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"Ocean Avenue se prepara para el festival anual
de la langosta, y eso significa que la tormenta tropical
que hemos estado observando se está desviando hacia el mar,
lo que significa un fin de semana con un tiempo perfecto."
¡Maldita sea!
"Así que si creen que oyen truenos, será mi estómago gruñendo."
"Me encanta la langosta."
Este tío es increíble.
Deja de vendernos el Festival de la Langosta.
Y empieza a arreglarte para el Festival.
Estás arregladito.
-No, nada de arreglarse por nada. -¿Por qué estás tan gruñón? Vamos.
Tú sabes por qué.
No es divertido vender hamburguesas en una ciudad de pescado y marisco.
Odio las langostas y su ridículo festival.
-Además, soy alérgico. -No, no lo eres.
Sí, soy alérgico. ¿Recuerdas nuestra primera cita?
Sí, recuerdo nuestra primera cita. Eras un manojo de nervios.
Tenía una reacción alér... no importa.
¿Qué estáis mirando ahí, niños?
Um, nada. Fotos de personas...
haciéndolo.
Oh, eh, espera un momento. Eso no es porno.
¿Habéis traído un folleto del Festival a esta casa?
-¿Por favor, podemos ir este año? -Por supuesto que no.
Pero hay muchas más cosas divertidas.
Por ejemplo, la inauguración
del tonel de mantequilla más grande del mundo.
La coronación de la Reina Langosta
y su corte de encantadoras damas langosta.
Amenizado por John Van Horton y The Music Extrusion.
Me encantan esos tíos.
De hecho, Gene, fuiste concebido durante una canción suya.
Y pienso devolver el favor.
Oh, genial. Digo, hola, Hugo.
Sabes, no he podido evitar notarlo, Bob.
La vuestra es la única ventana de la calle
sin un póster del Festival de la Langosta.
-Sí. -¿A qué se debe?
Pues a que el Festival de la Langosta es una ridiculez.
-¿Qué? -Yo me encargo de esto, Ron.
Pon el cartel, es la ley.
-¿Es la ley? -La ley marcial.
Soy el Gran Mariscal de ceremonias del festival este año.
Hugo, que banda tan bonita.
Te pareces a Sissy Spacek en Carrie.
Oh, gracias.
Pero, Hugo, como inspector de sanidad debes saber lo repugnantes
que son las langostas, ¿no?
Son sanguijuelas que comen basura todo el día.
¿Les gusta la basura? ¡Entonces deben comer aquí!
Chúpate esa, Bob. Y ahora en tu ventana.
Vamos, Ron.
Hagamos como las langostas y saquemos el caparazón de aquí.
Está bien.
Eh, mis dos mejores clientes.
-Dos hamburguesas marchando. -Yo no quiero hamburguesa, Bob.
Estoy guardando el apetito para el Festival.
Yo tampoco quiero, Bobby.
Sólo he venido a enseñarte mis nuevos alicates para langosta.
Fíjate bien: de titanio
con mangos resistentes a la mantequilla.
Son los que usan los astronautas.
¿Crees que los astronautas llevan un abridor de langostas al espacio?
Sí, eso es lo que pone en la caja. Mira.
"Los que usan los astronautas en el espacio".
Me han costado 49 dólares.
Tus hijos ya son lo bastante mayores para abrir unas langostas, ¿no?
No celebramos el Festival de la Langosta.
-¿Qué? -Somos como judíos en Navidad.
O como Judíos por Jesús en Hanukkah.
O yo en un bar de lesbianas. Anoche.
Viendo un partido de hockey en un bar de lesbianas, Bob.
Fue como ser invisible.
¿Y quién sabe el nombre de la deliciosa pasta
que se concentra aquí, en el páncreas?
-Mostaza. -Correcto.
-Perdone, ¿señorita Labonz? -Sí, Louise.
Mi familia no celebra la Feria de la Langosta.
Debería estar exenta de clase y/o recibir un sobresaliente.
Gracias, buenas noches.
Louise, normalmente no utilizo este argumento,
pero si todos los demás lo hacen, tú también deberías.
