo que es la hora en punto de pagarme.
Voy a jugar contra él.
Bobby, ¿estás seguro? Es mucho dinero.
No tenemos otra opción, Lin.
Nos va a subir el alquiler, tengo que hacerlo.
Bobby, tu dedo de la entrepierna parece porno de los 70.
Sr Fischoeder, tenemos una propuesta.
-Fantástico. -Usted y yo...
Piedra, papel, tijeras, doble o nada.
Me gusta. Una jugada por toda la pasta.
Si pierdo, no me deben nada, si gano, me pagan 10.000 dólares.
Doble o nada también es mi actitud hacia la ropa interior.
¿Bailamos?
"Piedra, papel, tijeras.
Piedra, papel, tijeras.
Piedra, papel, tijeras."
-"Piedra, papel, tijeras." -Uno,...
-"Piedra, papel, tijeras". -...dos.
-"Piedra, papel, tijeras". -...tres...
Sacad.
¡No!
-¡Sí! -¡Sí!
Lo conseguiste, Bobby.
Te interpreté mal, Bob.
No pensé que pudieras sacar tijeras con esa mano.
Creí que eras un poco... gallina.
Te lo dije, papá. Que te sacaría de ésta.
-No, tú me metiste en ésta. -Y te saqué.
-Metiste, metiste, metiste, metiste. -Saqué, saqué, saqué, saqué.
-Basta. -Saqué.
Bien, creo que estamos en paz.
O volvemos a jugar. Doblemos el doble.
20 de los grandes, una tirada. Hagámoslo.
-Yo juego. -Tienes una mano buenísima, papá.
Sí, que siga la suerte, Meryl Rachas.
No, no se acabó. No se juega más.
¿Y ya no tenemos problemas?
Por supuesto que tú tienes problemas.
¿Podrías apuntar en otra dirección?
-Lo siento. -No importa.
Es una cantidad ingente de sangre. Eso es mucha sangre.
Desmáyate si no estamos en problemas.
-Tú no tienes problemas... -¡Sí!
De acuerdo, niños, ayudadme a meterlo en el coche.
-Vamos a volver al hospital. -¡Sí!
Dale. Oh, ya lo hiciste.
"Cuando Bob ve sangre y grita y se desmaya,
el Sr. Fisch entra y se lleva el efectivo.
¿Qué más quieres,
cuando los niños dirigen el restaurante?
Hola, marinero.
Bonitos pantalones.
Malvavisco juega un juego
de Sam el Cirujano.
Y todo porque Bob se cortó la mano.
¿Qué más quieres cuando
los niños dirigen el restaurante?"
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