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Gene.
Gene.
Gene.
-¿Qué? -Para.
Bob, deja el periódico, por favor.
-Mis padres llegarán enseguida. -Lo sé.
¿Sabes cómo sé que vienen?
Porque entras en un loco frenesí de limpieza cada vez.
Igual que los animales se aterrorizan antes de un terremoto.
Qué amable. Eso no es cierto.
Está asustada.
Louise, estás tirando los cereales por todas partes.
Me está dando un ataque.
Ponedme un monedero en la boca. Ya pasó.
Mira esto. Es un desastre.
Ni siquiera has arreglado las goteras todavía.
Vamos, Linda, las goteras están contenidas.
-¡Bobby! -¿Qué? Eso apenas se nota.
Estoy bien.
Créeme, Bobby.
Mi madre notará que tenemos goteras en el techo.
Sí, tienes razón. Lo hará, en alto y repetidamente.
Arréglalas, por favor.
Sé mi manitas totalmente norteamericano, Bobby.
Vale. Iré al ático y arreglaré la gotera.
Pero también necesito que los niños y tú decidáis en qué cuarto
dormirán mis padres,
porque tengo que ir a comprobar los pelos acumulados en el baño.
Nadie se despelucha como esta familia.
Sois como un grupo de Chewbaccas.
¿Y dónde van a dormir la abuela y el abuelo?
-El cuarto de Gene huele a pedos. -Eso tiene sentido.
Genial. Pues los metemos ahí, entonces.
Tal vez se vayan antes cuando huelan los pedos.
-Sí. -Gene puede dormir en mi cuarto,
siempre que no le importen mis terrores nocturnos.
-¿Eh? -¿Recuerdas que me dejaste ver
"La Noche de los Muertos Vivientes" cuando tenía 8 años,
y ahora me despierto cada noche en medio de mi cuarto,
-arañando al aire y dando patadas? -Oh, bien.
Espera. ¿Aún los tienes?
-Sí, ahora son más raros. -Oh, cielos.
Creo que mis miedos inconscientes y mi sexualidad en ciernes
-se están mezclando. -Vale, Tina, no quiero escucharlo.
Creo que me están atacando los zombies y empiezo a gritar:
¿"Quieres besarme"? Y me beso con ellos.
Creo que me acostaré con los abuelos.
Vale, ya basta, Gene y Louise, dormís en el cuarto de Tina.
Tina, estás en cuarentena, dormirás sola.
-Te ataremos a la cama o algo. -Déjame libres los labios.
Gene, sólo porque vengan los abuelos
no significa que podrás dejar de hacer los deberes.
¿Cuánto llevas hecho del trabajo de historia?
Hasta ahora, tengo el título: "Historia: una Ráfaga del Pasado".
De acuerdo. Después de acomodar a mis padres,
tu padre te ayudará con eso. ¿Verdad, Bob?
Lo quiero en mi mesa a las 5:00.
No voy a hacerte el trabajo.
Eh. De acuerdo, chicos, tengo que hacer un anuncio.
Estoy en una escalera. Dejad de moverla.
Creo que no debería decir eso.
Papá, ¿por qué te enfadas tanto cuando la abuela Gloria
y el abuelo vienen a visitarnos?
-¿Los odias? -No los odio.
Sólo a la abuela. O no la odio a ella,
sólo a los ruidos que hace y su voz y las cosas que dice.
¡Al!
¿Quieres oír mi imitación de ella?
-Sí. -¡Al!
-No estoy oyendo esto, ¿no? -Lo siento. Digo, es tu abuelita.
La queremos. La odiamos.
-He arreglado la gotera. -¡Bien!
No te quedes ahí arriba mucho tiempo, porque quiero pasar un rato agradable
-antes de abrir el restaurante. -Ah, decía que casi he terminado.
Esto es asombroso.
-Eh, ¿detrás de qué cuarto estoy? -El mío.
Hola, Tina.
¿Estás en la pared o en mi póster del caballo?
Por favor, di, en el "póster del caballo".
Soy un caballo.
Oh, esperad, también puedo ir hacia los lados.
¿Estás en otra dimensión?
¿Ves un león, o una bruja, o un armario?
¿Un qué?
¡Un león, una bruja o un armario!
-¿Por qué estás diciendo eso, Gene? -Es un libro.
Oh, sí, sí. Un libro infantil. Sí.
Sí, de Salman Rushdie.
-No es de Salman Rushdie. -Claro que sí.
-No lo es. -Sí, lo es.
No voy a seguir hablando contigo. Estoy en una pared.
-Ve a mirarlo, anda. -Ya lo hice. Es de Salman Rushdie.