Atención, niños.
La tormenta tropical ha cambiado de rumbo
y ha pasado a nivel de huracán.
Podría golpear la ciudad en cualquier momento.
No os preocupéis, tenemos un plan de emergencia.
Se llama "Hablando de ello".
Ahora, ¿quién aquí piensa que el huracán lo provocó
algo malo que ellos hicieran?
¿Tú qué dices, Nicholas? ¿Eso que me contaste?
¿Confidencialmente?
Dilo.
Me froto los genitales en el sofá.
Todos vamos a morir por tu culpa.
"Este tiempo sólo podría gustarle a una langosta,
pero por desgracia, no habrá Festival de la Langosta.
Este reportero se quita el babero."
Hombre del tiempo idiota y fracasado y tu fracasado Festival.
¿Dónde está ahora vuestro dios bicho marino rojo y feo?
Muy bien, cogidos de la mano. Vamos, abajo al sótano.
Bob, tenemos que cerrar, está llegando un huracán.
Lo sé. ¿No es genial? Han cancelado el Festival.
Esta ciudad va a estar llena de tripas vacías
preparadas para comer las hamburguesas de Bob, nena.
-Bob, estás loco. -La loca eres tú.
Porque es una locura no vender hamburguesas durante un huracán.
La Hamburguesería de Bob estará abierta.
¿Eso es todo lo que tienes, tormenta?
Campanillas.
Bob, no creo que sea seguro permanecer abiertos.
Supón que el huracán se desplaza justo hasta aquí.
Me arriesgaré.
Mirad a quiénes he encontrado intentado permanecer secas
en el puerto.
La corte real de damas langosta al completo.
-Oh, pobrecitas. -Bienvenidas, sus altezísimas.
Ah, a partir de ahora seréis conocidas como vacas reales.
-¡Bob! -Bueno, algo así.
-Iré a hacer unas hamburguesas. -Marchando café caliente.
Yo más bien pegaría los labios a ese surtidor de cerveza.
Hola, chicos.
-Hola, Gretchen. -Hola.
Oh, dama langosta. Teddy, ésta es Gretchen.
-Me corta el pelo. -¿Qué tal?
Hola, ¿aún trabajas por la noche en el bar de polis?
No, hubo un incidente de magreo.
Me disculpé, pero me despidieron de todos modos.
-Es excesiva. -De verdad que sí.
Hola, ¿está abierto?
-¿Tienen comida? -Sí.
-¿Cerveza? -Por supuesto.
-¿Ambiente? -Sí...
Ah, es suficiente.
Vaya, Bobby, creo que esto podría llegar a ser
una situación festiva.
Niños, quedaos abajo en el sótano.
Ya he elegido una esquina para el lavabo.
Esa, en la que he estado.
Y yo he elegido esa esquina. Eh, tenemos dos lavabos.
-Mamá, voy a subir. -Quedaos ahí abajo.
Van a necesitar vuestra ayuda para repoblar la tierra
cuando todo esto acabe.
¿Quieres que nos apareemos los unos con los otros?
No, os aparearéis con los otros niños de los otros sótanos.
Sigue hablando.
Muy bien. John Van Horton "unplugged".
Fijaos en ese pelo canoso mojado.
Oh, Bobby, mira a Hugo. Y el pobre Ron todo mojado.
-Sí. ¿No es desternillante? -Bobby.
Está bien, los dejaré entrar.
Pero primero los quiero "hacer un calvo".
-Para. -Vamos, déjame.
Está bien.
Perdona por utilizar todas las servilletas.
Quiero darte las gracias por dejarnos entrar, Bob.
-Fue todo idea de Linda. -Es tan considerada.
Tú lo tienes todo y yo no tengo nada. Dios, qué solo estoy.
El Festival de la Langosta era lo único que tenía.
Y ahora tampoco lo tengo. Mírame, soy un chiste.
Sí, qué mala suerte.
Bobby, algunas de las damas langosta están abiertas a la idea
de hacer un concurso de vestidos mojados.
¿Quieres proponer un premio?
