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Gran apertura.
Gran reapertura.
Gran rerreapertura.
Gran rerrerreapertura.
Dime, Bobby. ¿Qué le vas a decir al director del banco mañana?
Si no nos revisan los préstamos, estamos hasta el cuello, ahorcados.
No te preocupes, Lin, lo tengo todo pensado.
-Argumentos muy convincentes. -Oigámoslos.
-Está bien. -¡Acción!
Como usted sabe, señor, tenemos varios préstamos con su institución,
todos fuera de término.
Pero ¿qué significa ”fuera de término”, lo sabe?
Es genial. No existe el concepto ”tiempo”.
Gene nació fuera de término y salió bien.
Ojalá me hubiera quedado ahí.
-¡Quita de ahí, Gene! -¡Déjame entrar, déjame volver!
-¡Oh, Dios! -Este es tu hijo.
Lo siento, Gene, no hay devoluciones.
No puedes devolver el caramelo al envoltorio.
Yo tengo una cuenta de ahorros en el First Oceanside.
Puedo tener alguna influencia.
Gracias, Tina, pero lo tengo controlado.
-No. -Sé que debemos dinero
y mi historial de crédito es bajo, pero...
Es bajísimo, Bob, es como un chiste interno aquí.
Es gracioso, pero aun así,
-quisiera que mirara el préstamo. -No.
-Es muy importante que... -Tengo que atender esta llamada.
Eso no es un teléfono.
Aun así, tengo que contestar.
Genial, entonces, le dejo contestar la llamada del trozo de papel.
Espero que usted...
No, ¿sabe? Olvídelo.
”Siempre de su parte”...
¡Montaré un numerito!
Me marcho.
Gracias, tío.
¡Consigue un coche, idiota!
Tengo que comprobar mi dinero.
El director del banco no me hizo caso y fue cruel.
Dios mío, Bobby, ¿qué has hecho?
Nada, solo golpeé la silueta de cartón del director.
-Ni siquiera eso, solo la empujé. -Oh, Bobby...
Tío, tengo que hacer una ridícula redacción para la clase de Inglés
de alguien importante para mí.
Yo escribiría sobre el que pilota el helicóptero en ”El soltero”.
¡Mirad cuánta policía!
Es un buen momento para quedarme atrapado en el árbol otra vez.
¡Niños, entrad aquí!
Noticias del Canal 6. Manosean todo lo que tenga pulso.
Seguro que su eslogan es:
-”Con los dedos en el pulso”. -No.
-Eso no está bien. -Está bien.
Ha venido un equipo de los SWAT. ¡Qué emocionante!
Ese hombre es importante, por el modo en que señala.
Nos está señalando a nosotros.
Hay gente retenida en el banco como rehenes. Usaremos este restaurante.
Esto es interesante. El restaurante saldrá por la tele.
Lo sé, yo estaba pensando lo mismo.
Son muchos cafés, apúntalos todos. Tenemos que llevar bien la cuenta.
Los francotiradores están en la azotea.
¡Qué apuro! Nuestros canalones están hechos un asco.
Hola, me llamo Louise.
Quiero donar mi tiza personal por si tienen que perfilar un cadáver.
¿Mi dinero está seguro en ese banco?
¿Qué hacen esos niños aquí?
Son nuestros hijos. Trabajan y viven aquí.
Pues quítemelos de en medio.
-Línea con el banco ya. -Ya está.
¿Quién respira por mi línea?
Estaba hablando con Ken y ahora estoy en espera con el banco.
¡Silencio, vamos a hacer una llamada, callaos!
Soy el sargento Bosco y estoy al mando.
¿Con quién estoy hablando?
Vale, Mickey. ¿Cuántas personas tienes ahí?
Ocho, vale. Vamos a hacer lo siguiente, tú...
-Quiere pizza. -¡Oh, vamos!
Siempre quieren pizza. Hay un italiano enfrente.
Jimmy Pesto's. Dicen que es muy bueno.
Pide seis pizzas, rápido.
No, el gran negocio era para nosotros.
Espero que esta situación termine ”pizzíficamente”.
”Pepperono”... no lo puedo creer.
¿En serio?
Pesto consigue la publicidad gratis que debería ser nuestra.
Oye, ¿cómo aprende uno a conducir robots?
¿Fuiste a la universidad de robots?
Vamos, dame las llaves.
Estoy bien, solo tengo que conducir 60 km.
Estamos en la universidad, tío, relájate.
-¿Seguro que estáis desnudos? -Totalmente.
Estaba practicando la rutina de mantenimiento.
¿Es que aquí no llama nadie? ¡Dios!
