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Gran apertura.
Gran reapertura.
Gran rerreapertura.
Gran rerrerreapertura.
Soy un espray humano.
Porque vuestro padre no esté aquí,
no tenéis que limpiar las mesas a escupitajos.
¿Volverá papá algún día?
No sé por qué, pero, cuando me dio el beso de despedida esta mañana,
me dijo: ”Adiós, Louise, nunca jamás volveré a verte”.
Solo está en el dentista, Louise.
El doctor Yap es un sueño.
Cuando me mira los molares, es como si me estuviera mirando el alma.
Me alegro de que te guste, Tina, pero tu padre no siente lo mismo.
Llevarlo allí es como arrancarle los dientes.
¿Lo pilláis?
No me gusta un pelo.
Puedes confiar en mí, Bob.
Sí, pero ¿qué hay de tu amigo?
Da bastante miedo. ¡Voy a cortarte!
-El doctor le recibirá enseguida. -De acuerdo.
No toque los instrumentos esterilizados.
No pasa nada, somos amigos.
-No, sí que pasa. -Claro, lo siento.
-No debe tocar los instrumentos. -Claro.
-Ellos no hablan. -Lo sé.
¡Adivina quién toma medicinas nuevas!
¡Gayle, menuda sorpresa!
Mirad, niños, vuestra tía Gayle está aquí.
Dios mío, ni siquiera has llamado.
¿Quién hace eso? Solo tú.
Y ha traído una maleta.
Esta es mi primera parada en mi viaje
”Come, reza, ama” alrededor del mundo.
¡Qué bien!
La tía Gayle ha recuperado la marcha sexi.
Solo me quedaré unos cuantos días de camino a Indonesia.
O quizá me vuelva a casa y pida comida indonesia para llevar.
Te llevaré las cosas arriba.
Puedes quedarte en el cuarto de Tina.
Nos pasaremos la noche cotilleando.
¿Qué le pasa a Linda?
Esperad, he traído regalos.
Los compré en una estación de servicio.
Para ti, Tina, una cinta de casete.
La banda sonora de la peli ”Mi nombre es Harvey Milk”. Mola.
Y, para Louise, una bebida energética que dura cuatro horas.
Te guardé los últimos 45 minutos.
¡Gracias!
Y, finalmente, para Gene, un caramelo.
-¡Para mí, caramelo! -¡No es justo!
-Te desafío por ello. -¿Qué clase de desafío?
¿Por qué no os dais un abrazo de guerra?
Hecho.
-¡No! Espera, no es justo. -¡Te quiero! ¡Te quiero!
No vale usar la fuerza en esto.
Quien haga la bebida más repugnante se lleva el caramelo.
Tina, tú serás el juez.
-De acuerdo. -¡Sí!
Un vaso de mantequilla, un poco de tierra...
-¡Lo necesito! -¡Basta!
-¡Devuélvemelo! -Bob está en el dentista.
Tengo que vigilar a los niños y el restaurante.
¿Por qué no me los llevo y vamos a recoger a Bob cuando acabe?
Siempre he querido conducir un coche.
Gracias.
Qué servicial es la nueva Gayle. Me encanta.
Usar polvo del suelo es arriesgado, pero ha estado bien.
Casi vomito. Louise gana.
¡Sí!
¿Qué tal?
-¿Listo para la fiesta? -Sí.
-Vaya día. -¿Qué ha pasado?
He tenido un paciente antes y, por accidente,
le he clavado una aguja en la mejilla.
Odio los lunes.
¡Espere, espere!
Doctor Yap, ¿qué es eso?
¿Eso? Es Greta.
¿Qué tal, Greta? ¿Tienes cosquillas? ¿Tienes cosquillas?
¿Te hago cosquillas? ¿Te hago cosquillas?
Tiene una relación estupenda con su guitarra.
¡No, espere, espere! ¿Qué...? ¿Qué es eso?
Soy yo en mi multipropiedad de 30 000 dólares.
La comparto con otras seis familias.
Durante tres períodos al año, puedo ir siempre que yo quiera.
Eso suena genial. ¡Espere, espere! ¿Qué es eso?
Eso, amigo mío, es mi última medalla de graduación
en el arte de la persuasión.
Es el antiguo arte de ligar con mujeres.
Seguimos el programa de tres pasos del príncipe de Persuasia.
Y funciona.