-¿Qué te parece una toalla? -Oh, Dios mío. Eres tan gracioso.
Gretchen, ¿ya conoces a Hugo?
Iba a ser el Gran Mariscal en el Festival de la Langosta.
Oh. Bonita banda. ¿Alguna vez te la quitas?
Verás, la verdad es que el lunes tengo que lavarla y devolverla.
Hugo, a Gretchen le atraen las figuras de autoridad.
Policías, bomberos, incluso carteros, si tienen una ruta importante.
Oh, Dios mío. A mí también.
-¿Qué? ¿Te interesan los carteros? -Si tienen una ruta importante.
Creo que lo que Bob dice
es que a ella le gustan los hombres con placa.
-Tú tienes una placa. -Eh, Gretchen.
Hugo también es inspector de sanidad.
Eso es como ser un sheriff de alimentos.
Esta es mi placa.
Es pequeña. ¿Tienes un arma?
Ah, no. La verdad es que no, ah...
tengo permiso para llevar armas de fuego.
Aunque tengo un termómetro de seguridad alimenticia
-y está muy afilado. -Sácalo, Hugo.
Sí, sácalo, Hugo.
-Vaya, cuidado. -Aquí está.
Oh, "Nivel no seguro".
Me gusta el cerdo poco hecho.
Tina, ¿qué estás haciendo?
Estoy haciendo una lista de apareamiento
para cuando tengamos que repoblar el mundo.
Déjame ver. Gay. Gay.
Criatura mítica. Criatura mítica gay.
Buena suerte.
Chicos, estamos perdiendo el tiempo. Tenemos que escaparnos.
-¿Escaparnos? Pero hay un huracán. -Esa es la cuestión.
Deberíamos estar ahí fuera, con el viento y la lluvia, saqueando.
¿Saqueando?
¿Cómo se hace exactamente esto de saquear?
Es fácil. Coges cualquier cosa que no esté sujeta.
¿Cualquier cosa? ¿Como este ladrillo?
-Es tuyo. -Un ladrillo gratis.
Una moneda gratis.
Números de teléfono gratis.
Algas gratis.
Gene, una tabla gratis.
Oye, Bob, la caja registradora no se abre.
Y estás sirviendo hamburguesas tan rápido
que pronto no sabré quién quiere la cuenta.
Relájate, Linda, me ocuparé de ello.
Eh, eh, escuchad, escuchad. Todos sois amigos míos.
Y los amigos no cobran a los amigos.
Las hamburguesas son gratis, chicos. Todo va a ser gratis.
Bob, pensé que el motivo de tener abierto durante el huracán
era ganar dinero.
Esto es mucho más importante que el dinero, Lin.
El Festival de la Langosta ha muerto. El Festival de Bob se lo ha cargado.
¡Larga vida al Festival de Bob!
Saquear es duro.
Creo que tengo los glúteos saqueados.
Esto es una mierda. Vámonos a casa.
-Hola, ¿qué tenemos aquí? -Quizá se ha perdido.
-Comprueba su collar. -Atrápalo, Gene.
Parece que este pequeño se metió en unos suministros de oficina.
Sí, esas gomas no parecen cómodas. Deberías quitárselas.
Es nuestra oportunidad para saber de qué habla todo el mundo.
-¿A qué te refieres? -Esta noche vamos a comer langosta.
¿Pero eso va en contra de todo lo que nos han hecho creer?
No va en contra de todo.
De acuerdo, pero es un comienzo.
Esta es nuestra oportunidad de probar la fruta prohibida
que nos ha sido negada toda nuestra vida.
¿Estáis conmigo?
-¡Sí! -Vale.
Y la generosidad de un hombre ha convertido
el Festival de la Langosta en el Festival de Bob.
Estamos intentando conseguir unas palabras del mismo Bob.
Sí. Te quiero, Scott Bags.
Sí, eso va con un cable. No puedes irte con ello.
-Ven conmigo. -Sí, vale.
-Ven conmigo. -De acuerdo.
-¿Me devuelves el micrófono? -Ven aquí y cógelo.