-No existe la universidad de robots. -Aún no.
Por fin un poco de acción. Apártate de en medio.
Gracias.
¡Esa es la peor pizza que he comido nunca!
Jimmy Pesto's es una mierda.
¡Sí!
Sí, siento lo de las pizzas.
-¿Quieres comida china? -Hamburguesas.
-¿Mexicana? -Hamburguesas.
-¿Y empanadas calientes? -Hamburguesas.
-O yogur bajo en grasas. -Esto es un restaurante, el mío.
¿Qué tal si le propone algún plato de cocina malaya?
-Hamburguesas. -¿Qué tal hamburguesas?
-Vale, hamburguesas. -Gracias.
-¿Patatas fritas también? -Mickey, escucha.
¿Y patatas fritas? Sí, patatas fritas. ¿Y un qué?
-¿Y un qué? -Tenga, tome el pedido.
-De acuerdo. Hola. -Hola.
Así que hamburguesas, con queso. ¿Cuántas quiere con queso?
¿Quién quiere queso? Todos.
Dios mío, ¿qué quiero yo?
¿Qué quiere Mickey? ¿Cuál es su favorita?
Pues la hamburguesa del día es la de acelgas crujientes.
-¿Qué rayos es eso? -Es hamburguesa con acelgas suizas.
-Me divertí creándola. -¡Mírelo, el señor creativo!
-No, un poquito. -¿Cómo se llama usted?
-Bob. -Bob.
¿Me trae usted las hamburguesas?
-Sí, diga que sí. -Por favor, no puedo.
-Diga que sí. -De acuerdo.
De acuerdo. Viene Bob. ¿Quién necesita a esos canallas de polis?
-Canallas... -¿No?
Sí, los polis son todos unos...
-¡Canallas! Puede decirlo. -Bueno, no...
Con sus caras de amargados y sus ridículas armas.
Voy a preparar las hamburguesas, ¿de acuerdo?
¿Por qué debo llevar esto?
Pueden pegarte un tiro. Estoy listo para ser el hombre de esta familia.
-Y yo para llamarte papá. -Nadie llamará papá a Gene.
-¡Papá Gene! -Ya es la hora, en marcha.
Recuerde, Bob. Él, cabreado. Usted, tranquilo.
Cabreado, tranquilo. ¿Cómo está?
Soy el tío con las hamburguesas.
-¿Cómo está, cabreado o tranquilo? -Tranquilo.
-Listo. -Ven aquí.
Vuelve a salvo, Bobby.
-Ven aquí. -Te quiero, padre.
-Lo sé. -Bob, vamos.
-Espere un momento. -¡Bob!
Si mueres, haré mi trabajo
-sobre papá Gene. -La sincronía lo es todo.
No, si mueres, haré el trabajo sobre ti.
-Vale, ya basta. -Tienen que despedirse de mí.
Mi familia se está despidiendo.
-Esta es una operación de precisión. -¿Qué quieren que haga?
-¡Papá, no, he cambiado de idea! -No podemos perder el tiempo.
¡No, por favor, no vayas!
-¡No, papá! -¡Suelta!
¡Ya voy, tengo que terminar de despedirme!
-¡Suéltelos, Bob! Vámonos. -¡Es que no me sueltan!
¡Todavía tengo muchas preguntas que necesitan respuesta!
¡Gene, suéltame!
¡No sé qué es el sexo!
-¡He dicho que me voy! -¡Bob!
Vuelve a salvo, Bobby. No me dejes con estos malditos niños.
De acuerdo, voy para allá.
Mierda, no hay logo en las bolsas. Es lo que saldrá en la cámara.
Estoy en ello.
-¿Has dibujado un cohete? -No es un cohete, es un pez.
-¿Por qué dibujas un pez? -Es fácil de dibujar.
También lo es una hamburguesa o mi nombre.
-Parece un pez de Jesús. -¡Qué pomposo!
¡Vamos ya, venga, muévase!
Parece un pene enorme y deforme.
Es de la Hamburguesería de Bob y esto es un pez,
-no es un cohete ni un pene. -Es un pene.
Oh, cielos...
Oh, Dios.
Oh, no.
Oh, cielos.
Oh, Dios mío.
-¿Bob? -Sí.
Tú eres Bob. Desde luego, no eres un poli.
De acuerdo. Gracias.
-Las hamburguesas. -¿Qué dicen de mí allí?
Que estarías... bueno.
¿Bueno, como Vin Diesel?
No, como de mal humor.
-¿Un tío bueno de mal humor? -Las hamburguesas.
-¡Bobby! -¿Cómo has fallado eso?