¡Ya están aquí!
-Bob, sal de la pared, por favor. -Sí.
Hola.
-¡Al! -Oh, Dios mío.
No dejes las maletas ahí en la calle. ¿Estás loco?
¿Qué hacen todos estos cacharros en el suelo?
Bob los recogerá, mamá.
Bob, deja de hacer el tonto ahí. Te vas a quedar atrapado.
-¡Lin! ¡Lin! -¿Sí? ¿Qué?
-No te vas a creer esto. -¿Qué pasa? ¿Qué?
¡Estoy atrapado!
No debí haberme peído.
-¿Quién está atrapado en la pared? -Bob.
-Yo. -Bob no cabe en la pared.
-Tiene sobrepeso. -Mamá.
-¿Qué? No me está oyendo. -Sí, te oigo. Estoy aquí mismo.
-Quiero pedir una hamburguesa. -No, Al.
No puede tomar hamburguesas. Puede tomar una de pavo.
No existen hamburguesas de pavo.
-Ve a leer tu "Maxim". -¿Papá lee "Maxim"?
No. La encontró en el reciclaje de los apartamentos.
-¿Quién sale en la portada? -Las chicas de "Coyote Feo".
No creo que ni siquiera estén vivas ya.
Lin, tenemos que abrir el restaurante.
Eh, seguro que puedo llegar allí.
¿Qué estás diciendo? ¿Puedes bajar allí?
Niños, nos vemos allí, ¿de acuerdo?
-Vais a ser mis ojos y mis manos. -De acuerdo. Ya estamos allí.
No, no estáis. No os habéis movido.
Estoy encendiendo la parrilla.
Ese no es el sonido que hace la parrilla.
Bajad al restaurante.
Bien, las especiales van con queso feta
y se llaman "nunca seas feta".
¿Lo has oído? ¿Te estás riendo?
-Ja, ja, ja. -Te oigo reírte.
-¿Lo estás escribiendo? -Sí.
"Nunca seas feta".
Bien. De acuerdo, le diré a Tina
que se ponga en la parrilla. Esto está yendo genial.
Eh, niños. Gene. Louise.
-¡Hola! -Hola. Toma esto.
-Es mi pis. -Oh.
-Sí. -Oh.
Vacíalo y me lo devuelves, ¿de acuerdo?
-Este será nuestro sistema. -Ah.
-Eres mi chico del pis. -El pis de papá.
Oh, Bob, llamé a Teddy el albañil. Viene inmediatamente a sacarte.
-¿Qué? -No, Lin, eso no es necesario.
Claro que sí. Estás atrapado en la pared.
No, lo sé. Es que ya sabes cómo es Teddy.
Teddy el Charlatán, bla bla bla.
¿Qué, no tienes tiempo para sus historias?
¿Estás muy, muy ocupado hoy?
Ah, no.
-Estás en apuros, ¿eh, Bobby? -Un poquito, Teddy.
Ah, he oído de edificios como éste. Con paredes falsas.
Es algo de la Prohibición.
Esta ciudad era antes un puerto de contrabandistas.
Mucha gente no sabe eso.
-Es interesante. -Sí.
Mi tío abuelo dirigía un bar clandestino en la ciudad.
Se llamaba el Fulero, un lugar llamado el Fulero.
¿Has oído hablar de un cóctel llamado el Fulero Cañero?
-No. -Se hace con dos partes de vermut...
Teddy. Teddy. Teddy, escucha.
No me saques hoy, ¿de acuerdo?
Dile a Linda que tienes que volver mañana.
-Tengo la cizalla en la camioneta. -No, no, no. Teddy, escucha.
Dile que necesitas un permiso o algo.
¿Quieres quedarte en la pared, Bob?
No me juzgues, Teddy. No me juzgues.
No hay nada malo en que un hombre disfrute de su pequeño espacio
-hasta que se vayan sus suegros. -No.
Es que, sabes, he oído de un tío que se ocultó de la policía
en una pared.
-Se volvió loco, Bob. -Ya.
Sabes, cuando le encontraron, estaba masticando una tabla.
Y sólo llevaba puesto alambre de cobre.
Es una gran historia, Teddy. Pero vuelve mañana.
Vale, pero aún así tengo que cobrarte el día de hoy.
¿Hoy? Sólo has estado ahí hablando.
Bob, sabes, mi terapeuta dice que si yo no valoro mi tiempo,
-nadie lo hará. -Está bien, tienes razón.
Vale. De acuerdo, te haré una factura como consulta.
-No precio de amigos. -Haz lo que tengas que hacer
-y deja la factura caer por el hueco. -Está bien.