Dame el micrófono.
Esto es extraño.
-¡Bob! ¡Bob! -Hola, hermano.
¿Os hice ligar o qué, Hugo?
Oye, ¿hacia dónde vamos ahora? ¿Por ahí?
¿Quién decide qué camino tomamos?
Ahí está Linda, mi mujer.
Hola, Linda, pareces enfadada.
Vamos por el otro camino. Dad la vuelta. Adiós, Linda.
¿Cómo te encuentras, Bob?
¿Qué?
Oh, Dios mío, Lin. El restaurante está destrozado.
El huracán ha pasado justo por aquí. Nos arrasó.
La verdad es que el huracán pasó de largo, Bob.
Fuera hace un día precioso.
Tú fuiste el huracán, idiota.
Hola, Gretchen.
¿Tienes algún pantalón de deporte que puedas dejarme?
Linda, ah, Linda, no me encuentro bien.
-Ni siquiera puedo mirarte. -No me encuentro bien.
¿Yo hice esto?
Tú y el gentío al que incitaste con cerveza y hamburguesas gratis.
¿Quién ha doblado mi gancho de pedidos?
¿Eso es lo que te preocupa?
Vale, Lin, ahora parece malo, pero hicimos
un montón de amigos nuevos la noche pasada.
En cuanto se corra la voz de que Bob necesita ayuda,
este lugar volverá a estar colapsado.
El mayor problema será encontrar una tarea
para todos los que quieran ayudar.
¡Señor! Estoy preocupado por esto, me encantaba.
De acuerdo, los problemas técnicos de anoche se han resuelto.
Secador de pelo más máquina de gofres más tostadora igual a agua hirviendo.
¿Entonces cómo matamos a este pequeño antes de hervirlo?
Podríamos enseñar a la langosta a conducir
y esperar hasta que tuviera un accidente.
O podríamos contratar a un asesino.
No, idiotas. Las langostas se hierven vivas.
¿Qué? Eso no me parece bien.
Sí. Hasta que muere.
Y entonces se hierve un poco más. Vamos allá.
Espera. Esto no me parece bien.
¿Hacerlo en un cuarto oscuro con papel higiénico en el cuello?
Creía que la primera vez que comiera langosta sería especial.
Y ahora, por favor, únanse al señor y la señora Jimmy Junior
mientras se comen su primera langosta.
Yo también creía que la primera vez que comiera langosta sería diferente.
-¡Gene! ¡Gene! -Te están esperando en la bañera.
Excelente.
Y al día siguiente lo hago otra vez,
las mismas canciones, diferentes langostas.
¿Qué os pasa a vosotros dos?
Vamos, Louise, ¿es así cómo te imaginabas tu primera vez?
Sí. De acuerdo, no del todo.
Louise, hoy vas a pagar
el súper precio por tus súper crímenes.
Disfruta de tu última comida.
Esto me servirá... en un apuro.
Tal vez nos hemos apresurado.
Quiero esperar hasta estar preparada.
No cedamos a la presión de los pares.
Liberemos a la langosta en el supermercado del que salió.
Supongo que tienes razón.
Parece que este pequeño será el único que tenga un...
-Creo que comeremos langosta. -Era nuestro destino.
Cuando te cases, finge que es la primera vez que comes langosta.
No hay problema.
"¡Aquí viene!"
"Esta impresionante escultura de mantequilla,
a semejanza de Julia Child, se hizo con cada palito
y porción de mantequilla disponible entre la comunidad local."
"Oh. Y ahí va el pie de Julia."
¿Qué? ¿El Festival ha vuelto?
Eh, chicos, no iréis al Festival, ¿verdad?
Estoy en un pequeño lío, compañeros.
Hay un buzón de correos en medio de mi restaurante.
Oh, ¿puedes enviar esto por mí?
Esperad. ¿Eh, chicos?
Aquí está, mi colega Hugo. Hola.
-Oh, hola, Bob. -Hola, Bobby.
¿Qué estáis haciendo ahora mismo? Mi local terminó destrozado anoche.