-El gordo se puso en medio. -Es el nombre en clave de Bob.
La habéis cagado bien disparándome. ¿Y si se lo hago yo a un rehén?
¡Adelante, hazlo, grandullón, dispara a un rehén!
-Dispara tú a un rehén. -Tal vez lo haga.
¿Qué pasa aquí?
-Sois de gatillo fácil. -No, no lo somos.
Sí lo sois.
Pero ¿qué les pasa a ustedes? ¡Paren esto!
-¿Quién es? -¡Soy Bob!
Es el gordito. Mira, Bob.
Vamos a sacarlos a todos de allí a salvo, ¿de acuerdo?
-¡No le creo! -Yo no di esas órdenes.
-Alguien se calentó un poco. -Él cabreado, nosotros tranquilos.
Tranquilos, pero disparamos a veces.
Esto es ridículo, yo voy a salir ya.
¡No me disparen!
Si te dejo salir, todos querrán salir. Tendrá un gran efecto dominó.
-Bob es un rehén. -Espera, no.
Tío, es un grupo estupendo. ¿Quieres bajar la persiana?
¿Y si nos pasa esas hamburguesas? Tengo bajo en nivel de azúcar.
-Se me cayeron. -¿Qué?
Me estaban disparando.
Autoservicio.
Esa era mi ración de carne roja de la semana. ¿Qué voy a tomar ahora?
Tengo una barrita de proteínas en el bolsillo, sácala.
Estoy encantado de que te hayas unido al grupo, Bob.
Cállate, Frond.
-¿Os conocéis? Qué coincidencia. -Trabaja en la escuela de mis hijos.
-Hemos tenido nuestras... -Nos odiamos.
Esto va a ser divertido, chicos.
-Ha tomado a Bob como rehén. -¿Qué? ¡Qué locura!
Sí, una buena locura para mi redacción.
¿Diga?
Hola, hablas con la hija menor de Bob, Louise.
-Es tu hija. -Trabajan conmigo en el restaurante.
Adorable. Eres un buen padre.
No, se trata de no prestar atención. Regular, da igual.
-¿Quieres hablar con tu papi? -No, quiero hablar contigo.
Serás protagonista de mi redacción de la persona importante para mí.
-¡Cállate! -¡No me digas que me calle!
Primera pregunta.
¡Es mi padre!
¿Cómo entraste en el atraco a bancos?
Un amigo mío y yo. Se nos puso a tiro.
-Tenía un arma, necesitaba pasta... -Vale, niña, ya te has divertido.
-¡Es mi papá, mi papá está ahí! -Vale.
Un par de preguntas más. Sé que eres un tío ocupado.
-¡Dame el teléfono, devuélvemelo! -¡Estás siendo un grosero conmigo!
Te lo mereces. Escúchame, Mickey. Tenemos que hablar.
No. No quiero hablar contigo, quiero hablar con esa niña.
Negativo. Hablarás conmigo.
Se pone la niña o, ya sabes, le disparo a alguien.
Está bien. Espera.
Hola, Mickey, dijiste que eras atracador de bancos.
-Voy a dispararle a alguien. -Bien, aquí está.
Soy Louise. Ahora dirijo yo.
¡Bobby, estoy preocupada por ti!
-¿Quién eres? -Soy Linda.
-Linda, hola. -¿Y tú quién eres?
-Soy Mickey, un delincuente. -Hola, Mickey.
-¿Qué edad tienes? -No te preocupes por eso.
Pregunta por mi dinero.
Mickey, mi hermana Tina está preocupada por su cuenta de ahorros.
Tengo 87 dólares en ese banco.
He oído 200 y acabo de sacar su dinero, para que esté tranquila.
¡Bien! He negociado la liberación del dinero de mi hermana.
Tú no has negociado nada.
De acuerdo, así es como vamos a hacer esto.
¡Gracias!
-Dame eso. -No, no.
-Lo necesito como prueba. -Te daré un puñetazo.
-Y yo otro a ti. -Lo hará.
Se han acabado los juegos, Mickey.
Habla con Bob. Mickey quiere que me ocupe yo de las llamadas.
-Ah, ¿Bob? Vale. -Sí.
-Vale. ¿Nos oye Mickey? -No.
Está detrás del mostrador, jugando a ser banquero.
Escuche con mucha atención. Ahora, usted es mi hombre encubierto.
No, no. Solo soy el tío que trajo las hamburguesas.
No, ya no, Bob. Es más que el hombre de las hamburguesas.
Haga lo que haga, a las seis de la tarde, en una hora, cuerpo a tierra.
-¿A tierra, qué? -Cuerpo a tierra.
