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Mort, ¿pediste uno pequeño?
-¿Cómo de pequeño era? -¿Qué?
Perdona, estoy yendo a una clase de cómicos.
-Creo que hice algo mal. -A mí me pareció gracioso.
La máquina de los helados se ha vuelto a atascar.
Eh, Mort, tienes uno mediano gratis.
Uno grande gratis, uno extra grande gratis.
Oh.
Tienes que golpearla bien, papá.
He dicho bien.
De acuerdo, niños, sólo hay una cosa que hacer: helados para almorzar.
-Sí. -Sí, helados gratis.
Sí.
Voy a desenchufarla.
Mete la mano y desenchúfala.
Encontré mi aparato.
Tú no llevas aparato.
Oh, Dios, tienes razón. Fuera de mi boca.
No importa. Ya lo tengo.
Hola, Hugo, espero que no vengas a por helado.
Tengo intolerancia a la lactosa, Linda.
-Oh. -También tengo intolerancia
a esa bicicleta sospechosa de ahí fuera, Bob.
¿Por qué me lo dices a mí?
Quizá porque eres el capitán de la manzana.
Pero tú ni siquiera vives en esta manzana.
Pero vivo en el cuadrante
y resulta que soy el capitán del cuadrante.
¿Capitán del cuadrante? ¿Te lo has inventado?
¿Me he inventado estas tarjetas de visita de capitán de cuadrante?
¿Por qué has hecho eso?
En realidad no quería hacerlo.
Pues recógelas.
No, ponte en marcha.
Esa bici lleva ahí 24 horas y le falta el asiento.
Está claramente abandonada.
Vale, me ocuparé de ella.
No seas arrogante, Bob, y hazlo.
-Imbécil. -Atízale.
-¿Intenta robarme la bici? -No.
-Alguien pensó que estaba... -Es mía.
¿Quiere ver la factura?
-Eso no es una factura. -¿Dónde la compró?
Pensaba que ser capitán de manzana sería más divertido,
que tendría una pistola, o una pistola eléctrica o algo.
-Lo único que tengo es un silbato. -No subestimes al silbato.
Los silbatos impiden cientos de delitos cada año.
Y miles de partidos de baloncesto.
Y hacen que los delfines salten fuera del agua y coman peces.
Papá, podrías hacer eso.
Bob, recuerdo que criabas chinchillas o niños. ¿Qué era?
-Ah, niños. -Bien.
Estoy probando algunas ideas.
Necesito una nueva atracción de éxito en el Muelle Maravillas.
¿Por qué no las prueba con los niños en el Muelle Maravillas?
¿Esos borregos? Ya tengo su dinero.
Además, estos niños son una muestra perfecta
de la juventud norteamericana.
Sí, niño, niña y Tina.
Soy creadora de tendencias. Cuando yo hablo, la gente escucha.
¿Chicos?
Señor Fischoeder, somos adictos a la adrenalina.
Nos gustan los viajes puros, sin cortar y montados en "Méjico".
Quiero algo que salga de aquí, aquí y o aquí.
Los tres orificios estándar de la excelencia.
Esperad, decid lo de los orificios otra vez.
Dejad que os explique algunos conceptos.
Una casa inflable llena de gelatina. ¡Gela Slam!
-Pruebe encurtido. -Siga lanzando, Barnum.
Tío Vivo Muerto.
Un carrusel donde se montan esqueletos de auténticos caballos.
Me gusta lo de "caballos", pero no los esqueletos de caballos.
Sabe, si está buscando una atracción, esta ciudad tiene
una historia de cine bastante interesante.
Lava puercos. Tú no, Bob.
Es una idea. Deslízate con los puercos.
Eso no está mal.
Ya, bueno, en serio, en los 80, filmaron
una de esas pelis de tiburones aquí, en la ciudad,
-"Las Profundidades 3." -Oh, sí, en 3D.
Sí. Las Profundidades 3D-Profundidades.
Oh, ese tiburón me dio tanto miedo del agua,
que me pasé todo el verano haciendo pis de pie.
Luego cogí el hábito. Me gusta.
Esa es su atracción.
Teddy, te acuerdas de Las Profundidades, ¿no?
¿Qué si me acuerdo? Salí en ella.
Algunos de los de aquí trabajamos en esa peli.
Yo era el Salvavidas Guapo número 3.
-¿De verdad? -¿En serio?
Sí. ¿Qué?
Es que, sabes, estamos viendo el "después"
-y es difícil imaginarse el "antes". -Bob.
-Chicos, el tiburón está a la venta. -¿Qué?
