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Gran apertura.
Gran reapertura.
Gran rerreapertura.
Gran rerrerreapertura.
Siente tu útero abriéndose mientras te estiras
y llegas a la coronación de la nutria.
La coronación de la nutria. Es muy gráfico.
Lin, ¿por qué haces yoga prenatal?
Tú no estás embarazada, tu hija menor tiene nueve años.
Me gusta.
Mantiene el suelo de mi pelvis en forma.
Mamá, cuando acabes de pulir el suelo de tu pelvis,
¿te importa revisar mis deberes de mates?
Aquí no hay nada más que el dibujo de un robot.
¿Quién mejor en mates que un robot? Están hechos de números.
Mamá, ¿tuviste tiempo de terminar de leer ”El arcoíris de Buddy”?
Sí, el final es muy triste.
Recuérdame cómo termina.
Buddy muere. Pobre perrito.
-Escríbelo. -Al menos, vio el arcoíris.
-¿Lo vio? -Sí.
Louise, ¿tú te has leído el libro?
Podría leerlo, pero se me queda mejor si mamá me lo cuenta.
Lin, hemos hablado de esto mil veces.
No puedes hacerles los deberes.
No se los hago, solo les ayudo.
¿Tú qué dices, Tina, tu madre te ayuda a hacer los deberes?
-No. -¿Ves?
Ha escrito sus sueños en mi diario de sueños para la clase de Inglés.
Estás soñando por ella.
Anoche soñé que estaba dándole de mamar a Gene
y él tenía una larga barba blanca, como Santa Claus. Fue muy raro.
-Podría ser la tarjeta de Navidad. -No.
-¡Por favor! -No.
Teddy, al fin lo he conseguido. Tengo una máquina de helados.
Sabía que podías hacerlo. Solo tenías que creer en ti mismo.
Se acerca el verano. Esta máquina va a ser una mina de oro.
Bobby, ¿dónde estás?
No sueñes despierto. Vamos a probar el helado.
De acuerdo, allá vamos.
El primer vasito de una nueva era.
Repugnante. Dámelo, no lo tires.
-Yo no me lo comería, no está listo. -Que me lo des.
¡Esto está bueno!
Como tu primer cliente, puedo decirte que no cambies nada.
-Tú te comerías cualquier cosa. -Eso no es verdad.
-Soy muy refinado. -Cómete esto.
¿Qué era?
No des de comer a nadie una esponja. No des de comer una esponja.
Te la has metido en la boca, Teddy.
Adivina quién de los dos comió comida de gato.
¡Los dos!
La trajimos de casa.
Nos vemos en Gimnasia.
-Estoy harta de la gimnasia. -Yo también.
Yo también. Odio el rollo de las camisetas y la piel.
¡No estoy tapado, no estoy tapado!
Detesto las normas de la señorita Schroeder.
Te lo dije, Louise, nada de gorros en Gimnasia.
Y yo se lo dije. Tengo una infección de estafilococos aquí debajo.
¡Toque este gorro y todos caeremos!
¿Queréis jugar al balón prisionero en el hospital?
Detesto que me den siempre en la cabeza con la pelota.
No quiero ir a Gimnasia nunca más.
Yo tampoco.
Vayamos al despacho del señor Frond. Es muy sugestionable.
Cuando estoy en clase de Gimnasia, siento que no estoy a la altura
de la imagen que la sociedad tiene de la forma física.
Me siento como una perdedora.
Yo siento que no estoy siendo valorada como mujer.
Y yo tampoco. Necesito guía y orientación.
Yo soy orientador. Pasad.
Así que os sentís un poco obligados por la gimnasia, ¿eh?
Pero la gimnasia es un requisito del Estado,
no puedo hacer que os libréis de ella.
Pero ¿y si en vez de una clase normal
tuviéramos una clase particular
sobre algo físico?
Algo como... No sé, algo que no ofrezca el colegio.
Clases particulares, me gusta, suena como algo que se me ocurriría a mí.
-Ya lo ha hecho. -Lo ha hecho.
-Lo ha clavado. -Supongo que sí.
A la directora le va a encantar esta idea.
Bien. ¿Qué haríais en esa clase particular?
-¿Natación? -Natación sincronizada.
-No, ella no quería decir... -O natación normal y salpicar.
-Me encanta la sincronizada. -¡A quién no!