¿El príncipe de Persuasia?
Es un profeta y, por tres pagos de 900 dólares,
puede ser tu mejor amigo.
-¿900 dólares? -Así es, Bob.
Por no usar el hilo dental,
está pagando mi billete de ida al Pueblo Sexo Duro.
Sí, bueno, yo...
Se lo contaré todo cuando vuelva de la siesta.
Pueblo Sexo Duro.
No quiero ver Pueblo...
Pueblo Sexo Duro.
2 horas después.
-Hola, doctor Yap. -Hola, doctor Yap.
Hola, doctor Yap. Qué curioso encontrarle aquí.
Hola, niños Belcher y señora que no conozco.
Soy la cuñada de Bob, Gayle.
Bob nunca mencionó que tuviera una cuñada semiatractiva.
Gracias. Bob nunca mencionó que tuviera dentista.
En la sala 1.
Hola, cariño.
Estás rara.
¿Has traído algo de miel para este bizcocho?
Hacía mucho tiempo que no me ahuecaban las almohadas.
Eres tonta. Vámonos a casa.
Para Navidad, le regalaré al doctor una suscripción para ”Highlights”.
Le encanta esa revista.
Yo le regalaré un poco de gas de la risa de mi tanque privado.
Yo le daré todo el negocio de este caramelo.
Vamos, cariño, dame un besito.
No deberíamos.
Tu lengua tiene un tacto muy distinto a la de mi gato.
Creo que podríamos dar la vuelta a la manzana otra vez.
Espera un momento.
¡Gayle! ¿Qué estás haciendo aquí?
¡No puedo creer que hiciéramos esto, Bob!
Ha sido un tremendo error.
No podemos volver a hacerlo aunque los dos queramos.
¿De qué estás hablando?
Linda es mi hermana, Bob. No puede saberlo nunca.
¿Saber qué?
¿Es que no te acuerdas? Hicimos el amor.
-¿Qué? -Con nuestras bocas.
Espera un momento, ¿nos besamos?
Sí, Bob, en el coche.
Después de que me acariciaras las nalgas en la consulta del dentista.
Pero Linda me recogió del...
¡Dios! ¡Dios mío!
¡Dios!
¡Tantos años, Bob!
Solo pueden reprimirse esos sentimientos hasta cierto punto.
Ahora eres mi novio.
¡Dios! Escucha, Gayle, estaba drogado, ¿de acuerdo?
-No se lo digas a nadie. -Espera. No, no, Gayle.
¡Gayle!
¡No! ¿Qué le digo a Linda?
Nada.
¡Un nuevo desafío!
Quien escuche a Teddy contar la historia de sus toallas
durante más tiempo gana el caramelo.
Vale. Me apunto.
Hola, Teddy.
¿Qué era eso que estabas diciendo el otro día sobre tus toallas?
Cómo noté que mis dos toallas eran de colores diferentes.
¡Fascinante!
Sí, estaba pensando:
”¿Eran del mismo color cuando las compré
o he lavado una más que otra estos años?”.
-Genial. Ya está, ¿no? -Sigue. Hay más.
-¿Qué? -¿Qué hago?
¿Lavo la otra intensamente para que sean iguales? ¿Las devuelvo?
¿Hago como que no me he dado cuenta?
¿Sigo usándolas como toallas para invitados?
¿Cuándo tengo invitados?
No lo sé, no lo sé. ¿Qué hago?
Compraste algunas en una tienda de segunda mano, ¿no?
¡No, no lo hizo!
¿Os he contado eso?
¡No! Tú ganas.
Esperaré a que vuelva Louise. Le encantan mis historias.
Lin, tenemos que hablar. Ha pasado algo hace un rato.
Lo sé, fuiste al dentista.
Estoy orgullosa de mi Bobby Dientecitos.
Linda, besé a tu hermana.
Estaba drogado con lo que me puso el dentista y creí que eras tú.
Y, ahora, tu hermana cree que estamos saliendo.
Eso es...
...¡fantástico!
-¿No estás enfadada? -No, no estoy enfadada.
Gayle por fin se siente más feliz y sana
y tienes que darle lo que necesite, Bobby.
¿Lo que necesite? ¿Y si necesita tener sexo conmigo?
-Lo que ella necesite. -¿Sexo?
Gayle siempre ha querido lo que yo tenía.