-Oh. ¿De verdad? -Sí.
-En medio de... -Bob, estoy muy ocupado.
Tengo mesas y mesas de sopa de marisco que juzgar.
Oye, os hice ligar la noche pasada y chicos, vosotros rompisteis
el cambiador para bebés del baño.
Abofetéale con una citación, Hugo. Quiero verlo.
¿A la nena le gusta la autoridad civil?
-Sí, me encanta la autoridad civil. -Le enseñaré autoridad civil.
El de los zancos. Tú atravesaste mi ventana.
Dejaste un montón de cristales en el suelo.
-¿A dónde vas? -Tengo que irme, Bob.
Si estoy aquí demasiado tiempo, me caeré.
Gente. Esperad, parad. Esperad, gente.
¿Creéis que podéis ignorarme?
Dado que fue una muerte accidental, esto ha salido muy sabroso.
Siento un hormigueo. ¿Vosotras no sentís un hormigueo?
Creo que está teniendo una reacción alérgica.
Deberíamos hacer algo.
Sí, vamos a sentarnos encima a ver si explota.
No, deberíamos llevarle al Festival. Tienen una tienda médica.
Y podría comer más langosta.
-Oh, explota. -Lo intento.
"Vamos a escuchar a John Van Horton y The Music Extrusion."
Ah, soy yo, Bob.
Bob. Bob. Bob. Bob.
De acuerdo, calmaos.
Escuchad, ¿qué pasa aquí? ¿Qué estamos haciendo?
Lo último que recuerdo, todos vosotros estabais en mi local
y era el Festival de Bob. Quiero volver a eso.
Vamos a volver a eso.
O por lo menos, 40 ó 50 de vosotros venid conmigo ahora mismo
y ayudadme a limpiar el restaurante.
-Todos a la vez, no. -Límpialo tú mismo.
Vaya. Papá está en el escenario del Festival de la Langosta.
Mis ojos no funcionan. Hazme una descripción.
¿Niños? ¿Qué estáis haciendo aquí?
-Nada. -¿Qué le pasa a Gene?
Tiene un aspecto horrible.
-Tiene el mismo aspecto de siempre. -No, no es cierto. ¿A que no?
Parece una reacción...
¿Comiste langosta?
-Yo, ah... -Se niega a responder a eso.
¿Qué pasa con vosotros, gente? Mirad a mi hijo.
-Hola. -Vosotros lo habéis hecho.
Vosotros y vuestra repugnante comida fetichista.
Bob, baja del escenario. Estás montando un escándalo.
¿Ah, sí? Quizá deba montar otro con esta olla para langostas.
Así es, ya me oís, vosotros os cargasteis mi restaurante,
yo me cargo el Festival, empezando por esta olla para langostas.
Oh, está caliente. Vamos a dejarlo.
Oh, pero veo mantequilla.
No os gustaría que alguien se metiera con vuestra preciosa mantequilla.
Como introducir un gran pie peludo dentro.
Bob, vuelve a meter el pie en el calcetín lentamente.
Me autorizo a mí misma a utilizar mi nueva pistola de pelotas de goma
para detenerte.
Perdone, lo siento, disculpe, perdone.
Bob. No. Este no eres tú.
Este soy yo, Linda.
Este es el yo en que me han convertido.
Y mira lo que le han hecho a nuestro hijo.
Ese no es su aspecto normal, ¿no?
Bobby, escúchame.
Perdone, lo siento, perdone, oh...
No sigas avanzando.
No eres una sanguijuela, Bob.
No, no soy una sanguijuela. Soy un hanburguesero.
Muy bien, me voy,
estoy seguro de que es lo que quieren todos.
Oh, ¿qué pasa si yo...?
Bobby, ¿estás bien? Perdone, ah, perdone.
Oh, Dios mío. Bob ha contaminado toda la mantequilla
y no queda nada más en la ciudad.
Bob ha destruido el Festival de la Langosta.
¿No podéis comer langosta sin mantequilla?
-¡No! -¿Cómo? Esto es un escándalo.