Sí, pues vale.
De acuerdo. Entonces, necesitáis a un adulto que os supervise.
-Conocemos a un adulto. -Claro que conocemos a un adulto.
Pues que os firme esto.
Linda Belcher, con la B elaborada,
ha firmado este formulario.
Tina, ¿natación sincronizada?
Es el deporte más aleatorio del mundo. ¿Cómo se te ha ocurrido?
A mamá le encanta la sincronizada. ¿Recordáis durante las Olimpiadas?
Nos hizo hacerlo todo sincronizado.
Y cepillad, cepillad, cepillad y escupid. ¡Bien!
Nos hemos librado de Gimnasia durante el resto del año, amigos.
Sí. ¿Quién la necesita?
Déjame intentarlo.
Necesito hacer ejercicio.
-Primero, llenáis la base del cono. -¡Qué aburrido!
Dejadme hacer la demostración, ¿de acuerdo?
¿Y el helado tiene que ir en el interior del cono siempre?
-Así es, sí. -Es un cuenco comestible. Continúa.
Si es helado, ¿por qué está tan blando?
-Dios mío... -¿Por qué nos estás contando esto?
Porque necesitaré vuestra ayuda. Vosotros llevaréis esto.
Yo os declaro el equipo de la máquina de helados.
Yo he hecho un helado esta mañana, así que debería ser el capitán.
Niños, hora de ir al colegio. Os he lavado la ropa de Gimnasia.
-Ya no necesito ropa de Gimnasia. -Tina, claro que la necesitamos.
¿Vamos a correr desnudos?
Gene, tu máscara de guerrero navajo para la clase de Historia.
¡Vaya, buen trabajo!
Huele a ti, mamá.
La he llevado puesta toda la mañana. Me encanta.
-Gracias, mamá. -Espero que saques una buena nota.
A mí no me hagas ruidos, so juzgón. Júzgate a ti mismo.
¡Pringaos!
Louise, ¿por qué no estáis en Gimnasia, tenéis piojos?
¡Yo sí, yo sí!
Para vuestra información, ya no vamos a Gimnasia.
Tendremos clases particulares. Gracias.
Sí, nos hemos librado.
-Adiós, balones. -¡Cuidado!
Señor Frond, bonita lana. ¿Usted teje?
Dígamelo usted.
¿Qué pasa, tejedor?
Hablemos de la natación sincronizada.
Sí, siempre me ha gustado.
-Es un gran compromiso. -Sí.
Aún tengo las Olimpiadas del 96 en vídeo:
”El milagro en el hielo derretido”.
Yo tengo ”Dinastía” en vídeo.
Estoy impaciente por ver la rutina que ha coreografiado para los niños
en la clase particular.
¿En la clase... qué?
¡Esos tramposos!
No puedo creer que le mintieran así al señor Frond.
Aquí tiene, señor.
Y me han usado en su mentira.
¿Qué esperabas? Los mimas demasiado.
Pues esta vez no los voy a mimar. Voy a ser muy dura.
¡Menudo día en el colegio!
Me siento muy educada físicamente.
Hola, niños.
Hoy he tenido un encuentro muy interesante con el señor Front.
-Ah, ¿sí? -Es un hombre interesante.
Sí, es muy interesante, Tina.
Es tan interesante que me ha contado lo de vuestras clases particulares.
Tengo que irme, me he olvidado de todas mis cosas fuera.
¡Siéntate! Tengo grandes noticias para vosotros.
No os vais a salir con la vuestra.
-Papá, te ayudo con los helados. -¡Venid aquí!
Mirad esta cara y recordadla, porque es la cara
de vuestra nueva entrenadora de natación sincronizada.
¿Qué? ¡Lin!
Ahora, haremos natación sincronizada de verdad.
Esta mujer te masticaba la comida cuando te extirparon las amígdalas.
No tendremos que mover un dedo.
Vosotras dos, moved los dedos.
La natación sincronizada empieza con los dedos de las manos
y acaba con los dedos de los pies.
¡Me encanta! Y lo sujeta todo en los sitios adecuados.
¿Por qué lleva Gene un traje de baño de chica?
Porque si no, no pareceríamos sincronizados.
Bien, todos a la piscina, vamos.
Los silbatos son para los socorristas.
-Perdón. -Gracias.