-¿La has cogido? -¿La has dejado caer?
-La dejé caer. -No ha llegado.
Pues, no puedo tener, ya sabes, facturas pendientes.
-Teddy, la estoy buscando, ¿vale? -Encuéntrala.
-Hazme otra, entonces. -No tengo.
Ahora tengo que ir a la camioneta.
De acuerdo, como podéis ver, estoy pasando mi primera noche
dentro de las paredes de mi propia casa.
Pedí prestada la cámara a Gene para poder documentar mi experiencia.
Vamos, Bob, es tarde.
Y Louise me ha prestado su luz nocturna Kuchi Kupi.
-Kuchi Kopi. -Kuchi Kopi.
Luz nocturna Kuchi Kopi.
En fin, aquí es donde dormiré esta noche.
Os lo enseñaré.
Oh, Al. Sí.
Oh, Dios mío. Oh, Dios mío.
Creo que los padres de Linda están practicando el sexo.
Espero que usen protección, porque no cuidaré de ese bebé.
Voy a grabarlo.
Vaya, hola. Qué curioso veros aquí.
Vaya, problema doble.
De acuerdo, hagámoslo.
-Suenas como mi abuela. -¿Qué? No te oigo.
Y tú suenas como mi abuelo.
Por favor, dejad de tocaros. Por favor, dejad de tocaros.
Gene, ¿ya puedes entregar tu trabajo?
Oh. Ah...
Mis abuelos están con nosotros,
y los dos estaban vivos durante la Prohibición.
Estos son los sonidos que hacen cuando practican el sexo
en el cuarto al lado del mío.
¡Al despacho del Director, ahora!
Padre, en vida, este restaurante fue tu maldición.
Ahora, en la muerte,
tu agitado espíritu vaga por este lugar.
-Háblanos, padre. -Louise, ¿eres tú?
-¿Habéis oído eso? -Sí.
Soy Louise. Tu hija. Ve hacia la luz, padre.
Vale, ya entiendo. Muy graciosa. Soy un fantasma.
Preguntadle cualquier cosa que queráis saber sobre el otro lado.
¿Es el fantasma de la película "Fantasma"?
No. Louise ya te ha dicho que soy el fantasma de su padre muerto.
Vamos, siguiente pregunta.
¿Es el fantasma de la película "Papá Fantasma"?
¿Qué acabo de decir?
¿Esto es lo que le preguntas a un fantasma?
¿Sabéis lo que esto me hace querer hacer?
-Comeros las almas. -¡Corred!
Oh, Dios. Me ha cogido.
Al menos, me está sujetando.
-¿Qué está pasando aquí. -Ah, perdona, Lin.
Me alegro de que te estés divirtiendo.
Volveré al trabajo en la cocina,
a servir las mesas y a ocuparme de los niños.
Oh, cielos, Lin, no te enfades. Ven aquí.
-Acércate hacia mi mano. -Está bien. Está bien.
Déjame tocarte el pelo como te gusta.
¿No es agradable?
-Oh, Dios. -Perdona, lo siento.
Linda, es el sonido que hace tu madre exacto.
Sí. ¿Y?
Pues que primero haces sonidos como ella.
Lo siguiente será que gritarás: "Nada de hamburguesas.
Lee tu "Maxim"."
Ya eres igual de rezongona que ella.
¿Dónde está el pelo?
No me estoy convirtiendo en mi madre.
Ese baño está sucio.
¿Quién fue la última persona que entró?
Vuelve a entrar ahí y limpia el asiento.
-Eh, no regañes a mis clientes. -Tú no grites a mi madre.
¿Quién eres, Rezongatha Christie?
Linda, cariño, tienes más de lo que puedes abarcar.
Tu padre y yo hemos decidido quedarnos otra noche.
¿Qué? ¡No!
Nos quedaremos todo el tiempo que nos necesites.
No, no, no. ¡No!
-Toc, toc. -¿Quién es?
-Estoy castigado. -Oh, vamos.
Sí.
Pero no quiero atormentarme por ello,
ya que es por culpa de papá.
-Es por tu trabajo de historia. -Sí.
Gracias, mamá. Vamos a... ¿sabes? Vamos a necesitarte.
Aceptaremos toda la ayuda posible por aquí.
No, no, no. No, Linda, voy a salir de aquí.
No tienen que quedarse.
Tengo... tengo una idea, una idea nueva que se me ha ocurrido
para salir de aquí ahora mismo.
Oh, cielos.
¡Hijo de perra!
¿A dónde ha ido?
-No le oigo, no le oigo. -Lin...