¿El tiburón?
Una empresa de utilería vende el tiburón mecánico real
-y están dispuestos a negociar. -¿El tiburón real?
Vaya, señor Fischoeder, tenemos que comprar ese tiburón.
-No, no, no, vamos. -Teddy, sí.
Trabajaste en la peli, debería ilusionarte todo esto.
-Sí, pero no ese tiburón. -¿Por qué, Teddy?
No quiero hablar de ello.
De acuerdo, tenemos un voto positivo y un voto enigmático negativo.
Veamos qué dice el grupo de pruebas.
Cinco agujeros, fosas nasales también.
Eso suena positivo.
¡No!
-Teddy, pero ¿a ti qué te pasa? -Este Kétchup está vacío.
¿Me das otro Kétchup, por favor?
Era todo un actor, este tiburón, un auténtico cachas.
Robaba más escenas que Nicolas Cage.
Se las comía, con sus afilados dientes.
Louise, para.
Mort el enterrador, amigos. Veo a Bob Belcher.
Todo esto fue idea suya.
Sé lo que estáis pensando. ¿Ese tío?
Sí, el tío con el sitio para comer.
Gracias, es un restaurante. Se llama las Hamburguesas...
Ahora, por favor, dad la bienvenida a la campeona de esquí acuático
y superviviente del ataque del tiburón, Kristi Sanducci.
Quiero dar las gracias al imbécil que me dio unas tijeras para zurdos.
Kristi Sanducci. Siempre profesional.
Ahora, la verdadera estrella de Las Profundidades 3D-Profundidades,
el... tiburón.
El tiburón, sí.
No ha envejecido bien. Qué cara tan fea.
Lo hemos llenado de diésel. Ahora veamos qué puede hacer.
Nos está saludando. Hola.
Este mando hace eso. Veamos qué hace éste.
Sí. Gracias, Dios.
Éste no era... Oh, allá vamos...
Oh, cielos.
Sí, sí, forma parte de la diversión.
¿Alguien puede pasarme el brazo?
Dámelo, Louise, tenemos que devolvérselo.
Ni hablar. Yo lo cogí.
Es como el ramo en una boda. Me morderá a mí la siguiente.
-¿Se divierte? -Pues no. Yo...
Vaya, es buena con esa cosa.
Puede hacer eso y aparcar donde quiera.
Y así comienza.
¿Por qué estamos viendo una peli sobre un tiburón falso
cuando podríamos estar en el Muelle Maravillas
al lado del verdadero tiburón falso?
Porque así es como quiero recordar al tiburón, en su plenitud,
asustando a muerte a Linda Blair.
Fischoeder está loco por seguir con eso.
Después de lo que pasó con el brazo de esa chica
y al pobre perro de la señora y las bolas de ese tío,
ya sabéis, el malabarista.
Oh, sí, Fischoeder está loco por seguir con ello
con toda esa gente haciendo cola, pagando para verlo,
comprando recuerdos.
Nada bueno saldrá de ese tiburón. Es malvado.
Oh, ahí estoy otra vez.
Soy yo con los pantalones rojos, blancos y zules.
¿Qué estáis mirando todos?
-Nada. -Tu cuerpo.
Oh, Dios mío. Las tetas de Linda Blair
se le salen del traje de neopreno.
Van a por ti.
Esta peli es un poco más triste de lo que recordaba.
Vayamos a una parte mejor.
La escena de la ducha al aire libre... no.
-Sí. -Lavado de coche en "topless".
-Sí. -Tina, no.
-Jacuzzi nudista... no. -Sí.
Oh, bien, aquí hay una buena del tiburón.
-No. -¿Veis cómo se come a esa surfista?
Me enrollé con ella.
Llevaba puesto el maquillaje para la peli.
Órganos falsos se le salían del cuerpo.
-Muy extraño. -Los 80, ¿tengo razón?
No te equivocas.
¿Por qué el tiburón ataca al submarino?
La CIA entrena tiburones para atacar submarinos soviéticos
y tienen como rehén a la cría del tiburón en el jacuzzi nudista.
O sea que el tiburón no es malo, está protegiendo a su cría.
No la comprenden. Necesita un amigo.
No quiere estar ahí. Esto es explotación.
Yo te enseñaré explotación. Sube ahí y tráeme esa aleta.
-¿Quieres su aleta? -Tengo comprador.
La quiere guardada en hielo y en el próximo avión.
¿Para qué quiere una aleta de tiburón mecánico?
Para hacer sopa de aleta de tiburón mecánico.
-Eso suena rico. -No le cortéis la aleta.