Mamá, digo, entrenadora.
Antes de meternos, deberíamos verte hacer unos movimientos.
Aprendemos de forma visual, ¿verdad?
Como Jennifer Beals en ”Flashdance”.
Tuvo que ver muchas soldaduras para hacerlo bien.
¡Me encanta ”Flashdance”! Vale, entiendo lo que quieres decir.
Esto se llama la batidora de huevos.
¡Lo haces muy bien, mamá, estoy aprendiendo mucho mirando!
¿Ves? No está tan mal.
Podría habituarme a esto. Hola.
-Hola. -¿Cómo estás?
-Yo bien. ¿Cómo estás tú? -Estoy bien.
-Sin ahogarme, por ahora. -No te apoyes en...
-Perdón. -Gracias.
Ya estoy con ustedes. Toma tu helado.
Esto está demasiado frío, ¿podrías meterlo en el microondas?
Ahora no puedo, Teddy.
-No puedo comérmelo así. -Cómetelo.
-No puedo comerme esto. -Dios mío.
-Caliéntamelo un poco. -Me estás matando.
-Solo un segundo. -Dame el helado.
-No lo pongas mucho tiempo. -Disculpe.
¿Puedo probar el de chocolate?
-¿Por qué? No necesita probarlo. -¿Cómo voy a saber a qué sabe?
Es de chocolate, sabe a chocolate.
-¿Es bajo en grasa? -No.
-¿Qué porcentaje de grasa tiene? -No lo sé.
-¿El 2%? -No lo sé.
-Pruébenlo derretido. -¿Podemos probarlo derretido?
-No se arrepentirán. -¡Teddy!
-¿Qué? -Para.
Bob, creo que mi hamburguesa poco hecha
está entrando en situación de muy hecha.
¡Mierda!
¡Bobby, sácalo del microondas! ¡Sácalo!
-Estoy cocinando. -¡Saca el helado del microondas!
¡Ya hemos vuelto!
Lin, no puedes retrasarte tanto. Os necesito aquí.
Toma, Teddy, tu vasito de helado derretido.
Jo, el vasito está caliente.
No puedo hacer hamburguesas y helados yo solo.
-Papá se ha vuelto loco. -¡No me he vuelto loco!
-Completamente loco. -¡Callaos!
-De acuerdo. -Voy a cambiarme.
-Yo también. -Yo no.
¿Qué tal el entrenamiento?
Bien, los niños ya se meterán en el agua un día de estos.
-¿Aún no se han metido en el agua? -Son aprendices visuales, Bob.
Es un timo, Linda. No hacen deporte, están jugando contigo otra vez.
¡Mirad, helado!
Dios, vale. Tome una muestra.
Quiero de vainilla.
-De fresa. -En espiral.
No hacemos espirales ni espolvoreamos ni hay de fresa.
-En espiral. -¿Esto no es bajo en grasa?
¡Dios mío, escúpelo, escupe, escupe!
-Eres mi mejor amiga. -Tú eres mi mejor amiga.
Vale. Los adolescentes que se vayan.
-¡Y los jugadores pequeños! -Comí un poco de esponja.
-Yo quiero esponja. -¡Fuera!
Gene, mocos.
Eso ha estado bien. Sin cortes.
¡Niños, venid aquí, a trabajar las patadas en tijera!
Hoy las vamos a hacer dentro del agua.
Gene acaba de comer. Podría darnos un calambre.
¿Y qué hacéis vosotros aquí?
El señor Frond nos ha mandado a clases particulares también.
Nos vendrán bien más personas para hacer una pirámide.
O podemos hacer un círculo.
¡Círculos concéntricos!
Linda, me gusta la coreografía.
Eres una gran entrenadora. Una entrenadora preciosa y sensual.
Gracias, Tom Selleck.
¡Niños, parad, parad!
¡Sí!
-¡Marco! -¡Wahlberg!
Sin silbato, ya lo sabe.
-¡Sé la norma del silbato! -Bien.
No te apoyes en la silla.
¿Qué os pasa, niños, no os importan vuestras clases particulares?
-¡No! -Louise dijo que esto era un chiste.
Sí, diga algo gracioso.
¡Louise, Tina, Gene, venid aquí ahora!
¡Muy buena!
¡Bomba!
¡Ya está bien!