-¿Sí? -Estoy atrapado.
-Sí, lo sé, Bob. -No, estoy atrapado de verdad.
¿Qué estás diciendo?
¿Estás diciendo que no estabas atrapado antes?
-No. -¿Lo fingías?
No puedo creerlo.
-Bob's Burgers. -"Hola, Linda, soy Teddy."
-Oh, hola, Teddy. -"Eh, voy para allá a sacar a Bob."
¿Sabes? En realidad no necesitamos que vengas a sacar a Bob.
-"Oh, ¿en serio?" -Sí, está bien.
¿Qué? No. Pero...
Teddy. Te... necesito... necesito salir.
-Adiós, Teddy. -¡Teddy!
-¡Qué te diviertas ahí! -¡Linda!
De acuerdo, tercer día atrapado en la pared.
Me encantaría hacer caca.
Eso estaría bien.
Sí, vale. No puedo salir por ahí.
Oh, tengo una astilla grande. Ah, me voy a desmayar.
Ah, tranquilízate, Bob. ¿Hay arañas por todas partes?
Ah, sobre mí. Sobre mí.
Tú me entiendes, ¿verdad, luz nocturna?
Dime, ¿por qué quieres
una sesión de espiritismo en el restaurante de tu familia?
¿Y exactamente cuándo falleció tu padre?
Ah, lo olvidé. Deme sus manos.
Convoquemos ahora a su espíritu.
-Si eso te ayuda, claro. -Vale.
Necesito que tararee conmigo, por favor.
-¿Tararear contigo? -Sí.
Esa puerta. ¿Estuvo siempre aquí?
Vaya. Hay un bar clandestino en el entre-paredes.
Qué buena idea.
-Un placer verle, señor Bob. -Un placer verte, Kuchi Kopi.
¿Qué tomará, señor Bob?
Ponme garrafón, de tu mejor garrafón de contrabando.
¿Cómo van las cosas, señor Bob?
Podrían ir mejor, Kuchi. Las cosas podrían ir mucho mejor.
¿Necesita usar el lavabo, señor Bob? ¿Hacer del número 2?
Me alegra que lo preguntes, Kuchi. Sí, necesito hacer del número 2.
Sí, así es, mucho.
Esta es mi creación. La llamo el Atúnami.
Vas a vender un millón de éstas.
Sabes, sabe tan bien que vamos a hacerla la hamburguesa del día.
-Así que, su suegra es muy testaruda. -Sí, lo es.
Necesita ser corregida.
-¿Qué significa eso? -Asesinada.
Vaya. Te has vuelto una luz nocturna mezquina, Kuchi.
¿Sabía que su mujer y su suegra intentan interferir en su negocio?
-¿Ah, sí? ¿En mi negocio? -Sí.
Intentan introducir una proteína externa en la situación.
¿Una proteína externa?
-Atún. -¿Atún?
"Estoy tan cansada.
Mis abuelos obsesionan mis sueños. Necesito dormir.
Podría subir hasta el techo y dormir. Es lo que haría papá.
Sí. Haré que esté orgulloso de mí.
Oh, qué bien se está aquí."
Tío, estás cachas.
-Tus abdominales parecen un pan duro. -Gracias.
-Tú pareces... -Oh, Dios mío.
El vestuario de los chicos debe estar justo ahí.
Dormiré luego.
-Veneno. -¿Qué?
¡Ese atún está envenenado con mercurio!
-Bob, para. -"Bob, para".
-Muy buena, Kuchi. -¿Con quién estás hablando?
-Oh, con nadie, es un amigo. -Se está volviendo loco ahí.
-De acuerdo, es hora de que salgas. -No hay salida, Linda, ya no la hay.
¿Dónde estoy? ¿Estoy aquí o estoy aquí?
-Bob... -Estoy en todas partes.
Llamaré al parque de bomberos.
Tira la toalla.
Ahí está otra vez. ¿Lo has oído?
Tira la...
Tres hermanos con problemas en dos días.
Hay una bandera roja aquí. ¿Qué os está pasando, niños?
Nuestro padre está atrapado en la pared.
-¿Así es como murió? -¿Papá ha muerto?
Buen trabajo, señor Frond. Íbamos a decírselo el día del padre.
Ahora no tenemos nada que hacer el día del padre.
Vale, ¿sabéis lo que sois? Sois niños en crisis.
Tenemos que hacer una visita a vuestra casa hoy.
-¡Sí! -De acuerdo, de acuerdo.
Vamos allí. Oh, Dios mío. ¿Qué son esos?
-Títeres tristes. -Llévelos, vamos a necesitarlos.