Bueno, ¿por qué no lo llamáis Festival de la Mantequilla?
-Eliminaría la suculencia, imbécil. -¡Sí!
¿Y qué hacemos con él?
-Tiradle al montón de caparazones. -¿Montón de caparazones?
¡Al montón de caparazones! ¡Al montón de caparazones!
¡Al montón de caparazones! ¡Al montón de caparazones!
-Oh, cielos. -Perdonen, perdonen, lo siento.
Quizá Bob no debió amenazar su mantequilla
y debió haberlos cobrado por las hamburguesas.
¡Búuuu!
Pero anoche os abrió su bonito corazón
y lo hervisteis vivo como a una langosta.
Lo único que estás haciendo es enfadarnos más.
¡Al montón de caparazones!
¡Al montón de caparazones!
Lo siento, Bobby, he utilizado un mal símil.
-Hugo, esto no me parece bien. -¿Qué? Tengo una novia.
Bob está a punto de que le lancen al montón de caparazones...
He tenido esta fantasía exacta.
Vamos, Hugo. Si Bob no hubiera sido tu copiloto anoche,
serías otro tío solitario con una banda de satén.
Lo estaba haciendo bien. No necesito un copiloto.
¿Ah, no?
"Copiloto, volando con las águilas. Copiloto.
Está intentado ayudarte, copiloto,
copiloto, copiloto, copiloto,
copiloto.".
Maldita sea, Ron. Está bien. Prestad atención.
Quieto todo el mundo. Acercaos.
Soy el inspector de sanidad.
Alguien me dijo una vez que era como ser el sheriff de los alimentos.
Este tonel de mantequilla no ha sido contaminado por Bob
hasta que yo lo diga.
He traído un espectómetro de pureza de lácteos.
-Oh... -Dadme un poco de espacio.
-Dadle un poco de espacio. -Gracias, Gretchen.
Me ha apuñalado.
Es epinefrina, estás en shock anafiláctico.
Eres un camarón muy guapo.
Acabo de ponerte el primero en mi lista.
Es una lista de apareamiento para cuando se acabe el mundo.
-¿Me das tu correo electrónico? -No.
He acabado mi análisis de la mantequilla.
Escamas capilares, vello del brazo y suciedad de las uñas de Bob
están todas presentes.
¡No!
Dejadme acabar.
Están presente, pero no a niveles amenazantes.
La mantequilla está entre un aprobado y un bien bajo.
Apropiada para todos excepto los bebés
y gente con deficiencias en el sistema inmunológico.
En otras palabras, ¡poneos el babero!
Tío, éste ha sido el mejor Festival de todos.
Sí, parece que la gente es dura por fuera y blanda por dentro.
Como, ah...
Como, ah...
Ah...
Oh, no lo sé, como un... como un cangrejo.
Sí. La gente es como los cangrejos.
Y hemos presenciado el nacimiento de una nueva tradición,
cada año en la víspera del Festival de la Langosta,
-destrozaremos el local de Bob. -No, no, no, no.
-¿Verdad? -Empecemos ahora.
Gene, ¿juras que no comiste langosta? ¿Siempre has tenido este aspecto?
-Yo nací así. -Ah, necesito una foto para comparar.
Oh, Dios mío, siempre has sido así.
Hola, preciosidad.
-Bob. Linda. -Hola, Hugo.
-¿Dónde está Gretchen? -Esta Gretchen es dinamita.
¿Estás seguro que no es más de lo que puedes manejar, Hugo?
Gretchen ha roto conmigo.
Me dijo que era más de lo que yo podía manejar.
-Oh. -Era fea.
Dijo que no le importaba una placa pequeña,
pero me dijo que yo no sabía cómo utilizarla, Bob.
Oh, es una lástima.
No necesito tu compasión. Así que allá vamos.
¡Inspección sorpresa!
-¡Lápiz! -Lápiz.
-Block. -Block.
Oh, un pincho doblado. Ron, cierra el local.
Oigamos a John Van Horton y The Music Extrusion.
Probando, probando...
Este cable, éste, desconectadlo, desconectadlo...
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