-¿No ha oído nunca esa expresión? -Sí. He dicho: ”¿Qué?”.
-¿Estuvo en la Marina? -No estuve en la Marina. ¿Y usted?
La verdad es que sí, pero no quiero contarle mi historial militar ahora.
No hace falta estar en la Marina para conocer esa expresión.
Concéntrese. Difunda la palabra a los otros rehenes.
A las seis en punto, cuerpo a tierra.
No, escuche, no haga eso.
-¿Va todo bien, Bob? -Sí, todo va bien.
-Me ha dado un calambre. -Pues ven a jugar a los banqueros.
-Venga, empecemos. -Sí.
¿Tienes uno de 50? Te cambio uno de 50.
Tengo uno de cinco.
Está bien, cambiemos los cinco de Bob.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco. He cambiado los cinco de Bob.
-Gracias. -Ahora tienes cinco de uno.
Olsen Benner informando sobre la situación de rehenes.
La tensión es alta.
Tengo entendido que su marido es uno de los rehenes dentro del banco.
Sí. Bobby, si estás escuchando, te queremos, cariño.
Si sales con vida de ahí, haré cualquier cosa, lo que tú quieras.
-Salvo esa cosa. -Y nosotros, Bobby, lo que sea.
Casi todo.
De acuerdo, Mickey. Tienes que rendirte.
Hazlo antes de que alguien salga herido.
Tengo un plan, Bob. Todo va a salir bien.
Puedo ayudar. Soy un orientador, después de todo.
¿Quiere dinero? De acuerdo. Los polis quieren matarle. Claro.
Usted tiene un arma y podría matarlos...
¡Me estoy volviendo loco! ¿Cuál es su plan?
¡Está bien, no tengo ningún plan! ¿De acuerdo?
Este es el primer banco que he robado yo solo, sin Rodney.
La verdad sale a la luz.
Rodney era el cerebro y usted era el peso muerto, supongo.
¿Por qué puñetas ha dado un golpe sin Rodney, estúpido idiota?
-Señor Frond, cállese. -Tiene razón, soy un idiota.
No soy nada sin Rodney. Idiota, idiota, idiota.
Está bien, ven aquí. Siéntate.
-¿Diga? -Papá, debo hablar con Mickey.
Es una emergencia. Mi redacción es para el lunes.
Louise, aquí hay rehenes. Pueden morir personas.
Solo quiero saber cuál es la cosa más rara que ha robado.
Bob, soy Linda, no sé si has visto lo que dije en televisión.
-¿Qué dijiste? -Cualquier cosa.
Es lo que haré por ti si sales.
Todo está en la mesa, incluido sobre la mesa.
Lin, para, tengo que colgar.
Papá, yo también tengo una cuenta ahí y una caja de seguridad.
Creo que tengo mil
y tengo muchas cosas valiosas en la caja de seguridad.
-Te envío el robot. -¿Cuántas extensiones tenéis aquí?
-Cuatro. -Bien, voy a colgar.
Mickey, escucha, tenemos que empezar a movernos, ¿de acuerdo?
Escucha.
¿Y si liberas a todos los rehenes...,
-Ah, sí. -No.
...dejas el dinero...
-Claro. -No.
-...y te entregas? -¿Por qué iba a hacerlo?
Es casi tan bueno como su argumento de ”fuera de término”.
Quiero hablar con Rodney.
Rodney, te llaman al teléfono.
-¿Diga? -¿Rodney?
-Mickey, hola. ¿Qué pasa? -No mucho.
He fastidiado un golpe. Me rodea la policía. ¿Qué hago?
-¿Está la poli al teléfono? -Sí, pero estoy susurrando.
-Sí, no oímos nada. Seguid. -¿Lo ves?
-Oh, tío... -¡Rodney!
-¿Quién rayos es esa? -Solo una niña.
Está escribiendo una redacción sobre mí.
Cuando trabajabais juntos,
¿qué era lo primero que comprabais después de robar el dinero?
Me gustan los huevos de chocolate, pero...
¡Este es mi Rodney!
Mickey, no sé en qué estás metido, pero no cuentes conmigo.
¡Rodney, Rodney, Rodney!
Tranqui, Mickey, cálmate.
¡Sáquenme de aquí! Las mujeres y los niños deberían ser liberados.
-Tú no eres una mujer, Frond. -Puedo escabullir mi paquete rápido.
Estoy enloqueciendo, Bob, debería tratar de huir.
Mickey, no podrás escapar con el dinero. Tienes que aceptarlo.
-No creo que Rodney lo hiciera. -Deja de pensar en Rodney, ¿vale?