¿Qué hay de eso? ¿Va a llevarlos?
-¿Lápices para crisis? ¿Tú crees? -Lápices para crisis, naturalmente.
Tengo tantos dibujos que tengo que hacer.
Eh, lo siento, hay mucho ruido aquí dentro.
¿Viene a visitar la casa cuándo?
Justo ahí. Corten.
No lo hagan. Me voy a quedar aquí.
Está chalado. Corten.
Jamás saldré de aquí.
Sí, lo vemos continuamente.
Cortaré un agujero, pero probablemente no servirá.
Tendrá que poner algo de comida fuera.
¿Qué está pasando?
Seguramente han recibido quejas por el olor
y han venido a sacar el cadáver de la pared.
-¿Dices que aún está ahí? -Bueno, partes de él.
Oh, Dios mío.
-Es una auténtica crisis, Sr. Frond. -Sí.
-¡Es una crisis! -Sí.
-¡Estamos en una crisis! -Estamos en una crisis.
-Está bien. -No saquen a mi papá de la pared.
Bob, estoy aquí sentada con el orientador del colegio,
que cree que estás muerto, así que éste sería un gran momento
-para crecer y ayudarme. -¿Un orientador?
¿Qué es esto, un campamento?
Soy gracioso en la pared.
-¿Su marido no está muerto? -No, sólo enervante.
Vale, ¿por qué la pequeña Louise me dejó pensar que estaba muerto?
Oh, le gusta liar a la gente que cree que es estúpi...
-¿Qué? -¡Ya sé!
-¿Qué tal una hamburguesa? -Yo no...
¿Quiere algo del restaurante, una hamburguesa?
-No, no como carne. -Ah.
-Mátale. -Cállate, Kuchi.
Tengo una rica carne picada para ti, Bob.
Bob.
Empiezo a tener una imagen más clara.
Ahora mismo, estoy buscando directrices para cuándo y cómo
los servicios sociales deberían entrar en un caso como éste.
-¿Qué? -Sí.
-¿Los servicios sociales? -Sí.
-¿Qué? -Sí.
Ese sonido con la garganta, viene de dentro de la pared.
¡Bob!
Oh, Dios mío.
Bob, ven hacia mi voz. Gritaré.
Mi madre está de visita.
-Deja de alejarte de mí. -Esto no está pasando.
-Contrólate un poco. -No me zarandees.
Tengo que ir al baño.
Aquí está Bobby. Le encontré.
¡Está caliente!
Oh, vaya, mucho mejor.
Mal modelo, pocos límites. Bueno, en realidad ningún límite.
Voy a tener que hacer unas llamadas.
Espere, señor Frond, ahora que tengo la cabeza clara,
quiero disculparme con todos.
Ocultarme en la pared fue egoísta y tonto.
Y, Linda, siento haberte llamado Rezongatha Christie.
Fue al calor de la discusión y fue una tontería.
-Gracias, Bobby. -Digo que puedo hacerlo mejor.
Como Spiro Rezonganew.
-Está bien, déjalo mientras puedas. -¿Rezongona Ann?
-¿Secretaria de Rezongacultura? -¡Ja!
Mira, esa es graciosa. Esa es graciosa. Me gusta.
No soy, no soy rezongona. Pero es gracioso, me gusta.
¿Servicios sociales?
Espere un momento, amigo.
Eh, eh, ¿Está casado? ¿Tiene hijos?
No y no.
Escúcheme. Mi hija es la mejor madre del mundo,
y éste, está loco, pero adivine.
Tener una familia te vuelve loco.
Así que si no tiene hijos, no creo que sepa lo suficiente
para llamar a nadie.
De hecho, no creo que usted mismo no tenga nada que reprocharse.
Quisiera saber si ha pedido permiso en el colegio para venir aquí hoy.
-No lo hizo. -Nos ha impedido aprender.
Estuvimos en el coche con el Sr. Frond
y no nos hizo ponernos los cinturones.
¿Qué?
Qué tal si devuelve el teléfono y su pequeña libreta al bolsillo
y deja en paz a esta familia.
De acuerdo, está bien. Está bien. Está bien.
Está bien.
Gloria, gracias.
-Volved pronto, los dos. -Adiós, abuela, adiós, abuelo.
Nos vemos en mis sueños.
Bien, tengo un cuarto que re-peer.
-Papá, ¿me devuelves mi luz nocturna? -No.
-Dámela. -Para.
-Qué me la des. -Para.
-Dámela. -Para.
-Es mi luz nocturna. -No. Para.
Esto es embarazoso para mí. Eres un hombre adulto.
Me la quedo.
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