Le dejé creer que salía con Carl,
mi novio del instituto, durante tres años.
¿Tres años?
Y, tras salir con Carl, tuvo la confianza para ir a por Vinny.
¡Estoy perdido!
Tú eres Carl y, en algún momento, encontrará a otro Vinny.
Ahora, arréglate para la cena. Tienes que estar guapo.
Sé que le gustas a alguien.
Bien, Gayle. ¿Estás viendo a alguien ahora?
Es curioso que lo preguntes. Acabo de conocer a alguien.
Me siento como una adolescente otra vez,
salvo que mis pechos son más iguales.
Es como morder una fruta prohibida.
Una fruta sin lavar, muy sucia.
No me lo puedo creer.
No debo, no debo.
¡Pero no debo no hacerlo!
¡Linda, al pasillo, ahora!
Tenía su pie en mi entrepierna. No puedo seguir haciendo esto.
No, no, está funcionando.
Tomemos el postre.
¿Quién quiere helado de galletas?
-¡Yo! -¡Sí!
¡Y yo!
¡No!
Su diente ahora es un rey, lleva una corona.
-¡Qué gracioso! -¿Qué? ¿Tiene plan este finde?
Verá, tengo familia, así que no hago planes.
Bien. Yo iba a ir a mi multipropiedad.
Invité a mi nueva higienista, pero no puede venir y se despidió.
Vayan ustedes si quieren. Prácticamente, han pagado la mitad.
No, no, gracias.
Además, la hermana de mi mujer está aquí, así que...
¿Habla de la aficionada madura que le vino a buscar?
-Yo dejaría que pasara. -¡Espere!
¡Sí, usted hará de Vinny!
Vamos a esquiar todos nosotros, usted, Gayle, todos.
-¡Bum! -Sí, bum.
¿Qué hay de los niños? ¿Se le dan bien los niños?
Claro que sí. Está biológicamente demostrado que los niños
llevan al coito y viceversa.
Los niños llevan al coito.
-Yo no lo habría dicho así. -¿En serio? ¿No?
El caramelo podrá subir la montaña contigo, pero la va a bajar conmigo.
¿Qué has dicho, Louise?
No te he oído con el caramelo puesto en la oreja.
¡Sácalo de ahí!
Restriégalo en la oreja.
¡Basta ya! Somos los invitados del doctor Yap, así que portaos bien.
Sí. No me avergoncéis.
Seamos una familia normal de vacaciones con su sexi dentista.
Sí.
Mira eso, ya está funcionando.
Te lo dije.
Tú haces que se sienta bien y ahora es el problema del doctor.
Tu trabajo está hecho.
Se acabó el tener que besar a mi hermana.
Es una expresión de ”hacer pis en la ducha”.
Ya no haré pis en la ducha.
¿Por qué no puede hacerlo?
-Es verdad, ¿por qué no puedo? -¿Y por qué sacar el tema ahora?
Se va todo por el desagüe.
¡Chicos, besemos a nuestra hermana!
¡Bien!
Parece que el doctor Yap y tú estáis conectando.
Planeaste la tapadera perfecta para que tengamos una escapada romántica.
¿Qué? No, no es una tapadera.
Tú haz como que flirteas con Linda, yo haré lo mismo con el doctor Yap
y luego nos escabulliremos deslizándonos por las laderas.
Mis laderas.
¡Que se haga la luz! Bienvenidos a la trampa de Yap.
-Me atrapó. -Os enseñaré todo esto.
Linda, Bob, esta es vuestra habitación.
Paredes insonorizadas, así que no os cortéis.
Puedo gritar todo lo que quiera, nadie puede oírme.
-¡Quiero a mi familia! -¡Gene!
Y esta es la habitación de los niños.
Espejos en el techo.
Doctor Yap, mire arriba.
-Hola. -Hola.
-Hola. -Hola.
Nos vemos en la vida real.
Hola.
Es curioso.
Solo hay una habitación más, pero quedan dos personas:
Gayle y yo.
Gayle, este cuarto parece cómodo. ¿Por qué no dejamos tus bolsas aquí?
Prefiero quedarme con Linda y contigo.
Lady Gayle, no te preocupes. Ya lo hablaremos.
Y lo último, pero muy importante, el jacuzzi.
No se calienta, pero hace burbujas.
Podemos calentarlo nosotros.
¿Quién viene a esquiar? ¡A vestirnos!