Es su mejor rasgo.
-Dios, Tina, le volverá a crecer. -Oh, sí, cortádsela.
Estoy montando a pelo a un tiburón.
Vamos, Gene, deprisita con los cortes.
Es inestable.
Ah, no, Gene, coge la aleta.
¿Estamos a salvo aquí?
Por supuesto. Es una cinta de seguridad.
No podrían llamarla así si no...
Corre, tiburón, corre.
-Lo hemos liberado. -No, no es cierto.
-Nunca estuvimos aquí. -Sí estuvimos.
¿Te acuerdas de ahora mismo?
Sí, vale, pero ¿sabes qué es lo que recuerdo?
Nunca estuvimos aquí.
Oh, de acuerdo.
Tío, esta peli es un 90% lavado de coches nudista.
Bob, hay una especie de conmoción en el Muelle Maravillas.
Es como el encierro de los toros, pero en más tonto.
Sí, pero con un tiburón.
-Ah, sí, es un tiburón. -Sí, es un tiburón.
No hay de qué preocuparse.
Tenemos un pequeño problema con el tiburón.
Ah, es un buen momento para ir a por un perrito caliente
o unas palomitas.
O un perrito caliente.
Señor Fischoeder, ya es suficiente, ¿no?
Tiene que cerrar esto del tiburón, ¿no? Y digo ahora.
¿Cerrarlo? Oh, no, no. Tengo el parque lleno.
No puedo cerrar mi atracción principal.
Y de verdad que no puedo,
esas cosas siguen hasta que se agota la gasolina.
Pero ¿y si se sale del Muelle Maravillas?
¿Qué pasaría entonces?
Esos son muros de cemento reforzado, Bob,
construidos por alguien...
orgullosos emigrantes, supongo, yo no...
¿Qué? ¿El tiburón se cayó? Qué locura.
Estábamos en la biblioteca, ¿verdad, chicos?
Sí, explorando el maravilloso mundo de los libros y los periódicos.
-Ah, sí. -Y las microfichas.
Oh, no, no, no, no.
-Mierda. -Oh, Dios mío.
El tiburón se ha caído en la Avenida Océano.
Esto es culpa mía. Tengo que hacer algo.
¿Qué?
He dicho: "Esto es culpa mía. Tengo que hacer algo."
Oh, Capitán de Manzana Bob.
Sí.
Dios.
En la Avenida Océano, los comerciantes locales
temen convertirse en comida para peces,
mientras la policía y los bomberos están en medio
de una batalla entre carne y pescado.
Mientras tanto los ciudadanos
están tomando el asunto en sus propias manos.
El capitán de manzana ha llamado a una reunión
de urgencia de todas las manzanas para detener al tiburón...
Ese tiburón está arruinando mi negocio de artesanía.
A esta ciudad podría irle bien sin artes, pero ¿sin artesanía?
¿Dónde puñetas estaríamos sin artesanía?
-Que le den a la artesanía. -¿Qué pasa con mi tienda de licor?
-Dejadme hablar. -Escuchadme todos. Calmaos.
Cálmate tú. He perdido a un hijo.
-¿En serio? -Un sol de edredón.
Era precioso.
-Escuchad, vamos a resolver esto. -Sí, escuchemos a Bob.
Él es quién está tras la idea del tiburón.
Él alivió todas mis inquietudes en cuanto a seguridad, por cierto.
-¿Qué? -Gracias. Tengo que irme.
No. Dije que podría estar bien tener un tiburón mecánico.
Pero yo no lo solté.
-Sí, él lo hizo. -No, no lo hice.
Nadie sabe quién fue.
Sí, dejad esta caza de brujas descabellada.
Pudo haber sido cualquiera que no estuviera en la biblioteca.
¿La biblioteca?
Es inútil. Saben que tiramos al tiburón.
Espera, ¿qué? ¿Vosotros?
No. Era sólo una expresión.
Eh, ¿tiraste tú el tiburón hoy? Sabes que sí.
-Sois una familia del infierno. -Están destruyendo la ciudad.
Hagamos una reunión para decidir qué hacemos con los Belcher.
Teddy, ¿qué estás haciendo?
Intento atraer la atención general, pero no tengo uñas.
De acuerdo, ¿y qué quieres decir?
Tengo algo que decir.
Sí. ¿Qué?
Te dije que no comprarais el tiburón. Te dijo que daría problemas.
Ahora tenemos que unirnos para detenerlo.
-Oh. -¿No lo ves?
Nos peleamos entre nosotros. Eso es lo que quiere.
Oh, Teddy, para.