Vuestro padre tenía razón, os estáis aprovechando de mí.
¿Papá y tú habláis de nosotros a nuestras espaldas? Eso no mola.
Si vosotros no os preocupáis de hacer bien la gimnasia, yo tampoco.
¡Renuncio!
Parece que alguien está lista para enseñar arte dramático.
Al día siguiente...
¿Adónde vais, chicos? La piscina está por allí.
Que le den a la piscina. Sin nuestra madre, nosotros dictamos las reglas.
Me alegro de veros, chicos.
Tengo noticias muy interesantes.
He tirado de unos hilos, he dejado mensajes de voz persuasivos.
El resultado: la directora traerá al Comité Escolar a la piscina
esta tarde para veros hacer natación sincronizada.
-¿Qué? -Nuestra madre ha renun...
Incluso sugirieron hacer una actuación con notas.
Vamos a poner una mesa con jueces. ¡Será como en las Olimpiadas!
Señor Frond, no deberíamos hacer esto.
El motivo de dar clases particulares es para no sentirnos juzgados.
Eres juzgada desde el día que naciste hasta el día que mueres.
El Comité Escolar quiere veros hacer patadas en tijera y saltos perfectos
y si no, todos iréis a los cursos de verano.
¿Cursos de verano?
¿Qué me voy a poner?
Me alegro de que hayas dejado de ayudar a los niños. Era necesario.
Tenías razón. Tenía que dejar volar a mis pajaritos.
Mis pajaritos malcriados con sus pequeñas alas de mierda.
-Eso es... -Hay que empujarlos por la ventana.
-Sí. -Darles un empujoncito
y, si se caen de morros, pues es lo que hay.
-Me alegro de que hayas vuelto. -Me alegro de haber vuelto.
¿Quieres enseñarme a usar esto o qué?
-Claro que sí. -De acuerdo.
-Pones la mano en la manilla. -Sí. ¿Así?
Eso es, sí. Despacio, despacio.
Despacio.
Sí, eso es.
Hola, Tom Selleck.
Querida, cálmate.
-No puedes bajarlo tan fuerte. -De acuerdo.
Mamá, lo sentimos mucho. ¿Puedes volver y ayudarnos, por favor?
Mantente fuerte, Lin.
¡Por favor!
Acepto vuestras disculpas y os ayudaré.
-¿Qué? -Genial, vamos.
Os ayudaré no ayudándoos.
¿Verdad? Sí.
¿Qué ha pasado aquí, por qué todos sonríen, pero no ayudan?
El señor Frond nos obliga a actuar para la Junta Escolar esta tarde.
-No es mi problema. -Exacto, no es su problema.
-No es mi problema. -Sí, lo que ha dicho.
-No es mío. -De acuerdo.
Y si no aprobamos, tendremos que ir a los cursos de verano.
-¿Los cursos de verano? -Sí, y después,
iglesia de verano, dentista de verano...
-Visita de verano a la abuela. -Campamento de verano.
Espera, yo iría.
Vosotros os lo buscasteis. Ahora tendréis que nadar en ello.
No pueden ir a los cursos de verano, los necesito en el restaurante.
Habías dicho que lo que tenía que hacer era dejarlo.
Los dos dijimos muchas cosas. Ve a ayudarlos.
No lo haré, hipócrita.
Si quieres ayudar a los niños, padre sabelotodo, ayúdalos tú mismo.
-He terminado. -Sí, papá, ayúdanos.
-Papá, por favor. -Es una gran idea.
-No, ni hablar. No, yo no... -Sí, tú.
-Estoy ocupado. -Papá...
Cursos de verano. Y estarás aquí tú solo,
sin el equipo de la máquina de helados.
-Está muy frío, no puedo comerlo. -¿Qué porcentaje de grasa tiene?
-En espiral. -¿Es bajo en grasas?
-Sácalo del microondas. -Bob.
-En espiral. -El vasito está caliente.
-Completamente loco. -En espiral.
¡No! De acuerdo, vale.
Supongo que tendré que inventarme una especie de número.
-¿Os he enseñado cómo funciona esto? -Sí.
Pero todavía no entiendo dónde va el helado.
Vale, olvidadlo.
Directora Douglas, permítame que le acerque la silla.
Ya está, ya está.
Érase una vez en que no existían las matemáticas,
hasta que un valiente profesor dijo: ”Eh, ¿qué pasa con las mates?