Creía que le tirabas los tejos a Gayle. ¿Qué ha pasado?
Es una luchadora, Bob, me gusta. Y tengo al príncipe de mi parte.
Hola, hermanos míos. Casi no os veo.
Soy el príncipe de Persuasia.
Hay tres pasos para persuadir a una mujer.
Paso número 1: atrapar a tu princesa.
Físicamente, arrinconarla en una habitación y, después, en tu vida.
Paso número 2: insulta a tu princesa.
Insulta su cara, su cuerpo, su cerebro, su coche.
Cuanta menos autoestima tenga, mayores son tus posibilidades.
Está biológicamente demostrado por mí.
Paso 3: fanfarronea.
No es mentir, pero casi.
Inventa una historia sobre cómo asesinaste
a un animal salvaje tú solito.
Tu historia va a liberar una hormona
dentro de su cuerpo llamada ”insacia”.
Hace que las mujeres ovulen para el sexo.
Interesante...
Gene y Louis no quieren esquiar. ¿Vosotras queréis recibir una clase?
No necesitamos una clase.
¿En serio? ¿Sabéis esquiar las dos?
Hemos venido para el evento benéfico de Tom Selleck:
”Esquía por los bebés”.
Por cada salto que saliera mal, le darían 100 dólares a un bebé.
Sí, pero él no se presentó. Tanta gente allí con las cámaras...
Y los bebés.
Está bien, vale. Me saltaré la clase y aprenderé sobre la marcha.
¡Lin, coge mi mano!
-¡Llévame contigo! -Lo siento, te he perdido.
¡Dios!
Paso 1: atrápalo.
Bob, nuestra oportunidad.
-Gayle... -No podemos, aquí no.
Es demasiado visible. Deberíamos hacerlo en el bosque.
-Sí. -O en el aparcamiento.
-Genial. -Paso 2: insulta a tu princesa.
Tu cara es gorda.
-No, es perfecta, lo siento. -Perdona, ¿qué decías?
Viva la vida.
Vale. Nos metemos nieve en los pantalones.
El primero que abandone, tenga hipotermia o muera pierde.
Vale.
-Estoy bien. -Sí, me encanta.
-Sí, no siento nada. -Esto es genial.
¡Esto es increíble!
Aquí tienes.
Muchísimas gracias.
Está bien, os dejo solos, tortolitos.
Nos vemos abajo.
En plena naturaleza, tuve que romperle el cuello
a un lobo mientras sostenía a un huérfano.
¡Bob, espérame!
Una vez, en gimnasia,
vencí a un perro jugando al baloncesto.
Haciéndote la difícil, ya veo.
Haciéndote el difícil, ya veo.
¡Allá vamos!
¡Me encanta su traje de esquí, doctor Yap!
-¿Qué talla tiene? -Una 6 pequeña de hombre.
¡Un chico grande!
¿Quiere que cambiemos luego? ¡Cambiadores!
El último que llegue abajo es un chimichanga.
Bob, busquemos un lugar apartado del bosque para poder estar solos.
No, gracias. Estoy bien.
¡Perfecto!
Seguiré tu rastro de ”insacia”.
-Estoy bien. -De acuerdo.
¿Quién puede hacer mejor un muñeco de nieve?
¿Me tomas el pelo?
Soy prácticamente una profesional haciendo muñecos de nieve.
No, ahí arriba.
¡Bob, voy a atraparte!
¡Gayle, esto no es gracioso! ¡Estoy perdiendo el control!
¡Yo también!
El mío se llama Greglisa, el muñeco de nieve andrógino.
Es de Tailandia.
El mío es un autorretrato en el futuro,
cuando tenga un halcón que me sujete el caramelo.
¡No!
¡Gané!
¿Dónde está el caramelo?
¡Qué rayos...!
¡Dios mío, me he roto un diente!
Por fin, Bob, estamos solos.
Gayle, espera, me he hecho daño.
No llevo nada debajo del traje de esquiar.
¡Dios mío!
Salvo la ropa interior larga.
Y unos calcetines. Y otros calcetines. Y una maxialmohadilla.
¡Gayle, esto es grave! Necesito al doctor Yap.
Ya no lo necesitamos, Bob.
-Hola, Bob. -Doctor Yap.
Gracias a Dios que está aquí.
Esta va aquí, pero esta va aquí abajo.