Sí, Teddy, gracias. Gracias.
Así que, sí, tenemos que unirnos para detener a ese tiburón.
Vamos a pensar todos juntos, ¿vale?
Tormenta de ideas, capitán. No hay malas ideas. Vamos.
Un lava-coches nudista, como en la peli.
-Un lava-coches... -No escribas eso.
Ah, Linda dijo que no había malas ideas, Bob.
Pues se equivocaba, Hugo.
-Sí, como cuando se casó contigo. -¿Qué?
-¿Qué? -Te he oído susurrar algo.
Sí, y cuando alguien susurra, significa que susurran para sí mismo.
-Enorme error. -Pero te he oído.
-¿Qué? -Te he oído susurrar.
Oh, ¿en serio? ¿Qué he dicho?
-Que Linda cometió un enorme error. -Estamos de acuerdo.
¿Alguien más?
Escuchadme, yo sé cómo piensa el tiburón.
Está confuso. No sabe por qué queréis matarlo.
Sólo quiere irse a casa.
Tina, es una máquina. Es más tonta que la tostadora.
La tostadora también está confusa. No sabe por qué le metemos pan.
Oh, Dios mío.
De acuerdo, tenemos cuatro buenas ideas.
Bueno, cuatro intentos desesperados que podemos probar.
-¡Paremos al tiburón! -O no.
-¡Paremos al tiburón! -O no.
-¡Paremos al tiburón! -O no.
Si una barrera de clavos puede parar a los conductores borrachos,
-debería poder detener a un tiburón. -¡Aquí viene! ¡Aquí viene!
De acuerdo, le hemos clavado los clavos al tiburón.
Sabía que pasaría esto.
Ese aceite impedirá al tiburón tener tracción.
-Ah... -Y lo hará más rápido.
Bravo, Bob.
Si quieres pescar un pez, tienes que pensar como un pescador, ¿no?
Bien, ahora el tiburón está electrificado.
Lo único que haces es hacer al tiburón más peligroso, Bob.
-Eso ya lo veo, Hugo. -Era para que lo supieras.
Bob, el tiburón se está acercando a nuestro restaurante.
No pasa nada. Hemos dejado la mejor idea para lo último:
el gran agujero.
¿Por qué dejamos la mejor idea para el final?
Porque no sabíamos que era la mejor idea
hasta que las otras ideas demostraron ser horribles.
-Qué estupidez. -En fin,
cavamos un gran agujero, el tiburón cae dentro y, con suerte,
se acabaron los problemas.
Comenzarán los problemas en China. Lo siento, China.
Lo resolverán. Son muy listos.
Vamos, sigue avanzando. Cae en el agujero, ratón grande.
Da la vuelta. Es una trampa.
Lo conseguiste, Bobby. El tiburón ha desaparecido.
Desaparecido pero no olvidado.
Espera, ¿de qué estábamos hablando?
Tal vez no seas un cerdo asqueroso tan horrible, grasiento,
pervertido, mezquino, repugnante de pacotilla.
Está bien, gracias, gracias.
-¿Qué ha sido eso? -Esa cosa aún se mueve ahí abajo.
Pero si lo enterramos.
Creo que ha llegado comiendo hasta nuestro sótano.
Papá, ¿podemos quedárnoslo?
¿El tiburón está en nuestro sótano?
Sólo hay una manera de saberlo con seguridad.
-Niños, quedaos aquí. -Obvio.
Sí, nuestro sótano ya me daba miedo antes de que hubiera un tiburón.
Bob, para. Has hecho todo lo que has podido.
No tienes por qué bajar ahí.
Este silbato dice que sí.
Ese silbato es un asco.
Basta de charla.
Esto acaba ahora.
-Mort y yo iremos contigo. Bob. -¿Qué? Oh, digo, sí.
Gracias, chicos. Eso significa mucho.
Oh, buenas noticias, amigos.
El equipo soñado está en ello.
Ahab, Gris-hab y Gordo-hab.
¿Quieres venir, Hugo?
No, me quedo aquí, controlando a las masas.
¡Atrás! ¡Atrás!
Se ha quedado en silencio, de repente.
Silencioso como un depósito.
Los depósitos no son tan silenciosos, la verdad.
Tal vez se haya quedado sin gasolina, por fin.
Podríamos volver mañana.
No, tenemos que asegurarnos de que está muerto.
Y luego tenemos que cortarlo en pedacitos
para que no vuelva a hacer daño a nadie.
Teddy, cálmate.
¿Qué te pasó con ese tiburón, por cierto?
Lo siento, Bob, verás,
es algo personal entre ese tiburón y yo.