Creo que las clases particulares de natación sincronizada
serán las siguientes matemáticas”.
-Esto va a ser un desastre. -¡Moriremos todos!
Moriremos como nacimos, con dos minutos de diferencia.
Calmaos todos, agrupaos. Venid aquí. Saldremos de esta fingiendo.
Hacemos un poco de esto y un poco de aquello y todo irá bien.
-Papá, ponte el traje de baño. -Llevo el traje de baño.
Esto es lo que llevan los hombres en la piscina.
Pues estás ridículo.
Y cinco, seis, siete, ocho.
-¡Fuego! -Dios mío...
-Que se quede todo el mundo. -Es la alarma de incendios.
Pero estamos en una piscina, el sitio más seguro en un incendio.
-¡Falsa alarma, chicos! -Falsa alarma, todo está bien.
Empecemos con la natación.
Y cinco, seis, siete, ocho.
¡Ántrax, corred, por vuestra vida!
¡Ántrax, el ántrax huele a bebé!
Dios mío...
-Philip, ¿qué está pasando aquí? -Ven aquí.
Solo son polvos de talco. Continuemos.
Linda, soy Tom Selleck.
¡Tom! ¿Qué estás haciendo en mi café?
¿Quieres saber qué es lo más sexi de ti?
-Mis tobillos. -No, eres una madre fantástica.
¿Algo más?
Siempre haces lo que debes.
Ya está bien, vete. Sal de mi café.
Y cinco, seis, siete, ocho.
¡Caca, caca!
-¡Vamos! -Todos fuera de la piscina.
Tenemos un código marrón. No se acerquen, es repugnante.
Es la de ”El club de los chalados”. Genial.
-¿Qué es ”El club de los chalados”? -La película. ¿No la has visto?
-Ni he oído hablar de ella. -Espera.
¿No has tirado una chocolatina a la piscina?
-No. -Dios mío.
-Sí. -Parece una chocolatina.
-Gracias. -La mía parece un pincho moruno.
Lo siento, tendremos que drenarla.
Creo que hemos terminado. La próxima vez cíñase al currículum.
No, no hemos terminado.
Haremos esto. Lo haremos en la piscina vacía.
¿Quiere que nademos en la piscina sin agua? Se ha vuelto loco.
Cursos de verano.
Y cinco, seis, siete, ocho.
Lo siento, papá.
Es mamá.
Lin, ¿qué estás haciendo aquí?
Una taza de café me dijo que viniera.
No sé qué significa eso, pero me alegra verte. Nos estamos muriendo.
Seguid mi ejemplo. La coronación de la nutria.
Apretad el suelo de la pelvis.
-Gene, lo haces bien. -Se lo he visto hacer mil veces.
Y ahora, el descenso de la cigüeña. No olvidéis respirar.
Aquí viene el bebé.
Empujad. Empujad.
Está coronando, está coronando.
¡He tenido un bebé!
Y levantad al bebé.
Amamantad al bebé.
Y extended las manos.
-¡Aprobamos! -¡Sí!
La próxima vez que lo haga me pondré la epidural.
Bien, el Comité Escolar ha eliminado las clases particulares.
Otra innovación de Frond a la basura.
-Pero ¿aprobamos la actuación? -Técnicamente, sí.
-¿Y no habrá clases de verano? -No, no habrá clases de verano.
¡Yuju, sí, yuju!
Pero tendréis que volver a Gimnasia.
Pelotas...
Tengo que ir a tejer.
Buen trabajo con el yoga prenatal, mamá.
Perdona que hayamos sido tan idiotas.
Por eso dejé de ser entrenadora, pero no dejaré de ser vuestra mamá.
-Nos salvaste el culo. -Y tonificaste nuestra pelvis.
Vamos a casa, a celebrarlo con un poco de helado.
De acuerdo, pero vamos a tomarlo a la heladería.
Allí tienen muchos más sabores.
-Yo quiero ir a Chili Billy's. -Ahí solo sirven chile.
Ahora me apetece chile.
-Bien, porque tomaremos chile. -¡Qué bien!
¿Vamos a ignorar el hecho de que Louise se cagara en la piscina?
¿Ignorarlo? Yo la he llamado Jezabel.
¡Oh, mi pequeña gran caca!
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