Tú atracaste este banco, así que tú tienes que resolver esto.
No es cómo lo haría Rodney, es cómo lo haría Mickey.
-Aplica el plan de Mickey. -No sé cuál es el plan de Mickey.
No quiero parecer un fracasado total en la tele.
La poli tocándome el pelo, riéndose de mí, tirando de mí,
agarrándome por mis vaqueros nuevos...
Vale, vale, entonces, te rindes, pero con tus reglas.
Mira, gano poco dinero vendiendo hamburguesas,
pero lo hago con mis reglas.
Está bien. Voy a entregarme, pero con mis reglas.
Y esta es una de mis reglas.
Tengo hambre, quiero una de tus hamburguesas, Bob.
Pequeños pasos, pequeños pasos.
Así es. La situación con rehenes
se está trasladando a Hamburguesas Pez Cohete.
Vamos a tu restaurante, pedimos unas hamburguesas y me entrego,
con mis reglas.
-¿Qué tal mi plan, Bob? -No es genial.
¿Muy bueno?
Creo que no está mal, como mucho, pero es tuyo.
¡Claro que es mío! ¿Qué vais a hacer después?
No es que yo pueda ir. Probablemente no. Bueno, quizás sí.
Eh, chico, lleváis los mismos zapatos.
Calma.
¡Ya casi está, Bobby!
Dios mío, ahora tendré que hacer eso.
Bobby, te lo cambio por dos de las otras cosas.
Mira, es mi coche. Pilla mucha velocidad.
-¿Cómo es que estás soltero? -No lo estoy.
Bien. Estamos fuera del restaurante.
Pero ¿por qué nosotros tenemos que ir en grupo también?
Para que no se extiendan.
Además, nosotros estamos agrupados y ustedes también tienen que estarlo.
Como un grupo muy unido. Tienen buen aspecto.
Os veo, entrad en el banco o empiezo a disparar.
Vale, vale. Ya vamos.
¿Has visto? Así es como se sale con estilo, al modo Mickey.
Mickey, ¿qué consejo darías a los jóvenes?
¿Quién es tu héroe? ¿Cuál es tu comida basura favorita?
Seguid en la escuela. Superman. Patatas fritas o chocolate.
¡Louise, fuera de aquí!
Chicos, sois fantásticos.
Los mejores escudos humanos. ¡Cuidado!
Es broma. ¡Cuidado!
Estoy bromeando. Estas hamburguesas están ricas.
Esto es genial. Una hamburguesa en una mano, cerveza en la otra.
Viviendo la vida. Así es como se va a la cárcel.
Y nadie ha salido herido.
Sí, eso también. Bob, ¿sabes cómo atraparon a Rodney?
Le placaron y se le cayeron los pantalones.
Se quedó con las manos en la cabeza y el culo al aire.
Es como si sus pantalones se hubieran rendido.
Mis pantalones se quedarán puestos.
Así que gracias, Bob, gracias por todo.
De nada, Mickey.
Los polis se echan gas lacrimógeno a sí mismos.
Bien hecho, esa es la toma millonaria. Muy bien.
Eh, tío, en mi furgoneta sexi no.
-Esta es mi oportunidad. -No, Mickey, no lo hagas.
Perdona que coma y corra. Ha sido una frase guay.
No mucho.
¡No!
¡Sí!
¡Corre, Mickey!
¡Los pantalones no!
¿Lo ves, Bob? Los pantalones están puestos.
Lo veo, colega. Lo veo.
-¡Papá! -¡Has sobrevivido!
-Así es. -Bobby, eres un héroe.
No sé qué decirte.
Ha estado a la altura. Tal vez me equivocaba con usted.
Pase por el banco mañana y veremos cómo reestructuramos los préstamos.
Pero qué...
Es un tinte de seguridad del banco.
Mickey debió ponerlo...
No me chiste. Yo no...
No.
-No sabía que tenías madera. -Yo no he robado el dinero.
Te creo, cariño. Más o menos.
Bob, ¿negocias la liberación de algunos tomates del sótano?
Han pasado dos semanas. Por favor, deja ya los chistes de rehenes.
Bob's Burger.
Bob, soy Mickey.
-Hola, Mickey, ¿qué tal la cárcel? -Es horrible.
Pregúntale si recibió los audiolibros que le enviamos.
¿Alguien allí necesita cartearse?
Pregúntale qué hace por un paquete de cigarrillos.
Bob, ¿qué nota obtuvo tu hija por esa redacción sobre mí?
Quiere saber qué nota te pusieron en tu redacción.
-Al final no lo entregué. -Vale.
Le dieron un diez.
¡Tenemos un diez!
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