Tuvimos un pequeño altercado cuando estaba trabajando en esa peli.
Yo estaba charlando con esa monísima surfista.
Ya puedes olvidarte de tener nada conmigo.
Podría haber sido ella, Bob.
Metí mano en la mesa de la comida a lo bestia después de aquello.
Fue cuando empecé a engordar.
Ah, no lo entiendo.
¿Por qué no te enfadaste con el operador del tiburón?
Oh, sí, tienes cierta razón.
No. No. El tiburón le empujó a ello. Es malo, y ahora yo estoy gordo.
-No estás tan gordo, Teddy. -Llevo una faja de chica.
Se llama "fajón". Mírame.
-Mírame. -Vale, Teddy.
Pero, sabes, mírame.
Hola, Teddy, Soy la tripa de Bob.
Oh, siempre sabes qué decir, Bob.
Aquí. Soy la tripa de Mort.
¿Qué? ¿Ya no estamos haciendo esa gracia?
¿Qué está pasando ahí?
¿Habéis oído eso, chicos?
Oh.
Necesitaremos un restaurante más grande.
-Oh, vamos. -Lo siento.
Aguanta, Mort.
No estoy lo bastante gordo.
¡Mort!
No. Creo que se ha comido a Mort.
Oh, debí reírme más de esa gracia de la tripa que hablaba que hizo.
Mort, ¿estás bien?
No tengo nada. Estoy cogiendo pajitas, literalmente.
Teddy, te está mordiendo.
No, mi "fajón" me ha protegido, pero no sé cuánto tiempo resistirá.
Esto es lo que quieres, ¿verdad?
Esto es lo que quieres.
Estoy dividida. Papá me crió, pero el tiburón me atrae.
Si el tiburón se come el restaurante, ¿es nuestro nuevo jefe?
Jefe tiburón.
-Me voy a desmayar, Bobby. -No sé cómo detenerlo.
Lo hemos intentado todo.
Qué mala suerte que no pueda morir de cáncer, como en la peli.
No murió de cáncer, Teddy.
Oh, no, tienes razón.
Filmaron el fin del cáncer, pero las pruebas salieron mal.
-No tenían carisma. -¿En serio? ¿Cáncer?
¿Sin carisma?
Sí, filmaron un final completamente nuevo, ¿te acuerdas?
Fueron y le echaron cemento fresco por la garganta.
Sí, y eso sería muy útil si tuviéramos una hormigonera.
Quizá la tengamos. La máquina de helados.
Tiene razón. Podemos llenar al tiburón de helado.
Eso podría cortocircuitarle, ¿no?
-Te elegí a ti, papá. -Gracias, Tina.
-Antes que al tiburón. -Gracias.
-Porque pensé... -Sí.
Originalmente, parecía que quizá podría...
-Sí. -Oh.
Sí, papá, ¿a quién iba a elegir Tina?
¿A una ruina destartalada con los ojos muertos
o a un tiburón falso?
-¿Te gusta, mamá? -Sí.
De acuerdo, vamos a intentarlo.
Lo único que hay que hacer es enchufarla.
Rápido, Bob, algunos de los dientes están entrando en el "fajón".
Estírate, Bob. Estírate.
¿A eso lo llamas estirarse?
Lo tengo.
Se me están enfriando los pies. Debe de ser el helado.
Oh, mi "fajón" se ha desprendido.
Tienes mi "fajón", pero no me tienes a mí, so... tiburón.
Funciona. El tiburón se está quedando grogui.
He tenido sueños así.
-Se acabó. -No, Bob.
¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!
Ahora se acabó.
No, no está muerto.
Os estoy tomando el pelo. Era una broma.
¿Hemos sido unos tiburones?
Aún me parece que lo hago todo mal.
Bob, me encanta lo que has hecho aquí.
Voy a estar fuera de la ciudad un tiempo, pero sigue así.
Deberíamos hablar de las reparaciones.
-No. -De acuerdo.
Te echaré de menos, tiburón.
A ti también te echaré de menos, máquina de los helados.
Murió de la manera exacta en que yo quería:
destruyendo el restaurante.
¿Cómo vamos a hacer que esta cosa desaparezca por el inodoro?
-Vaya, alguien perdió su "fajón". -Ahora es mío.
Ah, mi pequeño capitán de manzana Bobby.
-Salvaste a la ciudad. -Ah, es parte del trabajo.
Estás despedido.
No puedo llevarme todo el mérito, Olsen,
pero como capitán de cuadrante, lo haré.
De nada.
¿Quién quiere sopa?
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