-¡Gayle! -¡Bobby!
¡Linda! Bien, esto ha ido muy lejos y me he roto un diente.
Diles a todos lo que pasa aquí.
Estos dos se estaban liando, Linda.
Linda, siento muchísimo
que tuvieras que presenciar nuestros preliminares.
No puedo creerlo. Eres un cerdo cruel, Bob.
No puedo soportarlo, Lin.
Cuéntale a Gayle lo que está pasando aquí. Ya es suficiente.
¡Mi diente! ¡Basta, Lin, por favor, deja de actuar!
-¡Me duele mucho, de verdad! -¡Bien!
Me parece que necesitas un trabajo dental muy serio.
¡Y una bofetada!
No he traído novocaína, Bob, así que,
desgraciadamente para ti, experimentarás algún dolor.
Un poco de dolor le vendrá bien, le devolverá el sentido común.
¡No! ¡Necesito drogas!
Atemos el diente a la puerta, pidamos una pizza
y le decimos al repartidor que pase.
¡Qué bobada! Atémoslo a un ciervo
y le decimos al ciervo que llega tarde a una reunión.
Lin...
Somos dos príncipes, Bob, y vamos detrás de la misma princesa,
pero solo uno de los dos tiene tenazas.
¿Por qué me has besado?
¡Para! ¡No, no!
¡Sí! ¡Tengo el diente de papá!
¿Quién soy, quién soy? Soy papá.
¡Me duele el diente!
-¡Lo quiero! -Desafíame por ello.
Quien beba más agua del jacuzzi gana.
-Hecho. -¡Sí!
Doctor Yap, antes me enamoré de usted,
pero, después de torturar a mi padre, debemos ser solo amigos,
con beneficios dentales.
De acuerdo.
Ahora que Bob está k. o.,
tú y yo podríamos ir al jacuzzi a darnos un baño frío.
Avísame cuando Bob se despierte.
Pero hice los tres pasos.
No le gusto a nadie.
Claro que gustas.
Chiquitín, chiquitín.
No te preocupes por Gayle, ¿de acuerdo?
Eres un buen chico, un buen partido.
¡No, no!
-¿Qué ha pasado? -¡Tú!
Linda no era suficiente, ¿eh? Querías a Gayle también.
Verás, si dejas todo eso de la persuasión,
puede que Gayle te preste atención.
Pues Linda me presta atención.
De hecho, me dijo que quería meterse en mi traje de esquiar.
-¿Verdad, Linda? -¿Qué?
-¿Eso dije? -¿Eso dijiste?
¡Un momento!
¿Estás enamorada del doctor Yap?
Sí, estoy enamorada del doctor Yap.
-¿Sí? -Espera. ¿Qué pasa aquí?
Pues mala suerte, porque yo estoy enamorada de él.
Supe, desde el momento en que nos conocimos, que este pequeño,
raro y almizclado dentista era el hombre de mis sueños.
Tiene sentido.
-¡Es mío! -¡No, es mío!
¿Quién me quiere más? No os cortéis.
¡No!
Venga, doctor Yap, vámonos.
¿Lo ves? Todo ha salido bien.
¿Ha salido bien? Me abofeteaste, he perdido un diente.
Cuando la vi encima de mi Bobby,
besándole y tocándole, me volví loca.
Nunca jamás volveré a besar a tu hermana.
Siguiente desafío. El primero que atrape a una ardilla gana.
Soy el susurrador de ardillas.
Tú me metiste en esto.
Sí, pero no me ha gustado verlo con mis propios ojos.
Pero, oye, al menos hemos esquiado. Ha sido divertido, ¿no?
-¡Tengo una! -No vale, está muerta.
Muerta no, dormida.
Gene gana el diente.
-¡Venga ya! -¡Sí!
Vámonos de aquí, ardilla.
Vístete como su padre.
Eso libera una hormona llamada ”quejatonina”.
Cuando subas en un ascensor con una mujer, pulsa un piso
más alto que el suyo y dale mucha importancia al asunto.
Empújala a un lago.
Sé uno de los tíos más altos del bar
y alardea de lo larga que tienes la raja del culo.
Canta una canción que, supuestamente, has escuchado
en la radio y búrlate de ella por no conocerla.
Usa la palabra ”idiota”.
Nunca le hagas tortitas.
Oblígala a que te haga tortitas a ti en mitad de la noche.
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